<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Neurociencia]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/neurociencia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Neurociencia]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1045382/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[La ciencia en 2025: un año bajo la sombra del fraude, la inteligencia artificial y los asteroides alienígenas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/ciencia-2025-ano-sombra-fraude-inteligencia-artificial-asteroides-alienigenas_1_12878353.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fd0593aa-4dd9-40b1-a6b0-1cd777c2e152_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ciencia en 2025: un año bajo la sombra del fraude, la inteligencia artificial y los asteroides alienígenas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A pesar de las perturbaciones producidas por la política anticientífica de la administración Trump, hubo algunos hitos brillantes para la salud y nuestra mejor comprensión del universo. 
</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Regreso a la oscuridad: el año en que Donald Trump puso a EEUU a la cabeza de la anticiencia mundial </p></div><p class="article-text">
        El a&ntilde;o 2025 no fue bueno para la ciencia ni para los cient&iacute;ficos, que vivieron los efectos de una guerra anticient&iacute;fica protagonizada por la administraci&oacute;n Trump. Sin embargo, y a pesar de que los efectos de este ataque tuvieron resonancia global, el sistema de investigaci&oacute;n demostr&oacute; su <a href="https://www.nature.com/articles/d41586-025-04049-6" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">capacidad de resiliencia</a> y nos ofreci&oacute; algunos avances espectaculares, salpicados con algunas exageraciones y alarmismos propios de la era del &lsquo;<em>hype</em>&rsquo; en la que vivimos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o comenz&oacute;, sin ir m&aacute;s lejos, con el anuncio de que el <strong>asteroide 2024 YR4</strong>, de unos 50 metros de di&aacute;metro, se dirig&iacute;a en rumbo de colisi&oacute;n contra la Tierra en el a&ntilde;o 2032, aunque la historia se desinfl&oacute; al cabo de unos d&iacute;as, cuando se pudieron hacer los c&aacute;lculos de la &oacute;rbita con mayor precisi&oacute;n. Como resumen del esp&iacute;ritu de la &eacute;poca, muchas personas lamentaron en redes sociales que el meteorito vaya a pasar de largo.
    </p><p class="article-text">
        Los cuerpos celestes siguieron siendo protagonistas cuando a principios de septiembre telescopios de todo el mundo detectaron la llegada de un nuevo visitante de fuera del sistema solar, el <strong>cometa interestelar 3i/ATLAS</strong>, que dio lugar a todo tipo de titulares fantasiosos e injustificados sobre la vida extraterrestre. La figura del f&iacute;sico de Harvard&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Abraham_Loeb" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Avi Loeb</a> fue de nuevo el foco de atenci&oacute;n, y <a href="https://www.eldiarioar.com/mundo/avi-loeb-cientificos-pasan-lado-oscuro-enemigo-razon-duerme-casa_1_12843810.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sus afirmaciones poco rigurosas</a> tuvieron que ser desmentidas por la propia NASA en una comparecencia p&uacute;blica.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La sombra del fraude</h2><p class="article-text">
        En el mes de abril tambi&eacute;n nos movimos bajo la sombra del fraude, cuando la empresa biotecnol&oacute;gica&nbsp;<a href="https://colossal.com/direwolf/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Colossal Biosciences</a> anunci&oacute; al mundo que hab&iacute;a &ldquo;desextinguido&rdquo; al lobo gigante&nbsp;(<em>Aenocyon dirus</em>) y nos present&oacute; a&nbsp;<em>R&oacute;mulo</em>,&nbsp;<em>Remo</em>&nbsp;y&nbsp;<em>Khaleesi</em>, tres<a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/son-lobos-gigantes-especie-desextinguida-anuncio-colossal-pura-propaganda_1_12203811.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> lobos creados mediante edici&oacute;n gen&eacute;tica a partir de ADN hallado en f&oacute;siles</a>. La propia compa&ntilde;&iacute;a tuvo que admitir m&aacute;s tarde que se trataba de un fiasco.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En inteligencia artificial, aunque los modelos extensos de lenguaje&nbsp;(LLM) est&aacute;n acelerando silenciosamente el descubrimiento cient&iacute;fico y ayudando a descubrir nuevas mol&eacute;culas candidatas a f&aacute;rmacos, varios estudios mostraron c&oacute;mo la IA est&aacute; contribuyendo a aumentar el problema del fraude cient&iacute;fico e inundando la literatura acad&eacute;mica con trabajos triviales, deficientes y carentes de sentido. &nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Ladrones de estrellas</h2><p class="article-text">
        En el &aacute;mbito de la exploraci&oacute;n del universo hubo algunos hitos memorables, como el descubrimiento del <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/telescopio-espacial-james-webb-localiza-primer-exoplaneta-disco-escombros-estrella_1_12415065.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">primer exoplaneta por el telescopio espacial James Webb (JWST) </a>o la obtenci&oacute;n por parte de la sonda Solar Orbiter de las primeras im&aacute;genes de los polos del Sol. Tambi&eacute;n fue el a&ntilde;o en que supimos que las muestras del asteroide Bennu tra&iacute;das a la Tierra contienen algunos de los ingredientes b&aacute;sicos de la vida, en que <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/saturno-suma-128-nuevas-lunas-corona-lider-absoluto-sistema-solar-numero-satelites_1_12127475.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Saturno sum&oacute; 128 nuevas lunas</a> o en que captamos por primera vez <em>in fraganti</em> los instantes iniciales del estallido de una supernova.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la parte m&aacute;s cr&iacute;tica, las grandes compa&ntilde;&iacute;as aeroespaciales siguieron fomentando los viajes de turismo espacial, con consecuencias negativas para la atm&oacute;sfera que tratan de camuflar, y continu&oacute; la invasi&oacute;n del cielo nocturno de constelaciones de sat&eacute;lites como Starlink, que <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/invasion-satelites-starlink-arruinara-imagenes-hubble-telescopios-espaciales_1_12819221.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tambi&eacute;n amenazan las observaciones de los telescopios espaciales</a>.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Un beb&eacute; <em>milagro</em></h2><p class="article-text">
        Las mejores noticias cient&iacute;ficas llegaron del mundo de la biotecnolog&iacute;a. La revista <em>Nature</em> elegi&oacute; entre <a href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Estas-son-las-diez-personas-mas-relevantes-para-la-ciencia-en-2025-segun-Nature" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los 10 personajes destacados en ciencia en 2025</a> a un beb&eacute;. Se trata de KJ Muldoon, un ni&ntilde;o nacido&nbsp;en 2024 con una&nbsp;enfermedad gen&eacute;tica&nbsp;ultra rara, que se convirti&oacute; en la primera persona en recibir un tratamiento de&nbsp;edici&oacute;n gen&eacute;tica CRISPR&nbsp;totalmente personalizado, dise&ntilde;ado para corregir un &uacute;nico error en su ADN.
    </p><p class="article-text">
        En 2025 se anunci&oacute; otro gran avance en la inmunoterapia contra el c&aacute;ncer, al conseguir generar <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/paso-gigante-inmunoterapia-logran-generar-celulas-car-t-in-vivo-entrenarlas-fuera-cuerpo_1_12400144.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">c&eacute;lulas CAR-T con una inyecci&oacute;n</a>, sin tener que entrenarlas fuera del cuerpo, lo que abre la puerta a un tratamiento m&aacute;s sencillo y universal contra algunos tipos de tumores. Y se aplic&oacute; por primera vez una terapia g&eacute;nica a pacientes con la devastadora enfermedad de Huntington: en&nbsp;un peque&ntilde;o ensayo cl&iacute;nico a 29 pacientes en el Reino Unido y Estados Unidos se comprob&oacute; que la progresi&oacute;n de la devastadora enfermedad se ralentiz&oacute; en un 75%.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n fue el a&ntilde;o de los primeros ensayos cl&iacute;nicos con xenotrasplantes en humanos con &oacute;rganos de cerdo, que incluy&oacute; por primera vez trasplantes de pulm&oacute;n y de h&iacute;gado, y hubo noticias de gran alcance en neurociencia, con el descubrimiento de la relaci&oacute;n cada vez m&aacute;s clara del herpes z&oacute;ster con algunas demencias como el alzh&eacute;imer. Asimismo, 2025 fue el a&ntilde;o en que se documentaron las <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/estudio-revela-adolescencia-cerebro-dura-32-anos-decadencia-inicia-66_1_12796331.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">edades del desarrollo del cerebro</a> y se desarrollaron tecnolog&iacute;as para leer el pensamiento, con implicaciones esperanzadoras para los pacientes paralizados, e inquietantes para la privacidad de nuestra actividad mental. &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/ciencia-2025-ano-sombra-fraude-inteligencia-artificial-asteroides-alienigenas_1_12878353.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Jan 2026 14:38:41 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fd0593aa-4dd9-40b1-a6b0-1cd777c2e152_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="435584" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fd0593aa-4dd9-40b1-a6b0-1cd777c2e152_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="435584" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La ciencia en 2025: un año bajo la sombra del fraude, la inteligencia artificial y los asteroides alienígenas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fd0593aa-4dd9-40b1-a6b0-1cd777c2e152_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Salud,Astrofísica,Neurociencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Liset M. de la Prida, neurocientífica: “La sobreestimulación tiene un precio, podemos forzar el límite del cerebro”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/liset-m-prida-neurocientifica-sobreestimulacion-precio-forzar-limite-cerebro_128_12861788.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3a4a2cb5-4cc6-42dc-998a-4798d4415de0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1841y2446.jpg" width="1200" height="675" alt="Liset M. de la Prida, neurocientífica: “La sobreestimulación tiene un precio, podemos forzar el límite del cerebro”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La directora del nuevo Centro de Neurociencias Cajal del CSIC de España es especialista en el estudio de las estructuras del hipocampo y cómo contribuyen a fijar los recuerdos junto a nuestro sentido del espacio y el tiempo. Si no hacemos humana la tecnología, advierte, nos puede hacer daño
</p><p class="subtitle">Científicos logran ‘leer’ el pensamiento de ratones a partir de sus gestos y advierten: “Hay que proteger la privacidad mental”</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://cajal.csic.es/laboratorios/circuitos-neuronales/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Liset Men&eacute;ndez de la Prida</a> no solo es una de las neurocient&iacute;ficas m&aacute;s brillantes de su generaci&oacute;n, sino una de las que trabaja con el material m&aacute;s escurridizo:<strong> la forma en que nuestro cerebro se sit&uacute;a en el espacio y el tiempo y la &iacute;ntima relaci&oacute;n que esto tiene con nuestra forma de almacenar los recuerdos.</strong> Durante d&eacute;cadas, estas estructuras fueron una caja negra para los neurocient&iacute;ficos, pero mediante sofisticados experimentos estamos empezando a observar los hilos con los que el hipocampo teje y desteje cada d&iacute;a nuestras vivencias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nacida en 1971 en La Habana y f&iacute;sica de formaci&oacute;n, Men&eacute;ndez de la Prida ha sido nombrada este verano directora del nuevo Centro de Neurociencias Cajal del CSIC, un nuevo buque insignia de la neurociencia espa&ntilde;ola. El nombramiento coincide con la publicaci&oacute;n de su libro <a href="https://almuzaralibros.com/fichalibro.php?libro=11892&amp;edi=6" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Cerebro, espacio y tiempo</em></a>&nbsp;(Guadalmaz&aacute;n, 2025), en el que desglosa algunos de los experimentos realizados con ratones y en los que han visto c&oacute;mo organizan la informaci&oacute;n espacial en anillos conc&eacute;ntricos o consolidan los recuerdos rebobinando y acelerando hacia delante las secuencias vividas durante el d&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los ritmos cerebrales se desdoblan en una oleada perpetua de secuencias paralelas&rdquo;, escribe Liset M. De la Prida en su libro. &ldquo;Vivir es tejerlas, asociarlas, desdoblar la mara&ntilde;a mental, aumentando su complejidad&rdquo;. Hablamos con la neurocient&iacute;fica sobre ese &ldquo;laberinto m&aacute;s sofisticado del universo&rdquo; que llevamos &ldquo;entre las orejas&rdquo; y sobre los efectos en esas estructuras del mundo tecnol&oacute;gico que se nos ha echado encima.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Las mismas neuronas que marcan el espacio participan en la fijaci&oacute;n de la memoria y el sentido del tiempo. &iquest;C&oacute;mo funciona este sistema integrado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Vivimos atrapados en el espacio y nos encontramos con una sucesi&oacute;n de eventos que se van encadenando. La memoria tiene que ver con c&oacute;mo esas relaciones, la actividad de las neuronas que tienen cierta representaci&oacute;n espacial se va encadenando y eso va determinando un orden de activaci&oacute;n que determina la forma en la que van estableciendo sinapsis y cadenas. Al quedar encadenadas de manera ordenada, tambi&eacute;n van generando esa sensaci&oacute;n del tiempo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Dice usted que &ldquo;el cerebro es un sastre&rdquo; que hila nuestras experiencias en secuencias. &iquest;Esto hace que cada recuerdo lleve una especie de c&oacute;digo interno de lugar y tiempo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;As&iacute; es. La memoria epis&oacute;dica es extremadamente contextual. Los recuerdos se van hilando en el marco del espacio y el tiempo. Yo he venido aqu&iacute; a hablar contigo y he recorrido la Gran V&iacute;a. Y ese recorrido me ha acercado a lugares donde he estado y eso genera un orden. Eso sucede en el tiempo y el espacio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Hay un fen&oacute;meno universal que es olvidar lo que &iacute;bamos a hacer una vez que cambiamos de habitaci&oacute;n, &iquest;tiene que ver con esto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, puede tener que ver. En el momento en que cambias de contexto, el cerebro pierde la representaci&oacute;n mental y le cuesta recuperar alg&uacute;n elemento. Hay otro ejemplo que seguro que mucha gente ha experimentado. Es cuando t&uacute; ves a alguien fuera del contexto donde lo has conocido. Cuando te encuentras, por ejemplo, con el carnicero en el metro y dices: a esta persona la conozco, pero no eres capaz de recuperarla. &nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si queremos usar la tecnología, la tenemos que hacer humana, porque si no la hacemos humana nos va a hacer daño</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;La clave sobre el hipocampo la dio el caso del </strong><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Henry_Molaison" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>paciente HM</strong></a><strong>, &iquest;se conocen casos donde se haya roto ese mecanismo de GPS interno por lesiones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Bueno, nosotros mismos, sin necesidad de apelar a una patolog&iacute;a, tenemos distintas percepciones del tiempo en momentos determinados, porque tiene mucho que ver con el estado atencional y con d&oacute;nde estamos poniendo el foco de atenci&oacute;n. En casos concretos de patolog&iacute;a, sobre todo en casos de alzh&eacute;imer, se han reportado distintas impresiones con relaci&oacute;n a la percepci&oacute;n del tiempo, a la sensaci&oacute;n de rapidez, y tambi&eacute;n algunos trastornos psiqui&aacute;tricos en los que puede haber unas alteraciones. Tambi&eacute;n cuando, bajo el consumo de drogas o de alucin&oacute;genos, se producen cambios en la percepci&oacute;n temporal, que seguramente tambi&eacute;n apelan a los mismos mecanismos que determinan c&oacute;mo t&uacute; sientes el tiempo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/821cb616-0102-4f90-b8ad-b42cf891a90d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/821cb616-0102-4f90-b8ad-b42cf891a90d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/821cb616-0102-4f90-b8ad-b42cf891a90d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/821cb616-0102-4f90-b8ad-b42cf891a90d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/821cb616-0102-4f90-b8ad-b42cf891a90d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/821cb616-0102-4f90-b8ad-b42cf891a90d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/821cb616-0102-4f90-b8ad-b42cf891a90d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La neurocientífica Liset Menéndez de la Prida, durante la entrevista."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La neurocientífica Liset Menéndez de la Prida, durante la entrevista.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Hace unas semanas, se public&oacute; un estudio sobre las edades del cerebro y c&oacute;mo evoluciona la conectividad, &iquest;ese tic-tac interno que marca el sentido del tiempo tambi&eacute;n va cambiando a medida que avanzamos en la vida?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, nos hace cambiar, y eso lo hemos experimentado todos. Yo creo que todos recordamos cu&aacute;nto sent&iacute;amos que era un a&ntilde;o cuando &eacute;ramos m&aacute;s j&oacute;venes y c&oacute;mo lo sentimos ahora. El gran problema es que los f&iacute;sicos han intentado definir el tiempo de una manera cient&iacute;fica, cuantificable. Y el tiempo mental es todo lo contrario. Es muy dif&iacute;cil definirlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En su laboratorio han visto que la informaci&oacute;n respecto a la posici&oacute;n se va organizando de forma geom&eacute;trica en una especie de espirales en el cerebro de los ratones. &iquest;C&oacute;mo es esto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Bueno, esto es porque la representaci&oacute;n de la informaci&oacute;n siempre refleja la estructura del mundo. Si yo le estoy pidiendo a los ratoncitos que hagan una tarea que se repite, la estructura de los est&iacute;mulos que reciben y de las acciones que tienen que implementar, adquiere una circularidad. Lo interesante de todo esto es que se puede usar la actividad el&eacute;ctrica para, sin ver lo que ha visto el rat&oacute;n, inferir lo que ha pasado. T&uacute; puedes matematizar esa actividad y, en funci&oacute;n de la posici&oacute;n que ocupa la representaci&oacute;n en ese anillo, en esa complejidad, decir d&oacute;nde est&aacute; el sujeto en el mundo real. Eso es leer la actividad cerebral y decodificarlo a partir de la geometr&iacute;a de la representaci&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se puede usar la actividad eléctrica para, sin ver lo que ha visto el ratón, inferir lo que ha pasado y en qué lugar del espacio está</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Tambi&eacute;n han visto que durante el sue&ntilde;o nuestro cerebro consolida los recuerdos rebobinando y acelerando hacia delante las secuencias vividas durante el d&iacute;a&hellip; &iquest;C&oacute;mo es esta especie de </strong><em><strong>replay </strong></em><strong>de las vivencias?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Cuando t&uacute; est&aacute;s viviendo la experiencia, el flujo de actividad se va desplegando y las neuronas van respondiendo a los est&iacute;mulos y quedan hiladas y vinculadas a las otras neuronas. Cuando t&uacute; vas a dormir y sales de aquel recuerdo, esa reverberaci&oacute;n se mantiene. Y como se ha establecido un v&iacute;nculo relativamente fr&aacute;gil, en un momento en el que se activa una neurona se produce como un eco que tira de ella y reproduce la secuencia. Y cuando en el sue&ntilde;o t&uacute; rebobinas estas cosas, es como si las volvieras a repasar muchas veces. Y entonces, como las neuronas vuelven a disparar juntas, quedan fijadas. Estos mecanismos son los que hacen que en el sue&ntilde;o t&uacute; consolides la memoria. Y por esa raz&oacute;n el sue&ntilde;o es tan importante para la memoria y para tambi&eacute;n limpiar y olvidar, porque hay algunas de esas cosas que sucedieron que tampoco son tan importantes. Entonces seguramente t&uacute; ni las recuerdes ni se te queden.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Cu&aacute;l es su primer recuerdo? Supongo que fue en La Habana, donde naci&oacute;&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Claro. Viv&iacute; all&iacute; hasta los 23 a&ntilde;os. Mi primer recuerdo es un episodio familiar en el coche con mis padres. Me acuerdo que volv&iacute;amos con mi hermana reci&eacute;n nacida. Y recuerdo las tormentas de verano, porque ese olor no existe en otro sitio. El olor de cuando va a llover en la tarde en el Caribe es distinto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Y habr&aacute; regresado en alg&uacute;n momento, supongo. &iquest;El hecho de volver a un sitio f&iacute;sicamente hace que el recuerdo se reactive?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Siempre, claro. Y tiene que ver mucho con estos mecanismos de los que habl&aacute;bamos. Sabemos que hay est&iacute;mulos que son especialmente potentes para recuperar recuerdos, como los olores, o canciones, sonidos que te devuelven a una atm&oacute;sfera o a un tiempo, o a un contexto en el que pasaron las cosas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Emociones y memoria tambi&eacute;n est&aacute;n profundamente imbricadas,&nbsp;&iquest;recordamos mejor lo que nos dio placer o lo que nos aterroriz&oacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Las neuronas que se han activado en situaciones muy traum&aacute;ticas generan recuerdos muy duraderos. Las memorias placenteras tambi&eacute;n tienen sus propios mecanismos, activan otras regiones cerebrales que liberan una serie de neurotransmisores y neuromoduladores que tambi&eacute;n ayudan a generar unos recuerdos con cierto grado de durabilidad. Pero es cierto que aquellos vinculados a la actividad de la am&iacute;gdala, aquellos que son negativos, a veces son especialmente fuertes. Y en neurociencia lo que pensamos es que son mecanismos muy primitivos de supervivencia. &nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fd08dd54-2f08-4d21-aad5-5bcbf250b5ed_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fd08dd54-2f08-4d21-aad5-5bcbf250b5ed_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fd08dd54-2f08-4d21-aad5-5bcbf250b5ed_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fd08dd54-2f08-4d21-aad5-5bcbf250b5ed_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fd08dd54-2f08-4d21-aad5-5bcbf250b5ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fd08dd54-2f08-4d21-aad5-5bcbf250b5ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fd08dd54-2f08-4d21-aad5-5bcbf250b5ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La neurocientífica Liset Menéndez de la Prida, durante la entrevista."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La neurocientífica Liset Menéndez de la Prida, durante la entrevista.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Vivimos rodeados de tecnolog&iacute;as que miden el espacio y el tiempo por nosotros. &iquest;Nos podr&iacute;an estar provocando una relajaci&oacute;n o desentrenamiento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Evidentemente, eso tiene una consecuencia en el uso que haces de esos recursos cognitivos. No ha habido tiempo para que influya evolutivamente, pero s&iacute; para notarlo en uno mismo. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;El mayor cambio es quiz&aacute; la sobreestimulaci&oacute;n. &iquest;Sabemos qu&eacute; efecto puede tener la saturaci&oacute;n, primero en la atenci&oacute;n o en la capacidad de recordar cosas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es un tema interesante. Efectivamente, ahora vivimos a una velocidad tremenda. Ahora somos capaces de encapsular en un d&iacute;a cientos de miles de experiencias y eso tiene un precio: al final llega un momento que t&uacute; no te acuerdas exactamente del contenido de la &uacute;ltima serie que has visto, por ejemplo. O confundes d&oacute;nde sucedieron las cosas. Yo creo que estamos intentando seguir el paso como buenamente podemos y a las nuevas generaciones se les va notando que tienen menos capacidad de prestar atenci&oacute;n durante periodos m&aacute;s largos. Digamos que absorben la informaci&oacute;n a una velocidad demasiado fren&eacute;tica y ah&iacute; podemos empezar a topar con el l&iacute;mite de lo que nuestro cerebro puede asimilar. Yo creo que ese es un tema que seguramente empezar&aacute; a verse.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Vivimos a una velocidad tremenda. Ahora somos capaces de encapsular en un día cientos de miles de experiencias y eso tiene un precio</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;La otra gran cuesti&oacute;n es la posibilidad de integrar la maquinaria externa en el propio cerebro. Y aumentar nuestra capacidad con neuropr&oacute;tesis, por ejemplo, en el propio hipocampo. &iquest;Es pura fantas&iacute;a?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Bueno, la primera m&aacute;quina que inventamos para externalizar la memoria fue el papel y la escritura. El avance de las neurotecnolog&iacute;as va hacia eso, a que externalicemos mucho m&aacute;s y tengamos un apoyo externo enorme a la parte cognitiva. Pero, para que pueda ser &uacute;til, lo tenemos que integrar en nuestros mecanismos neuronales. Si mi cerebro va a dos por hora y ese aparato va a 200 por hora, no lo voy a poder procesar. Si queremos usar la tecnolog&iacute;a, la tenemos que hacer humana, porque si no la hacemos humana nos va a hacer da&ntilde;o. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Es decir, que ponerte un chip de memoria como </strong><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Neuralink" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Neuralink</strong></a><strong> con el que fantasea Elon Musk, &iquest;al final puede ser incluso contraproducente porque no puedes gestionar m&aacute;s de lo que la biolog&iacute;a te permite?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Yo creo que ahora mismo estamos en un momento de imaginaci&oacute;n colectiva de hacia d&oacute;nde vamos a ir. Pero, a d&iacute;a de hoy, y lo digo literalmente, no se pueden colocar electrodos dentro del cerebro garantizando la biocompatibilidad permanente del invento. Es decir, esta tecnolog&iacute;a no existe. Y, de conseguirlo, habr&aacute; que ver hasta qu&eacute; punto me est&aacute; dando un valor a&ntilde;adido o produce otros efectos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/liset-m-prida-neurocientifica-sobreestimulacion-precio-forzar-limite-cerebro_128_12861788.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Dec 2025 03:02:17 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3a4a2cb5-4cc6-42dc-998a-4798d4415de0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1841y2446.jpg" length="17119984" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3a4a2cb5-4cc6-42dc-998a-4798d4415de0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1841y2446.jpg" type="image/jpeg" fileSize="17119984" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Liset M. de la Prida, neurocientífica: “La sobreestimulación tiene un precio, podemos forzar el límite del cerebro”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3a4a2cb5-4cc6-42dc-998a-4798d4415de0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1841y2446.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Neurociencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un estudio revela que la adolescencia del cerebro dura hasta los 32 años y que la decadencia se inicia a los 66]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/estudio-revela-adolescencia-cerebro-dura-32-anos-decadencia-inicia-66_1_12796331.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e944f535-0a20-4eb3-98f7-a8a730e647c8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un estudio revela que la adolescencia del cerebro dura hasta los 32 años y que la decadencia se inicia a los 66"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mediante la comparación de casi 4.000 cerebros de distintas edades, investigadores de Cambridge determinaron las cinco grandes etapas en la evolución neuronal a lo largo de la vida humana, con sus momentos cumbre y sus puntos críticos </p><p class="subtitle">Hemeroteca - Científicos logran ‘leer’ el pensamiento de ratones a partir de sus gestos y advierten: “Hay que proteger la privacidad mental”
</p></div><p class="article-text">
        Nuestros cerebros atraviesan cinco &ldquo;&eacute;pocas principales&rdquo; a lo largo de la vida humana, que van desde la inmadurez de los primeros a&ntilde;os al declive y estancamiento de la vejez, seg&uacute;n determin&oacute; un equipo de neurocient&iacute;ficos de la Universidad de Cambridge. Este recorrido tiene cuatro estaciones principales, con momentos de gran agitaci&oacute;n como la transici&oacute;n que se produce a los 9 a&ntilde;os y da lugar a una larga adolescencia que dura hasta los 32. Despu&eacute;s, tras alcanzar ese punto &aacute;lgido de la madurez neuronal, vivimos un periodo de estabilidad hasta que se inicia la decadencia a los 66 y la fase final a los 83.
    </p><p class="article-text">
        Para el trabajo, que se public&oacute; este martes en la revista&nbsp;<em>Nature Communications</em>, los investigadores de la Unidad de Ciencias Cognitivas y Cerebrales del MRC de Cambridge compararon los cerebros de 3.802 personas de entre 0 y 90 a&ntilde;os de edad mediante resonancia magn&eacute;tica y obtuvieron un mapa de la evoluci&oacute;n de las conexiones neuronales a lo largo del tiempo.
    </p><h2 class="article-text">Crecimiento y poda</h2><p class="article-text">
        De acuerdo con esta hoja de ruta, en los primeros meses de vida nuestro cerebro vive una explosi&oacute;n de sinapsis que van reduciendo a lo largo de la infancia hasta que quedan &uacute;nicamente las conexiones m&aacute;s activas. Esta etapa se define por la reconfiguraci&oacute;n y consolidaci&oacute;n de las redes hasta aproximadamente los nueve a&ntilde;os de edad.
