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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Programa Nacional sobre el Derecho a la Identidad Biológica]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/programa-nacional-sobre-el-derecho-a-la-identidad-biologica/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Programa Nacional sobre el Derecho a la Identidad Biológica]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Carlitos González, caso 0 de “Mamás que Buscan”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/carlitos-gonzalez-caso-0-mamas-buscan_128_10000081.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2976e3fd-7454-434d-b4ae-9f2af0b2573d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carlitos González, caso 0 de “Mamás que Buscan”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A fines de 1972, Rosa Elena Mealla parió a su hijo Carlos Alberto. Su novio no quiso hacerse cargo. Su papá la echó de la casa. En la casa donde trabajaba de doméstica, su empleadora, junto a un directivo de Cáritas de la ciudad jujeña de Palpalá la “convencieron” de entregar su hijo en adopción.
</p></div><p class="article-text">
        Carlos Gonz&aacute;lez comenz&oacute; a sospechar en la adolescencia que era hijo de desaparecidos: en casa no hab&iacute;a fotos de su mam&aacute; embarazada, quien, seg&uacute;n la partida de nacimiento, dio a luz a los 50 a&ntilde;os de edad. Adem&aacute;s, en plena d&eacute;cada del &rsquo;70, Lidia Lazarte, la supuesta mam&aacute; de este joven juje&ntilde;o, era agente de la Polic&iacute;a Federal en Palpal&aacute;. Y su presunto pap&aacute;, Ram&oacute;n Vicente Gonz&aacute;lez ten&iacute;a un cargo directivo de segundo nivel en la Direcci&oacute;n de Fabricaciones Militares de Altos Hornos Zapla, una compa&ntilde;&iacute;a estatal dirigida por militares.
    </p><p class="article-text">
        En los &rsquo;90, cuando ya se hab&iacute;an identificado cerca de medio centenar de beb&eacute;s apropiados durante la dictadura c&iacute;vico-militar,<strong> Carlos volvi&oacute; a dudar sobre su origen.</strong> Lidia hab&iacute;a muerto en 1984, cuando &eacute;l ten&iacute;a 12 a&ntilde;os. Ram&oacute;n Gonz&aacute;lez falleci&oacute; en 1995. Ya radicado en C&oacute;rdoba, donde lleg&oacute; a estudiar dise&ntilde;o gr&aacute;fico y se qued&oacute; a vivir, y sin el peso de que sus presuntos padres estuvieran con vida, Carlos envi&oacute; un correo electr&oacute;nico a Abuelas de Plaza de Mayo y cont&oacute; su caso. No obtuvo respuesta.
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;os despu&eacute;s, ya en el siglo XXI, se acerc&oacute; a Abuelas y cont&oacute; su caso: &ldquo;Me dijeron que no entraba en el rango de b&uacute;squeda, de 1975 a 1983. Seg&uacute;n mi DNI, nac&iacute; en 1972&rdquo;, confi&oacute; desesperanzado el muchacho a este cronista a principios de la d&eacute;cada pasada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Carlos Gonz&aacute;lez, &ldquo;Carlitos&rdquo; o &ldquo;Charly&rdquo;, para los amigos que cosech&oacute; en Jujuy, Santiago del Estero y C&oacute;rdoba, se enter&oacute; que en el espacio de la memoria del Cabildo de C&oacute;rdoba -donde oper&oacute; el centro clandestino de detenci&oacute;n D-2 de la Polic&iacute;a cordobesa desde 1974 hasta bien entrada la dictadura del 24 de marzo de 1976-, funcionaba una delegaci&oacute;n de la Comisi&oacute;n Nacional por el Derecho a la Identidad (CoNaDI) y que all&iacute; podr&iacute;an orientarlo en su b&uacute;squeda.