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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - milonga]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/milonga/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - milonga]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Milongas, semillas y tangos distantes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/milongas-semillas-tangos-distantes_129_10698097.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/10915377-b4fd-4d6e-b982-29edcffa054c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Milongas, semillas y tangos distantes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sureñas y ciudadanas. Afroamericanas y re africanizadas. Milongas sentimentales y de las otras. “Qué lejos está mi tierra, y sin embargo qué cerca”, cantaba, en una milonga, un uruguayo llamado Viglietti. Y de cercanías y del mirar de lejos se nutre esta historia que incluye, por supuesto, algunos tangos. Novedades y rescates en la red, entre las redes.</p></div><p class="article-text">
        La palabra, como m&iacute;nimo, se refiere a dos cosas. Y adem&aacute;s viene de otro lado. De lo que los soldados brasile&ntilde;os reclutados por Rosas, que se quedaron en el territorio despu&eacute;s de la derrota en Caseros, no entend&iacute;an cuando o&iacute;an a los cantores del campo en sus largas payadas. &ldquo;Palabrer&iacute;a&rdquo;. O &ldquo;ch&aacute;chara&rdquo;. As&iacute; llamaban el sinsentido de lo que escuchaban pero lo hac&iacute;an con una palabra quimbundu, una de las lenguas de los esclavos de las etnias de Angola que hab&iacute;an llegado a Am&eacute;rica. La palabra era &ldquo;milonga&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El t&eacute;rmino, poco a poco, se fue imponiendo para llamar a esas canciones en que tambi&eacute;n hab&iacute;a un remoto origen africano. &ldquo;Guajiras acriolladas&rdquo;, las llama <strong>Roberto Selles</strong> en su <em>Historia de la milonga</em>&ndash; y el payador <strong>Gabino Ezeiza</strong>, otro afroamericano, dec&iacute;a que las milongas eran hermanas del candombe.
    </p><p class="article-text">
        El g&eacute;nero se independiz&oacute; &ndash;tambi&eacute;n de a poco&ndash; de la payada y en alg&uacute;n momento incorpor&oacute; un bordoneo cercano a la habanera que marcaba en el bajo una subdivisi&oacute;n acentual de 3+3+2 (la misma que mucho despu&eacute;s acabar&iacute;a siendo la marca de f&aacute;brica de <strong>Astor Piazzolla</strong>) y sobrevivi&oacute; en el campo y se extendi&oacute; hacia el sur de la provincia de Buenos Aires dando lugar a lo que acab&oacute; denomin&aacute;ndose &ldquo;milonga sure&ntilde;a&rdquo; o &ldquo;surera&rdquo;. Y tambi&eacute;n lleg&oacute; a la ciudad donde, como todo, fue transformada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Carlos Gardel</strong>, entre 1915 y 1929, toc&oacute; con un guitarrista y compositor afroamericano, <strong>Jos&eacute; Ricardo</strong>, al que llamaban, obviamente, &ldquo;El Negro&rdquo;. &Eacute;l hab&iacute;a sido el autor de &ldquo;Margot&rdquo;, a partir de una letra de <strong>Celedonio Flores</strong> premiada en un concurso convocado en 1919 por el diario <em>&Uacute;ltima Hora</em> (el t&iacute;tulo original del texto era &ldquo;Por la pinta&rdquo;). Y &eacute;l fue quien compuso la primera milonga ciudadana de la que actualmente se tiene conocimiento, &ldquo;Un bailongo&rdquo;, que grab&oacute; junto a Gardel y otro guitarrista, <strong>Guillermo Barbieri,</strong> para el sello Ode&oacute;n, en 1922.
