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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Jimmy Carter]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/jimmy-carter/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Jimmy Carter]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[“Fue el primer presidente por el que voté”: centenares de personas esperan en medio del frío para despedir a Jimmy Carter]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/primer-presidente-vote-centenares-personas-esperan-medio-frio-despedir-jimmy-carter_1_11950053.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3d554260-9b9a-48ca-b8a2-e8ecc2a01709_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Fue el primer presidente por el que voté”: centenares de personas esperan en medio del frío para despedir a Jimmy Carter"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los restos del expresidente demócrata ya están en Washington, donde el féretro estará expuesto en el Capitolio hasta la ceremonia que se celebrará el jueves en la Catedral Nacional</p><p class="subtitle">Jimmy Carter, un adversario tenaz de la dictadura argentina</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;A qu&eacute; hora cre&eacute;s que entraremos?&rdquo;. La pregunta del hombre se condensa en una nube de vaho en medio los cuatro grados bajo cero que marca el term&oacute;metro. Centenares de personas hacen cola afuera del Capitolio, que sigue cubierto por la nieve del lunes, para poder despedirse del que fue el 39 presidente de los Estados Unidos. El f&eacute;retro de Jimmy Carter ha llegado este martes por la ma&ntilde;ana a Washington para iniciar los<strong> </strong>tres d&iacute;as de funeral de Estado que culminar&aacute; con la ceremonia en la Catedral Nacional de la ciudad el jueves.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Carter, que siempre rehuy&oacute; del aura imperial del cargo y lleg&oacute; a prohibir que se tocara el &ldquo;Hail to Chief&rdquo;, recibe los &uacute;ltimos honores en una ciudad con la que nunca tuvo mucha sinton&iacute;a y de cuyos c&iacute;rculos sociales siempre fue un&nbsp;</strong><em><strong>outsider</strong></em><strong>.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su toma de posesi&oacute;n, despu&eacute;s de llegar a la presidencia en 1977, ya dej&oacute; su voluntad de mantenerse aferrado a sus or&iacute;genes como granjero de cacahuetes en Georgia: durante la desfilada inaugural por la Pennsylvania Avenue &eacute;l y su esposa Rosalynn bajaron de la limusina para seguir a pie. <strong>El dem&oacute;crata fue el primer presidente de la historia en llegar caminando a la Casa Blanca durante la inauguraci&oacute;n presidencial.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Era un hombre maravilloso. Fue el primer presidente por el que vot&eacute;. Lo respeto por todo lo que ha hecho&rdquo;, explica Kitty Huber, de 66 a&ntilde;os. Tiene los ojos empa&ntilde;ados y su marido, Stephen, sonr&iacute;e con ternura mientras la escucha enumerar todas las razones por las que vale la pena estar pasando fr&iacute;o hoy y haber conducido desde Maryland por unas carreteras donde la nieve se ha convertido en hielo. Las dos &uacute;ltimas: &ldquo;Carter fue un gran humanitario y ambientalista&rdquo;. Hace una hora y media que el matrimonio espera en la cola.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que su administraci&oacute;n tuvo uno de los promedios de aprobaci&oacute;n m&aacute;s bajos de desde la Segunda Guerra Mundial, su activismo posterior a la presidencia fue el que marc&oacute; su legado. En el 82 fund&oacute; el Centro Carter junto a su esposa Rosalynn para fomentar los derechos humanos, el desarrollo de programas de salud y la supervisi&oacute;n del proceso democr&aacute;tico en elecciones. En 2002 recibi&oacute; el Nobel de la paz por &ldquo;las d&eacute;cadas de esfuerzo por encontrar soluciones pac&iacute;ficas a conflictos internacionales&rdquo;. As&iacute; mismo, fue el primer inquilino de la Casa Blanca que desarroll&oacute; una pol&iacute;tica clim&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Dentro del vest&iacute;bulo del Capitolio, en el &aacute;rea de visitantes, la cola continua. Las botas de nieve crujen sobre las baldosas relucientes con los restos de la calle. Algunas personas hacen malabares mientras intentan sostener el abrigo, el gorro, la bufanda y los guantes. Otros simplemente se desabrochan el chaquet&oacute;n, como es el caso de Neil Patel, de 36 a&ntilde;os. El joven ha querido vestirse para ocasi&oacute;n y tambi&eacute;n lleva campera negra y camisa blanca. Ha manejado desde Nueva Jersey para despedirse de Carter. Reconoce que fue un poco dif&iacute;cil con la nieve y el hielo, y espera no llegar muy tarde a casa. Al haber celebrado antes una ceremonia privada con los legisladores, el ata&uacute;d solo estaba abierto al p&uacute;blico de las siete y media de la tarde hasta la medianoche.
    </p><p class="article-text">
        Patel, que ni siquiera hab&iacute;a nacido cuando gobern&oacute; Carter, cree que el expresidente &ldquo;hizo lo mejor que pudo para el pa&iacute;s&rdquo;. El joven, que lleva pintado el tilaka rojo en la frente, considera que el esfuerzo vale la pena: &ldquo;Todo presidente merece ser respetado por lo que hizo por este pa&iacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un poco m&aacute;s atr&aacute;s, Alexandra Mead conversa con dos amigos mientras esperan. Explica que sali&oacute; antes del trabajo para poder venir hoy a ver los restos de Carter. &ldquo;Fue un buen hombre. En la universidad fui voluntaria para Habitat for Humanity, y su trabajo y legado son realmente importantes para m&iacute;. Por eso quisimos venir a rendirle homenaje&rdquo;, expone.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Mead es destacable el sentimiento de &ldquo;uni&oacute;n&rdquo; que ha sentido hoy, especialmente despu&eacute;s de unas elecciones tan polarizadas. &ldquo;Tambi&eacute;n vine al servicio de Bush padre, aunque fuera republicano. Fue un honor poder estar con todas las personas de todo el pa&iacute;s para rendirle homenaje. Y siento lo mismo con Carter&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sin duda, es un momento de unidad. Soy republicano hasta la m&eacute;dula y estoy aqu&iacute;. Esto va m&aacute;s all&aacute; de los partidos y la pol&iacute;tica. Significa rendir homenaje a quien ha servido al pa&iacute;s&rdquo;, expone Dennis Kubin, de 48 a&ntilde;os. &Eacute;l y su pareja, Margo Hodges, de 46 a&ntilde;os, tambi&eacute;n han venido desde Virginia.
