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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - cuerpos]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - cuerpos]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El cuerpo digital: las que eligen mostrarlo y las mostradas contra su voluntad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/cuerpo-digital-eligen-mostrarlo-mostradas-voluntad_132_12318844.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e02d7e85-0e17-4a00-97d7-d6e0c5ef1596_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El cuerpo digital: las que eligen mostrarlo y las mostradas contra su voluntad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la web convergen oportunidades laborales y vulneraciones. Fantasías y peores pesadillas se materializan en trabajadoras sexuales y mujeres expuestas sin su consentimiento. </p></div><p class="article-text">
        Para Florencia represent&oacute; un ultraje a su intimidad y deseo de vida, las pesadillas de violaciones no la dejan dormir por las noches, los recuerdos de sus fotos desnuda en sitios web la retienen en la cama durante el d&iacute;a; pero el deseo de ayudar a otras la levanta, le devuelve su ropa y aleja de su cuerpo las manos hechas de p&iacute;xeles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a pasa horas posando, cambia de escenario y de enfoque, busca las tomas que den placer a otras mujeres. Pero a cada rato aparecen perfiles falsos que ponen sus videos pornogr&aacute;ficos para consumo de varones y eso -adem&aacute;s- atenta contra su sustento econ&oacute;mico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Streamer no dice su nombre. Espera a que su hija est&eacute; en el colegio, se maquilla y elige conjuntos elaborados a mano, dise&ntilde;ados especialmente para los fetiches de sus clientes; prende la c&aacute;mara y se muestra pero convive con el temor de que, si un d&iacute;a desaparece, nadie la busque por puta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las tres reclaman derechos en un espacio virtual donde convergen posibilidades y vulneraciones a trav&eacute;s del &uacute;nico bien que se llevar&aacute;n a la tumba: el cuerpo.
    </p><h2 class="article-text">Fantas&iacute;a y realidad</h2><p class="article-text">
        Lo virtual es donde se materializan las fantas&iacute;as, plantean impl&iacute;citamente las plataformas de venta de contenido er&oacute;tico, mientras que la campa&ntilde;a que impulsa la Ley Olimpia lo define como &ldquo;lo virtual es real&rdquo;. En un mercado casi exclusivo consumido por hombres, son las mujeres quienes encuentran en la<strong> venta de material para adultos una fuente de ingresos</strong>.Sin embargo, esa misma din&aacute;mica las expone a mayores riesgos. Seg&uacute;n la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas (ONU), en Argentina el 90 por ciento de quienes se ven afectadas por la distribuci&oacute;n no consentida de contenido &iacute;ntimo responden al g&eacute;nero femenino.
    </p><p class="article-text">
        La Streamer es de San Luis. Tiene un nombre art&iacute;stico para protegerse. Las medidas de seguridad nunca son suficientes. Se define como trabajadora sexual virtual: vende paquetes de contenido er&oacute;tico y expl&iacute;cito a trav&eacute;s de plataformas y oficia de &ldquo;novia online&rdquo;. Asegura que en una video llamada de 5 minutos gana lo mismo que en tres horas como bartender, su otro empleo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Inici&oacute; su carrera como creadora de contenido er&oacute;tico hace cinco a&ntilde;os despu&eacute;s de ver la versi&oacute;n online de la obra &ldquo;Sex&rdquo;, de Jos&eacute; Mar&iacute;a Muscari, durante la pandemia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi trabajo es ofrecer placer y, a veces, compa&ntilde;&iacute;a. En lo virtual la gente puede expresar sus deseos, mayores fantas&iacute;as y fetiches. <strong>Todo es consensuado pero es cierto que con el tiempo una va descubriendo qu&eacute; es lo que m&aacute;s se vende. Yo termin&eacute; haciendo cosas que jam&aacute;s imagin&eacute; que aceptar&iacute;a</strong>&rdquo;, explic&oacute;. Y justific&oacute;: &ldquo;En el bar entreno a los nuevos y les explico que no solo es preparar tragos, hay tareas pesadas tambi&eacute;n. Lo mismo pasa con el trabajo sexual la diferencia es que ten&eacute;s la posibilidad de ponerle vos el precio a tu cuerpo y decidir cu&aacute;nto sale&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Violencia digital</h2><p class="article-text">
        Florencia Villegas ingres&oacute; al mundo de la virtualidad en 2017 y por la fuerza. Su pareja de ese momento filtr&oacute; un video &iacute;ntimo a plataformas sexuales. &Eacute;l argument&oacute; que alguien le hab&iacute;a robado la grabaci&oacute;n de su computadora, ella le crey&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Florencia y su agresor hab&iacute;an chateado por redes sociales durante una d&eacute;cada, se conocieron personalmente y oficializaron una relaci&oacute;n que dur&oacute; dos a&ntilde;os. Decidieron separarse en buenos t&eacute;rminos o, al menos, as&iacute; pens&oacute; ella. Al poco tiempo le lleg&oacute; un mensaje a sus redes sociales de una cuenta an&oacute;nima, eran capturas de sus fotos y videos colgados en un sitio pornogr&aacute;fico, en el que era la protagonista. <strong>La p&aacute;gina tambi&eacute;n hac&iacute;a referencia a su nombre y cuenta de Instagram para que quienes ingresaran pudieran rastrearla.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Eran fotos &iacute;ntimas que yo le hab&iacute;a enviado solamente a &eacute;l y estaban en un sitio con 32 mujeres m&aacute;s. As&iacute; estuvo durante casi cinco a&ntilde;os y despu&eacute;s de la pandemia fue peor, sub&iacute;a contenido cuando era mi cumplea&ntilde;os, el de mi nueva pareja o de alg&uacute;n familiar. Yo no s&eacute; si ma&ntilde;ana se levanta y publica todo de nuevo&rdquo;, relat&oacute;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Florencia fue víctima de publicación de contenido íntimo en 2017 y no obtuvo justicia. Militó por la Ley Olimpia que protege a otras mujeres en su situación. Promueve la aprobación de la Ley Belén, para que haya consecuencias penales"
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                Florencia fue víctima de publicación de contenido íntimo en 2017 y no obtuvo justicia. Militó por la Ley Olimpia que protege a otras mujeres en su situación. Promueve la aprobación de la Ley Belén, para que haya consecuencias penales                            </span>
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        La mujer es de Santa Fe, vive en San Justo a 100 kil&oacute;metros al norte de la capital, y agradece que el contenido no se viraliz&oacute; en su ciudad. Dej&oacute; de sacarse fotos, incluso en contextos familiares, solo lo hace para promocionar<strong> la causa que la ayud&oacute; a salir de la depresi&oacute;n: militar por la Ley Olimpia en Argentina.</strong> Aprobada en 2023, la norma obliga a la Justicia a reconocer la violencia digital como una forma de violencia de g&eacute;nero y otorga castigos civiles a los agresores.
    </p><p class="article-text">
        Ver su intimidad esparcida en la web y a disposici&oacute;n del ojo p&uacute;blico fue como una violaci&oacute;n. Incluso tiene pesadillas recurrentes con abusos. &ldquo;Todo te cambia, desde las relaciones laborales y sociales hasta las sexuales. Pasaron muchos a&ntilde;os y todav&iacute;a sigo con tratamiento psicol&oacute;gico&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando quiso denunciar, la desestimaron: &ldquo;Supuestamente no afectaba mis bienes personales cuando yo no estaba pudiendo ir a trabajar por los ataques de p&aacute;nico que ten&iacute;a&rdquo;. Aprobada la ley Olimpia, Florencia no pudo volver a presentar cargos contra su ex novio por el principio de irretroactividad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su forma de sanar es asistir a otras mujeres que le escriben diariamente con situaciones similares: hombres -ex parejas en un 90 por ciento- que difunden o las amenazan con revelar material digital &iacute;ntimo.&nbsp; <strong>La mayor&iacute;a de las v&iacute;ctimas elige no llevar el caso a la Justicia</strong>, la verg&uuml;enza les pesa m&aacute;s. La santafesina las conecta con la red de contenci&oacute;n de la Ley Olimpia: psic&oacute;logos, especialistas que las ayudan a borrar el material divulgado y, para las que deseen avanzar judicialmente, abogados.
    </p><h2 class="article-text">Marco legal</h2><p class="article-text">
        &ldquo;La digitalizaci&oacute;n de la sexualidad a&uacute;n es un terreno en construcci&oacute;n normativa, en algunos casos hay vac&iacute;o legal, pero en Argentina a partir del impulso de la ley Olimpia y el proyecto de Ley Bel&eacute;n se est&aacute; comenzando a legislar en torno al consentimiento digital. Esto refiere a qui&eacute;n puede difundir contenido &iacute;ntimo y en qu&eacute; condiciones, a la penalizaci&oacute;n de pr&aacute;cticas como el grooming y la pornograf&iacute;a no consentida&rdquo;, introduce Noelia Lezcano abogada laboralista, docente de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y fundadora de la ONG &ldquo;Liderar Mujer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La Ley Bel&eacute;n es un proyecto que busca incorporar la violencia digital al C&oacute;digo Penal. Toma el nombre de Bel&eacute;n San Rom&aacute;n, una mujer polic&iacute;a de 26 a&ntilde;os, madre de dos hijos, que se suicid&oacute; luego de que un hombre con el que se hab&iacute;a vinculado subiera videos &iacute;ntimos de ella.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lezcano hace una distinci&oacute;n en la autonom&iacute;a de quienes deciden monetizar contenido er&oacute;tico de una <strong>forma voluntaria y sin coacci&oacute;n</strong>, a quienes el Estado, como ambiente laboral, debe garantizarles condiciones dignas de trabajo. Sin embargo, afirm&oacute; que el &aacute;mbito en donde se ejerce la pornograf&iacute;a condice con la proliferaci&oacute;n de la explotaci&oacute;n y violencia.
    </p><p class="article-text">
        Para Florencia el trabajo sexual virtual, a trav&eacute;s de plataformas como OnlyFans, es un mercado de explotaci&oacute;n. &ldquo;Usan t&eacute;rminos como &lsquo;tu cuerpo es tuyo, podes hacer lo que quieras&rsquo; y con esas frases incitan a las mujeres a que vendan sus cuerpos. <strong>Es una herramienta m&aacute;s del patriarcado y una reproducci&oacute;n del capitalismo en que vivimos</strong>&rdquo;, sentencia.&nbsp;
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                    alt="A la hora de regular en internet, Florencia ve las plataformas como un mercado de explotación. ”Incitan a que las mujeres vendan sus cuerpos”, asegura. Esta pluralidad de miradas suele ser un punto de tensión en los feminismos"
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            <span class="title">
                A la hora de regular en internet, Florencia ve las plataformas como un mercado de explotación. ”Incitan a que las mujeres vendan sus cuerpos”, asegura. Esta pluralidad de miradas suele ser un punto de tensión en los feminismos                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Poder decidir</h2><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Riot se dedica al trabajo sexual hace 12 a&ntilde;os. Empez&oacute; en Webcam Girl, con encuentros virtuales y luego se volc&oacute; al porno alternativo, que hace foco en el estilismo, la trama y el sexo como parte coreogr&aacute;fica de un todo. <strong>Es un contenido pensado para mujeres y diversidades, sectores que integran parte de su agenda de clientes.</strong> Su trabajo principal es la venta de contenido a trav&eacute;s de plataformas, como OnlyFans o ManyVids, Telegram o con videollamadas. Tambi&eacute;n tiene un proyecto fotogr&aacute;fico &ldquo;Archivo Puta&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde que tengo 12 a&ntilde;os fui sexualizada por hombres que me gritaban cosas en la calle. Mi razonamiento fue <strong>si estas personas me van a ver como un objeto sexual, voy a cobrar por eso</strong>; si quieren tener sexo conmigo, van a pagar por eso&rdquo;, asegur&oacute;. Y contextualiza: &ldquo;En este sistema todos usamos nuestro cuerpo para trabajar, la diferencia con lo que yo hago es que hay un estigma cuando se usa la genitalidad&rdquo;.
