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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Planeta Tierra]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/planeta-tierra/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Planeta Tierra]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[La "Nueva Tierra" es helada, potencialmente habitable, está a 146 años luz de nuestro planeta y tiene atmósfera propia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/nueva-tierra-helada-potencialmente-habitable-146-anos-luz-planeta-atmosfera-propia_1_12949779.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2361622d-9aad-4f91-8909-c313f70d4908_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La &quot;Nueva Tierra&quot; es helada, potencialmente habitable, está a 146 años luz de nuestro planeta y tiene atmósfera propia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El expoplaneta hallado por astrónomos fue denominado HD 137010 b, presenta un tamaño muy similar al terrestre que conocemos, un período orbital casi idéntico al año terrestre y podría contar con una atmósfera capaz de modificar sus condiciones extremas.</p></div><p class="article-text">
        Astr&oacute;nomos identificaron un&nbsp;<strong>exoplaneta</strong>&nbsp;ubicado a unos 1<strong>46 a&ntilde;os luz de la Tierra</strong>&nbsp;que, por sus caracter&iacute;sticas f&iacute;sicas y orbitales, es considerado uno de los candidatos m&aacute;s cercanos a ser un &ldquo;gemelo&rdquo; de nuestro planeta. La &ldquo;<strong>Nueva Tierra</strong>&rdquo;, un objeto, denominado&nbsp;<strong>HD 137010 b</strong>, presenta un tama&ntilde;o muy similar al terrestre que conocemos, un&nbsp;<strong>per&iacute;odo orbital&nbsp;</strong>casi id&eacute;ntico al a&ntilde;o terrestre y podr&iacute;a contar con una atm&oacute;sfera capaz de modificar sus condiciones extremas.
    </p><p class="article-text">
        El hallazgo se logr&oacute; a partir del rean&aacute;lisis de <a href="https://science.nasa.gov/universe/exoplanets/discovery-alert-an-ice-cold-earth/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos hist&oacute;ricos del telescopio espacial&nbsp;Kepler de la NASA</a>, en particular de su segunda misi&oacute;n, conocida como K2. La investigaci&oacute;n fue publicada en la revista cient&iacute;fica&nbsp;<a href="https://iopscience.iop.org/article/10.3847/2041-8213/adf06f/pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Astrophysical Journal Letters</a>&nbsp;y est&aacute; liderada por un equipo internacional de investigadores.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2016624071580983462?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Aunque las estimaciones indican que<strong>&nbsp;la temperatura superficial del planeta ronda los &ndash;70 grados cent&iacute;grados</strong>, los especialistas aclararon que este valor no descarta por completo la posibilidad de&nbsp;<strong>condiciones compatibles con la vida</strong>, ya que el escenario depende en gran medida de la composici&oacute;n y densidad de su atm&oacute;sfera, un aspecto que todav&iacute;a no pudo confirmarse.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Por qu&eacute; se habla de una &ldquo;Nueva Tierra&rdquo;?</h2><p class="article-text">
        El exoplaneta HD 137010 b gener&oacute; un fuerte inter&eacute;s cient&iacute;fico por la combinaci&oacute;n poco frecuente de varios factores clave.&nbsp;<strong>Su tama&ntilde;o es apenas un 6 % mayor que el de la Tierra</strong>, lo que sugiere que se trata de un planeta rocoso y no de un gigante gaseoso, una condici&oacute;n fundamental en la b&uacute;squeda de mundos similares al nuestro.
    </p><p class="article-text">
        Otro rasgo llamativo es su&nbsp;<strong>per&iacute;odo orbital, de aproximadamente 355 d&iacute;as.</strong>&nbsp;Esta duraci&oacute;n, muy cercana al a&ntilde;o terrestre, resulta inusual entre los exoplanetas conocidos y refuerza la comparaci&oacute;n con la Tierra desde el punto de vista din&aacute;mico y astron&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El planeta orbita una estrella enana de tipo K, m&aacute;s fr&iacute;a y menos luminosa que el Sol</strong>. Como consecuencia, recibe menos de un tercio de la energ&iacute;a que llega a la Tierra, lo que explica sus temperaturas extremadamente bajas.
    </p><h2 class="article-text">Las principales caracter&iacute;sticas del planeta HD 137010 b</h2><p class="article-text">
        Los datos disponibles hasta el momento de la Nueva Tierra permiten delinear un perfil preliminar del planeta identificado por los astr&oacute;nomos:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Distancia a la Tierra: unos 146 a&ntilde;os luz</li>
                                    <li>Tama&ntilde;o estimado: alrededor de un 6 % mayor que la Tierra</li>
                                    <li>Per&iacute;odo orbital: aproximadamente 355 d&iacute;as</li>
                                    <li>Temperatura superficial estimada: cerca de &ndash;70 &deg;C</li>
                                    <li>Clasificaci&oacute;n: planeta rocoso candidato</li>
                                    <li>Ubicaci&oacute;n orbital: borde de la zona habitable de su estrella</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Estas caracter&iacute;sticas lo convierten en&nbsp;<strong>uno de los mundos m&aacute;s parecidos a la Tierra detectados hasta ahora en torno a una estrella similar al Sol</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; significa que est&eacute; en la &ldquo;zona habitable&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Los cient&iacute;ficos explicaron que la denominada zona habitable es la regi&oacute;n alrededor de una estrella donde, bajo ciertas condiciones,<strong>&nbsp;podr&iacute;a existir agua l&iacute;quida en la superficie de un planeta</strong>. En el caso de HD 137010 b, los modelos indican que existe entre un 40 % y un 50 % de probabilidad de que se encuentre dentro de esa franja, seg&uacute;n se utilicen criterios conservadores u optimistas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La posibilidad de habitabilidad depende en gran medida de la atm&oacute;sfera del planeta</strong>. Una atm&oacute;sfera rica en di&oacute;xido de carbono podr&iacute;a generar un efecto invernadero suficiente para elevar la temperatura superficial y permitir la presencia de agua l&iacute;quida.
