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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Gabriela Saidon]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/gabriela-saidon/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Gabriela Saidon]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Dar una vuelta solar para llegar a la esquina: mi hermano, Saer y la bici]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/dar-vuelta-solar-llegar-esquina-hermano-saer-bici_129_10411096.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7236473d-68e1-45ba-8c84-9b2af18784e9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dar una vuelta solar para llegar a la esquina: mi hermano, Saer y la bici"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sobre los recuerdos, la imaginación y la niñez, entre el equilibrio perfecto y la ilusión de volar.</p></div><p class="article-text">
        Cuando &eacute;ramos chicos, con mi hermano d&aacute;bamos vueltas a la manzana en bicicleta; en cada vuelta lleg&aacute;bamos a un pa&iacute;s diferente y lo nombr&aacute;bamos a los gritos, para escucharnos. No s&eacute; si nos altern&aacute;bamos para elegir el pa&iacute;s, ni tampoco s&eacute; cu&aacute;ntos pa&iacute;ses conoc&iacute;amos ni cu&aacute;ntas vueltas d&aacute;bamos. Pero esos eran nuestros viajes imaginarios. No se trataba de llegar sino de seguir viajando. La manzana era el mundo y la esquina, una frontera. As&iacute;, cruz&aacute;bamos monta&ntilde;as y oc&eacute;anos, sin movernos del barrio, ni siquiera de esas cuatro cuadras porte&ntilde;as. Ni tampoco cruz&aacute;bamos la calle porque &iacute;bamos por la vereda.
    </p><p class="article-text">
        En <em>Elogio de la bicicleta</em> (Gedisa), <strong>Marc Aug&eacute;</strong>, el etn&oacute;logo franc&eacute;s que muri&oacute; el martes 25 de julio a los 87 a&ntilde;os, escribe: &ldquo;El primer pedaleo constituye la adquisici&oacute;n de una nueva autonom&iacute;a, es la escapada, la libertad palpable, el movimiento en la punta de los dedos del pie, cuando la m&aacute;quina responde al deseo del cuerpo e incluso casi se le adelantan. En unos pocos segundos el horizonte limitado se libera, el paisaje se mueve. Estoy en otra parte, soy otro y sin embargo soy m&aacute;s yo mismo que nunca; soy ese nuevo yo que descubro [...] Hay que dar a la bicicleta el cr&eacute;dito de la reinserci&oacute;n del ciclista en su individualidad propia, pero tambi&eacute;n la reinvenci&oacute;n de v&iacute;nculos sociales amables, livianos, eventualmente ef&iacute;meros, pero siempre portadores de cierta felicidad de vivir&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Y <strong>David Byrne</strong>, l&iacute;der de Talking Heads, se la pas&oacute; mirando ciudades desde su transporte de dos ruedas, incluso Buenos Aires, ciudad a la que vino a tocar (dato random: lo vi y bail&eacute; en el Luna Park) y tambi&eacute;n a presentar su libro <em>Diarios de bicicleta</em><strong> </strong>(Mondadori).
    </p><p class="article-text">
        Mi hermano viv&iacute;a pr&aacute;cticamente en la calle, son sus amigos. Yo no, era m&aacute;s de estar adentro (era la nena, ser&iacute;a por eso). Ellos jugaban a la pelota en la plaza de enfrente y con una amiga, participamos de una guerra de piedras que hubo una vez. Tal vez por eso me quedaba adentro. Quiz&aacute;s ten&iacute;a miedo. En carnaval pasaban chicos en camiones y nos tiraban baldes de agua; tambi&eacute;n &eacute;ramos im&aacute;n para las bombitas de agua. 
    </p><p class="article-text">
        Siendo de una clase media aspiracional y en ascenso, sin embargo mis abuelos manten&iacute;an un rancho bastante precario en Punta Lara y a veces, vacacion&aacute;bamos con ellos. Mi hermano, que era m&aacute;s chico que yo, iba a los bailes de carnaval. En cambio yo, la nena, no. &Eacute;l ten&iacute;a un amigo, iban al r&iacute;o, y un d&iacute;a volvi&oacute; cuando estaba anocheciendo. Mi abuela levant&oacute; la mano y mi abuelo la fren&oacute; para que no le pegara. Yo presenci&eacute; la escena. Estaba tan alterada mi abuela. Pero me pregunto: &iquest;por qu&eacute; mi hermano andaba tan suelto? &iquest;C&oacute;mo era el asunto de los cuidados en nuestra infancia? &iquest;Hab&iacute;a diferencias por cuestiones de g&eacute;nero? 
    </p><p class="article-text">
        No lo s&eacute;. S&iacute; s&eacute; que volar con la imaginaci&oacute;n era un lugar donde pod&iacute;amos encontrarnos y ser libres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dej&eacute; de andar en bici por algunos a&ntilde;os. es cierto eso que dicen: nunca te olvid&aacute;s. Lo que no pude recuperar es algo que hab&iacute;a aprendido de chica: a andar sin tocar el manubrio. El equilibrio perfecto. Pero cuando retom&eacute; (en pandemia, donde la bici se volvi&oacute; en el mejor medio de transporte posible), volv&iacute; a sentir esa sensaci&oacute;n del viento en la cara, esa ilusi&oacute;n de volar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Envidio a la gente que no tiene imaginaci&oacute;n: no necesita dar un paseo por el sistema solar para llegar a la esquina de su casa. Salen a la puerta de la calle y ah&iacute; est&aacute;n: el buz&oacute;n, el almac&eacute;n con olor a yerba y a queso fuerte, el para&iacute;so o el algarrobo agonizando en junio. Nosotros tenemos que confrontarlo con nuestro propio mundo espiritual antes de admitirlos. Reconozco que esa simpleza es algo que no puede elegirse, pero la a&ntilde;oro: es que, dando una vuelta tan larga, antes de aprender a tocar las cosas, uno est&aacute; donde se lo ha buscado: en el aire&rdquo;, dice el personaje de Barco en el cuento &ldquo;Algo se aproxima&rdquo;, del libro <em>En la zona</em>, de <strong>Juan Jos&eacute; Saer</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Siempre me sent&iacute; identificada con esa idea, la de dar una vuelta solar para llegar a la esquina. Soy de esa quinta. Tambi&eacute;n, de esas personas con una memoria caprichosa y exceso de imaginaci&oacute;n. Algo muy bueno para la escritura (si lo sabr&iacute;a Saer) pero no tan bueno para la vida. Al fin y al cabo, el fragmento citado habla del ser escritor.
    </p><p class="article-text">
        La vida es eso que nos interrumpe cuando estamos escribiendo. Lo siento muchas veces as&iacute;, lo lamento por quienes me rodean. Me consuela pensar que algo de ese adn escritural les transmit&iacute; a mis dos hijos, y cada uno eligi&oacute; su camino. El mayor, que es diputado, acaba de publicar <a href="https://elpiqueteroorg.wordpress.com/2023/07/20/la-militancia-aca-y-ahora-entre-el-jujenazo-la-abstencion-y-massa/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un libro</a>. El menor publica reflexiones sobre la Historia en sus <a href="https://www.instagram.com/stories/highlights/17975806583484261/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">historias de Instagram</a>. Yo, madre orgullosa por ese legado en vida. 
    </p><p class="article-text">
        Mi hermano, en cambio, eligi&oacute; la m&uacute;sica y la pelota ovalada. Estuvimos muchos a&ntilde;os distanciados (no por eso, la m&uacute;sica tambi&eacute;n est&aacute; en nuestro adn familiar v&iacute;a paterna). Y hace no tanto tiempo nos reencontramos en esa esquina imaginaria, la del vuelo a otros pa&iacute;ses, despu&eacute;s de haber dado una vuelta al sistema solar.
    </p><p class="article-text">
        <em>GS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Saidon]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/dar-vuelta-solar-llegar-esquina-hermano-saer-bici_129_10411096.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Jul 2023 08:05:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[niños,Gabriela Saidon,recuerdos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ni blancas ni negras, nuestras pieles: nos cubren distintos tonos de marrón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/blancas-negras-pieles-cubren-distintos-tonos-marron_129_10376435.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bc168058-b234-4e53-b31d-15c54e3973fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ni blancas ni negras, nuestras pieles: nos cubren distintos tonos de marrón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Raro", sostiene la autora, "cómo naturalizamos las cosas de las que nos convencieron durante siglos y qué contradicción, porque es mi amiga la que siempre dice, con toda razón: no existen las razas". </p></div><p class="article-text">
        Las personas no somos blancas ni negras, le digo a mi amiga.
    </p><p class="article-text">
        Ah, &iquest;no?, pregunta incr&eacute;dula. &iquest;Y yo?
    </p><p class="article-text">
        Beige, le digo, aunque no muy convencida. Aclaro: mi amiga es pelirroja y tiene la piel muy clara pero llena de pecas que la oscurece y le dan una coloraci&oacute;n entre rojiza y amarronada. Pero toda la vida escuch&oacute; y supo que era &ldquo;muy blanca&rdquo;, y por eso, porque su piel es blanqu&iacute;sima, se supone, va a la playa con capelina y vestidos largos y se mete debajo de una sombrilla para que el sol no le haga da&ntilde;o. Es decir, tiene baja concentraci&oacute;n de melanina, esa sustancia que determina el color de piel y la protege. Yo, que soy bastante m&aacute;s oscura, sobre todo cuando tomo sol, cosa que amo hacer a pesar de que s&eacute; que los rayos ultravioletas son ultrapeligrosos y no hay protecci&oacute;n que valga, me cuido: adem&aacute;s de usar protector, lo hago a las horas permitidas. A m&iacute; siempre me dijeron negra o negrita, morocha o morochita o hasta egipcia, o turca. Por los rasgos mediorientales, por el origen turco de mi apellido. Nunca sent&iacute; que me estaba apropiando de algo. Siempre me resultaron apodos cari&ntilde;osos. En mi caso, claro, que soy clase media urbana y dem&aacute;s privilegios tengo. Tambi&eacute;n es cierto que toda la vida quise ser una cantante negra de jazz y me hago cargo de haberlo dicho as&iacute;. Y que tambi&eacute;n, los rulos de algunos de mis primos, muy afro, me llevan a pensar en antepasados africanos. Eso, al margen de que todes venimos de &Aacute;frica.
    </p><p class="article-text">
        Pero con mi amiga sigue, un poco, el di&aacute;logo.
    </p><p class="article-text">
        Hay personas ind&iacute;genas ahora que se dicen marrones, agrega.
    </p><p class="article-text">
        Claro, digo, tambi&eacute;n est&aacute;n las feministas marronas. &iquest;Ves? est&aacute;n diciendo lo que yo digo: nuestras pieles tienen tonalidades diferentes de marr&oacute;n, aunque reivindican ese color para su etnia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Raro, pienso, c&oacute;mo naturalizamos las cosas de las que nos convencieron durante siglos y qu&eacute; contradicci&oacute;n, porque es mi amiga la que siempre dice, con toda raz&oacute;n: no existen las razas.
    </p><p class="article-text">
        Es que de eso se trata esta columna.
    </p><p class="article-text">
        <strong>No existen las razas</strong>
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; comprobado cient&iacute;ficamente que no hay tal cosa predeterminada gen&eacute;ticamente como la raza, que establezca diferencias en las personas. Los colores de la piel dependen de la pigmentaci&oacute;n que, a su vez, depende de la cantidad de melanina. Eso, en relaci&oacute;n a las personas. Tambi&eacute;n est&aacute;n estudiadas las gamas crom&aacute;ticas de las pieles, que van de un beige muy claro a un marr&oacute;n muy oscuro. O sea, que esas personas que nos consideramos blancas ser&iacute;amos beige claro y las negras, marr&oacute;n oscur&iacute;simo. Morenas, como tambi&eacute;n se nombran. Digamos. Tampoco hay pieles amarillas, como se les adjudicaron desde Occidente a los habitantes de eso que llamamos el Lejano Oriente. Ni son color aceituna las pieles de los gitanos. Para decirlo de otro modo: el concepto de raza no es natural, es una construcci&oacute;n cultural.