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                    alt="María Riot se dedica al trabajo sexual hace más de una década. Se enfoca en contenido erótico para mujeres y diversidades. “Todos usamos el cuerpo para trabajar, pero lo que yo hago tiene un estigma”"
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            <span class="title">
                María Riot se dedica al trabajo sexual hace más de una década. Se enfoca en contenido erótico para mujeres y diversidades. “Todos usamos el cuerpo para trabajar, pero lo que yo hago tiene un estigma”                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Tanto Mar&iacute;a como la Streamer explican que la venta de contenido lejos est&aacute; de ser un espacio rentable donde las mujeres ganan sumas exorbitantes de dinero. Esos casos representan solo el uno por ciento de las trabajadoras sexuales digitales. S&iacute; coinciden en que, en comparaci&oacute;n a un empleo convencional, el ingreso por hora es mayor, aunque pocas resisten jornadas tradicionales de 6 u 8 horas diarias.
    </p><p class="article-text">
        Famosas, influencers o casos virales logran grandes ingresos. El resto, son mujeres popularizadas por sus actividades principales: jubilada que vende contenido, docente se abre OnlyFans, jefas de hogar y cuidadoras ofrecen packs de fotos &iacute;ntimas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esc&aacute;ndalo es que una persona que estudi&oacute; una profesi&oacute;n no llegue a fin de mes y tenga que abrirse una cuenta. Muchas mujeres gracias a vender contenido pueden hacer una compra en el supermercado; pero <strong>hay una falla moral </strong>que que el Estado o las abolicionistas sigue sin ver, si existiesen mejores opciones laborales muchas no ejercer&iacute;amos el trabajo sexual&rdquo;, cont&oacute; Mar&iacute;a. Ella padece de una enfermedad cr&oacute;nica que le impide sostener largas jornadas laborales. Asegura que el empleo sexual le permite tener flexibilidad acorde a sus necesidades de salud.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">L&iacute;mites difusos</h2><p class="article-text">
        Antes de vender contenido, la Streamer trabajaba ocho horas en una panader&iacute;a. All&iacute; se lesion&oacute; una de sus manos y con la crisis econ&oacute;mica en la pandemia encontr&oacute; en la exposici&oacute;n del cuerpo una alternativa laboral que le permite darse algunos gustos b&aacute;sicos con su hija peque&ntilde;a, como llevarla a comer un helado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Alg&uacute;n d&iacute;a le voy a decir &lsquo;Mam&aacute; era trabajadora sexual virtual y gracias a eso com&iacute;amos&rsquo;</strong>&rdquo;, responde a la pregunta sobre si su hija sabe de qu&eacute; trabaja. Por el momento solo le explica los puntos generales de su labor y a no utilizar el t&eacute;rmino &ldquo;puta&rdquo; como mala palabra. La peque&ntilde;a tiene 11, ten&iacute;a 6 cuando ella empez&oacute; a vender contenido. Sabe que cuando su madre se maquilla y cierra la puerta de su habitaci&oacute;n no tiene que entrar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Despu&eacute;s empec&eacute; a trabajar cuando ella iba a la escuela. <strong>Dej&eacute; de hacerlo cuanto estaba en casa porque si escuchaban que mi hija se estaba riendo hab&iacute;a gente, muy mal de la cabeza, que me dec&iacute;an &lsquo;invitala&rsquo;.</strong> No quiero que sepan que hay una ni&ntilde;a en mi casa&rdquo;, relat&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En conversaciones con otras colegas, la mujer reconoce que, aunque no es algo habitual, cada tanto se repite: hay clientes que proponen actos ilegales, confiesan abusos o incluso les muestran pruebas de sus delitos. En la Asociaci&oacute;n de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR), donde se agrupan trabajadoras sexuales de todo el pa&iacute;s, este tipo de situaciones <strong>alimenta un debate constante sobre los l&iacute;mites de su oficio</strong>, si se trata de satisfacer fantas&iacute;as que se mantienen en el plano de lo ilusorio y consensuado, o si algunas pr&aacute;cticas pueden llegar a incitar conductas violentas en la vida real.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay ciertos fetiches, como la fantas&iacute;a de violaci&oacute;n, donde <strong>una deber&iacute;a poder decidir si hacerlos o no pero a veces no est&aacute;s en condici&oacute;n de elegir </strong>y eso pasa en otros trabajos tambi&eacute;n en donde la precariedad te empuja a ciertas cosas. Los hombres al ver que somos trabajadoras sexuales se sienten c&oacute;modos para contarnos ciertas cosas que socialmente no ser&iacute;an aceptadas solo porque nos pagan&rdquo;, contextualiza la actriz porno Riot.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la streamer le pas&oacute;: hab&iacute;a tenido un buen d&iacute;a laboral, ingres&oacute; a su siguiente videollamada contenta, cuando el cliente comenz&oacute; a comentarle que hab&iacute;a abusado de su sobrina. Cort&oacute; la comunicaci&oacute;n. &ldquo;Al principio no ve&iacute;a esta parte oscura porque no me hab&iacute;a tocado, pensaba que era un lugar donde pueden liberarse y sentirse seguros. A partir de ese momento, me empec&eacute; a cuestionar si este comercio que hago incentiva que haya m&aacute;s de este tipo de gente&rdquo;, reflexiona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La &uacute;nica acci&oacute;n a disposici&oacute;n que tienen las trabajadoras es denunciar el perfil en las mismas plataformas, aunque probablemente no est&eacute; vinculado a la verdadera identidad del abusador, y difundir la informaci&oacute;n entre sus compa&ntilde;eras con la esperanza de que alguna pueda identificarlo y dar aviso a la Polic&iacute;a.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se requiere una legislaci&oacute;n integral que reconozca el fen&oacute;meno de la sexualidad digital como parte del ejercicio de derechos sexuales y reproductivos. El Estado ac&aacute; tiene un rol preponderante y debe garantizar que estas fronteras sean respetadas, que no se crucen esos l&iacute;mites y si se suceda, que sean sancionados, que sean punitivas las consecuencias&rdquo;, sentenci&oacute; la abogada laboralista, Noelia Lezcano.
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                    alt="María vende su imagen pero muchas veces se ha encontrado fotos propias robadas, usada en perfiles falsos, explotada por otros. La posibilidad de denunciar en estos casos es limitada"
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                María vende su imagen pero muchas veces se ha encontrado fotos propias robadas, usada en perfiles falsos, explotada por otros. La posibilidad de denunciar en estos casos es limitada                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Qui&eacute;n tiene derecho a vender</h2><p class="article-text">
        Las trabajadoras sexuales virtuales tienen normalizada la filtraci&oacute;n de su contenido en sitios pornogr&aacute;ficos piratas o gratuitos. Mar&iacute;a encontr&oacute; en varias oportunidades fotos y videos suyos vinculados a cuentas falsas en redes sociales que robaban su identidad para estafar clientes. El &uacute;nico recurso &ldquo;oficial&rdquo; es reclamar en las plataformas e intentar frenar parcialmente a los estafadores. Pero nada les garantiza que vuelvan con otro perfil o en una diferente red social. <strong>Algunas pagan servicios de hackers para bloquear las cuentas.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Entonces, <strong>Ammar se uni&oacute; a la Ley Olimpia para capacitar a las trabajadoras</strong> pese a que hay un sector fuertemente opositor del rubro sexual dentro del movimiento como es el caso de Florencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Marcela Hern&aacute;ndez Oropa, referente de la ley, defensora digital mexicana y licenciada en Negocios Internacionales, aclara: &ldquo;Ellas pueden difundir contenido en p&aacute;ginas y es exclusivamente para las personas que lo compran ah&iacute;. Pero si ese material es difundido en otros espacios, sin su consentimiento, ah&iacute; puede entrar la Ley Olimpia. Es un debate porque no todas las personas interpretadoras de la ley lo conciben as&iacute;, porque dicen que, al momento de subir tu contenido a ese tipo de plataformas, ya autom&aacute;ticamente autorizan su difusi&oacute;n. Pero s&iacute;, por supuesto que <strong>sin importar a qu&eacute; se dediquen las personas cuando est&aacute;n siendo v&iacute;ctimas de violencia sexual digital, nosotras las acompa&ntilde;amos y las apoyamos&rdquo;.&nbsp;</strong>
    </p><h2 class="article-text">Coincidencias y diferencias</h2><p class="article-text">
        Florencia siente que la Ley Olimpia fue una victoria a medias y acompa&ntilde;a con fuerza al proyecto de Ley Bel&eacute;n. <strong>&ldquo;No estamos dispuestas a abandonar la lucha, vamos a seguir hasta que no le pase a otras mujeres&rdquo;</strong>. Todav&iacute;a sufre consecuencias de la agresi&oacute;n que vivi&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Streamer asegura que no quiere una regulaci&oacute;n del Estado que le diga cu&aacute;nto cobrar ni c&oacute;mo hacer su trabajo sino derechos. &ldquo;Yo quiero una jubilaci&oacute;n y una obra social para mi hija&rdquo;, respondi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Riot est&aacute; cada vez m&aacute;s instalada en el rubro que denomina &ldquo;porno feminista&rdquo; y reivindica su decisi&oacute;n de decidir esto para s&iacute; misma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las tres defienden su derecho a existir en lo virtual y en lo real sin ser devoradas.
    </p><p class="article-text">
        <em>MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Astrid Moreno García Dione]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/cuerpo-digital-eligen-mostrarlo-mostradas-voluntad_132_12318844.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 May 2025 02:59:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El cuerpo digital: las que eligen mostrarlo y las mostradas contra su voluntad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Punto de encuentro,Digital,cuerpos,Mujeres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La moda, obsesionada por el cuerpo, ofrece ahora una lección de anatomía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/moda-obsesionada-cuerpo-ofrece-ahora-leccion-anatomia_1_11608984.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f32add29-59a9-4c3b-ae88-c2596b35dc3b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La moda, obsesionada por el cuerpo, ofrece ahora una lección de anatomía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En moda, desde hace años, la obsesión por el cuerpo es omnipresente y esta temporada se lleva hasta sus últimas consecuencias con prendas que muestran desde el cerebro o el esqueleto óseo hasta el aparato digestivo, incluyendo con todo tipo de detalle hasta las vísceras.</p></div><p class="article-text">
        La moda ofrece una lecci&oacute;n de anatom&iacute;a y no precisamente porque la muestre literalmente a trav&eacute;s de transparencias, prendas reducidas o patrones ajustado, sino porque propone piezas que exhiben y revelan el cuerpo hasta exponer su interior, sus v&iacute;sceras, su parte m&aacute;s vulnerable.
    </p><p class="article-text">
        En moda, desde hace a&ntilde;os, la obsesi&oacute;n por el cuerpo es omnipresente y esta temporada se lleva hasta sus &uacute;ltimas consecuencias con prendas que muestran desde el cerebro o el esqueleto &oacute;seo hasta el aparato digestivo, incluyendo con todo tipo de detalle hasta las v&iacute;sceras.
    </p><p class="article-text">
        Esta tendencia, bien la conoce el artista multimedia David Szauder (Hungr&iacute;a, 1976) quien se ha encargado de lanzar a trav&eacute;s de su cuenta de Instagram una colecci&oacute;n de jers&eacute;is -con o sin capucha-, estampados con &oacute;rganos como el h&iacute;gado o los pulmones.