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo era hijo &uacute;nico. Despu&eacute;s que se muri&oacute; mi mam&aacute;, yo me quedaba solo en casa hasta que volviera mi pap&aacute; de trabajar. Y entonces me pon&iacute;a a buscar, hurgaba en los roperos, en las cajas cerradas, y no hab&iacute;a fotos m&iacute;as de chico. Despu&eacute;s de la muerte de mi mam&aacute;, no hubo m&aacute;s contacto con los Lazarte, era raro. Otra cosa que me llamaba la atenci&oacute;n, era que mis primos ten&iacute;an 30 a&ntilde;os, y yo ten&iacute;a 5. Tampoco hab&iacute;a relaci&oacute;n entre las edades de mis pap&aacute;s con los pap&aacute;s de mis compa&ntilde;eros y de mis primos. Cuando muri&oacute; mi pap&aacute;, mis t&iacute;os dejaron de verme. <strong>Para esa familia, yo mor&iacute; cuando murieron mis pap&aacute;s&rdquo;,</strong> reconstruy&oacute; Carlos Gonz&aacute;lez en una charla en enero de 2018.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El destino, la vida, la militancia por un mundo mejor, o la suerte, hizo que nos cruz&aacute;ramos con Carlitos. Fue mi primer caso de b&uacute;squeda en la CoNaDi de ni&ntilde;os v&iacute;ctimas de trata de persona. El 6 de julio de 2014 abr&iacute; su legajo. Y luego de meses de b&uacute;squeda, encontramos a su mam&aacute; biol&oacute;gica, Rosa Elena Mealla y los revinculamos. Y a&ntilde;os despu&eacute;s encontramos a su pap&aacute; biol&oacute;gico y durante un par de meses, ambos se revincularon y disfrutaron&rdquo;, recuerda Mar&iacute;a Gracia Iglesias, coordinadora del Programa Nacional sobre el Derecho a la Identidad Biol&oacute;gica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En junio de 2014 la conoc&iacute; a Mar&iacute;a Gracia. Un d&iacute;a sal&iacute; al mediod&iacute;a del trabajo y fui al espacio de la memoria donde funcionaba el D-2, Mar&iacute;a Gracia me pidi&oacute; la partida de nacimiento. Le present&eacute; la que ten&iacute;a y faltaban datos b&aacute;sicos: el hospital donde nac&iacute; y testigos. Adem&aacute;s, con otra letra, estaba escrito un n&uacute;mero de expediente&rdquo;, detall&oacute; Carlos Gonz&aacute;lez.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; comenz&oacute; la b&uacute;squeda de la CoNaDi para determinar qui&eacute;n era la madre biol&oacute;gica de este muchacho juje&ntilde;o. Luego de ocho meses de trabajo, Mar&iacute;a Gracia Iglesias cit&oacute; a Carlos Gonz&aacute;lez a una reuni&oacute;n. El hombre, que ya ten&iacute;a 42 a&ntilde;os de edad, fue a la entrevista <strong>&ldquo;lleno de temores, era un mundo desconocido&rdquo;:</strong> &ldquo;Carlitos ven&iacute;a haciendo terapia, nuestro equipo cuenta con psic&oacute;logos y otros profesionales que arman una red de contenci&oacute;n para ambos extremos de las b&uacute;squedas: las hijas y los hijos que buscan saber su identidad, de d&oacute;nde vienen, qui&eacute;nes son; y las madres, que muchas veces, debieron dejar a sus hijos por no poder mantenerlos, otras veces se los robaron y otras veces les mintieron que hab&iacute;an nacido muertos. Esa primera reuni&oacute;n en la que le dimos toda la informaci&oacute;n, fue muy especial, era devolverle a un hombre su historia&rdquo;, detalla la funcionaria del Ministerio de Justicia y DD.HH. de la Naci&oacute;n a cargo del Programa Nacional sobre el Derecho a la Identidad Biol&oacute;gica.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Carlos González, con su madre y us familia."
