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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - división de clases]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/division-de-clases/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - división de clases]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[François Dubet, sociólogo: “La división de clases ha sido sustituida por ganadores y perdedores de la globalización”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/francois-dubet-sociologo-division-clases-sido-sustituida-ganadores-perdedores-globalizacion_1_9937199.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ab4262ac-edc8-4711-ac5e-68ecf670444e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="François Dubet, sociólogo: “La división de clases ha sido sustituida por ganadores y perdedores de la globalización”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Sentirse despreciado es la emoción política elemental de esta época", dice el autor de 'La época de las pasiones tristes' en relación al aumento del populismo de extrema derecha</p><p class="subtitle">Récord de movilización en una nueva jornada de protestas contra la reforma de las pensiones en Francia</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando el cambio est&aacute; fuera de control, solo queda so&ntilde;ar con la grandeza del pasado&rdquo;, dice Fran&ccedil;ois Dubet, soci&oacute;logo franc&eacute;s de 76 a&ntilde;os y exdirector de la &Eacute;cole des Hautes &Eacute;tudes en Sciences Sociales de Par&iacute;s, sobre el modo de pensar que ha llevado a un grupo de electores a optar por Trump, Le Pen o Bolsonaro. Para el autor de <a href="https://sigloxxieditores.com.ar/libro/la-epoca-de-las-pasiones-tristes-2/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>La &eacute;poca de las pasiones tristes</em></a> y <a href="https://claveintelectual.com/product/por-que-preferimos-la-desigualdad/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Por qu&eacute; preferimos la desigualdad</em></a><em>,</em> el populismo de extrema derecha responde al &eacute;xito del imaginario de una sociedad que ha desaparecido y que muchos miran con nostalgia. El &eacute;xito de una sociedad industrial que es percibida por estos sectores como &ldquo;ordenada y protectora&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;La identidad de clase, surgida en el apogeo de la sociedad industrial, ha dejado de ser el modo en que se organiza la representaci&oacute;n pol&iacute;tica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La paradoja actual es que al tiempo que crecen las desigualdades, se borran las clases sociales. Este mecanismo se debe a la transformaci&oacute;n en el trabajo, el retroceso de los &ldquo;reductos obreros&rdquo; y la expansi&oacute;n del consumo de masas. El capitalismo debilita las clases y multiplica las desigualdades. Mientras que antes todas las desigualdades converg&iacute;an en el seno de las clases sociales, hoy las desigualdades se multiplican y los individuos se sienten desiguales en funci&oacute;n de una multiplicidad de factores y dimensiones. Mientras antes la vida pol&iacute;tica en las sociedades industriales estaba dominada por el voto de clase y la oposici&oacute;n a la izquierda o derecha, es evidente que el electorado popular oscila ahora entre el populismo de derechas y la abstenci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, los partidos centristas, los socialdem&oacute;cratas y ecologistas, cuentan con el apoyo de los votantes m&aacute;s educados, de los centros urbanos. Es como si la divisi&oacute;n de clases hubiera sido sustituida por la oposici&oacute;n entre ganadores y perdedores de la globalizaci&oacute;n. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Usted dice que la desigualdad basada en la clase social era injusta, pero tambi&eacute;n estable y previsible &iquest;C&oacute;mo es percibida ahora la desigualdad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esencialmente, en la sociedad de clases, las desigualdades se reproducen en forma de destino: los hijos de obreros y burgueses se convierten en obreros y burgueses. Es un destino injusto, pero del que los individuos no son responsables. Hoy en d&iacute;a, la producci&oacute;n de desigualdades se ha transferido a los individuos en nombre de la igualdad de oportunidades. En la escuela en particular, todo el mundo tiene el derecho y el deber de ascender en la sociedad, hay m&aacute;s mujeres empleadas y la igualdad meritocr&aacute;tica de oportunidades se ha convertido en nuestro principio dominante de justicia. 