    </p><p class="article-text">
        En ausencia de ese escenario, los investigadores se&ntilde;alaron que el planeta podr&iacute;a ser un mundo completamente helado, con&nbsp;<strong>eventuales oc&eacute;anos l&iacute;quidos bajo capas de hielo</strong>, un tipo de ambiente que tambi&eacute;n resulta de inter&eacute;s para la astrobiolog&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Se puede ver la Nueva Tierra desde Argentina?</h2><p class="article-text">
        Pese a lo llamativo del hallazgo, los especialistas aclararon que<strong>&nbsp;el planeta HD 137010 b no puede observarse desde la Tierra</strong>, ni a simple vista ni con telescopios amateurs. Su enorme distancia y su brillo extremadamente d&eacute;bil hacen que&nbsp;<strong>solo pueda ser detectado mediante instrumentos cient&iacute;ficos de alta precisi&oacute;n</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En la Argentina, su estudio queda limitado a observatorios astron&oacute;micos y centros de investigaci&oacute;n que participan en el an&aacute;lisis de datos espaciales, sin ning&uacute;n impacto visible para la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Desde la&nbsp;<strong>NASA</strong>&nbsp;subrayaron que el planeta no representa ning&uacute;n tipo de fen&oacute;meno observable ni riesgo para la Tierra. Su importancia es exclusivamente cient&iacute;fica, ya que permite mejorar la comprensi&oacute;n sobre la formaci&oacute;n y evoluci&oacute;n de planetas rocosos similares al nuestro.
    </p><p class="article-text">
        La Tierra seguir&aacute; siendo, por ahora, el &uacute;nico mundo habitable conocido. Sin embargo, el descubrimiento de HD 137010 b refuerza la idea de que el sistema solar no es una rareza y que, a escala gal&aacute;ctica, podr&iacute;an existir muchos otros planetas con rasgos comparables.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/nueva-tierra-helada-potencialmente-habitable-146-anos-luz-planeta-atmosfera-propia_1_12949779.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Jan 2026 12:26:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Astronomía,Planetas,Nueva Tierra,Planeta Tierra]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cada año la Luna se separa un poco más de la Tierra y hace que los días sean más largos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/ano-luna-separa-tierra-cambio-haciendo-dias-sean-largos-pm_1_12617258.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f24aa858-4dca-4777-9b89-d76bd2e087e9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cada año la Luna se separa un poco más de la Tierra y hace que los días sean más largos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Rotación - La consecuencia inmediata es que la rotación terrestre pierde velocidad y los días se alargan poco a poco, aunque en una escala imperceptible para la experiencia humana.</p></div><p class="article-text">
        El<strong> ciclo de 24 horas </strong>que organiza la vida en el planeta no tiene un origen arbitrario, sino que procede de la rotaci&oacute;n de la Tierra sobre s&iacute; misma y del modo en que esa rotaci&oacute;n ha ido evolucionando con el tiempo. La duraci&oacute;n de un d&iacute;a no ha sido siempre igual, porque<strong> depende de la relaci&oacute;n gravitatoria entre la Tierra y la Luna</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Este equilibrio se mantiene gracias al intercambio constante de energ&iacute;a y momento que producen las mareas, y su efecto directo es la regulaci&oacute;n del <strong>tiempo que tarda nuestro planeta en completar una vuelta completa</strong>. Ese proceso explica por qu&eacute; hoy el d&iacute;a tiene 24 horas y tambi&eacute;n permite comprender c&oacute;mo podr&iacute;a alargarse en el futuro.
    </p><h2 class="article-text">El sat&eacute;lite se aleja poco a poco y modifica la velocidad de la Tierra</h2><p class="article-text">
        <strong>Stephen DiKerby</strong>, investigador de la Universidad Estatal de M&iacute;chigan, explic&oacute; en <em><strong>The Conversation</strong></em><strong> </strong>que &ldquo;la <strong>Luna se est&aacute; alejando 3,8 cent&iacute;metros de la Tierra cada a&ntilde;o</strong>&rdquo;. Esta variaci&oacute;n tan peque&ntilde;a solo puede comprobarse con mediciones muy exactas que los cient&iacute;ficos logran al rebotar rayos l&aacute;ser sobre espejos colocados en la superficie lunar por astronautas y sondas. El tiempo que tarda la luz en regresar determina con precisi&oacute;n la distancia y confirma que la &oacute;rbita del sat&eacute;lite crece lentamente.
    </p><p class="article-text">
        Ese alejamiento est&aacute; vinculado a un fen&oacute;meno visible cada d&iacute;a en las costas: las <strong>mareas</strong>. La atracci&oacute;n gravitatoria de la Luna genera dos abultamientos de agua en los oc&eacute;anos, uno orientado hacia ella y otro en direcci&oacute;n contraria. La <strong>rotaci&oacute;n terrestre hace que esos abultamientos se adelanten ligeramente</strong>, lo que provoca una tracci&oacute;n hacia adelante sobre el sat&eacute;lite.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El registro fósil confirma que los días fueron más cortos en épocas remotas                            </span>
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        Tal y como se&ntilde;al&oacute; DiKerby en el mismo medio, &ldquo;estas protuberancias l&iacute;quidas no est&aacute;n exactamente alineadas con la Luna, se adelantan un poco porque la Tierra las arrastra al girar&rdquo;. Ese desfase act&uacute;a como un <strong>impulso que aumenta la velocidad lunar y ampl&iacute;a gradualmente su &oacute;rbita</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La consecuencia de este intercambio es doble. La <strong>Luna gana impulso mientras la Tierra pierde velocidad de rotaci&oacute;n</strong>. De esa forma, el <strong>sat&eacute;lite se aleja unos cent&iacute;metros cada a&ntilde;o </strong>y, en paralelo, los d&iacute;as en la Tierra se alargan de manera imperceptible en la escala de una vida humana. Los c&aacute;lculos muestran que incluso con ese ritmo m&iacute;nimo, el efecto se acumula con el paso de millones de a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        La historia geol&oacute;gica lo demuestra. El an&aacute;lisis de conchas f&oacute;siles ha permitido comprobar que hace 70 millones de a&ntilde;os, cerca del final de la era de los dinosaurios, un <strong>d&iacute;a terrestre duraba 23,5 horas.</strong> Esa cifra coincide con lo que predicen los modelos astron&oacute;micos basados en la din&aacute;mica de las mareas. La comparaci&oacute;n con el presente refleja c&oacute;mo la duraci&oacute;n del d&iacute;a ha aumentado de forma constante a lo largo del tiempo.
