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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Pedro de Mendoza]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/pedro-de-mendoza/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Pedro de Mendoza]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Primera fundación de Buenos Aires, un viaje a la historia por las calles de La Boca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/primera-fundacion-buenos-aires-viaje-historia-calles-boca_129_9916485.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/444fda5c-1f53-4897-9f5e-3bbad4fd1db1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Primera fundación de Buenos Aires, un viaje a la historia por las calles de La Boca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A 487 años de la primera fundación de Buenos Aires, el autor repasa las andanzas de Pedro de Mendoza y sus adláteres mientras camina imaginariamente por "la boca de ese riachuelo, todo con minúscula, que se descubrió antes de que empezara Buenos Aires". </p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Palos, Am&eacute;rico Vespucio, Magallanes, Pinz&oacute;n: uno de los encantos de ir a La Boca, adem&aacute;s de las chapas coloridas y las veredas en desnivel, es que varias de las calles del barrio evocan los primer&iacute;simos tiempos de la conquista del Nuevo Mundo. Mientras el resto de la ciudad celebra por lo general la vida nacional de los &uacute;ltimos siglos con sus militares, sus batallas y sus provincias, en La Boca se homenajea una &eacute;poca previa (y m&aacute;s entretenida) hecha de puertos, aventureros y cosm&oacute;grafos. Es como si la zona reconociera su principio en un momento en el que todav&iacute;a se estaba descubriendo el mundo, y que es ignorado por los otros barrios de Buenos Aires. &iquest;De d&oacute;nde viene esta diferencia? </span>&nbsp;
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                Buenos Aires en época del Virreinato.                            </span>
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        En los primeros d&iacute;as de junio de 1580 los hombres de Garay llegaron a ese borde del reino y desmalezaron un breve trecho de la barranca pampeana: ah&iacute; estar&iacute;a &nbsp;la Plaza Mayor. Hacia la esquina del noroeste clavaron una cruz para que despuntase la fe: con el tiempo construir&iacute;an la Iglesia Mayor. El lado del r&iacute;o, que todav&iacute;a estaba ah&iacute; nom&aacute;s, lo reservaron para un fuerte. El otro, el de la llanura, para el cabildo. Despu&eacute;s, con los chaj&aacute;s y teruteros rasgando de fondo el silencio americano, trazaron a regla y cordel (un cordel que tra&iacute;an de Espa&ntilde;a especialmente para eso) lo que pronto ser&iacute;an los terrenos y las  calles. Segu&iacute;an las famosas ordenanzas de 1573&nbsp;que indicaban c&oacute;mo fundar ciudades: &ldquo;dejando tanto comp&aacute;s abierto, que aunque la poblaci&oacute;n vaya en gran crecimiento, se pueda siempre proseguir y dilatar en la misma forma&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El tiempo pas&oacute;, los chaj&aacute;s y teruteros se alejaron y Buenos Aires prosigui&oacute; y se dilat&oacute; en una medida inconcebible para la horda fundadora, pero lo hizo manteniendo siempre el perfil delineado por Garay: la Plaza Mayor apenas perdi&oacute; la erre, la cruz se convirti&oacute; en catedral, el r&iacute;o se alej&oacute; un poco, el fuerte le dej&oacute; su lugar a la Casa Rosada y el cabildo sigue en su lugar como una m&iacute;nima divisa de la vida colonial. Esto significa que el epicentro de la ciudad de hoy es el que hab&iacute;a previsto Garay; de esa piedra angular salen hacia el oeste, el norte y el sur el manojo de calles paralelas y perpendiculares que el fundador bocetara en un pergamino de cuero: en su momento fueron equ&iacute;vocas huellas en la tierra y hoy llevan los nombres de militares, de batallas y de provincias. Por esa continuidad es que la estatua del fundador se yergue inmortal ah&iacute; donde empez&oacute; todo, en la plazoleta que est&aacute; al lado de la Casa Rosada.&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Pero en Buenos Aires tenemos otra estatua, y para un &ldquo;fundador&rdquo; anterior, veinte cuadras al sur de la de Garay.</span>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        																										***