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    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Milonga sentimental&rdquo;, compuesta por <strong>Sebasti&aacute;n Piana</strong> junto a <strong>Homero Manzi</strong> en 1931, muestra ya otras caracter&iacute;sticas. Piana, un pianista y autor formado en la academia, acentu&oacute; los aspectos africanos y comenz&oacute; la larga historia de lo que se conoci&oacute; como milonga ciudadana. Fue grabada por Gardel el 23 de enero de 1933 y all&iacute; lo acompa&ntilde;a su reci&eacute;n creado cuarteto de guitarras, conformado por Barbieri junto con &nbsp;<strong>Horacio Pettorossi</strong>, <strong>Domingo Riverol</strong> y <strong>Julio Vivas</strong>. (La portada del disco indica por error 1927)
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    </figure><p class="article-text">
        Esa segunda cosa llamada milonga, cada vez menos semejante a la del campo, se afirm&oacute; &ndash;y re africaniz&oacute; conscientemente, acerc&aacute;ndose bastante al choro brasile&ntilde;o&ndash; con la orquesta de <strong>Juan D&rsquo;Arienzo</strong> y con piezas como &ldquo;Taquito militar&rdquo;, de <strong>Mariano Mores</strong>. El propio Piana oscil&oacute; entre ambas especies. La hermosa &ldquo;Milonga triste&rdquo; &ndash;la primera grabaci&oacute;n es de <strong>Mercedes Simone</strong>, con el compositor al piano&ndash;, tal vez la m&aacute;s famosa, se acerca m&aacute;s a la del campo que a la de la ciudad y juega con su parentesco con la habanera. Y Piana lleg&oacute; incluso a crear una tercera clase, la &ldquo;milonga-candombe.
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    </figure><p class="article-text">
        Astor Piazzolla, por su parte, que no perd&iacute;a ocasi&oacute;n de jerarquizar aquello de milonga que pudiera haber en cualquier tango, compuso a lo largo de su carrera varias entre las cuales las fundantes, junto con las cantadas por <strong>Edmundo Rivero </strong>en 1964, fueron el par incluido en el disco <em>Concierto de tango en el Phlharmonic Hall</em> registrado un a&ntilde;o despu&eacute;s y, a pesar de su t&iacute;tulo, en un estudio de Buenos Aires. All&iacute;, en el LP original, sim&eacute;tricamente, dos piezas, una dedicada al diablo y otra al &aacute;ngel ocupaban el segundo lugar en cada lado: &ldquo;Romance del diablo&rdquo; y &ldquo;Milonga del &aacute;ngel&rdquo;. Hubo otras m&aacute;s adelante, la hermosa &ndash;y c&eacute;lebre&ndash; &ldquo;Oblivion&rdquo; entre ellas. Todas remiten a la milonga campera &ndash;o si se quiere, a la milonga-habanera&ndash; y ninguna al modelo rubricado por D&rsquo;Arienzo y Mores lo que n o resulta extra&ntilde;o si se tiene en cuenta su aversi&oacute;n &ndash;correspondida&ndash; por ambos m&uacute;sicos.
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        Dos vol&uacute;menes llamados <em>Semillas de milonga</em>, creados y grabados por <strong>Mart&iacute;n Liut</strong>, llevan a pensar &ndash;y a escuchar&ndash; la milonga como una esencia, algo as&iacute; como el <em>arj&eacute;</em> de los antiguos griegos, que subsiste en materiales sumamente variados y trabajados con procedimientos m&uacute;ltiples.
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    </figure><p class="article-text">
        Como en aquella colecci&oacute;n de tangos encargada por el pianista <strong>Yvar Mikhashof</strong> a distintos compositores &ndash;entre ellos <strong>John Cage</strong> y <strong>Conlon Nancarrow</strong>&ndash; y grabada por la pianista <strong>Hayd&eacute;e Schvartz</strong>, y la continuaci&oacute;n ideada por esta int&eacute;rprete argentina, comisionando a su vez nuevas piezas a compatriotas, para quienes primaba ya no la lejan&iacute;a sino la necesidad de prescindir de la cercan&iacute;a, m&aacute;s que una afirmaci&oacute;n acerca de la milonga hay aqu&iacute; una interrogaci&oacute;n. 