    </p><p class="article-text">
        En este periodo, tanto la materia gris como la blanca crecen con rapidez, lo que hace que el grosor cortical alcance su punto m&aacute;ximo. Cuando se llega a esta inflexi&oacute;n, el cerebro entra en una fase de transformaci&oacute;n profunda: se dispara su capacidad cognitiva, pero tambi&eacute;n aumenta la vulnerabilidad a diversos trastornos de salud mental.
    </p><h2 class="article-text">Una larga adolescencia</h2><p class="article-text">
        La segunda etapa del desarrollo del cerebro se caracteriza por un continuo aumento del volumen de la materia blanca, lo que provoca una creciente refinaci&oacute;n de la organizaci&oacute;n de las redes de comunicaci&oacute;n cerebral durante la adolescencia.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Descubrimos que los cambios en la estructura cerebral propios de la adolescencia finalizan alrededor de los treinta y tantos años</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alexa Mousley</span>
                                        <span>—</span> Investigadora de Cambridge y autora principal del estudio 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta fase se define por la eficiencia de las conexiones tanto dentro de regiones espec&iacute;ficas como por la r&aacute;pida comunicaci&oacute;n a trav&eacute;s de todo el cerebro, lo que est&aacute; relacionado con un mejor rendimiento cognitivo. &ldquo;La eficiencia neuronal, como es de imaginar, est&aacute; bien conectada por v&iacute;as cortas, y la adolescencia es la &uacute;nica etapa en la que esta eficiencia est&aacute; aumentando&rdquo;, se&ntilde;ala <a href="https://www.mrc-cbu.cam.ac.uk/people/alexa.mousley/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alexa Mousley</a>, investigadora de la Fundaci&oacute;n Gates Cambridge que lider&oacute; el estudio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c2acdc86-07a4-4a71-9e3e-de81f4c66940_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c2acdc86-07a4-4a71-9e3e-de81f4c66940_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c2acdc86-07a4-4a71-9e3e-de81f4c66940_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c2acdc86-07a4-4a71-9e3e-de81f4c66940_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c2acdc86-07a4-4a71-9e3e-de81f4c66940_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c2acdc86-07a4-4a71-9e3e-de81f4c66940_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c2acdc86-07a4-4a71-9e3e-de81f4c66940_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Al alcanzar la treintena, seg&uacute;n los investigadores, estos desarrollos llegan al &ldquo;punto de inflexi&oacute;n topol&oacute;gico m&aacute;s importante&rdquo; de toda la vida. &ldquo;Alrededor de los 32 a&ntilde;os, vemos los cambios direccionales m&aacute;s importantes en el cableado y la mayor transformaci&oacute;n general en la trayectoria, en comparaci&oacute;n con todos los dem&aacute;s puntos de inflexi&oacute;n&rdquo;, dice Mousley. &ldquo;Bas&aacute;ndonos &uacute;nicamente en la arquitectura neuronal, descubrimos que los cambios en la estructura cerebral propios de la adolescencia finalizan alrededor de los treinta y tantos a&ntilde;os&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Alrededor de los 32 años, vemos los cambios direccionales más importantes en el cableado y el mayor cambio general en la trayectoria, en comparación con todos los demás puntos de inflexión</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alexa Mousley</span>
                                        <span>—</span> Investigadora de la Fundación Gates Cambridge y autora principal del estudio 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta etapa, en la que la arquitectura cerebral se estabiliza, es la m&aacute;s larga y se prorroga sin grandes cambios durante unos treinta a&ntilde;os. Es por eso por lo que algunos investigadores la denominaron como &ldquo;meseta de la inteligencia y personalidad&rdquo;. Sin embargo, las pruebas muestran que se produce una &ldquo;segregaci&oacute;n&rdquo; m&aacute;s notoria entre las distintas a&eacute;reas cerebrales durante esta &eacute;poca y el cerebro parece adquirir <em>compartimentos</em> m&aacute;s diferenciados.
    </p><h2 class="article-text">Las &uacute;ltimas paradas</h2><p class="article-text">
        El punto de inflexi&oacute;n a los 66 a&ntilde;os no est&aacute; definido por cambios estructurales importantes, pero es la &eacute;poca en la que las personas se enfrentan a un mayor riesgo de padecer diversas afecciones que pueden afectar al cerebro, como la hipertensi&oacute;n, seg&uacute;n los investigadores.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a se producen algunos cambios significativos en el patr&oacute;n de las redes cerebrales pero comienza el declive y el descenso de la conectividad &ldquo;Los datos sugieren que una reorganizaci&oacute;n gradual de las redes cerebrales culmina a mediados de los sesenta&rdquo;, se&ntilde;ala Mousley. &ldquo;Esto probablemente est&eacute; relacionado con el envejecimiento, con una conectividad a&uacute;n m&aacute;s reducida a medida que la materia blanca comienza a degenerar&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb1dd0a7-de40-41ff-a837-67685e59abd0_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb1dd0a7-de40-41ff-a837-67685e59abd0_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb1dd0a7-de40-41ff-a837-67685e59abd0_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb1dd0a7-de40-41ff-a837-67685e59abd0_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb1dd0a7-de40-41ff-a837-67685e59abd0_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb1dd0a7-de40-41ff-a837-67685e59abd0_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/cb1dd0a7-de40-41ff-a837-67685e59abd0_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        La &uacute;ltima etapa de la estructura cerebral se produce alrededor de los 83 a&ntilde;os. La caracter&iacute;stica definitoria es un cambio de lo global a lo local, a medida que la conectividad de todo el cerebro disminuye a&uacute;n m&aacute;s, con una mayor dependencia de ciertas regiones.
    </p><p class="article-text">
        Para Mosley, estas &eacute;pocas proporcionan un contexto importante sobre las capacidades de nuestro cerebro, o su mayor vulnerabilidad, en las diferentes etapas de la vida. &ldquo;Podr&iacute;an ayudarnos a comprender por qu&eacute; algunos cerebros se desarrollan de manera diferente en momentos clave, ya sean dificultades de aprendizaje en la infancia o demencia en la vejez&rdquo;, resume. &nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Una cambiante red de carreteras</h2><p class="article-text">
        Para el neurocient&iacute;fico <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Xurxo_Mari%C3%B1o" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Xurxo Mari&ntilde;o</a>, la mayor sorpresa del trabajo es que muestra que hay una especie de adolescencia muy larga del cerebro, que llega hasta los 32 a&ntilde;os. &ldquo;Lo que sab&iacute;amos hasta ahora es que la corteza prefrontal termina de madurar como a los veintitantos a&ntilde;os&rdquo;, explica.&nbsp;Tambi&eacute;n considera muy interesante que la otra fecha clave que dan los autores sean los 66 a&ntilde;os, que coincide perfectamente casi con nuestra edad de jubilaci&oacute;n. &ldquo;Esa fecha que hemos construido socialmente, resulta que tiene un sustrato neurol&oacute;gico, porque lo que ven es que la efectividad del sistema disminuye&rdquo;, afirma.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La otra fecha clave que dan los autores sean los 66 años, que coincide perfectamente casi con nuestra edad de jubilación. Esa fecha que hemos construido socialmente, resulta que tiene un sustrato neurológico</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Xurxo Mariño</span>
                                        <span>—</span> Neurocientífico
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para entender mejor el resultado, el especialista lo compara con trazar un mapa con la red de autopistas y las carreteras neuronales a lo largo de la vida. Este mapa tambi&eacute;n recoge la situaci&oacute;n de villas y de ciudades principales, los n&uacute;cleos cerebrales, aunque los autores no saben lo que ocurre dentro de cada una. &ldquo;Dentro de esa distribuci&oacute;n de carreteras, ellos ven que hay cambios grandes&rdquo;, comenta el neurocient&iacute;fico. &ldquo;Por ejemplo, en la infancia lo que hay es una red s&uacute;per extensa de carreteras sin asfaltar. De los 6 a los 12 a&ntilde;os hay un cambio y se empiezan a fundar ciudades que van a ser importantes n&uacute;cleos&rdquo;, prosigue. &ldquo;Lo que tenemos desde ah&iacute; hasta los 32 a&ntilde;os es el proceso de asfaltado de v&iacute;as y de fundaci&oacute;n de villas y ciudades. De tal manera que el sistema alcanza su m&aacute;xima eficacia a los 32 a&ntilde;os&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde ese momento, y hasta los 66 a&ntilde;os, hay una especie de meseta que es la edad adulta en donde el sistema no se vuelve m&aacute;s eficiente, pero tampoco cambia much&iacute;simo. &ldquo;Curiosamente, las autopistas van perdiendo eficacia, pero las carreteras locales s&iacute; que se mantienen y los n&uacute;cleos locales se hacen un poco independientes, se van especializando&rdquo;, asegura. &ldquo;Esto tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Aunque la principal creatividad se produce hasta los 32 a&ntilde;os, no quiere decir que hasta los 66 ya no tengas capacidad de producir ideas valiosas. Todo lo contrario, tienes una experiencia que no hab&iacute;a antes&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Algunas de estas trayectorias parciales ya se habían descrito en la literatura, pero aquí se sitúan dentro de un marco continuo que cubre todo el ciclo vital</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">José Pineda</span>
                                        <span>—</span> Neurocientífico del centro integral de neurociencias HM-CINAC
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para <a href="https://scholar.google.com/citations?user=WBi17lMAAAAJ&amp;hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jos&eacute; Pineda</a>, neurocient&iacute;fico del centro integral de neurociencias HM-CINAC, lo m&aacute;s relevante de este estudio es, a la vez, su escala y su enfoque. &ldquo;Asumir este reto les ha permitido representar un continuo temporal para identificar tendencias y puntos de inflexi&oacute;n en la organizaci&oacute;n de las redes cerebrales a lo largo del ciclo vital&rdquo;, asegura. &ldquo;Este trabajo captura la esencia conjunta de todas esas caracter&iacute;sticas topol&oacute;gicas, lo que permite visualizar tendencias globales y localizar transiciones entre etapas a lo largo del ciclo vital&rdquo;, resume.
    </p><p class="article-text">
        Para el experto, lo interesante es que los autores identifican las cuatro grandes transiciones a lo largo del ciclo vital&nbsp;del cerebro y establecen el punto donde todo cambia. &ldquo;A partir de los 32 a&ntilde;os, la tendencia se invierte de forma gradual, evolucionando hacia una organizaci&oacute;n m&aacute;s modular y segregada&rdquo;, explica. &ldquo;Algunas de estas trayectorias parciales ya se hab&iacute;an descrito en la literatura, pero aqu&iacute; se sit&uacute;an dentro de un marco continuo que cubre todo el ciclo vital, lo que permite ordenar y contextualizar esos cambios en una l&iacute;nea temporal unificada&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/estudio-revela-adolescencia-cerebro-dura-32-anos-decadencia-inicia-66_1_12796331.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Nov 2025 08:57:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e944f535-0a20-4eb3-98f7-a8a730e647c8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="97717" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e944f535-0a20-4eb3-98f7-a8a730e647c8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="97717" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un estudio revela que la adolescencia del cerebro dura hasta los 32 años y que la decadencia se inicia a los 66]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e944f535-0a20-4eb3-98f7-a8a730e647c8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Neurociencia,Cerebro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las canciones de nuestra adolescencia son las que más nos marcan emocionalmente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/canciones-adolescencia-son-marcan-emocionalmente_1_12713059.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/33c78bdb-1d51-4402-908b-08f3073038f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las canciones de nuestra adolescencia son las que más nos marcan emocionalmente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un estudio global revela que nuestro apego emocional a la música alcanza su punto máximo alrededor de los 17 años.</p></div><p class="article-text">
        Para algunos ser&aacute; Madonna, Britney Spears o las Spice Girls. Para otros, U2, Nirvana o los Backstreet Boys. Para los m&aacute;s j&oacute;venes, quiz&aacute; Olivia Rodrigo, Billie Eilish o Taylor Swift. Todos hemos tenido <strong>&iacute;dolos musicales en nuestra adolescencia</strong>, pero &iquest;hasta qu&eacute; punto las canciones que m&aacute;s nos gustaban cuando &eacute;ramos adolescentes pueden marcarnos emocionalmente? Un estudio cient&iacute;fico acaba de dar con la clave.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n dirigida por la Universidad de Jyv&auml;skyl&auml; (Finlandia) revela que la m&uacute;sica que <strong>m&aacute;s nos impacta emocionalmente</strong> suele ser la que escuchamos durante nuestra adolescencia, alcanzando su punto m&aacute;ximo alrededor de los 17 a&ntilde;os. Este fen&oacute;meno, conocido como &ldquo;golpe de reminiscencia&rdquo; [reminiscence bump], se refiere a la tendencia del cerebro a formar recuerdos musicales especialmente duraderos durante esta etapa.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1980001571283861749?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        El estudio se&ntilde;ala que este momento vital coincide con la formaci&oacute;n de la identidad y un cerebro muy sensible a emociones intensas, lo que podr&iacute;a explicar que las canciones de esos a&ntilde;os <strong>se nos queden grabadas</strong>. No solo recordamos la melod&iacute;a y la letra, sino que asociamos los temas a momentos, emociones y relaciones que tuvimos entonces.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Piensa en el <strong>cerebro adolescente como una esponja</strong>, sobrealimentado por la curiosidad y el ansia de recompensa, pero sin un filtro completamente desarrollado. Es precisamente porque a&uacute;n est&aacute; madurando que nuestras experiencias emocionales intensas, como las canciones que amamos, se absorben con mayor profundidad y viveza, dejando una huella imborrable&rdquo;, explica la doctora Iballa Burunat, autora principal del estudio.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Otros hallazgos del estudio</strong></h2><p class="article-text">
        El estudio cont&oacute; con 1.891 participantes de 84 pa&iacute;ses, a los que se les pidi&oacute; que identificaran una canci&oacute;n que tuviera un profundo significado personal para ellos. Los resultados identificaron <strong>diferencias de g&eacute;nero en la memoria musical</strong>. En los hombres, los recuerdos musicales m&aacute;s fuertes tienden a consolidarse un poco antes, alrededor de los 16 a&ntilde;os, mientras que en las mujeres alcanzan su m&aacute;ximo hacia los 19 a&ntilde;os, evolucionando m&aacute;s a lo largo de la vida.
    </p><p class="article-text">
        Estas diferencias podr&iacute;an explicarse por el <strong>uso emocional de la m&uacute;sica que hace cada grupo</strong>. &ldquo;Los hombres suelen preferir g&eacute;neros intensos y rebeldes vinculados a la autonom&iacute;a y la formaci&oacute;n de la identidad, que suelen alcanzar su m&aacute;ximo a mediados de la adolescencia. Sin embargo, las mujeres tienden a usar la m&uacute;sica para una gama m&aacute;s amplia de prop&oacute;sitos, incluyendo la expresi&oacute;n emocional, la creaci&oacute;n de v&iacute;nculos sociales y la exploraci&oacute;n de valores, lo que puede consolidarse m&aacute;s tarde&rdquo;, se&ntilde;ala el estudio.
    </p><p class="article-text">
        El estudio tambi&eacute;n descubri&oacute; que los j&oacute;venes menores de 36 a&ntilde;os no solo se vinculan emocionalmente con la m&uacute;sica de su propia adolescencia, sino que tambi&eacute;n pueden crear una conexi&oacute;n profunda con canciones que<strong> se publicaron d&eacute;cadas antes de su nacimiento</strong>. Los investigadores creen que este fen&oacute;meno refleja una fuerte influencia intergeneracional, con canciones que se ense&ntilde;an de padres a hijos.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/canciones-adolescencia-son-marcan-emocionalmente_1_12713059.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Oct 2025 15:33:56 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/33c78bdb-1d51-4402-908b-08f3073038f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="5433115" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/33c78bdb-1d51-4402-908b-08f3073038f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="5433115" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Las canciones de nuestra adolescencia son las que más nos marcan emocionalmente]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/33c78bdb-1d51-4402-908b-08f3073038f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Neurociencia,adolescencia,Música,Canciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Puede una sola persona albergar dos mentes? Los niños epilépticos con el 'cerebro dividido' tienen la respuesta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/sola-persona-albergar-mentes-ninos-epilepticos-cerebro-dividido-respuesta_1_12691005.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/baa9151b-29b1-4a0a-ab2a-4de69746e1af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Puede una sola persona albergar dos mentes? Los niños epilépticos con el &#039;cerebro dividido&#039; tienen la respuesta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Neurocientíficos italianos documentan por primera vez cómo los niños con epilepsia grave sometidos a cirugía conservan medio cerebro activo y la otra mitad en un estado similar al coma o el sueño profundo</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Científicos logran ‘leer’ el pensamiento de ratones a partir de sus gestos y advierten: “Hay que proteger la privacidad mental”</p></div><p class="article-text">
        Uno de cada cinco millones de ni&ntilde;os nacidos en el mundo sufre epilepsia grave con crisis convulsivas, como la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Encefalitis_de_Rasmussen" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encefalitis de Rasmussen</a>, cuya &uacute;nica soluci&oacute;n es la intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica. En los casos m&aacute;s extremos esta operaci&oacute;n consiste en extirpar el hemisferio completo del cerebro, donde se encuentra el foco epil&eacute;ptico (<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Hemisferectom%C3%ADa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hemisferectom&iacute;a</a>). En un escenario menos radical, se cortan las conexiones neuronales del hemisferio, que se deja en su lugar en estado de latencia (<a href="https://aanc.org.ar/ranc/items/show/972" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hemisferotom&iacute;a</a>). &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La plasticidad cerebral en edades tempranas facilita que en ambos escenarios los peque&ntilde;os sobrevivan con cierta normalidad, ya sea <a href="https://www.vozpopuli.com/ciencia/nico-medio-cerebro.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con medio&nbsp;cerebro extirpado</a> o <em>desactivado</em>, unas condiciones que en un adulto ser&iacute;an devastadoras. Pero los neurocient&iacute;ficos tienen desde hace tiempo una serie de dudas, como si esta parte de la corteza cerebral desconectada, que mantiene su irrigaci&oacute;n sangu&iacute;nea, conserva alguna forma de actividad o de posible conciencia. &nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Islas de conciencia</h2><p class="article-text">
        Un equipo de investigadores de la Universit&agrave; degli Studi di Milano, en Italia, encabezados por <a href="https://www.unimi.it/en/ugov/person/marcello-massimini" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marcello Massimini</a>, quiso adentrarse a fondo en la cuesti&oacute;n y examin&oacute; por primera vez con detalle los patrones de actividad neuronal de estas porciones de la corteza cerebral desconectada en 10 pacientes pedi&aacute;tricos sometidos a una hemisferotom&iacute;a. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un trabajo publicado este jueves&nbsp;<a href="https://plos.io/3IdwB4u" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la revista </a><a href="https://plos.io/3IdwB4u" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>PLOS Biology</em></a>, Massimini y su equipo describen el resultado de las pruebas de electroencefalograf&iacute;a (EEG) con las que midieron la actividad en la corteza aislada de los ni&ntilde;os en estado de vigilia (despiertos) en diferentes sesiones antes de la cirug&iacute;a y durante los tres a&ntilde;os posteriores, centr&aacute;ndose en la actividad de fondo no epil&eacute;ptica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras la operaci&oacute;n, los cient&iacute;ficos hab&iacute;an registrado ondas lentas prominentes sobre la corteza desconectada, un patr&oacute;n que puede persistir durante meses e incluso a&ntilde;os despu&eacute;s de la desconexi&oacute;n cortical completa. Esta persistencia de ondas lentas planteaba la pregunta de si desempe&ntilde;an alg&uacute;n papel funcional o simplemente reflejan una regresi&oacute;n a un modo predeterminado de actividad cortical.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de diferentes pruebas, los investigadores aseguran que la pronunciada ralentizaci&oacute;n del EEG se asemejaba a los patrones observados en condiciones como el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Sue%C3%B1o_sin_movimientos_oculares_r%C3%A1pidos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sue&ntilde;o profundo</a> (NREM), la anestesia general y el estado vegetativo. En otras palabras, los hallazgos indican una probabilidad nula o reducida de que este <em>segundo cerebro </em>desconectado est&eacute; haciendo algo parecido a so&ntilde;ar. M&aacute;s bien est&aacute; en el mismo estado que el cerebro cuando estamos profundamente dormidos o en coma. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este fue un viaje cient&iacute;fico emocionante y profundamente satisfactorio&rdquo;, a&ntilde;ade <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Anil_Seth" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Anil K. Seth</a>, profesor de neurociencia de la Universidad de Sussex y coautor del art&iacute;culo. &ldquo;Comenz&oacute; hace a&ntilde;os con debates filos&oacute;ficos sobre la posibilidad de<em> islas de conciencia</em> en sistemas neuronales completamente aislados, y ahora, con esta maravillosa colaboraci&oacute;n, arroj&oacute; luz experimental importante sobre este tema de gran importancia cl&iacute;nica&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Cerebros divididos</h2><p class="article-text">
        Para el neurocient&iacute;fico <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Xurxo_Mari%C3%B1o" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Xurxo Mari&ntilde;o</a>, especialista en fisiolog&iacute;a del sue&ntilde;o, coincide en que los casos de estos ni&ntilde;os conduc&iacute;an a una pregunta con tintes filos&oacute;ficos que da para una novela de ciencia ficci&oacute;n. &ldquo;Ese trozo de corteza cerebral, que antes estaba conectado a un ser humano y que ahora flota dentro de su cr&aacute;neo, &iquest;podr&iacute;a tener mente? &iquest;Podr&iacute;a entonces ese ser humano generar dos mentes, una a la que tenemos acceso y otra aislada dentro de su cabeza?&rdquo;, plantea.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ese trozo de corteza, ¿puede tener ensoñaciones? ¿Podría tener como despertares de la conciencia con momentos en los que se pone a soñar?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Xurxo Mariño</span>
                                        <span>—</span> Neurocientífico, especialista en fisiología del sueño,
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El especialista recuerda que esta pregunta estaba en el ambiente con este tipo de casos y con los organoides de cerebros. &ldquo;Ese trozo de corteza, &iquest;puede tener enso&ntilde;aciones? &iquest;Podr&iacute;a tener como despertares de la conciencia con momentos en los que se pone a so&ntilde;ar?&rdquo;, pregunta. &ldquo;Como observan en este trabajo, nos podemos quedar tranquilos, porque esas islas de corteza cerebral no parecen generar conciencia, sino que se embarcan en un estado oscilatorio perpetuo similar al del sue&ntilde;o profundo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La posibilidad de que existan dos conciencias distintas, una de las cuales no tiene ninguna posibilidad de reportarse, es terrible y angustiante</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mariano Sigman</span>
                                        <span>—</span> Neurocientífico
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El neurocient&iacute;fico <a href="https://www.marianosigman.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mariano Sigman</a> considera que el estudio es fascinante porque de repente permite responder, aunque sea parcialmente, algunas preguntas muy dif&iacute;ciles de hacer experimentalmente. &ldquo;La posibilidad de que existan dos conciencias distintas, una de las cuales no tiene ninguna posibilidad de reportarse, es terrible y angustiante&rdquo;, asegura. En su opini&oacute;n, el trabajo plantea otras cuestiones, como hasta qu&eacute; punto se parece esta situaci&oacute;n al modo en que algunos animales, como los delfines, <em>apagan </em>medio cerebro mientras duermen. &ldquo;Si una parte del cerebro tiene una fenomenolog&iacute;a, y la otra tiene otra, la pregunta es c&oacute;mo se funde eso en la experiencia&rdquo;, afirma. &ldquo;O si esa somnolencia es el <em>modo por defecto</em> del cerebro y si hace miles de a&ntilde;os los humanos est&aacute;bamos en ese estado&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Desconexi&oacute;n de las redes</h2><p class="article-text">
        &ldquo;La pregunta era si ese segundo cerebro desconectado estaba participando de la consciencia de la persona y si influ&iacute;a en su comportamiento&rdquo;, asegura&nbsp;<a href="https://hnparaplejicos.sanidad.castillalamancha.es/en/profesionales/investigacion/basica/neurofisiologia-experimental" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan de los Reyes Aguilar</a>, investigador del Hospital Nacional de Parapl&eacute;jicos de Toledo (HNP). &ldquo;Y la respuesta es no, porque al estar aislada esa corteza no se puede despertar, permanece en una especie de coma&rdquo;. Un estado que era en cierto modo predecible, seg&uacute;n el experto, en tanto que si bloque&aacute;s las conexiones con ese hemisferio, gener&aacute;s una baja actividad y no pod&eacute;s despertarlo. &nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Al estar aislada esa corteza no se puede despertar, permanece en una especie de coma</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Juan de los Reyes Aguilar</span>
                                        <span>—</span> Investigador del Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo (HNP)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Que la corteza cerebral aislada del resto del enc&eacute;falo entre en un estado de ritmos lentos tiene sentido, porque nuestros estados de vigilia est&aacute;n generados por la activaci&oacute;n de las llamadas <em>v&iacute;as activadoras ascendentes</em>, que son conexiones que vienen del tronco encef&aacute;lico, del t&aacute;lamo y de otras regiones que se encargan de regular nuestros estados de atenci&oacute;n&rdquo;, a&ntilde;ade Mari&ntilde;o. &ldquo;Al faltar todo eso, adem&aacute;s de las entradas sensoriales, la corteza se queda sin entradas que generen activaci&oacute;n del sistema&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para el experto, aunque se trata de un trabajo que estudia <em>islas de cerebro</em> que tienen una patolog&iacute;a (porque albergan focos epil&eacute;pticos), se trata de una aportaci&oacute;n muy interesante, porque incide en la capacidad que tiene el tejido cerebral para generar actividad sincronizada de baja frecuencia de manera espont&aacute;nea, que es la actividad caracter&iacute;stica del sue&ntilde;o NREM.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por otro lado, trata el fascinante tema de la posibilidad de las <em>islas de consciencia</em>, apuntando a que esos trozos aislados de corteza no parecen generar mente&rdquo;, explica Mari&ntilde;o. Aun as&iacute;, concluye, &ldquo;no debemos olvidar que estos ni&ntilde;os siguen teniendo dentro de su cr&aacute;neo, de forma simult&aacute;nea, dos estados mentales distintos: uno de vigilia (que cuando le toque pasar&aacute; a sue&ntilde;o, claro); y otro en un estado de sue&ntilde;o permanente&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/sola-persona-albergar-mentes-ninos-epilepticos-cerebro-dividido-respuesta_1_12691005.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Oct 2025 10:55:46 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/baa9151b-29b1-4a0a-ab2a-4de69746e1af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4512760" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/baa9151b-29b1-4a0a-ab2a-4de69746e1af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4512760" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Puede una sola persona albergar dos mentes? Los niños epilépticos con el 'cerebro dividido' tienen la respuesta]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/baa9151b-29b1-4a0a-ab2a-4de69746e1af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Neurociencia,Cerebro,Epilepsia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Científicos logran ‘leer’ el pensamiento de ratones a partir de sus gestos y advierten: “Hay que proteger la privacidad mental”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/cientificos-logran-leer-pensamiento-ratones-partir-gestos-advierten-hay-proteger-privacidad-mental_1_12668469.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/03a1d04c-3645-4be9-b3ba-90f8d3b65681_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Científicos logran ‘leer’ el pensamiento de ratones a partir de sus gestos y advierten: “Hay que proteger la privacidad mental”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un equipo de investigadores demuestra que los movimientos de la cara de los roedores reflejan sus procesos cognitivos internos y llama a protegerse de las posibilidades que ofrece esta tecnología en el futuro
</p></div><p class="article-text">
        Lo de llevar el pensamiento <em>escrito en la cara</em> podr&iacute;a ser m&aacute;s que una expresi&oacute;n hecha, despu&eacute;s del resultado obtenido por un equipo internacional de neurocient&iacute;ficos, quienes acaban de probar que son capaces de descifrar lo que est&aacute;n pensando los ratones a partir de sutiles movimientos faciales registrados en v&iacute;deo.