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            <span class="title">
                Carlos González, con su madre y us familia.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Iglesia y poder</strong></h3><p class="article-text">
        La CoNaDi pudo reconstruir que Rosa Elena Mealla dio a luz a Carlos en octubre de 1972 en el hospital &lsquo;Pablo Soria&rsquo; de San Salvador, la capital de Jujuy, ubicada a s&oacute;lo 15 kil&oacute;metros de Palpal&aacute;. &ldquo;Mi mam&aacute; biol&oacute;gica trabajaba en lo de una se&ntilde;ora, Mary Ojeda, muy relacionada a los grupos cat&oacute;licos de Palpal&aacute;, que a su vez estaban muy relacionados con Paulino Arias, que despu&eacute;s fue intendente de la dictadura. Cuando nac&iacute;, mi mam&aacute; me anot&oacute; como Carlos Alberto Mealla, por lo menos, esta gente, <strong>me respet&oacute; el Carlos Alberto que me puso mi mam&aacute;.</strong> Cuando yo ten&iacute;a tres meses, el cura de Palpal&aacute; y Paulino Arias, con esta se&ntilde;ora Mary Ojeda, le dijeron a mi mam&aacute;, que era empleada dom&eacute;stica, que no pod&iacute;a seguir trabajando en la casa conmigo. <strong>Y que lo mejor ser&iacute;a que me diera en adopci&oacute;n porque no iba a poder criarme.</strong> Imaginate, una empleada dom&eacute;stica sentada, sola, pobre, sin familia, sin marido, frente a la patrona, el cura y uno de los hombres m&aacute;s importantes de Palpal&aacute;&rdquo;, cont&oacute; hace cinco a&ntilde;os, Carlos Gonz&aacute;lez.
    </p><p class="article-text">
        La mujer, con un bolso de mano, unos pocos pesos y un pasaje,<strong> fue obligada a abandonar a su hijo y a partir al destierro a Trelew, a 2.290 kil&oacute;metros de distancia.</strong> La ropa de Carlitos, que ella hab&iacute;a tejido y comprado con sacrificio qued&oacute; en la casa de la patrona, y s&oacute;lo la dejaron llevar con ella una peque&ntilde;a almohada, donde escondi&oacute; tres fotos de su beb&eacute;. Eran los primeros d&iacute;as de 1973 y gobernaba el dictador Alejandro Agust&iacute;n Lanusse.
    </p><p class="article-text">
        Cuarenta y dos a&ntilde;os despu&eacute;s, en febrero de 2015, el equipo de CoNaDi especializado en b&uacute;squeda de personas, virtualmente pein&oacute; Palpal&aacute;, buscando a qui&eacute;n podr&iacute;a ser la madre de Carlos Alberto Gonz&aacute;lez: &ldquo;Fue un trabajo artesanal, porque en los casos de estas adopciones irregulares, el patr&oacute;n es calcado: los beb&eacute;s, que dados por muertos o aprovechando la vulnerabilidad de sus madres, fueron entregados a familias que los anotaban, presentando falsos certificados m&eacute;dicos y/o falsos testigos en los registros civiles a los que concurr&iacute;an a inscribir el nacimiento, y consecuentemente se sustitu&iacute;a su identidad biol&oacute;gica. En ese mismo acto fueron borradas todas las huellas escritas despojando a los bebes de sus cadenas generacionales. Eso pas&oacute; con Carlitos, por lo que se hizo muy dif&iacute;cil dar con su mam&aacute; biol&oacute;gica&rdquo;, detalla a <strong>elDiarioAR</strong>, Mar&iacute;a Gracia Iglesias.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Reencuentro</strong></h3><p class="article-text">
