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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - desaceleración]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/desaceleracion/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - desaceleración]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Coordinar paritarias para bajar la inflación, ¿una quimera en el corto plazo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/coordinar-paritarias-bajar-inflacion-quimera-corto-plazo_129_9911631.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/92ce9379-280b-4d3b-8679-413d0d685a32_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Coordinar paritarias para bajar la inflación, ¿una quimera en el corto plazo?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para el autor, la intención del Gobierno -expresada en el presupuesto 2023- de llevar la inflación al 60% no luce descabellada. "Sin embargo, los todavía desalineados precios relativos y los vigentes mecanismos de propagación de la inflación vuelven desafiante dicha tarea en un año electoral". </p></div><p class="article-text">
        Tras la fuerte aceleraci&oacute;n de la inflaci&oacute;n a lo largo del 2022,&nbsp;<strong>controlar la evoluci&oacute;n de los precios se ha vuelto imperativo para el Gobierno y sus aspiraciones electorales.</strong>&nbsp;Bajo esta premisa, desde el Ministerio de Econom&iacute;a se plante&oacute; como objetivo ordenar la nominalidad en torno al 60% anual (pauta de inflaci&oacute;n del presupuesto 2023), guarismo que implica alcanzar una inflaci&oacute;n mensual del 4%, desaceleraci&oacute;n no menor teniendo en cuenta que la misma fue de 6,1% en el segundo semestre del a&ntilde;o pasado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para ello, hacia el cierre del 2022 se cerraron&nbsp;<strong>acuerdos de precios</strong>&nbsp;con diversos sectores con vigencia hasta el primer trimestre de este a&ntilde;o, en donde los m&aacute;s significativos parecer&iacute;an ser el programa Precios Justos y aquellos que alcanzan a productores de insumos difundidos. Al mismo tiempo, la desaceleraci&oacute;n lograda durante el &uacute;ltimo bimestre del a&ntilde;o pasado -en parte por esta coordinaci&oacute;n, pero fundamentalmente por la ca&iacute;da en el precio de las verduras y un abaratamiento relativo en el precio de la carne vacuna- permiti&oacute; que el&nbsp;<em><strong>crawling peg</strong></em><strong>&nbsp;modere la tendencia alcista</strong>&nbsp;exhibida durante los meses previos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En este sentido, un elemento clave para el ordenamiento nominal son las paritarias:</strong>&nbsp;es dif&iacute;cil encarar una significativa moderaci&oacute;n de la inflaci&oacute;n si los salarios se quedan &ldquo;pegados&rdquo; a la inflaci&oacute;n pasada. En este marco, el oficialismo tambi&eacute;n busca que las negociaciones se firmen al ritmo del 60%, siendo un acuerdo semestral del 30% una estrategia para lograr la aceptaci&oacute;n de los sindicatos e iniciar el camino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ahora bien,&nbsp;&iquest;es posible un ordenamiento de esta magnitud? &iquest;A qu&eacute; riesgos se enfrentar&iacute;a esta estrategia?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, vale decir que<strong>&nbsp;los sindicatos tienen incentivos a colaborar con el Gobierno</strong>, previendo que un cambio de signo pol&iacute;tico -ante un fracaso de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica actual- pueda desfavorecerlos.&nbsp;&nbsp;Un elemento adicional es que&nbsp;<strong>en 2022 el promedio anual del salario registrado real habr&iacute;a crecido alrededor de 0,5%.</strong>&nbsp;El principal factor detr&aacute;s de esto es el&nbsp;<strong>acortamiento de la vigencia de las paritarias</strong>, que no s&oacute;lo dio la posibilidad de renegociar ante la escalada inflacionaria, sino que contribuy&oacute; a reducir la heterogeneidad de la&nbsp;<em>perfomance</em>&nbsp;de los salarios reales por sector.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tal vez el punto m&aacute;s relevante se vincula a&nbsp;<strong>los significativos aumentos pautados en las renegociaciones para el primer trimestre del a&ntilde;o, asociados a la nominalidad pasada.