    </p><p class="article-text">
        Mediante t&eacute;cnicas de aprendizaje autom&aacute;tico e inteligencia artificial (IA), los equipos de <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Zachary_Mainen" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Zachary Mainen</a> y <a href="https://renartlab.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alfonso Renart</a>, de la Fundaci&oacute;n Champalimaud, no se limit&oacute; a leer las emociones de un grupo de diez roedores &mdash;algo que <a href="https://www.science.org/doi/10.1126/science.aaz9468" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ya se hab&iacute;a demostrado</a>&mdash;, sino que pueden conocer qu&eacute; estrategia de resoluci&oacute;n de un problema est&aacute; aplicando cada rat&oacute;n a partir de las im&aacute;genes de sus rostros durante una prueba. Y lo m&aacute;s inesperado: encuentran que los patrones faciales de los diez ratones eran id&eacute;nticos cuando pensaban del mismo modo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para nuestra sorpresa, descubrimos que podemos obtener tanta informaci&oacute;n sobre lo que el rat&oacute;n estaba <em>pensando</em> como la que podr&iacute;amos obtener registrando la actividad de docenas de neuronas&rdquo;, afirma Mainen. &ldquo;Tener un acceso tan f&aacute;cil al contenido oculto de la mente podr&iacute;a suponer un importante impulso para la investigaci&oacute;n del cerebro. Sin embargo, tambi&eacute;n pone de relieve la necesidad de empezar a pensar en regulaciones que protejan nuestra privacidad mental&rdquo;.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=x9rlnc4" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        El experimento, cuyo resultado se publica <a href="https://www.nature.com/articles/s41593-025-02071-5" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la revista </a><a href="https://www.nature.com/articles/s41593-025-02071-5" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nature Neuroscience</em></a>, es una continuaci&oacute;n de un trabajo realizado por los mismos autores en 2023. Entonces se propusieron analizar la actividad neuronal de los ratones durante una prueba en la que estos deb&iacute;an determinar cu&aacute;l de dos surtidores de agua proporcionaba una recompensa azucarada.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para nuestra sorpresa, descubrimos que podemos obtener tanta información sobre lo que el ratón estaba pensando como la que podríamos obtener registrando la actividad de docenas de neuronas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Zachary Mainen</span>
                                        <span>—</span> Investigador principal en la Fundación Champalimaud y líder del estudio.
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Una vez que comprobaron que eran capaces de saber si el rat&oacute;n hab&iacute;a elegido la estrategia &oacute;ptima o la sub&oacute;ptima mirando las neuronas, los cient&iacute;ficos&nbsp;se preguntaron si ser&iacute;an capaces de predecir lo mismo, pero esta vez mirando los movimientos faciales del roedor. &ldquo;Descompusimos la imagen del rostro en decenas de prototipos para entrenar a la IA&rdquo;, explica el espa&ntilde;ol Alfonso Renart. &ldquo;Y el sistema fue capaz de identificar la estrategia que estaba aplicando cada rat&oacute;n en cada momento. Pero es que, adem&aacute;s, vimos que la misma combinaci&oacute;n de gestos aparec&iacute;a en el rat&oacute;n 1, en el rat&oacute;n 2, en el rat&oacute;n 3&hellip; O sea, era igual en cada rat&oacute;n&rdquo;, subraya el experto.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/adf0fd3b-df1c-4bac-a93e-1549af3deccf_source-aspect-ratio_50p_1127127.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/adf0fd3b-df1c-4bac-a93e-1549af3deccf_source-aspect-ratio_50p_1127127.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/adf0fd3b-df1c-4bac-a93e-1549af3deccf_source-aspect-ratio_75p_1127127.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/adf0fd3b-df1c-4bac-a93e-1549af3deccf_source-aspect-ratio_75p_1127127.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/adf0fd3b-df1c-4bac-a93e-1549af3deccf_source-aspect-ratio_default_1127127.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/adf0fd3b-df1c-4bac-a93e-1549af3deccf_source-aspect-ratio_default_1127127.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/adf0fd3b-df1c-4bac-a93e-1549af3deccf_source-aspect-ratio_default_1127127.jpg"
                    alt="Las expresiones faciales reflejan los cálculos complejos y paralelos que ocurren en el cerebro."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las expresiones faciales reflejan los cálculos complejos y paralelos que ocurren en el cerebro.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En resumen, los cient&iacute;ficos probaron que los movimientos faciales eran tan informativos como las poblaciones neuronales y que patrones musculares similares en la cara representaron las mismas estrategias en diferentes ratones. &ldquo;Esto sugiere que el reflejo de patrones espec&iacute;ficos de pensamiento a nivel del movimiento facial podr&iacute;a estar estereotipado, al igual que las emociones&rdquo;, asegura <a href="https://scholar.google.com/citations?user=LonQqzQAAAAJ&amp;hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Davide Reato</a>, coautor del estudio e investigador asociado en la Universidad de Aix-Marsella y Mines Saint-&Eacute;tienne.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los investigadores, este estudio abre un camino para estudiar el cerebro de forma no invasiva y comprender mejor su funci&oacute;n en la salud y la enfermedad pero, a la vez, y dada la omnipresencia de las grabaciones de video en nuestra sociedad, pone encima de la mesa la necesidad de considerar c&oacute;mo proteger la privacidad mental de las personas.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo que estamos diciendo es que este resultado sugiere que hay que tener cuidado y que no sería descabellado que pasase algo así cuando grabamos a la gente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alfonso Renart</span>
                                        <span>—</span> Investigador de la Fundación Champalimaud  y coautor del estudio
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestro estudio demuestra que los v&iacute;deos no son solo registros de comportamiento, sino que tambi&eacute;n pueden ofrecer una visi&oacute;n detallada de la actividad cerebral&rdquo;, asegura Renart. &ldquo;No estamos diciendo que esto es lo que vaya a pasar con las personas, lo que estamos diciendo es que este resultado sugiere que hay que tener cuidado y que no ser&iacute;a descabellado que pasase algo as&iacute; cuando grabamos a la gente&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Una <em>ventana</em> a los estados internos</h2><p class="article-text">
        Para <a href="https://in.umh-csic.es/es/author/l-martinezumh-es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luis Mart&iacute;nez Otero</a>, neurocient&iacute;fico del Instituto de Neurociencias de Alicante (CSIC-UMH),&nbsp;es un trabajo muy relevante, ambicioso conceptualmente e innovador metodol&oacute;gicamente. Adem&aacute;s, las conclusiones le parecen muy ilusionantes, ya que muestran que los movimientos faciales de los ratones, su gestualidad, no solo correlacionan o reflejan las variables neuronales directamente relacionadas con la tarea, sino tambi&eacute;n variables latentes cuya relaci&oacute;n con la decisi&oacute;n y el comportamiento no son tan evidentes.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para mí, lo más importante, es que nos muestra cómo los estados neuronales internos normalmente ocultos para un interlocutor (o incluso un investigador) tienen un correlato corporal</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Luis Martínez Otero</span>
                                        <span>—</span> Neurocientífico del Instituto de Neurociencias de Alicante (CSIC-UMH)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute;, lo m&aacute;s importante, es que nos muestra c&oacute;mo los estados neuronales internos normalmente ocultos para un interlocutor (o incluso un investigador) tienen un correlato corporal dando impulso a lo que se conoce como cognici&oacute;n corporeizada, de la que cuerpo y cerebro son copart&iacute;cipes, y da pistas sobre como estudiar esa cognici&oacute;n extendida de manera no invasiva&rdquo;, asegura Mart&iacute;nez Otero.
    </p><p class="article-text">
        La neurocient&iacute;fica <a href="https://cajal.csic.es/laboratorios/circuitos-neuronales/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Liset M. de la Prida</a>, recientemente nombrada directora del Centro de Neurociencias Cajal (CNC) del CSIC, coincide en que el estudio representa un avance importante para entender c&oacute;mo se representan corp&oacute;reamente los estados cognitivos internos en modelos animales. &ldquo;Este trabajo sugiere que las expresiones faciales del rat&oacute;n pueden actuar como una<em> ventana </em>no invasiva hacia su estado mental, permitiendo inferir procesos internos de manera precisa y en tiempo real&rdquo;, destaca. Supone un paso m&aacute;s hacia el desarrollo de biomarcadores conductuales para estudiar la cognici&oacute;n y la toma de decisiones en modelos animales con alta resoluci&oacute;n temporal.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Este trabajo sugiere que las expresiones faciales del ratón pueden actuar como una ventana no invasiva hacia su estado mental</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Liset M. de la Prida </span>
                                        <span>—</span> Directora del Centro de Neurociencias Cajal (CNC) del CSIC
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mientras que investigaciones previas ya hab&iacute;an demostrado que los ratones muestran expresiones faciales distintas asociadas a emociones, opina la especialista, aqu&iacute; los autores &ldquo;muestran que las microexpresiones faciales en ratones no solo reflejan emociones o reacciones motoras autom&aacute;ticas, sino tambi&eacute;n procesos cognitivos m&aacute;s complejos, como decisiones latentes o variables internas no expresadas conductualmente&rdquo;. En este sentido, recuerda, otro trabajo reciente <a href="https://www.nature.com/articles/s41586-025-09544-4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la revista&nbsp;</a><a href="https://www.nature.com/articles/s41586-025-09544-4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nature</em></a>&nbsp;muestra que los movimientos corporales, incluso aquellos que parecen espont&aacute;neos, como el movimiento de la pupila, contienen informaci&oacute;n rica sobre estados internos latentes del cerebro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sobre el temor a que un d&iacute;a se pueda utilizar para leer el pensamiento de personas, cree que la complejidad del cerebro humano lo hace dif&iacute;cil. &ldquo;No creo que se pueda simplificar a unas pocas expresiones o patrones pupilares&rdquo;, argumenta. &ldquo;Las emociones humanas, y m&aacute;s a&uacute;n los estados cognitivos internos, se manifiestan a trav&eacute;s de una combinaci&oacute;n mucho m&aacute;s rica de gestos, microexpresiones, tono de voz, postura corporal y contexto social. Por tanto, aunque estos estudios en roedores son valiosos para explorar principios generales de la relaci&oacute;n entre estados internos y conducta, a&uacute;n estamos lejos de capturar la dimensionalidad real de los estados mentales en humanos&rdquo;. &ldquo;&iexcl;Y menos mal!&rdquo;, concluye, aliviada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/cientificos-logran-leer-pensamiento-ratones-partir-gestos-advierten-hay-proteger-privacidad-mental_1_12668469.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Oct 2025 17:52:33 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/03a1d04c-3645-4be9-b3ba-90f8d3b65681_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="117404" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/03a1d04c-3645-4be9-b3ba-90f8d3b65681_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="117404" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Científicos logran ‘leer’ el pensamiento de ratones a partir de sus gestos y advierten: “Hay que proteger la privacidad mental”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/03a1d04c-3645-4be9-b3ba-90f8d3b65681_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Neurociencia,Ratones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Oso o mariposa? La IA crea nuevos ‘anagramas visuales’ para engañar al cerebro y estudiar nuestra percepción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/oso-mariposa-ia-crea-nuevos-anagramas-visuales-enganar-cerebro-estudiar-percepcion_1_12661694.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b0cdd49a-2bc0-47a8-b62b-e77906e3df44_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Oso o mariposa? La IA crea nuevos ‘anagramas visuales’ para engañar al cerebro y estudiar nuestra percepción"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un equipo de científicos creó un nuevo repertorio de imágenes que, gracias a la inteligencia artificial, permiten estudiar mejor la forma en que nuestro cerebro interpreta los estímulos visuales</p></div><p class="article-text">
        Las im&aacute;genes ambiguas en las que, seg&uacute;n c&oacute;mo miremos, podemos distinguir <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ilusi%C3%B3n_pato-conejo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un pato o un conejo</a>, o una <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ilusi%C3%B3n_pato-conejo#/media/Archivo:My_Wife_and_My_Mother-In-Law_(Hill).svg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mujer joven o una anciana</a>, son una herramienta cl&aacute;sica para la neurociencia que permiti&oacute; explorar c&oacute;mo percibimos e interpretamos la realidad.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, un equipo de la Universidad Johns Hopkins utiliz&oacute; la inteligencia artificial (IA) para generar un nuevo repositorio de im&aacute;genes que parecen una cosa, pero son algo completamente distinto cuando se giran. En un trabajo publicado este lunes en la revista <a href="https://doi.org/10.1016/j" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Current Biology</em></a><a href="https://doi.org/10.1016/j" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> el grupo de <a href="https://pbs.jhu.edu/directory/chaz-firestone/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Chaz Firestone</a>, quien dirige el&nbsp;<a href="https://perception.jhu.edu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Laboratorio de Percepci&oacute;n y Mente</a>, presenta este nuevo material y defiende la necesidad de contar con est&iacute;mulos uniformes para estudiar rigurosamente c&oacute;mo las personas procesan mentalmente la informaci&oacute;n visual.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estas im&aacute;genes son realmente importantes porque podemos usarlas para estudiar todo tipo de efectos que los cient&iacute;ficos anteriormente cre&iacute;an que eran casi imposibles de estudiar de forma aislada: todo, desde el tama&ntilde;o hasta el nivel de animaci&oacute;n y la emoci&oacute;n&rdquo;, asegura <a href="https://talboger.github.io/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tal Boger</a>, estudiante de doctorado y primer autor del estudio. &ldquo;Por no mencionar lo divertido que es mirarlos&rdquo;, agrega Firestone.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=x9rjtdc" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        Los nuevos &ldquo;<a href="https://www.perceptionresearch.org/anagrams/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">anagramas visuales</a>&rdquo; incluyen una imagen que representa a la vez un oso y una mariposa, otra que representa un elefante y un conejo, y una tercera que representa a la vez un pato y un caballo. &ldquo;Este es un nuevo e importante tipo de imagen para nuestro campo&rdquo;, afirma Firestone. &ldquo;Si algo parece una mariposa en una orientaci&oacute;n y un oso en otra, pero est&aacute; compuesto por los mismos p&iacute;xeles en ambos casos, podemos estudiar c&oacute;mo las personas perciben aspectos de las im&aacute;genes de una manera que antes no hab&iacute;a sido posible&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es importante para nuestro campo, podemos estudiar cómo las personas perciben aspectos de las imágenes de una manera que antes no había sido posible</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Chaz Firestone</span>
                                        <span>—</span> Investigador de la Universidad Johns Hopkins y líder del estudio 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El equipo realiz&oacute; experimentos iniciales para explorar c&oacute;mo las personas perciben el tama&ntilde;o real de los objetos, un aspecto que ha sido un enigma desde hace mucho tiempo. &ldquo;Investigaciones anteriores demuestran que las cosas grandes se procesan en una regi&oacute;n cerebral distinta a la de las cosas peque&ntilde;as&rdquo;, se&ntilde;ala Firestone. En los experimentos preliminares, los autores vieron que los sujetos ajustaban la imagen del oso y la hac&iacute;an m&aacute;s grande que cuando ajustaron la imagen de la mariposa a su tama&ntilde;o ideal, a pesar de que se trata de la misma imagen en diferentes orientaciones.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Usamos anagramas para estudiar el tama&ntilde;o, pero se pueden usar para casi cualquier cosa&rdquo;, asegura Firestone. &ldquo;Los objetos animados e inanimados tambi&eacute;n se procesan en diferentes &aacute;reas del cerebro, por lo que se podr&iacute;an crear anagramas que parezcan un cami&oacute;n en una orientaci&oacute;n, pero un perro en otra. El enfoque es bastante general, y prevemos que los investigadores lo utilizar&aacute;n para diversos fines&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Un &ldquo;bistur&iacute; psicof&iacute;sico&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Para <a href="https://in.umh-csic.es/es/author/l-martinezumh-es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luis Mart&iacute;nez Otero</a>, neurocient&iacute;fico del Instituto de Neurociencias de Alicante (UMH-CSIC) experto en percepci&oacute;n visual,&nbsp;el estudio es &ldquo;una delicia metodol&oacute;gica&rdquo;. A su juicio, los autores ofrecen la clave para discriminar entre dos causas potenciales de nuestra percepci&oacute;n que hasta ahora permanec&iacute;an entrelazadas de manera aparentemente inevitable. &ldquo;Nos aportan&nbsp;justo lo que necesit&aacute;bamos para resolver un problema cl&aacute;sico en percepci&oacute;n visual&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es como una especie de bisturí psicofísico para evaluar qué es relevante y qué no en la detección e interpretación de distintos estímulos visuales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Luis Martínez Otero</span>
                                        <span>—</span> Neurocientífico del Instituto de Neurociencias de Alicante (UMH-CSIC)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lo que hacen con estos anagramas es poner a prueba la rapidez de respuesta de los voluntarios, en una tarea cl&aacute;sica en psicolog&iacute;a conocida como &ldquo;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Efecto_de_Stroop" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">test de Stroop</a>&rdquo;. &ldquo;Es la t&iacute;pica tarea en la que te retras&aacute;s al leer el nombre de un color si est&aacute; escrito en letras de otro color&rdquo;, explica el experto. &ldquo;Esas reacciones a congruencias e incongruencias son muy informativas sobre el procesamiento cognitivo subyacente&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este caso, los autores comprueban que registramos m&aacute;s retraso al elegir al oso sobre la mariposa como el elemento m&aacute;s peque&ntilde;o o preferimos est&eacute;ticamente al oso cuando est&aacute; representado m&aacute;s grande. &ldquo;Es como una especie de bistur&iacute; psicof&iacute;sico para evaluar qu&eacute; es relevante y qu&eacute; no en la detecci&oacute;n e interpretaci&oacute;n de distintos est&iacute;mulos visuales&rdquo;, concluye Mart&iacute;nez Otero. &ldquo;Y, adem&aacute;s, despu&eacute;s repiten las pruebas con y sin entrenamiento previo, para mostrar que los anagramas que utilizan se reconocen sin experiencia previa, lo que le da m&aacute;s solidez a sus resultados&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aunque los autores lo usaron para estudiar la percepción y categorización del tamaño de los objetos, se puede aplicar esta misma idea a todo tipo de conceptos visuales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Susana Martínez-Conde</span>
                                        <span>—</span> Catedrática de oftalmología en la Universidad Estatal de Nueva York
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para la neurocient&iacute;fica <a href="http://www.apple.com/es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Susana Mart&iacute;nez-Conde</a>, catedr&aacute;tica de oftalmolog&iacute;a en la Universidad Estatal de Nueva York (SUNY), la investigaci&oacute;n es muy interesante, porque estas herramientas de inteligencia artificial abren la puerta a generar todo tipo de im&aacute;genes con las que no cont&aacute;bamos hasta ahora. &ldquo;Aunque los autores lo usaron para estudiar la percepci&oacute;n y categorizaci&oacute;n del tama&ntilde;o de los objetos, se puede aplicar esta misma idea a todo tipo de conceptos visuales&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Para la especialista, estas nuevas herramientas van a permitir ampliar el repertorio limitado de im&aacute;genes con las que experimentar, como el famoso pato-conejo. &ldquo;Los autores eligieron aqu&iacute; im&aacute;genes que necesit&aacute;s rotar, pero podr&iacute;an ampliar los ejemplos en los que puedes ver una cosa u otra con una <em>percepci&oacute;n alterna</em>&rdquo;, se&ntilde;ala. 
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s relevante, a su juicio, es que controlan los otros factores que influyen en la percepci&oacute;n del tama&ntilde;o, como la curvatura de las siluetas o la luz, porque son exactamente iguales. &ldquo;Esto es important&iacute;simo, porque existe un gran debate sobre si la percepci&oacute;n est&aacute; dominada por factores globales o por factores locales, y en este caso los factores locales son id&eacute;nticos&rdquo;, concluye Mart&iacute;nez-Conde. &ldquo;Poder manejar todos estos aspectos tiene un potencial enorme para todo tipo de trabajos en el futuro en el terreno de la visi&oacute;n&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/oso-mariposa-ia-crea-nuevos-anagramas-visuales-enganar-cerebro-estudiar-percepcion_1_12661694.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Oct 2025 16:31:20 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b0cdd49a-2bc0-47a8-b62b-e77906e3df44_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="33256" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b0cdd49a-2bc0-47a8-b62b-e77906e3df44_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="33256" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Oso o mariposa? La IA crea nuevos ‘anagramas visuales’ para engañar al cerebro y estudiar nuestra percepción]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b0cdd49a-2bc0-47a8-b62b-e77906e3df44_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Neurociencia,IA]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El primer mapa global de la actividad cerebral revela que no hay centro de mando en las decisiones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/primer-mapa-global-actividad-cerebral-revela-no-hay-centro-mando-decisiones_1_12579425.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6ee12356-bf80-47b9-8a3b-abd68bb3cbe3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El primer mapa global de la actividad cerebral revela que no hay centro de mando en las decisiones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La medición con una precisión sin precedentes de la actividad cerebral de los ratones mientras tomaban de decisiones desafía la visión jerárquica tradicional y revela cómo las expectativas previas moldean nuestras elecciones.</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Neurocientíficos hallan una nueva vía para ‘leer’ el pensamiento y lo protegen de intrusiones con una contraseña</p></div><p class="article-text">
        Cada d&iacute;a tomamos decisiones casi sin darnos cuenta, como qu&eacute; ropa ponernos, qu&eacute; comer, qu&eacute; direcci&oacute;n seguir cuando caminamos o, al manejar, si doblar, frenar o cambiar de carril.
    </p><p class="article-text">
        Algunas de estas elecciones pueden ser r&aacute;pidas y casi autom&aacute;ticas, pero detr&aacute;s de ellas el cerebro est&aacute; procesando informaci&oacute;n, valorando opciones y anticipando lo que va a suceder.
    </p><p class="article-text">
        Y &iquest;c&oacute;mo logra este complejo y enigm&aacute;tico &oacute;rgano transformar las se&ntilde;ales del entorno, las expectativas y los deseos propios en movimientos tan precisos? He aqu&iacute; una de las grandes preguntas que, durante d&eacute;cadas, trat&oacute; de resolver la neurociencia, aunque solo hab&iacute;a conseguido respuestas parciales.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, y gracias a un esfuerzo internacional sin precedentes, el <a href="https://www.internationalbrainlab.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">International Brain Laboratory</a> (IBL), una red de 12 laboratorios en Europa y Estados Unidos, logr&oacute; una respuesta global al registrar la actividad neuronal de pr&aacute;cticamente todo el cerebro de ratones mientras tomaban decisiones.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados, que acaban de publicarse en dos art&iacute;culos complementarios en la revista <a href="https://www.nature.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nature</em></a>, ofrecen un mapa cerebral con resoluci&oacute;n de c&eacute;lula individual y muestran c&oacute;mo las expectativas previas moldean nuestras elecciones.
    </p><h2 class="article-text">Un mapa completo de la actividad cerebral</h2><p class="article-text">
        El <a href="https://doi.org/10.1038/s41586-025-09235-0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">primer trabajo</a> describe el mayor estudio de actividad neuronal jam&aacute;s realizado en animales, con m&aacute;s de 621.000 neuronas registradas en 279 &aacute;reas del cerebro de 139 ratones. Tras un filtrado de calidad, se analizaron 75.000 c&eacute;lulas con se&ntilde;ales estables.
    </p><p class="article-text">
        En este estudio, los ratones realizaron la siguiente tarea de decisi&oacute;n: una rejilla con luz aparec&iacute;a en una pantalla y deb&iacute;an mover un volante hacia la izquierda o la derecha para centrarla. A cambio, recib&iacute;an agua como recompensa, o dos segundos de ruido blanco si no lo consegu&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        Aunque pueda parecer trivial, esta tarea combina percepci&oacute;n, memoria y acci&oacute;n, y permite estudiar c&oacute;mo el cerebro transforma la informaci&oacute;n sensorial en comportamiento.
    </p><p class="article-text">
        El mapa revel&oacute; que la actividad no se limita a unas pocas zonas: aunque la informaci&oacute;n visual apareci&oacute; primero en las &aacute;reas de visi&oacute;n, pronto se propag&oacute; a otras zonas como el <a href="https://mmegias.webs.uvigo.es/2-organos-a/guiada_o_a_01mesencefalo.php" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mesenc&eacute;falo</a> y el <a href="https://mmegias.webs.uvigo.es/2-organos-a/guiada_o_a_01rombencefalo.php" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rombenc&eacute;falo</a>.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, las se&ntilde;ales motoras y las relacionadas con la recompensa se detectaron en casi todo el cerebro, lo que demuestra que la toma de decisiones no sigue el esquema jer&aacute;rquico lineal de &ldquo;ver&rdquo;, &ldquo;pensar&rdquo; y &ldquo;actuar&rdquo;, sino que surge de una red distribuida y coordinada de regiones.
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores lo describen de un modo muy gr&aacute;fico: cuando llega la recompensa, el cerebro se ilumina &ldquo;como un &aacute;rbol de Navidad&rdquo;, lo cual puede observarse en este <a href="https://www.youtube.com/watch?v=RSBDnDD2Efo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">video</a>:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-RSBDnDD2Efo-5358', 'youtube', 'RSBDnDD2Efo', document.getElementById('yt-RSBDnDD2Efo-5358'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-RSBDnDD2Efo-5358 src="https://www.youtube.com/embed/RSBDnDD2Efo?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        O sea, que debemos replantear la idea de que existen centros &uacute;nicos de decisi&oacute;n, ya que todo el cerebro participa en la orquesta.
    </p><h2 class="article-text">Las expectativas se extienden por todo el cerebro</h2><p class="article-text">
        El <a href="https://doi.org/10.1038/s41586-025-09226-1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">segundo art&iacute;culo</a> se centr&oacute; en c&oacute;mo influyen nuestras expectativas previas. Utilizando la misma tarea experimental que en el antes comentado (en el que una rejilla con luz aparece en una pantalla y los ratones deben mover un volante hacia la izquierda o la derecha para centrarla), los investigadores, adem&aacute;s, introdujeron bloques donde el est&iacute;mulo aparec&iacute;a con probabilidades distintas: en algunos, un 80% de las veces a la izquierda y un 20% a la derecha; en otros, al rev&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Los ratones no recib&iacute;an ninguna se&ntilde;al de aviso pero, durante nada m&aacute;s y nada menos que 459 sesiones de entrenamiento, fueron aprendiendo esas pautas y las usaron para mejorar su rendimiento. Incluso cuando la rejilla era tan tenue que resultaba invisible, sus elecciones se inclinaban hacia el lado m&aacute;s probable, guiadas por la expectativa.
    </p><p class="article-text">
        Lo sorprendente es que dichas expectativas no estaban confinadas a unas pocas zonas relacionadas con la toma de decisiones, sino que se encontraron asociadas a una amplia variedad de regiones cerebrales.
    </p><p class="article-text">
        Concretamente, se detectaron en &aacute;reas sensoriales tempranas --es decir, aquellas que reciben directamente la informaci&oacute;n visual, como la <a href="https://psicologiaymente.com/neurociencias/corteza-visual" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">corteza visual</a> primaria y el <a href="https://psicologiaymente.com/neurociencias/talamo-anatomia-funciones" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">t&aacute;lamo</a>, en &aacute;reas motoras que preparan la acci&oacute;n y en zonas asociativas como la <a href="https://psicologiaymente.com/neurociencias/corteza-orbitofrontal" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">corteza orbitofrontal</a> y la <a href="https://neuronup.com/neurociencia/neuropsicologia/la-corteza-cingulada-anterior-control-ejecutivo-y-control-emocional" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cingulada anterior</a>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los hallazgos respaldan la idea de que el cerebro funciona como una máquina distribuida que genera constantemente hipótesis sobre lo que va a ocurrir</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los hallazgos respaldan la idea de que el cerebro funciona como una m&aacute;quina de predicci&oacute;n distribuida que no solo procesa lo que vemos o escuchamos, sino que genera constantemente hip&oacute;tesis sobre lo que va a ocurrir, y esas hip&oacute;tesis influyen en lo que percibimos.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, este mecanismo puede tener relevancia cl&iacute;nica en trastornos como la esquizofrenia o el autismo, ya que se sospecha que la dificultad para actualizar expectativas y creencias sobre el entorno est&aacute; en el origen de algunos de sus s&iacute;ntomas. Entender c&oacute;mo el cerebro sano integra expectativas podr&iacute;a ayudarnos a comprender mejor estas enfermedades.