    </p><p class="article-text">
        Todo lo cual no justifica lo que algunos grupos humanos, pa&iacute;ses o imperios hicieron con otros para justificar procesos de colonizaci&oacute;n, de dominaci&oacute;n, matanzas y genocidios. Ni, en grado menor, insultos, ni eso que llamamos discriminaci&oacute;n asociada a este concepto bastante poco l&oacute;gico de cuando m&aacute;s clara la piel, superior el individuo. Ni eso que no existe, la raza. Aunque desde lo que tambi&eacute;n est&aacute; mal concebido como las &ldquo;minor&iacute;as &eacute;tnicas&rdquo; se la reivindique.
    </p><p class="article-text">
        En Argentina hay otro lugar com&uacute;n: decir que no es un pa&iacute;s racista. La prueba ser&iacute;a absurda: no es racista porque &ldquo;no hay negros&rdquo;. Creo que ni hace falta decir que las matanzas, expulsiones y dem&aacute;s de habitantes afrodescendientes en la Argentina ocurrieron por el racismo de los colonizadores, lo mismo con el genocidio, que llev&oacute; a la reducci&oacute;n a su m&iacute;nima expresi&oacute;n de pueblos ind&iacute;genas. No es la Argentina (un pa&iacute;s no puede ser racista, y en eso hay raz&oacute;n), son quienes desde un poder expansionista o extractivista consideran necesario correr a poblaciones que ya habitaban los territorios colonizables: hacer lugar.
    </p><p class="article-text">
        Gran parte de Europa hizo eso y lo sigue haciendo: la muerte de Nahel, ese joven franc&eacute;s de ascendencia argelina y &ldquo;blanco&rdquo;, que gener&oacute; la pueblada inmensa en Francia y pa&iacute;ses aleda&ntilde;os, es una derivaci&oacute;n del racismo. Como la es, en Argentina, la de Lucas Gonz&aacute;lez que termina en una condena a prisi&oacute;n perpetua de sus asesinos. Uno de los agravantes fue la caracterizaci&oacute;n de crimen de odio. Ni hablar de los asesinatos en serie que se siguen repitiendo en Estados Unidos, donde la polic&iacute;a mata a patadas por racismo, como el de George Floyd en plena pandemia, o el de Tyre Nichols en 2023. No son los pa&iacute;ses, son los estados.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, la escritora francesa Annie Ernaux, en el discurso que pronunci&oacute; cuando gan&oacute; el Premio Nobel en 1922, habl&oacute; de<em> raza</em> como sin&oacute;nimo de<em> clase</em>. Ernaux, dir&iacute;amos, es &ldquo;muy blanca&rdquo; (beige claro) y viene de una familia humilde de un pueblo del interior de Francia. Por ese motivo sufri&oacute; discriminaci&oacute;n. Por ser de esa <em>raza</em> (pobre, rural). Es f&aacute;cil pensarlo en Argentina en el caso de los <em>cabecitas negras</em> (infantilizaci&oacute;n a trav&eacute;s del diminutivo y racismo en el adjetivo, una expresi&oacute;n que de tierna no tiene nada) para ese aluvi&oacute;n popular que hubo en tiempos de industrializaci&oacute;n, o <em>los negros</em>, cuando se caracteriza despectivamente as&iacute; a personas que tienen, supuestamente, un origen no europeo, latinoamericano y, de nuevo supuestamente (porque hay un alto grado de lombrosianismo y prejuicio ah&iacute;), &ldquo;sangre&rdquo; ind&iacute;gena o afro, y eso, en lugar de ser algo bueno, adem&aacute;s, ser&iacute;a algo malo y justificar&iacute;a desde esclavizar, precarizar, maltratar o peor, encerrar o matar a grupos humanos enteros, asociados adem&aacute;s aqu&iacute; con el peronismo (es decir, con un movimiento de masas que los alberga).
    </p><p class="article-text">
        <strong>El blanco y el negro no son colores</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay otra cuesti&oacute;n aqu&iacute;. Y es crom&aacute;tica. El blanco no es un color, tampoco es incoloro: es la suma (o la presencia) de todos los colores. El negro es la ausencia total de color. Qu&eacute; paradoja, que a las personas de pieles muy oscuras se les diga &ldquo;de color&rdquo;. Las blancas tendr&iacute;an pieles incoloras. Doble paradoja: que nos caractericemos cultural y &eacute;tnicamente y hasta actuemos en funci&oacute;n de colores que no existen, o <em>no colores</em>.
    </p><p class="article-text">
        Siempre pienso en la mirada del marciano que llega a la tierra y se asombra. Mi marciano se asombrar&iacute;a de ver c&oacute;mo, por algo que no existe, unos individuos maltratan y se arrogan derechos de propiedad sobre otros. O, para decirlo de otro modo, que gente con hipopigmentaci&oacute;n y baja concentraci&oacute;n de melanina, es decir, pocos melanocitos o melanocitos de baja acci&oacute;n, consideren que esa condici&oacute;n les da derechos y poderes sobre otras personas hiperpigmentadas o con alta concentraci&oacute;n de melanina y unos melanocitos <em>power</em>. Personas que se reivindican negras en respuesta al racismo y la opresi&oacute;n. Para profundizar, ediciones Godot acaba de publicar <strong>&iquest;Quer&eacute;s hablar de racismo? </strong>de Ijeoma Oluo, influencer estadounidense de ra&iacute;ces nigerianas que vale la pena escuchar <a href="https://www.google.com/search?q=youtube+video+ijeoma+oluo+en+espa%25C3%25B1ol&amp;rlz=1C1CHBD_esAR972AR972&amp;sxsrf=AB5stBg59onRdroyNpIeHga-ce_prKINHA:1689254643542&amp;ei=8_qvZLrYINHZ1sQPrZ2uqAQ&amp;ved=0ahUKEwj6ndr344uAAxXRrJUCHa2OC0UQ4dUDCA8&amp;uact=5&amp;oq=youtube+video+ijeoma+oluo+en+espa%25C3%25B1ol&amp;gs_lcp=Cgxnd3Mtd2l6LXNlcnAQAzIFCCEQoAFKBAhBGAFQ8gRY0xFgxhVoAXAAeACAAXyIAYkIkgEDMi44mAEAoAEBwAEB&amp;sclient=gws-wiz-serp%23fpstate=ive&amp;vld=cid:586ef853,vid:TnybJZRWipg,st:1305" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a> (pueden activarse los subt&iacute;tulos).
    </p><p class="article-text">
        Joseph Conrad, el escritor ingl&eacute;s de origen polaco, defini&oacute; con cinismo el tema en <strong>El coraz&oacute;n de las tinieblas </strong>(novela en la cual se bas&oacute; Francis Ford Coppola para <strong>Apocalypse Now</strong>) en boca del narrador, Marlow: &ldquo;La conquista de la tierra, que m&aacute;s que nada significa arrebat&aacute;rsela a aquellos que tienen un color de piel diferente o la nariz ligeramente m&aacute;s aplastada que nosotros, no posee tanto atractivo cuando se mira desde muy cerca. Lo &uacute;nico que la redime es la idea. Una idea al fondo de todo; no una pretensi&oacute;n sentimental, sino una idea; y una fe desinteresada en la idea, algo que puede ser erigido y ante lo que uno puede inclinarse y ofrecer un sacrificio&hellip;&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <em>GS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Saidon]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/blancas-negras-pieles-cubren-distintos-tonos-marron_129_10376435.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Jul 2023 08:42:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Gabriela Saidon]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alguien anda pintando el cielo de rojo y anunciando lluvia de sangre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/alguien-anda-pintando-cielo-rojo-anunciando-lluvia-sangre_129_10338645.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/af9fe222-567e-48be-b103-11da25bcf040_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alguien anda pintando el cielo de rojo y anunciando lluvia de sangre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pasado y presente te tocan en los recientes eventos que tuvieron lugar en Jujuy en la útima semana. El Jujeñazo vuelve a mostrar eso que sabemos, dice la autora, que los pueblos resisten, que cuentan su propia historia. </p></div><p class="article-text">
        Viv&iacute; muchos a&ntilde;os a la vuelta de una plaza con nombre de epopeya: &Eacute;xodo juje&ntilde;o. Nos hab&iacute;an ense&ntilde;ado que el general Manuel Belgrano hab&iacute;a dise&ntilde;ado una estrategia de tierra arrasada con su Ej&eacute;rcito del Norte en Jujuy. La poblaci&oacute;n entera deb&iacute;a dejar sus casas y las pertenencias que no pudieran acarrear e incendiarlo todo para que las tropas realistas que avanzaban no hicieran una masacre ni pudieran reabastecerse para seguir despleg&aacute;ndose en el territorio. Seg&uacute;n esta historia, el General hab&iacute;a emitido un bando en el cual amenazaba de muerte a quienes no cumplieran con la orden impuesta, que implicaba un desplazamiento forzado hacia Tucum&aacute;n, luego a C&oacute;rdoba. Seg&uacute;n esta historia tambi&eacute;n, solo algunos hacendados y comerciantes adinerados no habr&iacute;an acatado la orden, pero de todos modos, el plan se llev&oacute; a cabo y el 23 de agosto de 1812, el pueblo juje&ntilde;o abandon&oacute; la provincia despu&eacute;s de quemar casas y sembrad&iacute;os. Todos los a&ntilde;os para esa fecha, la poblaci&oacute;n conmemora la epopeya.
    </p><p class="article-text">
        La pueblada en Jujuy y la represi&oacute;n contra los pueblos ind&iacute;genas, docentes, ni&ntilde;os, mujeres, j&oacute;venes, militantes, piqueteros y un largo etc&eacute;tera ordenada por el gobernador Gerardo Morales, luego de establecer una reforma inconstitucional en su provincia para alentar el extractivismo, la producci&oacute;n minera y de litio y reprimir la protesta social, me llev&oacute; a aquel&nbsp;tiempo, al siglo XIX, previo a la conformaci&oacute;n del estado nacional, pero tambi&eacute;n a otros dos momentos, uno del siglo XX y otro de este siglo, el XXI.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algunos an&aacute;lisis pol&iacute;ticos de los hechos recientes lo caracterizaron como un &ldquo;laboratorio&rdquo; de prueba para un porvenir que se presenta incierto y duro. Hubo muchas im&aacute;genes muy fuertes en Jujuy y un fuerte cerco medi&aacute;tico, compensado por las filtraciones por redes sociales de im&aacute;genes y declaraciones que dejaron en evidencia la violaci&oacute;n de los derechos humanos, particularmente de los habitantes de los pueblos ancestrales. Chicos que perdieron un ojo, mujeres con sus trenzas y sus polleras y sus beb&eacute;s &ldquo;quepidos&rdquo; corridas por la polic&iacute;a hicieron o&iacute;r sus voces en videos que circularon por WhatsApp, en redes y en los medios que las escucharon. Un hombre le dijo a un periodista: &ldquo;Esto es pueblo contra pueblo&rdquo;, refiri&eacute;ndose a la polic&iacute;a local, que cobra bajos sueldos, mientras se escuchaban los disparos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La palabra me llev&oacute; al libro de Ana Jemio, soci&oacute;loga tucumana, <strong>Tras las huellas del terror </strong>(Prometeo), donde contradice la teor&iacute;a que siempre se tuvo por cierta sobre el Operativo Independencia. En una entrevista que le hice para elDiario.AR, Jemio explica por qu&eacute; ese hito hist&oacute;rico no fue, como se sostiene, un &ldquo;laboratorio&rdquo;, sino que ya las fuerzas operativas estaban en marcha y ah&iacute; se instalaron los primeros campos de concentraci&oacute;n. Jemio afirma: <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/ana-jemio-autora-huellas-terror-genocidio-no-comienza-argentina-24-marzo-1976-febrero-1975-tucuman_128_8835007.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;El genocidio no comienza en Argentina el 24 de marzo de 1976, sino en febrero de 1975 en Tucum&aacute;n&rdquo;</a>. Sin embargo, aquella vez el ataque fue sobre todo contra los trabajadores de los ingenios, militantes peronistas y de izquierda y (eran los 70) guerrilla.