        Pero en marzo o abril de ese a&ntilde;o, las elecciones nacionales abrieron una luz de esperanza a trav&eacute;s de la actualizaci&oacute;n de los padrones electorales: &ldquo;Encontramos en Palpal&aacute; una mujer llamada Rosa Elena Mealla, y all&aacute; fuimos a buscarla. Nadie la conoc&iacute;a. Pero algunos vecinos del barrio nos dijeron que viv&iacute;a una se&ntilde;ora, Elena de Valdez. <strong>La entrevistamos y era la madre de Carlos Gonz&aacute;lez.</strong> La mujer nos cont&oacute; que con el paso de los a&ntilde;os se anim&oacute; a regresar a Palpal&aacute; a buscar a su hijo, pese a que la hab&iacute;an penado, su patrona y Arias. Viaj&oacute; desde Trelew a Capital Federal, primero, y luego regres&oacute; a Jujuy. Y para que no la descubrieran, se cambi&oacute; el nombre, suprimi&oacute; el Rosa y le agreg&oacute; el apellido de su marido. Tambi&eacute;n nos cont&oacute; que su esposo sab&iacute;a su historia de la apropiaci&oacute;n de Carlos y que sus cuatro hijos no sab&iacute;an nada&rdquo;, explic&oacute; Iglesias.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Yo primero no quer&iacute;a saber nada. Me hab&iacute;a abandonado. </strong>Ten&iacute;a sentimientos encontrados, por una parte, mucha bronca, pero por otro lado, la necesidad de saber qu&eacute; pas&oacute;. Cuando me encontr&eacute; con mi mam&aacute;, me pidi&oacute; perd&oacute;n, y me cont&oacute; lo de la se&ntilde;ora Mary, del intendente y del cura. Tambi&eacute;n me cont&oacute; que cuando volvi&oacute; a Jujuy, se pasaba horas en las plazas, viendo chicos de mi edad, busc&aacute;ndome, diciendo &lsquo;lo voy a reconocer, es mi hijo&rsquo;. Mar&iacute;a Gracia, ya me hab&iacute;a contado que yo ten&iacute;a una familia, que mi mam&aacute; estaba casada con un se&ntilde;or, Valdez, y que ten&iacute;a cuatro hermanos, Antonieta, Fernando, Ivana y Mar&iacute;a Elena. Despu&eacute;s de ese primer encuentro con mi mam&aacute; all&aacute; en Palpal&aacute;, que fue un punto de inicio, bloque&eacute; Facebook, bloque&eacute; todo, no quer&iacute;a que nadie se acercara ni se relacionara conmigo. Era algo absolutamente nuevo, desconocido&rdquo;, record&oacute; Carlos Gonz&aacute;lez en 2018. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Rosa tambi&eacute;n le cont&oacute; a su hijo que cuando pas&oacute; toda esta tragedia, ella ten&iacute;a s&oacute;lo 20 a&ntilde;os, que no ten&iacute;a mam&aacute;, hab&iacute;a muerto, y que su pap&aacute; la ech&oacute; de la casa y le prohibi&oacute; a sus hermanos hablarle. La patrona le dijo que no pod&iacute;a trabajar embarazada y que cuando el beb&eacute; naciera<strong> </strong><em><strong>&lsquo;lo ten&eacute;s que entregar, no vas a poder con &eacute;l&rsquo;</strong></em><strong>; </strong>y que cuando naci&oacute; Carlos, la mujer la intim&oacute;: <em>&lsquo;</em><em><strong>Con ese chico no volv&eacute;s a esta casa&rsquo;</strong></em><strong>. </strong>Tambi&eacute;n le dijo que su novio, que viv&iacute;a en Campo Santo, Salta, no quer&iacute;a saber nada de ser padre.
    </p><p class="article-text">
        En el hospital &lsquo;Pablo Soria&rsquo; se apiadaron de Rosa y la dejaron estar internada durante dos semanas: &ldquo;No tengo d&oacute;nde ir&rdquo;, les dijo la mujer a los m&eacute;dicos y enfermeras. Al regresar a la casa de Mary Ojeda, la mujer le dio un ultim&aacute;tum: <em>&lsquo;Ac&aacute; no pod&eacute;s estar con el beb&eacute;. Lo entreg&aacute;s o te vas&rsquo;</em>. Semanas despu&eacute;s, le dieron una soluci&oacute;n: <em>&lsquo;Ya tenemos una familia que est&aacute; buscando un hijo&rsquo;</em>. Era el empleado administrativo de Fabricaciones Militares y la agente de la Polic&iacute;a Federal.