    </p><h2 class="article-text">Un nuevo modelo de ciencia colaborativa</h2><p class="article-text">
        Estos hallazgos no habr&iacute;an sido posibles sin una nueva forma de trabajar en ciencia. El <em>International Brain Laboratory</em> se inspir&oacute; en proyectos como el <a href="https://home.cern/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">CERN</a> o el <a href="https://www.genome.gov/es/genetics-glossary/Proyecto-Genoma-Humano" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Proyecto Genoma Humano</a>, en los que la colaboraci&oacute;n global permiti&oacute; avanzar en problemas demasiado grandes para un solo laboratorio.
    </p><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, los 12 equipos del consorcio usaron protocolos id&eacute;nticos, compartieron herramientas y pusieron todos los datos a disposici&oacute;n de la comunidad. El resultado no es solo un descubrimiento cient&iacute;fico, sino tambi&eacute;n un recurso abierto con cientos de miles de registros neuronales accesibles p&uacute;blicamente.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Durante años, los 12 equipos del consorcio usaron protocolos idénticos, compartieron herramientas y pusieron todos los datos a disposición de la comunidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Este modelo de ciencia abierta y colaborativa marca un cambio cultural que permite pasar de experimentos fragmentados a proyectos internacionales capaces de dar una visi&oacute;n integrada del cerebro. Y esto, sin duda, es todo un logro.
    </p><h2 class="article-text">Melod&iacute;a de neuronas</h2><p class="article-text">
        En definitiva, los dos estudios coinciden en que la toma de decisiones no se concentra en un &uacute;nico punto o pocas zonas del cerebro, sino que surge de la coordinaci&oacute;n de m&uacute;ltiples regiones donde tambi&eacute;n se codifican nuestras expectativas previas.
    </p><p class="article-text">
        Esta visi&oacute;n del cerebro como una m&aacute;quina de predicci&oacute;n distribuida se une al ejemplo multic&eacute;ntrico del IBL, que anticipa una neurociencia cada vez m&aacute;s global, abierta y colaborativa.
    </p><p class="article-text">
        Entender c&oacute;mo decidimos ya no es buscar un centro de mando en el cerebro sino aprender a interpretar la melod&iacute;a de neuronas que, en conjunto, nos permite percibir, anticipar y actuar en la gran sinfon&iacute;a del mundo.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <img src="https://counter.theconversation.com/content/264408/count.gif?distributor=republish-lightbox-basic" alt="The Conversation" width="1" height="1" style="border: none !important; box-shadow: none !important; margin: 0 !important; max-height: 1px !important; max-width: 1px !important; min-height: 1px !important; min-width: 1px !important; opacity: 0 !important; outline: none !important; padding: 0 !important" referrerpolicy="no-referrer-when-downgrade" />
    </figure><p class="article-text">
        <a href="https://theconversation.com/profiles/francisco-jose-esteban-ruiz-1003204" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Francisco Jos&eacute; Esteban Ruiz </a>es profesor titular de Biolog&iacute;a Celular en la Universidad de Ja&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Este art&iacute;culo fue publicado originalmente en&nbsp;The Conversation. Lea el <a href="https://theconversation.com/el-primer-mapa-global-de-la-actividad-cerebral-revela-que-no-hay-centro-de-mando-en-las-decisiones-264408" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">original aqu&iacute;</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco José Esteban Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/primer-mapa-global-actividad-cerebral-revela-no-hay-centro-mando-decisiones_1_12579425.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Sep 2025 18:17:12 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6ee12356-bf80-47b9-8a3b-abd68bb3cbe3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1610726" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6ee12356-bf80-47b9-8a3b-abd68bb3cbe3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1610726" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El primer mapa global de la actividad cerebral revela que no hay centro de mando en las decisiones]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6ee12356-bf80-47b9-8a3b-abd68bb3cbe3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Neurociencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Neurocientíficos hallan una nueva vía para "leer" el pensamiento y lo protegen de intrusiones con una contraseña]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/neurocientificos-hallan-nueva-via-leer-pensamiento-protegen-intrusiones-contrasena_1_12536081.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a8fb1f8a-ff1b-4118-99f4-7e56d384a110_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Neurocientíficos hallan una nueva vía para &quot;leer&quot; el pensamiento y lo protegen de intrusiones con una contraseña"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un equipo de investigadores asegura haber conseguido decodificar el "habla interna" de nuestro cerebro mediante una tecnología que abre un acceso directo a lo que pensamos, por lo que idearon un sistema para protegerlo  </p></div><p class="article-text">
        Un equipo de neurocient&iacute;ficos de la Universidad de Stanford, liderados por <a href="https://profiles.stanford.edu/francis-willett" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Frank Willett</a>, identific&oacute; por primera vez de manera distintiva la actividad cerebral relacionada con el habla interna (el mon&oacute;logo silencioso en la mente de las personas) y la decodificaron con &eacute;xito con hasta un 74% de precisi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque otros investigadores, y el propio equipo de Stanford, llevan a&ntilde;os desarrollando sistemas para traducir se&ntilde;ales neuronales a palabras y permitir expresarse a personas que perdieron esta capacidad, hasta ahora se hab&iacute;an centrado en el &ldquo;habla intentada&rdquo;, es decir, en la activaci&oacute;n de las &aacute;reas motoras cuando una persona hace el intento de expresar las palabras. Pero dentro del &aacute;rea motora hay otra capa de actividad neuronal, que es la que se pone en marcha cuando pensamos algo que no queremos decir en voz alta.
    </p><h2 class="article-text">Pensamientos con contrase&ntilde;a</h2><p class="article-text">
        Los autores de este nuevo estudio, publicado <a href="https://www.cell.com/cell/fulltext/S0092-8674(25)00681-6" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la revista </a><a href="https://www.cell.com/cell/fulltext/S0092-8674(25)00681-6" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Cell</em></a>,  aseguran que su interfaz cerebro-computadora (BCI) discrimina y decodifica la se&ntilde;al espec&iacute;fica del &ldquo;habla pensada&rdquo;, lo que abre posibles v&iacute;as para ayudar a pacientes que est&aacute;n &ldquo;enclaustrados&rdquo; y ni siquiera pueden activar las v&iacute;as motoras. Al mismo tiempo, los investigadores se dieron cuenta de que esto tiene implicaciones que afectan a la propia privacidad del pensamiento, por lo que idearon un sistema para proteger su lectura con una contrase&ntilde;a, una palabra clave que solo conoce el paciente y que autoriza el acceso.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El sistema solo empieza a traducir la actividad neuronal en palabras una vez que detecta una contraseña, similar a cuando ingresas una clave para usar tu teléfono o portátil</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Erin Kunz</span>
                                        <span>—</span> Autora principal del artículo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El sistema que imped&iacute;a que la BCI decodificara el habla interna, revelan los autores, se desbloqueaba temporalmente con la frase &ldquo;<em>chitty chitty bang bang</em>&rdquo;. Cuando los usuarios pensaban en esta clave, el sistema reconoc&iacute;a la contrase&ntilde;a con una precisi&oacute;n superior al 98%. &ldquo;El sistema solo empieza a generar resultados decodificados (a traducir la actividad neuronal en palabras) una vez que detecta una contrase&ntilde;a, similar a cuando ingres&aacute;s una clave para usar tu tel&eacute;fono o port&aacute;til&rdquo;, explica <a href="https://neuroscience.stanford.edu/people/erin-kunz" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Erin Kunz</a>, autora principal del art&iacute;culo. &ldquo;O quiz&aacute;s de forma m&aacute;s parecida, cuando us&aacute;s Siri o Alexa y dec&iacute;s &lsquo;Hola, Alexa&rsquo;: solo responde cuando dec&iacute;s una frase espec&iacute;fica primero; de lo contrario, te ignora&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Palabras imaginadas</h2><p class="article-text">
        Para el estudio, el equipo registr&oacute; la actividad neuronal mediante microelectrodos implantados en la corteza motora (la regi&oacute;n cerebral responsable del habla) de cuatro participantes con par&aacute;lisis grave causada por esclerosis lateral amiotr&oacute;fica (ELA) o un ictus del tronco encef&aacute;lico. Los cient&iacute;ficos pidieron a los participantes que intentaran hablar o imaginaran que pronunciaban un conjunto de palabras y descubrieron que el intento de hablar y el habla interna activan regiones superpuestas en el cerebro, pero distintas.  
    </p><p class="article-text">
        Utilizando los datos del habla interna, el equipo entren&oacute; modelos de inteligencia artificial para interpretar estas palabras. En una demostraci&oacute;n de prueba de concepto, la BCI pudo decodificar oraciones imaginadas de un vocabulario de hasta 125.000 palabras con una precisi&oacute;n de hasta el 74%. La interfaz tambi&eacute;n pudo captar lo que a algunos participantes del habla interna nunca se les indic&oacute; que dijeran, como n&uacute;meros, cuando se les pidi&oacute; que contaran los c&iacute;rculos rosas en la pantalla. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para las personas con discapacidades motoras y del habla graves, las BCI capaces de decodificar el habla interna podrían ayudarles a comunicarse con mucha más facilidad y naturalidad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Erin Kunz</span>
                                        <span>—</span> Autora principal del artículo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;En primer lugar, quer&iacute;amos explorar una importante frontera &eacute;tica y t&eacute;cnica: &iquest;podr&iacute;an estos sistemas decodificar palabras que una persona nunca tuvo la intenci&oacute;n de decir en voz alta?&rdquo;, resume Kunz. &ldquo;En segundo lugar, nuestro objetivo era hacer que las BCI fueran m&aacute;s accesibles y c&oacute;modas para usuarios con discapacidades motoras y del habla graves. Muchos de nuestros primeros participantes (como personas con ELA) compartieron que intentar vocalizar mientras usaban el sistema era agotador&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9168154e-f51e-433d-b4c4-cac743652415_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9168154e-f51e-433d-b4c4-cac743652415_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9168154e-f51e-433d-b4c4-cac743652415_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9168154e-f51e-433d-b4c4-cac743652415_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9168154e-f51e-433d-b4c4-cac743652415_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9168154e-f51e-433d-b4c4-cac743652415_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9168154e-f51e-433d-b4c4-cac743652415_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Una de las pacientes, en una sesión de investigación con la interfaz BCI."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una de las pacientes, en una sesión de investigación con la interfaz BCI.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En general, el equipo descubri&oacute; que, si bien el habla intentada y el habla interna imaginada producen patrones similares de actividad neuronal en la corteza motora, eran lo suficientemente diferentes como para distinguirse con precisi&oacute;n. &ldquo;Esta es la primera vez que logramos comprender c&oacute;mo se ve la actividad cerebral cuando simplemente pensamos en hablar&rdquo;, resume Kunz. &ldquo;Para las personas con discapacidades motoras y del habla graves, las BCI capaces de decodificar el habla interna podr&iacute;an ayudarles a comunicarse con mucha m&aacute;s facilidad y naturalidad&rdquo;.  
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Impresionante y significativo&rdquo; </h2><p class="article-text">
        Kunz reconoce que no es el &uacute;nico intento de decodificar el habla interna (o imaginada) y recuerda que el equipo de <a href="https://scholar.google.com/citations?user=uwXqh64AAAAJ&amp;hl=en" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sara Wandelt</a>, investigadora del Instituto Tecnol&oacute;gico de California (Caltech), <a href="https://www.nature.com/articles/s41562-024-01867-y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">decodific&oacute; palabras individuales</a>, aunque en una regi&oacute;n diferente del cerebro. Consultada por <a href="http://elDiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>, Wandelt reconoce que este nuevo estudio es un avance t&eacute;cnico &ldquo;impresionante y significativo&rdquo; hacia las BCI que decodifican el habla interna, permitiendo potencialmente que las personas con par&aacute;lisis se comuniquen de una manera que resulte m&aacute;s f&aacute;cil y natural.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todos los participantes prefirieron este enfoque de habla interna al intento de hablar, ya que requería menos esfuerzo físico y evitaba la articulación visible</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sara Wandelt</span>
                                        <span>—</span> Investigadora del Instituto Tecnológico de California (Caltech)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;En nuestros propios estudios, demostramos que las palabras habladas internamente pod&iacute;an decodificarse desde la corteza parietal posterior&rdquo;, se&ntilde;ala Wandelt. &ldquo;El presente trabajo muestra que la corteza motora tambi&eacute;n transporta se&ntilde;ales para el habla interna, lo que permite la decodificaci&oacute;n sin pedir a los participantes que intenten o imiten el habla, lo que a veces puede resultar engorroso o agotador&rdquo;. En su opini&oacute;n, haber logrado una decodificaci&oacute;n fiable de siete palabras diferentes &uacute;nicamente a partir del habla interna en cuatro personas, constituye un resultado contundente. &ldquo;Todos los participantes prefirieron este enfoque de habla interna al intento de hablar, ya que requer&iacute;a menos esfuerzo f&iacute;sico y evitaba la articulaci&oacute;n visible&rdquo;, apunta. 
    </p><h2 class="article-text">Proteger los datos neuronales</h2><p class="article-text">
        Otros especialistas, como el neurocient&iacute;fico espa&ntilde;ol <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Rafael_Yuste" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rafael Yuste</a>, se muestran esc&eacute;pticos con el resultado. &ldquo;Se trata de un estudio incremental, que sigue trabajos anteriores, como <a href="https://www.nature.com/articles/s41583-024-00819-9" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el de Chang en 2023</a>, pero a&ntilde;adiendo m&aacute;s pacientes&rdquo;, explica. &ldquo;La diferencia entre este <em>paper</em> es que, seg&uacute;n ellos, ahora descodifican no solo el &lsquo;habla intentada&rsquo;, sino el &lsquo;habla interna&rsquo;, pero yo creo que es una diferencia esencialmente sem&aacute;ntica&rdquo;. Respecto a la privacidad del pensamiento, cree que no hay ning&uacute;n riesgo en utilizar estos m&eacute;todos en pacientes, aunque s&iacute; los habr&iacute;a si se utilizan m&eacute;todos parecidos en dispositivos comerciales, por lo que es urgente legislar para proteger los datos neuronales.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No se cómo evitarán el riesgo de que la máquina traduzca todos mis potenciales pensamientos en hablar sin que yo quiera externalizarla</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Antonio Oliviero</span>
                                        <span>—</span> Jefe de Neurología del Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://scholar.google.it/citations?user=jEMz-14AAAAJ&amp;hl=it" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Antonio Oliviero</a>, jefe de Neurolog&iacute;a del Hospital Nacional de Parapl&eacute;jicos de Toledo (HNP), tambi&eacute;n tiene dudas sobre lo que suceder&aacute; con la privacidad una vez que la tecnolog&iacute;a de traducci&oacute;n del &lsquo;habla pensada&rsquo; sea de uso com&uacute;n. &ldquo;No se c&oacute;mo evitar&aacute;n el riesgo de que la m&aacute;quina traduzca todos mis potenciales pensamientos en hablar sin que yo quiera externalizarla&rdquo;, asegura. &ldquo;El tema del habla intentada y el habla pensada es hist&oacute;ricamente un problema, pero si tienes en cuenta que una de las cosas que les sucede a los pacientes que tienen alteraciones frontales es que no inhiben el habla pensada, y pueden decir todo lo que se le ocurre en la cabeza, habr&iacute;a que cuidar la codificaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para <a href="https://hnparaplejicos.sanidad.castillalamancha.es/en/profesionales/investigacion/basica/neurofisiologia-experimental" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan de los Reyes Aguilar</a>, investigador del HNP, lo relevante es que al implantar estos microelectrodos en el &aacute;rea motora, los autores consiguen descifrar palabras que la persona piensa, lee, escucha, pero no quiere decir. &ldquo;Eso es lo que hace nuestro cerebro cuando t&uacute; est&aacute;s pensando cosas que puedes o no puedes decir y tu corteza prefrontal te da o no te da permiso, se llama inhibici&oacute;n&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Lo novedoso, para el experto, es que eso genera un posible problema en el futuro, si los implantes pueden estar decodificando lo que una persona piensa. &ldquo;Esto les obliga a inventarse una especie de <em>llave </em>entre la palabra pensada que no se quiere ejecutar y las palabras que s&iacute; se quieren ejecutar&rdquo;, concluye. &ldquo;Y tendremos que incorporar estos sistemas, para que las personas que tienen problemas de comunicaci&oacute;n solo comuniquen lo que quieren y se callen lo que no quieren, como hacemos los dem&aacute;s&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/neurocientificos-hallan-nueva-via-leer-pensamiento-protegen-intrusiones-contrasena_1_12536081.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Aug 2025 17:06:33 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a8fb1f8a-ff1b-4118-99f4-7e56d384a110_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="47142" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a8fb1f8a-ff1b-4118-99f4-7e56d384a110_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="47142" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Neurocientíficos hallan una nueva vía para "leer" el pensamiento y lo protegen de intrusiones con una contraseña]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a8fb1f8a-ff1b-4118-99f4-7e56d384a110_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Neurociencia,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una nueva ampliación del 'Atlas de las células humanas’ promete revolucionar la biología celular]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/nueva-ampliacion-atlas-celulas-humanas-promete-revolucionar-biologia-celular_1_11837292.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6968ff5b-cba2-4cfc-b5b5-3ac98d2c61d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una nueva ampliación del &#039;Atlas de las células humanas’ promete revolucionar la biología celular"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El consorcio internacional en el que participan más de cien países acaba de publicar una colección de 40 artículos con datos biológicos de células en desarrollo y del sistema digestivo, entre otras, una iniciativa que “ya está transformando nuestra comprensión de la salud humana”</p><p class="subtitle">Hemeroteca - El gran atlas de las células cerebrales humanas abre una nueva era en la neurociencia</p></div><p class="article-text">
        El cuerpo humano est&aacute; compuesto por m&aacute;s de 37 billones de c&eacute;lulas y cada tipo tiene una funci&oacute;n espec&iacute;fica que necesitamos conocer para comprender puzzle completo. Este es el objetivo del proyecto <a href="https://www.humancellatlas.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Atlas de C&eacute;lulas Humanas</a> (HCA, por sus siglas en ingl&eacute;s), que arranc&oacute; en 2016 con la participaci&oacute;n de m&aacute;s de 3.600 investigadores de 102 pa&iacute;ses.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque ya se hab&iacute;an publicado datos de 530.000 c&eacute;lulas del sistema inmunol&oacute;gico (de la&nbsp;m&eacute;dula &oacute;sea&nbsp;y la&nbsp;sangre del cord&oacute;n umbilical) y un atlas de las c&eacute;lulas del&nbsp;h&iacute;gado, el proyecto acaba de dar un enorme salto adelante con la publicaci&oacute;n este mi&eacute;rcoles de una colecci&oacute;n de m&aacute;s de 40 art&iacute;culos en las revistas del grupo <a href="https://www.nature.com/articles/s41586-024-08338-4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nature</em></a><em>. </em>
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n aprovecha nuevos datos y herramientas anal&iacute;ticas, algunas basadas en inteligencia artificial, para avanzar en tres &aacute;reas clave: los tejidos de desarrollo humano (como los huesos del cr&aacute;neo y las articulaciones de la cadera, la rodilla y el hombro), la b&uacute;squeda de similitudes entre c&eacute;lulas mediante aprendizaje autom&aacute;tico y la creaci&oacute;n del primer atlas del tracto gastrointestinal.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La base para nuevos diagn&oacute;sticos</h2><p class="article-text">
        &ldquo;El Atlas de c&eacute;lulas humanas es una iniciativa global que ya est&aacute; transformando nuestra comprensi&oacute;n de la salud humana&rdquo;, asegura <a href="https://www.teichlab.org/hca" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sarah Teichmann</a>, copresidenta fundadora del consorcio e investigadora de la Universidad de Cambridge. &ldquo;Al crear un mapa de referencia integral del cuerpo humano sano (una especie de 'Google Maps' para la biolog&iacute;a celular), establece un punto de referencia para detectar y comprender los cambios que subyacen a la salud y la enfermedad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En opini&oacute;n de Teichmann, este nuevo nivel de conocimiento sobre los genes, mecanismos y tipos de c&eacute;lulas espec&iacute;ficos dentro de los tejidos est&aacute; sentando las bases para diagn&oacute;sticos m&aacute;s precisos, descubrimientos de f&aacute;rmacos innovadores y enfoques avanzados de medicina regenerativa.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El atlas establece un punto de referencia para detectar y comprender los cambios que subyacen a la salud y la enfermedad </p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sarah Teichmann</span>
                                        <span>—</span> Copresidenta fundadora del consorcio e investigadora de la Universidad de Cambridge.
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Uno de los mejores ejemplos es el atlas celular del intestino humano que se publica ahora y que abarca desde los tejidos de la boca hasta el es&oacute;fago, el est&oacute;mago, los intestinos y el colon, y tambi&eacute;n incluye datos de personas con enfermedades inflamatorias como la enfermedad de Crohn. Este colosal trabajo permiti&oacute; identificar un tipo de c&eacute;lula intestinal que puede estar involucrada en la inflamaci&oacute;n intestinal, lo que proporciona un recurso valioso para investigar y, en &uacute;ltima instancia, tratar afecciones como la colitis ulcerosa y el propio Crohn.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a5c2d278-16ac-47bd-9827-9df6e8550b88_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a5c2d278-16ac-47bd-9827-9df6e8550b88_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a5c2d278-16ac-47bd-9827-9df6e8550b88_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a5c2d278-16ac-47bd-9827-9df6e8550b88_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a5c2d278-16ac-47bd-9827-9df6e8550b88_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a5c2d278-16ac-47bd-9827-9df6e8550b88_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a5c2d278-16ac-47bd-9827-9df6e8550b88_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Vasos sanguíneos en una muestra de íleon humano."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Vasos sanguíneos en una muestra de íleon humano.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La nueva colecci&oacute;n de art&iacute;culos tambi&eacute;n incluye nuevos mapas de los tejidos humanos durante el desarrollo. Entre ellos, el primer mapa del desarrollo esquel&eacute;tico humano, que revela c&oacute;mo se forma el esqueleto, arroja luz sobre los or&iacute;genes de la artritis e identifica las c&eacute;lulas implicadas en las enfermedades esquel&eacute;ticas. El equipo mape&oacute; todas las c&eacute;lulas cr&iacute;ticas para la formaci&oacute;n del cr&aacute;neo e investig&oacute; c&oacute;mo las mutaciones gen&eacute;ticas pueden causar que los puntos blandos en el cr&aacute;neo de los reci&eacute;n nacidos se fusionen demasiado pronto, restringiendo el crecimiento del cerebro en desarrollo. En el futuro, estas c&eacute;lulas podr&iacute;an usarse como posibles objetivos diagn&oacute;sticos y terap&eacute;uticos para identificar y tratar afecciones cong&eacute;nitas.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n encontraron ciertos genes activados en c&eacute;lulas &oacute;seas tempranas que podr&iacute;an estar relacionados con un mayor riesgo de desarrollar artritis de cadera en la edad adulta. En el futuro, estudiar m&aacute;s a fondo estas diferentes c&eacute;lulas podr&iacute;a ayudar a desarrollar nuevos tratamientos para estas afecciones. Por otro lado, un estudio adicional describe un atlas de la placenta del primer trimestre, que incluye informaci&oacute;n sobre los programas gen&eacute;ticos que controlan c&oacute;mo se desarrolla la placenta y c&oacute;mo funciona para proporcionar nutrientes y protecci&oacute;n al embri&oacute;n.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e93d1e6d-01f4-450e-9194-ed06bea1012d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e93d1e6d-01f4-450e-9194-ed06bea1012d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e93d1e6d-01f4-450e-9194-ed06bea1012d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e93d1e6d-01f4-450e-9194-ed06bea1012d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e93d1e6d-01f4-450e-9194-ed06bea1012d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e93d1e6d-01f4-450e-9194-ed06bea1012d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e93d1e6d-01f4-450e-9194-ed06bea1012d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Desarrollo de una extremidad superior, incluida la mano y los dedos en desarrollo. Cada punto representa una célula segmentada. Se detecta el grado de expresión de 155 genes diferentes en cada punto."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Desarrollo de una extremidad superior, incluida la mano y los dedos en desarrollo. Cada punto representa una célula segmentada. Se detecta el grado de expresión de 155 genes diferentes en cada punto.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, un atlas integrado de c&eacute;lulas organoides cerebrales, desarrollado por <a href="https://bsse.ethz.ch/qdb/the-group/people.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Barbara Treutlein</a> y sus colegas, proporciona informaci&oacute;n sobre la eficacia con la que los organoides capturan aspectos del cerebro en desarrollo. Estos avances se suman a otras iniciativas cient&iacute;ficas, como la reciente publicaci&oacute;n del <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/publican-primer-atlas-completo-cerebro-mosca-google-maps-conexiones-neuronales_1_11697770.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">primer atlas completo del cerebro de la mosca</a>,&nbsp;o la caracterizaci&oacute;n, por parte de la iniciativa BRAIN de m&aacute;s de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/gran-atlas-celulas-cerebrales-humanas-abre-nueva-neurociencia_1_10587324.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">3.000 tipos de c&eacute;lulas cerebrales humanas</a> que revelan las caracter&iacute;sticas que nos distinguen de otros primates.