&nbsp;</strong>Desde Ecolatina relevamos acuerdos que representan m&aacute;s del 80% del &iacute;ndice de salarios del sector privado de INDEC y hallamos un incremento trimestral superior al 15%. En funci&oacute;n de la inflaci&oacute;n esperada por el REM, esto no sugiere que se llegar&aacute; a la temporada alta de las paritarias -hacia marzo/abril- con una merma significativa del poder adquisitivo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, justamente el hecho de que el a&ntilde;o comience con una nominalidad que l&oacute;gicamente est&aacute; mirando m&aacute;s a lo ocurrido durante el 2022 hace que,&nbsp;<strong>apenas transcurrido un mes de este a&ntilde;o, el objetivo del Gobierno comience a agrietarse por las perspectivas de una inflaci&oacute;n m&aacute;s alta que el 4% mensual, el &ldquo;ritmo&rdquo; consistente con la pauta oficial.&nbsp;</strong>Por este motivo, desde algunos gremios comienzan a existir voces disonantes que prefieren &ldquo;ver para creer&rdquo; en una desaceleraci&oacute;n antes de poner la firma.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La nominalidad seguirá ligada a la inflación pasada"
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                La nominalidad seguirá ligada a la inflación pasada                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Los obst&aacute;culos se avizoran tempranamente</strong>&nbsp;</h3><p class="article-text">
        Consideramos que este escepticismo tiene fundamentos en la realidad por&nbsp;<strong>distintos factores que mantendr&aacute;n elevados los registros de inflaci&oacute;n, la cual exhibir&aacute; un comportamiento m&aacute;s similar al del a&ntilde;o pasado de lo que el oficialismo pretende.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, tambi&eacute;n los&nbsp;<strong>servicios p&uacute;blicos</strong>&nbsp;exhibir&aacute;n aumentos por encima de la pauta del 30% durante la primera mitad del a&ntilde;o: las tarifas subir&aacute;n entre el 15-20% en enero y deber&aacute;n tener nuevos ajustes -que por cuestiones electorales dif&iacute;cilmente sean pasados a la segunda mitad del a&ntilde;o- debido a que es necesario continuar reduciendo los subsidios econ&oacute;micos para cumplir el programa fiscal trazado con el FMI. Una muestra de esto es la indexaci&oacute;n del precio del boleto del colectivo y trenes, que tras la suba de 40% en enero se ajustar&aacute; -a partir de marzo- en funci&oacute;n de la inflaci&oacute;n pasada, garantizando una recuperaci&oacute;n de este precio relativo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, una nueva aceleraci&oacute;n del precio de las&nbsp;<strong>frutas y las verduras</strong>&nbsp;no debe descartarse en el corto plazo -de hecho, seg&uacute;n informaci&oacute;n del IPC GBA Ecolatina, esperamos incrementos del 10-20% para enero- debido a la sequ&iacute;a, tal como ocurri&oacute; el a&ntilde;o pasado. Asimismo, como se&ntilde;alamos en un informe reciente los precios al consumidor de la&nbsp;<strong>carne vacuna</strong>&nbsp;tambi&eacute;n podr&iacute;an mostrar una correcci&oacute;n en las pr&oacute;ximas semanas, ya que no s&oacute;lo se encuentran m&aacute;s de 25% por debajo del precio que ten&iacute;an hace un a&ntilde;o en t&eacute;rminos reales seg&uacute;n los datos del IPCVA, sino que ya se est&aacute;n verificando aumentos importantes en el precio de la hacienda en pie: en la segunda quincena los valores subieron cerca del 35% en el Mercado Agroganadero de Ca&ntilde;uelas. De este modo, dif&iacute;cilmente el programa de Precios Justos -que cubre productos empaquetados y justamente excluye productos frescos- evite una aceleraci&oacute;n tambi&eacute;n en los alimentos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, si bien el tipo de cambio real no se encuentra tan atrasado como en otros momentos de la historia reciente, las escasas reservas internacionales -y la necesidad de cumplir la meta de acumulaci&oacute;n en el marco del acuerdo con el FMI- hacen que recurrir al ancla cambiaria -t&iacute;pico ingrediente del a&ntilde;o electoral- sea una estrategia poco sostenible. As&iacute;, por m&aacute;s que la&nbsp;<strong>depreciaci&oacute;n del tipo de cambio oficial</strong>&nbsp;corra algo por detr&aacute;s de la inflaci&oacute;n,&nbsp;<strong>impondr&aacute; un piso alto a su desaceleraci&oacute;n.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con respecto a este &uacute;ltimo punto, hay que agregar que, producto de las restricciones,&nbsp;<strong>el tipo de cambio oficial puede no ser tan determinante en el precio de muchos bienes no esenciales.