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    </figure><p class="article-text">
        Las 24 <em>Semillas de milonga</em> est&aacute;n estructuradas, como los preludios y fugas de Bach y los de Shostakovich y los preludios para piano de Debussy, en dos libros de 12, y cada una de ellas est&aacute; compuesta en una tonalidad diferente. Estoy tentado de llamarlas acuarelas, por su brevedad y la referencia a los meses del a&ntilde;o, pero la idea de lo tenue no siempre se corresponde con ellas; m&aacute;s bien son aguafuertes, para tomar una palabra asociada con lo porte&ntilde;o. Liut es autor, tambi&eacute;n, de 12 estudios para piano &ndash;no registrados a&uacute;n en disco&ndash; , y &eacute;sta es un poco su contracara. Escritos m&aacute;s hacia adentro que hacia afuera se corresponden con el confinamiento de la pandemia y fueron pensados, desde el comienzo, como una obra ligada a la pr&aacute;ctica y a la propia interpretaci&oacute;n. Por aqu&iacute; aparece un costado m&aacute;s gismontiano; por all&iacute; m&aacute;s campero. Como sucede con el <em>Diario Musical</em> de <strong>Esteban Insinger</strong>, otro autor argentino que, desde el 4 de abril de 2009 suma una pieza por d&iacute;a a su &aacute;lbum <a href="https://insingermusicaldiary.bandcamp.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">(https://insingermusicaldiary.bandcamp.com</a>/), o como <em>Rayuela</em>, de <strong>Julio Cort&aacute;zar</strong>, estas <em>Semillas de milonga</em> pueden o no escucharse en orden, pueden o no buscar relaciones tem&aacute;ticas o lejanamente descriptivas y, obviamente, tambi&eacute;n puede indagarse acerca de cu&aacute;l es el resto &ndash;o el anuncio&shy;&ndash; de milonga en cada una de ellas. Pero de lo que se trata, al fin, es de doce composiciones bellas e intrigantes, en el mejor sentido posible.
    </p><p class="article-text">
        Como comentario casi al margen agrego una milonga que amo y en cuya letra se habla, al comienzo, de la lejan&iacute;a, la &ldquo;Milonga de andar lejos&rdquo;, de <strong>Daniel Viglietti</strong>, y dos <em>milongas de lejos </em>compuestas por el gran guitarrista <strong>Ralph Towner</strong> &ndash;uno de los fundadores del grupo <strong>Oregon </strong>y compa&ntilde;ero de ruta de m&uacute;sicos tan variados como <strong>Egberto Gismonti</strong>, <strong>Wayne Shorter</strong> o <strong>Gary Burton</strong>&ndash; en un caso junto con el contrabajista <strong>Arild Andersen</strong> y el percusionista <strong>Nan&aacute; Vasconcelos</strong> y en otro a d&uacute;o con <strong>Gary Peacock </strong>en contrabajo.&nbsp;
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    </figure><p class="article-text">
        <em>Diego Fischerman es autor del blog El sonido de los sue&ntilde;os:</em> <a href="https://xn--sonidodesueos-skb.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://xn--sonidodesueos-skb.com/</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/milongas-semillas-tangos-distantes_129_10698097.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Nov 2023 17:16:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[milonga,Astor Piazzolla,Sebastián Piana,Carlos Gardel,Martín Liut]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[La Furiosa, una milonga que rompe con los estereotipos del tango]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/furiosa-milonga-rompe-estereotipos-tango_1_10003508.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1952e101-eae4-4343-bc9b-c603a68e021d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Furiosa, una milonga que rompe con los estereotipos del tango"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tango sin roles definidos por el género. Mujeres que bailan con mujeres, hombres que en el baile son conducidos por mujeres. La milonga queer se instaló en Argentina a principios de los años 2000 para romper los estereotipos que establece el tango tradicional heteronormativo. Esta nota forma parte de la serie “Towards Equality”, iniciativa impulsada por Sparknews para visibilizar la desigualdad de género pero también para contar que son muchas las propuestas para enfrentarla.</p></div><p class="article-text">
        Dos mujeres se deslizan sobre la pista, dibujan figuras elegantes con sus pies. Visten faldas rojas y negras y zapatos acharolados. Sonr&iacute;en. A pocos metros de ellas, otras dos bailan con el mismo &iacute;mpetu. Llevan zapatillas urbanas y camisas holgadas. A un costado, dos hombres entran a la pista, primero una mirada y despu&eacute;s el abrazo que inicia el movimiento. En esta milonga no hay roles asignados ni patrones a seguir. El cabeceo o la gu&iacute;a no son potestad exclusiva de los hombres. &ldquo;El <strong>tango queer</strong> es un espacio de abrazo, de tango y de militancia al mismo tiempo&rdquo;, dice <strong>Liliana Furi&oacute;, directora de cine documental y creadora de La Furiosa Milonga</strong> en la Ciudad de Buenos Aires. 