    </p><h2 class="article-text">El futuro apunta a un acoplamiento total que nunca llegar&aacute; a cumplirse</h2><p class="article-text">
        Los investigadores tambi&eacute;n se plantean qu&eacute; ocurrir&aacute; en el futuro. Las proyecciones apuntan a que dentro de decenas de miles de millones de a&ntilde;os la <strong>rotaci&oacute;n terrestre podr&iacute;a frenarse hasta quedar sincronizada con la &oacute;rbita de la Luna.</strong> En ese caso, ambos mostrar&iacute;an siempre la misma cara el uno al otro, un estado de acoplamiento gravitatorio. Sin embargo, el destino del sistema quedar&aacute; truncado antes de que eso suceda, porque el Sol se transformar&aacute; en una gigante roja y <strong>destruir&aacute; tanto la Tierra como su sat&eacute;lite.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Si nada interfiriera, la Tierra y la Luna acabarían mostrando siempre la misma cara, aunque el Sol agotará su ciclo mucho antes"
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            <span class="title">
                Si nada interfiriera, la Tierra y la Luna acabarían mostrando siempre la misma cara, aunque el Sol agotará su ciclo mucho antes                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El ritmo actual de alejamiento de la Luna, equivalente a <strong>1,5 pulgadas al a&ntilde;o - poco menos de 4 cm - sobre una distancia de 384.000 kil&oacute;metros</strong>, representa apenas una fracci&oacute;n m&iacute;nima que <strong>no afecta de forma perceptible a la vida cotidiana.</strong> El propio DiKerby subray&oacute; en<strong> </strong><em>The Conversation</em> que &ldquo;seguiremos teniendo eclipses, mareas y d&iacute;as de 24 horas durante millones de a&ntilde;os&rdquo;. A efectos pr&aacute;cticos, ese equilibrio seguir&aacute; marcando la experiencia humana mucho tiempo antes de que se produzcan cambios visibles.
    </p><p class="article-text">
        La explicaci&oacute;n de por qu&eacute; un d&iacute;a dura 24 horas, por tanto, se encuentra en la interacci&oacute;n entre la Tierra y la Luna, una relaci&oacute;n que modela la rotaci&oacute;n de nuestro planeta y que, aunque casi imperceptible en cada generaci&oacute;n, nunca se detiene. Y basta pensar que ese reloj natural seguir&aacute; movi&eacute;ndose incluso cuando ya nadie est&eacute; aqu&iacute; para contarlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/ano-luna-separa-tierra-cambio-haciendo-dias-sean-largos-pm_1_12617258.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Sep 2025 14:47:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cada año la Luna se separa un poco más de la Tierra y hace que los días sean más largos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Astronomía,Luna,Planeta Tierra]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El núcleo de la Tierra no solo redujo su velocidad: su superficie también está cambiando de forma]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/nucleo-tierra-no-redujo-velocidad-superficie-cambiando-forma_1_12042345.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b5879b01-3fd9-4e78-9431-0b63a45dc798_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El núcleo de la Tierra no solo redujo su velocidad: su superficie también está cambiando de forma"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un nuevo trabajo muestra que el interior del planeta podría haber experimentado cambios en su forma en las últimas dos décadas y su superficie es menos sólida de lo que se creía, lo que nos ayuda a comprender mejor sus propiedades y estructura.</p></div><p class="article-text">
        La publicaci&oacute;n de un estudio que mostraba que el n&uacute;cleo interno de la Tierra empez&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/maurizio-mattesani-nucleo-no-parando-tierra-ralentizando-rotacion-luna-aleja_128_9899753.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a girar m&aacute;s lento que el manto</a> tuvo un gran impacto medi&aacute;tico hace dos a&ntilde;os. Ahora, un equipo de investigadores utiliz&oacute; mediciones a&uacute;n m&aacute;s precisas de ondas s&iacute;smicas y aporta un nuevo hallazgo: el n&uacute;cleo no solo <a href="https://www.nature.com/articles/s41561-022-01112-z" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vari&oacute; su velocidad</a>, sino que tambi&eacute;n est&aacute; cambiando de forma.
    </p><p class="article-text">
        En este nuevo trabajo, publicado este lunes en la revista&nbsp;<a href="https://www.nature.com/articles/s41561-025-01642-2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nature Geoscience</em></a>, el equipo de <a href="https://dornsife.usc.edu/profile/john-vidale/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">John Vidale</a> analiz&oacute; las ondas s&iacute;smicas generadas por 168 pares de terremotos repetidos antes y despu&eacute;s de 2010, la fecha en que se identific&oacute; la ralentizaci&oacute;n, lo que significa que cualquier diferencia en las ondas s&iacute;smicas dentro de cada par no pod&iacute;a deberse a diferencias causadas por la velocidad de rotaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Los autores descubrieron que las ondas que solo rozaron el n&uacute;cleo interno son diferentes, lo que, seg&uacute;n sostienen, se explicar&iacute;a por los cambios temporales en la forma del n&uacute;cleo interno.&nbsp;Seg&uacute;n Vidale y su equipo, los cambios parecen estar localizados cerca de la superficie del n&uacute;cleo interno, que puede sufrir una deformaci&oacute;n viscosa, cambiando su forma y desplaz&aacute;ndose en el l&iacute;mite superficial.&nbsp;&ldquo;Lo que acabamos descubriendo es evidencia de que la superficie cercana al n&uacute;cleo interno de la Tierra sufre cambios estructurales&rdquo;, dice Vidale.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo que acabamos descubriendo es evidencia de que la superficie cercana al núcleo interno de la Tierra sufre cambios estructurales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">John Vidale </span>
                                        <span>—</span> Investigador de la USC y autor principal del estudio
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los autores tambi&eacute;n creen que el hallazgo arroja luz sobre las peque&ntilde;as alteraciones que est&aacute; experimentando la duraci&oacute;n del d&iacute;a, que podr&iacute;an estar conectadas a la desaceleraci&oacute;n actual del n&uacute;cleo interno.&nbsp;&ldquo;Se sabe que el n&uacute;cleo externo fundido es turbulento, pero no se hab&iacute;a observado que su turbulencia perturbara a su vecino, el n&uacute;cleo interno, en una escala de tiempo humana&rdquo;, subraya Vidale. &ldquo;Lo que estamos observando en este estudio por primera vez es probablemente que el n&uacute;cleo externo perturba al n&uacute;cleo interno&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un nuevo efecto desconocido</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;Este nuevo estudio viene a intentar resolver la controversia sobre estos cambios que se hab&iacute;an medido en la velocidad de las ondas s&iacute;smicas&rdquo;, explica <a href="https://www.ungeologoenapuros.es/acerca-de/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nah&uacute;m M&eacute;ndez Chazarra</a>, ge&oacute;logo y divulgador. &ldquo;Y trae una conclusi&oacute;n muy interesante que confirma que, efectivamente, la velocidad de rotaci&oacute;n del n&uacute;cleo va cambiando con el tiempo, pero podr&iacute;a sumarse otro efecto: cambios en el relieve del propio n&uacute;cleo interno&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Capas internas de la Tierra, entre ellas el manto, el núcleo externo y el núcleo interno."