    </p><p class="article-text">
        La represi&oacute;n en Jujuy, en cambio, s&iacute; puede leerse como un &ldquo;ensayo&rdquo;. El despliegue de fuerzas de seguridad con sus armas largas, cascos y escudos me hace pensar en un ensayo, no s&oacute;lo cient&iacute;fico, sino teatral: una puesta en escena que necesita pruebas para confirmar que esto no es ficci&oacute;n, que es real.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, si queremos inscribir el hecho en la historia argentina, sin duda el Juje&ntilde;azo ser&iacute;a el &uacute;ltimo, hasta ahora, de los <em>-azos</em>, que son numerosos, tienen como antecedente el Cordobazo, el 29 de mayo de 1969 (ese mismo a&ntilde;o ocurri&oacute; el Tucumanazo), y m&aacute;s cercano en el tiempo, el Argentinazo, que tambi&eacute;n estuvo &ldquo;sonando&rdquo; en nuestras campanas estos d&iacute;as (no por laboratorio, que no lo fue, sino por el poder represivo del estado frente a la pueblada), sobre todo a partir del estreno en Star+ de <a href="https://www.google.com/search?q=diciembre+de+2001+trailer&amp;rlz=1C1CHBD_esAR972AR972&amp;oq=diciembre+de+2001+trailer&amp;gs_lcrp=EgZjaHJvbWUyBggAEEUYOTIICAEQABgWGB7SAQg1NzgyajBqN6gCALACAA&amp;sourceid=chrome&amp;ie=UTF-8%23fpstate=ive&amp;vld=cid:3cdbffa0,vid:GqXV5etdsPM" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Diciembre 2001</a>. La docuserie dirigida por Benjam&iacute;n &Aacute;vila alterna im&aacute;genes de archivo con la representaci&oacute;n de actores y est&aacute; centrada en los tejes y manejes del poder. Desde otros lugares lo hab&iacute;a analizado esta servidora en el art&iacute;culo &ldquo;El acontecimiento: la rebeli&oacute;n de 2001 en la serie de puebladas de la historia argentina&rdquo;, que public&oacute; la revista Cuaderno de la Biblioteca Nacional, cuando se cumplieron 20 a&ntilde;os de ese hecho bisagra en la historia reciente. Y puede bajarse de <a href="https://www.bn.gov.ar/micrositios/revistas/cuaderno/cuaderno-de-la-bn-27" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>.
    </p><p class="article-text">
        El Operativo Independencia en el siglo XX, el Argentinazo reci&eacute;n comenzado el XXI, el Juje&ntilde;azo ahora, cuando todos los fantasmas se reavivan y se agitan. &iquest;Qu&eacute; tiene que ver todo esto con el &Eacute;xodo juje&ntilde;o? &iquest;Por qu&eacute; tantas vueltas? Porque buscando explicaciones fui a dar con una docuserie de canal Encuentro que desmitifica lugares comunes sobre la epopeya. Si bien muestra el valor y el significado que tiene como un hecho fundante en la identidad popular juje&ntilde;a, en el episodio <a href="http://encuentro.gob.ar/programas/serie/9582/4459?temporada=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;La historia de la historia&rdquo;</a> cuenta otra versi&oacute;n. Una serie de entrevistas a historiadoras que investigaron en documentos, en un trabajo arqueol&oacute;gico, lleva a concluir que: no hubo quema de casas ni de tierras ni de cultivos; no hubo sacrificio ni desplazamiento masivo del pueblo juje&ntilde;o; no se encontr&oacute; el bando de Belgrano con la amenaza de muerte a quienes no part&iacute;an con &eacute;l al insilio. Algunas familias poderosas ya se hab&iacute;an trasladado antes, lo mismo que familias ind&iacute;genas que se hab&iacute;an ocultado en la cordillera, y apenas un pu&ntilde;ado de hombres lo acompa&ntilde;aron en la retirada. Y nunca nadie habl&oacute; de &ldquo;&eacute;xodo&rdquo;, ni el propio Belgrano; la palabra no figura en las cr&oacute;nicas de la &eacute;poca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El primero en escribir la palabra referida a esa gesta fue el historiador Joaqu&iacute;n Carrillo en 1877. Y un siglo despu&eacute;s del hecho, Ricardo Rojas (Tucum&aacute;n, 1882-Buenos Aires, 1957), en el centenario de la creaci&oacute;n de la Bandera Nacional, escribi&oacute; por encargo &ldquo;Archivo Capitular de Jujuy&rdquo;, d&aacute;ndole entidad nacional al acontecimiento, pero tambi&eacute;n &ldquo;metiendo mano&rdquo; en el relato, volvi&eacute;ndolo &eacute;pico. Como Belgrano, Rojas fue un defensor de las culturas originarias, fue rector de la Universidad de Buenos Aires, escribi&oacute; la primera <strong>Historia de la Literatura Argentina</strong>, fue un radical proscripto por el primer golpe militar del siglo XX. El Centro Cultural Rojas le debe su nombre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La ficci&oacute;n de Rojas vuelve a demostrar su potencia transformadora de lo real, pero en una direcci&oacute;n muy diferente que la del ensayo violento de hoy en Jujuy. Que no haya ocurrido como &eacute;l lo cont&oacute; no habla mal del pueblo juje&ntilde;o, sino todo lo contrario: habla de un gran poder de resiliencia, de valent&iacute;a, de supervivencia. El Juje&ntilde;azo vuelve a mostrar eso que sabemos: que los pueblos resisten, que cuentan su propia historia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como corolario, y porque nos interpela hoy con fuerza, vale la pena volver a escuchar a Serrat en &ldquo;Padre/Pare&rdquo;, cuando dice que &ldquo;el r&iacute;o ya no es el r&iacute;o&rdquo;, &ldquo;el campo ya no es ese campo&rdquo;, que &ldquo;ellos son los que han matado la tierra&rdquo; y que &ldquo;nos han declarado la guerra&rdquo;. Miren, oigan, aqu&iacute;: 
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        <em>GS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Saidon]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/alguien-anda-pintando-cielo-rojo-anunciando-lluvia-sangre_129_10338645.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Jun 2023 08:55:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alguien anda pintando el cielo de rojo y anunciando lluvia de sangre]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gabriela Saidon]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Soy plusválida, una geisha de la escritura: pero, ¿a quién le importa si gozo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/plusvalida-geisha-escritura-le-importa-si-gozo_129_10298657.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e79981c2-fc04-4e21-bdf8-cd2cfd1b05e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Soy plusválida, una geisha de la escritura: pero, ¿a quién le importa si gozo?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Disfrutar de una actividad parece invalidar la posibilidad de quejarse por la remuneración recibida o el tiempo requerido que podría utilizarse en otra actividad placentera, y con menos responsabilidades. </p></div><p class="article-text">
        Primero, quiero decir: soy consciente de mis privilegios; tambi&eacute;n, aunque relativamente, de mis derechos. Dicho esto: cada vez que me quejo por alguna cuesti&oacute;n laboral (y me quejo bastante, lo reconozco, no solo por eso, y puedo resultar molesta, tambi&eacute;n lo reconozco) y alguien me dice &ldquo;Pero te gusta&rdquo; o &ldquo;Pero lo disfrut&aacute;s&rdquo;, me enojo (y me enojo bastante, lo reconozco; no solo por eso, claro).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si la persona que me hace ese comentario es una amiga, amigo, colega, o alguien de mi familia, bueno, vaya y pase. Se supone que las personas que te quieren te hacen comentarios bienintencionados, y hay cierta tendencia a tirar para arriba, ver el medio vaso vac&iacute;o o el lado bueno de las cosas, y dem&aacute;s lugares comunes que, no por tales, son menos v&aacute;lidos. El problema no es ese, aunque tambi&eacute;n lo sea.
    </p><p class="article-text">
        El verdadero problema es cuando me lo dice alguien que en la jerarqu&iacute;a laboral est&aacute; por encima, digamos, jefe, jefa, empleador/a, etc. La conjunci&oacute;n adversativa (el &ldquo;pero&rdquo;) cobra mucha fuerza, y funciona como nexo imprescindible para aquella parte de la frase que se elide: &iquest;para qu&eacute; repetir, si la queja ya est&aacute; dicha, instalada? Aunque aqu&iacute; deber&iacute;amos ajustar el cintur&oacute;n de las palabras, cuando ya no es queja, es reclamo, econ&oacute;mico en la mayor&iacute;a de los casos (si no siempre).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para decirlo todo: &ldquo;Cobr&aacute;s poco, pero te gusta&rdquo;; &ldquo;Te da mucho trabajo, pero lo disfrut&aacute;s&rdquo;. Eso ser&iacute;a si les jefes en cuesti&oacute;n repusieran la primera parte de la frase. El caso, quiero aclarar, no aplica en situaciones de reclamo gremial o de pedido de aumento salarial. Ah&iacute; todo el mundo se cuida de hablar de placer; en cambio, adopta la versi&oacute;n de la empresa y opta por la escasez: pocas ventas, pocas ganancias, crisis, ir a p&eacute;rdida. En definitiva, el discurso se desliza hacia la falta de.
    </p><p class="article-text">
        Me pas&oacute; muchas veces, por eso lo cuento, y por eso tambi&eacute;n, empec&eacute; a preguntarme por d&oacute;nde pensarlo. Como no me alcanzaba con la plusval&iacute;a (el valor no pagado de lo producido al trabajador que crea un plusproducto del cual se hace propietario el empresario, como lo define Marx en<em> El Capital</em>) busqu&eacute; otras derivas. Llegu&eacute; (terapia mediante) al <em>plus-de-goce</em> de Lacan, que lo escribe en dif&iacute;cil. Cito: &ldquo;El <em>plus-de-goce</em> es funci&oacute;n de la renuncia al goce por efecto del discurso. Esto es lo que da su lugar al objeto a. <strong>En raz&oacute;n de que el mercado define como mercanc&iacute;a cualquier objeto del trabajo humano</strong>, sea el que fuere, este objeto lleva en s&iacute; algo de la plusval&iacute;a. El <em>plus-de-goce</em> es, de este modo, lo que permite aislar la funci&oacute;n del objeto a.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        El goce es plusval&iacute;a cuando de cuestiones de mercado se trata, y eso incluye a todas las ramas del arte. Entiendo que <em>Plus-de-goce</em> ser&iacute;a lo que el capitalismo genera para que las personas vayan a trabajar contentas y felices o todo lo contrario (goce no es placer, es tambi&eacute;n sufrimiento), y as&iacute; mantener el control.
    </p><p class="article-text">
        El art&iacute;culo se titula justamente <a href="https://www.pagina12.com.ar/diario/psicologia/9-45376-2004-12-30.html?mobile=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;De la plusval&iacute;a al plus de goce&rdquo;</a> y hoy que estoy en modo confesiones, siento que estoy invadiendo territorios. Aclaro que en estas lides&nbsp;toco de le&iacute;das.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n <strong>Roland Barthes </strong>cruz&oacute; plusval&iacute;a con escritura, y Marx con Freud, en su c&eacute;lebre art&iacute;culo devenido libro: <em>El placer del texto</em> (1973), donde habla de <em>plusval&iacute;a ret&oacute;rica</em>, de <em>riquezas excedentarias</em>, establece diferencias y fronteras entre placer y goce en una l&iacute;nea lacaniana, y se mete a fondo con la cuesti&oacute;n econ&oacute;mica en literatura. Algo que en 2022 trajo <strong>Guillermo Saccomanno</strong> a la palestra cultural argentina con el discurso inaugural de la Feria del Libro de Buenos Aires, a partir del cual escrib&iacute; esta columna:&nbsp;<a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/trabajo-paga_129_8957844.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El trabajo se paga - elDiarioAR.com</a>, y sobre lo cual sigue habiendo malentendidos.
