<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Marie Kondo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/marie-kondo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Marie Kondo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1045042/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Carta abierta a Marie Kondo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/carta-abierta-marie-kondo_1_9914631.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/13015be5-0aaa-4d54-a8a1-8cd796019c9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carta abierta a Marie Kondo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La gurú de la limpieza y el orden ha tirado la toalla y admite que con tres hijos no hay orden posible, unas declaraciones que inspiran esta reivindicación de "las mujeres caóticas, felices e imperfectas": "A mí y a otras muchas madres nos has hecho sentir una frustración tremenda, porque nos vendiste un imposible". </p></div><p class="article-text">
        Querida Marie Kondo:
    </p><p class="article-text">
        T&uacute; no me conoces, pero yo a ti, inevitablemente, s&iacute;. Y no porque sea una fan&aacute;tica del orden o porque no aprecie tu trabajo: tu misi&oacute;n, la de provocar alegr&iacute;a a trav&eacute;s del orden, me parece loable y elevada. Digo que te conozco inevitablemente porque, desde hace a&ntilde;os, es imposible no toparse contigo en peri&oacute;dicos, revistas, televisiones y conversaciones. Hasta he llegado a conocer a personas que han asumido tu m&eacute;todo <em>konmari</em> en sus vidas y no han dejado de evangelizar sobre el mismo e intentar captarme para la causa.
    </p><p class="article-text">
        Yo, Marie, lo asum&iacute; como imposible incluso antes de ser <a href="https://www.eldiario.es/nidos/ninas-madres-manera-educaron-influye-hijos_1_9880811.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">madre</a>. No s&eacute; si ser&eacute; capaz, de hecho, de transmitir la frustraci&oacute;n que, involuntariamente, has provocado en m&iacute;. Te cuento: nunca fui la m&aacute;s ordenada en mi casa materna, pero s&iacute; es verdad que intentaba disimular y que me trabajaba esconder el <em>mess</em> tras las puertas de armarios y cajones. Cuando sal&iacute; de mi Zaragoza natal para estudiar Periodismo en Madrid, viv&iacute; varios a&ntilde;os en una residencia de estudiantes. Era una residencia de monjas y, aunque nuestras habitaciones ten&iacute;an sus propias llaves, ellas ten&iacute;an las de todas y, de vez en cuando, se paseaban para echar un &ldquo;inocente&rdquo; vistazo a nuestras leoneras. Recuerdo las palabras de Carmen, la directora de la residencia, cuando tocaba redada: &ldquo;El reflejo del orden de tu habitaci&oacute;n es el reflejo de tu interior&rdquo;. Por supuesto, a m&iacute; en ese momento me daba bastante igual. Disimulaba un poquito, dec&iacute;a que s&iacute; a todo y segu&iacute;a a lo m&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Pero, ay, c&oacute;mo me acuerdo de Carmen cuando me descubro arrojando a mi hija de 12 a&ntilde;os la misma perorata. Y no lo he hecho una vez, ni dos. Ya se la sabe de memoria y, aunque me hace un caso relativo, conf&iacute;o en que el mensaje cale y se eche unas risas si, eventualmente, alguna vez ella es madre y suelta esta frase heredada a sus criaturas.
    </p><p class="article-text">
        Hojeo el pr&oacute;logo de tu nuevo libro, <em>El m&eacute;todo Kurashi</em>, y &ldquo;&iquest;Qu&eacute; es lo que m&aacute;s te importa?&rdquo; es la primera frase. Me hago la pregunta y me contesto: tener salud y no gritar por las ma&ntilde;anas cuando intento que mis criaturas salgan limpias a tiempo para no llegar tarde al cole y empezar el d&iacute;a con risas y cari&ntilde;os y que todo fluya y... Porque Marie, alucinar&iacute;as un lunes a las ocho de la ma&ntilde;ana en mi casa, cuando mi hijo tiene sue&ntilde;o y no quiere despertarse para ir al cole, porque se aburre y no le gusta. Cuando todos los d&iacute;as de mi vida, a la media hora de haber salido mi hija de la ducha, le tengo que recordar que recoja la ropa que ha dejado tirada en el suelo del cuarto de ba&ntilde;o. Pienso en ti y siento que soy la antihero&iacute;na, es lo que hay. Cuentas que has integrado el orden en los ratos de juegos. Hablas de la armon&iacute;a y los tiempos y me pregunto si los Lego nunca habr&aacute;n poblado el suelo del sal&oacute;n de tu casa, si nunca habr&aacute;s pisado una pieza de esas diminutas ni soltado un improperio al hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        Marie, todo bien. Pero quiero que sepas que a m&iacute;, como a otras muchas madres, nos has hecho sentir una frustraci&oacute;n tremenda. Porque nos vendiste un imposible. Y no solo a nosotras: lo has hecho tan bien que hasta has vendido cursos y titulaciones. Has hecho del orden una profesi&oacute;n. Hasta dos series en Netflix.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me siento aliviada otra vez, Marie, al leer tus declaraciones en las &uacute;ltimas entrevistas de promoci&oacute;n sobre tu libro. Creo, de hecho, que la mayor&iacute;a de las fotos que lo adornan y dan fe de un hogar as&eacute;ptico, limpio y ordenado no son las de tu propia casa. Pero claro, no dejemos que la verdad nos arruine una buena historia. 
