<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Antiperonismo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/antiperonismo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Antiperonismo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1045245/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[70 años de antiperonismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/70-anos-antiperonismo_129_9954826.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d24f3f6e-c42f-4a4d-b4c4-91019574be44_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="70 años de antiperonismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El peronismo y el antiperonismo nacieron simultáneamente y, según el autor, comparten rasgos y se retroalimentan. </p></div><p class="article-text">
        Sobre el peronismo y sus &ldquo;setenta a&ntilde;os&rdquo; (hoy ya 78) de presencia en la pol&iacute;tica nacional ya han corrido r&iacute;os de tinta. Much&iacute;simo menos se ha escrito sobre su hermano gemelo, el antiperonismo, nacido en el mismo contexto que catapult&oacute; a <strong>Juan Domingo Per&oacute;n</strong> en 1945.
    </p><p class="article-text">
        Aunque poco y mal conocido, el antiperonismo es una de las identidades pol&iacute;ticas m&aacute;s influyentes de los &uacute;ltimos setenta a&ntilde;os. Comparte muchos de los rasgos de su siam&eacute;s: como el peronismo, tambi&eacute;n ha sido ideol&oacute;gicamente variable, tambi&eacute;n ha agrupado sectores de derecha y de izquierda y tiene un costado fuertemente emocional.
    </p><p class="article-text">
        Sus efectos en nuestra historia son incontables. A su pesar, no ha dejado de colaborar con el &eacute;xito de su identidad rival. La vitalidad del peronismo, sus ya varios renacimientos, resultan incomprensibles sin tener en cuenta las violencias que patrocinaron los sectores del antiperonismo y las pol&iacute;ticas ruinosas que tomaron cuando tuvieron la ocasi&oacute;n de gobernar. Lo comprendi&oacute; nada menos que el general <strong>Alejandro Lanusse</strong>. En sus <em>Memorias</em>, publicadas en 1994, puesto a evaluar la larga desventura que las divisiones le depararon al pa&iacute;s &ndash;divisiones de las que &eacute;l mismo hab&iacute;a sido part&iacute;cipe&ndash;, Lanusse concluy&oacute; que fue &ldquo;nuestra soberbia&rdquo; la culpable de &ldquo;la persistencia del fervor peronista&rdquo;. Porque no era tanto que los m&aacute;s humildes admiraran a Per&oacute;n, sino que &eacute;l se hab&iacute;a convertido para ellos &ldquo;en un santo y se&ntilde;a, en una marca de identidad, en el retazo de una bandera que hab&iacute;amos intentado destruir torpemente&rdquo;. Para traer ese argumento de Lanusse a tiempos m&aacute;s recientes: si el peronismo resurgi&oacute; luego del profundo descr&eacute;dito en el que hab&iacute;a ca&iacute;do en 2001, fue en parte gracias al viraje desquiciado y fuertemente antipopular que asumi&oacute; la pol&iacute;tica opositora luego del lock out de las patronales rurales en 2008. La victoria de <strong>Alberto Fern&aacute;ndez</strong> tampoco se entiende sin tomar en consideraci&oacute;n la calamidad que fue el gobierno de <strong>Mauricio Macri </strong>en todos los planos. Peronismo y antiperonismo se retroalimentan. 
    </p><p class="article-text">
        Aclaremos los tantos: ser antiperonista no significa estar en contra del peronismo, lo que es perfectamente leg&iacute;timo. Se puede estar en contra del peronismo, tal como uno est&aacute; en contra de la UCR, del Partido Socialista o del Movimiento Popular Neuquino. El antiperonismo va m&aacute;s all&aacute; de la mera preferencia partidaria: se define por la creencia seg&uacute;n la cual el peronismo es una deformaci&oacute;n pol&iacute;tica y cultural monstruosa, el causante central de todos los males de la Argentina.
    </p><p class="article-text">
        Se caracteriza por el deseo &iacute;ntimo de que &eacute;l y sus partidarios desaparezcan de la faz de la tierra, dejando la pol&iacute;tica nacional reservada a las dem&aacute;s fuerzas y grupos sociales, en los que no se percibe ninguna patolog&iacute;a da&ntilde;ina. Enteramente organizada por los conceptos propios de la tradici&oacute;n liberal, la visi&oacute;n del mundo que propone el antiperonismo crea, en quienes la abrazan, una disposici&oacute;n marcadamente antipopular. Genera una desconfianza &ndash;a veces lindante con la paranoia&ndash; respecto de cualquier intento de conexi&oacute;n significativa entre la pol&iacute;tica y las clases bajas. Incluso si ese intento no se identifica con la tradici&oacute;n peronista en absoluto. Por lo mismo, los vuelve indulgentes frente a las formas elitistas (&ldquo;normales&rdquo;) de la pol&iacute;tica, que aparecen como ant&iacute;doto frente a la gravitaci&oacute;n indebida hacia lo plebeyo. Por todo esto, el antiperonismo ha sido siempre uno de los canales m&aacute;s frecuentes entre los que habilitan el pasaje de posturas de izquierda a otras de derecha, incluso autoritarias. No debe sorprender entonces que el antiperonismo &ndash;reforzado por el &ldquo;antipopulismo&rdquo;, que pertenece a la misma familia ideol&oacute;gica&ndash; funcione como vector de conductas que, consciente o inconscientemente, llevan agua al molino de la derecha y alejan a muchos progresistas de los posicionamientos de izquierda o centroizquierda que tuvieron antes. En el escenario de &ldquo;la grieta&rdquo; hemos visto decenas de pasajes en ese sentido.