    </p><p class="article-text">
        Otros modelos presentan el esqueleto humano, el aparato digestivo, el sistema circulatorio o distintas c&eacute;lulas y tejidos de la anatom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Un trabajo, que parece tejido a mano, pero que sin embargo se ha realizado con una serie de im&aacute;genes tratadas con inteligencia artificial que ofrecen un culto a la anatom&iacute;a humana con una potente carga expresiva.
    </p><p class="article-text">
        Szauder, que tambi&eacute;n es docente universitario y consultor de arte, ha presentado estas originales prendas en su cuenta de Instagram y r&aacute;pidamente se han hecho virales en redes y han puesto de moda la llamada &ldquo;anatom&iacute;a macrosc&oacute;pica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta moda crea un trampantojo fascinante&rdquo;, dice a EFE Helena L&oacute;pez del Hierro, directora del Museo del Traje de Madrid que recuerda que ya en 1938, la dise&ntilde;adora italiana Elsa Schiaparelli (1890-1973) dise&ntilde;&oacute; junto al artista espa&ntilde;ol Salvador Dal&iacute; (1904-1989) el 'Skeleton Dress', un vestido negro a modo de esqueleto, seguramente el primer modelo que plasmaba el cuerpo humano como una especia de radiograf&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, el concepto va m&aacute;s all&aacute;, da un paso de gigante y revela el cuerpo humano hasta exponer partes internas y vulnerables como los intestinos, los pulmones o las arterias.
    </p><p class="article-text">
        La idea de mostrar la anatom&iacute;a a trav&eacute;s de la moda no es nueva, pero cada vez es m&aacute;s revolucionaria. Prueba de ello son los accesorios que lanz&oacute; la pasada temporada la firma Schiaparelli en los que centr&oacute; toda su atenci&oacute;n en el pecho con collares a modo de bronquios, una creaci&oacute;n que luci&oacute; la modelo Bella Hadid en la alfombra roja de Cannes.
    </p><p class="article-text">
        El interior del cuerpo humano, arter&iacute;as, m&uacute;sculos y v&iacute;sceras, han sido tratado tambi&eacute;n por el franc&eacute;s Jean Paul Gaultier (1952) de muy diversas formas. Desde trajes que reproducen un cuerpo sin piel hasta un tejido que dibuja un cuerpo desnudo, creaciones que utilizan ese punto er&oacute;tico de mostrar y ocultar.
    </p><p class="article-text">
        La dise&ntilde;adora italiana Vivetta Ponti (1980) ha jugado con la idea de los pezones, mientras que la firma Balmain ha reformulado el 'naked dress' (vestido desnudo) y el creador Jonathan Anderson, para Loewe, tambi&eacute;n ha trabajado la interacci&oacute;n entre moda y cuerpo humano con vestidos arquitect&oacute;nicos.
    </p><p class="article-text">
        Una tendencia que, en muy poco tiempo, se ha instalado en camisetas y sudaderas de algod&oacute;n de todos los colores que se prodigan con autoridad sobre todo en redes sociales y escaparates de firmas online y que lucen coloridas estampaciones recreando el interior del cuerpo humano. 
    </p><p class="article-text">
        Por Carmen Mart&iacute;n, para la agencia EFE. 
    </p><p class="article-text">
        <em>IG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/moda-obsesionada-cuerpo-ofrece-ahora-leccion-anatomia_1_11608984.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Aug 2024 10:41:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La moda, obsesionada por el cuerpo, ofrece ahora una lección de anatomía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[cuerpos,Moda,Anatomía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Esconderse no es un juego]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/esconderse-no-juego_129_11606327.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1cca1270-a4c2-4d31-bac5-1febd6bd5270_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Esconderse no es un juego"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estar gorda, el exceso, lo que sobra, según la ética y la estética imperantes, te mete en una carrera desesperada por bajar, que siempre, inexorablemente, fracasa. ¿Hacerse responsable es una decisión individual? Algunas de las formas domésticas de la violencia.</p></div><p class="article-text">
        Engord&eacute;, no quiero salir, ni probarme ropa, ni comprobar que todo me queda chico. No quiero que me vean, tampoco que opinen ni me den consejos que no pido, quiero desaparecer. Deseo no estar, esfumarme, esconderme.
    </p><p class="article-text">
        Inc&oacute;moda, me encuentro en medio de una situaci&oacute;n paradojal. Escribo desde hace tres a&ntilde;os en esta columna contra la gordofobia, hace mucho m&aacute;s tiempo que lo hago en privado, sin destino de publicaci&oacute;n. Como catarsis y ejercicio narrativo. Pero, aunque escribir ayuda, no evita el sufrimiento. Soy la primera que se condena por los kilos de m&aacute;s. Soy una que quiere ser libre de los mandatos sobre c&oacute;mo debemos alimentarnos para vivir como corresponde en este mundo, aunque tambi&eacute;n soy esa otra que se juzga y penaliza. Soy vasta, contengo multitudes, dec&iacute;a el poeta.
    </p><p class="article-text">
        Hay d&iacute;as en que ser gorda es un orgullo, es cuando me siento empoderada, con ganas, segura y confiada en m&iacute; misma; pero hay otros en que aparece la verg&uuml;enza e ir&iacute;a corriendo a encerrarme o a probar alguna de esas terapias extremas que consisten en una intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica, o una internaci&oacute;n en donde te prometen convertirte en sirena y cambiarte la vida. Vaya si no ser&iacute;a una transformaci&oacute;n mutar la condici&oacute;n humana por la de un ser mitol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        Y cu&aacute;nta ilusi&oacute;n hay puesta en nombre de esa mutaci&oacute;n desgrasada e hipocal&oacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        Una sirena: ninfa mitad mujer, mitad pez sentada on the rocks de una isla del Mediterr&aacute;neo, despreocupada y alabada, aunque sin necesidad del poder de atraer a los marineros con su canto dulce, al modo Odiseo de que se estrellen sus barcos contra los acantilados. Una ninfa que no necesitara devorar a quienes han sido seducidos por ella, ni que desee el suicidio por ning&uacute;n fracaso, ni que ponga en peligro a los Argonautas en su b&uacute;squeda del vellocino de oro.
    </p><p class="article-text">
        Quisiera ponerle un candado a la heladera, tapar con telas los espejos, darlos vuelta para no encontrarme con esa imagen que rechazo de m&iacute;. Evitar todo contacto con el cuerpo y con la comida. &iquest;Ser&aacute; esa la forma de calmarme? &iquest;Lograr&eacute; pasar del anhelo por un lleno, una plenitud, la completud de un vac&iacute;o, de una sensaci&oacute;n de nada material y emocional, a otra escena, bien diferente, en la que la ingesta no determine mi estado de &aacute;nimo y mi vida social?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo reconfiguro mi inconsciente para dejar de percibir que ciertos alimentos est&aacute;n demonizados? &nbsp;&iquest;C&oacute;mo dejar de sentir que hay transgresi&oacute;n o pecado (y eso que soy atea), si saboreo el chocolate, la galletita, el az&uacute;car?&nbsp;En la taxonom&iacute;a infantil que padres, tutores y encargados impusieron y perdura hasta hoy en las profundidades de la mente, hay comidas buenas y malas, una clasificaci&oacute;n que supone una &eacute;tica y una est&eacute;tica determinadas. Com&eacute;s bien, sos saludable, sos bella, sos recompensada. Com&eacute;s mal, est&aacute;s enferma, sos fea, sos castigada.
    </p><p class="article-text">
        Estoy gobernada por el miedo.
    </p><p class="article-text">
        En <em>Manual para armar un sue&ntilde;o</em>, la obra que La Zaranda, Teatro Inestable de Ninguna Parte, estren&oacute; esta semana en el Teatro Regio, una criatura teatral, olvidada en el fondo del espejo, maquilla su derrota. En un presente est&eacute;ril sale a irradiar la esperanza que arroja luz en la oscuridad. Pero antes de andar, desarma. Toma conciencia de que habla la lengua del patr&oacute;n. Si le ha ido a mal es porque hablan en &eacute;l las voces de la opresi&oacute;n, lo han tomado como una marioneta que vocifera un texto que no es propio.
    </p><p class="article-text">
        <em>La habitaci&oacute;n blanca</em>, del dramaturgo catal&aacute;n<strong> Josep Mar&iacute;a Mir&oacute;</strong>, en Timbre 4, da cuenta de que la infancia que tuvimos no es tal como la recordamos y de que el trato que le dimos a nuestros pares tiene efectos. En la cadena de decisiones que hemos tomado en el pasado puede haber un eslab&oacute;n perdido, o escondido por nuestra memoria, donde el cuerpo de otre se ha visto perjudicado. Los juicios, las acciones u omisiones que encarnamos, han generado un callo, un dolor, un trauma, que no pudo ser elaborado y que regresa como una sombra para devorarnos o para darnos la oportunidad de hacernos responsables. 
    </p><p class="article-text">
        Dirigida por <strong>Lautaro Perotti</strong>, <em>La habitaci&oacute;n blanca</em> es una invitaci&oacute;n a revisitar ese pasado en el que tejimos la trama de que estamos constituidos. Una obra en la que se destaca la excepcional <strong>Miriam Odorico</strong>, al componer a una antigua maestra de grado que ha sido despojada de todo y se reencuentra, en apariencia de modo casual, con tres adultos que&nbsp;alguna vez fueron las criaturas que aprendieron junto a ella. Un elenco integrado por <strong>Andr&eacute;s Ciavaglia</strong>, <strong>Melisa Hermida</strong> y <strong>Alfredo Staffolani</strong> despliega humor, drama y ternura durante ese viaje hacia un tiempo &iacute;ntimo y primario.
    </p><p class="article-text">
        Es tal la fuerza y el poder de los mandatos, del deber ser vital y corporal, que a veces no hay doctrina ni reflexi&oacute;n que alcance para aliviar el peso del sentimiento persecutorio.&nbsp;Padres y amigues, coach nutricionales, influencers, m&eacute;dicos y hasta licenciados en nutrici&oacute;n se han convertido en &ldquo;polic&iacute;as de los cuerpos&rdquo;, seg&uacute;n nos ense&ntilde;aron <strong>Laura Contrera</strong> y <strong>Nicol&aacute;s Cuello</strong> en el libro <em>Cuerpos sin patrones: resistencias desde las geograf&iacute;as demesuradas de la carne</em>, que vi hace unos d&iacute;as en el puesto de Madreselva de la FED y cuya existencia material le agradec&iacute; al editor.
    </p><p class="article-text">
        Conocer el activismo gordo, hace unos cuantos a&ntilde;os ya, me cambi&oacute; la cabeza. En primer lugar, por descubrir que hay otras personas padecientes como yo, sojuzgadas por un sistema cultural gordof&oacute;bico que nos condena por no habitar el cuerpo delgado impuesto por la publicidad, la medicina, la industria de la ropa. Por otro, porque algunas de esas personas militan contra la patologizaci&oacute;n de la gordura y porque cuestionan la asimilaci&oacute;n de la delgadez a un estilo de vida saludable, haciendo una contrapedagog&iacute;a de la crueldad. &iexcl;Cu&aacute;nto me ha ayudado y ha colaborado con otras personas el activismo gordo! 