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Rosa Elena Mealla le cont&oacute; a su hijo Carlos c&oacute;mo ocurri&oacute; la apropiaci&oacute;n: <em>&lsquo;Pens&eacute; que iba a demorar mucho y que no nos iban a separar. Pero un d&iacute;a, debe haber sido una semana despu&eacute;s de volver del hospital, llegaron a la casa de la se&ntilde;ora Mary, Paulino Arias y un doctor, un abogado. La se&ntilde;ora me dijo </em><strong>&lsquo;prestame el chico&rsquo; </strong><em>y te agarr&oacute;. Mientras yo hablaba con el abogado, Paulino juntaba todo lo tuyo. Yo hab&iacute;a escondido tres fotos. Despu&eacute;s me hicieron ir a un estudio del abogado, ah&iacute; la conoc&iacute; a tu mam&aacute;, la &uacute;nica vez que la vi. </em><em><strong>Ah&iacute; te agarraron, se lo dieron a ella y nos volvimos a lo de la se&ntilde;ora Mary&rsquo;.</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        La madre de Carlos regres&oacute; a la casa de su patrona y entr&oacute; en depresi&oacute;n. No com&iacute;a y mucho menos, trabajaba. Mary Ojeda tambi&eacute;n solucion&oacute; a su manera la situaci&oacute;n: <em>&lsquo;Lo que pod&eacute;s hacer, es irte&rsquo;</em>, le dijo. En la terminal de &oacute;mnibus a punto de viajar al Sur, donde ya la hab&iacute;an advertido de que no regresara a Palpal&aacute;; no averiguara qu&eacute; pas&oacute; con Carlitos y <em>&lsquo;no hiciera nada de nada porque ellos se iban a enterar&rsquo;</em>, Mary Ojeda sentenci&oacute; a Rosa: <em><strong>&lsquo;Nunca te olvides que tuviste un hijo y lo entregaste&rsquo;.</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi mam&aacute; ten&iacute;a miedo y culpa. Miedo por lo que le pod&iacute;a pasar; y culpa por haberme entregado. Yo ahora, la entiendo, entiendo su situaci&oacute;n, sola, sin familia y con todos en contra. Me cont&oacute; que le dio parkinson hace como diez a&ntilde;os y que ten&iacute;a miedo de no volverme a ver&rdquo;, record&oacute; Carlos a principios de 2018, cuando se decidi&oacute; a contar su historia.&nbsp;Cuando madre e hijo se reencontraron, despu&eacute;s de cuatro d&eacute;cadas, el parkinson disminuy&oacute; paulatinamente.
    </p><p class="article-text">
        Ex directivo de Altos Hornos Zapla, ex intendente de Palpal&aacute; entre 1980 y 1983, en los tramos finales de la dictadura instaurada en marzo de 1976, coordinador general de C&aacute;ritas Diocesana Jujuy hasta su muerte en diciembre de 2021; intermediario en la apropiaci&oacute;n irregular del hijo de Rosa Elena Mealla,<strong> Paulino Arias es omnipresente en Palpal&aacute;:</strong> &ldquo;Mi hermana Ivana est&aacute; casada con un nieto de Paulino Arias; y la coordinadora general del colegio donde trabaja mi hermana Mar&iacute;a Elena, es la hija de Mary Ojeda. Hasta hoy, esa gente sigue siendo poderosa&rdquo;, marc&oacute; Carlos.
    </p><p class="article-text">
        Entre 2015 y 2021 Carlos viaj&oacute; a Jujuy a festejar sus cumplea&ntilde;os en familia. Tambi&eacute;n los D&iacute;a de la Madre, los cumplea&ntilde;os de sus hermanos y las fiestas de fin de a&ntilde;o. Su hermana menor, Mar&iacute;a Elena &ndash;la m&aacute;s confidente-, &ldquo;allan&oacute; el camino, pudimos asimilar todo y gracias a ella el camino fue m&aacute;s f&aacute;cil. Mi mam&aacute; ten&iacute;a miedo de que no la perdonara, pero yo le dije que lo importante era que ya est&aacute;bamos juntos nuevamente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La historia de Carlitos y Rosa, es la de miles de mujeres separadas de sus hijos. En los registros de la CoNaDi <strong>tenemos m&aacute;s de 12 mil hijas e hijos buscando a sus madres y padres; y s&oacute;lo a 500 madres</strong>. Por eso la importancia de esta campa&ntilde;a &rdquo;Mam&aacute;s que buscan&ldquo;, para que ellas sepan que ac&aacute; estamos para ayudarlas a encontrar a sus hijos. Rosa no supo c&oacute;mo buscar a su hijo y como ella son miles de casos, porque fueron y son v&iacute;ctimas de un sistema que se aprovech&oacute; de su vulnerabilidad&rdquo;, destac&oacute; Mar&iacute;a Gracia Iglesias.