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                El tango queer es descontracturado en las miradas, en el cabeceo, en la vestimenta.                            </span>
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        En 2018, Liliana Furi&oacute; arm&oacute; su propia milonga, un espacio para<strong> practicar y bailar tango sin los estereotipos de g&eacute;nero establecidos</strong>. Un espacio que se sum&oacute; a varios m&aacute;s que proliferaron en la capital argentina desde los primeros a&ntilde;os del 2000. <strong>&ldquo;Es un viaje de ida&rdquo;</strong>, alerta. &ldquo;La propuesta es que no hay roles asignados seg&uacute;n el g&eacute;nero, cualquier persona puede decidir ser guiado o guiar. <strong>La propuesta m&aacute;s rica es que cada persona puede disfrutar de hacer ambos roles</strong>. Es lo m&aacute;s lindo que tiene el abrazo del tango queer, cuando hac&eacute;s ambos roles, le pod&eacute;s dar m&aacute;s riqueza a tu baile. Despu&eacute;s no quer&eacute;s estar m&aacute;s en un solo rol. Cuando ten&eacute;s el <em>power</em>, el poder para sentir la libertad de ir intercambiando los roles en ese abrazo, es lo m&aacute;s&rdquo;, describe en una nota con <strong>elDiarioAR</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;El tango queer es descontracturado en las miradas, en el cabeceo, en la vestimenta. No importa qui&eacute;n toma la iniciativa, qui&eacute;n cabecea para invitar a bailar o qui&eacute;n gu&iacute;a la danza. &ldquo;Si quer&eacute;s, bail&aacute;s descalzo&rdquo;, dice Furi&oacute;, que empez&oacute; las clases de tango en el 2003 con la escritora <strong>Mariana Docampo, pionera del tango queer en Argentina</strong> . &ldquo;Es important&iacute;sima la militancia tanguera. Desde el principio lo entend&iacute; as&iacute;, me pareci&oacute; una herramienta, un lenguaje corporal muy poderoso para dar batalla en estas luchas que fuimos acompa&ntilde;ando. <strong>Antes la danza me parec&iacute;a divina, pero de un machismo intolerable</strong>. Prontamente entend&iacute; la herramienta y la importancia de este lenguaje&rdquo;, agrega Furi&oacute;, que tambi&eacute;n es militante por los Derechos Humanos y<strong> co-fundadora de Historias Desobedientes, el colectivo de hijas e hijos de genocidas de la &uacute;ltima dictadura c&iacute;vico militar argentina</strong>. Su pap&aacute;, Paulino Furi&oacute;, fue condenado a prisi&oacute;n perpetua por la desaparici&oacute;n de al menos 20 personas.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;En el a&ntilde;o 2001, cuando Argentina atravesaba una crisis econ&oacute;mica, pol&iacute;tica y social catastr&oacute;fica, Mariana Docampo empez&oacute; con las clases de tango para mujeres. Primero, les ense&ntilde;&oacute; a amigas, despu&eacute;s a grupos m&aacute;s grandes en salas de ensayo y por &uacute;ltimo, en La Casa del Encuentro. &ldquo;Era un lugar de lesbianas feministas. La propuesta era queer, pero solo le daba clases mujeres porque era lo que permit&iacute;a el espacio y en 2005 abrimos <strong>Tango Queer en Sim&oacute;n en su laberinto, en el barrio de San Telmo</strong>&rdquo;, cuenta en di&aacute;logo con<strong> elDiarioAr</strong>. Por esos a&ntilde;os, la propuesta fue disruptiva en un mundo ampliamente machista. Una experiencia que tambi&eacute;n impuls&oacute;<strong> Augusto Balizano con La Marshall, la primera milonga gay de Buenos Aires</strong>. Desde esa &eacute;poca, ambos co crearon y dirigen el<strong> Festival Internacional de Tango Queer de Buenos Aires.</strong> &ldquo;En el 2001 ten&iacute;amos Ley de Uni&oacute;n Civil y comenzaba la apertura de los derechos LGTB, que fue lo que acompa&ntilde;&oacute; el crecimiento del tango queer. Desde la milonga empezamos a difundir la propuesta y la conceptualizaci&oacute;n, eso acompa&ntilde;&oacute; un tiempo de mucha apertura a nivel pol&iacute;tico&rdquo;, agrega Docampo. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;El 2022 hicieron un nuevo festival internacional en la Ciudad de Buenos Aires, el decimocuarto de la historia. &ldquo;El primero fue el m&aacute;s grande, el m&aacute;s disruptivo. Marc&oacute; un antes y un despu&eacute;s en muchos aspectos, tambi&eacute;n en el tango porque fue la manifestaci&oacute;n de que algo distinto estaba ocurriendo y a un nivel grande. Fue el momento de marcar un antecedente. Despu&eacute;s fue sostener ese espacio e ir legitim&aacute;ndolo . En el &uacute;ltimo nos propusimos visibilizar todas las milongas, las pr&aacute;cticas de tango diverso y mostrar a toda la gente que est&aacute; haci&eacute;ndolo. Constituirnos como lugar de legitimaci&oacute;n, de respaldo. La propuesta no es solo atraer p&uacute;blico sino seguir fortaleciendo ese espacio de enunciaci&oacute;n y conceptualizaci&oacute;n&rdquo;, describe Docampo. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Desde 2015, despu&eacute;s de la irrupci&oacute;n del Ni Una Menos, en Argentina comenz&oacute; tambi&eacute;n el tango feminista, mujeres y disidencias que tambi&eacute;n reclaman en las calles. Proliferaron nuevas milongas, se crearon orquestas t&iacute;picas solo de mujeres, lesbianas, trans e identidades no binarias como La Empoderada Orquesta At&iacute;pica, entre otras.<strong> En 2018 se cre&oacute; el Movimiento Feminista del Tango (MFT), un colectivo de mujeres que naci&oacute; con la cuarta ola feminista y puse eje en las violencias</strong>. Una de las primeras acciones fue un protocolo contra la violencia machista, una gu&iacute;a para tratar casos de violencia, acoso o incomodidad en los salones de baile.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;La <strong>periodista y autora del libro &ldquo;Tango y feminismo&rdquo;, Anah&iacute; P&eacute;rez Pavez,</strong> considera que se trata de una nueva etapa del mismo movimiento que le di&oacute; lugar al tango queer. &ldquo;En la nueva etapa hay una confluencia entre mujeres hetero cis y toda la diversidad de las lesbianas, que son pioneras en esta historia, abrieron mucho camino.. Antes, el tango queer era de nicho, despu&eacute;s el Estado lo empieza a tomar y lo hace <em>gay friendly</em>. Muchas de las mujeres que los practi&aacute;bamos nos empezamos a hacer preguntas sobre la contradicci&oacute;n de percibirse mujer, persona y sujeta en un espacio cuya codificaci&oacute;n estrechaba el margen de acci&oacute;n<strong>. No pod&iacute;as sacar a bailar a un pibe porque quedabas mal. O de repente, te bancabas acoso o abuso, tambi&eacute;n micromachismos</strong>&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;El tango feminista se expresa en el espacio p&uacute;blico. En las calles pidiendo por el Aborto legal, seguro y gratuito o en los encuentros de mujeres. &ldquo;Nos encontramos las activistas con bailarinas, con mujeres que hacen m&uacute;sica, con&nbsp;productoras. Se rompe la barrera intergeneracional. Conflu&iacute;mos. <strong>Tenemos una declamaci&oacute;n pol&iacute;tica feminista, de llevar la milonga a las calles y las calles a la milonga. Es tomar la posta y aprender de las que arrancaron antes</strong>&rdquo;, explica la comunicadora que tambi&eacute;n integra el MFT.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Furi&oacute; repasa las dos d&eacute;cadas de trabajo en el tango queer y resalta la uni&oacute;n entre militancia y tango: &ldquo;Es importante el lenguaje corporal y las luchas desde el arte y la danza. Desde un lugar comunitario, colectivo. Esa es la premisa fundamental de las luchas, entender que la individualidad no existe, no sirve. No somos nada ni nadie sin una otra o un otro&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;El cuerpo en clave de goce y disputa, el lenguaje corporal como una herramienta pol&iacute;tica, el tango como espacio de militancia. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
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        <em>CDB/MG</em>
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      <dc:creator><![CDATA[Celeste del Bianco]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Mar 2023 05:42:38 +0000]]></pubDate>
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