    </p><p class="article-text">
        La cola avanza y el personal del Capitolio, vestido con chaquetas rojas, indica las escaleras que hay que seguir para llegar a la Rotonda. Antes de entrar a la estancia, algunas personas se quitan el gorro que hasta entonces hab&iacute;an mantenido. Seis soldados, uno por cada rama del ej&eacute;rcito, custodian los restos del expresidente. El f&eacute;retro, vestido con la bandera de los Estados Unidos, yace sobre la misma estructura de pino cubierta con telas negras que se construy&oacute; para sostener el ata&uacute;d de Abraham Lincoln despu&eacute;s de su asesinato en 1865.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tres coronas de flores, blancas y rojas, rodean al expresidente. En la cinta azul que las atraviesa est&aacute; inscrito: &ldquo;Rama ejecutiva&rdquo;, &ldquo;C&aacute;mara de los Representantes&rdquo; y &ldquo;Senado&rdquo;. Las tres han sido entregadas horas antes durante el servicio privado que han realizado los congresistas para rendir honor a Carter. La cita habr&iacute;a vuelto a poner codo con codo la dem&oacute;crata Kamala Harris y al republicano Mike Johnson, igual que pas&oacute; durante la certificaci&oacute;n del 6 de enero, si no fuera porque entre ellos estaba Douglas Emhoff, el marido de la vicepresidenta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la salida de la Rotonda, en uno de los pasillos por donde solo circulan los legisladores, polic&iacute;as, personal del Capitolio y periodistas, tambi&eacute;n hay colas. En una esquina, sobre una mesa, algunos trabajadores esperan su turno para poder escribir una dedicatoria en el libro del funeral de Carter.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antònia Crespí Ferrer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/primer-presidente-vote-centenares-personas-esperan-medio-frio-despedir-jimmy-carter_1_11950053.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Jan 2025 19:03:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Jimmy Carter,Funeral,Estados Unidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Jimmy Carter, un adversario tenaz de la dictadura argentina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/jimmy-carter-adversario-tenaz-dictadura-argentina_1_11941814.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/88d78ba7-85ae-4698-89f2-d51b1b3bc337_16-9-discover-aspect-ratio_default_1109010.jpg" width="3355" height="1887" alt="Jimmy Carter, un adversario tenaz de la dictadura argentina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El ex presidente de los Estados Unidos, quien murió el pasado 29 de diciembre, rompió el respaldo que su país venía dando a las dictaduras anticomunistas. No sólo restó apoyo, sino que además denunció las graves violaciones a los derechos humanos que se cometían bajo el régimen de Jorge Rafael Videla.</p></div><p class="article-text">
        <strong>Jimmy Carter</strong>, <a href="https://www.eldiarioar.com/mundo/murio-100-anos-jimmy-carter-expresidente-eeuu_1_11933280.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">quien falleci&oacute; hace pocos d&iacute;as</a>, a los 100 a&ntilde;os, llevaba en febrero de 1977 pocos d&iacute;as como presidente de Estados Unidos, cuando su gobierno anunci&oacute; que reducir&iacute;a la ayuda militar a la Argentina y otros dos pa&iacute;ses (Uruguay y Etiop&iacute;a) por violaciones a los derechos humanos. <strong>La novedad result&oacute; no solo humillante, sino tambi&eacute;n desconcertante para la dictadura argentina</strong>, que nunca entender&iacute;a por qu&eacute; Carter abandon&oacute; su tradicional pol&iacute;tica de respaldo sin condicionamientos a las dictaduras anticomunistas latinoamericanas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Le duele a la Argentina la incomprensi&oacute;n de sus amigos&rdquo;, le dijo en una reuni&oacute;n privada el vicealmirante C&eacute;sar Guzzetti, canciller de la dictadura, al embajador de Estados Unidos en Buenos Aires, Robert Hill, seg&uacute;n se lee en documentos desclasificados por la embajada. La respuesta p&uacute;blica la dio el dictador <strong>Jorge Videla</strong>, quien trat&oacute; de encender el nacionalismo, al afirmar que el pa&iacute;s enfrentaba una &ldquo;campa&ntilde;a mundial sobre presuntas violaciones a los derechos humanos en la Argentina, encaminada a robustecer a las fuerzas subversivas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El relato de esos d&iacute;as corresponde a lo que fue apenas el primer cap&iacute;tulo de largos desencuentros entre Carter y la dictadura. <strong>Durante sus cuatro a&ntilde;os en el poder, el gobierno dem&oacute;crata reclam&oacute; en forma privada y p&uacute;blica que la dictadura revelara la lista de detenidos en poder de las Fuerzas Armadas y llevara ante la Justicia a los acusados de violaciones a los derechos humanos. Impuso, adem&aacute;s, sanciones econ&oacute;micas relevantes.</strong>
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, Carter no solo se diferenci&oacute; fuertemente del gobierno republicano que lo antecedi&oacute; (el de Gerald Ford, con Henry Kissinger como Secretario de Estado) y el que lo sucedi&oacute; (Ronald Reagan), que apoyaron la represi&oacute;n ilegal, sino tambi&eacute;n de todos los dem&aacute;s pa&iacute;ses. Algunos solo denunciaron y presionaron a la dictadura argentina cuando las v&iacute;ctimas fueron sus propios nacionales, como hizo Francia cuando desaparecieron las monjas <strong>Alice Domon</strong> y <strong>Leonie Duquet</strong> o Suecia, cuando fue secuestrada <strong>Dagmar Hagelin</strong>. Otros directamente respaldaron al gobierno militar, como la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, que le dio su apoyo en foros internacionales, mientras el Partido Comunista Argentino defend&iacute;a ardorosamente al r&eacute;gimen de las cr&iacute;ticas externas. De hecho, cuando Estados Unidos impuso la sanci&oacute;n contada al principio de esta nota, el PC se quej&oacute; de que el gobierno de Carter &ldquo;interfiere en asuntos internos de nuestro pa&iacute;s esgrimiendo hip&oacute;critamente el argumento de las violaciones a los derechos humanos&rdquo;, en un comunicado firmado por sus principales dirigentes, Rodolfo Ghildi, Rubens Iscaro y Fernando Nadra.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Derian, la punta de lanza</strong></h2><p class="article-text">
        Ya desde su campa&ntilde;a electoral, Carter fue cr&iacute;tico del combate al comunismo a cualquier costo que hab&iacute;a caracterizado a la pol&iacute;tica exterior estadounidense desde los inicios de la Guerra Fr&iacute;a. <strong>Una vez que asumi&oacute; la presidencia, hizo saber&nbsp;que el respeto a los derechos humanos era un valor universal , en el que no deb&iacute;an reconocerse fronteras, lo que tendr&iacute;a fuertes implicancias para la Argentina.</strong>
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                    alt="Patricia Derian, coordinadora de Derechos Humanos de Carter, declara durante el juicio a las Junta Militares. Detrás, el fiscal Julio César Strasera."
