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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Folha de S.Paulo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/folha-de-s-paulo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Folha de S.Paulo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Abordando la desigualdad de género en el mundo de la informática]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/abordando-desigualdad-genero-mundo-informatica_1_10015409.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a5a154f6-e3c1-45fc-b8fb-c884cd5dd009_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Abordando la desigualdad de género en el mundo de la informática"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Brasil, los hombres siguen ocupando el 80% de los empleos relacionados con la informática, pero la startup social {reprograma} está ayudando a reducir la brecha de género. Esta nota forma parte de la serie "Towards Equality", iniciativa impulsada por Sparknews para visibilizar la desigualdad de género pero también para contar que son muchas las propuestas para enfrentarla.
</p></div><p class="article-text">
        Las organizaciones y empresas que abogan por el progreso social han estado luchando por cambiar la realidad de la profunda desigualdad de g&eacute;nero en el mundo de la inform&aacute;tica. Los datos del IBGE (Instituto Brasile&ntilde;o de Geograf&iacute;a y Estad&iacute;stica) indican que <strong>s&oacute;lo dos de cada 10 profesionales de la tecnolog&iacute;a son mujeres en Brasil.</strong> Sin embargo, la igualdad de g&eacute;nero en el sector inform&aacute;tico se considera esencial para contratar y retener a un personal diverso y permitir as&iacute; que las empresas tengan una visi&oacute;n m&aacute;s amplia y precisa del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Desde 2016, existe una nueva arma en esta lucha: {reprograma}, una startup social brasile&ntilde;a que ofrece formaci&oacute;n, tutor&iacute;as y contactos profesionales sobre todo a mujeres negras, travesti y transexuales que no tienen los recursos ni las oportunidades para estudiar programaci&oacute;n inform&aacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n su directora general, <strong>Nadja Brand&atilde;o</strong>, las estudiantes est&aacute;n cualificadas para los puestos de trabajo una vez que completan con &eacute;xito un curso de 18 semanas. Hasta la fecha, unas 3.000 mujeres han participado en los talleres de selecci&oacute;n de {reprograma} y la mitad de ellas se han convertido en estudiantes. M&aacute;s del 60% se identifican como negras o mulatas y un 6% como trans o <em>travesti</em>.
    </p><p class="article-text">
        Brand&atilde;o cuenta que, al principio, el 99% de las alumnas eran mujeres blancas. Sin embargo, para que todo el mundo entendiera que la inform&aacute;tica es un mercado accesible como cualquier otro, <strong>se anim&oacute; a mujeres negras, madres solteras, mujeres trans y </strong><em><strong>travesti</strong></em><strong>, as&iacute; como a mujeres desfavorecidas econ&oacute;mica y socialmente, a que presentaran su solicitud.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las mujeres blancas siguen participando, pero la idea es abrir las puertas para que todo el mundo pueda verse reflejado en este mercado; eso anima a otras mujeres&rdquo;, explica Brand&atilde;o.
    </p><p class="article-text">
        El expediente de cada estudiante se revisa minuciosamente para que las mujeres que necesiten ayuda econ&oacute;mica para completar la formaci&oacute;n puedan obtenerla. &ldquo;No todas tienen ordenador o acceso a Internet, otras pierden su trabajo durante el curso o necesitan aceptar un segundo empleo para mantener a sus familias&rdquo;, dice Brand&atilde;o. &ldquo;As&iacute; que buscamos acuerdos institucionales y empresariales para ayudarlas y evitar que abandonen&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n RAIS (Relaci&oacute;n Anual de Informaciones Sociales), la participaci&oacute;n femenina en el mercado laboral de la inform&aacute;tica en Brasil ha crecido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, pasando de 65.800 mujeres en 2015 a 92.800 en 2021. {reprograma} est&aacute; trabajando para aumentar esas cifras y este a&ntilde;o espera formar completamente a m&aacute;s de 440 profesionales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Brand&atilde;o se&ntilde;ala que m&aacute;s del 85% de las estudiantes encuentra trabajo a los seis meses de graduarse. Aunque estos resultados son alentadores, no se hace ilusiones: sabe que hacen falta muchos m&aacute;s a&ntilde;os de duro trabajo para acabar con la desigualdad racial y de g&eacute;nero en el &aacute;mbito laboral.