    </p><h2 class="article-text">Un hito y un desaf&iacute;o &eacute;tico</h2><p class="article-text">
        Para <a href="https://www.deusto.es/es/inicio/somos-deusto/equipo/investigadores/66269/investigador" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Iago Rodr&iacute;guez-Lago</a>, m&eacute;dico gastroenter&oacute;logo espa&ntilde;ol del Hospital Universitario de Galdakao-Usansolo, estos trabajos constituyen un avance significativo hacia la construcci&oacute;n del mapa m&aacute;s detallado de los tipos celulares del cuerpo humano conocido hasta ahora. Como especialista, valora especialmente la creaci&oacute;n de un atlas de las poblaciones celulares del tracto digestivo. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es una gran oportunidad para la búsqueda de nuevas dianas de tratamiento y medidas lo más individualizadas posible en cada persona</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Iago Rodríguez-Lago</span>
                                        <span>—</span> Médico gastroenterólogo del Hospital Universitario de Galdakao-Usansolo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Estos descubrimientos subrayan la importancia de abordar la inflamaci&oacute;n a nivel celular y establecen una base para aplicar estas perspectivas a otros tejidos y enfermedades inflamatorias, marcando un hito en la b&uacute;squeda de tratamientos innovadores&rdquo;, asegura Rodr&iacute;guez Lago en declaraciones al <a href="https://sciencemediacentre.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">SMC</a>.&nbsp;Esto, a su juicio, abre &ldquo;una gran oportunidad para la b&uacute;squeda de nuevas dianas de tratamiento y de aplicar medidas lo m&aacute;s individualizadas posible en cada persona&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las implicaciones &eacute;ticas del trabajo del HCA son de gran relevancia precisamente porque, al analizar m&aacute;s de 100 millones de c&eacute;lulas procedentes de m&aacute;s de 10.000 personas,  se allana el camino hacia una medicina personalizada adaptada a la composici&oacute;n gen&eacute;tica y celular de cada individuo.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nuestro compromiso es garantizar que los beneficios de este atlas lleguen a todas las personas, independientemente de su ubicación geográfica o antecedentes  

</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Roderic Guigó</span>
                                        <span>—</span> Investigador del CRG y copresidente Grupo de Trabajo en Ética del HCA
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Entender la salud humana requiere estudiar a toda la humanidad, no solo una fracci&oacute;n,&rdquo; afirma <a href="https://www.crg.eu/roderic_guigo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">Roderic Guig&oacute;</span></a>, investigador del Centro de Regulaci&oacute;n Gen&oacute;mica (CRG) que copreside Grupo de Trabajo en &Eacute;tica del consorcio. &ldquo;Nuestro compromiso es garantizar que los beneficios de este atlas lleguen a todas las personas, independientemente de su ubicaci&oacute;n geogr&aacute;fica o antecedentes. Esto implica abordar las diferencias culturales y legales entre pa&iacute;ses&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/nueva-ampliacion-atlas-celulas-humanas-promete-revolucionar-biologia-celular_1_11837292.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Nov 2024 16:50:24 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6968ff5b-cba2-4cfc-b5b5-3ac98d2c61d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="531466" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6968ff5b-cba2-4cfc-b5b5-3ac98d2c61d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="531466" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Una nueva ampliación del 'Atlas de las células humanas’ promete revolucionar la biología celular]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6968ff5b-cba2-4cfc-b5b5-3ac98d2c61d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Salud,Neurociencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La necesidad de aburrirnos un poco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/necesidad-aburrirnos_129_11268085.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e43ef28e-1a74-47f1-9f76-3929cc8b5781_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La necesidad de aburrirnos un poco"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle"> Aunque aburrirse es una sensación de la que tendemos a escapar, relajarse y permanecer por un tiempo sin tener nada que hacer puede traer algunos beneficios.</p></div><p class="article-text">
        Argentina no es un pa&iacute;s en el que uno se pueda aburrir mucho, siempre pasa algo. Cuando no es el tipo de cambio es una invasi&oacute;n de mosquitos. Pero a nivel personal es diferente. Esa sensaci&oacute;n de no poder engancharse con nada, ese tedio con lo que estamos haciendo siempre puede aparecer.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Aburrirse es una sensaci&oacute;n a la que tendemos a escapar, tanto que hay gente dispuesta a darse shocks el&eacute;ctricos antes que no tener nada que hacer. Eso fue&nbsp;lo que concluy&oacute; <a href="https://www.science.org/doi/10.1126/science.1250830" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio</a> en el que les pidieron a j&oacute;venes que se quedaran solos en una habitaci&oacute;n, sin est&iacute;mulos, durante 15 minutos. Lo &uacute;nico que hab&iacute;a era una terminal que daba descargas el&eacute;ctricas. De todos los que pasaron por ah&iacute;, el 43% se dio un shock en alg&uacute;n momento (el 25% de las mujeres y el 67% de los hombres). Es decir, casi la mitad de las personas prefiri&oacute; un poco de dolor antes que aburrirse. Y antes de que juzgues a los participantes, &iquest;cu&aacute;ndo fue la &uacute;ltima vez que te quedaste 15 minutos quieto sin tener nada que hacer?
    </p><p class="article-text">
        Hay <a href="https://www.researchgate.net/publication/261214289_Types_of_boredom_An_experience_sampling_approach" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">distintas formas</a> de aburrirse, que pueden ir desde lo forzado -estar en una reuni&oacute;n en la que est&aacute;n repasando punto a punto las acciones que ya discutieron 57 mil veces- hasta algo m&aacute;s interno, cuando una actividad que nosotros mismos elegimos no termina de engancharnos, pasando de posteo en posteo en una red social o cortando las pel&iacute;culas a los 5 minutos porque no nos entretiene ninguna. Es una sensaci&oacute;n desagradable, pero que sirve como mensaje de que nuestro cerebro est&aacute; subutilizado o no se puede concentrar. Y en general eso no nos gusta. Pero relajarnos y aceptar un poco de aburrimiento puede tener sus beneficios. 
    </p><p class="article-text">
        Uno de ellos es mayor creatividad. En <a href="https://clok.uclan.ac.uk/22263/1/22263%20Does%2520being%2520bored%2520make%2520us%2520more%2520creativeV2.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio</a> separaron a dos grupos de personas, a un grupo le pidieron que haga algo muy aburrido (ten&iacute;an que copiar n&uacute;meros de una gu&iacute;a telef&oacute;nica) y luego les ped&iacute;an que hagan un test de creatividad, en el que ten&iacute;an que pensar todas las cosas que se podr&iacute;an hacer con un objeto. El otro grupo pasaba directo al test de creatividad, sin aburrirse antes. Cuando vieron los resultados, los que hab&iacute;an pasado por el aburrimiento de copiar n&uacute;meros resultaron m&aacute;s creativos. Algo del tedio anterior hizo que su mente funcionase de manera m&aacute;s creativa. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Est&aacute; muy bien aburrirse de vez en cuando&rdquo;, explica <strong>Andrea Goldin</strong>, investigadora del CONICET en el Laboratorio de neurociencia de la Universidad Di Tella, &ldquo;pueden ser momentos de mucha creatividad. Nuestro cerebro se relaja, porque no tiene una demanda externa fuerte y eso puede hacer que la mente tome caminos que no suele tomar y pensemos en cosas nuevas o de otra manera&rdquo;. Es algo que tambi&eacute;n puede ocurrir con tareas rutinarias que no nos exigen mucho, como lavar los platos o ba&ntilde;arnos, que permiten otro tipo de actividad mental. 
    </p><p class="article-text">
        El aburrimiento tambi&eacute;n es clave en la infancia. &ldquo;Cuando un ni&ntilde;o dice &lsquo;estoy aburrido&rsquo; podemos darle algo para hacer, pero perdemos la oportunidad de que puedan resolver ellos mismos qu&eacute; hacer con este tiempo y as&iacute; desarrollen otras habilidades, nuevas ideas y nuevos pensamientos&rdquo;, explica Goldin. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El aburrimiento no es absoluto, lo que a algunos les puede parecer tedioso, a otros les fascina. Y también tenemos distintas capacidades para manejarlo, según nuestra personalidad, nuestras experiencias y nuestra edad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Como todo, tiene que ser en su justa medida. Demasiado aburrimiento puede ser una se&ntilde;al de que no estamos suficientemente desafiados o que no logramos engancharnos con nada. Y puede tener algunos efectos negativos, sobre todo si para escaparle estamos dispuestos a hacer cualquier cosa. Una de las consecuencias que puede tener es que comamos m&aacute;s simplemente por falta de est&iacute;mulos. En <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/0306460377900156" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio</a>, pusieron a un grupo de personas a hacer tareas que eran mentalmente exigentes y otras que eran totalmente aburridas. En ambos casos dejaban galletitas sobre la mesa. Encontraron que las personas que se aburr&iacute;an tend&iacute;an a comer m&aacute;s durante el proceso. Es una salida mucho m&aacute;s agradable que una descarga el&eacute;ctrica. Y el aburrimiento permanente, por ejemplo de un trabajo poco estimulante, <a href="https://psycnet.apa.org/doiLanding?doi=10.1037%2F1076-8998.10.2.83" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">puede tener</a> consecuencias realmente negativas en la salud. 
    </p><p class="article-text">
        El aburrimiento no es absoluto, lo que a algunos les puede parecer tedioso, a otros les fascina. Y tambi&eacute;n tenemos distintas capacidades para manejarlo, seg&uacute;n nuestra personalidad, nuestras experiencias y nuestra edad: hay <a href="https://www.bps.org.uk/psychologist/boredom-across-lifespan" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">algunos estudios</a> que muestran que tenemos un pico de aburrimiento en nuestra adolescencia, que luego va decayendo hasta retomarse en la vejez. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de c&oacute;mo lidiamos con el aburrimiento, pareciera que tendemos a escaparle sistem&aacute;ticamente cuando lo sentimos cerca. Pero quiz&aacute;s un rato de cerebro menos estimulado, que nos permita divagar tranquilamente, podr&iacute;a venirnos bien de vez en cuando. Y una actualidad un poco m&aacute;s aburrida probablemente tampoco nos vendr&iacute;a mal. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>OS/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olivia Sohr]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/necesidad-aburrirnos_129_11268085.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Apr 2024 09:22:04 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e43ef28e-1a74-47f1-9f76-3929cc8b5781_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="55846" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e43ef28e-1a74-47f1-9f76-3929cc8b5781_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="55846" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La necesidad de aburrirnos un poco]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e43ef28e-1a74-47f1-9f76-3929cc8b5781_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Sociedad,Aburrimiento,creatividad,Neurociencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Discusiones que valen la pena, cómo darlas sin perder a todos tus contactos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/discusiones-valen-pena-darlas-perder-contactos_129_10755510.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b4106ebf-b339-4ab8-9355-1299c8d4e231_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Discusiones que valen la pena, cómo darlas sin perder a todos tus contactos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las discusiones pueden ser interesantes y divertidas, pero también pueden volverse aburridas y hasta violentas. Tener conversaciones con los que piensan distinto sin buscar ganarlas, la clave. </p></div><p class="article-text">
        Hemos pasado por tiempos intensos de discusi&oacute;n en los &uacute;ltimos meses, y lo m&aacute;s probable es que sigamos por un tiempo m&aacute;s en este clima. El tema con las discusiones es que pueden ser interesantes y divertidas, pero tambi&eacute;n pueden volverse aburridas y hasta violentas. As&iacute; que vale prepararnos y pensar: qu&eacute; discusiones valen la pena y c&oacute;mo llevarlas para no terminar solos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay muchas razones para discutir, pero vamos a centrarnos en un objetivo: tratar de que la otra persona nos escuche. O sea, no literalmente, sino que algo de lo que le estamos diciendo pueda hacerla cambiar de opini&oacute;n. Y no es que exista una receta m&aacute;gica para convencer personas, pero s&iacute; hay algunas cuestiones que la evidencia muestra que pueden ayudar m&aacute;s a que sean m&aacute;s receptivos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una de ellas es entrar en los detalles. Muchas veces discutimos grandes conceptos o ideas, a favor o en contra de la justicia social o de dolarizar la econom&iacute;a, en donde se mezclan muchas cuestiones a la vez. Si entr&aacute;semos m&aacute;s en los detalles, de a qu&eacute; nos referimos y qu&eacute; significa en la pr&aacute;ctica, y sobre todo, si somos conscientes de lo poco que sabemos en muchos casos, probablemente ser&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil ponernos de acuerdo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se han hecho varios estudios en esta l&iacute;nea que muestran que tendemos a pensar que sabemos m&aacute;s de c&oacute;mo funcionan las cosas de lo que sabemos realmente. A nivel cotidiano, por ejemplo, existen <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3062901/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hecho estudios</a> en los que les preguntan a las personas cu&aacute;nto saben sobre c&oacute;mo funciona un cierre, un mecanismo que usamos todos los d&iacute;as cuando nos ponemos un jean o abrimos una cartuchera. En general, la gente dice que sabe c&oacute;mo funciona. Pero cuando les piden que lo expliquen con el mayor detalle posible, empiezan a hacer agua, y terminan el ejercicio bastante menos convencidos de que lo saben.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En una discusión se pueden jugar muchas cosas que van más allá de los argumentos que se puedan presentar de lado y lado. Hay emociones, sentimientos de pertenencia a un grupo y muchos otros factores</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lo mismo ocurre con temas m&aacute;s complejos. En una <a href="https://static1.squarespace.com/static/5b9ae7eb5b409ba14aae53dc/t/5b9fdd4a70a6ad56b4cda7dc/1537203532461/fernbachetal_illusionofunderstanding_2013.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> le ped&iacute;an a las personas su opini&oacute;n sobre un tema, como las pol&iacute;ticas para mitigar el cambio clim&aacute;tico, y que dijeran cu&aacute;n bien lo entend&iacute;an. Los participantes tend&iacute;an a sobreestimar su comprensi&oacute;n, pero cuando trataban de explicarlo y se daban cuenta de que no sab&iacute;an tanto, tend&iacute;an a moderar su opini&oacute;n. No pasaba lo mismo cuando les ped&iacute;an que simplemente listen las razones por las que estaban a favor o en contra de una pol&iacute;tica. Es decir, no basta simplemente con pensar en el tema un rato, lo que cambia es tener que tratar de explicarlo. Un primer paso para discutir con otro, es establecer cu&aacute;nto sabemos realmente del tema y qu&eacute; estamos discutiendo, en lugar de trenzarse directo sobre lo que le parece a cada uno.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si de casualidad sos m&aacute;s bien moderado en tus opiniones, eso tambi&eacute;n puede ayudar, pero ten&eacute;s que ser un moderado convencido. Un <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0960982219313247" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> que se hizo en nuestro pa&iacute;s, mostr&oacute; que cuando pon&iacute;an a un grupo de personas con distintas opiniones a discutir sobre un tema, como el aborto, uno de los factores clave para lograr un consenso era la presencia de personas que tuviesen un opini&oacute;n m&aacute;s cercana al centro. Pero no se trata de personas que no tienen una opini&oacute;n sobre el tema y por eso se posicionan en el centro, sino que tienen una postura fuerte y moderada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No hay tantas personas en esa situaci&oacute;n. &ldquo;Son casos raros, lo t&iacute;pico es que cuando una persona se ubica en el centro en un debate, no es porque est&aacute; convencida de esa posici&oacute;n sino que tiene incertidumbre sobre el tema&rdquo;, explica <strong>Joaqu&iacute;n Navajas</strong>, uno de los autores de del estudio y Director del Laboratorio de Neurociencia de la Universidad Torcuato Di Tella. Y agreg&oacute; que la forma en la que pueden ayudar a lograr acuerdos, es gracias a &ldquo;un proceso de mediaci&oacute;n&rdquo;, en el que logran mover las posiciones m&aacute;s extremas hacia el centro. As&iacute; que si ten&eacute;s posiciones moderadas, pod&eacute;s jugar un rol clave en las discusiones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si todo falla, hay una pregunta que puede ayudar a dilucidar si la otra persona tiene alguna posibilidad de ser convencida: &iquest;Qu&eacute; necesitar&iacute;as para convencerte de que no es como vos pens&aacute;s? Si no hay absolutamente nada que pueda convencer al otro, quiz&aacute;s es tiempo de dejar la discusi&oacute;n, no se trata de argumentos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y lo mismo vale de nuestro lado. Para tener una discusi&oacute;n, nosotros tambi&eacute;n tenemos que estar dispuestos a evaluar honestamente los puntos del otro. Y eso implica tambi&eacute;n dejar de lado nuestros sesgos. Uno de ellos es el sesgo de confirmaci&oacute;n, que nos hace incorporar de manera mucho m&aacute;s f&aacute;cil informaci&oacute;n que est&aacute; alineada con lo que pensamos. B&aacute;sicamente definimos nuestra postura sobre un tema, y luego lo que hacemos es buscar evidencia que confirme eso. Y cuando nos cruzamos con evidencia que nos contradice, la desechamos con alguna excusa de tipo &ldquo;no est&aacute; bien hecho ese estudio&rdquo;, &ldquo;esos datos est&aacute;n mal&rdquo;. Pero algunas cosas pueden ayudarnos a reducir este sesgo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre los muchos estudios que se han hecho sobre esto, hay <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0883035516300453" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uno</a> en el que le pidieron a un grupo de personas que tomaran posici&oacute;n sobre un tema viendo algunos materiales (se trataba de c&oacute;mo resolver un problema energ&eacute;tico y el rol que pod&iacute;a tener la energ&iacute;a nuclear) y luego discutieran con otra persona que ten&iacute;a una postura diferente. Solo que a algunos les pidieron que discutieran para convencer al otro, y a otros que lo hicieran para buscar consenso y ponerse de acuerdo. En el caso de los que buscaban consenso, encontraron que despu&eacute;s de discutir ten&iacute;an menos tendencia a interpretar los datos seg&uacute;n su propia postura, o sea bajaba su sesgo de confirmaci&oacute;n. Tener conversaciones con los que piensan distinto sin buscar ganarlas, puede ayudar a que tengamos una mejor comprensi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En una discusi&oacute;n se pueden jugar muchas cosas que van m&aacute;s all&aacute; de los argumentos que se puedan presentar de lado y lado. Hay emociones, sentimientos de pertenencia a un grupo y muchos otros factores. Pero eso no quiere decir que nunca sirva argumentar y tratar de convencer a otro (o dejarnos convencer). Para hacerlo, vale la pena tratar de entender qu&eacute; se le juega a la otra persona, y no quedarse en la discusi&oacute;n de las grandes ideas, sino entrar en los detalles y desarmar los grandes conceptos para buscar consensos y puntos comunes. A menos que todos alrededor nuestro piensen igual, necesitamos poder discutir bien.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>OS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olivia Sohr]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/discusiones-valen-pena-darlas-perder-contactos_129_10755510.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 Dec 2023 09:30:26 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b4106ebf-b339-4ab8-9355-1299c8d4e231_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="78042" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b4106ebf-b339-4ab8-9355-1299c8d4e231_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="78042" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Discusiones que valen la pena, cómo darlas sin perder a todos tus contactos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b4106ebf-b339-4ab8-9355-1299c8d4e231_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Discusiones,Sesgos,Mediación,Neurociencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El gran atlas de las células cerebrales humanas abre una nueva era en la neurociencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/gran-atlas-celulas-cerebrales-humanas-abre-nueva-neurociencia_1_10593870.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7a159eab-f8a3-4d63-881d-3e5bd7285127_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El gran atlas de las células cerebrales humanas abre una nueva era en la neurociencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La iniciativa BRAIN publicó un paquete de 21 estudios en los que se han caracterizado más de 3.000 tipos de células cerebrales humanas que revelan las características que nos distinguen de otros primates.</p><p class="subtitle">Por Antonio Martínez Ron - Este pequeño organismo marino contiene la clave sobre el origen de las neuronas</p></div><p class="article-text">
        Cuando el 2 de abril de 2013 el presidente de Estados Unidos, <strong>Barack Obama</strong>, anunci&oacute; el lanzamiento de la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Brain_Research_through_Advancing_Innovative_Neurotechnologies" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">iniciativa BRAIN</a> con el objetivo de trazar un mapa de la actividad de cada&nbsp;neurona&nbsp;en el&nbsp;cerebro humano, y hubo voces que recibieron el proyecto con escepticismo. Se critic&oacute; la asignaci&oacute;n de tal cantidad de recursos, m&aacute;s de US$300 millones, para un objetivo tan dif&iacute;cil de alcanzar como conocer qu&eacute; nos hace humanos.
    </p><p class="article-text">
        Una d&eacute;cada despu&eacute;s, el ambicioso proyecto anuncia los resultados que m&aacute;s se parecen a lo que prometieron, un conjunto de&nbsp;21 art&iacute;culos&nbsp;publicados este jueves en las revistas&nbsp;<em><strong>Science</strong></em>,&nbsp;<em><strong>Science Advances </strong></em>y&nbsp;<em><strong>Science Translational Medicine</strong></em>, en los que un gran consorcio de investigadores revela nuevos conocimientos sobre la composici&oacute;n celular de nuestro sistema nervioso en muchas regiones del cerebro.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Un triunfo de la biolog&iacute;a molecular&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Los estudios son parte de un proyecto dentro de la Iniciativa BRAIN de los Institutos Nacionales de Salud, la llamada <a href="https://biccn.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Red de Censos Celulares</a> (BICCN), un programa lanzado en 2017 que pretende dar repuesta a una serie de cuestiones como cu&aacute;ntos tipos de c&eacute;lulas cerebrales tenemos y cu&aacute;les son sus propiedades. Para ello, los cient&iacute;ficos del <strong>Instituto Karolinska</strong> y del <strong>Instituto Allen</strong> estudiaron los genes activados en c&eacute;lulas cerebrales individuales, una t&eacute;cnica conocida como transcript&oacute;mica unicelular, que revel&oacute; una asombrosa diversidad: m&aacute;s de 3.000 tipos diferentes de c&eacute;lulas cerebrales.
    </p><p class="article-text">
        Partiendo de trabajos anteriores que mapean tipos de c&eacute;lulas cerebrales en alta resoluci&oacute;n en&nbsp;regiones&nbsp;individuales&nbsp;de la corteza cerebral humana, la capa m&aacute;s externa del cerebro, el consorcio ampl&iacute;a esos estudios a docenas y hasta cientos de regiones en todo el cerebro.&nbsp;Para muchas partes del enc&eacute;falo, nunca antes se hab&iacute;an descrito esa complejidad y variedad. En uno de los trabajos, por ejemplo, los investigadores analizaron m&aacute;s de 1,1 millones de c&eacute;lulas cerebrales en 42 regiones cerebrales distintas de tres cerebros humanos.&nbsp;Identificaron 107 subtipos diferentes de c&eacute;lulas cerebrales y pudieron correlacionar aspectos de su biolog&iacute;a molecular con una amplia gama de enfermedades neuropsiqui&aacute;tricas, incluidas la esquizofrenia, el trastorno bipolar, la enfermedad de Alzheimer y la depresi&oacute;n mayor.&nbsp;Los investigadores utilizar&aacute;n ahora estos datos para crear modelos de aprendizaje autom&aacute;tico para predecir c&oacute;mo ciertas variaciones de secuencias en el ADN pueden influir en la regulaci&oacute;n gen&eacute;tica y contribuir a la enfermedad.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e48797e9-f3de-4ac2-b24b-e53ede732674_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e48797e9-f3de-4ac2-b24b-e53ede732674_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e48797e9-f3de-4ac2-b24b-e53ede732674_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e48797e9-f3de-4ac2-b24b-e53ede732674_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e48797e9-f3de-4ac2-b24b-e53ede732674_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e48797e9-f3de-4ac2-b24b-e53ede732674_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e48797e9-f3de-4ac2-b24b-e53ede732674_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Algunos de los tipos celulares descritos en los trabajos."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Algunos de los tipos celulares descritos en los trabajos.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>El actual conjunto de estudios representa un logro hist&oacute;rico que contin&uacute;a construyendo un puente importante para iluminar la complejidad del cerebro humano a nivel celular</strong>&rdquo;, asegura <a href="https://www.ninds.nih.gov/about-ninds/who-we-are/staff-directory/john-ngai" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">John Ngai</a>, director de la Iniciativa BRAIN.&nbsp;&ldquo;<strong>Las colaboraciones cient&iacute;ficas forjadas a trav&eacute;s de BICCN est&aacute;n impulsando el campo hacia adelante a un ritmo exponencial;&nbsp;el progreso &ndash;y las posibilidades&ndash; fueron simplemente impresionantes</strong>&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es un momento crucial en la neurociencia, donde las nuevas tecnologías nos permiten comprender la organización celular muy detallada del cerebro humano</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ed Lein</span>
                                        <span>—</span> Instituto Allen
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Veo esto como un momento crucial en la neurociencia, donde las nuevas tecnolog&iacute;as nos permiten comprender la organizaci&oacute;n celular muy detallada del cerebro humano y de otros cerebros de primates</strong>&rdquo;, explica <a href="https://alleninstitute.org/person/ed-lein/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ed Lein</a>,&nbsp;investigador&nbsp;principal del Allen Institute for Brain Science, que ha liderado varios de los estudiosos relevantes.&nbsp;&ldquo;<strong>En esencia, este conjunto de trabajos es un triunfo de la biolog&iacute;a molecular</strong>: el uso diferencial de genes puede usarse para definir tipos de c&eacute;lulas, y las herramientas de la gen&oacute;mica podr&iacute;an usarse para crear los primeros borradores de mapas anotados de alta resoluci&oacute;n de las c&eacute;lulas. que componen todo el cerebro humano&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>El cerebro humano no es homog&eacute;neo</strong>&rdquo;, dice <a href="https://profiles.ucsd.edu/bing.ren" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bing Ren</a>, investigador de la Facultad de Medicina de UC San Diego.&nbsp;&ldquo;Est&aacute; formado por una red enormemente compleja de neuronas y c&eacute;lulas no neuronales, cada una de las cuales cumple funciones diferentes.&nbsp;<strong>Mapear los diferentes tipos de c&eacute;lulas en el cerebro y comprender c&oacute;mo funcionan juntas nos ayudar&aacute; en &uacute;ltima instancia a descubrir nuevas terapias que puedan apuntar a tipos de c&eacute;lulas individuales relevantes para enfermedades espec&iacute;ficas</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, aunque estos nuevos resultados ofrecen informaci&oacute;n importante sobre el cerebro humano y su patolog&iacute;a, los cient&iacute;ficos a&uacute;n est&aacute;n lejos de terminar con el mapeo.&nbsp;Los datos de los estudios recientemente publicados tambi&eacute;n se incorporar&aacute;n al&nbsp;<a href="https://www.humancellatlas.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Human Cell Atlas</a>, un esfuerzo internacional que est&aacute; construyendo un atlas de referencia integral de c&eacute;lulas en todos los &oacute;rganos, tejidos y sistemas del cuerpo humano.