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            <span class="title">
                Capas internas de la Tierra, entre ellas el manto, el núcleo externo y el núcleo interno.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En opini&oacute;n de Chazarra, esto nos da una imagen muy diferente del n&uacute;cleo interno, que ya no es una capa &ldquo;est&aacute;tica&rdquo;, sin cambios, y que va rotando al un&iacute;sono. &ldquo;Lo que vemos es justamente al rev&eacute;s, un lugar din&aacute;mico donde se producen cambios que ahora vamos a poder reconocer mejor gracias a las ondas s&iacute;smicas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo que vemos es que el núcleo es un lugar dinámico donde se producen cambios que ahora vamos a poder reconocer mejor gracias a las ondas sísmicas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name"> Nahúm Méndez Chazarra </span>
                                        <span>—</span> Geólogo y divulgador
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;No hay duda de que el centro de la Tierra es uno de los lugares m&aacute;s misteriosos e inaccesibles del planeta&rdquo;, asegura <a href="https://produccioncientifica.ucm.es/investigadores/141542/detalle" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">Maurizio Mattesini</span></a>, catedr&aacute;tico de Geof&iacute;sica en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), en declaraciones al <a href="https://sciencemediacentre.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">SMC</span></a>. Con una temperatura de entre 6.000 y 7.000&ordm;C, recuerda, &ldquo;el n&uacute;cleo interno s&oacute;lido de la Tierra desempe&ntilde;a un papel importante en el mantenimiento del campo magn&eacute;tico del planeta y potencia la tect&oacute;nica de placas, ambos elementos fundamentales para la vida en la Tierra y en otros planetas terrestres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La intensidad del campo magn&eacute;tico se debe al movimiento del hierro en el n&uacute;cleo externo y ambos n&uacute;cleos se encuentran acoplados por fuerzas electromagn&eacute;ticas, recuerda <a href="https://portalcientifico.unileon.es/investigadores/97378/detalle" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Javier Fern&aacute;ndez Lozano</a>, geof&iacute;sico de la Universidad de Le&oacute;n. Por este motivo, una variaci&oacute;n en uno deber&iacute;a condicionar el comportamiento del otro, &ldquo;pero saber hasta qu&eacute; punto es m&aacute;s complicado y conviene ser cautos hasta que existan m&aacute;s trabajos sobre estas interacciones y su posible efecto en el campo magn&eacute;tico terrestre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Conocer c&oacute;mo funciona el interior terrestre es fundamental para poder entender los procesos que ocurren en la superficie&rdquo;, a&ntilde;ade Fern&aacute;ndez Lozano. &ldquo;El vulcanismo, la sismicidad, los movimientos de placas, son procesos que muestran la interacci&oacute;n entre las distintas capas del planeta, desde las m&aacute;s externas a las m&aacute;s profundas. Conocer mejor las segundas, permitir&aacute; mejorar tambi&eacute;n el conocimiento sobre las primeras&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Mattesini, el resultado es muy interesante porque &ldquo;pone de manifiesto que pueden existir cambios simult&aacute;neos en su rotaci&oacute;n y forma, siendo este &uacute;ltimo un aspecto que merece una investigaci&oacute;n mucho m&aacute;s detallada&rdquo;, asegura. &ldquo;Un an&aacute;lisis m&aacute;s profundo de las anomal&iacute;as en la forma del n&uacute;cleo interno podr&iacute;a llevar a reescribir la historia multidecadal de su rotaci&oacute;n diferencial con respecto al resto de la Tierra&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/nucleo-tierra-no-redujo-velocidad-superficie-cambiando-forma_1_12042345.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Feb 2025 17:36:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El núcleo de la Tierra no solo redujo su velocidad: su superficie también está cambiando de forma]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tierra,Planeta Tierra]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nuevos mapas para el futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/nuevos-mapas-futuro_129_11882315.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/41e3fe7a-fd8d-4951-bc2f-7f6e0fdf5069_16-9-discover-aspect-ratio_default_1107500.jpg" width="582" height="327" alt="Nuevos mapas para el futuro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ante la posibilidad del colapso ambiental y en lo incierto que se avecina en el planeta, el periodista y escritor Juan Carlos Kreimer explora formas novedosas de conectarnos con nuestro entorno y con nosotros mismos. ¿La razón? Sí, pero también la intuición, la emoción y otras formas de comunicación no verbal que hemos desactivado.</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Para qu&eacute; pasamos por la tierra?, se pregunta <strong>Juan Carlos Kreimer</strong> (Buenos Aires, 1944) mientras va delineando nuevos mapas para buscarle sentido a la vida. Y nos entrega un volumen de casi 300 p&aacute;ginas donde intenta dar respuesta a las causas por las que nos fue dada la oportunidad de habitar durante un tiempo el cuerpo que somos y nuestras circunstancias.
    </p><p class="article-text">
        Kreimer es un periodista contracultural, el creador de la revista <em>Uno mismo</em>, una publicaci&oacute;n que en 1982 vino a poner en primer plano temas como la ecolog&iacute;a de la subjetividad, en tiempos en que cierto dogmatismo sosten&iacute;a que ocuparse de la persona era de burgueses reformistas. Tambi&eacute;n, con su iniciativa de libros<em> Para principiantes</em>, puso al alcance de la mano en forma de novelas gr&aacute;ficas las biograf&iacute;as de Nietzche, Eva Per&oacute;n, Freud, Lacan, Simone de Beauvoir y la teor&iacute;a de la relatividad, entre otras. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Dice el antrop&oacute;logo <strong>Eugenio Carutti</strong> en las palabras preliminares a la lectura del volumen que viene ocurriendo un terremoto en la Tierra y en la conciencia de la humanidad, que obliga m&aacute;s que nunca antes a rever ideas e ideales instalados como patrones de pensamiento. Uno de los s&iacute;ntomas es la angustia del siglo XXI, al habernos quedado sin caminos hacia el futuro, los mapas que ten&iacute;amos ya no nos orientan m&aacute;s y tenemos que soltarlos para darles lugar a nuevas cartograf&iacute;as. &ldquo;El agotamiento actual de muchos caminos proviene de que muchos nos dimos cuenta de que, como buscadores, ya no sabemos qu&eacute; buscamos&rdquo; y sugiere abrirnos al misterio profundo, sin modelos en los que converger, sin esperar que se nos revele una verdad sino actuando como antenas m&uacute;ltiples.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En tiempos de pensamientos radicales, Kreimer se empez&oacute; a dar cuenta de que el mundo no iba a cambiar masivamente, de manera uniforme y en simult&aacute;neo. Primero, deb&iacute;a ocurrir un cambio en cada uno, dejar de vivir en autom&aacute;tico, siendo consciente de que hab&iacute;a que movilizar el potencial humano cuidando el planeta, la alimentaci&oacute;n, a los semejantes, porque formamos parte de algo mayor.</span>
    </p><p class="article-text">
        Kreimer traz&oacute; un camino riesgoso, sin referentes absolutos ni l&iacute;deres a quienes seguir, entrando vivencialmente en los escenarios sin tomar nada como definitivo, con el prop&oacute;sito de pasar de humano a especie, de ser individual a colectivo. Y lo cuenta como cronista de un viaje, como lo hizo en sus libros <em>Bici Zen y Punk, la muerte joven</em>. Tal vez la lectura desestabilice &ldquo;pero puede generar un &eacute;xtasis al hacer entrar al lector en una resonancia con alguna b&uacute;squeda de sentido, aprendiendo a dialogar con lo indecible&rdquo;, se&ntilde;ala Carutti. 