    </p><p class="article-text">
        Da ganas de hacer la gran Pierre Menard de Borges y copiar todo, absolutamente todo, lo que escribe Barthes. Pero no puedo, de modo que elijo, recorto (escribir es recortar): &ldquo;La modernidad realiza un esfuerzo incesante por sobrepasar el intercambio (excluy&eacute;ndose de la comunicaci&oacute;n masiva), al signo (por la exclusi&oacute;n de sentido, por la locura),<strong> a la sexualidad normal (por la perversi&oacute;n, que sustrae el goce a la finalidad de la reproducci&oacute;n</strong>). Y sin embargo no hay nada que hacer: el intercambio recupera todo aclimatando aquello que parece negarlo: toma el texto y lo pone en el circuito de los gastos in&uacute;tiles pero legales, reubic&aacute;ndolo en una econom&iacute;a colectiva (aunque fuere solamente psicol&oacute;gica): a t&iacute;tulo de<em> potlatch</em> la inutilidad misma del texto se convierte en &uacute;til. Dicho de otra manera, la sociedad vive sobre el modo de la divisi&oacute;n: aqu&iacute; un texto sublime, desinteresado, all&aacute; un objeto mercantil cuyo valor es&hellip; la gratuidad de ese mismo objeto. Pero la sociedad no tiene ninguna idea de esa divisi&oacute;n: <em>ignora su propia perversi&oacute;n.</em> Las dos mitades en litigio tienen su arte: la pulsi&oacute;n tiene derecho a su propia satisfacci&oacute;n, la realidad recibe el respeto que le es debido. Pero -agrega Freud- <em><strong>lo &uacute;nico gratuito es la muerte, como cada uno sabe</strong></em>.
    </p><p class="article-text">
        Bajo a tierra (y al presente). Concretamente: en las profesiones precarizadas que ejerzo (la precarizaci&oacute;n laboral no es patrimonio de quienes escribimos ni mucho menos, y la culpa de clase tambi&eacute;n me lleva a disculparme): el periodismo y la literatura en sus diferentes opciones de sobrevivencia (escrituras varias, dictado de clases y de talleres, etc), cuando quisiera escribir libros y columnas, adem&aacute;s de andar en bici, tomar sol, leer o vivir de viaje (si me preguntan, y no afirman, sobre lo que me gusta, va por ah&iacute;), <strong>el placer est&aacute; afuera, en el texto</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y no estoy de acuerdo con que los textos escritos al calor de cierto goce son mejores ni transmiten mejor eso mismo. Puede haber o no sufrimiento (de nuevo, <em>plus-de-goce</em>) y eso solo importa para el morbo, no para el producto u objeto terminado (como dijo Lacan: todo objeto producido en el capitalismo es mercanc&iacute;a, y ah&iacute; ponemos Marx a fondo).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es como en &ldquo;Satisfaction&rdquo;, de los Stones (que s&iacute; ganaron millones con su arte): &ldquo;<em>It&rsquo;s only rock and roll, but I like it</em>&rdquo;. As&iacute; como no trabajo <em>porque </em>me gusta sino porque lo necesito, tampoco escribo <em>para</em> gozar, s&iacute; para hacer gozar. Soy una geisha de las palabras: mi propio placer deviene bonsai. Pero una geisha <em>plusv&aacute;lida</em>, podr&iacute;a agregar. Y preguntar: todo lo que siento, gozo, disfruto, sufro, me gusta o todo lo contrario, &iquest;a qui&eacute;n le importa, m&aacute;s que a m&iacute;? &iquest;eh?
    </p><p class="article-text">
        A la cita de Freud sobre la muerte como lo &uacute;nico gratuito, Barthes, sin embargo, agrega: &ldquo;Para el texto, la &uacute;nica gratuidad ser&iacute;a su propia destrucci&oacute;n: no escribir, no escribir m&aacute;s, salvo si se es siempre recuperado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>GS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Saidon]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/plusvalida-geisha-escritura-le-importa-si-gozo_129_10298657.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Jun 2023 09:04:51 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El muñeco de Gallardo, una cuestión de tamaño]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/muneco-gallardo-cuestion-tamano_129_10260875.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9a1a7897-b3cb-43fc-9556-4ebf92a76dfe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El muñeco de Gallardo, una cuestión de tamaño"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo primero que pensé después de escuchar risas en programas periodísticos, ver memes y posteos varios (infaltables, Los Simpsons, siempre), es: miramos ese bulto no porque esté ahí (alguien dijo: “No es el David”, que también muestra “lo suyo”) sino por la forma, redonda, como una pelota.</p></div><p class="article-text">
        Del <em>diccionariolibre.com</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mu&ntilde;eco</strong>
    </p><p class="article-text">
        Jerga popular para describir el miembro sexual masculino.
    </p><p class="article-text">
        Ejemplo:
    </p><p class="article-text">
        <em>Voy a mojar el mu&ntilde;eco.</em>
    </p><p class="article-text">
        Esta semana, en v&iacute;speras del 3J, nuevo aniversario del <strong>#NiUnaMenos</strong>, el gran chiste nacional fue el bulto en la estatua erigida en homenaje a <strong>Marcelo &ldquo;Mu&ntilde;eco&rdquo; Gallardo</strong>, hist&oacute;rico DT de River Plate, el m&aacute;s ganador (con 14 t&iacute;tulos), que fue presentada el s&aacute;bado 27 de mayo a la entrada al Monumental. Gallardo es considerado uno de los mejores, si no el mejor, director t&eacute;cnico de la historia del f&uacute;tbol argentino. Y lo dice una bostera. Y no es que aqu&iacute; vaya a levantar el dedito (acusaci&oacute;n que tambi&eacute;n podr&iacute;amos discutir, qui&eacute;n levanta qu&eacute; a qui&eacute;n), ni que venga a moralizar ni nada de eso. Vengo, como siempre, a tratar de pensar en voz alta (si podemos comparar publicar un texto con hablar desde alguna clase de estrado o en una esquina, en la calle, con un meg&aacute;fono).
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que pens&eacute; despu&eacute;s de escuchar risas en programas period&iacute;sticos, ver memes y posteos varios (infaltables, <strong>Los Simpsons</strong>, siempre), es: miramos ese bulto no porque est&eacute; ah&iacute; (alguien dijo: &ldquo;No es el David&rdquo;, que tambi&eacute;n muestra &ldquo;lo suyo&rdquo;) sino por la forma, redonda, como una pelota. Una pelotita en rigor, no la de f&uacute;tbol, ni siquiera de tenis, &iquest;de ping pong? &iquest;de golf? <strong>Tambi&eacute;n pens&eacute; que la figura invierte la famosa frase de Maradona: La ten&eacute;s afuera, Marcelo, podr&iacute;amos decir.</strong> 
    </p><p class="article-text">
        Aunque convenientemente cubierta por unos pantalones, todo de bronce. Interesante, por otra parte, el proceso de producci&oacute;n, con donaciones de los hinchas y socios del club, de llaves que fueron fundidas. Un verdadero robot, hecho de chatarra. Bueno, eso no es nuevo. Tambi&eacute;n la de Maradona en Santiago del Estero es de bronce y mide 5 metros, y la de Messi en Mar del Plata con las tres estrellas est&aacute; recubierta en una p&aacute;tina de ese mismo material. Mide 1.69 metros. Aqu&iacute; la competencia no es por qui&eacute;n la tiene m&aacute;s larga sino m&aacute;s alta (m&aacute;s elevada, volviendo a eso que alguien le levantar&iacute;a a otra persona, concretamente, a un hombre). Alta, larga, todo es cuesti&oacute;n de tama&ntilde;o. Gallardo gana por goleada: mide 8 metros y pesa cerca de siete toneladas. Esas ser&iacute;an cosas que hist&oacute;ricamente les preocuparon a los hombres. Y si, en todo, caso, nos preocupan a las mujeres es por razones m&aacute;s problem&aacute;ticas: por la cuesti&oacute;n de poseer(nos). Eso ser&iacute;a lo segundo que pens&eacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo tercero es que la artista que realiz&oacute; la estatua que demand&oacute; cuatro a&ntilde;os, <strong>Mercedes Savall</strong> (autora de una escultura de <strong>&Aacute;ngel Labruna</strong>), a pedido del m&eacute;dico Carlos Trillo, que fue candidato a presidente del club (no confundir con el escritor e historietista, creador de <em>El Loco Ch&aacute;vez</em>), habl&oacute; de la b&uacute;squeda de impacto. Fue Trillo quien le pidi&oacute; el detalle del bulto. Claro: todo podr&iacute;a reducirse al impacto, la viralizaci&oacute;n, llevar las miradas al objeto y por extensi&oacute;n al club y dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Inevitables, surgieron las comparaciones con El Toro de Wall Street en Nueva York, esa gran escultura con enormes test&iacute;culos que la gente toca porque dar&iacute;an suerte. Obviamente, los chistes y memes hicieron alusi&oacute;n a esa posibilidad. Ahora, para entrar en la cancha de River, &iquest;habr&aacute; que tocarle el bulto a Gallardo, o a su libre interpretaci&oacute;n? La artista lo cont&oacute; sonriente, divertida, como todos los periodistas que hablaron del tema: son los c&oacute;digos del f&uacute;tbol y se aceptan, no se discuten (yo tampoco discuto ah&iacute; y me r&iacute;o). Algunas personas, para minimizar el impacto del bulto o desviar la mirada, hablaron de lo desproporcionados y enormes de los brazos y la Copa. Otra cuesti&oacute;n de tama&ntilde;o, como la altura y el peso, y no el bultito. Gallardo no objet&oacute; nada y estuvo de acuerdo con todo. Aunque la cara de la estatua no se parezca a la de &eacute;l: hubo memes que se&ntilde;alaron el parecido con la cara del abogado medi&aacute;tico <strong>Fernando Burlando</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; me quedo. Porque no puedo con mi genio: es como si la escultura (o la escultora, que adem&aacute;s es mujer) se estuviera &ldquo;burlando&rdquo; de la idea de fidelidad en el arte. De la necesidad de ajustarse al original. Como si, adem&aacute;s, literalizara, usando el c&oacute;digo futbolero, es decir, jugando con la otra expresi&oacute;n en la jerga, la de &ldquo;mu&ntilde;eco&rdquo;, que es el apodo de Gallardo. Parece que se lo pusieron los jugadores de River en los 90, cuando subi&oacute; a la primera como futbolista, aparentemente, por su baja estatura y la cara infantil que remit&iacute;a a Chucky, el mu&ntilde;eco diab&oacute;lico. La escultura de 8 metros vendr&iacute;a a hacerle justicia al petiso (perd&oacute;n, Mabel). Como las del Diego y de Lionel. Todos grandes de baja estatura.
    </p><p class="article-text">
        La artista, con la ayuda de los socios que donan sus metales (sus llaves, las que abren puertas) se est&aacute; &ldquo;burlando&rdquo; de la idea de &ldquo;fidelidad&rdquo;, y simboliza el apodo molde&aacute;ndole (alerta a personas sensibles a las derivas del lenguaje popular) el &ldquo;mu&ntilde;eco&rdquo;, que est&aacute; ah&iacute; para ser visto, y tocado.
    </p><p class="article-text">
        No es el David de <strong>Miguel &Aacute;ngel</strong>, no. Tampoco busca el reflejo: exagera, distorsiona, agranda o achica. Busca viralizar. Por otra parte, se desv&iacute;a la mirada que hist&oacute;ricamente se deposit&oacute; en el cuerpo femenino, dando verg&uuml;enza (burlando). Algo escrib&iacute; sobre eso y mi propia verg&uuml;enza en<a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/deseo-ojo-desnudos-representacion_129_9862187.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> esta columna</a>. As&iacute; que s&iacute;, esta es una lectura feminista del hecho que nos hizo re&iacute;r toda la semana, en v&iacute;speras del 3J, que no nos da risa, nos preocupa, en un contexto de retrocesos en cuanto a todo lo que supimos conseguir, pero tambi&eacute;n sabiendo que la semilla brota y crece imparable. Y podemos re&iacute;rnos del mu&ntilde;eco de Gallardo, teorizar sobre el tema, o (eso va para hinchas de River) tocar su representaci&oacute;n met&aacute;lica por c&aacute;bala, tambi&eacute;n, sin culpa.
