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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Recursos hídricos]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/recursos-hidricos/]]></link>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Altas temperaturas, sequías y bajantes de ríos y lagunas: “El consumo del recurso hídrico en poblaciones y economías crece y lo que ayer alcanzaba, hoy no”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/altas-temperaturas-sequias-bajantes-rios-lagunas-consumo-recurso-hidrico-poblaciones-economias-crece-ayer-alcanzaba-hoy-no_128_9949956.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3bb9cddb-0d72-4190-a9d4-67c457ff382f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Altas temperaturas, sequías y bajantes de ríos y lagunas: “El consumo del recurso hídrico en poblaciones y economías crece y lo que ayer alcanzaba, hoy no”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con olas de calor cada vez más extensas y graves, resulta clave para algunos especialistas repensar los mecanismos de gestión del agua en un planeta donde unas 2.200 millones de personas no tienen acceso a un recurso seguro y potable. “No hay medidas mágicas preconcebidas: las tenemos que crear y negociar”, advierte en un diálogo con elDiarioAR Esteban Jobbágy, ingeniero agrónomo e investigador.
</p></div><p class="article-text">
        El cambio clim&aacute;tico y el consiguiente incremento de los fen&oacute;menos meteorol&oacute;gicos extremos, como sequ&iacute;as, inundaciones y temporales, influye negativamente y lo har&aacute; todav&iacute;a m&aacute;s en la cantidad y calidad del agua disponible para satisfacer las necesidades humanas b&aacute;sicas en todo el mundo. El &uacute;ltimo &ldquo;Informe de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos H&iacute;dricos en el Mundo&rdquo;, publicado hace casi un a&ntilde;o, destac&oacute; que el consumo de agua en el planeta crece a un ritmo anual del 1%, por lo que <strong>una deficiente gesti&oacute;n de los recursos h&iacute;dricos podr&iacute;a exacerbar los efectos del calentamiento global</strong>. A nivel mundial <strong>unas 2.200 millones de personas no tienen acceso a servicios de agua potable </strong>gestionados de forma segura y m&aacute;s de la mitad de la poblaci&oacute;n (4.200 millones de personas) carecen de servicios de saneamiento gestionados de forma segura. Adem&aacute;s, <strong>297.000 ni&ntilde;as y ni&ntilde;os menores de cinco a&ntilde;os mueren cada a&ntilde;o </strong>debido a enfermedades diarreicas causadas por las malas condiciones sanitarias o agua no potable.
    </p><p class="article-text">
        Argentina, en tanto, enfrenta desde comienzos de a&ntilde;o una de las peores sequ&iacute;as de su historia:<strong> casi el 55% de la superficie del territorio fue afectada por la falta de lluvias o sufri&oacute; condiciones de estr&eacute;s h&iacute;drico</strong>, seg&uacute;n un informe del Sistema de Informaci&oacute;n sobre Sequ&iacute;as para el Sur de Sudam&eacute;rica (Sissa). La ausencia de precipitaciones se da, adem&aacute;s, en un contexto de olas de calor cada vez m&aacute;s extensas y sofocantes. Durante la primera semana de enero, por ejemplo, las temperaturas m&aacute;ximas rondaron entre los 32&deg; y 40&deg; en las patag&oacute;nicas Rio Negro, Chubut, Neuqu&eacute;n y Santa Cruz. Este domingo Buenos Aires sufri&oacute; una jornada de calor hist&oacute;rica con un registro de 38,1&deg;, la temperatura m&aacute;s alta para el mes de febrero desde 1961. Entre fines de 2022 y principios de este a&ntilde;o la falta de lluvias provoc&oacute; que se secara por completo la laguna del partido bonaerense de Navarro, con una superficie de 165 hect&aacute;reas, y caus&oacute; pronunciadas bajantes en las lagunas de Lobos, Chascom&uacute;s y San Vicente. Un panorama similar se vivi&oacute; en la laguna &ldquo;El Bonete&rdquo;, en el departamento Vera, en el norte santafesino.