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                Patricia Derian, coordinadora de Derechos Humanos de Carter, declara durante el juicio a las Junta Militares. Detrás, el fiscal Julio César Strasera.                            </span>
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        El presidente norteamericano lo explicit&oacute; cuando habl&oacute; ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, en marzo de 1977, y avis&oacute; que ning&uacute;n pa&iacute;s &ldquo;puede afirmar que el maltrato a sus ciudadanos es un asunto exclusivamente suyo. Ninguno puede eludir su responsabilidad de examinar y denunciar casos de tortura o privaciones injustificadas de la vida en cualquier parte del mundo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese mismo mes visit&oacute; por primera vez la Argentina la coordinadora de Derechos Humanos de Carter, <strong>Patricia Derian, quien se convertir&iacute;a en una enemiga&nbsp;tenaz de la dictadura</strong>. En ese primer viaje, Derian se reuni&oacute; con familiares desaparecidos y tambi&eacute;n con distintos actores de la realidad argentina, muchos de los cuales le aseguraron que Videla era un &ldquo;moderado&rdquo; al que conven&iacute;a cuidar, porque si no vendr&iacute;an los &ldquo;duros&rdquo;. Derian, sin embargo, nunca crey&oacute; esa versi&oacute;n, tan extendida en la &eacute;poca, y no solo enfrent&oacute; personalmente a los mayores jerarcas de la dictadura -Videla, Massera y Harguindeguy- sino que motoriz&oacute; todo tipo de denuncias y de sanciones econ&oacute;micas contra el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Carter y Videla se vieron las caras por primera y &uacute;nica vez en septiembre de 1977, cuando los presidentes del continente fueron invitados a Washington, en ocasi&oacute;n de la firma del Tratado del Canal de Panam&aacute;, con Omar Torrijos. El l&iacute;der estadounidense dio una entrevista al dictador argentino en la Casa Blanca y despu&eacute;s los dos hablaron con la prensa.&nbsp;
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        &ldquo;Discutimos extensamente la cuesti&oacute;n de los derechos humanos: la cantidad de personas que est&aacute;n detenidas en la Argentina, la necesidad de juicios r&aacute;pidos y de que el pa&iacute;s haga conocer al mundo la situaci&oacute;n de los prisioneros&rdquo;, explic&oacute; Carter. Videla, como otras veces, hizo gala de su cinismo, cuando dijo: &ldquo;La guerra contra la acci&oacute;n subversiva est&aacute; llegando a su fin y la Argentina pasar&aacute; una Navidad mucho m&aacute;s feliz&rdquo;. Era falso, por supuesto. Hacia fin de a&ntilde;o la represi&oacute;n ilegal no s&oacute;lo no ces&oacute;, sino que se apunt&oacute; a los familiares que se atrev&iacute;an a buscar a sus seres queridos y fueron desaparecidas las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El pa&iacute;s herido por la incomprensi&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        <strong>La presi&oacute;n del gobierno de Carter tampoco ces&oacute; y tuvo una de sus expresiones m&aacute;s fuertes cuando el Secretario de Estado, Cyrus Vance, realiz&oacute; una visita a la Argentina y trajo en su valija una lista con los nombres de 7.500 desaparecidos, elaborada por organismos de derechos humanos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        A partir de 1978, la estrategia de Carter se centr&oacute; en lograr una visita de una misi&oacute;n investigadora de la Comisi&oacute;n Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Esto fue considerado en principio inaceptable por los jerarcas de la dictadura argentina, que segu&iacute;an desconcertados y furiosos por la actitud norteamericana. &ldquo;Ning&uacute;n argentino que ame su patria puede aceptar los cuestionamientos de Estados Unidos en materia de derechos humanos. Todo el pa&iacute;s est&aacute; herido por tanta incomprensi&oacute;n&rdquo;, casi le grit&oacute; una tarde el entonces secretario general del Ej&eacute;rcito &ndash;y m&aacute;s tarde presidente&ndash; <strong>Reynaldo Bignone </strong>al embajador norteamericano, Ra&uacute;l Castro, cuentan los cables de la embajada.