    </p><p class="article-text">
        <em>GS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Saidon]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/muneco-gallardo-cuestion-tamano_129_10260875.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Jun 2023 09:03:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El muñeco de Gallardo, una cuestión de tamaño]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Marcelo Gallardo,Gabriela Saidon]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tema para Luis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tema-luis_129_10218035.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/deb84cec-c1c1-47e2-9a61-bf9276d9660a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tema para Luis"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A la memoria de Luis Chitarroni (Buenos Aires, 15 de diciembre de 1958 - 17 de mayo de 2023).</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;La ficci&oacute;n no vende&rdquo;. La frase es de <strong>Luis Chitarroni</strong>. Siempre me impacta la velocidad con que Wikipedia carga la fecha de muerte de las personas. Pensar que hasta hace dos d&iacute;as, Luis estaba vivo. Eso me impacta m&aacute;s. Como me impact&oacute; que un editor de ficci&oacute;n dijera eso. &iquest;O no es lo que hace un editor: hacer que se vendan libros? &iquest;No lo hace tambi&eacute;n, en cierto modo, un cr&iacute;tico? &iquest;Un ensayista? &iquest;Un escritor? Y Luis era todas esas cosas que, al mismo tiempo, son una misma y sola cosa: lector.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace no tanto, en una &uacute;ltima entrevista que hizo <strong>Hinde Pomeraniec</strong> para Infobae, Luis dijo:<a href="https://www.infobae.com/cultura/2023/05/17/luis-chitarroni-en-su-ultima-entrevista-con-infobae-los-criticos-somos-tan-pobres-que-le-decimos-que-si-a-todo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> &ldquo;Los cr&iacute;ticos somos tan pobres que le decimos que s&iacute; a todo&rdquo; </a>. La cuesti&oacute;n econ&oacute;mica era una de sus preocupaciones, y siempre la pregunta: &iquest;no pudo el Estado hacerse cargo? &iquest;Empresarios? Pero&hellip; &iquest;qu&eacute; pasa si cambiamos cr&iacute;ticos por escritores, periodistas, o un largo etc&eacute;tera de personas precarizadas?
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, de todas las funciones que cumpl&iacute;a o definiciones que le cab&iacute;an, la de cr&iacute;tico, evidentemente, era con la cual se sent&iacute;a m&aacute;s c&oacute;modo. Luis era, b&aacute;sicamente, un lector inteligente, y un erudito. La prueba est&aacute; en libros como <em>Breve historia argentina de la literatura latinoamericana (a partir de Borges) </em>(2019) o sus ensayos reunidos en <em>Pasado ma&ntilde;ana</em> (2020). Lo premiaron con la membrec&iacute;a en la Academia Argentina de Letras (2021)
    </p><p class="article-text">
        Era enciclop&eacute;dico, Luis. Pol&iacute;mata, tal vez. Renacentista. Compart&iacute;amos el furor por el rock. De hecho, &eacute;l hab&iacute;a empezado como&hellip; cr&iacute;tico de rock.
    </p><p class="article-text">
        Luis fue mi primer editor en Sudamericana. Cuando nos conocimos en su oficina de la editorial, yo llevaba un libro bajo el brazo (literal, fue antes de que el mundo fuera digital), una novela que hab&iacute;a recibido una menci&oacute;n del Fondo Nacional de las Artes. &Eacute;l mencion&oacute; algo sobre el laconismo de la novela (lo dijo como una virtud) y tambi&eacute;n, pronunci&oacute; aquella frase sobre la no venta de la ficci&oacute;n. Le dije: &ldquo;Tengo un libro que s&iacute; puede vender&rdquo;. Y despu&eacute;s, vino el nombre que oper&oacute; como varita m&aacute;gica: &ldquo;Norma Arrostito&rdquo;. Vi c&oacute;mo los ojos de Luis se agrandaban. Pude publicar mi primera no ficci&oacute;n, y despu&eacute;s, tambi&eacute;n, la novela. Le debo eso, y m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando termin&oacute; de leer <em>La Montonera</em>, dijo: &ldquo;Ya ten&eacute;s tu thriller&rdquo;. Sab&iacute;a de mi pasi&oacute;n enfermiza por la novela policial y de alg&uacute;n modo, tal vez, quiso tranquilizarme: ya escribiste la tuya. O lo dec&iacute;a en serio, no s&eacute;. Tambi&eacute;n tuve la de la rockera, pero &eacute;l ya no estaba en la editorial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Yo era lectora para Sudamericana, es decir, le&iacute;a libros y le hac&iacute;a informes a Luis para que &eacute;l evaluara la posibilidad de publicarlos (en algunos casos, para que considerara si val&iacute;a la pena traducirlos). Escrib&iacute;a los informes, pero adem&aacute;s, le contaba mis impresiones, y &eacute;l me hac&iacute;a preguntas. &ldquo;No hagas cr&iacute;tica literaria&rdquo;, me dijo la primera vez (yo ven&iacute;a de Letras). Habl&aacute;, dijo en ingl&eacute;s, &ldquo;from the bottom of your heart&rdquo; (desde el fondo de tu coraz&oacute;n). Lindo, para m&iacute;, acostumbrada a la cr&iacute;tica exigente y racional. En otra oportunidad, cuando estuve trabada en alguna parte de un libro, me dijo algo que un autor ingl&eacute;s cuyo nombre no recuerdo (pero era grosso, eso s&iacute; me acuerdo) le hab&iacute;a dicho a <strong>Charlie Feiling</strong>, amigo de Luis: &ldquo;Use your imagination&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, me pele&eacute; con &eacute;l (las peleas siempre eran internas, nunca supo ni le hubiera importado) cuando critic&oacute; la novela de <strong>Jeffrey Eugenides</strong>, <em>La trama nupcial</em>. &ldquo;Si escrib&iacute;s algo sobre campus universitarios, ten&eacute;s que haber le&iacute;do todos los libros sobre campus universitarios&rdquo;, escribi&oacute; Luis (no fueron exactas sus palabras, parafraseo aqu&iacute;, pero la idea era que si un tema tiene una larga tradici&oacute;n, el paracaidismo no es una buena t&aacute;ctica). No me parec&iacute;a que hubiera que ser tan exigente como para anular la creatividad. Pero qu&eacute; importa, &iquest;no? Menos ahora, que Luis no est&aacute; para discutir.
    </p><p class="article-text">
        Era una especie de maestro Yoda, Luis. La frase justa. El consejo como flecha al centro. Era generoso y tambi&eacute;n, discrecional (la discrecionalidad abunda, puedo decir a su favor; la generosidad, no tanto). Cuando me preocupaba por ciertos v&iacute;nculos en el mundo del periodismo (ciertos distritos), me dec&iacute;a: &ldquo;Miralos bailando, qu&eacute; rid&iacute;culos&rdquo;. &Eacute;l tambi&eacute;n sab&iacute;a ser lac&oacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Sus <em>Siluetas </em>(1992) fueron libro de culto. Le&iacute; su novela <em>El carap&aacute;lida</em><strong> </strong>(1997) con actitud vamp&iacute;rica. Me pele&eacute; (internamente, se entiende) con <em>Peripecias del no. Diario de una novela inconclusa</em><strong> </strong>(2007): &iquest;una novela entera para hablar de la novela como imposibilidad? Le&iacute; para escribir sobre <em>La muerte de los fil&oacute;sofos en manos de los escritores</em><strong> </strong>(2009), cuando &eacute;l ya era editor en La Bestia Equil&aacute;tera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entrar a su oficina en Sudamericana (pre Random, pre pre Peng&uuml;in: la fusi&oacute;n se lo llev&oacute; puesto, o fue antes incluso, su despido) era trasladarse en el tiempo, entrar en otro espacio, sideral. O en una ficci&oacute;n de esas que no venden. All&iacute;, detr&aacute;s de un escritorio atiborrado de pilas de libros que crec&iacute;an como enredaderas de cuento de <strong>Stephen King</strong>, siempre despu&eacute;s de una hora de espera, surg&iacute;a &eacute;l, peque&ntilde;o, sentado, su barba larga, sus anteojos, su simpat&iacute;a, su sabidur&iacute;a exquisita. Alguna vez, le dije: &ldquo;Un d&iacute;a vamos a entrar a tu oficina y no vamos a verte m&aacute;s, vas a estar tapado de libros, vos tambi&eacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A veces, mientras estaba en su oficina, &eacute;l hablaba por tel&eacute;fono con Rosita. Rosita hab&iacute;a sido su primera mujer, era cantante de &oacute;pera y viv&iacute;a en Italia. Manten&iacute;an ese v&iacute;nculo telef&oacute;nico. Debo haber cerrado los o&iacute;dos entonces, porque nunca registr&eacute; nada del contenido de esas charlas.
    </p><p class="article-text">
        Luis no le&iacute;a enciclopedias: &eacute;l<em> era </em>una enciclopedia. Tambi&eacute;n fue padre, t&iacute;o, hermano, hijo, marido, amante, amigo. Un gran editor. Un facilitador. Un genio. Y pod&iacute;a ser cruel y darte la espalda. &iquest;Por qu&eacute; cuando alguien se muere hay que decir solo genialidades?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todos los encuentros fueron en la editorial. O en algunos eventos literarios. Volvimos a charlar en un bar de Callao y Santa Fe. Llegu&eacute; y, ante mi sorpresa, &eacute;l ya estaba. &ldquo;Siempre me hac&iacute;as esperar&rdquo;, dije. &ldquo;Ah, s&iacute;, eso era en la editorial&rdquo;, reconoci&oacute;. Fue antes de la pandemia. &Eacute;l trabajaba en La bestia equil&aacute;tera y proyectamos cosas. Hablaba bastante de la vejez, o de eso un poco m&aacute;s el&iacute;ptico, &ldquo;la edad&rdquo;. Despu&eacute;s, dej&oacute; de contestarme los mails. As&iacute; era, tambi&eacute;n, Luis.
    </p><p class="article-text">
        No estuve en sus &uacute;ltimos momentos, y ayer llor&eacute;. Siempre considero que cuando alguien muere, el resto de las personas no lloramos por el muerto sino por nosotras mismas. Tal vez me equivoque.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco importa lo que yo estoy contando, o lo que piense. Hay mucho bueno para leer sobre Luis, si navegan por las redes. Muchas personas que estuvieron en el velorio en la Biblioteca Nacional, escritoras y escritores, seres queridos que lo cuidaron hasta el final.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, nada importa ahora, o al menos por unos d&iacute;as, nada va a importar, ahora que ese coraz&oacute;n, el de Luis, se qued&oacute; sin fondos, sin latidos, sin nada. Hay esperanza: otros corazones laten por &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        <em>GS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Saidon]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tema-luis_129_10218035.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 May 2023 09:08:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tema para Luis]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gabriela Saidon,Luis Chitarroni]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mi madre tiene tecnofobia, pero ve a Pasolini en el celular]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/madre-tecnofobia-ve-pasolini-celular_1_10176941.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a6b7be19-9fb2-4fce-ae03-8c33111c0d74_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mi madre tiene tecnofobia, pero ve a Pasolini en el celular"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A partir de la rediseñada relación de su madre con las máquinas, la autora bucea en sus recuerdos y reflexiona sobre literatura y cine. </p></div><p class="article-text">
        Mi madre le tiene terror a las m&aacute;quinas. Cuando digo m&aacute;quinas tambi&eacute;n hablo del lavarropas. Mientras est&aacute; en funcionamiento, cierra la puerta del lavadero y se queda del otro lado, pendiente de los ruidos, temerosa de que el artefacto tome vida propia y se desplace del rinc&oacute;n asignado.
    </p><p class="article-text">
        La Inteligencia Artificial (en adelante, IA), a su criterio, es una m&aacute;quina. Por supuesto, tiene raz&oacute;n. Su miedo se llama &ldquo;robotfobia&rdquo; pero tambi&eacute;n en sentido ampliado, es &ldquo;tecnofobia&rdquo; (qu&eacute; obviedad), y m&aacute;s todav&iacute;a: &ldquo;mecanofobia&rdquo;. Mi madre siempre cita a Confucio y dice: &ldquo;Hay que cambiar las denominaciones&rdquo;. En cuanto a las definiciones de las fobias, estoy muy de acuerdo, y en general, tambi&eacute;n. De hecho, vivimos tiempos de cambios de denominaciones.