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El aumento de la temperatura es uno de los componentes m&aacute;s certeros del cambio clim&aacute;tico. Las modificaciones en el r&eacute;gimen de precipitaciones, sin embargo, lo son mucho menos. Los primeros inciden sobre los recursos h&iacute;dricos en menor medida que los segundos, pero dada su certeza vale la pena explorar sus efectos sobre el agua&rdquo;, explic&oacute; a <strong>elDiarioAR</strong> Esteban Jobb&aacute;gy, ingeniero agr&oacute;nomo y Magister en Recursos Naturales por la Universidad de Buenos Aires (UBA), Doctor en Biolog&iacute;a con especializaci&oacute;n en Ecolog&iacute;a en la Universidad de Duke (Estados Unidos) e Investigador Superior del CONICET. Jobb&aacute;gy, que integra el Grupo de Estudios Ambientales de la Universidad Nacional de San Luis, destac&oacute; que un registro de mayores temperaturas implica que los cultivos, con un mismo r&eacute;gimen pluvial, <strong>consuman m&aacute;s agua, lo que afecta a la producci&oacute;n, y destinen menos l&iacute;quido para abastecer r&iacute;os y arroyos.</strong> Una situaci&oacute;n as&iacute;, indic&oacute;, puede ser cr&iacute;tica, por ejemplo, en cuencas serranas de importancia para la poblaci&oacute;n, como los casos de C&oacute;rdoba o San Luis. Pero tambi&eacute;n en las cuencas cordilleranas, cuyos aportes de agua dependen de nevadas y deshielo gradual de glaciares, el calentamiento puede traer muchos cambios que incluyen fluctuaciones mayores de caudal entre a&ntilde;os y, en el largo plazo, reducciones del caudal total. &ldquo;En cuencas como las de los r&iacute;os San Juan y Mendoza, esto ya es un hecho que obliga a pensar estrat&eacute;gicamente el riego y su futuro&rdquo;, se&ntilde;al&oacute;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Jobbágy: “El aumento de la temperatura es uno de los componentes más certeros del cambio climático. Las modificaciones en el régimen de precipitaciones, sin embargo, lo son mucho menos&quot;.                            </span>
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        <strong>-&iquest;Qu&eacute; actividades productivas son las que m&aacute;s afectan los recursos h&iacute;dricos y c&oacute;mo se podr&iacute;an menguar sus efectos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Hay muchas y sus efectos son diferentes. La agricultura de bajo riego, que en Argentina es principalmente dominante en los oasis de cultivo intensivo cordilleranos (Mendoza, San Juan, R&iacute;o Negro, entre otros) es una gran consumidora de agua que, en una proporci&oacute;n alta, va a la atm&oacute;sfera como vapor y no se recicla localmente. El impacto aqu&iacute; significa perder agua para otros usos humanos y para el funcionamiento de ecosistemas naturales, ya sean humedales o r&iacute;os, que dependen de ella. La agricultura de secano, la que no se riega, es la que ocupa m&aacute;s superficie en Argentina. Es una actividad que opera en forma diferente sobre el agua porque, generalmente, reduce el consumo anual del agua que localmente aportan las lluvias en relaci&oacute;n a la vegetaci&oacute;n que reemplaza y en las llanuras eso est&aacute; volviendo al territorio m&aacute;s propenso a inundaciones. Sumemos a lo anterior los efectos sobre la calidad del agua que la agricultura genera por el escape de pesticidas y fertilizantes a las napas o cursos superficiales. En el pa&iacute;s la contaminaci&oacute;n con nutrientes no es tan grave como en otros pa&iacute;ses por nuestro relativo bajo uso de fertilizantes; en cambio, el uso alt&iacute;simo de herbicidas est&aacute; dejando su huella en muchos sistemas acu&aacute;ticos, por ejemplo, de la llanura Chaco-pampeana incluyendo sus aguas, sedimentos y habitantes silvestres. En la contaminaci&oacute;n de aguas hacen su aporte, mucho m&aacute;s local o focalizado, las industrias y las producciones animales concentradas como feedlots y granjas av&iacute;colas y porcinas. Tambi&eacute;n las ciudades con sus efluentes que, por lo general, no reciben un tratamiento satisfactorio en las plantas depuradoras que, si existen, est&aacute;n sobrepasadas en su capacidad. Las opciones para reducir estos impactos existen, algunas son tecnolog&iacute;as &ldquo;envasadas&rdquo;, como los sistemas de riego ultra eficientes o las piletas para efluentes, animales para feedlots y tambos con sistemas de tratamiento y control inteligente. Otras soluciones requieren trabajo m&aacute;s &ldquo;artesanal&rdquo; no por ello de menos profundidad t&eacute;cnica. Por ejemplo el redise&ntilde;o de paisajes agr&iacute;colas para bajar los impactos en la fuga de agroqu&iacute;micos o en la generaci&oacute;n de anegamientos e inundaciones. Aqu&iacute; cada paisaje requiere un abordaje propio y son cruciales las articulaciones entre empresas agropecuarias, asociaciones de productores y gobiernos municipales y provinciales. En este terreno a&uacute;n nos falta mucho camino por recorrer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Alcanza con tomar medidas locales frente a la crisis h&iacute;drica o es conveniente elaborar una estrategia regional?