    </p><h3 class="article-text">Una remesa para la historia</h3><p class="article-text">
        Para el neurocient&iacute;fico espa&ntilde;ol <a href="https://cajal.csic.es/laboratorios/plataforma-cajal-blue-brain/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Javier de Felipe</a>, del <strong>Instituto Cajal-CSIC</strong>, esta colaboraci&oacute;n es &ldquo;una maravilla&rdquo; que aporta una cantidad enorme de datos nuevos para entender mejor los circuitos del cerebro y hacer comparaciones entre el cerebro humano y otras especies.&nbsp;&ldquo;<strong>Estos datos aportan el esqueleto que facilitar&aacute; la comprensi&oacute;n final del cerebro</strong>&rdquo;, describe a <a href="http://eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>. &ldquo;Tambi&eacute;n nos servir&aacute; para conocer las enfermedades que le afectan, porque ayudan a entender qu&eacute; pasa con la expresi&oacute;n de genes presentes en la enfermedad de alzheimer o la esquizofrenia, por citar dos ejemplos&rdquo;. En su opini&oacute;n, la clasificaci&oacute;n de los tipos celulares es fundamental para establecer este conocimiento del cerebro, aunque est&aacute; encima de la mesa definir bien qu&eacute; significa &ldquo;tipo celular&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        Para <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Rafael_Yuste" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rafel Yuste</a>, ide&oacute;logo y l&iacute;der de la iniciativa BRAIN durante sus inicios, &ldquo;esta remesa de art&iacute;culos es historia&rdquo; y &ldquo;<strong>acalla las cr&iacute;ticas que quienes predec&iacute;an que el proyecto no iba a tener impacto</strong>&rdquo;. En su opini&oacute;n, es solo el principio de lo que ser&aacute; un torrente de estudios en la pr&oacute;xima d&eacute;cada que clasificar&aacute;n, utilizando t&eacute;cnicas de transcript&oacute;mica, todos los tipos celulares del cuerpo.&nbsp;Hasta se podr&iacute;a decir, apunta, que no entenderemos c&oacute;mo funciona ning&uacute;n &oacute;rgano del cuerpo hasta que no sepamos qu&eacute; tipos de c&eacute;lulas lo componen. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esta remesa de artículos es historia y acalla las críticas que quienes predecían que el proyecto no iba a tener impacto</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rafel Yuste</span>
                                        <span>—</span> Creador y líder de la iniciativa BRAIN  en sus inicios
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Los trabajos que se publican ahora mapean las c&eacute;lulas del cerebro, ahondan y ponen al d&iacute;a el esfuerzo monumental de Cajal y de su disc&iacute;pulo <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Rafael_Lorente_de_No" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rafael Lorente de No</a> de clasificar anat&oacute;micamente las neuronas&rdquo;, explica Yuste a elDiario.es. &ldquo;Las nuevas t&eacute;cnicas transcript&oacute;micas y estad&iacute;sticas permiten distinguir de una manera rigurosa y automatizada unos tipos celulares de otros basados en sus diferencias moleculares. <strong>Tener una lista de todas las neuronas se puede considerar como una piedra de Rosetta del cerebro, algo que har&iacute;a feliz a Cajal y a Lorente</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ademas del cerebro, recuerda el investigador, hay ahora muchos grupos, institutos, fundaciones y proyectos transnacionales involucrados en clasificar las c&eacute;lulas, no solo del resto del cerebro, sino de todo el cuerpo. &ldquo;Es un esfuerzo descomunal &mdash;apunta&mdash; pero tendr&aacute; un impacto fundamental en la ciencia y la medicina, ya que, al final del d&iacute;a, todo lo que hace el cerebro, o el cuerpo, se cuece entre tipos de c&eacute;lulas&rdquo;.&nbsp;&ldquo;Quiz&aacute;s en una d&eacute;cada, los estudiantes aprender&aacute;n estas clasificaciones que se publican ahora en las primeras lecciones de sus carreras en Biolog&iacute;a o Medicina&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        <em>LC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/gran-atlas-celulas-cerebrales-humanas-abre-nueva-neurociencia_1_10593870.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Oct 2023 20:27:52 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7a159eab-f8a3-4d63-881d-3e5bd7285127_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="84617" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7a159eab-f8a3-4d63-881d-3e5bd7285127_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="84617" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El gran atlas de las células cerebrales humanas abre una nueva era en la neurociencia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7a159eab-f8a3-4d63-881d-3e5bd7285127_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Enfermedades,Neurociencia,Biotecnología,Salud,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La demencia no es “cosa de la edad”: ni natural ni inevitable cuando envejecemos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/demencia-no-cosa-edad-natural-inevitable-envejecemos_1_10535021.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e2c1c24f-e7c8-408e-9847-ec255d1b0f3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La demencia no es “cosa de la edad”: ni natural ni inevitable cuando envejecemos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La idea de que es una consecuencia de hacerse mayor y que, además, no hay nada que hacer sigue extendida entre la población e incluso también entre los profesionales 

</p><p class="subtitle">El aislamiento social aumenta el riesgo de demencia, pero el uso de tecnologías puede ayudar a evitarlo</p><p class="subtitle">Entrevista - Neuroderechos contra la tecnología abusiva: avanza la protección de los procesos cerebrales</p></div><p class="article-text">
        Todos los documentos cient&iacute;ficos relacionados con la demencia llevan d&eacute;cadas destacando con neones verdes:<strong> no son &ldquo;cosas de la edad&rdquo;</strong>. Aunque es el factor de riesgo m&aacute;s conocido, la demencia no es una consecuencia inevitable del envejecimiento y, por tanto, las personas mayores no est&aacute;n condenadas naturalmente a desarrollarla.<strong> El malentendido se coloc&oacute; en el conocimiento popular pero tambi&eacute;n, y lo que es m&aacute;s grave, entre los profesionales:</strong> un 62% de trabajadores de la salud piensan que el deterioro cognitivo severo forma parte del proceso de envejecer, seg&uacute;n los datos de la Alzheimer's Disease International&nbsp;(ADI), la federaci&oacute;n internacional de asociaciones que apoya a pacientes y familiares. 
    </p><p class="article-text">
        El grupo de Neurogeriatr&iacute;a de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Neurolog&iacute;a (SEN) <a href="https://www.sen.es/pdf/2023/DOCUMENTO_CONSENSO_NEUROGERIATRIA.pdf" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">acaba de publicar un primer documento de consenso sobre demencias</a> en Espa&ntilde;a dirigido a los colegas con lagunas y al p&uacute;blico en general que afirma <strong>no solo que no es algo natural sino que adem&aacute;s se puede prevenir con &eacute;xito,</strong> igual que un infarto de miocardio: &ldquo;El manejo adecuado de los factores de riesgo puede retrasar o prevenir un tercio de los casos en el mundo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tenemos que explicar que la demencia no es inevitable. Es importante contarlo para que la gente sepa que el concepto de que no se puede hacer nada no es real. No curar no significa no poder hacer nada&rdquo;, explica la neur&oacute;loga Carmen Terr&oacute;n, una de las autoras del documento, a elDiario.es. 
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s del error, entre otras cosas, est&aacute; el &ldquo;edadismo&rdquo; que atraviesa a la sociedad. Jos&eacute; Augusto Garc&iacute;a, presidente de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Geriatr&iacute;a, advierte de que hay una &ldquo;asunci&oacute;n de que los mayores, por el hecho de serlo, pierden autom&aacute;ticamente capacidades&rdquo;. &ldquo;La sexual, por ejemplo, o la mental. Y por eso es normal que tengan demencia, pero envejecer no es una enfermedad&rdquo;, agrega.
    </p><p class="article-text">
        Esta falsa asunci&oacute;n tiene consecuencias, como el peor acceso a un diagn&oacute;stico. &ldquo;Si no hay mucha formaci&oacute;n entre profesionales y tampoco social, caemos en la idea de que para qu&eacute; van a diagnosticar si no hay nada que hacer&rdquo;, sostiene Maril&oacute; Almagro, presidenta de la Confederaci&oacute;n Espa&ntilde;ola Asociaciones de Familiares de personas con Alzheimer y otras Demencias (CEAFA).
    </p><p class="article-text">
        La demencia es un subgrupo del deterioro cognitivo y est&aacute; causada por diversas enfermedades y lesiones que afectan al cerebro de forma primaria o secundaria, como la enfermedad de Alzheimer o los accidentes cerebrovasculares. &ldquo;En el primer caso sabemos las consecuencias, que son un dep&oacute;sito de prote&iacute;nas en el cerebro que llamamos ovillos neurofibrilares. Se degeneran, mueren y dejan esos ac&uacute;mulos pero no sabemos por qu&eacute; se producen. Tenemos f&aacute;rmacos para tratar el s&iacute;ntoma, la causa no la sabemos&rdquo;, sostiene Garc&iacute;a.  
    </p><h3 class="article-text">1,5 millones de casos en 2050</h3><p class="article-text">
        El n&uacute;mero de adultos &ndash;de 40 a&ntilde;os o m&aacute;s&ndash; que viven con demencia en todo el mundo se triplicar&aacute; de aqu&iacute; a 2050. Pasar&aacute; de los 57 millones que hab&iacute;a en 2019 a 153 millones en 2050.  El incremento en Espa&ntilde;a ser&aacute; del 83% (de los casi 827.000 actuales, a los 1,5 millones en 2050), seg&uacute;n la predicci&oacute;n del estudio multinacional 'Global Burden of Disease', <a href="https://www.thelancet.com/journals/lanpub/article/PIIS2468-2667(21)00249-8/fulltext" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">el primero que ofreci&oacute; estimaciones de previsi&oacute;n para 204 pa&iacute;ses de todo el mundo</a>.  
    </p><p class="article-text">
        Cada a&ntilde;o se diagnostican en nuestro pa&iacute;s unos 40.000 nuevos casos de Alzheimer (el tipo m&aacute;s frecuente de demencia), seg&uacute;n datos de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Neurolog&iacute;a. El n&uacute;mero real, no obstante, es mucho mayor porque existe un grave problema de infradiagn&oacute;stico: se estima que el 80% de los pacientes en estadios leves est&aacute;n sin diagnosticar y que entre el 30 y el 40% de los casos totales tambi&eacute;n lo estar&iacute;an, una &ldquo;situaci&oacute;n que impide que se puedan instaurar precozmente tratamientos farmacol&oacute;gicos y no farmacol&oacute;gicos que ralentizan el deterioro cognitivo y controlan los trastornos conductuales&rdquo;. El asunto de las cifras es complejo porque no existe un censo preciso de personas con esta enfermedad, pero s&iacute; se sabe que el 90% de los casos se concentran en personas mayores de 65 a&ntilde;os.  
    </p><p class="article-text">
        El objetivo es remar en el sentido opuesto a las previsiones, aplanar la curva, y para eso &ndash;coinciden todos los expertos consultados&ndash; es primordial que la informaci&oacute;n que llega a la gente sobre la enfermedad sea la correcta. &ldquo;Son enfermedades que no podemos curar pero s&iacute; intervenir, prevenir y que no aparezcan o que se retrasen. Si se retrasa, no llegas a la edad en la que se desarrolla&rdquo;, asegura la doctora Terr&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Al principio parecía que los factores de prevención eran solo los vasculares, fundamentalmente la hipertensión, pero son muchos más. La lista ha pasado de siete a doce </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Descubrir c&oacute;mo prevenir ha sido, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/marc-suarez-calvet-pronto-habra-farmacos-modifiquen-evolucion-alzheimer-no-curen_128_10210277.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">junto al desarrollo de los f&aacute;rmacos para modificar su evoluci&oacute;n</a>, una de las llaves del avance en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Hasta hace no tanto hab&iacute;a siete factores de prevenci&oacute;n; ahora son 12. Al principio parec&iacute;a que solo eran los vasculares, fundamentalmente la hipertensi&oacute;n, pero son muchos m&aacute;s. Promover la educaci&oacute;n infantil, mantener el compromiso social, reducir el tabaquismo y controlar la p&eacute;rdida de audici&oacute;n, la depresi&oacute;n, la diabetes y la obesidad podr&iacute;an prevenir o retrasar hasta el 40% de las demencias&ldquo;, apunta el documento de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Neurolog&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        El estudio multinacional publicado en <em>The Lancet</em> prev&eacute;, entre otras cosas, que las mejoras en el acceso a la educaci&oacute;n a nivel mundial reduzcan la prevalencia de la demencia en 6-2 millones de casos en todo el mundo para 2050, aunque esto se ver&aacute; contrarrestado por las tendencias previstas en materia de obesidad, hiperglucemia y tabaquismo, que se espera que den lugar a otros 6 u 8 millones de casos de demencia.
    </p><h3 class="article-text">El aislamiento perjudica igual que la hipertensi&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Est&aacute; demostrado que la actividad f&iacute;sica es un &ldquo;protector&rdquo; contra la demencia: disminuye el riesgo en un 20% y puede retrasar su aparici&oacute;n 12 a&ntilde;os, seg&uacute;n la evidencia reunida por el grupo de trabajo de la SEN. Adem&aacute;s, nunca es tarde para comenzar porque el inicio tard&iacute;o tambi&eacute;n tiene un efecto beneficioso. Terr&oacute;n insiste mucho a sus pacientes pero, aclara, nunca desde la culpa y menos desde la bronca. 
    </p><p class="article-text">
        Un concepto muy revelador &ndash;y relativamente reciente&ndash; para los investigadores es el de &ldquo;reserva cognitiva&rdquo;, una especie de &ldquo;dep&oacute;sito de la memoria&rdquo; que se llena con la actividad mental y social y &ldquo;cuanta m&aacute;s llena est&eacute;, mejor, m&aacute;s tarda en vaciarse&rdquo;, ilustra Garc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Otra idea sorprendente: el aislamiento social es tan perjudicial como la hipertensi&oacute;n o la inactividad f&iacute;sica, sostiene el documento. &ldquo;Si sales un rato a la calle con alguien &ndash;explica Garc&iacute;a&ndash;  tienes que pensar qu&eacute; te vas a poner, c&oacute;mo te tienes que dirigir a tu acompa&ntilde;ante y recordar las cosas que hablaste en otro momento. Eso, adem&aacute;s de ser muy importante para que las personas no se sientan solas, es un est&iacute;mulo enorme para el funcionamiento global&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nunca es tarde para empezar con el ejercicio físico. Su efecto siempre va a ser beneficioso</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Como estrategia para mejorar las previsiones bastar&iacute;a con poner en marcha pol&iacute;ticas p&uacute;blicas &ndash;no siempre costosas pero muy eficaces&ndash; seg&uacute;n la etapa de la vida. Terr&oacute;n pone tres ejemplos muy claros: &ldquo;educaci&oacute;n en la etapa temprana, instalaciones deportivas y parques para la parte media de la vida y bancos disponibles al aire libre para edades m&aacute;s avanzadas&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        En el panorama europeo, Reino Unido est&aacute; a la cabeza de los pa&iacute;ses con m&aacute;s atenci&oacute;n hacia las demencias. Aparece como el primero en el informe <em>Alzheimer's Innovation Readiness Index 2021</em>, que examina los avances de 10 pa&iacute;ses de Europa en cinco categor&iacute;as: estrategia y compromiso, detecci&oacute;n y y diagn&oacute;stico precoz, acceso a la atenci&oacute;n m&eacute;dica, concienciaci&oacute;n y seguimiento y est&aacute;ndares de atenci&oacute;n. Espa&ntilde;a obtiene los peores resultados en diagn&oacute;stico precoz, a la cola de los pa&iacute;ses analizados, <a href="https://blog.fpmaragall.org/informe-alzheimer-airi" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">subraya la Fundaci&oacute;n Maragall</a> para la investigaci&oacute;n sobre el Alzheimer. El tiempo de &ldquo;incubaci&oacute;n&rdquo; de la enfermedad hasta que comienzan a aparecer signos cl&iacute;nicos es de entre 10 y 15 a&ntilde;os, explica Terr&oacute;n, que agrega: &ldquo;Cuando diagnosticamos siempre llegamos tarde&rdquo;.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sofía Pérez Mendoza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/demencia-no-cosa-edad-natural-inevitable-envejecemos_1_10535021.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Sep 2023 09:10:35 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e2c1c24f-e7c8-408e-9847-ec255d1b0f3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1303532" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e2c1c24f-e7c8-408e-9847-ec255d1b0f3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1303532" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La demencia no es “cosa de la edad”: ni natural ni inevitable cuando envejecemos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e2c1c24f-e7c8-408e-9847-ec255d1b0f3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Alzheimer,Demencia,Neurociencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué bailamos? Neuroclaves de un impulso irresistible]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/por-que-bailamos-los-seres-humanos_1_10490914.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/64e8ed11-7d49-4806-bdc7-5883755eb057_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué bailamos? Neuroclaves de un impulso irresistible"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los humanos (salvo en ciertas condiciones clínicas) tenemos ese instinto que nos hace ponernos a bailar con determinada música, aunque sea luchando con el pudor que este mismo hecho nos genera. ¿Por qué? ¿Qué pasa en nuestro cerebro en esos momentos?</p><p class="subtitle">La ciencia del amor explica por qué muchas parejas rompen tras cuatro años de relación</p></div><p class="article-text">
        Cuatro de la tarde en un caf&eacute; cualquiera hace algunos d&iacute;as. Diversos perfiles de solitarios&nbsp;<span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>freelancers</em></span>&nbsp;y trabajadores en remoto intentan concentrarse en sus tareas frente a la pantalla de sus notebooks. Luchan contra su instinto de caer rendidos a esta hora de la siesta. 
    </p><p class="article-text">
        De pronto, los distintivos y galopantes acordes de&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=0CFuCYNx-1g" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Superstition</em></span></a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=0CFuCYNx-1g" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">, de Stevie Wonder</a>, comienzan a invadir la estancia. De manera totalmente involuntaria, todas y todos los presentes comienzan a marcar el ritmo con los pies o con la birome que sostienen en la mano. Sus cabezas marcan el comp&aacute;s y algunos &ndash;menos acomplejados&ndash; incluso se balancean r&iacute;tmicamente en sus sillas.
    </p><h2 class="article-text">Beb&eacute;s con mucho ritmo</h2><p class="article-text">
        No pueden controlarlo; <strong>hay canciones y ritmos que nos invitan irremediablemente a movernos</strong>. Los humanos (salvo en ciertas condiciones cl&iacute;nicas) tenemos ese instinto que nos hace ponernos a bailar con determinada m&uacute;sica, aunque sea luchando con el pudor que este mismo hecho nos genera.
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;por qu&eacute;? &iquest;Qu&eacute; pasa en nuestro cerebro en esos momentos?<strong> &ldquo;Instintivo&rdquo;</strong> es, probablemente, el mejor t&eacute;rmino que nos viene a la cabeza para definir la experiencia. Y es que parece que nuestro sistema est&eacute; perfectamente engranado para permitir y promover este movimiento irrefrenable. El hecho de que&nbsp;<a href="https://journals.plos.org/plosone/article/file?id=10.1371/journal.pone.0097680&amp;type=printable" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los beb&eacute;s ya sean capaces de sincronizar sus movimientos a un ritmo externo a los tres meses de vida</a>&nbsp;parece indicar c&oacute;mo de innata es esta capacidad.
    </p><h2 class="article-text">Arrastrados por el&nbsp;<span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>groove</em></span></h2><p class="article-text">
        Efectivamente, tanto cuando vemos a otras personas bailar como cuando nos exponemos a ciertos tipos de m&uacute;sica, se desencadena en nuestro cerebro una respuesta que nos incita a ponernos en movimiento. Investigadores del&nbsp;<a href="https://musicinthebrain.au.dk/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Center for Music in the Brain</em></span></a><a href="https://musicinthebrain.au.dk/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> (Universidad de Aarhus, Dinamarca)</a>&nbsp;han propuesto recientemente un interesante marco te&oacute;rico para ella. Concretamente, sugieren que procesamos primero la informaci&oacute;n sonora y ponemos atenci&oacute;n a sus diferentes caracter&iacute;sticas (activando, fundamentalmente, la corteza auditiva). Aqu&iacute;, el ritmo y la percepci&oacute;n del pulso son piezas clave en relaci&oacute;n con el baile.
    </p><p class="article-text">
        Ciertos estilos musicales y determinadas canciones poseen unas caracter&iacute;sticas sonoras que desencadenan una respuesta agradable (a trav&eacute;s de la activaci&oacute;n del sistema de recompensa, como las cortezas orbitofrontal y cingulada) que nos empuja a bailar. En concreto, nos hace activar regiones de preparaci&oacute;n de movimientos, como la corteza premotora y el &aacute;rea suplementaria motora.<strong> Esta sensaci&oacute;n es lo que se conoce como&nbsp;</strong><a href="https://www.birmingham.ac.uk/research/lcahm/projects/psychology-cognitive-philosophy-groove.aspx" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em><strong>groove</strong></em></span></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si al sentir este&nbsp;<span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>groove</em></span>&nbsp;decidimos dejarnos llevar, pondremos en marcha todo el sistema de control motor, incluyendo aquellas regiones que han automatizado o aprendido movimientos o coreograf&iacute;as en el pasado, como el cerebelo o los ganglios basales, un conjunto de n&uacute;cleos en la base interna del cerebro con multitud de funciones cruciales para el aprendizaje o el procesamiento emocional.&nbsp;<a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0149763423001665" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los cient&iacute;ficos concluyen tambi&eacute;n</a>&nbsp;que<strong> todo este sistema en cadena se ve retroalimentado por el propio baile</strong>, lo cual propicia que sigamos sintiendo placer por el hecho de bailar y queramos continuar haci&eacute;ndolo.
    </p><h2 class="article-text">Y&hellip; &iquest;sirve para algo?</h2><p class="article-text">
        Pero, como pasa con la m&uacute;sica, hay una segunda pregunta que los investigadores de campos como la neurociencia, la psicolog&iacute;a o la antropolog&iacute;a se plantean. &iquest;Por qu&eacute; hemos mantenido un comportamiento que, a primera vista, no parece suponer ninguna ventaja evolutiva? &iquest;C&oacute;mo es que hemos refinado este sistema cerebral para una actividad que podr&iacute;a parecer simplemente recreativa?
    </p><p class="article-text">
        Se ha dicho que el arte, en sus diferentes formas de expresi&oacute;n &ndash;incluyendo el baile&ndash;,&nbsp;<a href="https://nyaspubs.onlinelibrary.wiley.com/doi/epdf/10.1111/nyas.13420" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">provee a los individuos con herramientas</a>&nbsp;para mejorar su &eacute;xito, encontrar una pareja sexual, incrementar su experiencia afectiva o incrementar la cohesi&oacute;n y la comunicaci&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, algunos autores apoyaban la teor&iacute;a de que la danza habr&iacute;a evolucionado conjuntamente con la m&uacute;sica como una forma de&nbsp;<a href="https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fnhum.2016.00064/full" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">protolenguaje</a>, y que su sentido evolutivo radicaba en sus&nbsp;<a href="https://www.nyu.edu/about/news-publications/news/2021/october/why-do-humans-dance--new-research-fellowship-explores-the-evolut.html#:%7E:text=And%20what%20can%20dance%20teach,also%20learn%20to%20move%20rhythmically." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">funciones comunicativas</a>.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, estudios y revisiones recientes van m&aacute;s all&aacute; y han llegado a la conclusi&oacute;n de que puede que&nbsp;<a href="https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fnhum.2016.00485/full" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el baile y la percepci&oacute;n r&iacute;tmica evolucionaran por separado a la m&uacute;sica y el lenguaje</a>. Esta teor&iacute;a se basa, entre otras nociones, en las&nbsp;<a href="https://nyaspubs.onlinelibrary.wiley.com/doi/epdf/10.1111/nyas.13420" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&uacute;ltiples funciones biol&oacute;gicas, sociales y psicol&oacute;gicas</a>&nbsp;sobre las que la danza reporta importantes beneficios para los humanos.
    </p><p class="article-text">
        En concreto, <strong>hay evidencias de que bailar cumple importantes funciones cognitivas y comportamentales</strong> y que nos ayudar&iacute;a de las siguientes maneras:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>A nivel atencional,&nbsp;permiti&eacute;ndonos entrar en un estado de atenci&oacute;n focalizada denominado <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>flow</em></span>, ya sea durante el baile o durante la observaci&oacute;n de otros individuos bailando.</li>
                                    <li>Mejorando el procesamiento de experiencias emocionales b&aacute;sicas y&nbsp;ayudando en la regulaci&oacute;n de nuestro estado de &aacute;nimo, como ha sido&nbsp;descrito para la m&uacute;sica.</li>
                                    <li>Promoviendo&nbsp;procesos imaginativos, tanto en los bailarines como en la audiencia.</li>
                                    <li>Mejorando la comunicaci&oacute;n interpersonal, ya que puede&nbsp;a&ntilde;adir contenido y ayudar en la comunicaci&oacute;n no verbal.</li>
                                    <li>Ayudando en procesos de&nbsp;selecci&oacute;n sexual, expresi&oacute;n de sexualidad y construcci&oacute;n de intimidad&nbsp;entre los individuos.</li>
                                    <li>Mejorando la&nbsp;cohesi&oacute;n social&nbsp;y la confianza, lo que podr&iacute;a haber ayudado a formar los primeros grandes grupos sociales.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Es importante destacar, en cualquier caso, que &eacute;ste es un campo a&uacute;n poco explorado desde un punto de vista cient&iacute;fico y sistem&aacute;tico. Futuros estudios nos ayudar&aacute;n a seguir entendiendo las funciones y efectos del baile en nuestro cerebro y su sentido evolutivo.
    </p><h2 class="article-text">Una conducta ancestral</h2><p class="article-text">
        Para concluir, el baile ha acompa&ntilde;ado a las sociedades humanas al menos&nbsp;<a href="https://www.researchgate.net/publication/273474028_Dance_and_the_brain_A_review" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desde hace 1,8 millones de a&ntilde;os</a>&nbsp;, aunque es dif&iacute;cil datar su origen de manera exacta debido a su naturaleza inmaterial.
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, las convenciones sociales nos hacen ser un poco pudorosos o pensar que es un arte limitado a los profesionales o una herramienta de cortejo moderno. Sin embargo, las evidencias cient&iacute;ficas apuntan a que es una conducta&nbsp;<span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>innata</em></span>&nbsp;o natural que puede ayudarnos a comunicarnos con nuestros semejantes, a regular nuestro estado de &aacute;nimo, a mejorar nuestra condici&oacute;n f&iacute;sica o a expresar nuestra sexualidad.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que ahora podemos sentirnos acompa&ntilde;adas y acompa&ntilde;ados por todas estas reflexiones y conocimientos la siguiente vez que suene&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=n3qQtSRmHxo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Don&rsquo;t stop &lsquo;til you get enough</em></span></a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=n3qQtSRmHxo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> de Michael Jackson</a>&nbsp;y se nos vayan los pies solos hacia la pista de baile.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <img src="https://counter.theconversation.com/content/204386/count.gif?distributor=republish-lightbox-advanced" alt="The Conversation" width="1" height="1" style="border: none !important; box-shadow: none !important; margin: 0 !important; max-height: 1px !important; max-width: 1px !important; min-height: 1px !important; min-width: 1px !important; opacity: 0 !important; outline: none !important; padding: 0 !important" referrerpolicy="no-referrer-when-downgrade" />

    </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Este art&iacute;culo fue publicado originalmente en&nbsp;</strong></em><a href="https://theconversation.com/es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Conversation</em></a><em><strong>. Puedes leerlo&nbsp;</strong></em><a href="https://theconversation.com/por-que-bailamos-neuroclaves-de-un-impulso-irresistible-204386" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>aqu&iacute;</em></a><em><strong>.</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía Vaquero Zamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/por-que-bailamos-los-seres-humanos_1_10490914.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Sep 2023 09:07:26 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/64e8ed11-7d49-4806-bdc7-5883755eb057_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="53932" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/64e8ed11-7d49-4806-bdc7-5883755eb057_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="53932" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Por qué bailamos? Neuroclaves de un impulso irresistible]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/64e8ed11-7d49-4806-bdc7-5883755eb057_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Baile,Neurociencia,ocio,Música]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dos pacientes sin habla consiguen comunicarse gracias a implantes cerebrales y a la inteligencia artificial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/neurociencia-pensamientos-palabras-gestos-interfaz_1_10462523.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f02ccef7-c088-4cd6-981f-233f99541572_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nuevos neuroimplantes para recuperar el habla triplican su velocidad gracias a la inteligencia artificial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Equipos científicos pioneros presentan simultáneamente en 'Nature' los nuevos neuroimplantes con los que estas personas que perdieron el habla y la movilidad pueden comunicarse tres veces más rápido .</p></div><p class="article-text">
        Pat Bennett es una mujer de 68 a&ntilde;os que fue diagnosticada de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Esclerosis_lateral_amiotr%C3%B3fica" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esclerosis lateral amiotr&oacute;fica</a> (ELA) hace m&aacute;s de una d&eacute;cada. En su caso, la enfermedad neurodegenerativa no afect&oacute; a la movilidad de su cuerpo, pero paraliz&oacute; progresivamente su lengua, su laringe y los m&uacute;sculos que le permiten hablar. Por eso cuando intenta comunicarse solo es capaz de emitir una especie de gru&ntilde;idos, que conservan la cadencia y ritmo del lenguaje hablado pero que el interlocutor no puede descifrar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora, un a&ntilde;o despu&eacute;s de que un equipo de investigadores instalara una interfaz cerebro-ordenador en su corteza cerebral, Pat se pone delante de una pantalla de ordenador y lee lo que pone en voz alta. El observador externo solo escucha una serie de sonidos ininteligibles, pero la m&aacute;quina traduce la se&ntilde;al de sus neuronas, la combina con los sonidos y devuelve su frase con nitidez: &ldquo;Tengo sed&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        El caso de Bennett se presenta este mi&eacute;rcoles <a href="https://www.nature.com/articles/s41586-023-06377-x" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la revista</a><a href="https://www.nature.com/articles/s41586-023-06377-x" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> Nature</em></a> como prueba de concepto de la tecnolog&iacute;a desarrollada por el equipo de <a href="https://profiles.stanford.edu/francis-willett" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Francis R. Willett</a>, de la Universidad de Stanford. El nuevo dispositivo recopila la actividad neuronal de c&eacute;lulas individuales con una serie de electrodos insertados en el cerebro y utiliza una red neuronal artificial entrenada para decodificar las vocalizaciones.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">62 palabras por minuto</h3><p class="article-text">
        Gracias a este sistema, la mujer pudo comunicarse a una velocidad promedio de 62 palabras por minuto, que es 3,4 veces m&aacute;s r&aacute;pido que el r&eacute;cord anterior de un dispositivo similar y, recalcan los autores, se acerca a la velocidad de una conversaci&oacute;n natural&nbsp;(alrededor de 160 palabras por minuto).&nbsp;&ldquo;Estos resultados muestran un camino factible para restaurar la comunicaci&oacute;n r&aacute;pida de las personas con par&aacute;lisis que ya no pueden hablar&rdquo;, escriben.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Imaginad cómo de diferente será realizar actividades cotidianas cuando las personas que no pueden hablar puedan comunicar sus pensamientos en tiempo real</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pat Bennet</span>
                                        <span>—</span> Paciente de ELA
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Estos resultados iniciales son una prueba de concepto y con el tiempo la tecnolog&iacute;a se actualizar&aacute; para que sea f&aacute;cilmente accesible para las personas que no pueden hablar&rdquo;, explica la propia Bennett en una entrevista realizada por correo electr&oacute;nico por la Universidad de Stanford. &ldquo;Para aquellos que no hablan, esto significa que pueden mantenerse conectados con el mundo m&aacute;s grande, tal vez continuar trabajando, mantener amigos y relaciones familiares&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe width="100%" height="315" src="https://www.youtube.com/embed/SSSXPPxpsTE?start=360" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" allowfullscreen></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Hemos demostrado que podemos decodificar el habla intencionada registrando la actividad de un &aacute;rea muy peque&ntilde;a en la superficie del cerebro&rdquo;, explica <a href="https://profiles.stanford.edu/jaimie-henderson" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jaimie Henderson</a>, el neurocirujano que llev&oacute; a cabo el implante. Henderson tiene, adem&aacute;s, una curiosa historia personal. &ldquo;Estoy interesado en esto desde que ten&iacute;a apenas cinco a&ntilde;os, cuando mi padre tuvo un terrible accidente que le dej&oacute; sin capacidad de moverse o hablar&rdquo;, explic&oacute; el martes en un encuentro previo con periodistas especializados. &ldquo;Crec&iacute; deseando poder conocerle y comunicarme con &eacute;l, y creo que esa experiencia temprana hizo que me interesara por entender c&oacute;mo el cerebro genera el movimiento y el habla&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Hace solo dos a&ntilde;os, en 2021, Henderson particip&oacute; en una primera aproximaci&oacute;n al conseguir traducir a palabras las se&ntilde;ales neuronales de una persona sin movilidad mientras imaginaba que escrib&iacute;a <a href="https://www.nature.com/articles/s41586-021-03506-2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">diferentes letras</a>. Fue entonces cuando Pat Bennett conoci&oacute; el trabajo de su grupo y se present&oacute; como voluntaria para un ensayo cl&iacute;nico.