    </p><p class="article-text">
        Mi madre es de las personas que piensan que, en alg&uacute;n momento, la IA va a darse cuenta de que el humano est&aacute; destruyendo el Planeta y va a proceder, por lo tanto, a destruir a la humanidad. Por eso no ve pel&iacute;culas referidas al tema (salvo <strong>2001. Odisea del espacio</strong>, de Stanley Kubrick, porque eso fue antes y porque cl&aacute;sico mata billetera, mata todo). Pero no te ve <strong>Terminator </strong>o <strong>Ella </strong>ni loca. Puede considerarse una teor&iacute;a conspirativa y paranoica, pero sabemos bien que esas teor&iacute;as saben tener un basamento real. Tenemos ese di&aacute;logo y yo le compito en lo que a visiones apocal&iacute;pticas se refiere: antes de eso, digo, vamos a autodestruir la Tierra, con la humanidad adentro (de hecho, ya lo estamos haciendo). Adem&aacute;s, no es que ella alucine: lo ley&oacute; de fuentes probadas. Mi madre es una inmensa lectora. Los libros no son m&aacute;quinas (o s&iacute; lo son, pero de otra clase).
    </p><p class="article-text">
        Cada vez que logra hacer funcionar una m&aacute;quina o controlarla, mi madre es feliz, y lo adjudica a la magia (aclaro que es una persona muy racional, es psicoanalista y lectora no solo de ficci&oacute;n sino tambi&eacute;n de filosof&iacute;a, ensayo, y supo ser marxista). Cuando el f&iacute;sico ruso-belga Ilya Prigogine vino a la Argentina, fue a escucharlo; hizo cursos sobre Nietzsche y Deleuze y su biblioteca es jugosa, variada y apetecible. Alg&uacute;n d&iacute;a le devolver&eacute; sus tres tomos de<strong> Los mitos griegos</strong> de Robert Graves o la obra completa de Virginia Woolf, por caso.
    </p><p class="article-text">
        Por razones de fuerza mayor, ella, que jam&aacute;s desliz&oacute; los dedos por el teclado de una computadora, en pandemia tuvo que resignarse al uso del tel&eacute;fono celular. Las razones fueron dos, la primera bastante banal: dej&oacute; de funcionar esa otra m&aacute;quina con la que, sin embargo, se llevaba bien, el tel&eacute;fono de l&iacute;nea. Y porque, bueno, est&aacute;bamos en pandemia. No pod&iacute;a quedar tan aislada. Eso ya fue una cuesti&oacute;n de supervivencia.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, de a poco, la magia se fue desplegando a sus ojos: a falta del diario en papel, empez&oacute; a leer las noticias en el celular, y a comentarlas, naturalmente. Incorpor&oacute; el WhatsApp y es la m&aacute;s activa y atenta en el grupo familiar, donde despliega un ingenio fuera de caja. Y, en los &uacute;ltimos tiempos, cada vez que hablamos (por el celular) me cuenta que no sabe c&oacute;mo pero empez&oacute; a ver (por Youtube) pel&iacute;culas como <strong>Barry Lyndon</strong> (Kubrick le gusta, no hay duda), o <strong>Medea</strong>, de Pasolini (quer&iacute;a recordar la mirada del director italiano sobre ese personaje mitol&oacute;gico a partir del libro hom&oacute;nimo de Christa Wolff que le prest&eacute;). Como buena lectora, cuando empieza con un autor, sigue con ese autor; entonces, encontr&oacute; por arte de magia <strong>La pasi&oacute;n seg&uacute;n San Mateo</strong>, tambi&eacute;n de Pasolini. Vio <strong>Amanece que no es poco</strong>, <strong>Anna Karenina</strong>, &ldquo;la rusa&rdquo;; y, &ldquo;lo m&aacute;s importante, Gabi&rdquo;, me dice cuando le pido la lista, obviamente, por Whatsapp: <strong>Fitzcarraldo</strong>, de Werner Herzog. Qued&oacute; fascinada por esa lucha del hombre contra la naturaleza y la construcci&oacute;n y el despliegue de esas m&aacute;quinas. Ah&iacute; tambi&eacute;n hubo un intercambio porque yo le hab&iacute;a prestado esa joya que cuenta el detr&aacute;s de escena de la pel&iacute;cula (donde hubo trabajadores muertos y peleas a muerte con el protagonista, Klaus Kinski): <strong>La conquista de lo in&uacute;til</strong>, el libro de Herzog.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        YouTube se le volvi&oacute; un canal amigable: todos los d&iacute;as toma su clase de Tai chi, siempre con el celular. O busca documentales de lugares a los que la llevan otras pel&iacute;culas que mira ah&iacute; o en las plataformas de streaming. Es que hay otras m&aacute;quinas con las que mi madre se lleva bien: el televisor (ella vivi&oacute; veinte a&ntilde;os sin ese artefacto), y ahora est&aacute; fascinada con las pel&iacute;culas y series coreanas, o la radio (ah&iacute; est&aacute; guardada toda su infancia). Al auto renunci&oacute; hace tiempo, pero supo manejar uno. De modo que ahora que lo pienso, habr&iacute;a cierta discrecionalidad en el miedo de mi madre a las m&aacute;quinas. O tal vez no sea tal, o sea otra cosa.
    </p><p class="article-text">
        Ella tampoco ve pel&iacute;culas ni lee libros referidos a la Segunda Guerra Mundial. Se explica porque no conoci&oacute; a sus abuelos ni a sus t&iacute;os abuelos, asesinados en el Holocausto, y solo tuvo un t&iacute;o que se escap&oacute; de Polonia y emigr&oacute; a la Argentina con mi abuela y mi abuelo, condici&oacute;n de posibilidad de la existencia de mi madre, m&iacute;a, de mis hermanos, hijos, sobrinxs. Cada vez que pregunto por esos antepasados (siempre quiero saber), se limita a contar algunas historias tiernas y divertidas que le transmiti&oacute; mi abuelo. Esa otra m&aacute;quina, la de la guerra, con todos los artefactos asociados, son los que le dan, como ella dice (y esa palabra la usa mucho, en la b&uacute;squeda de sin&oacute;nimos), <em>pavura</em>. No entrar&iacute;a nunca en <strong>La historia de los abuelos que no tuve</strong>, por citar algo m&aacute;s que el t&iacute;tulo de un libro de Ivan Jablonka. Tal vez, para ella, que es atea, vivir sea un milagro. O magia. Creo que estoy haciendo algo que mi madre me ense&ntilde;&oacute; a no hacer (a m&iacute;, que si bien mam&eacute; literalmente Freud cuando estudiaba embarazada de m&iacute; y luego de mi hermano): interpretar. Ella siempre dijo que interpretaciones fuera de contexto (contexto ser&iacute;a el consultorio o el div&aacute;n del analista) son agresiones. Esa otra m&aacute;quina temible. Pero es tan tentador, &iquest;no?
    </p><p class="article-text">
        Yo, cada vez que ella ve una pel&iacute;cula completa (alto cine adem&aacute;s, no se anda con chiquitas) la felicito. La admiro (yo nunca puedo en el celular y, cuando caigo rendida despu&eacute;s de un d&iacute;a de trabajo, solo puedo ver series policiales, cuando peores, mejor). Adem&aacute;s, las ve sin anteojos, y eso que tiene 87 (perd&oacute;n, ma, dije la edad). Ella me autoriz&oacute; a escribir sobre esto. Lo que no imagin&oacute; seguramente fueron las derivas de mi pensamiento. Una madre tambi&eacute;n, en cierto sentido, es una m&aacute;quina (el cuerpo humano lo es). Y una hija tambi&eacute;n. Somos las dos cosas, somos todo eso. Somos esto que somos: m&aacute;quinas contradictorias.
    </p><p class="article-text">
        <em>GS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Saidon]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/madre-tecnofobia-ve-pasolini-celular_1_10176941.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 May 2023 09:06:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mi madre tiene tecnofobia, pero ve a Pasolini en el celular]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gabriela Saidon]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No es corrección política, es economía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-correccion-politica-economia_129_10140517.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5f4c87cc-bde6-4099-972a-b06ef5f31b36_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No es corrección política, es economía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En una época de cancelaciones, donde se habla de intervenir viejos libros para "limpiarlos" de su incorrección, la autora sostiene que todo se reduce a una cuestión económica. </p></div><p class="article-text">
        Leo, y releo, la expresi&oacute;n correcci&oacute;n pol&iacute;tica, asociada a la cancelaci&oacute;n (dos conceptos bastante manoseados, por cierto). Me hab&iacute;a hecho una promesa: no escribir sobre el tema hasta no tener una opini&oacute;n formada. De todos modos, las opiniones nunca se me terminan de formar, se la pasan fluyendo. Creo que ya es muy dif&iacute;cil hablar de estados permanentes. De todos modos, quiero decir algo que pienso sobre esa asociaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que me viene a la cabeza es que, cuando suponemos que las decisiones (algunas bastante rid&iacute;culas, por cierto) de modificar obras para no &ldquo;herir sensibilidades&rdquo; estar&iacute;an siendo justificadas por la correcci&oacute;n pol&iacute;tica de quienes toman esas decisiones, no siempre (o casi nunca) expl&iacute;citas, esas personas o agrupaciones no esgrimen la correcci&oacute;n pol&iacute;tica como causa ni hablan de cancelaci&oacute;n, de modo que son interpretaciones a posteriori, que tienen un cierto consenso impl&iacute;cito, y &ldquo;queda mal&rdquo; (es pol&iacute;ticamente incorrecto) discutirlas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uno de los casos que se discuten hoy es el de <strong>Roald Dahl</strong> (1916-1990), autor, entre otros libros infantiles, de <em>Charlie y la f&aacute;brica de chocolate</em>. Las palabras que se propone eliminar la editorial brit&aacute;nica Puffin, que difunde su obra junto con la Roald Dahl Story Company<em>, </em>son gordo y negro, entre otras, y la b&uacute;squeda consiste en encontrar sin&oacute;nimos o eufemismos menos &ldquo;hirientes&rdquo;. Para eso existe un colectivo que trabaja por la inclusi&oacute;n y la accesibilidad en la literatura infantil, <a href="https://www.inclusiveminds.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Inclusive Minds</a> (Mentes inclusivas), creada en 2013 y que se define como &ldquo;una organizaci&oacute;n que trabaja con el mundo de los libros para ni&ntilde;os para apoyarlos en una representaci&oacute;n aut&eacute;ntica, principalmente conectando a aquellos en la industria con aquellos que han vivido la experiencia de cualquiera o m&uacute;ltiples facetas de la diversidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La discusi&oacute;n, dicho sea de paso, omite el antisemitismo del autor, lo cual tampoco neutraliza la obra, pero es un dato a tener en cuenta. Como me dijo la autora del libro <em>&iquest;Se puede separar la obra del autor?</em><strong> </strong>(Capital Intelectual), <a href="https://elgritodelsur.com.ar/2022/05/gisele-sapiro-separar-obra-del-autor.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Gis&egrave;le Sapiro</strong></a><a href="https://elgritodelsur.com.ar/2022/05/gisele-sapiro-separar-obra-del-autor.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">: &ldquo;Cuando tratamos de separar la obra del autor, el autor siempre nos recuerda que est&aacute;n relacionados&rdquo;</a>. Por otra parte, las editoriales que lo traducen y publican en espa&ntilde;ol, Alfaguara y Santillana, no se sumaron a la acci&oacute;n represiva y van a mantener las versiones originales.
    </p><p class="article-text">
        El otro caso c&eacute;lebre es el de <strong>Agatha Christie</strong> (1890-1976), la gran autora inglesa de policiales, de quien suele decirse que vende casi tanto como La Biblia, y que la editorial Harper Collins decide dar un lavado de cara. <strong>Ian Fleming</strong>,<strong> </strong>creador de James Bond, tambi&eacute;n cae en la volteada. No van por el lado de la cancelaci&oacute;n de autores (no podr&iacute;an hacerlo en el caso de Blancanieves o La Cenicienta, tambi&eacute;n bajo el ojo vigilante) por lo que hicieron en sus vidas sino por las palabras contenidas en obras y que hoy ser&iacute;an ofensivas. Convertir la literatura en inofensiva es un problema, sin duda.