    </p><p class="article-text">
        Inevitable referirse al miedo que nos gobierna en el Antropoceno. As&iacute; lo compara refiri&eacute;ndose a los ni&ntilde;os que no trepan &aacute;rboles la poeta <strong>Ankoku Hikari</strong>: &ldquo;El mismo miedo que los cuida de caer, les impide ver el mundo desde lo alto&rdquo;. Medio acobardados, olvidamos que tambi&eacute;n somos las opciones que dejamos de lado. 
    </p><p class="article-text">
        Frente a un futuro apocal&iacute;ptico, nuestra mente se estrecha, se defiende. Se prefieren las promesas (incumplibles) de los gobiernos y se niega a pensar. Nos domina la ecoansiedad, ese temor persistente ante la posibilidad de una cat&aacute;strofe ambiental. Mientras tanto, los centros de poder responsabilizan a los medios de exagerar datos que son alarmantes. Dif&iacute;cil procesarlo, aunque ese sentimiento nos pone en alerta y nos hace despertar y actuar para frenar las estrategias que nos manipulan. La direcci&oacute;n que ha tomado el planeta hacia las ideas de derecha, anarco y neoliberales parecen confirmarlo. Pero no son esas las &uacute;nicas ideas que circulan.
    </p><p class="article-text">
        La ideolog&iacute;a de &ldquo;gozar el presente&rdquo; nos distrae, pero la ecoansiedad, en tanto compa&ntilde;era de viaje, nos confronta con mentiras que compramos o construimos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es leg&iacute;timo el supuesto confort evolutivo si el costo es haber creado condiciones adversas para una parte de la humanidad y de los otros seres vivos?
    </p><p class="article-text">
        Tal vez dejar de ver a la Tierra como un ente mec&aacute;nico y admitirlo como organismo, como cuerpo, como un conjunto de partes vivas que laten y respiran, como nosotros, puede ser un comienzo en el cambio de paradigma. Tambi&eacute;n utilizar la tecnolog&iacute;a para darle al conjunto de seres una mejor calidad de vida, asumir otras corporalidades, y prepararnos para vivir otras realidades previas y posteriores a cualquier desenlace.
    </p><p class="article-text">
        Podemos replantearnos nuestras posibilidades de supervivencia, aunque muchos permanezcan indiferentes o dormidos. Aceptar que en la negrura hay resplandores de algo bello, habitando la casa no como un lugar f&iacute;sico sino como una frecuencia para so&ntilde;ar otros sue&ntilde;os que nos van conectando con memorias ancestrales.
    </p><p class="article-text">
        Antes de nacer, de ser configurados como humanos, hay una pulsi&oacute;n de vida, que nos habla a trav&eacute;s de la soledad. No llegamos ni nos vamos solos, nos acompa&ntilde;a todo lo que recibimos, todo lo que dimos. Esa soledad nos da una sensaci&oacute;n de pertenencia, de uni&oacute;n con el cosmos, de inmensidad en m&iacute;, caminamos con esa percepci&oacute;n interna.
    </p><p class="article-text">
        Y aunque a veces la tapamos con runrunes, actividades, relaciones sociales, si contamos con fortaleza interior, escuchamos el silencio propio, el que deja escuchar aquello a lo que nos resistimos. Es un sonido que es eco de un lenguaje de comprensi&oacute;n &iacute;ntima. Lo atravesamos y nos atraviesa en una uni&oacute;n sagrada, una expansi&oacute;n que es igual hacia el adentro y hacia el afuera. Una trama se revela bajo lo desconocido. Como dir&iacute;a Marguerite Yourcenar: &ldquo;un bien infinito, que ense&ntilde;a, hasta cierto punto, a prescindir de las personas y al mismo tiempo a amarlas m&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>LH/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/nuevos-mapas-futuro_129_11882315.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Dec 2024 03:00:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nuevos mapas para el futuro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ecología,Contracultura,Planeta Tierra]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Límites planetarios, límites humanos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/limites-planetarios-limites-humanos_129_11854551.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c8056c01-ff6a-4572-bfe8-4a1cf7839ee5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Límites planetarios, límites humanos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Alerta para la Tierra, o para los terrícolas. Si estuviéramos hablando del cuerpo humano, no dudaríamos en hablar de “enfermedad”, y recomendaríamos la puesta en marcha de algún tipo de tratamiento para bajar esos indicadores a niveles razonables. Por lo menos, si la intención de la persona fuera sobrevivir.  </p></div><p class="article-text">
        En la naturaleza todo tiene un l&iacute;mite. Ning&uacute;n ser vivo puede subsistir sin dormir, sin comer, sin respirar. Tampoco se puede vivir sin morir, el l&iacute;mite de l&iacute;mites. En un plano ideal, todo organismo vivo mantiene un balance entre indicadores para tener una vida saludable: relaci&oacute;n de peso con la altura, de la presi&oacute;n con la edad, del colesterol con la actividad f&iacute;sica. Si alguno falla o se descontrola el sistema se agrieta, presenta desperfectos y fallas. Cada vez que nos hacemos un estudio de sangre, buscamos (o deseamos) estar en esos l&iacute;mites sanos. De igual forma, la salud del h&aacute;bitat terrestre depende de un complejo balance entre procesos ambientales que tienen sus propios l&iacute;mites. (Confiemos en esta analog&iacute;a, pero no nos enamoremos de ella, porque las analog&iacute;as tambi&eacute;n tienen sus l&iacute;mites).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En condiciones normales, la Tierra oscila a su propio ritmo, siguiendo una coreograf&iacute;a <em>a tempo</em>. El &eacute;xito de la sincronicidad terrestre radica en la armonizaci&oacute;n de nueve elementos. Nueve procesos que se encuentran en marcha en nuestro planeta hace cientos de a&ntilde;os y que influyen en las condiciones del clima y la vida humana. Nueve m&iacute;nimos comunes denominadores que mantienen la estabilidad y la resiliencia del sistema terrestre en su conjunto. As&iacute;, &ldquo;los nueve&rdquo; representan todos componentes del sistema terrestre afectados cr&iacute;ticamente por actividades humanas: reducci&oacute;n de la capa de ozono, acidificaci&oacute;n de los oc&eacute;anos, cantidad de aerosoles en la atm&oacute;sfera, cambio clim&aacute;tico, integridad de la biodiversidad, cambios en el uso del suelo, introducci&oacute;n de sustancias artificiales, consumo de recursos de agua dulce y alteraci&oacute;n de los nutrientes en el sistema terrestre. Cada uno de esos procesos tiene sus propias unidades de medida y <a href="https://www.stockholmresilience.org/research/planetary-boundaries.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">somos capaces de verificar su evoluci&oacute;n en el tiempo.