    </p><p class="article-text">
        Derian, mientras tanto, continuaba su tarea con la misma determinaci&oacute;n. Luego del triunfo en el Mundial 78, que hab&iacute;a dado al relato de la dictadura &ndash;seg&uacute;n entend&iacute;a el r&eacute;gimen&ndash; un barniz de legitimidad, la coordinadora de Derechos Humanos se present&oacute; ante el Capitolio para afirmar que continuaba en la Argentina la tortura sistem&aacute;tica de prisioneros pol&iacute;ticos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa audiencia gener&oacute; una respuesta en&eacute;rgica de la prensa que acompa&ntilde;aba a la dictadura. El diario <em>Clar&iacute;n</em> pidi&oacute; que fuera rechazada &ldquo;la intromisi&oacute;n en los asuntos internos&rdquo; y se&ntilde;al&oacute; que, despu&eacute;s de todo, la represi&oacute;n ilegal hab&iacute;a sido necesaria, contaba con apoyo social y eso clausuraba cualquier discusi&oacute;n. &ldquo;Los expedientes de excepci&oacute;n a los que fue necesario recurrir, por las modalidades de la batalla empe&ntilde;ada, concitan la comprensi&oacute;n de la ciudadan&iacute;a que quiere vivir en un ambiente de tranquilidad y paz&rdquo;, editorializ&oacute; el diario m&aacute;s vendido.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, la dictadura acept&oacute; la visita de la CIDH, para sorpresa de muchos, que se concretar&iacute;a en 1979. Poco antes de su muerte, en una entrevista, Videla se&ntilde;al&oacute; que se admiti&oacute; a la misi&oacute;n investigadora debido &ldquo;a la presi&oacute;n de gente como Patricia Derian, que jorobaba tanto&rdquo;.
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                Jimmy Carter presionó para lograr la visita de la CIDH a Argentina.                            </span>
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        La visita de la CIDH tuvo un impacto profundo, que desarticul&oacute; lo que quedaba en pie de las mentiras de la dictadura y sus apologistas. Miles de familiares se presentaron en oficinas instaladas en Buenos Aires, C&oacute;rdoba, Tucum&aacute;n y Rosario para denunciar y dar detalles de la desaparici&oacute;n de sus seres queridos. Se denunciaron 5.580 casos. En abril de 1980 el organismo hizo p&uacute;blico su informe, en el que se&ntilde;al&oacute; que &ldquo;la lucha desatada con el objeto de aniquilar totalmente la subversi&oacute;n tuvo su m&aacute;s sensible, cruel e inhumana expresi&oacute;n en los miles de desaparecidos, hoy presumiblemente muertos, que ella origin&oacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, para esa &eacute;poca <strong>ya se hab&iacute;a morigerado la presi&oacute;n de Carter, debilitada por la contraofensiva de corporaciones norteamericanas que hab&iacute;an perdido negocios en la Argentina. Una columna publicada en el Washington Post cuantific&oacute; en 1.400 millones de d&oacute;lares el monto que las empresas dejaron de ganar debido a las sanciones econ&oacute;micas y eso resultaba intolerable. </strong>El New York Times explic&oacute; el escenario de esta manera: &ldquo;La administraci&oacute;n Carter, luego de provocar indignadas reacciones de los militares y de la comunidad local de negocios americana con criticas p&uacute;blicas y sanciones econ&oacute;micas, aparentemente ha decidido que la persuasi&oacute;n silenciosa puede ser un m&eacute;todo m&aacute;s exitoso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Carter termin&oacute; su gobierno golpeado por un aumento de la inflaci&oacute;n en Estados Unidos y por la crisis de los rehenes en la embajada norteamericana en Teher&aacute;n. Cuando Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica invadi&oacute; Afganist&aacute;n y la Casa Blanca decret&oacute; un embargo de exportaciones de cereales a su rival en la Guerra Fr&iacute;a, intent&oacute; sumar a la Argentina. El presidente norteamericano se lo pidi&oacute; a Videla en una carta personal, en la que le record&oacute; los t&eacute;rminos razonables en que los que siempre hab&iacute;an discutidos sus diferencias en los temas de derechos humanos. El dictador argentino dijo que no. Poco despu&eacute;s, la agencia de cr&eacute;ditos para las exportaciones de Estados Unidos -el Eximbank- acept&oacute; financiar con 700 millones de d&oacute;lares la participaci&oacute;n de empresas norteamericanas en la construcci&oacute;n de la represa Yacyret&aacute;, que un a&ntilde;o y medio antes hab&iacute;a rechazado por la cuesti&oacute;n de los derechos humanos.
    </p><p class="article-text">
        En marzo de 1980, al cumplirse el cuarto aniversario del golpe militar de 1976, el New York Times inform&oacute;: &ldquo;El r&eacute;gimen militar argentino empieza su quinto a&ntilde;o en el poder, cortejado diplom&aacute;ticamente tanto por Estados Unidos como por la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y unido s&oacute;lidamente en sus objetivos pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los d&iacute;as de la presi&oacute;n del gobierno de Jimmy Carter por las violaciones a los derechos humanos se terminaban y para la dictadura argentina era un gran alivio. <strong>Ronald Reagan</strong> ya asomaba en el horizonte.