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#fefcf7;">Campo pol&iacute;tico con m&aacute;s de 50 a&ntilde;os de vida en los pa&iacute;ses angloparlantes, ligado al movimiento de los derechos civiles, cierto feminismo y lesbianismo radical, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os tiene existencia propia en Am&eacute;rica Latina, con su particularidad anticolonialista.</span>
    </p><p class="article-text">
        Como ha escrito <strong>Mauro Cabral</strong>, sobre su padecer, la gordofobia es una forma dom&eacute;stica de violencia, que consiste en controlar y obturar el acceso a la comida. Quien come como quiere, traiciona la salud, el peso justo, el deber parecer, a uno mismo.
    </p><p class="article-text">
        La persona gorda, como el pobre, como el negro, como el jud&iacute;o queda estigmatizada. Y ante el maltrato social, su deseo es desaparecer, que no se note su singularidad. Por eso, <strong>Michael Jackson</strong> hace un tratamiento para blanquear su piel o tantas chicas padecen anorexia. El descuido, el goce masoquista, el consumo excesivo surgen asociados con el ser o estar con un cuerpo que no cumple con las pautas del peso deseado. Y hay que apostar al adelgazamiento, la dieta, la restricci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Al escribir sobre mi gordura pongo en jaque el imperio de la norma, que nos domina. Pero incluso as&iacute;, aunque haya algo de sosiego y el malestar se aten&uacute;a, no es suficiente. Resisto la tempestad como el hilo de una cometa, pero habr&aacute; que ir cambiando el lenguaje, la forma de pensar, la realidad misma, para entablar una relaci&oacute;n amistosa con el cuerpo y con los dem&aacute;s. Y eso no se hace de a uno.
    </p><p class="article-text">
        <em>LH/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/esconderse-no-juego_129_11606327.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Aug 2024 03:01:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Esconderse no es un juego]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[gordofobia,cuerpos,estigmatización]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El packaging que aprieta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/packaging-aprieta_129_11552958.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a990e238-07bf-422d-9ec0-5471ac8a470e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El packaging que aprieta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un mundo adulto que se asusta con el florecimiento de las hijas y reprime la sexualidad. El circuito de la restricción, en los cuerpos, en la comida y en la vida.</p></div><p class="article-text">
        A los 11 a&ntilde;os, la nena se hizo se&ntilde;orita, se indispuso, le vino, le baj&oacute;. El packaging le qued&oacute; chico. La mam&aacute; no quiso que engordara. Control&oacute; las incursiones a la cocina, le puso candado a la heladera. No era un l&iacute;mite amoroso, de cuidado, era una imposici&oacute;n como consecuencia del susto. El miedo de la mujer adulta por el asomo de las formas de la joven. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me invadi&oacute; un cuerpo de mujer. Tetas, culo, una voluptuosidad que me exced&iacute;a, me quer&iacute;a cortar el cuerpo. Me invadieron cosas precoces. &iexcl;No estaba preparada!&rdquo;, dice la protagonista del unipersonal que se llama, justamente, <em>No estaba preparada</em>.
    </p><p class="article-text">
        La gente que asiste a la sala La &Ntilde;aca explota de risas y luego, antes de que la noche cierre el domingo y sobrevenga la melancol&iacute;a, intercambia cafecito y reflexiones.
    </p><p class="article-text">
        Al personaje dulce, gracioso, identificable lo encarna con enorme entrega f&iacute;sica y emocional <strong>Silvina Sznajder</strong>, bajo la direcci&oacute;n precisa de <strong>Fabiana Maler</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Silvina se agita, se preocupa, se ocupa, trota, corre, baila, se escapa. Nos regala el misterio de su vida para confirmarnos que fuimos muchas las que pasamos por lo mismo. Y que, aunque a veces todo se pone oscuro siempre aparece la ocasi&oacute;n generosa para volver a iluminar lo que hemos construido y reescribirlo. 
    </p><p class="article-text">
        En la obra, la criatura de Sznajder se llama Leia, como la princesa de la saga de <em>Star Wars</em>, y tiene una madre obsesionada con el engorde. La chica no es l&aacute;nguida como indicar&iacute;a su nombre en hebreo, sino una muchacha con curvas que es lanzada y tambi&eacute;n se arroja a la aventura de la vida sin estar preparada (&iquest;acaso alguien lo est&aacute;?).
    </p><p class="article-text">
        A un ritmo vertiginoso, con una lengua bien afilada, Leia vuelve a&nbsp;lugares claves de su recorrido y revisa qu&eacute; pas&oacute; con las ilusiones, porqu&eacute; se tropez&oacute; tantas veces, qu&eacute; ocurri&oacute; con los mandatos, cu&aacute;n absurdas fueron las reglas y las circunstancias a las que estuvo sometida.
    </p><p class="article-text">
        Ese viaje al pasado es afectuoso, por momentos gracioso, siempre tierno. Probablemente, porque la actriz que aloja a Leia ha logrado que su criatura tome distancia de su propia biograf&iacute;a. Ya no hay herida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la secundaria, con mayor&iacute;a de varones, el peligro result&oacute; inminente. &ldquo;Necesitaba construirme un fuerte, como el fuerte apache, como la muralla china, un cerco perimetral. Blindada, protecci&oacute;n asegurada &iexcl;C&oacute;mo no engordar! &iquest;D&oacute;nde ocultarme sino? Mi cuerpo detr&aacute;s de mi cuerpo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hubo &ldquo;garche precoz&rdquo; y un largo per&iacute;odo de&nbsp;congelamiento. &ldquo;No ten&iacute;a ebullici&oacute;n, no hab&iacute;a vida, un encendimiento, un calorcito, nada. Qued&eacute; anulada, como una momia suspendida en el tiempo -sexualmente hablando-.No volv&iacute; a tener relaciones, ni con &eacute;l, ni con otra persona, ni conmigo misma. No estaba preparada y de nuevo a engordar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Formaci&oacute;n, amores, hijos, vocaciones, amigas. La curiosidad, el deseo de explorar lo ignorado fueron los grandes aliados para convertir los conflictos cotidianos en materia prima de la creaci&oacute;n. En un mundo en el que ser, creer que se es o parecer gorda es un problema, Leia nos regala la oportunidad de emocionarnos con la criatura ficcional que podr&iacute;amos ser cada una, cada uno o cada une de quienes estamos all&iacute;. Hac&iacute;a tiempo que no habl&aacute;bamos en esta columna del tema que nos convoc&oacute; en el origen, el ser, estar o ir por la vida gorda. Pasan tantas cosas con los cuerpos que otras acciones y&nbsp;preocupaciones tambi&eacute;n nos ocupan, nos requieren.
    </p><p class="article-text">
        Hay hambre. De comida, de alegr&iacute;a, de encuentros, de afecto. Hay hambre de escucha, de caricias, de comprensi&oacute;n, de <em>open minds</em>.
    </p><p class="article-text">
        Yo tengo hambre y voy en busca de un saber. Encuentro a la nutricionista <strong>Silvina Chaves</strong>, @lanutriok, no centrada en peso. La busco y la encuentro porque estoy en conflicto, como tantas otras veces, con la comida y con el cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        Intercambiamos. Me cuenta que <span class="highlight" style="--color:white;">no&nbsp;enfoca la alimentaci&oacute;n en el descenso, si no en que se pueda comer variado, equilibrado y con placer. &ldquo;La salud no depende del peso, ni &eacute;ste de la voluntad. El tama&ntilde;o se relaciona con la gen&eacute;tica, el metabolismo, las hormonas, el estr&eacute;s, el contexto&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        La escucho con atenci&oacute;n, sus palabras me producen alivio. &ldquo;Trabajo con personas que estuvieron en dieta toda la vida, le damos una vuelta de rosca y buscamos sanar el v&iacute;nculo con el cuerpo y la comida. Para vivir en paz es clave sacar el foco del peso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nadie hubiese empezado una dieta si no le hubiesen hecho sentir incomodidad y tensi&oacute;n con su cuerpo. &ldquo;Nadie nace odiando su cuerpo&rdquo;, me asegura y sigue: &ldquo;Fui armando este enfoque porque en las dietas hab&iacute;a algo que no me convenc&iacute;a. Siempre fui privilegiada con mi cuerpo delgado. En la adolescencia, cuando ten&iacute;amos fiestas de 15, mis amigas evitaban comer para tener la panza m&aacute;s chata y comer m&aacute;s en la fiesta, cosa que yo no entend&iacute;a. Me sent&iacute;a de mal humor con hambre, necesitaba comer como siempre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se recibi&oacute;, Silvina empez&oacute; a trabajar en un centro de est&eacute;tica al que iban chicas hegem&oacute;nicas, que quer&iacute;an bajar para tener margen de engorde. &ldquo;Les entregaba un plan alimentario y me preguntaban qu&eacute; d&iacute;a les tocaba el permitido, &iquest;s&aacute;bado o domingo? &iquest;y si quieres el martes? Quer&iacute;an que les dijera qu&eacute;, cu&aacute;ndo y cu&aacute;nto comer, &iquest;y tus ganas y tu hambre? Para m&iacute; era inentendible&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Despu&eacute;s de una rotaci&oacute;n en Valencia. Espa&ntilde;a, por Cirug&iacute;a Bari&aacute;trica, trabaj&eacute; 10 a&ntilde;os viendo&nbsp;&iexcl;hasta 100 personas por semana! Empec&eacute; a &lsquo;meterme&rsquo; en sus cabezas para entender el circuito del pensamiento restrictivo. Mi manera de entender la problem&aacute;tica empez&oacute; a cobrar sentido y termin&oacute; de cerrar cuando conoc&iacute; los conceptos gordofobia y salud en todas las tallas, en 2019&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los tratamientos cognitivos conductuales perpet&uacute;an la problem&aacute;tica alimentaria y de corporalidad. &ldquo;En 2021 sal&iacute; del sistema de salud pr&aacute;cticamente expulsada, conoc&iacute; a <strong>Raquel Lobat&oacute;n</strong> e hice red con ella y con quienes llevan adelante la alimentaci&oacute;n respetuosa. Aprend&iacute;&nbsp;y conoc&iacute; compa&ntilde;eras maravillosas con las que formamos Salud Incluyente y la Asociaci&oacute;n por la Liberaci&oacute;n Corporal y Alimentaria (ALICYA), con la idea de impactar en pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de salud y educaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La medicina est&aacute; &ldquo;dirigida&rdquo; por hombres, blancos, delgados, hetero cis normativos, y tiene conflictos de intereses con prepagas, obras sociales y laboratorios &ldquo;El dinero mueve la est&eacute;tica, la cultura de la dieta y la delgadez. Encaj&aacute;s o no sos nada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con @lanutriok hablamos del programa <em>Cuesti&oacute;n de peso</em>, justamente por el peso que tienen las pantallas en nuestras vidas. &ldquo;Te reducen a un n&uacute;mero en la balanza. En las remeras, el peso se lee desde lejos y el nombre no. Si aument&aacute;s, peligra la estad&iacute;a, Te reducen la vida a bajar. Un paciente &lsquo;feliz con el tratamiento&rsquo; est&aacute; s&uacute;per bien, pero el d&iacute;a que no hay descenso lo abraza un gran malestar. En dos segundos, el bienestar se convierte en angustia. Antes de encerrarte en la c&aacute;rcel de la dieta te llevan a un tenedor libre...&iquest;cu&aacute;nto vas a comer sabiendo que despu&eacute;s no vas a poder? En la mitad del programa, te vuelven a llevar para ver si te pod&eacute;s controlar &iquest;Se dedican a esto y no saben que despu&eacute;s de una restricci&oacute;n importante sobreviene el descontrol?&rdquo;, se indigna. &iquest;Har&iacute;an un programa Cuesti&oacute;n de C&aacute;ncer, d&oacute;nde la gente compita por un tratamiento?, como dir&iacute;a la activista gorda Romina Sarti?&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si los consultantes buscan bajar de peso, la nutricionista les muestra que no es ese el camino ni el prop&oacute;sito sino cambiar la relaci&oacute;n con el propio cuerpo y la comida para que sea m&aacute;s placentera y en paz. &ldquo;Duelar el ideal de delgadez es de lo m&aacute;s complejo de este proceso.&nbsp;Suele vivirse en mucha soledad porque el mundo ah&iacute; afuera es muy gordofobico y dietante, por eso, dejar la puerta abierta del consultorio es clave. Pueden aceptarlo y quedarse o irse y tal vez volver. Es importante crear espacios cuidados y seguros, personales y grupales, en los que se pueda tejer red&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>LH/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/packaging-aprieta_129_11552958.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Jul 2024 03:01:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El packaging que aprieta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[cuerpos,gordofobia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Reivindicar la incomodidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/reivindicar-incomodidad_129_10871581.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/218ccb8f-7241-4fea-ab72-7cfefe3b5f6f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Reivindicar la incomodidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Canas, arrugas, rollos, cicatrices son las huellas de una vida. Sin embargo, la sociedad gordofóbica, dominada por un modelo uniforme de belleza no soporta que el cuerpo tenga memoria, la niega. Una pedagogía posible para la liberación de los cuerpos sometidos.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Ten&eacute;s derecho a vivir sin taparte y a ser quien sos, la vida es ahora&rdquo;, dice <strong>Caro Pedini</strong>, de 43 a&ntilde;os y mam&aacute; de Cora, de 8. Ex actriz y directora de comedia musical, la mujer que conocemos como La Trabajadora Social (TS) Gorda, en su cuenta de Instagram, asume: &ldquo;Tengo canas. Tengo arrugas. Tengo rollos. Tengo cicatrices. Tengo manchas. Tengo lunares. Tengo estr&iacute;as&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n no? Las marcas en el cuerpo son huellas de vida, el testimonio de la experiencia existencial, la memoria del cuerpo. Sabemos que para la representaci&oacute;n tradicional m&aacute;s hegem&oacute;nica de la belleza patriarcal, europea, blanca y rubia, Barbie y Ken, la industria tuvo que hacer algunas torsiones y transformaciones de la versi&oacute;n original. El objetivo: que el merchandising ingrese al campo de la correcci&oacute;n pol&iacute;tica en sus versiones no tan hegem&oacute;nicas, ajustes de estos tiempos en que el capital se fagocita todo, incluso la diversidad corporal, para seguir vendiendo. &iquest;O no est&aacute;n las remeras de Eva, el Che Guevara, Mao o Lenin (dis)ponibles para rendirles a las hero&iacute;nas y h&eacute;roes revolucionarios un tributo que, dig&aacute;moslo, homenajea aunque no cambia nada?