    </p><p class="article-text">
        Su propia experiencia como mujer negra en puestos directivos de grandes empresas la llev&oacute; a abogar por una mayor diversidad.<strong> &ldquo;Hay una sensaci&oacute;n de soledad porque no ves a otras mujeres negras</strong>. Por eso acept&eacute; la invitaci&oacute;n de trabajar en {reprograma} y acercar a las mujeres a los puestos de liderazgo. Aqu&iacute; adquieren conocimientos pero tambi&eacute;n aprenden que pueden representar y fomentar la diversidad dentro de una gran empresa&rdquo;.&nbsp;
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                    alt="Josiane Santiago, de 56 años, trabajó durante 25 años como fisioterapeuta, pero se pasó a la informática en 2019 tras hacer un curso de programación en {reprograma}."
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                Josiane Santiago, de 56 años, trabajó durante 25 años como fisioterapeuta, pero se pasó a la informática en 2019 tras hacer un curso de programación en {reprograma}.                            </span>
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        Eso es lo que le ocurri&oacute; a <strong>Josiane Santiago</strong>, de 56 a&ntilde;os, que trabaj&oacute; como fisioterapeuta durante 25 a&ntilde;os antes de buscar un cambio profesional. &ldquo;{reprograma} fue un gran punto de inflexi&oacute;n para m&iacute;. All&iacute; desarroll&eacute; habilidades personales y profesionales pero tambi&eacute;n compart&iacute; la experiencia con otras mujeres y aprendimos unas de otras. Me empoder&eacute;, me valor&eacute;&rdquo;. Hizo el curso de programaci&oacute;n en 2019, a los 53 a&ntilde;os y ahora trabaja en su segunda empresa de inform&aacute;tica donde la han ascendido a ingeniera de software.
    </p><p class="article-text">
        Para ser contratada, Santiago tuvo que competir con 120 candidatos en un programa dise&ntilde;ado para promover la inclusi&oacute;n de empleados negros. Fue una de los 20 seleccionados, de los cuales s&oacute;lo tres se convirtieron en trabajadores indefinidos. Hoy es la &uacute;nica mujer en un equipo de ocho personas. &ldquo;No podemos dar por sentado ning&uacute;n avance; tenemos que luchar para reclamar nuestro lugar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Otra historia de &eacute;xito es la de <strong>Beatriz Ramerindo</strong>, de 25 a&ntilde;os. En agosto de 2021, tras realizar el curso de {reprograma}, se traslad&oacute; de R&iacute;o de Janeiro a S&atilde;o Paulo, donde ahora trabaja como profesora e ingeniera de software en la empresa que quer&iacute;a. &ldquo;Pas&eacute; de tener unos ingresos casi nulos a ganar tres veces el salario m&iacute;nimo m&aacute;s beneficios en una empresa asociada a {reprograma}&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ramerindo cuenta que vivi&oacute; la mayor parte de su vida con su familia en el Complexo do Chapad&atilde;o (en la zona norte de R&iacute;o de Janeiro). Los bajos ingresos familiares y otros factores hicieron que abandonara los estudios despu&eacute;s del sexto curso, pero en 2014, termin&oacute; la escuela gracias a EJA (Educaci&oacute;n para J&oacute;venes y Adultos). Cinco a&ntilde;os despu&eacute;s, al comienzo de su transici&oacute;n de cambio de g&eacute;nero, se gradu&oacute; en el instituto.
    </p><p class="article-text">
        En 2020, una amiga le habl&oacute; sobre {reprograma}. Ella ya ten&iacute;a nociones de JavaScript, as&iacute; que particip&oacute; en el taller de selecci&oacute;n para apoyar a su amiga. Al final, ambas fueron seleccionadas para el curso de {reprograma}.
    </p><p class="article-text">
        Para <strong>Keila Simpson</strong>, presidenta de ANTRA (Asociaci&oacute;n de Travestis, Transexuales y Transg&eacute;neros de Argentina, que defiende los derechos de las personas trans), las iniciativas que permiten la inserci&oacute;n de la poblaci&oacute;n trans en el mercado laboral son positivas y espera que haya otros programas de este tipo que generen m&aacute;s oportunidades. &ldquo;Es muy importante que se contrate a mujeres negras, transexuales y <em>travestis*</em>, porque estas personas sufren una gran exclusi&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Junto con {reprograma}, otras instituciones y empresas ofrecen ahora formaci&oacute;n para ayudar a m&aacute;s mujeres a introducirse en el mercado brasile&ntilde;o de la inform&aacute;tica. Entre ellas est&aacute;n PretaLab, Microsoft, Softex, Mais Mulheres em Tech (M&aacute;s mujeres en la tecnolog&iacute;a), Olabi, Assespro-PR, PrograMaria y TechGirls.
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      <dc:creator><![CDATA[Havolene Valinhos]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Mar 2023 09:54:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Abordando la desigualdad de género en el mundo de la informática]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Folha de S.Paulo,Towards Equality,Sparknews,Igualdad de género]]></media:keywords>
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