    </p><p class="article-text">
        <em>DG/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gutman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/jimmy-carter-adversario-tenaz-dictadura-argentina_1_11941814.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Jan 2025 03:07:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Jimmy Carter, un adversario tenaz de la dictadura argentina]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Jimmy Carter,Dictadura militar argentina (1976-1983),Jorge Rafael Videla,CIDH]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Jimmy Carter: el presidente más derecho y más humano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/jimmy-carter-presidente-derecho-humano_129_11934644.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cfc39f29-ad27-4463-9aa8-2bb3dccae26e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Jimmy Carter: el presidente más derecho y más humano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fue el único presidente de EEUU gracias al cual en el siglo XX murieron "menos y no más" latinoamericanos. Su política de DDHH y la primera paz firmada entre árabes e israelíes lo hicieron tardío Premio Nobel en 2002. Inflación, recesión, crisis energética y revolución iraní frustraron su reelección en 1980. </p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Fue el &uacute;nico presidente de EEUU gracias al cual murieron menos y no m&aacute;s latinoamericanos&rdquo;. As&iacute; defin&iacute;a <strong>Tulio Halperin Donghi </strong>al trig&eacute;simo noveno inquilino de la Casa Blanca. La f&oacute;rmula acu&ntilde;ada era un reconocimiento a los efectos regionales de los cuatro a&ntilde;os de una administraci&oacute;n &uacute;nica concluida en 1981. El historiador argentino que muri&oacute; en California en 2014 sol&iacute;a rematar este balance con otro dato estad&iacute;stico de pertinencia no menos regional: &ldquo;Fue el &uacute;nico expresidente estadounidense que en Latinoam&eacute;rica y las ciudades caminaba por la calle sin temor, sin injuria y sin insulto&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En enero de 1977, <strong>Jimmy Carter</strong>,<a href="https://www.eldiarioar.com/mundo/murio-100-anos-jimmy-carter-expresidente-eeuu_1_11933280.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> que muri&oacute; centenario en 2024 en su Georgia natal</a>, jur&oacute; a los 52 a&ntilde;os en Washington como 39&deg; presidente de EEUU. Sucedi&oacute; a Gerald Ford, el republicano que hab&iacute;a visto frustrada su reelecci&oacute;n. Tambi&eacute;n Carter ver&iacute;a frustrada la suya propia. Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, la respuesta ineficaz de la nueva Casa Blanca a crisis econ&oacute;micas globales heredadas y la irresoluci&oacute;n de una imprevista y previsible crisis diplom&aacute;tica con Ir&aacute;n privaron de segundo mandato a este presidente que hab&iacute;a hecho de los DDHH br&uacute;jula &eacute;tica de sus decisiones pol&iacute;ticas.<strong> Pero noviembre de 1980 el electorado ya no quer&iacute;a m&aacute;s justicia social: quer&iacute;a menos inflaci&oacute;n. Humillante, la derrota dem&oacute;crata tambi&eacute;n fue larga: durante los 12 a&ntilde;os siguientes gobernaron los republicanos.</strong> Desde que enero de 1981 el ex actor de Hollywod y dirigente gremialista <strong>Ronald Reagan</strong> jur&oacute; como 40&deg; presidente de EEUU y sucedi&oacute; a Jimmy Carter, la derecha y el neoliberalismo fueron los due&ntilde;os del poder de Washington. 
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>El hombre de la pampa</strong></h2><p class="article-text">
        James Earl Carter Jr naci&oacute; en Plains, estado de Georgia, el 1&deg; de octubre de 1924 y muri&oacute; centenario el 29 de diciembre de 2024 en esta misma localidad sure&ntilde;a donde hab&iacute;a nacido. En la rural Plains (en ingl&eacute;s, <em>Llanura/s</em>) la familia Carter explotaba una plantaci&oacute;n de man&iacute;. Al fin de la Segunda Guerra Mundial, donde hab&iacute;a combatido como oficial a cargo de un submarino, Jimmy Carter se cas&oacute; en la iglesia bautista de Plains de la que era di&aacute;cono. Su esposa Rosalynn Smith, futura madre de tres hijos y una hija que sobreviven al expresidente, hab&iacute;a sido la mejor estudiante de su promoci&oacute;n en la escuela p&uacute;blica local. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el &uacute;ltimo <a href="https://www.census.gov/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Censo decenal de EEUU</a>, la poblaci&oacute;n se duplic&oacute; en Plains desde 1976: en 2020 era de 573 habitantes. En ese n&uacute;mero se contaban Rosalynn y Jimmy. La ex Primera Dama y el ex presidente dem&oacute;crata vivieron all&iacute; antes y despu&eacute;s de sus cuatro a&ntilde;os en la Casa Blanca Con su apellido de casada, Rosalynn Carter fue la primera Primera Dama de la historia en participar de las reuniones formales de gobierno. Cuando Rosalynn muri&oacute; en 2023 a los 93 a&ntilde;os hab&iacute;a vivido 77 a&ntilde;os de matrimonio; fue enterrada en Plains. Enfermo terminal, Jimmy, el presidente m&aacute;s longevo y el primero de EEUU en nacer en un hospital (y no en una casa particular),  pas&oacute; los &uacute;ltimos 19 meses de su vida en internaci&oacute;n domiciliaria bajo cuidados paliativos. <strong>Cumpli&oacute; 100 a&ntilde;os el primer d&iacute;a de octubre; el ex presidente dem&oacute;crata quer&iacute;a llegar vivo, como lo hizo, hasta el quinto d&iacute;a de noviembre para votar en la elecci&oacute;n presidencial por Kamala Harris, la candidata partidaria que, a diferencia de &eacute;l que en 1976 desafi&oacute; como opositor a un ex vicepresidente, era una vicepresidenta que representaba al oficialismo.</strong> Tambi&eacute;n a diferencia de Carter, la dem&oacute;crata Harris fue derrotada en su primera postulaci&oacute;n presidencial.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Citizen Jimmy</strong></h2><p class="article-text">