    </p><p class="article-text">
        Cada ni&ntilde;ite con su mu&ntilde;equite. El proceso de identificaci&oacute;n y diferenciaci&oacute;n corporal y gen&eacute;rica incluye a las infancias no mod&eacute;licas. Es necesario para satisfacer la voracidad del mercado y para que los due&ntilde;os de la torta ganen cada d&iacute;a m&aacute;s dinero. Toneladas de juguetes que en cada temporada se usan, se tiran y ya est&aacute;. Eso s&iacute;, los objetos de consumo cambian, pero en el campo l&uacute;dico y de la indumentaria, el rosa sigue siendo el color dominante para las chicas y el celeste para los varones. No sea que la libertad en el uso del color intranquilice a madres, padres, tutores y encargados. Entonces, hoy la feria de variedades parece admitirlo casi todo, mientras genere verdes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero volvamos a la autora del libro <em>Desear. Gestar. Parir con un cuerpo gordo</em>, de editorial Tinta Libre, donde se refiere a la violencia obst&eacute;trica en el sistema de salud. Cora es una activista que estudi&oacute; en la Universidad Nacional de La Matanza y que hace unos d&iacute;as subi&oacute; un video a las redes donde muestra de manera muy clara porque el gordoodio existe, est&aacute; vivito y coleando. Fue a comer a un restaurante y los ba&ntilde;os eran tan diminutos, que no pudo ingresar. Si abr&iacute;a la puerta de uno, no hab&iacute;a espacio para usar el otro, un problema de arquitectura nada amigable que se repite en aviones, micros de larga distancia e infinidad de situaciones m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En otra escena se la ve saliendo de una pileta, sac&aacute;ndose la bata y mostrando su cuerpo apenas cubierto por un traje de ba&ntilde;o de dos piezas. Es un gesto de empoderamiento, no le pide permiso a nadie, no explica m&aacute;s que lo que dice su presencia: aqu&iacute; estoy. Soy.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que vivimos con un cuerpo que para nuestra sociedad no sigue las normas, no encaja y es altamente castigado porque es diferente (y horrible e indeseable), porque se considera que no hacemos lo suficiente para mejorar, para buscar nuestra mejor versi&oacute;n. Por eso nos sentimos mal, por malos gestores corporales, dir&iacute;a <strong>Lux Moreno</strong>. Eso nos genera culpa y nos lleva a explicar todo y a tener verg&uuml;enza de nuestra vida Inevitable pensar c&oacute;mo nos fueron acorralando, como ganado en el corral (pobres vaquitas y ovejas), dej&aacute;ndonos en las sombras, en lo oscuro, despreci&aacute;ndonos, calific&aacute;ndonos de vagues, improductives y otros estereotipos asociados al peso. Disidentes gen&eacute;ricos y corporales, somos expertes en el arte de hacernos invisibles, de desaparecer. Si no lo hacemos nosotres, lo hacen les dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra presencia molesta, como molestan los viejos, los adolescentes, los marrones y tantes otres. Parece que siempre debe haber quienes carguen con la responsabilidad del malestar social. Hay que encontrar chivos expiatorios, culpables y gatillarlos. Parece que no es sencillo asumir responsabilidades para los verdaderos responsables. Siempre les generadores de los problemas est&aacute;n en otro lado que no es el lado del poder. No se hacen cargo quienes toman decisiones sino quienes padecen. Y esa forma de pensar, esa configuraci&oacute;n mental, la reproduce el distinto, &iquest;c&oacute;mo habr&iacute;a de sostenerse sino un sistema que pseudodemocratiza los deberes, las obligaciones, aunque no los derechos de les m&aacute;s vulnerables?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el libro <em>Hermana solt&aacute; la panza, una pedagog&iacute;a para liberar nuestros cuerpos</em>, <strong>Lala Pasquinelli</strong> dice: &ldquo;Nadie nos ense&ntilde;a a poner l&iacute;mites, a cuidarnos, a decir basta, a dejar de explicar, a abandonar los lugares en los que no nos tratan bien. Ya es hora de empezar a aprender entre nosotras, a aprender de las experiencias compartidas, de como otras lo hicieron, porque nos educan para agradar y agradar como sin&oacute;nimo de no molestar, para quedarnos calladas ante la agresi&oacute;n y no incomodar a nadie, nunca. Para nosotras es absolutamente ajena la idea de poner l&iacute;mites, la posibilidad de que las personas se incomoden por lo que decimos en nuestra defensa. Si fu&eacute;ramos varones ser&iacute;amos personas con autoridad, siendo mujeres vamos a ser malas o maleducadas. Dejemos de ser buenas, dejemos de querer agradar, de no incomodar, de sostenerle la incomodidad al resto, de intentar siempre que nadie se ofenda, de buscar las mejores maneras. Eso no nos est&aacute; ayudando porque es tambi&eacute;n una demanda hacia nosotras&rdquo;, advierte la creadora del proyecto artivista <em>Mujeres que no fueron tapa.</em>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es muy dif&iacute;cil que del otro lado haya un cambio si no hay incomodidad&rdquo;, contin&uacute;a. &ldquo;Confundimos l&iacute;mites con explicaci&oacute;n, poner l&iacute;mites no es explicar, seguimos explicando porque pensamos que quien nos humilla lo hace porque no entiende&hellip; Seguramente lo hacemos porque es muy doloroso darnos cuenta de que quienes se supone que nos quieren nos violentan ilimitadamente. Quien nos humilla no quiere entender, quiere ejercer su poder sobre nuestros cuerpos, quiere que vivamos de acuerdo con sus reglas, que no son las nuestras, quieren que nos convirtamos en quienes no somos. El que quiere entender googlea, como hacemos nosotras. Poner l&iacute;mites es otra cosa, es irse, es decir hasta ac&aacute;, es aclarar que si seguimos siendo violentadas no vamos a volver a compartir con quienes nos violentan&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El mejor momento y la mejor manera no existen. A veces no ponemos l&iacute;mites porque nos parece que nos falta llegar al momento ideal en el que estemos tranquilas y se nos ocurran las mejores cosas para decir, las m&aacute;s adecuadas, las que provoquen el efecto correcto, que ser&iacute;a b&aacute;sicamente ser comprendidas sin malestar y sin enojo, por parte de quienes nos violentan. Que nadie se ofenda, que no haya tensi&oacute;n y que esas personas entiendan y cambien. En general, en la vida real no funciona de esa manera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>LH</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/reivindicar-incomodidad_129_10871581.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Jan 2024 03:01:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Reivindicar la incomodidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[cuerpos,Barbie]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vamos a la playa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/playa_129_10538418.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/65c81197-975c-41f4-bf7d-5c776238a790_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vamos a la playa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es tiempo de descuento para el inicio del Tercer Encuentro Plurinacional de Gordes en Argentina. Mientras las organizaciones gordas siguen convocando a participar en la jornada colectiva, se despliega la singularidad del primer pronombre personal. Cómo se articulan el yo con el nosotres y con el elles. </p></div><p class="article-text">
        * Gordura y estado, &iquest;asunto separado?
    </p><p class="article-text">
        * Comunidad gorda: estrategias para la organizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        * Cultura de la delgadez.
    </p><p class="article-text">
        Mientras escribo los t&iacute;tulos de los temas que se tratar&aacute;n en las comisiones del pr&oacute;ximo Encuentro Plurinacional de Gordes en Argentina, pienso qu&eacute; necesarias son las identidades colectivas como espacios de activaci&oacute;n pol&iacute;tica y personal. Tambi&eacute;n pienso en la urgencia de las uniones y reuniones del presente y en lo complejo que resulta la unidad en la heterogeneidad, encontrar lo com&uacute;n en la diversidad. &iquest;Se acuerdan de la teor&iacute;a de conjuntos que aprendimos en la escuela? La evocaci&oacute;n de ese enfoque de la matem&aacute;tica me resulta &uacute;til para trazar similitudes con lo que ocurre en los movimientos sociales y pol&iacute;ticos amplios. Suelen considerar las intersecciones, pero dejan afuera las singularidades. Ocurre en general, &iquest;es inevitable? No lo s&eacute;. Da para analizarlo, debatirlo, intercambiar. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La historia nos cuenta que, aún en los peores momentos, hay esperanza, palabra que viene de esperar, del latin sperare.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lo que es m&aacute;s seguro es que falta muy poco para el s&aacute;bado 30, cuando en el Espacio Unzu&eacute;, de Mar del Plata, el Colectivo de Gordes Activistas de Argentina (CGA), Existencia Gorda, Gordes Conurbanes y activistas independientes sean anfitriones de la tercera edici&oacute;n del Encuentro. <strong>La idea es, b&aacute;sicamente, convocar a la mayor cantidad posible de activistas y aliades en un espacio seguro para seguir trabajando en el mejoramiento de nuestra calidad de vida. Otra de las motivaciones es que se dejen de vulnerar derechos, en un presente atravesado por la fragilidad de las minor&iacute;as y de las mayor&iacute;as segregadas. La amenaza de que los sectores m&aacute;s reaccionarios de la sociedad se queden con el poder pol&iacute;tico no es fantasm&aacute;tica sino real.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y, sin embargo, la historia nos cuenta que, a&uacute;n en los peores momentos, hay esperanza, palabra que viene de esperar, del latin sperare y que nada tiene que ver con procastinar (que, por otra parte, viene bien de vez en cuando) ni con no responsabilizarse, ni con aguardar pasivamente que las soluciones sean m&aacute;gicas. 