</a>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Desde septiembre de 2023, hemos superado seis de los nueve l&iacute;mites planetarios: hay un exceso de energ&iacute;a en el planeta, una masiva extinci&oacute;n de especies, bosques deforestados y suelos maltrechos, uso excesivo de productos qu&iacute;micos sint&eacute;ticos, falta de agua dulce y nutrientes. Todos estos aspectos superan l&iacute;mites seguros para el sistema terrestre. Alerta para la Tierra, o para los terr&iacute;colas. Si estuvi&eacute;ramos hablando del cuerpo humano, no dudar&iacute;amos en hablar de &ldquo;enfermedad&rdquo;, y recomendar&iacute;amos la puesta en marcha de alg&uacute;n tipo de tratamiento para bajar esos indicadores a niveles razonables. Por lo menos, si la intenci&oacute;n de la persona fuera sobrevivir.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero la Tierra no est&aacute; enferma por igual: el s&iacute;ntoma m&aacute;s alarmante es la crisis de la biosfera, que constituye a todos los ecosistemas y seres vivos. De forma silenciosa, el planeta est&aacute; experimentando la sexta extinci&oacute;n masiva, la primera causada enteramente por humanos. La biodiversidad, responsable de que nuestro mundo sea tan fascinante, hermoso y funcional, est&aacute; desapareciendo a un ritmo que supera ampliamente las cifras hist&oacute;ricas. Es cierto: la extinci&oacute;n de especies es inherente a la evoluci&oacute;n de la vida en nuestro planeta, pero nunca antes se dio con esta velocidad. Y nunca antes una especie fue la causante del da&ntilde;o y la extinci&oacute;n de otras de manera tan deliberada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Veamos c&oacute;mo se est&aacute; dando esta extinci&oacute;n masiva yendo de mayor a menor en el sistema de clasificaci&oacute;n biol&oacute;gica.&nbsp; Los organismos eucariontes &mdash;uno de los tres dominios de la naturaleza junto con las bacterias y las arqueas&mdash; tienen una estructura multicelular compleja que permite formas de vida avanzadas y funciones ecol&oacute;gicas clave para la vida en la Tierra. De los aproximadamente 8 millones de especies de eucariotas, cerca de 1 mill&oacute;n se encuentran actualmente en riesgo de extinci&oacute;n. Adem&aacute;s, durante los &uacute;ltimos 150 a&ntilde;os se perdi&oacute; m&aacute;s del 10% de la diversidad gen&eacute;tica en plantas y animales. Entre los grupos m&aacute;s afectados por las tendencias aceleradas de extinci&oacute;n se encuentran especies de mam&iacute;feros, aves, reptiles, anfibios y peces. <a href="https://www.nationalgeographicla.com/animales/2019/02/declaran-la-extincion-de-la-primera-especie-de-mamifero-por-el-cambio-climatico" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En 2016 un peque&ntilde;o roedor conocido como el rat&oacute;n de Bramble Cay se declar&oacute; extinto</a> despu&eacute;s de que su h&aacute;bitat, una isla en la Gran Barrera de Coral, quedara inundado y la vegetaci&oacute;n que le serv&iacute;a de alimento desapareciera. En este caso, el aumento del nivel del mar causado por el cambio clim&aacute;tico ya est&aacute; afectando a la biodiversidad. A&uacute;n m&aacute;s, las islas que concentran el 20% de la biodiversidad mundial, est&aacute;n entre las m&aacute;s vulnerables a estos cambios. Lo mismo ocurre con la p&eacute;rdida de playas para anidar que afecta a las tortugas marinas.
    </p><p class="article-text">
        Y no hablamos s&oacute;lo de la extinci&oacute;n nominal de las especies: no se trata solo de contar individuos y registrar su falta. No es este un elogio de la melancol&iacute;a por lo que ya no est&aacute;. El funcionamiento planetario de la biosfera tambi&eacute;n descansa en su diversidad gen&eacute;tica, heredada de la selecci&oacute;n natural durante su din&aacute;mica historia de evoluci&oacute;n. La diversidad garantiza la capacidad de las especies y los ecosistemas para adaptarse a cambios y desaf&iacute;os en el entorno, como enfermedades, variaciones clim&aacute;ticas o alteraciones en el h&aacute;bitat. Esta variabilidad gen&eacute;tica act&uacute;a como un &ldquo;seguro&rdquo; natural y permite que las poblaciones tengan individuos con caracter&iacute;sticas que puedan ser ventajosas en condiciones adversas, asegurando as&iacute; su supervivencia a largo plazo. Mientras menos variedad y diversidad tenga la Tierra, hay m&aacute;s riesgo para las especies que todav&iacute;a la habitan.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, &iquest;es la mirada ambiental la &uacute;nica que debe tener lugar para tratar de revertir esta crisis planetaria? No, por supuesto que no. Es una mirada que tiene sus l&iacute;mites, por eso es necesario sacar al ambiente de su insularidad. Nuestra especie ha tenido una relaci&oacute;n privilegiada con la naturaleza, al punto de entenderla en t&eacute;rminos de los bienes y servicios que le provee a la humanidad. Esta es una mirada econ&oacute;mica &uacute;til para entender qu&eacute; estamos perdiendo si seguimos ignorando estas evidencias. Una tendencia de estos tiempos es parametrizar el valor de los servicios que la naturaleza provee. La mirada econ&oacute;mica de los ambientes naturales, el precio de la fotos&iacute;ntesis y el costo del aire que respiramos. En este sentido, la p&eacute;rdida de biodiversidad es un problema porque los servicios ecosist&eacute;micos se degradan. <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/riesgo-primavera_129_11661294.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La naturaleza ya no puede darnos lo que nos ha dado por siglos, entonces hay que generar incentivos econ&oacute;micos para cuidar lo que todav&iacute;a puede darnos.&nbsp;&nbsp;</a>
    </p><p class="article-text">
        Pero la mirada imperante de los humanos hacia la naturaleza en el presente, que es mayormente econ&oacute;mica, es la que coopera con su extinci&oacute;n. Porque la naturaleza es m&aacute;s que un servicio. Los servicios son antropoc&eacute;ntricos, pero la naturaleza no. Si queremos cuidar los l&iacute;mites planetarios, no s&oacute;lo tiene que importar el servicio que la naturaleza nos da a los humanos, sino el que le da a la vida en la tierra toda. Los humanos somos la &uacute;nica especie capaz de manipular la Tierra a gran escala, y los que ocurrimos la crisis actual. Queremos sus ventajas a una tasa m&aacute;s alta que la permitida, superando l&iacute;mites. Tambi&eacute;n es necesario sacar a la econom&iacute;a de su insularidad: el di&aacute;logo entre ambiente y econom&iacute;a es clave para que la acci&oacute;n humana se imponga sus propios l&iacute;mites.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, y retomando nuestra analog&iacute;a inicial, &iquest;qu&eacute; significa realmente que la Tierra no est&eacute; sana y estamos sobrepasando sus &ldquo;l&iacute;mites&rdquo;? &iquest;Sana de acuerdo con qui&eacute;n?. La Tierra est&aacute; enferma, enferma en buena parte por la acci&oacute;n del ser humano, pero la Tierra no va a morir. La Tierra no va a dejar de existir, por m&aacute;s que la ataquemos con todo lo que se nos ocurra: en cambio, lo que s&iacute; estamos haciendo es convirti&eacute;ndonos en la primera especie que trabaja d&iacute;a a d&iacute;a por su autoextinci&oacute;n. Elegimos matar los aspectos del sistema terrestre que alojan nuestra forma de vida y otras formas de vida tan importantes como la nuestra. El planeta tiene sus l&iacute;mites muy claros, es el ser humano quien debe encontrar los suyos.