    </p><p class="article-text">
        En la sociedad de clases, la justicia social consist&iacute;a en reducir las desigualdades en las condiciones de vida en favor de los explotados. Hoy en d&iacute;a, la justicia social consiste sobre todo en luchar contra la discriminaci&oacute;n, porque en una sociedad justa todo el mundo deber&iacute;a ocupar una posici&oacute;n social en funci&oacute;n &uacute;nicamente de sus m&eacute;ritos. En este sentido, el ideal de justicia es el de una competici&oacute;n deportiva perfectamente justa. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; el </strong><em><strong>otro pobre o</strong></em><strong> el </strong><em><strong>otro trabajador</strong></em><strong> se convierten en enemigo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando las desigualdades son m&uacute;ltiples y singulares, cuando todos participan en una competici&oacute;n meritocr&aacute;tica, los vencedores de esta competici&oacute;n piensan que no deben nada a los vencidos. Estos acusan a los que tienen a&uacute;n menos m&eacute;ritos que ellos para salvaguardar su dignidad y su &ldquo;honor&rdquo;. En este caso, el enemigo es el que est&aacute; por encima de ellos, pero tambi&eacute;n el que est&aacute; por debajo: los pobres, los parados, los extranjeros. Esto explica, en gran medida, el giro del voto popular hacia el populismo y el nacionalismo de derechas. Para los &ldquo;blanquitos&rdquo;, el enemigo no son tanto los capitalistas, sino los discriminados que obtienen derechos: inmigrantes, mujeres, minor&iacute;as sexuales.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La producción de desigualdades se ha transferido a los individuos en nombre de la igualdad de oportunidades</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo se traducen las emociones negativas &ndash;o las </strong><em><strong>pasiones tristes&ndash; </strong></em><strong>en programas pol&iacute;ticos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que las pasiones tristes crean un estilo, pero no un programa pol&iacute;tico. El estilo es bien conocido: odio del &ldquo;pueblo&rdquo; contra todo lo que &ldquo;no es el pueblo&rdquo;, es decir, los extranjeros, las &eacute;lites, los ricos, los medios de comunicaci&oacute;n &ldquo;oficiales&rdquo;. Estos &ldquo;enemigos del pueblo&rdquo; forman parte de un complot en lugar de verdaderos adversarios sociales porque siempre est&aacute;n ocultos. Las pasiones tristes tambi&eacute;n las encarna un l&iacute;der, de derechas o de izquierdas, que encarna la &ldquo;ira del pueblo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero el estilo populista de las pasiones tristes no conduce necesariamente a un programa pol&iacute;tico, porque el propio pueblo est&aacute; dividido y ninguna pol&iacute;tica puede satisfacer tantas exigencias, a menudo contradictorias. Por otra parte, el mundo no desaparece y, una vez en el poder, hay populismos de izquierda y de derecha, socialistas y procapitalistas, m&aacute;s o menos racistas. Polonia, Italia, Hungr&iacute;a, los EEUU de Trump, la Inglaterra pos-Brexit, el Brasil de Bolsonaro, la Venezuela de Maduro, todos ellos tienen estilos comunes, pero no pol&iacute;ticas comunes. &nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;La indignaci&oacute;n es un rasgo de esta &eacute;poca?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me parece que la indignaci&oacute;n proviene de que sentirse despreciado es la emoci&oacute;n pol&iacute;tica elemental de esta &eacute;poca.&nbsp;Cuanto m&aacute;s singulares somos, cuanto m&aacute;s invisibles nos sentimos, cuanto m&aacute;s discriminados y estigmatizados, m&aacute;s nos sentimos despreciados. En cierto modo, todos somos despreciados y podemos despreciar a todo el mundo. Esta emoci&oacute;n se entiende en la medida en que los individuos no se sienten representados por las iglesias, los partidos ni los sindicatos.