    </p><p class="article-text">
        A quienes pertenecemos a la tradici&oacute;n de izquierda, los efectos ideol&oacute;gicos del antiperonismo y del antipopulismo no nos pueden dejar indiferentes. Porque les quitan a quienes caen en su influjo la capacidad de distinguir entre las diversas fuerzas que invocan lo popular. Sean o no peronistas. Y, m&aacute;s preocupante, invitan a la violencia Estatal sobre cualquiera de ellas. Al respecto, les recuerdo una an&eacute;cdota reveladora: era 2017, un grupo de trabajadores despedidos encaraba una protesta en una f&aacute;brica, la polic&iacute;a intentaba desalojarlos. Como siempre, los referentes de los partidos trotskistas estaban all&iacute; apoyando a los obreros. En ese contexto, un polic&iacute;a, frustrado por no poder avanzar en el desalojo, lanz&oacute; al l&iacute;der del PTS <strong>Nicol&aacute;s del Ca&ntilde;o</strong> el reproche &ldquo;Dejen de hacer populismo&rdquo;. Justo a un trotskista, de quienes se podr&iacute;a decir cualquier cosa salvo que son &ldquo;populistas&rdquo;. Peronistas, pobres, gente de izquierda, piqueteros, planeros, obreros en huelga: a ojos del antiperonismo parece todos lo mismo. Y el problema es que las consecuencias de esa &ldquo;confusi&oacute;n&rdquo; la padeceremos todos, peronistas tanto como no peronistas.
    </p><p class="article-text">
        Aunque repetimos en loop la misma escena desde hace d&eacute;cadas, el problema no es nuevo: lo hab&iacute;an advertido ya en 1956 los editores de la m&iacute;tica revista <em>Contorno</em>, que agrupaba por entonces a lo mejor de la intelectualidad progresista. Habiendo sido claramente opositores al gobierno de Per&oacute;n, se negaron sin embargo a sumarse entonces al coro que celebraba su derrocamiento en nombre de la libertad, la moralidad y la Rep&uacute;blica. Llamaron a &ldquo;no entregarse&rdquo; al antiperonismo, a no dejarse permear por su lenguaje. Si del peronismo identificaban los componentes autoritarios, sus &ldquo;vicios y su ceguera&rdquo;, no dejaban por ello de percibir los motivos leg&iacute;timos detr&aacute;s del amplio apoyo que hab&iacute;a concitado en las clases populares. De las fuerzas que lo derrocaron, sin embargo, identificaban sin ambages su &ldquo;tinte reaccionario&rdquo; y clasista, su moralismo hueco. Los intelectuales de <em>Contorno </em>cerraron su notable intervenci&oacute;n de entonces convocando a &ldquo;decir los nombres de las cosas, aunque sea con violencia y acritud&rdquo;, a no clausurar el careo con la realidad &ldquo;en aras de una beater&iacute;a liberaloide&rdquo; tan del gusto &ldquo;de los honrados pero deshonestos dirigentes de la &lsquo;intelligentzia&rsquo; argentina&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Palabras m&aacute;s, palabras menos, las advertencias de <em>Contorno</em> siguen siendo v&aacute;lidas hoy. Peronismo y antiperonismo se retroalimentan. Para salir del ciclo dominado por ese par, las herramientas de la cr&iacute;tica deber&aacute;n apuntar tambi&eacute;n al antiperonismo.
    </p><p class="article-text">
        <em>EA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ezequiel Adamovsky]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/70-anos-antiperonismo_129_9954826.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Feb 2023 03:01:40 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d24f3f6e-c42f-4a4d-b4c4-91019574be44_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1816245" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d24f3f6e-c42f-4a4d-b4c4-91019574be44_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1816245" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[70 años de antiperonismo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d24f3f6e-c42f-4a4d-b4c4-91019574be44_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Peronismo,Antiperonismo,Política,Elecciones 2023]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