    </p><p class="article-text">
        *la autora es cient&iacute;fica de Datos de Fundar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniela Belén Risaro/ Fundar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/limites-planetarios-limites-humanos_129_11854551.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Nov 2024 09:42:57 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Día Mundial de la Tierra: ¿por qué se celebra el 22 de abril?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-mundial-tierra-celebra-22-abril_1_10141768.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e62bbc5b-0024-4e35-8397-3fe93c75d62b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Día Mundial de la Tierra: ¿por qué se celebra el 22 de abril?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde 1970, cada 22 de abril se celebra el Día de la Tierra. Proclamada por la Organización de las Naciones Unidas, la fecha tiene como objetivo visibilizar sobre los problemas generados por la contaminación, y concientizar a la sociedad acerca del cuidado de nuestro planeta.</p><p class="subtitle">Por Raúl Rejón - El cambio climático avanza imparable: todos los indicadores empeoraron en el último año</p></div><p class="article-text">
        Todos los <strong>22 de abril </strong>se celebra el <strong>D&iacute;a Mundial de Tierra</strong>, una efem&eacute;ride que nos recuerda la importancia de cuidar nuestro planeta y preservar sus recursos para darle una mejor esperanza de vida a las generaciones futuras. Su objetivo es convientizar a la poblaci&oacute;n sobre las cuestiones ambientales que ponen en peligro la vida en la Tierra.
    </p><p class="article-text">
        Oficialmente, la fecha fue proclamada por la <strong>Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas </strong>(ONU) en 2009. Sin embargo, se celebra desde el a&ntilde;o 1970, cuando el senador y activista ambiental <strong>Gaylord Nelson </strong>propuso la creaci&oacute;n de una agencia ambiental y se realiza una manifestaci&oacute;n masiva a la que acuden m&aacute;s de dos mil universidades, decenas de miles de escuelas p&uacute;blicas y centenares de comunidades.
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        <strong>Nelson</strong> buscaba crear una conciencia com&uacute;n a cuestiones que todav&iacute;a no estaban en agenda, como la sobrepoblaci&oacute;n, la contaminaci&oacute;n y la conservaci&oacute;n de la biodiversidad. Junto a la presi&oacute;n social, colabor&oacute; para que el gobierno de los Estados Unidos creara la&nbsp;<strong>Agencia de Protecci&oacute;n Ambiental&nbsp;</strong>y una serie de leyes destinadas a la protecci&oacute;n del medio ambiente.
    </p><p class="article-text">
        En 1972, se celebr&oacute; la primera conferencia internacional sobre el medioambiente: la <strong>Cumbre de la Tierra de Estocolmo</strong>, cuyo objetivo fue sensibilizar a los l&iacute;deres mundiales sobre la magnitud de los problemas ambientales.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        El primer antecedente del&nbsp;D&iacute;a de la Tierra&nbsp;se retrotrae a 1968, cuando el Servicio de Salud P&uacute;blica de Estados Unidos organiz&oacute; el&nbsp;<strong>Simposio de Ecolog&iacute;a Humana</strong>,<strong>&nbsp;</strong>para que estudiantes escucharan a cient&iacute;ficos hablar sobre los efectos del deterioro ambiental en la salud humana. Actualmente se celebra alrededor del mundo, y para la ocasi&oacute;n se organizan actividades que consistan en acciones que reduzcan el da&ntilde;o ambiental.
    </p><p class="article-text">
        El&nbsp;<strong>cambio clim&aacute;tico</strong>, es decir los cambios provocados por el humano en la naturaleza, as&iacute; como los cr&iacute;menes que perturban la biodiversidad como la deforestaci&oacute;n, el cambio de uso del suelo, la producci&oacute;n agr&iacute;cola y ganadera intensiva o el creciente comercio ilegal de vida silvestre, aceleran el ritmo de deterioro del planeta.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        <em>LC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-mundial-tierra-celebra-22-abril_1_10141768.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Apr 2023 03:01:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Día Mundial de la Tierra: ¿por qué se celebra el 22 de abril?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Efemérides,Medioambiente,Medio ambiente,Ambientalismo,Planeta Tierra,Día Mundial de la Tierra]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un estudio sugiere que el centro de la Tierra es una bola de hierro con un radio de unos 650 kilómetros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/estudio-sugiere-nucleo-terrestre-bola-hierro-radio-650-kilometros_1_9972892.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/298466bb-3884-471e-8492-ce248c8f029b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x415y272.jpg" width="1200" height="675" alt="Un estudio sugiere que el centro de la Tierra es una bola de hierro con un radio de unos 650 kilómetros"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los tiempos y ritmos en que las ondas sísmicas tardan en propagarse por el globo apuntan a la presencia de ese nuevo núcleo terrestre</p><p class="subtitle">Entrevista - Maurizio Mattesini: “El núcleo no se está parando, pero la Tierra está ralentizando su rotación porque la Luna se aleja”
</p></div><p class="article-text">
        Como si la Tierra fuese una de esas <em>matrioskas</em> rusas, un nuevo estudio publicado este martes <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-023-36074-2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en </a><a href="https://www.nature.com/articles/s41467-023-36074-2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nature Communications</em></a> aporta nuevos datos sobre la posible presencia de un n&uacute;cleo <em>m&aacute;s interno</em> de la Tierra: una bola de hierro con un radio aproximado de 650 km dentro del, hasta ahora, considerado como n&uacute;cleo interno. 