        En v&iacute;speras de las elecciones que finalmente gan&oacute; sin mayores obst&aacute;culos en 1976, el futuro vencedor de Gerald Ford y ex gobernador de Georgia era sin embargo un bastante perfecto desconocido para el electorado nacional. A tal punto que la malograda campa&ntilde;a del ex vice de Richard Nixon siguiera denigrando a este rival que lo desafiaba con el latiguillo del alias lacrado por el fatigado humor pol&iacute;tico: <em>Jimmy Who? </em>
    </p><p class="article-text">
        El triunfo en las presidenciales del a&ntilde;o del Bicentenario de la Independencia de 1776 fue para el candidato opositor peor conocido en la historia electoral de EEUU. El desconocimiento personal no le jug&oacute; en contra a Jimmy Carter. Ya ese mismo a&ntilde;o bicentenario se hab&iacute;a ganado la candidatura oficial partidaria en unas primarias donde empez&oacute; como el precandidato m&aacute;s oscuro en la historia del Partido Dem&oacute;crata. Y ya exiguos y tibios de antemano, el primer martes de noviembre los fuegos y la lumbre de la antorcha oficialista se apagaron. A la inversa que su vencedor, el candidato republicano vencido Gerald Ford result&oacute; ser un personaje conocido por dem&aacute;s. Llegado a la presidencia, el ex vice del renunciante Richard Nixon hab&iacute;a indultado a su ex compa&ntilde;ero de f&oacute;rmula para librarlo de un procesamiento judicial por el caso Watergate. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando el 22 de  enero de 1977 James Earl Carter Jr asumi&oacute; la presidencia, lo hizo como el ciudadano <em>Jimmy</em>. Hombre de di&aacute;logo, fue el primer presidente de la historia en prestar juramento bajo su apelativo coloquial cotidiano. <strong>Jimmy </strong><em><strong>Carter</strong></em><strong> ol&iacute;a en Washington a buena conciencia familiar y religiosa, a paz y transparencia, a DDHH y legalidad: a aire fresco, limpio y violento que soplara como un viento pampero desinfectante pero democr&aacute;tico, llegado desde la reserva moral y la inocencia rural del Sur hasta la capital del pa&iacute;s y del pecado. </strong>Como si el credo de transparencia y legalidad fueran a librar al Distrito de Columbia de corrupci&oacute;n, tecnocracia y secretismo. En 1977 el Old South reten&iacute;a su imagen tradicional: dem&oacute;crata, blanca, agr&iacute;cola. Y muy religiosa, aunque media centuria atr&aacute;s su identidad fuera todav&iacute;a m&aacute;s bautista que evang&eacute;lica, m&aacute;s de capilla y escuela dominical que de <em>megachurch</em> y <em>mass media</em>. El candidato Carter se declaraba un cristiano nacido de nuevo que sab&iacute;a que Dios, como dice el evangelio del ap&oacute;stol Juan, es amor. <strong>Cuando una sentencia de  la Corte Suprema asent&oacute; la constitucionalidad del matrimonio igualitario, el ex presidente aprob&oacute; la decisi&oacute;n judicial como un creyente: &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n puede dudar de que Jes&uacute;s estar&iacute;a a favor del casamiento entre personas del mismo sexo?&rdquo;. </strong>
    </p><h2 class="article-text"><strong>Los DDHH entran (y salen) del centro del poder</strong></h2><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la corrupci&oacute;n e ineficacia grotescas exhibidas en el caso Watergate por la Casa Blanca, de la pasi&oacute;n in&uacute;til pero onerosa desplegada por el belicismo c&iacute;nico pero irreal de la Secretar&iacute;a de Estado y el Pent&aacute;gono, la nueva administraci&oacute;n dem&oacute;crata luci&oacute;, con un brillo original aunque ef&iacute;mero, como el ant&iacute;doto correcto para la Realpolitik ego&iacute;sta de la pareja Richard Nixon y Henry Kissinger. Hab&iacute;a prometido un corte dr&aacute;stico del gasto militar, la coexistencia pac&iacute;fica con la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, la reducci&oacute;n de la pobreza mundial, el control del armamentismo nuclear, y una reconciliaci&oacute;n con una Am&eacute;rica Latina infestada por las dictaduras golpistas cuya instalaci&oacute;n hab&iacute;an favorecido operativos criminales s&oacute;lo a medias ocultos de la CIA. 
    </p><p class="article-text">
        Con la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica la administraci&oacute;n dem&oacute;crata negoci&oacute; un acuerdo de la serie SALT (<em>Strategic Arms Limitation Talks</em>) y en 1979 Jimmy Carter firm&oacute; en Viena con su par Leonid Brezhnev el entendimiento que limitaba n&uacute;mero y tipo de misiles nucleares intercontinentales para las FFAA de las dos m&aacute;ximas superpotencias militares en un mundo que era todav&iacute;a el de la Guerra Fr&iacute;a. El desentendimiento entre entre Washington y Mosc&uacute; no se demor&oacute; en regresar y lo hizo ese mismo a&ntilde;o, cuando las tropas sovi&eacute;ticas invadieron Afganist&aacute;n e instalaron un gobierno comunista en Kabul. 
    </p><p class="article-text">
        En Am&eacute;rica Latina el buen &eacute;xito fue relativo pero menos breve. El impulso por recobrar para el gobierno de EEUU la reputaci&oacute;n moral extraviada por el intervencionismo anticomunista de Nixon, Ford y Kissinger s&oacute;lo hall&oacute; su freno con la conclusi&oacute;n de la presidencia dem&oacute;crata. &nbsp;En 1977 fue Carter quien restituy&oacute; a Panam&aacute;, gobernado por el general populista Omar Torrijos, <a href="https://www.npr.org/2024/12/29/1161146405/president-jimmy-carter-legacy-panama" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">la soberan&iacute;a sobre el Canal bioce&aacute;nico</a> cuyo control hoy Donald Trump aspira a recuperar para Washington en el contexto de su enfrentamiento global con Pek&iacute;n. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una paz, una guerra, 53 rehenes y 444 d&iacute;as</strong></h2><p class="article-text">
        Al Cercano y al Medio Oriente debi&oacute; Jimmy Carter el logro m&aacute;s l&iacute;mpido y la mancha m&aacute;s indeleble de la pol&iacute;tica exterior de su presidencia. 