    </p><h3 class="article-text">Veinticinco sesiones de cuatro horas</h3><p class="article-text">
        El hecho diferencial de la interfaz que presentan Willet y su equipo en este nuevo trabajo es que est&aacute; asistida por un algoritmo de inteligencia artificial que aprende a distinguir la actividad cerebral distinta asociada con sus intentos de formular cada uno de los fonemas de las frases que pronuncia. Para ello hizo falta que Pat Bennett asistiera a 25 sesiones de entrenamiento, de cuatro horas de duraci&oacute;n, en las que intentaba repetir las frases que aparec&iacute;an en la pantalla (entre 260 y 480 en cada jornada). Mientras ella vocalizaba la frase como pod&iacute;a, el sistema registraba la se&ntilde;al cerebral y aprend&iacute;a a distinguir los patrones de actividad asociados a cada fonema, con el objeto de mejorar el sistema de traducci&oacute;n autom&aacute;tica.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9168154e-f51e-433d-b4c4-cac743652415_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9168154e-f51e-433d-b4c4-cac743652415_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9168154e-f51e-433d-b4c4-cac743652415_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9168154e-f51e-433d-b4c4-cac743652415_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9168154e-f51e-433d-b4c4-cac743652415_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9168154e-f51e-433d-b4c4-cac743652415_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9168154e-f51e-433d-b4c4-cac743652415_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Pat Bennett, en una sesión de investigación"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Pat Bennett, en una sesión de investigación                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En la primera fase, cuando el sistema se restring&iacute;a a un vocabulario de solo 50 palabras, la tasa de error del sistema era del 9,1%. Cuando el vocabulario se extendi&oacute; a 125.000 palabras, aument&oacute; hasta el 23,8%, un porcentaje mucho m&aacute;s alto, pero m&aacute;s que aceptable para alguien que no puede comunicarse. &ldquo;Imaginad c&oacute;mo de diferente ser&aacute; realizar actividades cotidianas como ir de compras, asistir a citas, pedir comida, ir a un banco, hablar por tel&eacute;fono, expresar amor o aprecio, incluso discutir, cuando las personas que no pueden hablar puedan comunicar sus pensamientos en tiempo real&rdquo;, escribe Bennett.
    </p><h3 class="article-text">Traducir las emociones</h3><p class="article-text">
        En un segundo trabajo publicado este mismo mi&eacute;rcoles <a href="https://www.nature.com/articles/s41586-023-06443-4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la revista </a><a href="https://www.nature.com/articles/s41586-023-06443-4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nature</em></a>, <a href="http://infolab.stanford.edu/~echang/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Edward Chang</a> y su equipo de la UC San Francisco han utilizado los electrodos implantados en la superficie del cerebro para registrar se&ntilde;al neuronal, la llamada <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Electrocorticograf%C3%ADa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">electrocorticograf&iacute;a</a>. En este caso, ya no monitorizan la actividad de neuronas individuales, sino que registran, con una manta de 253 electrodos, un &aacute;rea mucho m&aacute;s amplia de la corteza cerebral que incluye tanto regiones motoras como regiones somatosensoriales. Y las pruebas se hicieron con una paciente con par&aacute;lisis severa, causada por un derrame cerebral, mientras intentaba decir oraciones completas en silencio. 
    </p><p class="article-text">
        Los resultados son igual de impresionantes en t&eacute;rminos de velocidad, pero incorporan una novedad interesante: adem&aacute;s de proporcionar texto y voz audible, las palabras que el sistema generaba a partir de la se&ntilde;al neuronal eran reproducidas por un avatar parlante que tambi&eacute;n reproduce los gestos y, potencialmente, las emociones.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/01fa7845-a1c4-45ae-9dbd-605f4279c857_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/01fa7845-a1c4-45ae-9dbd-605f4279c857_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/01fa7845-a1c4-45ae-9dbd-605f4279c857_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/01fa7845-a1c4-45ae-9dbd-605f4279c857_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/01fa7845-a1c4-45ae-9dbd-605f4279c857_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/01fa7845-a1c4-45ae-9dbd-605f4279c857_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/01fa7845-a1c4-45ae-9dbd-605f4279c857_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La paciente Ann, usando la neuroprótesis instalada en su cerebro para expresarse a través de un avatar"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La paciente Ann, usando la neuroprótesis instalada en su cerebro para expresarse a través de un avatar                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Todo es posible. Creo que sois maravillosos&rdquo;, asegura el avatar de Ann, la voluntaria que ha recibido el neuroimplante, en una de las grabaciones. &ldquo;La motivaci&oacute;n detr&aacute;s del avatar era ayudar al participante a sentirse encarnada, a ver una semejanza y luego controlar esa semejanza&rdquo;, explica <a href="https://www.kaylolittlejohn.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Kaylo Littlejohn</a>, investigador de la Universidad de Berkeley.  &ldquo;Cuando el sujeto utiliz&oacute; por primera vez este sistema para hablar y mover la cara del avatar al mismo tiempo, supe que esto iba a ser algo que tendr&iacute;a un impacto real&rdquo;. &ldquo;Tambi&eacute;n pudimos personalizar la voz de la participante utilizando una grabaci&oacute;n de v&iacute;deo de ella pronunciando un discurso en su boda hace unos 20 a&ntilde;os&rdquo;, a&ntilde;ade <a href="https://vcresearch.berkeley.edu/rosehillsinnovators/can-computers-speak-us" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gopala Anumanchipalli</a>, coautora del estudio. &nbsp;
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k2dCkcncVrkfQIzoBbe" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        El hecho de incorporar las expresiones no verbales a trav&eacute;s del avatar brinda m&aacute;s posibilidades para que las personas con par&aacute;lisis se comuniquen de una manera m&aacute;s natural y expresiva, seg&uacute;n los autores. &ldquo;Quedarse sin habla es terrible, tambi&eacute;n por el aislamiento que produce&rdquo;, asegura Chang. &ldquo;As&iacute; que no nos hemos detenido en descodificar el habla, nuestra voz y expresiones son partes de lo que somos, quer&iacute;amos corporeizar, desarrollar una voz personalizada para parecerse a la voz del propietario y tambi&eacute;n un avatar que puede usar expresiones faciales para manifestar su estado de &aacute;nimo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pudimos personalizar la voz de la participante utilizando una grabación de vídeo de ella pronunciando un discurso en su boda hace unos 20 años </p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name"> Gopala Anumanchipalli</span>
                                        <span>—</span> Coautora del estudio
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Chang y su equipo est&aacute;n convencidos de que esta aproximaci&oacute;n puede dar lugar a aplicaciones que sean muy &uacute;tiles para las personas sin movilidad. &ldquo;El mundo est&aacute; cambiando y cada vez nos relacionamos m&aacute;s en escenarios virtuales&rdquo;, insiste Chang. &ldquo;Con esta tecnolog&iacute;a, las personas con par&aacute;lisis tendr&aacute;n los medios para participar de manera m&aacute;s completa&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Hablar con toda la cara</h3><p class="article-text">
        Para el neurocient&iacute;fico y divulgador <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Xurxo_Mari%C3%B1o" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Xurxo Mari&ntilde;o</a>, se trata de dos trabajos fascinantes desde el punto de vista t&eacute;cnico con los que se est&aacute;n revelando algunos aspectos neurofisiol&oacute;gicos interesantes. &ldquo;Una conclusi&oacute;n, comparando los dos trabajos, es que se puede conseguir una decodificaci&oacute;n de las palabras que tiene alguien en la cabeza a partir de grupos de neuronas bastante diversos&rdquo;, se&ntilde;ala.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una sorpresa del trabajo de Willett, a su juicio, es que observan que el &aacute;rea de Broca no parece contener informaci&oacute;n directamente relacionada con el control de las vocalizaciones, a pesar de lo que se cree desde hace m&aacute;s de cien a&ntilde;os. En su lugar, los autores estimulan un &aacute;rea puramente motora, &ldquo;la &uacute;ltima estaci&oacute;n&rdquo; antes de enviar la informaci&oacute;n de movimiento a la cara, boca, lengua, etc. Es decir, se&ntilde;ala, que las neuronas que controlan la producci&oacute;n del habla son multitarea y participan de forma simult&aacute;nea en el movimiento de la frente, los p&aacute;rpados, la mand&iacute;bula, los labios, la lengua y la laringe. &ldquo;Esto es muy interesante y enlaza perfectamente con el avatar del otro trabajo&rdquo;, incide Mari&ntilde;o. &ldquo;La comunicaci&oacute;n mediante el habla no consiste en emitir fonemas, sino que estos se emiten en conjunci&oacute;n con un complejo conjunto de movimientos de la cara. Estos movimientos de la cara son esenciales tanto para el que lanza el mensaje como para quien trata de decodificarlo&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La comunicación mediante el habla no consiste en emitir fonemas, sino que estos se emiten en conjunción con un complejo conjunto de movimientos de la cara</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Xurxo Mariño</span>
                                        <span>—</span> Neurofisiólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://in.umh-csic.es/es/grupos/laboratorio-de-analogia-visual/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luis Mart&iacute;nez Otero</a>, neurocient&iacute;fico e investigador del Instituto de Neurociencias de Alicante (CSIC-UMH), destaca que es la &ldquo;primera vez que se utiliza, con relativo &eacute;xito, la decodificaci&oacute;n del control motor del aparato bucofonador en la corteza premotora para predecir la producci&oacute;n de fonemas, palabras y frases&rdquo;. Y coincide en se&ntilde;alar la sorpresa sobre el &aacute;rea de Broca y el hecho de que las neuronas que controlan las distintas partes del aparato bucofonador no se organicen en grupos segregados formando bandas, sino que est&eacute;n entremezcladas localmente. &ldquo;Esto &uacute;ltimo podr&iacute;a apuntar a la necesidad de coordinar de manera simult&aacute;nea todos los elementos anat&oacute;micos implicados en la producci&oacute;n del lenguaje a nivel local en el cerebro&rdquo;, asegura.
    </p><h3 class="article-text">Una dosis de realidad</h3><p class="article-text">
        En un tercer art&iacute;culo publicado tambi&eacute;n en la revista Nature, los especialistas en neurociencia Nick Ramsey y Nathan Crone elogian el &ldquo;gran avance en la investigaci&oacute;n neurocient&iacute;fica y de neuroingenier&iacute;a&rdquo; que suponen estos dos nuevos trabajos, pero ponen un poco de realismo sobre sus aplicaciones pr&aacute;cticas. A&uacute;n quedan muchos aspectos que resolver antes de que se generalice su uso, advierten, como miniaturizar esa tecnolog&iacute;a que ahora requiere de un extenso cableado y equipo altamente especializado, as&iacute; como la degradaci&oacute;n de los materiales o la necesidad de actualizar con frecuencia los algoritmos, debido a la propia plasticidad del cerebro. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b1425feb-cc70-4cf3-9a69-e3c3e2148e56_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b1425feb-cc70-4cf3-9a69-e3c3e2148e56_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b1425feb-cc70-4cf3-9a69-e3c3e2148e56_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b1425feb-cc70-4cf3-9a69-e3c3e2148e56_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b1425feb-cc70-4cf3-9a69-e3c3e2148e56_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b1425feb-cc70-4cf3-9a69-e3c3e2148e56_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b1425feb-cc70-4cf3-9a69-e3c3e2148e56_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La voluntaria Ann, durante las pruebas de los experimentos"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La voluntaria Ann, durante las pruebas de los experimentos                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Estar&aacute; por ver tambi&eacute;n, advierten, si funciona en pacientes con cero movilidad, lo que se conoce como &ldquo;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/S%C3%ADndrome_de_enclaustramiento" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">s&iacute;ndrome del enclaustramiento</a>&rdquo; o si se producir&aacute;n errores al registrar la se&ntilde;al cerebral. &ldquo;En cualquier caso&rdquo;, reconoce Chang, &ldquo;necesitamos muchos m&aacute;s pacientes para entender cu&aacute;les son los l&iacute;mites y c&oacute;mo de lejos podemos llegar&rdquo;. En el caso de Henderson, obtener estos resultados ha sido en parte un hito personal. &ldquo;Yo he cerrado el c&iacute;rculo&rdquo;, asegura. &ldquo;He pasado de desear comunicarme con mi padre de ni&ntilde;o a ver c&oacute;mo esto realmente funciona&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/neurociencia-pensamientos-palabras-gestos-interfaz_1_10462523.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Aug 2023 09:13:22 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f02ccef7-c088-4cd6-981f-233f99541572_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2808157" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f02ccef7-c088-4cd6-981f-233f99541572_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2808157" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Dos pacientes sin habla consiguen comunicarse gracias a implantes cerebrales y a la inteligencia artificial]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f02ccef7-c088-4cd6-981f-233f99541572_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Neurociencia,Inteligencia Artificial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que la polarización política le hace a tu cerebro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/polarizacion-politica-le-cerebro_1_10346386.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cc9388df-bc3f-4d2d-802e-7e24739306f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que la polarización política le hace a tu cerebro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La neurociencia explica el éxito de las estrategias políticas que secuestran nuestras emociones y avivan el enfrentamiento
</p></div><p class="article-text">
        La polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica afecta a tus niveles de atenci&oacute;n, a tu memoria y atiza tus emociones generando una espiral que nubla la raz&oacute;n. Tambi&eacute;n puede provocar consecuencias f&iacute;sicas: ansiedad, trastornos del sue&ntilde;o y hasta taquicardias. Y, aunque es contagiosa, su transmisi&oacute;n no se parece a la de un virus, sino a la de un fuego que debe ser alimentado constantemente con mensajes de refuerzo y confrontaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estos son algunos de los efectos de este fen&oacute;meno pol&iacute;tico en el que est&aacute;n enredadas muchas democracias occidentales. Neurocient&iacute;ficos de todo el mundo investigan en este campo en busca de una explicaci&oacute;n a esta espiral irracional que amenaza los pilares de nuestra convivencia. Y buscan estrategias para combatirla.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Entenderlo y encontrar la forma de evitarlo es nuestro santo grial&rdquo;, confiesa <a href="https://twitter.com/daantjedebruin" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Daantje Bruin</a>, psic&oacute;loga cognitiva de la Universidad de Brown. Tratando de entender las bases neurobiol&oacute;gicas de la polarizaci&oacute;n, en un trabajo reciente ella y su equipo registraron la actividad cerebral de votantes de distinto signo en Estados Unidos y hallaron que aquellos que estaban alineados con las mismas ideas presentaban <a href="https://www.science.org/doi/10.1126/sciadv.abq5920" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">patrones de actividad neuronal similares</a>. De paso, tambi&eacute;n vieron que los sujetos m&aacute;s ideologizados aplicaban el filtro ideol&oacute;gico desde el propio momento en que se los expon&iacute;a a una informaci&oacute;n, dijera esta lo que dijera. &ldquo;Si leen el mismo art&iacute;culo, diferentes personas extraen conclusiones totalmente distintas&rdquo;, explica Bruin. &ldquo;La polarizaci&oacute;n influye claramente en c&oacute;mo procesamos el mundo exterior&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La polarización influye claramente en cómo procesamos el mundo exterior
</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Daantje Bruin</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga cognitiva de la Universidad de Brown
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sus resultados coinciden con los que obtuvo la psic&oacute;loga espa&ntilde;ola <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Helena_Matute" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Helena Matute</a> en experimentos en Espa&ntilde;a y Reino Unido. En estas pruebas, a los participantes se les presentaba el resultado de una pol&iacute;tica en un pa&iacute;s ficticio y a la mitad se les dec&iacute;a que el gobierno era de derecha y a la otra que era de izquierda. Una mayor&iacute;a juzgaba el resultado seg&uacute;n su ideolog&iacute;a previa: la <a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0212615" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ilusi&oacute;n de causalidad</a>, de que las mejoras se deb&iacute;an a la acci&oacute;n del gobierno, era mayor cuando el partido era de su signo pol&iacute;tico. &ldquo;Incluso con los mismos datos, la interpretaci&oacute;n de cada individuo no tiene nada que ver&rdquo;, explica. &ldquo;Y esto es un c&iacute;rculo vicioso porque, gracias a los sesgos de confirmaci&oacute;n, todo lo que veas te dar&aacute; la raz&oacute;n&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">En el cerebro del votante de Vox</h3><p class="article-text">
        <a href="https://clarapretus.super.site/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Clara Pretus</a>, investigadora del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones M&eacute;dicas (IMIM) que estudia fen&oacute;menos como el extremismo yihadista, realiz&oacute; recientemente un estudio con 36 votantes de Vox en Espa&ntilde;a. Para el trabajo, cuyos resultados preliminares adelant&oacute; a <a href="http://elDiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>, ella y su equipo registraron la actividad cerebral de los voluntarios mediante resonancia magn&eacute;tica funcional mientras les mostraban diferentes tipos de contenidos de redes sociales, desde m&aacute;s neutros a m&aacute;s polarizados.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un estudio con 36 votantes de Vox mostró que su actividad cerebral se disparaba con contenidos polarizantes</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando el contenido es polarizante, vimos una diferencia de actividad cerebral muy grande&rdquo;, explica. &ldquo;Y pensamos que lo que ocurre es que estos contenidos tienen un gran valor social para ellos, para qui&eacute;nes son delante de su grupo, para los dem&aacute;s, algo que pasa tambi&eacute;n con los votantes de izquierdas&rdquo;. Porque entre las preguntas que hac&iacute;an a los voluntarios estaba la de si compartir&iacute;an este tipo de tuits ideol&oacute;gicos con otros y la respuesta era casi siempre afirmativa. &ldquo;En general &ndash;sostiene Pretus&ndash; cuanto m&aacute;s polarizado es el contexto, m&aacute;s importante es que la persona lo se&ntilde;alice mediante mensajes polarizantes, m&aacute;s necesario es que te posiciones&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Exacerbaci&oacute;n emocional</h3><p class="article-text">
        El neurocient&iacute;fico <a href="https://www.marianosigman.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mariano Sigman</a> es uno de los especialistas que m&aacute;s indag&oacute; sobre estos fen&oacute;menos de polarizaci&oacute;n. A su juicio, se trata de una estrategia que explota el modo de respuesta inmediata del cerebro vinculado a las emociones. &ldquo;Y, cuando eso pasa, afecta a tu percepci&oacute;n&rdquo;, explica. &ldquo;Adem&aacute;s, esa exacerbaci&oacute;n emocional se vuelve adictiva, se convierte en algo que se alimenta a s&iacute; mismo&rdquo;. Este es el terreno que algunos pol&iacute;ticos est&aacute;n abonando para conseguir adeptos, indica. &ldquo;Como han hecho la industria de la alimentaci&oacute;n o la del entretenimiento &ndash;asegura&ndash; la pol&iacute;tica ha encontrado que la exaltaci&oacute;n de ciertas emociones genera adhesi&oacute;n, y lo est&aacute;n explotando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De la misma opini&oacute;n es <a href="https://www.eldiario.es/autores/luis_miller/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luis Miller</a>, doctor en Sociolog&iacute;a y cient&iacute;fico titular del CSIC, que acaba de publicar un libro monogr&aacute;fico sobre el tema, <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-polarizados/373061" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Polarizados</em></a>. &ldquo;Lo que ocurre es que todas estas tendencias populistas y polarizadoras explotan nuestra cognici&oacute;n, con posiciones ego&iacute;stas y cortoplacistas&rdquo;, explica. &ldquo;El objetivo &uacute;ltimo es movilizar a los tuyos y en la medida de lo posible desmoralizar a los otros&rdquo;. Para ello se utilizan las v&iacute;as r&aacute;pidas de las que habla el psic&oacute;logo <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Pensar_r%C3%A1pido,_pensar_despacio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Daniel Kahneman</a>, mensajes que se adaptan muy bien a nuestra forma de funcionar cognitivamente.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La polarización se produce cuando una de tus identidades sociales acaba anulando al resto</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Luis Miller</span>
                                        <span>—</span> Doctor en Sociología y científico titular del CSIC
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para Miller, son claves otras dos cuestiones. La explotaci&oacute;n de nuestra tendencia natural al tribalismo, y la forma en que los pol&iacute;ticos se aprovechan de nuestro conflicto de identidades. &ldquo;Todos tenemos una serie de identidades sociales (soy espa&ntilde;ol, del Madrid, de un barrio de C&oacute;rdoba&hellip;) y la polarizaci&oacute;n se produce cuando una de tus identidades sociales acaba anulando al resto&rdquo;, subraya. Tambi&eacute;n se pone en marcha lo que &Eacute;tienne de La Bo&eacute;tie llam&oacute; en el siglo XVI la &ldquo;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Discurso_sobre_la_servidumbre_voluntaria" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">servidumbre voluntaria</a>&rdquo;, recalca Sigman. &ldquo;Esto es lo que sucede en un concierto de rock, que un tipo toca unos acordes y te entregas&rdquo;, explica. &ldquo;Nos pasa ante un movimiento de Mick Jagger o una arenga de Donald Trump. Los dos usurpan el mismo sistema, te convierten en una marioneta emocional&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Palabras que incendian</h3><p class="article-text">
        La investigadora espa&ntilde;ola Clara Pretus tambi&eacute;n estudi&oacute; las pr&aacute;cticas de los partidos en Espa&ntilde;a para generar polarizaci&oacute;n y sacar r&eacute;ditos electorales. &ldquo;Los pol&iacute;ticos utilizan un mont&oacute;n de estrategias que nosotros sabemos, por estudios, que hacen llegar su mensaje a m&aacute;s gente y consiguen que se vinculen m&aacute;s afectivamente a sus postulados&rdquo;, asegura.<strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una de las t&eacute;cnicas m&aacute;s efectivas es usar el lenguaje moral y emocional. &ldquo;Cada palabra moral o emocional (&rdquo;culpable&ldquo;, &rdquo;asesinato&ldquo;) potencia las posibilidades de aumentar su uso en un 15% en redes sociales&rdquo;, explica Pretus. Como ejemplo, la especialista cita <a href="https://twitter.com/IdiazAyuso/status/1658381119971000320" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un tuit de Isabel D&iacute;az Ayuso</a> durante la precampa&ntilde;a de las elecciones auton&oacute;micas de 2023 que suele ense&ntilde;ar en sus clases, en el que la presidenta de la Comunidad de Madrid utiliza seis o siete de estas palabras morales, en el contexto de la pol&eacute;mica por las listas municipales de Bildu. &ldquo;Es una combinaci&oacute;n explosiva&rdquo;, afirma la experta. &ldquo;A veces veo cosas tan buenas que pienso: esto es cient&iacute;fico&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ca60fc81-d6e3-4bd3-a106-36bc16b91d62_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ca60fc81-d6e3-4bd3-a106-36bc16b91d62_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ca60fc81-d6e3-4bd3-a106-36bc16b91d62_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ca60fc81-d6e3-4bd3-a106-36bc16b91d62_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ca60fc81-d6e3-4bd3-a106-36bc16b91d62_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ca60fc81-d6e3-4bd3-a106-36bc16b91d62_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ca60fc81-d6e3-4bd3-a106-36bc16b91d62_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Tuit de Ayuso en precampaña cargado de lenguaje emocional"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Tuit de Ayuso en precampaña cargado de lenguaje emocional                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La polarizaci&oacute;n se consigue mediante palabras que apuntan a nuestras emociones con enorme precisi&oacute;n, coincide Mariano Sigman. &ldquo;Se utilizan herramientas que est&aacute;n muy afinadas, como Twitter, que es un sistema de exaltaci&oacute;n del odio, un ecosistema en el cual ese fuego se enciende r&aacute;pido, como esas pastillas que aceleran la combusti&oacute;n&rdquo;.<strong> </strong>&ldquo;Esto es lo que se llama <a href="https://dobetter.esade.edu/es/polarizacion-afectiva" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">polarizaci&oacute;n afectiva</a>, que se basa en emociones y sentimientos, y tira de todos estos atajos cognitivos que tenemos todos&rdquo;, apunta Miller. &ldquo;Son cuestiones que las ciencias del comportamiento han estudiado y se est&aacute;n utilizando&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">La &ldquo;tormenta perfecta&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Algunos especialistas, como el investigador de la Universidad de Nueva York <a href="https://www.jayvanbavel.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jay Van Bavel</a>, alertaron de que estas din&aacute;micas &ldquo;suponen un serio problema para el sano <a href="https://www.researchgate.net/publication/326139477_The_partisan_brain_An_Identity-based_model_of_political_belief" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">funcionamiento de las democracias</a>&rdquo;, ya que se genera un caldo de cultivo en el que los hechos ya no importan y la gente pone su lealtad a unas ideas por encima de la verdad.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando activamos circuitos más afectivos e identitarios se inhiben los circuitos de deliberación, un circuito estrangula al otro</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Clara Pretus</span>
                                        <span>—</span> Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando activamos circuitos m&aacute;s afectivos e identitarios se inhiben los circuitos de deliberaci&oacute;n, un circuito estrangula al otro&rdquo;, asegura Pretus. Al a&ntilde;adir tensi&oacute;n al sistema, defender las ideas de tu grupo se puede convertir en un valor de supervivencia. &ldquo;En experimentos en los que indujimos sentimientos de <a href="https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fpsyg.2018.02462/full" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">exclusi&oacute;n social</a> en un grupo de origen magreb&iacute;&rdquo;, describe, &ldquo;vimos que las personas reaccionaban a los valores m&aacute;s mundanos como si fueran valores polarizantes&rdquo;. En otras palabras, hasta lo m&aacute;s cotidiano adquiere una significaci&oacute;n ideol&oacute;gica, lo que explica a veces por qu&eacute; algunos colectivos votan en contra de sus intereses m&aacute;s inmediatos y se mueven por la defensa de s&iacute;mbolos o identidades.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a0932070-39f2-4a7e-9bc7-364da6993b41_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a0932070-39f2-4a7e-9bc7-364da6993b41_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a0932070-39f2-4a7e-9bc7-364da6993b41_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a0932070-39f2-4a7e-9bc7-364da6993b41_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a0932070-39f2-4a7e-9bc7-364da6993b41_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a0932070-39f2-4a7e-9bc7-364da6993b41_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a0932070-39f2-4a7e-9bc7-364da6993b41_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Tuit de Esteban González Pons (PP) cargado de lenguaje moral y emocional"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Tuit de Esteban González Pons (PP) cargado de lenguaje moral y emocional                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Todos estos elementos, explica Miller, se combinan con fen&oacute;menos como la crispaci&oacute;n y el populismo, y se van configurando bandos ideol&oacute;gicos predispuestos al choque. &ldquo;Llevada al extremo, esta situaci&oacute;n conduce al enfrentamiento social directo&rdquo;, asegura. &ldquo;Si unes una divisi&oacute;n social, y le insuflas esos discursos populistas en uno o en los dos bandos, tienes la tormenta perfecta&rdquo;. A su juicio, la clave est&aacute; en que la pol&iacute;tica se salt&oacute; las normas sociales que nos hemos impuesto para restringir nuestro comportamiento tribal, y se instal&oacute; en un &ldquo;todo vale&rdquo; como el que protagonizaron los <em>trumpistas </em>y los defensores del Brexit.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Salir de la espiral</h3><p class="article-text">
        &iquest;Es posible romper esta espiral irracional en la que cada vez menos gente parece dispuesta a atender a los argumentos del otro? &ldquo;Nuestro trabajo y otros muestran que escapar de esta din&aacute;mica es menos f&aacute;cil de lo que pudiera parecer, porque est&aacute; muy arraigado y no es tan f&aacute;cil como presentar a la gente datos correctos&rdquo;, responde Daantje Bruin. Los estudios m&aacute;s recientes, de hecho, muestran que entre los conservadores no funcionan las estrategias de &ldquo;<em>fact checking</em>&rdquo;, ni en Estados Unidos ni en Espa&ntilde;a, y que en sujetos muy polarizados presentarles informaci&oacute;n del otro lado solo fortalece lo que ya creen.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Como han hecho la industria de la alimentación o la del entretenimiento, la política ha encontrado que la exaltación de ciertas emociones genera adhesión</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mariano Sigman</span>
                                        <span>—</span> Neurocientífico
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Helena Matute y sus colaboradores pusieron en marcha talleres de metodolog&iacute;a cient&iacute;fica en centros educativos para aportar herramientas que reduzcan el impacto de la comunicaci&oacute;n polarizante, con resultados muy positivos, pero ser&iacute;a dif&iacute;cil de aplicar a gran escala. La visi&oacute;n m&aacute;s optimista la pone Lluis Miller, quien cree que a la larga la sociedad se cansa de estos movimientos pol&iacute;ticos que dividen, y en alg&uacute;n momento hay una nueva oportunidad para los liderazgos moderados. &ldquo;El peligro &ndash;advierte&ndash; no vendr&iacute;a tanto de los movimientos m&aacute;s estridentes, sino de los procesos m&aacute;s grises como los que se viven en Hungr&iacute;a o Polonia, donde un partido va socavando poco a poco el sistema hasta anular la divisi&oacute;n de poderes y, cuando te quieres dar cuenta,&nbsp;ya no tienes vuelta atr&aacute;s&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/polarizacion-politica-le-cerebro_1_10346386.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Jul 2023 12:13:54 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/cc9388df-bc3f-4d2d-802e-7e24739306f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="909767" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/cc9388df-bc3f-4d2d-802e-7e24739306f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="909767" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Lo que la polarización política le hace a tu cerebro]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/cc9388df-bc3f-4d2d-802e-7e24739306f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Polarización,Política,Neurociencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nacho Roura, psicólogo especializado en neurociencia: “Cada vez se habla más de salud mental o de sexualidad, pero no mejor”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/nacho-roura-divulgador-hay-asumir-normal-mal-no-hay-pedir-ayuda-psicologica_128_9987293.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/62f9b750-659e-4008-ab5c-18e95c8ff1b8_16-9-aspect-ratio_default_0_x644y579.jpg" width="880" height="495" alt="Nacho Roura, divulgador: &quot;Ir a terapia ayuda, pero si el estrés es a raíz de la precariedad no debemos buscar parches&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Ir a terapia ayuda, pero si el estrés es a raíz de la precariedad no debemos buscar parches”, asegura este psicólogo centrado en informar y desmitificar sobre temáticas relacionadas con la psicología, con un especial interés en las cuestiones que más afectan a la Generación Z
</p></div><p class="article-text">
        Que la llegada de las redes sociales favoreci&oacute; la extensi&oacute;n de los bulos puede considerarse un hecho. Pero tambi&eacute;n lo es que los bulos pueden desmontarse con informaci&oacute;n veraz. En esta segunda parte se ha centrado Nacho Roura (A Coru&ntilde;a, 1997), conocido como <a href="https://www.instagram.com/neuronacho/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@neuronacho</a> en sus redes sociales. Con un tono divertido y cercano, este joven doctorando hace divulgaci&oacute;n cient&iacute;fica sobre neurociencia y psicolog&iacute;a y trata de mitigar la desinformaci&oacute;n alrededor de la salud mental.