    </p><p class="article-text">
        Esperanza. Se vincula con ser paciente, con resistir, con permanecer en la incertidumbre y en el sufrimiento hasta lograr un estar mejor, mediante la praxis. &iquest;Utop&iacute;a? &iquest;El plan ideal que concibe una sociedad perfecta y justa? &iquest;La isla desconocida de Tom&aacute;s Moro? &iquest;la que est&aacute; en el horizonte y sirve para caminar, como dicen que dijo el montevideano <strong>Eduardo Galeano</strong>, aunque en realidad fue la respuesta que le dio el santafesino <strong>Fernando Birri</strong>, padre del Nuevo Cine Latinoamericano, a un estudiante en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Ba&ntilde;os? 
    </p><p class="article-text">
        Hace algunos a&ntilde;os, luego de intentar esconder sistem&aacute;ticamente mi cuerpo maltratado bajo ropas oscuras y muy amplias, me cans&eacute; de transitar todos los tratamientos para adelgazar que estaban a mano y fracasar&hellip; siempre. Fui a los caros, baratos, gratuitos, individuales, grupales, de autoayuda o ayuda rec&iacute;proca, con nutricionistas, diet&oacute;logos, en consultorios, iglesias, hospitales, con o sin internaci&oacute;n y varios etc&eacute;teras y mi cuerpo fue una identidad en constante cambio, como la vida. Hasta que, curioseando a veces, buscando desesperadamente otras, encontr&eacute; en una librer&iacute;a de la calle Pu&aacute;n, en Ciudad de Buenos Aires, el libro <em>Cuerpo sin patrones. Resistencias desde las geograf&iacute;as desmesuradas de la carne.</em> Y, como la tijera del collage de su tapa, cort&eacute; por lo sano con el cent&iacute;metro, el antes y el despu&eacute;s, las fajas y las dietas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Reivindiquemos el deseo y el disfrute, la salud integral sin sesgos, una Ley de Talles que funcione, ciudades y espacios públicos accesibles.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hasta entonces, ten&iacute;a la ilusi&oacute;n de que ser delgada me traer&iacute;a la felicidad. A partir de entonces, me descubr&iacute; e identifiqu&eacute; con los testimonios de otras personas gordas, gente que padeci&oacute; distinto tipo de violencias patriarcales. Esas violencias tomaron la forma de un trastorno alimentario: el m&iacute;o. Pero tambi&eacute;n, luego de las lecturas, las errancias, las b&uacute;squedas, las colectivas, los acompa&ntilde;amientos, encontr&eacute; en el ser gorda una bandera de textura suave y envolvente que me cobij&oacute; y a&uacute;n lo sigue haciendo. Super&eacute; la verg&uuml;enza, comprend&iacute; el orgullo y la escritura fue y sigue siendo la manera de compartir el proceso de transformaci&oacute;n. Adem&aacute;s, claro, de los encuentros con mujeres, el cambio de mirada, la escucha abierta, la pedagog&iacute;a del afecto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La conciencia de que los abusos, las rapi&ntilde;as, las apropiaciones de los territorios corporales, las represiones, los terrores y tantos otros da&ntilde;os se pueden elaborar junto a les dem&aacute;s, les pr&oacute;ximes, les pr&oacute;jimes, fue, es, ser&aacute;, un acto descolonizador, una afirmaci&oacute;n libre y soberana. Aut&oacute;noma, aunque no aislada.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con y sin lenguaje inclusivo, pero siempre incluyendo. Con rebeld&iacute;a, amor, potencia, poes&iacute;a, danza, teatro, asambleas, bikinis, hermanades las distintas generaciones, etnias y clases, aunque lo gordo tambi&eacute;n sea una cuesti&oacute;n de (lucha de) etnias, clases y edades.
    </p><p class="article-text">
        Trascendiendo fronteras y prejuicios; unides, no dominades, como les antig&uuml;es proletaries del mundo, enlazades con las ancestras, las madres y les hijes, las mujeres, las personas queer que tanto me ense&ntilde;an, &nbsp;los pueblos originarios, les ni&ntilde;es y adolescentes, les negros, les desocupades, les artistas, les discapacitades. &nbsp;Porque todes somos iguales y diferentes. Y all&iacute; reside nuestra belleza y Humanidad. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ojal&aacute; nos encontremos en Mar del Plata el pr&oacute;ximo s&aacute;bado, para que, poco a poco, paso a paso, la Educaci&oacute;n Sexual Integral tenga perspectiva de diversidad corporal, se acaben los discursos que nos se&ntilde;alan enfermes y culpables, patologizades y delincuentes. Vagues e ineficientes. </strong>Reivindiquemos el deseo y el disfrute, la salud integral sin sesgos, una Ley de Talles que funcione, ciudades y espacios p&uacute;blicos accesibles. &iexcl;Vamos a la playa! Oh oh oh oh oh.
    </p><p class="article-text">
        <em>LH</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/playa_129_10538418.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Sep 2023 03:37:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vamos a la playa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Activismo,Derechos,cuerpos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Catorce muertos al caer avión que llevaba a turistas a una excursión de pesca en el Amazonas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/catorce-muertos-caer-avion-llevaba-turistas-excursion-pesca-amazonas_1_10520852.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7d5d4949-7410-4310-a868-ad6f8326cfad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Catorce muertos al caer avión que llevaba a turistas a una excursión de pesca en el Amazonas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La avioneta sufrió un accidente al tocar la pista de aterrizaje en Barcelos, ciudad ubicada a 400 kilómetros de Manaos. Todas las víctimas eran brasileños, informaron fuentes oficiales.</p></div><p class="article-text">
        Catorce personas murieron este s&aacute;bado al caer un avi&oacute;n de peque&ntilde;o porte que llevaba a turistas para una excursi&oacute;n de pesca en Barcelos, interior del estado de <strong>Amazonas</strong>, en el norte de <strong>Brasil</strong>, informaron las autoridades.
    </p><p class="article-text">
        La avioneta sufri&oacute; un accidente despu&eacute;s de las 15 hora local, al tocar la pista de aterrizaje en Barcelos, ciudad ubicada a 400 kil&oacute;metros de Manaos, capital del estado brasile&ntilde;o de Amazonas.
    </p><p class="article-text">
        El gobernador de Amazonas, Wilson Lima, inform&oacute; que <strong>todos los turistas que viajaban rumbo a una excursi&oacute;n de pesca eran brasile&ntilde;os</strong>. Adem&aacute;s, confirm&oacute; que los 12 pasajeros y dos miembros de la tripulaci&oacute;n murieron y que el avi&oacute;n tuvo problemas para aterrizar en el lodo, a ra&iacute;z de la fuerte lluvia que alter&oacute; las condiciones de la pista.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Acabamos de terminar de retirar los cad&aacute;veres. Todos son brasile&ntilde;os, turistas. Estamos en el verano amaz&oacute;nico, &eacute;poca de pesca deportiva. Esta gente probablemente iba a pescar al R&iacute;o Negro&rdquo;, precis&oacute; el gobernador Lima.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="twitter-tweet"><p lang="pt" dir="ltr">Lamento profundamente a morte dos 12 passageiros e dois tripulantes, vítimas do acidente de avião ocorrido neste sábado, em Barcelos. Nossas equipes estão atuando, desde o primeiro momento, para prestar o apoio necessário. Aos familiares e amigos, minha solidariedade e orações.</p>&mdash; Wilson Lima (@wilsonlimaAM) <a href="https://twitter.com/wilsonlimaAM/status/1703176876473135386?ref_src=twsrc%5Etfw">September 16, 2023</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Agentes de Defensa Civil y del Cuerpo de Bomberos de Amazonas retiraron los cad&aacute;veres que esperan por su identificaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El avi&oacute;n es un Embraer EMB-110 &ldquo;Bandeirante&rdquo;, con capacidad para hasta 18 pasajeros, de la compa&ntilde;&iacute;a ManausAerot&aacute;xi que hab&iacute;a partido desde Manaos hacia Barcelos.
    </p><p class="article-text">
        La ciudad de Barcelos es conocida por el ecoturismo y es uno de los principales destinos de pesca deportiva en Brasil.
    </p><p class="article-text">
        <em>MB con informaci&oacute;n de la agencia de noticias T&eacute;lam</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/catorce-muertos-caer-avion-llevaba-turistas-excursion-pesca-amazonas_1_10520852.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Sep 2023 00:08:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Catorce muertos al caer avión que llevaba a turistas a una excursión de pesca en el Amazonas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Brasil,Amazonas,cuerpos,Avión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un mar de abrazos gordos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mar-abrazos-gordos_129_10440398.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d1c893bf-b80a-4ef6-9141-182ec88e83bc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un mar de abrazos gordos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El activismo de la disidencia corporal prepara el Tercer Encuentro Plurinacional de Gordes Argentina, que esta vez se hará en Mar del Plata. Belén Delgado cuenta por qué será una de las personas que dirá presente en lo que la referente Brenda Mato denominó Gordelplata.</p></div><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Ser&aacute; &eacute;pico!
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Preparen las mallas!
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Nos subiremos a los lobos marinos.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Qu&eacute; manija gordaaaaaaaaa!
    </p><p class="article-text">
        Esta primavera, las olas, el viento y la arena ser&aacute;n el marco para la realizaci&oacute;n del <strong>Tercer Encuentro Plurinacional de Gordes Argentina</strong>, la nueva asamblea del colectivo que reunir&aacute; a activistas, disidentes corporales y aliades el s&aacute;bado 30 de septiembre en el Espacio Unzu&eacute; (R&iacute;o Negro 3500), de Mar del Plata. Una fiesta autoconvocada de la conciencia gorda, organizada por el Colectivo de Gordes Activistas de Argentina (CGA), Existencia Gorda, Gordes Conurbanes y activistas independientes.