    </p><p class="article-text">
        A mediados de 2020 en plena pandemia por el Covid-19, los m&eacute;dicos le diagnosticaron un c&aacute;ncer avanzado a Carlos. Sus hermanos lo buscaron en C&oacute;rdoba y pas&oacute; sus &uacute;ltimos meses en Palpal&aacute;, con su mam&aacute; Rosa. Falleci&oacute; en 2021. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>GM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gustavo Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/carlitos-gonzalez-caso-0-mamas-buscan_128_10000081.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Mar 2023 20:49:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carlitos González, caso 0 de “Mamás que Buscan”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[CoNaDi,Apropiaciones,Programa Nacional sobre el Derecho a la Identidad Biológica,Mamás que buscan,Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Mamás que buscan”: la campaña que trabaja para vincular a mujeres con sus hijos apropiados irregularmente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mamas-buscan-campana-trabaja-vincular-mujeres-hijos-apropiados-irregularmente_1_10000047.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8b74f8dd-1e9c-4b93-8d00-04967d870669_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Mamás que buscan”: la campaña que trabaja para vincular a mujeres con sus hijos apropiados irregularmente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se presenta hoy desde Córdoba para todo el país. Es una iniciativa de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CoNaDI) y apunta a resolver la problemática de la vulneración del derecho a la identidad para casos no vinculados a los crímenes de lesa humanidad.
</p></div><p class="article-text">
        La recuperaci&oacute;n de reci&eacute;n nacidos apropiados ilegalmente durante la pasada dictadura c&iacute;vico-militar le dio a la Comisi&oacute;n Nacional por el Derecho a la Identidad (CoNaDI) la experiencia en el trabajo de b&uacute;squeda y revinculaci&oacute;n de personas que necesitan recuperar su identidad biol&oacute;gica. Sin embargo, en el universo de gente que se acerc&oacute; a los distintos organismos del Estado u organizaciones defensoras de los derechos humanos, como Abuelas de Plaza de Mayo, buscando conocer sus or&iacute;genes y su historia, pensando que eran hijas e hijos de detenidos-desaparecidos; aparecieron miles de casos de <strong>v&iacute;ctimas de apropiaciones irregulares que no est&aacute;n vinculadas al terrorismo de Estado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por caso, la CoNaDI ya identific&oacute; a 2.000 personas nacidas entre 1975 y 1983 &ndash;el per&iacute;odo de b&uacute;squeda de hijos de v&iacute;ctimas de la represi&oacute;n ilegal-, que no est&aacute;n relacionadas a los delitos de lesa humanidad.
    </p><p class="article-text">
        Atendiendo esa necesidad de miles de argentinos que buscan conocer sus or&iacute;genes, en el Museo de Antropolog&iacute;as de la Universidad Nacional de C&oacute;rdoba (UNC), la CoNaDi present&oacute; la Campa&ntilde;a Federal por el Derecho a la Identidad Biol&oacute;gica <strong>&ldquo;Mam&aacute;s que buscan&rdquo;,</strong> que &ldquo;aborda la problem&aacute;tica de la vulneraci&oacute;n del derecho a la Identidad para casos no vinculados a los cr&iacute;menes de lesa humanidad y orientado a todas las personas nacidas en Argentina que desconocen sus or&iacute;genes biol&oacute;gicos sin distinci&oacute;n de su fecha de nacimiento, y a las personas que buscan hijas o hijos nacidos en Argentina y de quienes se vieron separados al nacer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La coordinadora nacional de la CoNaDI, Claudia Carlotto le explic&oacute; a <strong>elDiarioAR</strong> que &ldquo;con las distintas campa&ntilde;as nacionales para recuperar a los