    </p><p class="article-text">
        El 17 de septiembre de 1978 el presidente egipcio Anwar Sadat y el premier israel&iacute; firmaron en <strong>Camp David,</strong> residencia vacacional de los presidentes de EEUU,<strong> el primer acuerdo de paz y reconocimiento rec&iacute;proco entre el Estado hebreo y un pa&iacute;s &aacute;rabe.</strong> Un logro con resultados perduralbles: en el casi medio siglo transcurrido nunca se han visto rotas ni suspendidas la comunicaci&oacute;n y las relaciones trabadas entre Tel Aviv y El Cairo. 
    </p><p class="article-text">
        El 4 de noviembre de 1979 un hecho violento en Teher&aacute;n sign&oacute; con su trazo &uacute;ltimo, luctuoso y definitivo la par&aacute;bola de ese experimento en el arte optimista de gobernar y de conducir las relaciones internacionales que fue para EEUU la administraci&oacute;n Carter. Estudiantes iran&iacute;es entusiastas de la revoluci&oacute;n isl&aacute;mica del ayatol&aacute; shiita <strong>Ruhollah Khomeini</strong> ingresaron en la Embajada de EEUU y retuvieron a 53 personas empleadas en la legaci&oacute;n diplom&aacute;tica. En su <a href="http://www.airforce-magazine.com/MagazineArchive/Documents/2010/April%202010/0410fullkeeper.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">discurso del Estado de la Uni&oacute;n de enero de 1980</a>, Carter calific&oacute; el hecho como &ldquo;chantaje&rdquo; y al personal retenido &ldquo;v&iacute;ctimas del terrorismo y la anarqu&iacute;a&rdquo;. En Ir&aacute;n, la acci&oacute;n era considerada en t&eacute;rminos de resistencia contra el gobierno de EEUU que socavaba la gobernabilidad de la Revoluci&oacute;n isl&aacute;mica, que hab&iacute;a sostenido y protegido desde 1953 al r&eacute;gimen depuesto de la dinast&iacute;a Pahlavi y dado refugio a Mohammed Reza Pahlavi derrocado el 11 de febrero de 1979.&nbsp;Una vez fundada la Rep&uacute;blica Isl&aacute;mica, sus autoridades solicitaron la extradici&oacute;n del &uacute;ltimo Shah de Ir&aacute;n para que fuera juzgado por terrorismo de Estado y y por presuntos delitos de lesa humanidad cometidos por la polic&iacute;a pol&iacute;tica secreta. Washington deneg&oacute; la solicitud. Una se&ntilde;al de complicidad con aquellos cr&iacute;menes o de inter&eacute;s por encubrirlos, decodificaron en Teher&aacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La &lsquo;crisis de los rehenes&rsquo; dur&oacute; 444 d&iacute;as y engendr&oacute; otras crisis. EEUU consideraba que Ir&aacute;n hab&iacute;a incurrido en una violaci&oacute;n fragante de los principios del Derecho Internacional consagrados en la <a href="http://www.corpsdiplomatique.cd/VIENNA_CONVENTION_1961_ON_DIPLOMATIC_RELATIONS.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Convenci&oacute;n de Viena de 1961</a> que otorgaba inmunidad al personal de las sedes diplom&aacute;ticas en el extranjero. Para defender esos principios, fracasadas las negociaciones, el presidente Carter orden&oacute; la operaci&oacute;n militar Garra de &Aacute;guila, una intervenci&oacute;n que involucraba a los portaaviones de guerra que patrullaban las aguas del Golfo P&eacute;rsico y que fue puesta en marcha el 24 de abril de 1980. <a href="https://nsarchive2.gwu.edu/NSAEBB/NSAEBB63/doc8.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El rescate fall&oacute;</a>, y en el fracaso murieron un civil iran&iacute; y ocho militares norteamericanos cuando su helic&oacute;ptero se estrell&oacute; accidentalmente contra un acorazado de la propia flota. Cyrus Vance, el Secretario de Estado, renunci&oacute; de resultas de la impotencia para cumplir sus cometidos demostrada por las FFAA m&aacute;s poderosas del mundo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuando en septiembre de 1980 Irak invadi&oacute; Ir&aacute;n, al presidente iraqu&iacute; Saddam Hussein no le faltaron est&iacute;mulos ni cr&eacute;dito ni armas de EEUU.</strong> Hab&iacute;a comenzado la guerra Irak-Ir&aacute;n, que durar&iacute;a ocho feroces a&ntilde;os. En la nueva encrucijada, el gobierno de Teher&aacute;n decidi&oacute; reanudar bajo la mediaci&oacute;n del gobierno de Argelia las negociaciones interrumpidas con Washington. Los rehenes fueron entregados por Ir&aacute;n a la custodia de EEUU un d&iacute;a despu&eacute;s de la firma de los Acuerdos de Argel y apenas un par de minutos m&aacute;s tarde de que Ronald Reagan jurara presidente. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;No queremos m&aacute;s justicia social: queremos menos inflaci&oacute;n&rsquo;</strong></h2><p class="article-text">
        Ni menor ni menos letal para el presidente Carter sino a&uacute;n m&aacute;s determinante para su impopularidad que el desprestigio internacional fue la crisis econ&oacute;mica nacional y las turbulencias del mercado energ&eacute;tico que la administraci&oacute;n dem&oacute;crata pele&oacute; con los instrumentos equivocados. Las decisiones pol&iacute;ticas resultaban no s&oacute;lo ineficientes sino sobre todo contraproducentes. El gobierno estableci&oacute; controles a los precios del petr&oacute;leo y de los combustibles con la expectativa de aplacar o enervar as&iacute; las corridas especulativas. No fue esto lo que ocurri&oacute;. La inflaci&oacute;n galopante fue acompa&ntilde;ada en su s&uacute;bita aceleraci&oacute;n por la recesi&oacute;n: en los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os del per&iacute;odo presidencial dem&oacute;crata el modelo de <em>stagflation</em> (estancamiento + inflaci&oacute;n) setentista alcanz&oacute; su cl&iacute;max, su apoteosis y su c&uacute;spide. La &iacute;nfima popularidad de Carter corr&iacute;a cuesta abajo hacia su nadir. Entre las &eacute;lites golpistas de las dictaduras latinoamericanas circulaba un chiste antidemocr&aacute;tico y revanchista: &ldquo;La mejor prueba de que en EEUU cualquiera puede ser presidente es su presidente&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La crisis econ&oacute;mica y energ&eacute;tica nacional e internacional se agravaban en espiral y el derrotismo hab&iacute;a visto reabrirse la cicatriz mal cerrada de Vietnam con la herida fresca de Ir&aacute;n. En enero de 1981 el presidente Carter abandon&oacute; para siempre la Casa Blanca. En noviembre de 1980 hab&iacute;a perdido las elecciones y su popularidad y aprobaci&oacute;n continuaron bajando despu&eacute;s de la derrota. De los sondeos emerg&iacute;a como un l&iacute;der fallido, d&eacute;bil e inepto. 