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En los primeros d&iacute;as de febrero de 1536, varias d&eacute;cadas antes de la llegada de Garay, otros espa&ntilde;oles anduvieron por el R&iacute;o de la Plata. No estaban trazando calles sino descubriendo Am&eacute;rica, es decir buscando plata y oro. Y llegaron a ese r&iacute;o porque quer&iacute;an remontarlo y encontrar, justamente, la parte de la plata: buscaban el pa&iacute;s del Rey Blanco que se escond&iacute;a en el coraz&oacute;n de Am&eacute;rica. O sea, Potos&iacute;. Y pensaban ir hasta ese lugar subiendo por un r&iacute;o que se llamaba as&iacute; porque al parecer nac&iacute;a cerca de aquella m&iacute;tica Sierra de la Plata.&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Hab&iacute;a otro camino para llegar a ese tesoro, pero era muy arduo. Primero hab&iacute;a que navegar desde Espa&ntilde;a hasta Panam&aacute;. Despu&eacute;s cruzar a caballo hasta lo que los conquistadores llamaban Mar del Sur y que hoy conocemos como Oc&eacute;ano Pac&iacute;fico. Ah&iacute; hab&iacute;a que tomar un barco que llegaba hasta Lima y despu&eacute;s otro que iba a Arica. Y desde Arica se iba en mula, por un camino que nunca era llano, hasta el lugar del que manaba la plata. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Era un viaje lento y lleno de peligros. Por eso Pedro de Mendoza decidi&oacute; alistar una flota y probar algo distinto: su idea era cruzar el mar pero en vez de enfilar rumbo a Panam&aacute; iba a encarar hacia el sur y costear el continente hasta llegar a la desembocadura del r&iacute;o con nombre refulgente. Bastaba, cre&iacute;a Mendoza, con remontar ese r&iacute;o, &iexcl;ese &uacute;nico r&iacute;o!, para hacerse inmensamente rico. Nadie sab&iacute;a d&oacute;nde nac&iacute;a verdaderamente esa corriente de agua que en los hechos era tan marr&oacute;n y tan poco refulgente, pero Pedro de Mendoza se aventur&oacute;. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Antes de subir por ese r&iacute;o e internarse en Am&eacute;rica, aquellos hombres levantaron una fortificaci&oacute;n, humilde y provisoria, de las que se constru&iacute;an para guarecerse durante las expediciones. Fue cerca de donde hab&iacute;an dejado las naves de su expedici&oacute;n: en la boca de un humilde curso de agua que en poco tiempo pas&oacute; a ser conocido como el Riachuelo de los Nav&iacute;os. Mendoza ten&iacute;a a su disposici&oacute;n el inmenso estuario del R&iacute;o de la Plata pero eligi&oacute; ese paraje porque era excelente como puerto. El cronista Ruy D&iacute;az de Guzm&aacute;n escribi&oacute;: &ldquo;la Divina Providencia provey&oacute; de un riachuelo (&hellip;) tan acomodado y seguro que metidos dentro de &eacute;l los nav&iacute;os, no siendo muy grandes, pueden estar sin amarrar con tanta seguridad como si estuvieran en una caja&rdquo;. </span>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<span class="highlight" style="--color:white;">***</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Algunos de los hombres de Mendoza se quedaron en la fortaleza y otros empezaron a subir por el R&iacute;o de la Plata buscando al Rey Blanco. Cada d&iacute;a present&iacute;an que estaban en la v&iacute;spera de su m&aacute;gico coronamiento, pero siempre encontraban m&aacute;s de lo mismo: r&iacute;os y canto de p&aacute;jaros.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Considerando que la comarca del metal no aparec&iacute;a, Mendoza decidi&oacute; volver a Espa&ntilde;a con algunos de sus hombres. Estaba enfermo y su estado ya era lamentable; a los que se quedaban les dej&oacute; la siguiente instrucci&oacute;n por escrito: &ldquo;y si Dios os diere alguna joya o piedra, no dej&eacute;is de envi&aacute;rmela&rdquo;. Morir&iacute;a en alta mar.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Los que se quedaron siguieron explorando las aguas de la regi&oacute;n con la idea de adentrarse en el continente y ver a d&oacute;nde llegaban con su haza&ntilde;as y delitos. Cada tanto una nueva tribu se dejaba ver en la orilla, y empezaron a notar que los indios eran cada vez m&aacute;s amigables. As&iacute; fue como dieron con una bah&iacute;a donde una naci&oacute;n de guaran&iacute;es los recibi&oacute;. Ese r&iacute;o era de aguas dulces y nombre m&aacute;s dulce a&uacute;n: se llamaba Paraguay. Decidieron quedarse aunque no hubiera oro ni plata: lo hicieron un a&ntilde;o y medio despu&eacute;s de estacionar en el Riachuelo, en 1537, en el D&iacute;a de La Asunci&oacute;n. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">***</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Toda esta aventura, tanto m&aacute;s cercana a los fragores del primer descubrimiento que a una labor posterior y propiamente fundadora, se ofrece al transe&uacute;nte que pasa por el monumento a Pedro de Mendoza que est&aacute; en el Parque Lezama: ah&iacute;, del lado de la calle Brasil, hay una inscripci&oacute;n que dice &ldquo;El sue&ntilde;o de la Sierra de la Plata&rdquo; y al lado se ve a un conquistador acariciando una monta&ntilde;a. Se trata del &uacute;nico momento verdadero del homenaje a Mendoza y (me doy cuenta de esto despu&eacute;s de pensar durante a&ntilde;os en ese monumento) basta para desmentir la supuesta primera fundaci&oacute;n: nadie funda una ciudad en el R&iacute;o de la Plata cuando sue&ntilde;a con un tesoro andino. Eso, la &ldquo;primera&rdquo; Buenos Aires, fue apenas una base para las conquistas futuras. Y fue tan precaria que ni siquiera se sabe con certeza en qu&eacute; parte de La Boca estuvo. Algunos estudiosos afirman que fue en la orilla misma del Riachuelo, donde hoy est&aacute; justamente la avenida Pedro de Mendoza. Otros sostienen que esos suelos anegadizos eran inhabitables y sugieren que fue en lo alto de la barranca del Parque Lezama, donde se emplaz&oacute; el monumento. Todos presentaron sus argumentos menos Paul Groussac, cuya hip&oacute;tesis no los necesit&oacute;. Llevado por el hechizo sin igual de la Vuelta de Rocha, Groussac, que fue un historiador riguros&iacute;simo, afirmaba que el poblado tiene que haber estado en ese lugar &ldquo;por la presunci&oacute;n que la sola vista de dicho punto sugiere&rdquo; (</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Mendoza y Garay</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, Tomo I, p&aacute;gina 191).&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">***</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Y es por eso&nbsp;que algunas calles de La Boca tienen nombres que aluden a una &eacute;poca previa a la ciudad misma: la boca de ese riachuelo, todo con min&uacute;scula, se descubri&oacute; antes de que empezara Buenos Aires. Y por eso aluden tambi&eacute;n a un &aacute;mbito mucho m&aacute;s grande que el propiamente argentino: el &aacute;mbito heroico de la edad de la navegaci&oacute;n, cuando todav&iacute;a se estaba conociendo Am&eacute;rica como un todo y cuando los puertos y los aventureros (Palos, Am&eacute;rico Vespucio, Magallanes, Pinz&oacute;n) protagonizaban la historia. A esas calles es que va a morir, arropado por los apellidos de sus disc&iacute;pulos, el Paseo Col&oacute;n. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">(Quiz&aacute; la sensaci&oacute;n de descubrimiento que se tiene al ir a La Boca, esa p&aacute;tina de novedosa maravilla que flota sobre las calles del barrio, sea un regalo que aquellos primeros conquistadores nos dejaron). </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">***</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Una nota final: en la parte trasera del monumento, la que da al parque, se lee una n&oacute;mina de los principales adl&aacute;teres de Mendoza. S&eacute;anos ejemplo Juan de Ayolas: este nombre, que tan poco dice a los argentinos, es en cambio c&eacute;lebre en Paraguay. Ayolas fue el primer conquistador que, por orden de Mendoza, se intern&oacute; en las tierras guaran&iacute;es: se intern&oacute; tanto que desapareci&oacute;. Su selv&aacute;tico destino aparece en una l&iacute;nea de la </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Argentina</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> de Del Barco Centenera, que narra en verso la conquista del R&iacute;o de la Plata: &ldquo;A Juan de Ayolas hubo despachado / don Pedro el r&iacute;o arriba&rdquo;. </span>
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            <span class="title">
                Momumento conmemorativo a Pedro de Mendoza, en el Parque Lezama.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Por eso, si hoy las calles de La Boca reflejan alguna historia nacional, esa historia es la paraguaya y no la argentina. Ayolas casi no existe en Buenos Aires: son apenas ochenta metros de asfalto desparejo y veteado. Los vecinos la ignoran aunque hace esquina con la principal arteria del barrio, y los carteles tur&iacute;sticos que orientan a los visitantes no consignan su nombre. En Asunci&oacute;n, en cambio, la calle Ayolas es larga y bordea la sede de aquel gobierno nacional. </span>
    </p><p class="article-text">
        <em>&nbsp;AD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Droznes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/primera-fundacion-buenos-aires-viaje-historia-calles-boca_129_9916485.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Feb 2023 08:31:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Primera fundación de Buenos Aires, un viaje a la historia por las calles de La Boca]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Buenos Aires,primera fundación,La Boca,Riachuelo,Pedro de Mendoza]]></media:keywords>
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