    </p><p class="article-text">
        Es tentador, lo reconozco, hablar de correcci&oacute;n pol&iacute;tica (aunque viniendo de Inglaterra, podr&iacute;amos pensar en puritanismo), pero ojo. Si hay personas en Occidente que ejercen la incorrecci&oacute;n pol&iacute;tica son dirigentes de ultraderecha, conservadores, reaccionarios, como <strong>Donald Trump</strong>, <strong>Jair Bolsonaro</strong>, <strong>Boris Johnson</strong> o, en la esfera nacional, <strong>Javier Milei</strong>. &iquest;Hay algo m&aacute;s incorrectamente pol&iacute;tico que esos personajes? F&iacute;jense, nom&aacute;s, en los pelos de la mayor&iacute;a de ellos (perd&oacute;n, no deber&iacute;a decir eso).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso, me pregunto, si cuando se conectan esos dos conceptos irreflexivamente, se est&aacute; corriendo por izquierda o por derecha. Porque la correcci&oacute;n pol&iacute;tica suele endilgarse a los feminismos (&iquest;no se trata de eso todo esto?); tambi&eacute;n se les endilga la funci&oacute;n de &ldquo;polic&iacute;a del lenguaje&rdquo;. Todo en una misma bolsa confusa que no aporta ni al debate ni al pensamiento. Y marco el plural: hay muchos feminismos, incluso, contradictorios entre s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, no es cierto que las nuevas generaciones solo van a tener a disposici&oacute;n ese acotado n&uacute;mero de ejemplares corregidos para &ldquo;no herir sensibilidades&rdquo;. En la era digital, es absurdo pensar que el patrimonio se da&ntilde;a por&nbsp;&nbsp;algunas decisiones editoriales cuyos verdaderos motivos no podr&iacute;amos determinar del todo con seguridad, aunque me gusta la hip&oacute;tesis que desliza <strong>Cecilia Murillo</strong> en <a href="https://www.laizquierdadiario.com/Hay-que-reescribir-las-novelas-de-Agatha-Christie" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esta nota</a>, cuando incorpora como elemento de an&aacute;lisis las adaptaciones de los libros a plataformas audiovisuales en el debate y dice: &ldquo;Hay muchas posturas en estos debates. Para algunas personas es censura, otras hablan de cultura de la cancelaci&oacute;n o correcci&oacute;n pol&iacute;tica y algunas apuntan a los intereses de las editoriales. Me inclino por el tercer grupo.&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La asociaci&oacute;n con la quema de libros en la inquisici&oacute;n y la fantas&iacute;a apocal&iacute;ptica, por otra parte, ya cumplida en dictaduras, de <em>Fahrenheit 451</em>, tampoco me parece tan exacta. No vi que alguien est&eacute; proponiendo quemar ni destruir todo el stock existente en bibliotecas, casas, librer&iacute;as, de los libros de Agatha Christie o de Roald Dahl, previo paso por el lavarropas de las palabras. Ni los PDFs piratas ni los e-books ya almacenados en cientos y miles de dispositivos.
    </p><p class="article-text">
        Obviamente, no hace falta decirlo, creo que no est&aacute; bien (ya que todo esto es del orden de lo moral) que se cambien las palabras de un autor en un libro (no me gustar&iacute;a que hagan eso con mis libros cuando me muera, aunque esa movida signifique una reventa que beneficie a mis herederos, en una distop&iacute;a imposible).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No creo que sea correcci&oacute;n pol&iacute;tica ni un hecho policial ni que haya que decir siempre lo mismo o asentir cuando alguien bienpensante lo dice. Podemos darle otras vueltas al asunto. No digo tampoco que no haya otras voces que se levanten a favor del debate o a disputar sentidos. Pero creo que, en definitiva, la cuesti&oacute;n no es del orden de la moral, ni de la pol&iacute;tica, sino que es una cuesti&oacute;n econ&oacute;mica. Los libros son objetos de consumo, producciones culturales pero tambi&eacute;n productos a secas, y tambi&eacute;n <em>commodities </em>transformables en otros objetos de consumo (series, pel&iacute;culas). Est&aacute; bien alzarse contra esas decisiones que no le hacen justicia, sobre todo, a personas que est&aacute;n muertas y no pueden defenderse. Como sea, va a pasar, y van a quedar las mejores versiones, las originales, siempre a disposici&oacute;n de eso que llamamos el Gran P&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        <em>GS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Saidon]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-correccion-politica-economia_129_10140517.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Apr 2023 03:44:50 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No sale ni se pone el sol: es la Tierra que, sin embargo, se mueve]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-sale-pone-sol-tierra-embargo-mueve_129_10020420.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/03f29074-cf36-43ef-9407-0aa714a3afd1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No sale ni se pone el sol: es la Tierra que, sin embargo, se mueve"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En tiempos de "terraplanismo anacrónico", la autora reflexiona sobre los atardeceres y recurre a filósofos, matemáticos, astrónomos y escritores para dar con una respuesta. </p></div><p class="article-text">
        Esta columna es una despedida del verano, porque hac&iacute;a tiempo que no me deten&iacute;a en amaneceres y atardeceres, y en las vacaciones me dediqu&eacute; a observar esos fen&oacute;menos casi con devoci&oacute;n religiosa. Un d&iacute;a de febrero, mir&aacute;bamos con una amiga el atardecer sobre el horizonte y dijimos: pensar que el sol no se pone, es la tierra la que se mueve. &iquest;Una po&eacute;tica precopernicana? Justo en tiempos de terraplanismo anacr&oacute;nico&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nicol&aacute;s Cop&eacute;rnico</strong> fue el astr&oacute;nomo que ya en el siglo XV hizo volar por los aires los paradigmas al pasar del geocentrismo al heliocentrismo; lo secund&oacute; <strong>Galileo Galilei</strong>, el cient&iacute;fico revolucionario renacentista italiano que tal vez haya dicho &ldquo;Eppur si muove&rdquo; (Y sin embargo se mueve), al ser condenado por la Inquisici&oacute;n por asegurar que no era el Sol el que giraba alrededor de la Tierra sino al rev&eacute;s. Un antepasado griego, el astr&oacute;nomo <strong>Aristarco de Samos</strong>, ya lo hab&iacute;a anticipado en el siglo III antes de que se definiera que la contabilidad de nuestra existencia occidental y cristiana empieza cuando circuncidan al hijo de Mar&iacute;a (&iquest;se puede creer eso sin cuestionarlo?). Pero, adem&aacute;s del movimiento de traslaci&oacute;n y de rotaci&oacute;n de este Planeta que supimos maltratar tanto y que nos mostraron en aquellos gr&aacute;ficos escolares de planos inclinados y movimientos circulares que no eran tales sino elipsis, hay otros tres movimientos bastante raros y exc&eacute;ntricos que son <strong>la precesi&oacute;n de los equinoccios, la nutaci&oacute;n y el que tiene el nombre m&aacute;s lindo: el bamboleo de Chandler</strong> (nada que ver con <strong>Raymond Chandler</strong>, el autor de novela negra norteamericana ni con el personaje de <strong>Friends</strong>). No me pidan que los explique, por favor. Qu&eacute;dense con la belleza de las palabras. Nada m&aacute;s po&eacute;tico que la astronom&iacute;a. Ni m&aacute;s rom&aacute;ntico que un atardecer, o un amanecer, como canta <a href="https://www.youtube.com/watch?v=g2LWhV-S2rQ" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Norah Jones - Sunrise (Live)</a>. O en la serie de pel&iacute;culas <em>Antes del amanecer</em>, <em>Antes del atardecer</em> y <em>Antes de la medianoche</em>, de <strong>Richard Linklater</strong>, con <strong>July Delpy </strong>y <strong>Ethan Hawke</strong>. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        Decid&iacute; recurrir a un f&iacute;sico te&oacute;rico para tratar de entender por qu&eacute; decimos que el sol es el que anda en subibaja (tampoco es que no se mueva, pero su movimiento no determina el paso de los d&iacute;as terrestres) hoy, todav&iacute;a, en 2023. <strong>Germ&aacute;n Sierra Rodero </strong>es un f&iacute;sico espa&ntilde;ol, investigador del Instituto de F&iacute;sica Te&oacute;rica del Consejo Superior de Investigaciones Cient&iacute;ficas (CSIC) y la Universidad Aut&oacute;noma de Madrid (UAM). &Eacute;l me explic&oacute; que el tema que me preocupa est&aacute; vinculado a nuestro sistema de referencia. Y que es algo relativo porque lo observado depende del observador, pero no tiene que ver con la teor&iacute;a de la relatividad de <strong>Albert Einstein</strong>. Yo le hice unas preguntas que para &eacute;l deben haber sido verdaderas pavadas, pero a m&iacute; me vinieron bien para darme cuenta de c&oacute;mo el punto de vista puede determinar tantas cosas, incluso el modo de mirar una puesta de sol (o una torsi&oacute;n de la Tierra), y que transcribo con sus respuestas:
    </p><p class="article-text">
        1. &iquest;Por qu&eacute; decimos que el sol sale por el Este y se pone por el Oeste si la que se mueve es la tierra? 
    </p><p class="article-text">
        El movimiento del sol, seg&uacute;n es percibido por un observador terrestre, se debe al giro del planeta Tierra en torno a su propio eje y no a la rotaci&oacute;n en torno al sol. La primera rotaci&oacute;n ocurre aproximadamente cada 24 horas, que es el tiempo que transcurre entre dos amaneceres, o atardeceres, consecutivos. Si estuvi&eacute;ramos en el polo norte, ver&iacute;amos c&oacute;mo el sol gira con una peque&ntilde;a oscilaci&oacute;n. <strong>Ah&iacute; no hay atardeceres ni amaneceres. Es el d&iacute;a perpetuo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        2.&iquest;Por qu&eacute; esos son los &uacute;nicos momentos del d&iacute;a en que percibimos el movimiento planetario?
    </p><p class="article-text">
        Podemos decir que son los momentos donde mejor percibimos el movimiento de giro de la Tierra, pero hay otros, por ejemplo, <strong>al observar las estrellas o planetas en una noche clara. Si esperamos unos minutos podremos ver c&oacute;mo las constelaciones se han desplazado en la b&oacute;veda del cielo. </strong>Durante el d&iacute;a tambi&eacute;n podemos ver c&oacute;mo la sombra del sol se va desplazando lentamente sobre una superficie, como ocurre en los relojes de sol.
    </p><p class="article-text">
        3. &iquest;Por qu&eacute; esa relatividad no es einsteniana? 
    </p><p class="article-text">
        La relatividad de Einstein sirve para explicar fen&oacute;menos que implican velocidades cercanas a la de la luz. Este no es el caso del giro de rotaci&oacute;n de la Tierra o del propio movimiento de ella en torno al sol.
    </p><p class="article-text">
        El f&iacute;sico ilustr&oacute; el tema con una an&eacute;cdota vinculada a la primera vuelta al mundo: la expedici&oacute;n de <strong>Fernando de Magallanes</strong> (que, se sabe, muri&oacute; en el intento) y que fue continuada por <strong>Sebasti&aacute;n Caboto</strong> en el siglo XVI, antes de la aventura colonizadora de <strong>Crist&oacute;bal Col&oacute;n</strong>. Y cit&oacute; el fragmento de un libro que viene a cuento (al final, nos gustan las historias):<em> Un grumete en la primera vuelta al mundo. Juan de Santander. Natural de Cueto,</em> escrito por <strong>Antonio Callejo Fern&aacute;ndez</strong> y <strong>Santiago Sierra P&eacute;rez</strong>, ilustrado por <strong>Jos&eacute; Manuel Gonz&aacute;lez Fern&aacute;ndez</strong> y publicado en Espa&ntilde;a por la Asociaci&oacute;n de Vecinos de Cueto. Luego de a&ntilde;os de circunnavegaci&oacute;n, la nave Victoria, capitaneada por Del Cano, llega a Cabo Verde y (cito) &ldquo;los portugueses dicen que est&aacute;n a 10 de julio. Seg&uacute;n el diario de a bordo es d&iacute;a 9. Al haber navegado durante casi tres a&ntilde;os hacia poniente hab&iacute;an perdido un d&iacute;a. Este hecho&hellip; ser&aacute; la demostraci&oacute;n de que la Tierra gira de Oeste a Este&rdquo;. &ldquo;Estaban persiguiendo al sol&rdquo;, concluy&oacute; el f&iacute;sico, y eso me pareci&oacute; tan bello y po&eacute;tico como la persecuci&oacute;n de la ballena de <em>Moby Dick</em>, el cl&aacute;sico de <strong>Herman Melville</strong> (que, si no cay&oacute; en la volteada cancelatoria, ser&iacute;a candidata, salvo por el hecho de que el narrador, Ishmael y su compa&ntilde;ero de traves&iacute;a, el arponero can&iacute;bal Queequeg, duermen juntos en la novela. Pero matar ballenas, en fin). En la serie de la BBC, <em>The North Water </em>(traducida como <em>La sangre helada</em>), los tripulantes no persiguen una ballena, tampoco el sol, sino lo contrario: el hielo, un iceberg que lo rompa todo. Un Titanic ballenero. La figura del arponero psic&oacute;pata (<strong>Colin Farrell</strong>) es espectacular.