hijos de los desaparecidos, miles de personas se acercaron al Programa en busca de conocer sus or&iacute;genes biol&oacute;gicos. All&iacute;, aparecieron casos de apropiaci&oacute;n, donde hay adultos que anotaron a sus hijos como propios pero no pusieron dinero para que les entreguen el beb&eacute;; otros que efectivamente&nbsp;pagaron sumas alt&iacute;simas a parteras y m&eacute;dicos dedicados al tr&aacute;fico de reci&eacute;n nacidos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La campa&ntilde;a &ldquo;Mam&aacute;s que Buscan&rdquo; se desarrolla en el marco del Programa Nacional sobre el Derecho a la Identidad Biol&oacute;gica, que funciona en el &aacute;mbito de la CoNaDI y lo dirige la cordobesa Mar&iacute;a Gracia Iglesias: &ldquo;Ac&aacute; en C&oacute;rdoba, tenemos registradas 536 personas solicitando acompa&ntilde;amiento; de ese total, 418 buscan sus or&iacute;genes biol&oacute;gicos y otras 118 buscan sus hijos o hermanos separados al momento de nacer.&nbsp;El objetivo principal de nuestro trabajo es garantizar el Derecho a la Identidad Biol&oacute;gica, conocer la verdad de sus or&iacute;genes biol&oacute;gicos y saber cu&aacute;l fue el destino de esos beb&eacute;s separados de su familia biol&oacute;gica. Esto que sucede en C&oacute;rdoba, se replica en todo el pa&iacute;s&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; la funcionaria.
    </p><p class="article-text">
        Claudia Carlotto, en tanto, detall&oacute; que &ldquo;en lo que respecta a la inscripci&oacute;n de los nacimientos de estos ni&ntilde;os que buscan su historia, podemos encontrarnos con su manera legal que es la adopci&oacute;n, donde en la mayor&iacute;a de los casos las personas cuentan con un expediente donde buscar sus datos filiatorios y parte de su historia. Pero adem&aacute;s, y es donde apunta la campa&ntilde;a &rdquo;Mam&aacute;s que Buscan&ldquo;, es a las v&iacute;ctimas de apropiaci&oacute;n y/o tr&aacute;fico de menores, ya que no hay registros, los testigos son olvidadizos y los libros de actas desaparecieron y las actas de nacimiento son falsas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Carlotto destac&oacute; que &ldquo;esta campa&ntilde;a que ponemos en marcha en C&oacute;rdoba, se replicar&aacute; en todo el pa&iacute;s, vamos a convocar a las mam&aacute;s que buscan a sus hijas o hijos nacidos en Argentina, y de los que fueron separadas al momento de su nacimiento, para que se acerquen a la CoNaDI y registren su caso para impulsar su b&uacute;squeda. Llamamos principalmente a las madres, porque en nuestros registros de b&uacute;squedas, s&oacute;lo tenemos 500 mujeres que buscan a sus hijos; mientras el n&uacute;mero de personas que necesita saber sus or&iacute;genes ronda los 12 mil&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La coordinadora nacional de la CoNaDI se&ntilde;al&oacute; que &ldquo;vamos a realizar actividades de divulgaci&oacute;n en distintas ciudades, grandes y chicas, recibiendo en cada lugar a toda persona que quiera registrar su caso o aportar informaci&oacute;n para comenzar la b&uacute;squeda de sus or&iacute;genes biol&oacute;gicos o la de un hijo o hija del cual se haya visto separada en el momento del nacimiento&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Violencia de g&eacute;nero</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;Cada&nbsp;caso es una historia de vida. Muchas veces, esas mujeres a las que las despojaron de sus hijos, <strong>se sienten victimarias, y en realidad fueron v&iacute;ctimas</strong>. Con este programa buscamos un discurso de encuentro, componedor, son v&iacute;ctimas de violencia de g&eacute;nero: a ning&uacute;n hombre le sacaron su beb&eacute;, a ning&uacute;n hombre lo separaron por la fuerza de sus hijos. No es una tarea f&aacute;cil esta revinculaci&oacute;n&rdquo;, dice Carlotto.