    </p><p class="article-text">
        Decididamente, en 1980 el electorado de EEUU ya no quer&iacute;a m&aacute;s justicia social. Quer&iacute;a menos inflaci&oacute;n. El primer martes de noviembre el triunfo del candidato republicano conservador Ronald Reagan fue arrollador. Cuando este ex actor de films de guerra, ex sindicalista de Hollywood, y ex gobernador de California &ndash;con el que a veces se compara a Donald Trump, ex animador de realities en la televisi&oacute;n chatarra&ndash; jur&oacute; como presidente, el neoliberalismo hab&iacute;a llegado a Washington para quedarse.
    </p><p class="article-text">
        <em>AGB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfredo Grieco y Bavio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/jimmy-carter-presidente-derecho-humano_129_11934644.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Dec 2024 15:35:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Jimmy Carter: el presidente más derecho y más humano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[EEUU,Casa Blanca,Jimmy Carter,Donald Trump]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El expresidente de EEUU Jimmy Carter comenzó a recibir cuidados paliativos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/expresidente-eeuu-jimmy-carter-comenzo-recibir-cuidados-paliativos_1_9965687.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/78472ca6-a289-40ce-90f2-5f0f3280a7fa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El expresidente de EEUU Jimmy Carter comenzó a recibir cuidados paliativos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El exmandatario, de 98 años, decidió comenzar a recibir paliativos en su domicilio tras una serie de ingresos hospitalarios recientes</p></div><p class="article-text">
        El expresidente estadounidense <strong>Jimmy Carter</strong>, de 98 a&ntilde;os, decidi&oacute; comenzar a recibir cuidados paliativos en su domicilio tras una serie de ingresos hospitalarios recientes, indic&oacute; este s&aacute;bado su ONG The Carter Center.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tras una serie de cortas estancias hospitalarias, el expresidente Jimmy Carter decidi&oacute; este s&aacute;bado pasar el tiempo que le queda en casa con su familia y recibir cuidados paliativos en lugar de m&aacute;s intervenciones m&eacute;dicas&rdquo;, apunt&oacute; esa organizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        The Carter Center a&ntilde;adi&oacute; que el exmandatario dem&oacute;crata, en el poder de 1977 a 1981, &ldquo;tiene todo el apoyo&rdquo; de su equipo m&eacute;dico y de su familia, que seg&uacute;n esa nota &ldquo;pide privacidad&rdquo; en este momento y agradece el inter&eacute;s y la preocupaci&oacute;n recibidas de parte de sus &ldquo;muchos admiradores&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Carter, nacido en Plains, en el estado de Georgia, cumpli&oacute; 98 a&ntilde;os el pasado 1 de octubre y es el expresidente de EEUU m&aacute;s longevo en la historia del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En 2015 se someti&oacute; a un tratamiento contra el c&aacute;ncer despu&eacute;s de que se le extirpara una peque&ntilde;a masa en el h&iacute;gado, que m&aacute;s tarde se extendi&oacute; a su cerebro, donde le hallaron cuatro melanomas malignos. Tras someterse a tratamiento, no obstante, los m&eacute;dicos indicaron que, contra todo pron&oacute;stico, hab&iacute;a quedado libre de c&aacute;ncer.
    </p><p class="article-text">
        El expresidente sufri&oacute; adem&aacute;s en el pasado varias ca&iacute;das que limitaron su movilidad, como la que tuvo en 2019 en la que se fractur&oacute; la pelvis.
    </p><p class="article-text">
        El mandato de Carter, que consigui&oacute; el Nobel de la Paz en 2002, solo dur&oacute; cuatro a&ntilde;os debido principalmente al impacto de la crisis de los rehenes estadounidenses de 1979 en Ir&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tras dejar la Casa Blanca, el l&iacute;der dem&oacute;crata sigui&oacute; influyendo en la vida pol&iacute;tica del pa&iacute;s desde una perspectiva progresista, pese a que los m&aacute;s conservadores siguieron criticando su gesti&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde el Centro Carter impuls&oacute; desde 1982 avances en materia de observaci&oacute;n de elecciones, derechos humanos y salud p&uacute;blica en todo el mundo. El expresidente escribi&oacute; adem&aacute;s una veintena de libros desde que dej&oacute; la Presidencia y dio catequesis en su iglesia en Plains.
    </p><p class="article-text">
        <em>Con informaci&oacute;n de la agencia EFE</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/expresidente-eeuu-jimmy-carter-comenzo-recibir-cuidados-paliativos_1_9965687.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Feb 2023 21:52:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,Jimmy Carter]]></media:keywords>
    </item>
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