    </p><p class="article-text">
        No voy a entrar en la cuesti&oacute;n del tiempo, que es eterna y sobre la cual todo est&aacute; escrito (hay, por ejemplo, un libro, <em>Sobre el tiempo</em>, editado por <strong>Guido Indij </strong>por la marca editora, que compila textos desde <strong>Arist&oacute;teles</strong> a <strong>Gilles Deleuze</strong>, pasando por <strong>Ilya Prigogine</strong> y todos aquellos que teorizaron sobre esa materia tan abstracta y resbaladiza). Ni tampoco en la teor&iacute;a de la percepci&oacute;n de <strong>Henri Bergson</strong>. Aunque intuyo que hay algo de la percepci&oacute;n que pesa m&aacute;s que cualquier otra teor&iacute;a cient&iacute;fica cuando decimos que el sol sale o se pone o est&aacute; arriba (o el infierno, que tambi&eacute;n es fuego, abajo o en el centro iridiscente de la tierra, y que no existe). 
    </p><p class="article-text">
        Puedo asegurar que, cuando (invirtiendo el tiempo lento de Magallanes) viaj&eacute; en trenes de alta velocidad por Europa, lo que se mov&iacute;a a 350 km por hora ah&iacute; afuera eran los &aacute;rboles; corr&iacute;an los bosques ah&iacute; afuera, las nubes en el cielo, los edificios, hasta la luna, hasta el sol. Y no yo, que los miraba por la ventanilla, sentada y quieta en la comodidad de mi asiento. Qu&eacute; decir del tren: se desliza sobre rieles, qui&eacute;n no lo sabe. Y en ese caso, lo manejaba un joystick.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, sigo buscando una expresi&oacute;n. La encuentro, por ejemplo, en el t&iacute;tulo de un libro de la escritora argentina <strong>Alejandra Kamiya</strong>: <em>El sol mueve la sombra de las cosas quietas</em><strong> </strong>(Bajo la luna). O en <strong>Fernando Pessoa</strong> y su cuento <a href="https://www.zendalibros.com/ante-la-puesta-de-sol-un-cuento-de-fernando-pessoa/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Ante la puesta de sol</em></a>, que termina as&iacute;, como va a terminar esta columna: &ldquo;El hombre hab&iacute;a callado, y miraba la puesta del sol. Pero &iquest;qu&eacute; tiene que ver con la puesta del sol quien odia y ama?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <em>GS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Saidon]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-sale-pone-sol-tierra-embargo-mueve_129_10020420.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Mar 2023 08:59:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No sale ni se pone el sol: es la Tierra que, sin embargo, se mueve]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No me agreden en Twitter, ergo no existo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-agreden-twitter-ergo-no-existo_129_9975680.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eeb541ef-edc8-405b-b0ac-f0c531022dc9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No me agreden en Twitter, ergo no existo"></p><p class="article-text">
        1.Elon Musk, empresario nacido en Sud&aacute;frica y con nacionalidad estadounidense y canadiense, compra Twitter por 44 millones de d&oacute;lares, va a p&eacute;rdida y endeuda la empresa, pierde anunciantes, y lo primero que hace como nuevo CEO es reducir personal y echar personal sin indemnizar. Eso pasa en 2022. Musk parece querer adue&ntilde;arse de todo, nuevas tecnolog&iacute;as, inteligencia artificial, viajes a Marte. Ya est&aacute; en el top 5 de las fortunas del mundo. Aunque define su ideolog&iacute;a de &ldquo;centro&rdquo;, es un adalid de la ultraderecha republicana conservadora. Al poco tiempo de asumir, quiso levantarle el baneo a Trump y para eso gener&oacute; una encuesta que apenas superaba el 50 por ciento de aprobaci&oacute;n, aunque &eacute;l mismo reconoci&oacute; que pudo haber<em> bots</em> y <em>trolls</em> votando para que el ex presidente volviera a Twitter. Trump, de todos modos, ya hab&iacute;a creado su propia red, <em>Truth social</em>, casi un ox&iacute;moron o una paradoja, para un constructor de post verdad. 
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o, para figurar primero en el <em>trending topic </em>de su adquisici&oacute;n, Musk hace que los ingenieros adulteren el logaritmo y sube, como es su costumbre, un meme m&aacute;s que pol&eacute;mico y antifeminista. Todo para ganarle a Joseph Biden &iquest;en popularidad? El millonario famoso paga para seguir siendo millonario famoso, entre otras cosas. Si no fuera porque es una persona real, parecer&iacute;a un personaje sacado de <a href="https://www.google.com/search?q=%C3%B1pinky+y+cerebro&amp;rlz=1C1CHBD_esAR972AR972&amp;oq=%C3%B1pinky+y+cerebro&amp;aqs=chrome..69i57j0i13i433i512j0i13i512l8.4092j0j7&amp;sourceid=chrome&amp;ie=UTF-8#fpstate=ive&amp;vld=cid:c9ad53f8,vid:hOLqMDUOvEY" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;">Pinky y Cerebro</span></a><span class="highlight" style="--color:white;">: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; haremos hoy, Cerebro? Lo mismo que hacemos todas las noches, Pinky. &iexcl;Tratar de conquistar el mundo!&rdquo;. Me pregunto: &iquest;Es Elon Musk una persona o es la acumulaci&oacute;n m&aacute;xima de capital?</span>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        2.Sobre comprar fama y conquistar el mundo, pero esta vez, de corazones, el heredero de la fortuna FelFort, el argentino Ricardo Fort (1968-2013), supo mucho, y tambi&eacute;n sobre c&oacute;mo Internet pod&iacute;a ayudar, aunque su actuaci&oacute;n estuvo m&aacute;s vinculada a la TV, en tiempos pre redes. Ser pol&eacute;mico, provocador (el tapado blanco de piel como el de Maradona), exponerse o ser expuesto (las famosas fotos de su columna rota y recompuesta quir&uacute;rgicamente), la <a href="https://www.youtube.com/watch?v=G2FYs-sBLcw" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">subrogaci&oacute;n de vientre</a> en EE.UU. son parte de su construcci&oacute;n medi&aacute;tica. Desembarc&oacute; como millonario en un espacio donde muchos de los que ya copaban la pantalla se hab&iacute;an hecho &ldquo;de abajo&rdquo; y siendo profesionales de los medios. Y fue expulsado, tambi&eacute;n, por eso. De eso habla, en parte, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=hr_jW2EV2sk" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Comandante Fort | Tr&aacute;iler Oficial | Star+</a>. Fort tuvo muy en claro que la fama se compra, y lo evidenci&oacute; con hechos (adem&aacute;s de dilapidar &iquest;o invertir? su fortuna de heredero rico en eso). &iquest;Quer&iacute;a amor? S&iacute;, claro, qui&eacute;n no.
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        3.Mariana Enr&iacute;quez, escritora argentina muy reconocida, autora de <strong>Los peligros de fumar en la cama</strong>, entre otros t&iacute;tulos, se fue de Twitter en 2022, despu&eacute;s de ser agredida por mandarle un mensaje comprensivo a su colega colombiana Carolina San&iacute;n, que fue acusada de TERF (feminista transf&oacute;bica). Otra escritora argentina multipremiada, Claudia Pi&ntilde;eiro, autora de <strong>Elena sabe</strong>, entre otros t&iacute;tulos, viene siendo troleada desde su apoyo al aborto legal, seguro y gratuito. En 2021 fue atacada por el estreno de la exitosa serie <a href="https://www.youtube.com/watch?v=QMWtJ3Mx-8g" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Reino | Tr&aacute;iler oficial | Netflix</a>, en la que ella es coguionista (su colega Marcelo Pi&ntilde;eyro, en cambio, no recibi&oacute; los mismos ataques), que denuncia oscuridades en las iglesias evangelista y que estrena su segunda temporada en marzo. A diferencia de Mariana, Claudia elige mantenerse en Twitter. 
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        4.Miguel &Aacute;ngel Pichetto, pol&iacute;tico argentino de Juntos por el Cambio, decide que la mejor manera de hacer ruido preelectoral (en esta puja por ganarse los votos de la reacci&oacute;n conservadora disputada entre Milei y Patricia Bullrich, entre otros) es atacar a una lesbiana. Se sabe: atacar a los feminismos es parte de la estrategia de la derecha. Pichetto lo hace por televisi&oacute;n: critica a la ministra de las Mujeres, G&eacute;neros y Diversidad de la Naci&oacute;n, Ayel&eacute;n Mazzina, por no hacer declaraciones sobre el homicidio del ni&ntilde;o Lucio Dupuy, por el cual recibieron prisi&oacute;n perpetua su madre y la novia. Y explica ese silencio as&iacute;: <a href="https://www.youtube.com/watch?v=LlD16mRNtQM" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;El Ministerio de la Mujer est&aacute; en manos de una chica que es lesbiana, podr&iacute;an haber puesto una mujer&rdquo;</a>. A lo cual, la Ministra responde con un <a href="https://twitter.com/AyelenMazzina/status/1626931039099662338" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">meme</a> por Twitter, sobre el no reconocimiento de las lesbianas como mujeres. Recibe m&aacute;s de 8000 likes. Pichetto sigue tirando frases para ganar adeptos y generar pol&eacute;mica. Por ejemplo: &ldquo;Yo ser&eacute; dinosaurio pero no me arrepiento&rdquo;. (No aclares que oscurece, Mike). De todos modos, es cierto que hay lesbianas que no se consideran mujeres porque se oponen a todo binarismo. Se piensan disidentes: son expresadas en la primera letra del colectivo en expansi&oacute;n LGBTIQNB+. Pero Pichetto las corre por derecha (esa vuelta no la dio). 
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        5.Ahora yo. Publiqu&eacute; <a href="https://twitter.com/elDiarioAR/status/1474773198784929800" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esta columna</a> sobre el caso Lucio Dupuy el 25 de diciembre de 2021 y recib&iacute; 5 likes. Me preguntaba por las instituciones que no cuidaron al ni&ntilde;o asesinado, empezando por la familia y siguiendo por las instituciones del Estado: educaci&oacute;n, salud, Justicia, y tambi&eacute;n discut&iacute;a la maternidad como mandato. Nadie me discuti&oacute; nada, no se arm&oacute; debate. Si hubo lecturas no me enter&eacute;, m&aacute;s all&aacute; de mi entorno cercano. Antes, cada vez que escrib&iacute;a algo que pod&iacute;a resultar pol&eacute;mico, le ten&iacute;a miedo a los ataques. Ahora no: le tengo miedo al silencio, al olvido, a esa no existencia a la que me arroja Twitter cada vez que digo lo que pienso. Como no soy famosa pero trabajo con la palabra, que es mi arma y mi herramienta, y por m&aacute;s que sea preferible a ese ruido atronador, o al troleo, el silencio me afecta. Es m&aacute;s, tengo una palabra en la manga que nunca us&eacute;, preparada para el momento en que lleguen los presuntos ataques. Es una recomendaci&oacute;n que daba el ling&uuml;ista estadounidense Noam Chomsky: &ldquo;Ignoralos&rdquo;. Mientras eso no ocurra, creo que prefiero seguir <em>inexistiendo</em>.
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        <em>GS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Saidon]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-agreden-twitter-ergo-no-existo_129_9975680.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Feb 2023 08:35:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No me agreden en Twitter, ergo no existo]]></media:title>
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