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        -La respuesta es s&iacute; a todo. El mejor escenario es uno en el que las iniciativas de &ldquo;abajo hacia arriba&rdquo; (redise&ntilde;os de paisaje emprendidos espont&aacute;neamente por empresas) se encuentran con los de &ldquo;arriba hacia abajo&rdquo; (leyes nacionales enfocadas en la protecci&oacute;n de bosques, humedales, etc). Este encuentro a veces trae choques, pero eso es justamente lo que necesitamos provocar y procesar para tener un tejido de gesti&oacute;n de la tierra y el agua m&aacute;s inteligente y justo. No hay medidas m&aacute;gicas preconcebidas: las tenemos que crear y negociar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Jobbagy tambi&eacute;n se desempe&ntilde;a en el &aacute;rea de sustentabilidad de la Fundaci&oacute;n Bunge y Born, que en 2022 lanz&oacute; el &ldquo;Mapa de Aguas Claras&rdquo;, una iniciativa que tiene como objetivo<strong> potenciar proyectos que conecten a la ciencia con la resoluci&oacute;n de problemas concretos en relaci&oacute;n al agua </strong>en distintas localidades del pa&iacute;s. El desarrollo de la plataforma permiti&oacute; revelar que el 17% de los argentinos vive en ciudades con una provisi&oacute;n de agua &ldquo;muy comprometida&rdquo; y otro 42% en urbes con provisi&oacute;n &ldquo;algo comprometida&rdquo;. Para Jobbagy se deben financiar proyectos nacionales que diagnostiquen, pero sobre todo ensayen nuevas reglas, y por el otro, iniciativas de ra&iacute;z local que articulen municipios con privados y organismos de ciencia y t&eacute;cnica. &ldquo;Cada localidad tendr&aacute; sus necesidades, valores y prioridades, hay que escucharlas y acompa&ntilde;arlas&rdquo;, opin&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Considera que la bajante de r&iacute;os como el Paran&aacute;, la sequ&iacute;a en zonas agr&iacute;colas, la falta de lluvias y el desabastecimiento de agua potable son escenarios que se repetir&aacute;n de aqu&iacute; a los pr&oacute;ximos a&ntilde;os?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Creo que nadie puede responder esto con certeza. Desde la ciencia que mira el calentamiento global la respuesta es &ldquo;no necesariamente&rdquo;; de hecho, los pron&oacute;sticos sugieren que en el largo plazo habr&aacute; m&aacute;s y no menos lluvias en la regi&oacute;n. Pero a eso tenemos que superponerle otras capas de informaci&oacute;n. El consumo del recurso h&iacute;drico en econom&iacute;as y poblaciones crece y lo que ayer alcanzaba, hoy no. Inclusive, aun cuando en cantidad total sea el mismo, ese recurso puede deteriorarse en su calidad o en su <em>timing</em>. En esto el crecimiento del sistema de embalses y represas en las cuencas es algo a mirar con atenci&oacute;n. Vendr&aacute;n nuevos a&ntilde;os h&uacute;medos e, incluso, inundaciones; tambi&eacute;n habr&aacute;, otras sequ&iacute;as despu&eacute;s. Lo que depende de nosotros es que nos encuentren mejor preparados. La bajante del Paran&aacute; ense&ntilde;&oacute; a las ciudades las vulnerabilidades de sus tomas de agua; al transporte, la dificultad de sacar grano por un r&iacute;o que no sostiene el calado m&aacute;ximo de los buques;. al campo, que el riego puede ser una opci&oacute;n salvadora en el corto plazo, pero que trae nuevos conflictos que hay que pilotar. En fin, las pr&oacute;ximas cartas las tiramos nosotros como sociedad. Tenemos unas cuantas muy buenas, pero a&uacute;n no somos tan h&aacute;biles jugadores como podr&iacute;amos ser.
    </p><p class="article-text">
        <em>GT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriel Tuñez]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Feb 2023 08:52:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Sequía,Agua,Recursos hídricos]]></media:keywords>
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