</strong>&nbsp;Estos s&iacute; podr&iacute;an verse m&aacute;s afectados por la volatilidad de la brecha cambiaria, que estar&aacute; a la orden del d&iacute;a durante el a&ntilde;o electoral. Si bien es cierto que el impacto de este fen&oacute;meno en la medici&oacute;n del IPC es acotado, esta particularidad podr&iacute;a extenderse a otros bienes m&aacute;s b&aacute;sicos -finales e intermedios- en tanto sea necesario profundizar la administraci&oacute;n de la escasez de los d&oacute;lares. En este sentido, se debe mencionar que, si bien la participaci&oacute;n en el programa Precios Justos garantiza las divisas a tipo de cambio oficial, en caso de que el ritmo de aumentos mensuales permitido se perciba acotado, la renovaci&oacute;n del programa podr&iacute;a complicarse y eventualmente sumar bienes al grupo para el cual el&nbsp;<em>crawling peg</em>&nbsp;deja de ser una variable relevante en la estrategia de&nbsp;<em>pricing.</em>&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso,&nbsp;<strong>malas noticias en el frente externo o con la renovaci&oacute;n de los sucesivos vencimientos de la deuda en pesos</strong>&nbsp;-ahora concentrados a partir de abril- podr&iacute;an trasladarse a la inflaci&oacute;n m&aacute;s r&aacute;pidamente, elevando el riesgo de una disparada nominal, tal como ocurri&oacute; tras la renuncia de Mart&iacute;n Guzm&aacute;n a comienzos de julio del a&ntilde;o pasado.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Conclusiones y perspectivas&nbsp;</strong></h3><p class="article-text">
        Esto refleja que&nbsp;<strong>ya s&oacute;lo con observar el primer semestre emergen desaf&iacute;os e inconsistencias acerca del cumplimiento del sendero de desinflaci&oacute;n, consistente con un 30% semestral</strong>, criterio bajo el cual el Gobierno intenta ordenar las demandas salariales y la nominalidad de la econom&iacute;a en general. En cambio, prevemos que el nivel de precios avance en el orden del 40% hacia junio, dejando as&iacute; una inercia mayor de cara al semestre electoral, cuando algunos de estos procesos se vuelvan a &ldquo;activar&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tal es el caso de las paritarias, donde si bien su acortamiento resulta una buena noticia para los trabajadores formales - de ser necesario reciben ajustes asociados a la &ldquo;nueva&rdquo; inflaci&oacute;n- es un&nbsp;<strong>mecanismo que refuerza la inercia inflacionaria y vuelve a los&nbsp;</strong><em><strong>shocks</strong></em><strong>&nbsp;m&aacute;s permanentes.</strong>&nbsp;As&iacute;, la divergencia entre la inflaci&oacute;n esperada y la real significar&aacute;n r&aacute;pidamente nuevos ajustes en la segunda mitad del a&ntilde;o,&nbsp;<em>m&aacute;xime</em>&nbsp;teniendo en cuenta la b&uacute;squeda de alcanzar una mejora del poder adquisitivo de cara a las elecciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, el Gobierno podr&iacute;a moderar los aumentos de precios regulados y acudir nuevamente a los controles de precios, pero&nbsp;<strong>esto no bastar&aacute; para que la desaceleraci&oacute;n se sostenga o sea significativa</strong>, especialmente considerando que hacia el cierre del a&ntilde;o la incertidumbre acerca de la nueva administraci&oacute;n pueda suscitar una nueva escalada en los precios. En esta l&iacute;nea, prevemos que la din&aacute;mica inflacionaria se ordene en torno al 35% en la segunda mitad del a&ntilde;o, implicando una inflaci&oacute;n anual que volver&iacute;a a comenzar con &ldquo;9&rdquo;. No obstante, no debe olvidarse que eventos disruptivos en la escena pol&iacute;tica vinculados al resultado electoral pueden llevarnos f&aacute;cilmente a una inflaci&oacute;n de tres d&iacute;gitos incluso sin que exista un salto del tipo de cambio oficial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para finalizar, vale mencionar que la intenci&oacute;n del Gobierno de ordenar la nominalidad al 60%, en un contexto de ajuste fiscal y una pol&iacute;tica monetaria contractiva, no luce descabellada. Sin embargo, los todav&iacute;a&nbsp;<strong>desalineados precios relativos y los vigentes mecanismos de propagaci&oacute;n de la inflaci&oacute;n</strong>&nbsp;vuelven desafiante dicha tarea en un a&ntilde;o electoral. Sin detrimento de esto, apuntar a una inflaci&oacute;n mensual de 4% es mejor que intentar solamente que la misma no se acelere. En este sentido, es valorable la coordinaci&oacute;n desde comienzos de a&ntilde;o ya que de cualquier otro modo la inflaci&oacute;n iba a superar c&oacute;modamente los tres d&iacute;gitos este a&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Ignacio Ruiz es analista econ&oacute;mico y jefe de Proyecciones de Ecolatina.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>IR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/coordinar-paritarias-bajar-inflacion-quimera-corto-plazo_129_9911631.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 Jan 2023 15:50:53 +0000]]></pubDate>
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