    </p><p class="article-text">
        Los hallazgos, se&ntilde;alan los investigadores en una nota de prensa, pueden mejorar nuestra comprensi&oacute;n de la formaci&oacute;n y evoluci&oacute;n de la Tierra.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sondear el centro de la Tierra es fundamental para comprender la formaci&oacute;n y evoluci&oacute;n planetarias. La presencia y el tama&ntilde;o de dicho n&uacute;cleo interior se plantearon desde hace tiempo como hip&oacute;tesis y fueron objeto de debate. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, sondear el n&uacute;cleo m&aacute;s interno de la Tierra ha sido un reto debido a la falta de sondas lo suficientemente sensibles como para tomar muestras del interior profundo de la Tierra.
    </p><p class="article-text">
        Thanh-Son Ph&#7841;m y Hrvoje Tkal&#269;i&#263; cotejaron los datos de las sondas existentes para medir los distintos tiempos de llegada de las ondas s&iacute;smicas de energ&iacute;a creadas por los terremotos a medida que viajaban por la Tierra. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Esquema de la estructura interna de la Tierra. Manto en verde; en marrón núcleo externo, en granate núcleo interno y en rojo el núcleo &#039;más interno&#039;                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Una envoltura interna distinta</h3><p class="article-text">
        Observaron por primera vez las ondas reverberando a lo largo de todo el di&aacute;metro de la Tierra hasta cinco veces. Los tiempos de viaje de las ondas sugieren la presencia de una envoltura interna distinta, con un radio aproximado de 650 km, que est&aacute; separada de la capa exterior del n&uacute;cleo interno. 
    </p><p class="article-text">
        Los autores sugieren que esta interfaz interna podr&iacute;a reflejar un cambio pasado en el crecimiento del n&uacute;cleo interno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las investigaciones futuras deber&iacute;an centrarse en la caracterizaci&oacute;n de la transici&oacute;n entre el n&uacute;cleo interno m&aacute;s profundo y la capa externa del n&uacute;cleo interno, para comprender mejor el interior profundo de la Tierra y su historia de generaci&oacute;n, sugieren los autores.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/estudio-sugiere-nucleo-terrestre-bola-hierro-radio-650-kilometros_1_9972892.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Feb 2023 18:26:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un estudio sugiere que el centro de la Tierra es una bola de hierro con un radio de unos 650 kilómetros]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tierra,Planeta Tierra]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La NASA se asocia a IBM para investigar el impacto del cambio climático con inteligencia artificial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/nasa-asocia-ibm-investigar-impacto-cambio-climatico-inteligencia-artificial_1_9917886.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9e103da4-fb1b-4372-9036-e6bdecf4ca7e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La NASA se asocia a IBM para investigar el impacto del cambio climático con inteligencia artificial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El proyecto incluye el desarrollo de varias tecnologías nuevas para extraer información de las observaciones de la Tierra para proporcionar un análisis crítico de los sistemas ambientales del planeta.</p></div><p class="article-text">
        IBM ayudar&aacute; a investigar el impacto del cambio clim&aacute;tico mediante la aplicaci&oacute;n de la tecnolog&iacute;a de modelo fundacional de inteligencia artificial (IA) a los datos satelitales de observaci&oacute;n de la Tierra de la Administraci&oacute;n Nacional de Aeron&aacute;utica y el Espacio (NASA).
    </p><p class="article-text">
        La colaboraci&oacute;n entre IBM y la NASA incluye el desarrollo de varias tecnolog&iacute;as nuevas para extraer informaci&oacute;n de las observaciones de la Tierra. Para ello se recurrir&aacute; a los modelos fundacionales, que son un tipo de modelo de IA que se entrenan en un amplio conjunto de datos no etiquetados y que se pueden usar para diferentes tareas o aplicar informaci&oacute;n sobre una situaci&oacute;n a otra.
    </p><p class="article-text">
        Un proyecto entrenar&aacute; un modelo b&aacute;sico de inteligencia geoespacial de IBM en el conjunto de datos Harmonized Landsat Sentinel-2 (HLS), un registro de la superficie terrestre y los cambios en el uso de la tierra capturados por los sat&eacute;lites en &oacute;rbita terrestre.
    </p><p class="article-text">
        La tecnolog&iacute;a del modelo fundacional de IBM ayudar&aacute; a los investigadores a proporcionar un an&aacute;lisis cr&iacute;tico de los sistemas ambientales del planeta, como destaca la compa&ntilde;&iacute;a tecnol&oacute;gica en una nota de prensa.
    </p><p class="article-text">
        Otros posibles proyectos conjuntos en este acuerdo incluyen la construcci&oacute;n de un modelo fundacional para la predicci&oacute;n meteorol&oacute;gica y clim&aacute;tica utilizando MERRA2, un conjunto de datos de observaciones atmosf&eacute;ricas. Esta colaboraci&oacute;n es parte de la Iniciativa de Ciencia de C&oacute;digo Abierto de la NASA, un compromiso para construir una comunidad de ciencia abierta inclusiva, transparente y colaborativa durante la pr&oacute;xima d&eacute;cada.
    </p><p class="article-text">
        Se espera que esta colaboraci&oacute;n tambi&eacute;n d&eacute; como resultado un corpus de literatura de ciencias de la Tierra que se pueda buscar f&aacute;cilmente. Para este fin, IBM ha desarrollado un modelo de procesamiento del lenguaje natural entrenado con casi 300.000 art&iacute;culos de revistas de ciencias de la Tierra para organizar la literatura y facilitar el descubrimiento de nuevos conocimientos.
    </p><p class="article-text">
        Contiene una de las mayores cargas de trabajo de IA entrenadas en el 'software' de Red Hat OpenShift hasta la fecha. M&aacute;s all&aacute; de proporcionar un recurso a los investigadores, desde IBM apuntan que el nuevo modelo de lenguaje para las ciencias de la Tierra podr&iacute;a infundirse en los procesos de gesti&oacute;n y administraci&oacute;n de datos cient&iacute;ficos de la NASA.
    </p><p class="article-text">
        Europa Press.
    </p><p class="article-text">
        <em>IG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/nasa-asocia-ibm-investigar-impacto-cambio-climatico-inteligencia-artificial_1_9917886.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Feb 2023 10:59:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La NASA se asocia a IBM para investigar el impacto del cambio climático con inteligencia artificial]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[NASA,IBM,Universo,Espacio,Cambio Climático,Inteligencia Artificial,Planeta Tierra,Tierra]]></media:keywords>
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