    </p><p class="article-text">
        Basta de estigma, violencia y discriminaci&oacute;n contra las personas gordas ser&aacute; una de las consignas aglutinadoras de la actividad. Despatologizaci&oacute;n de los cuerpos gordos, salud integral sin sesgos; implementaci&oacute;n urgente de la Ley de Talles, infancias libres de gordofobia y una Educaci&oacute;n Sexual Integral con perspectiva de diversidad corporal; ciudades y espacios p&uacute;blicos accesibles a todas las corporalidades y sin gordes no hay feminismo completar&aacute;n la lista de reivindicaciones del Encuentro, que se extender&aacute; desde las 11 hasta las 19.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos organizamos para que nuestros derechos dejen de ser vulnerados porque es realmente agotador ser gorda en la Argentina. Estas actividades aglutinadoras te renuevan las ganas. Cualquier persona que baja o sube de peso es noticia o causa de memes, se r&iacute;en y se burlan de las famosas y famosos gordos y de los an&oacute;nimos tambi&eacute;n. Por eso es necesario el activismo, para transformar ideas y promover pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que mejoren nuestra calidad de vida a trav&eacute;s de un trato digno, acceso integral a la salud, la vestimenta, el trabajo, la educaci&oacute;n y para que se adapten los espacios a todas las corporalidades&rdquo;, explica Bel&eacute;n Delgado, de 31 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Bibliotecaria y docente, Bel&eacute;n vive en Caballito y participa con gran expectativa del armado del que se espera ser&aacute; un multitudinario encuentro, luego de las experiencias fundadoras, primero en la localidad bonaerense de Mor&oacute;n y casi un a&ntilde;o m&aacute;s tarde, en Rosario. En la primera, a fin de diciembre de 2021, con una asistencia de 200 personas gozando de sus cuerpos bajo el frescor de los &aacute;rboles, se vivi&oacute; la experiencia de que &ldquo;para un gorde no hay nada mejor que otro gorde&rdquo;. En la ciudad que se recuesta sobre el Paran&aacute;, en noviembre de 2022, se multiplic&oacute; la participaci&oacute;n y todes aplaudieron la lectura de un documento que se&ntilde;alaba que &ldquo;la discriminaci&oacute;n, el estigma y la violencia que pretende normalizar nuestros cuerpos encuentran en las instituciones una legitimaci&oacute;n que nos aleja del ejercicio pleno de nuestra ciudadan&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Delgado cuenta que es fan de La Renga y de Independiente, que conoci&oacute; el movimiento a trav&eacute;s de las redes y que tuvo su primera vivencia compartida sobre la tem&aacute;tica cuando asisti&oacute; al Taller Hacer la Vista Gorda. &ldquo;A partir de ah&iacute; mi vida cambi&oacute;. Le&iacute; Cuerpo sin patrones, una recopilaci&oacute;n de art&iacute;culos hecha por Laura Contrera y Nicol&aacute;s Cuello, empec&eacute; a ver los videos maravillosos de Brenda Mato y a escuchar el segmento radial Bimbotiqu&iacute;n, donde Se&ntilde;orita Bimbo hablaba de la gordura en tono de comedia sin ocultar la angustia. Fue muy importante entender que la discriminaci&oacute;n siempre tiene un mismo nombre: gordofobia, ese p&aacute;nico a los kilos que circula en la familia, en el &aacute;mbito m&eacute;dico, entre los chicos y las chicas que van a bailar al boliche, con los chongues, en la calle. Si durante mucho tiempo cre&iacute; que la falta de respeto era solo hacia m&iacute;, con el activismo supe que nos ocurre a millones. Mi gordura, mi furia y mi tristeza dejaron de ser un problema individual y se convirtieron en algo colectivo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;La discriminaci&oacute;n hacia las personas gordas en la Argentina es terrible&rdquo;, se&ntilde;ala Bel&eacute;n. &ldquo;Nos miran mal, nos gritan, nos piden certificado de obesidad. Ten&eacute;s que rezar para entrar en los asientos del subte, del colectivo, del avi&oacute;n. Lo mismo ocurre en los ba&ntilde;os de los bares. Salir puede ser un drama. Las prepagas nos quieren cobrar extra por nuestro peso o se niegan a aceptarnos como clientes&rdquo;, enumera. &ldquo;Hay m&eacute;dicos que quieren prevenir, pero no se informan y te tratan de la peor manera.&nbsp; &lsquo;Con tu peso, los anticonceptivos no te van a hacer efecto&rsquo;, me dijo una vez una ginec&oacute;loga. En cambio, otra doctora me explic&oacute; que hab&iacute;a unas pastillas espec&iacute;ficas.&nbsp;En un examen preocupacional, otra profesional me pregunt&oacute; si se me hab&iacute;a muerto alguien que estaba tan gorda, me mand&oacute; con urgencia al nutricionista, &iexcl;y s&oacute;lo me hab&iacute;a visto cinco minutos! En el control anual de salud sali&oacute; que estoy muy bien, que soy sana. &iquest;Sab&eacute;s c&oacute;mo le hubiese llevado los resultados a esa bruta? Nos responsabilizan por nuestros cuerpos y nos tratan como enfermas y enfermos, &iquest;a alguien con c&aacute;ncer lo culpar&iacute;an as&iacute;?&rdquo;, pregunta.
    </p><p class="article-text">
        El movimiento gordo se nutre de sus propias experiencias y del aprendizaje de otros grupos oprimidos, todos los cuerpos son diferentes y pensarlos diversos es darles validez y se&ntilde;alar que no hay una &uacute;nica manera de habitar este mundo.&nbsp; El activismo naci&oacute; con fuerza en los Estados Unidos de la mano del feminismo afrodescendiente y de los movimientos de lesbianas de los 80, en pleno auge de las dietas y de los medicamentos para bajar de peso y alcanzar un ideal imposible. La corporalidad gorda hasta entonces no era pensada como una identidad pol&iacute;tica sino como una patolog&iacute;a. Asumir la gordura como parte de la existencia resignifica la palabra gorda usada para insultar, discriminar, herir. En unas semanas ser&aacute; revolcarse en la arena colectiva para empoderarse desde el envase corporal que cada une tiene.
    </p><p class="article-text">
        Lejos de las dietas y las restricciones, la pr&oacute;xima asamblea en MDQ ser&aacute; una oleada de ideas en un marco de intercambio, afectividad y demandas de reparaci&oacute;n. Para participar, la organizaci&oacute;n solo pide completar la inscripci&oacute;n que se encuentra en las cuentas de IG de las agrupaciones convocantes. Como dice Brenda Mato: se viene Gordelplata.
    </p><p class="article-text">
        <em>LH/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mar-abrazos-gordos_129_10440398.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Aug 2023 03:17:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un mar de abrazos gordos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[cuerpos,Ley de Talles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nadie pidió tu opinión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/nadie-pidio-opinion_129_10024218.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/27f44a6c-c8dc-43c5-b859-752d22d8bd40_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nadie pidió tu opinión"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una de las formas más sutiles de la discriminación gordofóbica es que otra persona nos diga qué piensa sobre nuestro cuerpo, aunque nadie se lo haya pedido. Muchas veces, el maltrato se disfraza de ayuda y cuidado. No es por nuestro bien. El activismo gordo sigue dando testimonio en el Día Internacional de la Mujer.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;No entrar. Que mis carnes excedan la silla y me lastime los cent&iacute;metros &iquest;de m&aacute;s? Dicen que el cuerpo no importa. Yo digo que es una mentira para hacernos sentir peor. D&iacute;ganme si ustedes vivir&iacute;an su vida igual a hoy, si de pronto, no entran. En la ropa, En la silla, En el colectivo. En la puerta. En el banco. No entran. La experiencia de sus vidas ser&iacute;a otra. Una, en la que una silla te puede aislar. O la puerta del ba&ntilde;o choque tu panza. Y no, no es que no me ame ni crea que mi cuerpo no es bello. No tiene nada que ver. Amo mis piernotas, pero puedo odiarlas a veces tambi&eacute;n. Los medios y todo lo que nos imponen dicen que mis piernotas est&aacute;n mal. Mi cuerpo no entra en una silla, eso me hace sentir triste. &iquest;Est&aacute; mal que el par&aacute;metro con el que fue todo hecho me haga sentir excluida? Claro que est&aacute; mal. Pero para eso est&aacute; hecho. Si una norma excluye a lo diferente, lo diferente se siente alien en tierra propia&rdquo;. (@florralegre)
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;GORDA, esa es la palabra que me hac&iacute;a sentir encerrada, como si el destino manifiesto de mi carne fuera esa invisibilidad cruel. Luego, con el tiempo, esa palabra se volvi&oacute; una bandera, una insignia de lucha; y ser gorda se convirti&oacute; en parte de una identidad. Si no tuviera que dar explicaciones sobre mi cuerpo, sabr&iacute;a que ya estoy en otro planeta, en un lugar at&iacute;pico donde no me pedir&iacute;an que acredite mi identidad a trav&eacute;s del cuerpo o los genitales, mi identidad de g&eacute;nero, etc. En nuestra cultura, parte del reconocimiento de los otros pasa por la forma en que nos relacionamos con las normas corporales. Las personas que encarnan adecuadamente las normas de la delgadez tienen el privilegio de la visibilidad, son valiosas porque se&ntilde;alan el modelo a seguir. Mientras que, en este sistema de reconocimiento, las personas gordas incomodan, pero no por eso dejan de ser funcionales. El gordo es el centro de la tabla de dardos y los arpones se hunden en la carne, se hacen cicatriz mientras duelen&rdquo;. (<strong>Lux Moreno</strong>, en su libro <em>Gorda Traidora</em>).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Somos las hipervisibles invisibles/ la doble moral y tu hipocres&iacute;a/ la cr&iacute;tica moral y est&eacute;tica disfrazada de salud/ La incomodidad en tus ojos, en tu espacio, en tu uniformidad./ Somos la ruptura de tu norma/ desobediencia y exceso/ desborde y pecado, disidencia./ Somos las que no quieres que existan. Pero existimos./ Y no vamos a pedir perd&oacute;n ni permiso. (<strong>Magda Pi&ntilde;eyro</strong>, del libro <em>StopGordofobia y las panzas subversas</em>) 
    </p><p class="article-text">
        Voces, voces gordas, macizas, contundentes. Voces con peso, con volumen, desmedidas. Voces que se escriben, que hablan, que cantan, que gritan, que estremecen, que se escuchan, que pintan, que grafitean, que asaltan las calles.
    </p><p class="article-text">
        Voces anchas, morrudas, gruesas, contra la opresi&oacute;n y la imposici&oacute;n de los mandatos magros, desgrasados, uniformados, uniformes. Voces que al decir se liberan. <strong>Traemos testimonios de gordas luchadoras, que rescatamos en las jornadas en que se conmemoraron, el 4 de marzo, D&iacute;a Internacional de la lucha contra la Gordofobia, tal como hace un a&ntilde;o lo renombr&oacute; el activismo por las disidencias corporales y que en su origen oficial era de la lucha contra la obesidad.</strong> Y tambi&eacute;n, historias que se enlazan con el 8 de marzo, D&iacute;a Internacional de la Mujer, por aquellas que murieron quemadas por el incendio en una f&aacute;brica y la carencia de toda medida de cuidado, higiene y seguridad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Porque la gordofobia es violencia patriarcal y sabemos que hay machos que padecen este terror, pero tambi&eacute;n que hay mujeres gordof&oacute;bicas, incluso dentro del feminismo. </strong>Hembras que no comparten la lucha por la aceptaci&oacute;n y el respeto de todos los cuerpos. Hombres y mujeres que tampoco consideran el racismo, la xenofobia y la clase social como causas de la discriminaci&oacute;n. No poder bancar la canasta b&aacute;sica es violento, como los est&aacute;ndares de violencia machista lo son. Y el maltrato a las personas gordas tambi&eacute;n lo incluye, por lo tanto, lo es.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Miremos m&aacute;s all&aacute; del feminismo blanco del norte del planeta, que cree que todas las mujeres somos iguales y que lo &uacute;nico por lo que tenemos que luchar es por nuestras reivindicaciones de g&eacute;nero.</strong> O, en todo caso, incluyamos, sumemos, habilitemos la aceptaci&oacute;n de todas las clases sociales, las etnias, las disidencias corporales y gen&eacute;ricas bajo la misma bandera feminista. Queremos igualdad en el trato, aunque no seamos todes iguales.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La sociedad nos victimiza, pero nos alzamos por nuestros derechos.
    </p><p class="article-text">
        Derecho a vivir la vida que se quiere, una existencia que no afecta en sentido a los dem&aacute;s, como nos hicieron creer.