    </p><p class="article-text">
        Pero la indignaci&oacute;n tambi&eacute;n procede de una revoluci&oacute;n en los repertorios de la acci&oacute;n colectiva. En la sociedad de clases, el paso a la palabra p&uacute;blica estaba mediado por partidos, asociaciones, peri&oacute;dicos, sindicatos, activistas. Estas mediaciones &ldquo;enfriaban&rdquo; la ira. Hoy en d&iacute;a, las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y la comunicaci&oacute;n e Internet permiten acceder al discurso p&uacute;blico sin mediaci&oacute;n y sin filtros. La combinaci&oacute;n de un progreso democr&aacute;tico con una explosi&oacute;n de indignaci&oacute;n puede crear movilizaciones c&oacute;mo hemos visto con el <em>Tea Party</em> en Estados Unidos, los pentecostales en Brasil y los Chalecos Amarillos en Francia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo analiza el crecimiento de la extrema derecha en Francia? </strong>
    </p><p class="article-text">
        El populismo de extrema derecha aumenta en todas partes, incluso en los pa&iacute;ses que parecen m&aacute;s inmunes a &eacute;l, como los escandinavos. Estos partidos, como el <em>Rassemblement National</em> en Francia, no tienen un verdadero programa, pero cargan con la ira del pueblo poni&eacute;ndole nombre a los enemigos, sin preocuparse por la coherencia. Este &eacute;xito se basa en gran medida en el imaginario de una sociedad que ha desaparecido y de la que muchos sienten nostalgia. Una sociedad industrial soberana, una sociedad nacional homog&eacute;nea, una sociedad en la que reinan la familia, la escuela tradicional, una sociedad percibida como ordenada y protectora. Obviamente, esta apelaci&oacute;n al pasado es una poderosa nostalgia, una sociedad idealizada que nunca volver&aacute;. Cuando el cambio est&aacute; fuera de control, s&oacute;lo queda so&ntilde;ar con la grandeza del pasado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cree que los partidos laboristas se ven obligados a redefinir su sujeto pol&iacute;tico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es evidente que todos los partidos de izquierda se encuentran en una profunda crisis y luchan por representar desigualdades m&uacute;ltiples y contradictorias, se ven obligados a combinar sus ideales de justicia con las limitaciones econ&oacute;micas y, en muchos casos, defienden sobre todo los valores democr&aacute;ticos frente a las tendencias autoritarias. Aunque celebro las victorias electorales en contra de Trump y Bolsonaro, no estoy seguro de que los partidos laboristas recuperen r&aacute;pidamente una base popular y clasista. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La paradoja actual es que al tiempo que crecen las desigualdades, se borran las clases sociales. Este mecanismo se debe a la transformación en el trabajo, el retroceso de los &quot;reductos obreros&quot; y la expansión del consumo de masas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si a esto a&ntilde;adimos que las cuestiones ecol&oacute;gicas impondr&aacute;n sacrificios, creo que la recomposici&oacute;n de los partidos de izquierda y de los sindicatos llevar&aacute; mucho tiempo: hemos cambiado de &eacute;poca hist&oacute;rica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El trabajador est&aacute; m&aacute;s precarizado, m&aacute;s aut&oacute;nomo, menos organizado que hace unas d&eacute;cadas atr&aacute;s&nbsp;&iquest;C&oacute;mo impactan los cambios en el mundo del trabajo en la representaci&oacute;n pol&iacute;tica? </strong>
    </p><p class="article-text">
        En Francia, el trabajo es el gran olvidado de las luchas sociales, solo nos preocupamos por el empleo y el paro. El <a href="https://www.eldiario.es/internacional/claves-reforma-pensiones-agita-francia_1_9929437.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">conflicto franc&eacute;s sobre la reforma de las pensiones</a> demuestra que no discutimos sobre las condiciones en las que trabajamos, sobre el cansancio, la administraci&oacute;n y la precariedad. Adem&aacute;s, los trabajadores se sienten abandonados porque sienten que las condiciones de trabajo se han deteriorado, que la autonom&iacute;a en el trabajo es una artima&ntilde;a de dominaci&oacute;n, mientras que los individuos siguen queriendo un trabajo que los satisfaga. As&iacute; que creo que tenemos que volver al trabajo en el sentido de que una vida de &eacute;xito es tambi&eacute;n una vida laboral feliz. Desde este punto de vista, no debemos abandonar los ideales de la antigua sociedad de clases en la que los trabajadores opon&iacute;an la dignidad del trabajo a la explotaci&oacute;n capitalista.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ayelén Oliva]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Feb 2023 06:00:05 +0000]]></pubDate>
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