    </p><p class="article-text">
        Roura acaba de escribir su primer libro, <em>El cerebro Milenial. Una aproximaci&oacute;n neurocient&iacute;fica a lo que nos pasa</em> (Penguin Random House). &ldquo;El cerebro de las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes es una paradoja con patas y es hora de explicarlo un poco&rdquo;, explica. En su texto, con dosis de humor, iron&iacute;a e incluso memes e ilustraciones, acerca al lector a comprender qu&eacute; pasa por la cabeza de los j&oacute;venes. Desde la sexualidad y las orientaciones hasta el estr&eacute;s, pasando por los efectos de las redes sociales o la salud mental, todo ello basado en estudios cient&iacute;ficos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando empec&eacute; a estudiar el m&aacute;ster me di cuenta que cuando m&aacute;s disfrutaba era compartiendo el conocimiento&rdquo;, explica Roura su inter&eacute;s por la difusi&oacute;n. Este joven, colaborador televisivo, se ha hecho popular por reivindicar mejor&iacute;as en nuestro sistema nacional de salud mental y sobre todo por &ldquo;desmontar&rdquo; las &ldquo;distorsiones cognitivas&rdquo; de famosos como el presentador Pablo Motos.
    </p><p class="article-text">
         &ldquo;Tener pensamientos horribles no te hace ser una persona horrible&rdquo;, asegura en su v&iacute;deo de casi un mill&oacute;n de reproducciones. Adem&aacute;s de todo esto, Nacho Roura es tambi&eacute;n doctorando de Medicina e Investigaci&oacute;n Transnacional en la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona, donde estudia los s&iacute;ntomas tempranos de enfermedades neurodegenerativas a trav&eacute;s de la neuroimagen y la evaluaci&oacute;n neuropsicol&oacute;gica.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/CoLNqbzoMgu/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        <strong>En el inicio del libro, aborda desde un punto de vista neurocient&iacute;fico si existen diferencias entre el cerebro heterosexual, homosexual, bisexual, trans o asexual y se&ntilde;ala que no hay grandes diferencias...</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es un tema en el que se mezcla tanto biolog&iacute;a como psicolog&iacute;a, y realmente lo que ocurre es que en psicolog&iacute;a es muy complicado llegar a la cuesti&oacute;n de si algo es gen&eacute;tico, biol&oacute;gico o se debe al ambiente. Sabemos que probablemente tanto ambiente como biolog&iacute;a juegan papeles complementarios. En el caso de las orientaciones sexuales, lo que se sugiere es que la biolog&iacute;a juega un papel relevante. Sobre todo, en los per&iacute;odos tempranos de nuestro desarrollo, en el desarrollo dentro del &uacute;tero durante la gestaci&oacute;n por la presencia de determinadas hormonas. Eso no quiere decir que la sociedad no juegue ning&uacute;n papel, sino que lo hace a nivel posterior. Una persona que puede acabar identific&aacute;ndose con una orientaci&oacute;n sexual es m&aacute;s probable que lo haga de manera libre si el entorno en el que vive es permisivo al mostrarlo. El hecho de que la orientaci&oacute;n sexual pueda estar penalizada o castigada no va a hacer que la persona tenga otra orientaci&oacute;n sexual. Lo que va a hacer es que la persona no lo exprese. Entonces, ambos juegan papeles importantes, pero en momentos diferentes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Tiene m&aacute;s inter&eacute;s la generaci&oacute;n Z en la sexualidad que otras generaciones?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si m&aacute;s inter&eacute;s, pero s&iacute; m&aacute;s inter&eacute;s manifiesto. Antes hab&iacute;a m&aacute;s tab&uacute; que ahora. Cada vez se habla m&aacute;s, pero no mejor. Lo mismo con el estigma de la salud mental y todos los problemas que lo rodean.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Critica en su libro un estudio que pretend&iacute;a validar cient&iacute;ficamente la bisexualidad. &iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo hago una cr&iacute;tica a ese estudio y lo que digo es que realmente la bisexualidad ya exist&iacute;a, ya lo estaban diciendo los participantes que se estaban identificando como tal. No era necesario meterles en un esc&aacute;ner para ver c&oacute;mo se les activaba el cerebro.
    </p><p class="article-text">
        En el libro hago una cr&iacute;tica al hecho de intentar validar la existencia de orientaciones sexuales a trav&eacute;s de la ciencia. Hablo de un estudio que utilizaba informaci&oacute;n sobre la activaci&oacute;n del cerebro de personas bisexuales para decir que se confirmaba que la bisexualidad del hombre exist&iacute;a. La neurociencia sobre las orientaciones sexuales da informaci&oacute;n muy valiosa acerca de c&oacute;mo funciona nuestro cerebro y de los correlatos cerebrales de las orientaciones sexuales. Pero esa informaci&oacute;n no se puede utilizar bajo ning&uacute;n concepto para justificar o validar ning&uacute;n tipo de argumento sobre las orientaciones sexuales. Lo que m&aacute;s nos vale es la autoidentificaci&oacute;n; lo que te reporte la persona sobre c&oacute;mo se identifique sigue siendo la medida m&aacute;s adecuada para aproximarse a su orientaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En ese sentido, sigue habiendo discursos hom&oacute;fobos y tr&aacute;nsfobos. &iquest;Es la ciencia una herramienta para educar a la sociedad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Puede ayudar, pero hay que tener cuidado porque tambi&eacute;n puede hacer todo lo contrario, y esto es cuesti&oacute;n de historia. Para justificar discriminaciones se ha recurrido a la ciencia en muchas ocasiones. Por supuesto que se debe educar a trav&eacute;s de la ciencia, pero sobre todo se debe educar para entender las limitaciones que puede tener, que las tiene. La ciencia se est&aacute; actualizando de manera constante. Desde mi punto de vista s&iacute; se puede educar y explicar desde la ciencia, por ejemplo, c&oacute;mo funciona la excitaci&oacute;n sexual.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro hablas de estas primeras generaciones que han nacido con redes sociales. Desde un punto de vista neurocient&iacute;fico, &iquest;c&oacute;mo puede afectar este cambio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que habr&iacute;a que decir es que muchas veces se hacen sentencias a nivel popular sobre los efectos de las redes sociales, generalmente tirando hacia la parte negativa, como si fuese algo que ya est&aacute; demostrado. Para entender las consecuencias a largo plazo del consumo excesivo de redes sociales van a hacer falta estudios de tipo longitudinal, que son los que eval&uacute;an cambios a lo largo del tiempo. Es decir, todav&iacute;a faltan a&ntilde;os para conocer las consecuencias reales, aunque ya haya estudios que alertan sobre sus riesgos. La variable ahora mismo se basa en el tiempo de uso de las redes, pero investigaciones m&aacute;s recientes indican otro tipo de variables, como las emociones desde las que las consumimos. &iquest;Lo hacemos por aburrimiento, por inter&eacute;s, por rellenar vac&iacute;os? Seg&uacute;n estudios de neuroimagen, el mero hecho de dar un <em>like </em>activa zonas de nuestro cerebro que tienen que ver con el circuito de recompensa y la segregaci&oacute;n de dopamina. El dibujo de un coraz&oacute;n no deber&iacute;a suscitar nada, pero nosotros lo estamos asociando con un proceso de aceptaci&oacute;n dentro del grupo, es decir, que esa imagen de ti est&aacute; siendo aceptada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Justo sobre la dopamina he visto que en uno de sus v&iacute;deos criticaba un programa de Pablo Motos en el que se hablaba de ella. &iquest;Hablamos mal de esa hormona?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando a nivel medi&aacute;tico se habla de la dopamina normalmente se habla de la hormona de la felicidad. Realmente es un neurotransmisor que participa en los procesos de aprendizaje y de anticipaci&oacute;n. Al hablar de redes, yo estoy aprendiendo que cuando yo subo una foto, la consecuencia es que van a venir <em>likes</em> que a su vez refuerzan la sensaci&oacute;n de pertenencia a un grupo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n se ha quejado de que los medios difundan estudios de caso &uacute;nico para buscar 'clicks' con hechos presentados como definitivos. &iquest;Por qu&eacute; los medios debemos evitar reproducirlos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por rigor y por respeto, no solo a la ciencia, sino tambi&eacute;n a la poblaci&oacute;n. Hay que ser cuidadoso con los titulares, porque se corre el riesgo de desvirtuar un estudio de personas que llevan a&ntilde;os trabajando en &eacute;l. Al dar un titular que no se ajuste a los resultados, realmente est&aacute;s mintiendo a la poblaci&oacute;n. Un consejo que suelo darle a la gente que me pregunta c&oacute;mo saber si una noticia sobre ciencia es fiable es que se fijen primero en el titular. Si este afirma que se ha descubierto algo de una forma muy cerrada, lo m&aacute;s probable es que no se haya descubierto.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1450224c-8a8b-42fb-b5b0-56587675d9e1_16-9-aspect-ratio_50p_0_x729y530.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1450224c-8a8b-42fb-b5b0-56587675d9e1_16-9-aspect-ratio_50p_0_x729y530.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1450224c-8a8b-42fb-b5b0-56587675d9e1_16-9-aspect-ratio_75p_0_x729y530.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1450224c-8a8b-42fb-b5b0-56587675d9e1_16-9-aspect-ratio_75p_0_x729y530.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1450224c-8a8b-42fb-b5b0-56587675d9e1_16-9-aspect-ratio_default_0_x729y530.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1450224c-8a8b-42fb-b5b0-56587675d9e1_16-9-aspect-ratio_default_0_x729y530.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1450224c-8a8b-42fb-b5b0-56587675d9e1_16-9-aspect-ratio_default_0_x729y530.jpg"
                    alt="Nacho Roura durante una charla. Cedida"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Nacho Roura durante una charla. Cedida                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Hace algo m&aacute;s de un a&ntilde;o se dio la </strong><a href="https://www.eldiario.es/politica/policia-identifica-autor-amenazas-ministra-reyes-maroto_1_7871359.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>noticia de que la ministra Reyes Maroto hab&iacute;a recibido cuchillos</strong></a><strong> por Correos en forma de amenaza. Sin embargo, se hizo &eacute;nfasis en que el autor padec&iacute;a esquizofrenia y usted lo ha criticado. &iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Dentro del titular se introduce el diagn&oacute;stico de una persona un poco como factor causal &uacute;nico de los hechos. Hay una desgracia y se une el diagn&oacute;stico de una persona a los hechos. Para empezar, la esquizofrenia incluye much&iacute;simos tipos de s&iacute;ntomas. Una esquizofrenia puede tener s&iacute;ntomas que est&eacute;n activos o no. Se puede padecer esta enfermedad mental y hacer su vida normal durante much&iacute;simo tiempo si no se enfrenta a ning&uacute;n estresor. Entonces, &iquest;si la persona no se encontraba en un brote psic&oacute;tico cuando mand&oacute; el cuchillo y es una persona que puede hacer su vida de manera totalmente normal, por qu&eacute; necesitamos decir el diagn&oacute;stico? Nunca enfatizar&iacute;amos que una persona con una pr&oacute;tesis de cadera ha mandado un cuchillo a Maroto, &iquest;verdad? En este caso parece que se quiere decir que su enfermedad fuese importante para los hechos, desligando al autor de cualquier tipo de ideolog&iacute;a o intereses, lo cual infantiliza a las personas con esquizofrenia. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Al final se refuerza el estigma de la enfermedad mental...</strong>
    </p><p class="article-text">
        Relatar los hechos as&iacute; lo incrementa. Las personas con esquizofrenia no tienden a ser agresivas y, si lo son, lo normal es que sea con ellas mismas y no con el entorno. Es decir, incluir la enfermedad como una enajenaci&oacute;n de sus actos, si no se tienen datos de que esta haya influido, es incorrecto y de mala praxis, algo que indica el Ministerio de Asuntos Sociales. Al final es un ejercicio de respeto hacia la realidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En un v&iacute;deo habla de que, en general, asumimos que los psicof&aacute;rmacos pueden cambiar la estructura general del cerebro, pero que la terapia tambi&eacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se tiende a pensar que la &uacute;nica manera de cambiar el funcionamiento de nuestro cerebro es mediante los psicof&aacute;rmacos, cuando el cerebro tiene una capacidad neuropl&aacute;stica. Se modifica constantemente por los cambios a los que nos exponemos. Eso lo hace el cambio de contexto, el cambio de h&aacute;bitos y, por supuesto, ir a terapia. Cuando realizamos un aprendizaje estamos cambiando el funcionamiento de&nbsp; una parte de nuestro cerebro. Para la ansiedad, en ocasiones, puede reducirse cambiando ciertos h&aacute;bitos o realizando cierto tipo de ejercicios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>A nivel medi&aacute;tico, social e incluso pol&iacute;tico se habla cada vez m&aacute;s de salud mental, pero ha comentado antes que no se est&aacute; hablando mejor.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para nada. Que fuese un tema tab&uacute; hace que ahora se genere una contrarrespuesta y todo el mundo hable de salud mental con desconocimiento y desinformaci&oacute;n. Est&aacute; bien visibilizar que hay problemas y trastornos de salud mental y que se formen redes de apoyo entre las personas. Lo negativo es cuando realmente el mensaje que se da es superficial y se focaliza exclusivamente en el malestar. &iquest;Por qu&eacute;? Muchas veces las redes sociales patologizan el malestar cotidiano. La vida puede molar y podemos vivir, pero hay sufrimientos normales e inherentes a nuestras vidas que pueden no tener una patolog&iacute;a. Es cuando, por ejemplo, una persona est&aacute; atravesando un duelo porque ha roto con su pareja y no se da tiempo a estar mal y va inmediatamente al psic&oacute;logo porque se encuentra mal y quiere encontrarse bien lo antes posible. Hay que asumir tambi&eacute;n que es normal estar mal en ciertos momentos de la vida. Esto forma parte de nuestro aprendizaje en la vida y la psicolog&iacute;a no llega a todo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;No cree entonces que ir a terapia puede ayudar a tener herramientas para gestionar mejor estas situaciones, como la p&eacute;rdida de un ser querido o de un pareja?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto que s&iacute;. El ejemplo del duelo lo pongo como la persona que inmediatamente acaba de cortar con su pareja, se encuentra mal y busca ayuda. Lo que yo trato de decir es que el hecho de pedir ayuda psicol&oacute;gica tiene que venir dado por unos par&aacute;metros y no hay que pedir ayuda psicol&oacute;gica para todo porque, adem&aacute;s, corremos el riesgo de saturar los pocos recursos que hay y dejar sin recursos a las personas que verdaderamente lo necesitan, que es algo que ocurre en la sanidad p&uacute;blica. Personas que necesitan ayuda necesitan recurrir a psic&oacute;logos privados porque el sistema se encuentra saturado.
    </p><p class="article-text">
        <strong> &iquest;Cu&aacute;ndo una persona puede empezar a considerar el hecho de ir terapia?</strong> 
    </p><p class="article-text">
        Pues cuando siente que no es la misma persona que antes, que se encuentra m&aacute;s infeliz, siente malestar e interferencia en su d&iacute;a a d&iacute;a. Y, adem&aacute;s, esta interferencia se lleva prolongando en el tiempo. No es algo pasajero, es algo que se mantiene y que no solo da&ntilde;a a uno mismo, sino tambi&eacute;n al c&iacute;rculo que lo rodea. Primero hay que intentar poner las estrategias uno mismo y, cuando no las consigue, ah&iacute; se debe pedir ayuda. Un duelo despu&eacute;s de una ruptura es normal, pero si llevas, por ejemplo, dos a&ntilde;os sin superarlo, debes plantearte acudir. Un psic&oacute;logo debe velar por tu autonom&iacute;a y por desarrollarte en tu entorno sin su ayuda.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Puedes ir a un psicólogo porque tienes mucho estrés en tu trabajo y el psicólogo te va a dar pautas para intentar manejar ese estrés y esa ansiedad. Pero si tu jefe te explota, no está todo en ti</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Pero, insisto, &iquest;no cree que tras una situaci&oacute;n traum&aacute;tica como la muerte de un familiar y teniendo en cuenta que apenas recibimos educaci&oacute;n emocional, ir al psic&oacute;logo puede disminuir los da&ntilde;os?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que depende del caso. Las personas somos mucho m&aacute;s resistentes y resilientes de lo que pensamos. Aunque parezca mentira, salimos adelante y acabamos desarrollando estrategias aunque nosotros no nos estemos dando cuenta. Cuando esa situaci&oacute;n se repite, no la llevas de la misma manera que cuando la viviste por primera vez. S&iacute; que hay algunos casos en los que el profesional en funci&oacute;n del caso te puede ayudar a prepararte. Por ejemplo, si est&aacute;s atravesando un proceso oncol&oacute;gico muy duro, he ah&iacute; la ayuda. El hecho de amortiguar las consecuencias de un <em>shock </em>muchas veces podr&iacute;a hacerlo un c&iacute;rculo social estable en el que te puedas apoyar.
    </p><p class="article-text">
        T&uacute; puedes ir a un psic&oacute;logo porque tienes mucho estr&eacute;s en tu trabajo y el psic&oacute;logo te va a poder dar pautas para intentar manejar ese estr&eacute;s y esa ansiedad. Pero si tu jefe te explota, no est&aacute; todo en ti, &iquest;no? O a lo mejor si tienes un contrato precario como becario o te dedicas a la investigaci&oacute;n. El psic&oacute;logo puede ayudarte a disminuir el problema, pero si este es estructural no debemos buscar parches en la psicolog&iacute;a. &iquest;Acaso la psicolog&iacute;a est&aacute; para ayudarnos a desenvolvernos en un entorno que nos produce estr&eacute;s cr&oacute;nico para toda la vida?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es decir, que deber&iacute;amos se&ntilde;alar al trabajo como un depres&oacute;geno o como una causa por modificar.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. En mi cabeza la psicolog&iacute;a tiene que estar acompa&ntilde;ada de una cierta concienciaci&oacute;n social. Al final, muchos problemas de conducta son de relaci&oacute;n de la persona con su entorno. Puedes intentar modificar a la persona y a veces funcionar&aacute;, pero otras muchas no. Habr&iacute;a que luchar por modificar todas las situaciones contextuales que empeoran la salud mental de las personas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">“Los picos de suicidios están relacionados con crisis económicas, hay que ver más allá del trastorno mental”</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n ha denunciado la precariedad en el mundo de la psicolog&iacute;a. En Espa&ntilde;a hay </strong><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/defensor-pueblo-sanidad-psicologos-habitantes_1_1053594.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><strong>cinco psic&oacute;logos por cada 100.000 habitantes</strong></a><strong> frente a la recomendaci&oacute;n de la UE de 18 por cada 100.000. </strong>
    </p><p class="article-text">
        El sistema sanitario no cuenta con la estructura y con el apoyo econ&oacute;mico para que los profesionales de la salud mental trabajen en condiciones dignas y por tanto, los pacientes reciban una atenci&oacute;n de calidad. No s&oacute;lo por las listas de espera, sino muchas veces por la duraci&oacute;n de las consultas. Directamente no hay recursos para ello. No solo las pocas plazas PIR (Psic&oacute;logo Interno Residente, el equivalente al MIR), sino que tambi&eacute;n est&aacute;n las pocas plazas de psic&oacute;logo especialista en psicolog&iacute;a cl&iacute;nica. Hay poca especializaci&oacute;n en el sistema p&uacute;blico. No hay neuropsicolog&iacute;a o expertos en psicolog&iacute;a infantojuvenil. En la pr&aacute;ctica, es como si un oftalm&oacute;logo te operase una rodilla.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los datos de </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/suicidio/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><strong>suicidio </strong></a><strong>en nuestro pa&iacute;s son muy preocupantes. &iquest;Qu&eacute; cree que hace falta para mejorarlo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al suicidio, debemos hablarlo con pies de plomo. No est&aacute; demostrado que las personas que se suicidan tengan problemas de salud mental. Es decir, el trastorno mental no tiene por qu&eacute; estar relacionado necesariamente con el suicidio. De hecho, hist&oacute;ricamente se ve que los picos poblacionales en tasas de suicidios que se ligan o est&aacute;n ligados a situaciones de crisis econ&oacute;micas del 29 hasta las crisis econ&oacute;micas que hemos vivido. Decir que la persona que se suicida es solo por problemas de trastornos mentales es dejar fuera una gran parte de las causas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Critica mucho a quienes se suben a la ola de la moda de la salud mental. &iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo digo sobre todo por los <em>influencers</em> que hablan de la salud mental. Est&aacute; genial que se visibilice, pero creo que hay gente que se est&aacute; aprovechando para capitalizarlo y sacar un beneficio. Es algo que da clicks. Pero lo que me choca es cuando un <em>influencer</em> puede hablar de salud mental y luego ves dos <em>stories </em>despu&eacute;s y est&aacute; anunciando marcas de alcohol o&nbsp;mostr&aacute;ndote h&aacute;bitos t&oacute;xicos a nivel de ejercicio f&iacute;sico y de alimentaci&oacute;n que abogan por una restricci&oacute;n indiscriminada de alimentos sin ning&uacute;n tipo de asesoramiento profesional detr&aacute;s. Eso es lo que me choca. Si los influencers quieren hacer algo por la salud mental, que muevan a su comunidad para hacer algo a nivel legislativo asesorados por profesionales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raúl Novoa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/nacho-roura-divulgador-hay-asumir-normal-mal-no-hay-pedir-ayuda-psicologica_128_9987293.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Feb 2023 10:17:44 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/62f9b750-659e-4008-ab5c-18e95c8ff1b8_16-9-aspect-ratio_default_0_x644y579.jpg" length="350656" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/62f9b750-659e-4008-ab5c-18e95c8ff1b8_16-9-aspect-ratio_default_0_x644y579.jpg" type="image/jpeg" fileSize="350656" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Nacho Roura, psicólogo especializado en neurociencia: “Cada vez se habla más de salud mental o de sexualidad, pero no mejor”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/62f9b750-659e-4008-ab5c-18e95c8ff1b8_16-9-aspect-ratio_default_0_x644y579.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Neurociencia,Psicología,Sexualidad]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