    </p><p class="article-text">
        Derecho a no someterse a una dieta que, inexorablemente, fracasar&aacute;. Porque no tiene en cuenta a cada une, su historia familiar, sus gustos, su gen&eacute;tica, porque restringe y funciona como una presi&oacute;n que en un momento estalla.
    </p><p class="article-text">
        Derecho a dejar de ser consideradas objetos, para el goce y la tranquilidad ajena.
    </p><p class="article-text">
        A ser respetadas sin importar las medidas y los tama&ntilde;os del cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        A vestirse como se nos antoja.
    </p><p class="article-text">
        A no ser llamadas gordas como insulto.
    </p><p class="article-text">
        A que el dise&ntilde;o y mobiliario p&uacute;blico sea amigable.
    </p><p class="article-text">
        A no tener que soportar opiniones ajenas que no solicitamos.
    </p><p class="article-text">
        Dejemos de naturalizar la gordofobia. Cuestionemos la idea de que somos cuerpos fallados, defectuosos.
    </p><p class="article-text">
        Habitemos nuestra anatom&iacute;a con libertad, sin condenas, con pensamiento cr&iacute;tico. Pong&aacute;monos de pie y no nos callemos cuando vienen a avisarnos que estamos gordas y que lo hacen porque, dicen, nos est&aacute;n cuidando. Es decir, controlando. No me digas que adelgace.
    </p><p class="article-text">
        Como cada vez que vamos a la calle, unidas, diversas, colectivas, agrupadas, se trata de fortalecer el activismo como cobijo, trinchera, oasis, frazada, refugio, cueva, para ir logrando cambios, aceptaci&oacute;n, respeto. No es f&aacute;cil, pero seguro que hay o&iacute;dos y corazones capaces de escuchar y latir junto a nosotres. Dejemos de discutir con los gordof&oacute;bicos, porque es como pretender que una persona maltratada se ponga de acuerdo y convenza a su maltratador. Paremos con el silencio, con el dolor en soledad, con esconder, tapar, disimular. <strong>Defender a las personas gordas de los ataques es nuestro compromiso. Lo personal es pol&iacute;tico.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Como dice <strong>Marianela Saavedra</strong>: &ldquo;Los cuerpos gordos no somos chiste/ broma, meme o tu derecho a opini&oacute;n/ somos cuerpos sensibles, habitados, reales/ deseantes y deseables./ Tus prejuicios y falso humor no dan risa/ ni excitan, coraz&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>LH</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/nadie-pidio-opinion_129_10024218.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Mar 2023 04:56:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nadie pidió tu opinión]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[gordofobia,Disidencias,cuerpos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿De quién es la cuestión del peso?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cuestion-peso_129_9903801.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1a757546-c3ec-49f4-ae53-be4036fc7ee9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿De quién es la cuestión del peso?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez circula más la idea de que no se debe hablar del cuerpo de les otres. Mejor las sugerencias que las prohibiciones, los abrazos que los ataques. El miedo a ser, como uno de los orígenes probables del rechazo a la gordura. ¿Quiénes son los dueñes de los cuerpos? ¿Tiene propiedad la materia de que estamos hechas las personas?  </p></div><p class="article-text">
        &ldquo;De peque&ntilde;o yo estaba gordo, ten&iacute;a pluma, era empoll&oacute;n y bastante torpe, mi familia no era tradicional y mi madre estaba visiblemente enferma. Todo aquello que hace que el resto tenga p&aacute;nico si no eres como ellos; pero si aparentas ser feliz, entonces est&aacute;s cuestionando su propia felicidad&rdquo;, dice el escritor e influencer compostelano Roy Gal&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Peso, altura, sexualidad, etnias, colores deseos, algunos ejemplos de la diversidad humane. En la variedad est&aacute; el gusto y eso da mucho gusto, aunque algunes le temen y suelen inquietarse y rechazar en otres lo que no soportan de s&iacute;. Si tienen alguna clase de poder se adue&ntilde;an de las palabras, de las im&aacute;genes, se erigen en propietarios de una &uacute;nica verdad. Dan c&aacute;tedra, recetan, sonr&iacute;en desde las pantallas. O condenan desde alguna tribuna.
    </p><p class="article-text">
        Residente en Canarias, Gal&aacute;n es un conocido activista de la comunidad lgbt+, que no intenta convencer a sus interlocutores ni desde la victimizaci&oacute;n ni desde la furia. Su modo es amable, dulce y po&eacute;tico. Al menos, as&iacute; se lo ve y se lo escucha en sus videos, as&iacute; viaja a la infancia, cuando todo es descubrimiento y une mira y se mira de manera inaugural, en las palabras y los gestos que les otres tienen con nosotres:
    </p><p class="article-text">
        <em>Espejo, espejito: &iquest;Qu&eacute; es lo m&aacute;s hermoso de este reino?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Ser y estar. Eso es lo m&aacute;s hermoso</em>
    </p><p class="article-text">
        Gal&aacute;n recuerda de un modo di&aacute;fano lo que sent&iacute;a con relaci&oacute;n a los dem&aacute;s: 
    </p><p class="article-text">
        <em>De peque&ntilde;o yo tuve un refugio, un poder, el saber que aquellos que quer&iacute;an herirme estaban equivocados.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Y ahora cuando siento miedo.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Porque todos tenemos miedo a que no nos quieran.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Regreso a ese ni&ntilde;o.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Regreso a esa casa en la que &eacute;ramos cuatro personitas creciendo.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Regreso al regalo abierto y al zumo.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Me giro</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Y digo.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Abr&aacute;zame.</em>
    </p><p class="article-text">
        Este fragmento me recuerda al de un texto del austr&iacute;aco Peter Handke, Nobel de Literatura, sobre ese momento de la educaci&oacute;n sentimental en el que gestos y palabras dejan huellas en apariencia indelebles. Me refiero a los primeros a&ntilde;os de vida, cuando los deseos no tienen l&iacute;mites y aparece la cultura con sus normas para recordarnos los&nbsp;peligros y los cuidados que se deben tener. Un per&iacute;odo en que todo lo que recibimos es alimento para la mente, el cuerpo y el alma. Ingesta y amenaza. Depende&hellip; Todo depende... De seg&uacute;n c&oacute;mo se mire&hellip; todo depende.
    </p><p class="article-text">
        <em>las moras le ca&iacute;an en la mano como s&oacute;lo caen las moras</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> y as&iacute; es todav&iacute;a,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> las nueces frescas le pon&iacute;an &aacute;spera</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> la lengua</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> y as&iacute; es todav&iacute;a,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> en cada monta&ntilde;a</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> ten&iacute;a el deseo de una monta&ntilde;a m&aacute;s alta</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> y en cada ciudad</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> el deseo de una ciudad a&uacute;n mayor</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> y as&iacute; es todav&iacute;a,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> en la copa de un &aacute;rbol agarraba</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> emocionado las cerezas</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> como a&uacute;n lo sigue haciendo,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> ten&iacute;a miedo de cualquier extra&ntilde;o</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> y a&uacute;n lo tiene todav&iacute;a,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> esperaba la primera nieve</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> y as&iacute; la espera todav&iacute;a.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> </em>
    </p><p class="article-text">
        <em> Cuando el ni&ntilde;o era ni&ntilde;o</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> tir&oacute; un palo como lanza contra un &aacute;rbol,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> y hoy vibra todav&iacute;a.</em>
    </p><p class="article-text">
        Una encuesta reciente entre 8 mil mujeres residentes en la Argentina revel&oacute; que a m&aacute;s del 67 por ciento le sugirieron bajar unos kilos, entre los cinco y los 17 a&ntilde;os, y que el 97 por ciento del total hizo dieta, en alg&uacute;n momento de su vida. R&eacute;gimen regimentado. Regimiento de personas adiestradas, cortadas por la misma tijera (&iquest;Las incre&iacute;bles aventuras del Se&ntilde;or Tijeras, de Sui Generis?). El estudio lo realiz&oacute; la ONG #hermanasoltalapanza, liderado por Lala Pasquinelli, quien arranc&oacute; en la escena p&uacute;blica desarmando y haciendo collage, junto a otras mujeres activistas, con las im&aacute;genes de las figuras femeninas de las revistas. &nbsp;La campa&ntilde;a se llam&oacute; <strong>Mujeres que no fueron tapa</strong> y estuvo abierta a todas las que quisieron participar, sin discriminaciones.
    </p><p class="article-text">
        Las respuestas al sondeo son la consecuencia de una pr&aacute;ctica muy instalada: se elogian o defenestran los cuerpos ajenos, como si fueran materia opinable para cualquiera, derecho y propiedad de hombres y mujeres patriarcales, padres y madres, poderosos e impunes amparados por un sistema que no respeta las distinciones m&aacute;s elementales de forma, color, origen, lengua y que aspira a un modelo &uacute;nico, m&aacute;s manipulable, gobernable.
    </p><p class="article-text">
        Fue lo que pas&oacute; con Moria Cas&aacute;n y con la beb&eacute; de Isabel Macedo. La fama, parece, se cobr&oacute; su precio. Cualquiera cree que puede maltratar a otre ser humane, sea una artista, une menor de edad, une representante de alg&uacute;n pueblo originario, y muchos etc&eacute;tera.
    </p><p class="article-text">
        Frases como &iexcl;Qu&eacute; gorda! es sin&oacute;nimo de &iexcl;Qu&eacute; fea!, &iexcl;Qu&eacute; vieja! equivale a No est&aacute;s autorizada a ponerte lo que quieras, &iexcl;Osito cari&ntilde;osito! Es igual a Sos un pesado, sos un obeso. A m&iacute;/ t&uacute;/ vos/ elle/ nosotres/ vosotres/ elles &iquest;qui&eacute;n nos pregunt&oacute;? Let It Be.
    </p><p class="article-text">
        Esas frases que lastimaron al &aacute;rbol, al p&aacute;jaro, al humane, como remata el poema de Handke, <em>vibran todav&iacute;a</em>.
    </p><p class="article-text">
        Algo as&iacute; ocurri&oacute; con la periodista y presentadora de la tele estadounidense Keely Shaye Smith, segundo gran amor de Pierce Brosnan. Ella es una bell&iacute;sima mujer cuyo cuerpo cambi&oacute; luego de sus dos embarazos. Subi&oacute; de peso, y la industria de la comunicaci&oacute;n y del entretenimiento la critic&oacute; por su &ldquo;falta de medida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La tristeza acaba convirti&eacute;ndose en una parte indeleble de tu psique&rdquo;, dijo el famoso int&eacute;rprete irland&eacute;s, quien perdi&oacute; a su primera esposa y a una de sus hijas por c&aacute;ncer de ovarios. La pareja Keely-Pierce sue&ntilde;a desde el comienzo con un mundo diferente, donde todas las personas reciban miradas afectuosas, de aceptaci&oacute;n y ternura, de empat&iacute;a y cuidado, m&aacute;s all&aacute; de sus or&iacute;genes, sus figuras, sus enfermedades, su cartel. La animadora Smith (59 a&ntilde;os) y Brosnan, ex agente 007 (de 68), no s&oacute;lo son estrellas rutilantes en los espacios medi&aacute;ticos. Tambi&eacute;n trabajan en diversas causas que procuran una vida mejor en nuestro planeta, una vida inclusiva, donde convivan (sean y est&eacute;n) todos los cuerpos. Como dec&iacute;a el poema: <em>Ser y estar. Eso es lo m&aacute;s hermoso.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>LH</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cuestion-peso_129_9903801.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Jan 2023 03:34:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿De quién es la cuestión del peso?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Moria Casan,cuerpos,gordofobia]]></media:keywords>
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