    </p><p class="article-text">
        Y agrega: &ldquo;La mayor&iacute;a de estas v&iacute;ctimas son j&oacute;venes, pobres y vulnerables, que por el estado de angustia y depresi&oacute;n por lo ocurrido no estuvieron en condiciones de hacer la denuncia. Por eso necesitamos que nos informen, como puedan, lo que les pas&oacute;; para poder rastrear los casos. Algunas veces, son imposibles de investigar porque no hay documentaci&oacute;n, ni nada que las avale. De los 2.000 casos de ni&ntilde;os restituidos entre 1975 y 1983 que no est&aacute;n relacionados a delitos de lesa humanidad, algunas fueron adopciones legales; pero en la mayor&iacute;a de los casos desaparecieron los libros de parto, incendiados o inundados&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>V&iacute;ctimas, no victimarias</strong></h3><p class="article-text">
        Carlotto explic&oacute; que &ldquo;muchas veces, a estas chicas, j&oacute;venes y vulneradas, quienes se apropiaban de sus beb&eacute;s les ment&iacute;an que sus hijos hab&iacute;an fallecido; mientras que a los padres necesitados de tener un hijo, les dec&iacute;an que esas madres &lsquo;hab&iacute;an decidido abandonarlos&rsquo; o &lsquo;darlos en adopci&oacute;n&rsquo;. Eran discursos mentirosos, donde las pon&iacute;an como victimarias, cuando en realidad eran v&iacute;ctimas. En la gran mayor&iacute;a de los casos, no existen relatos de tal abandono ni siquiera en aquellas que tuvieron que dejar a sus beb&eacute;s en manos de instituciones estatales destinadas a protegerlos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Mar&iacute;a Gracia Iglesias, que tiene a cargo el Programa Nacional sobre el Derecho a la Identidad Biol&oacute;gica, le dijo a elDiarioAR que &ldquo;muchas veces escuchamos relatos de madres que se animan por primera vez a contar su secreto profundo, resguardado por d&eacute;cadas en sus entra&ntilde;as. Tambi&eacute;n vemos como las instituciones no est&aacute;n preparadas para recibirlas e incluso a muchas le dijeron que es un delito prescripto o que sus hijos e hijas est&aacute;n mejor donde est&aacute;n y que conocerlas les provocar&iacute;a mucho sufrimiento. Algo totalmente equivocado si vemos el dolor de las personas que buscan, muchas veces expresado en no poder concluir sus proyectos de vida como terminar la escuela, recibirse de una carrera universitaria y la imposibilidad o dificultad para tener hijos&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>&iquest;Qui&eacute;n soy?</strong></h3><p class="article-text">
        Desde la CoNaDI se&ntilde;alaron que &ldquo;las personas que buscan sus or&iacute;genes biol&oacute;gicos son tan variadas como cada una de las experiencias que han tenido. A algunos les contaron desde ni&ntilde;os que no eran hijos de sus padres de crianza, y otros se enteraron debido a la infidencia o confidencia de alg&uacute;n amigo o pariente&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Iglesias se&ntilde;al&oacute; que &ldquo;nos encontramos con adultos que no fueron informados acerca de c&oacute;mo fueron concebidos, que planes ten&iacute;an para sus vidas, quienes son sus padres, que nombre le hab&iacute;an elegido. Casi en su totalidad fueron criados en el mundo de &lsquo;eso no se habla&rsquo;.&nbsp;Fueron inscriptos como hijos biol&oacute;gicos propios. Fueron apropiados de sus cuerpos y almas.
    </p><p class="article-text">
        Cuando intentan iniciar la b&uacute;squeda se meten en una pel&iacute;cula surrealista, se instalan en los fueros judiciales, recorren consultorios de obstetras y parteras, interrogan a los vecinos de los barrios en los que vivieron durante su infancia sin obtener respuestas contundentes ni pistas posibles para encontrar su verdad. Lo que coincide en todos los relatos es el silencio. Esto trae como consecuencia que miles de personas durante d&eacute;cadas persistan en la b&uacute;squeda de sus or&iacute;genes&ldquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <em>GM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gustavo Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mamas-buscan-campana-trabaja-vincular-mujeres-hijos-apropiados-irregularmente_1_10000047.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Mar 2023 20:27:03 +0000]]></pubDate>
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