    </p><p class="article-text">
        Me siento aliviada porque has confesado que, tras tres criaturas, mantener el orden en tu casa no solo no es posible, sino que ha dejado de ser una prioridad para ti. Y mira que de este negociado come toda tu familia, que me he enterado de que tu marido es el CEO de KonMari Media. Tambi&eacute;n he le&iacute;do que hab&eacute;is dejado la refulgente ciudad de Los &Aacute;ngeles para volver a Jap&oacute;n, donde est&aacute;n vuestras familias. Marie, qu&eacute; alegr&iacute;a me das. No solo porque tus palabras derriban los mitos, sino porque tambi&eacute;n muestran las debilidades, la necesidad de la tribu y, un poquito tambi&eacute;n, la mentira de las redes sociales. Supongo que con tres criaturas ya sabes de qu&eacute; va esto. Yo, cuando te leo, pienso en M&oacute;nica de la Fuente cuando, en su libro <em>Adi&oacute;s expectativas, hola realidad</em> (Zenith, 2022), escribe que &ldquo;la maternidad es despertarte antes del alba para tomarte el caf&eacute; en soledad y ver nuevas oportunidades en medio del naufragio que parece tu sal&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y es que una com&uacute;n de las mortales, como yo, que trabaja sin horarios para sacar su sue&ntilde;o adelante, que se impone la conciliaci&oacute;n &mdash;desconciliaci&oacute;n lo llaman, tambi&eacute;n, voces cercanas&mdash; para no estar todo el rato delante del ordenador, que no tiene ayuda dom&eacute;stica &mdash;y no solo por falta de parn&eacute;, sino por convencimiento&mdash;, que no tiene familia cerca de la que poder tirar, lo tiene muy complicado para trabajar, leer, cocinar, criar, ser feliz y, encima, tener la casa impoluta. De todas estas cosas es, sin duda, a esta &uacute;ltima a la que renuncio.
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute; tu pr&oacute;ximo libro muestre el feliz desorden de tu nueva vida, Marie. Ojal&aacute; sea un real &ldquo;de verdad que no pasa nada&rdquo;. Porque, como me cont&oacute; una buena amiga hace pocos meses, la vida hace ruido. La vida mancha. Y cuanto antes lo asumamos &mdash;y con esto no quiero decir que vivamos en un vertedero, sino que entendamos que el orden es, como la creaci&oacute;n art&iacute;stica, un trabajo infinito&mdash; menos frustradas nos sentiremos. Acabo esta carta, de nuevo, con las palabras con las que se despidi&oacute; M&oacute;nica de m&iacute; el d&iacute;a que nos conocimos: &ldquo;Victoria, &iexcl;abraza tu caos!&rdquo;. Ya nos ir&aacute;s contando, Marie. Aqu&iacute;, con los brazos tendidos, te esperamos las mujeres ca&oacute;ticas, felices e imperfectas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria Gabaldón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/carta-abierta-marie-kondo_1_9914631.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Feb 2023 11:35:51 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/13015be5-0aaa-4d54-a8a1-8cd796019c9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="187693" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/13015be5-0aaa-4d54-a8a1-8cd796019c9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="187693" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Carta abierta a Marie Kondo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/13015be5-0aaa-4d54-a8a1-8cd796019c9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[limpieza,Marie Kondo,Netflix]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
