<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Cocinar]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/cocinar/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Cocinar]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1045579/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Un gran cocinero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/gran-cocinero_129_12407957.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e0aea0f5-7916-4dad-b523-03648f0c36b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1120407.jpg" width="960" height="540" alt="Un gran cocinero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un gran cocinero es un jugador avezado. Entiende algunas reglas con la cabeza y otras con el cuerpo, igual que un futbolista o un bailarín: por repetición, por entrenamiento, adquiere esa “mano” que reconoce el punto justo del batido sin mediar pensamiento. Parece magia, pero es otra cosa.</p></div><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo y por qu&eacute; hay grandes cocineros? Pareciera una condici&oacute;n de nacimiento. El don te toca, o no, por designio divino. Hablamos de gente &ldquo;con mano&rdquo; para la cocina, como otros tienen dedos verdes y plantas exuberantes. Igual que sucede con las brujas, que los hay, los hay: personas con mucha intuici&oacute;n para obtener texturas y sabores, para reproducir un plato sin m&aacute;s ayuda que un ejemplo, para improvisar o para conseguir resultados epif&aacute;nicos desde la misma receta que al com&uacute;n de los mortales nos sale mediocre. Para esos casos brujos, en realidad, hay muchas explicaciones bastante racionales: a&ntilde;os de exposici&oacute;n a comida buena de verdad, o de platea privilegiada ante la performance de madres, abuelas, t&iacute;os cocineros; conocimiento t&eacute;cnico en alg&uacute;n &aacute;rea af&iacute;n de trabajo manual, conocimiento cient&iacute;fico en qu&iacute;mica, f&iacute;sica o biolog&iacute;a; un largo etc&eacute;tera. Y sobre todo, mucha dedicaci&oacute;n, mucho cuidado, mucho deseo puestos en la preparaci&oacute;n de la comida. Un valor agregado sustancial, dif&iacute;cil de sustituir en la cocina. 
    </p><p class="article-text">
        Ponerse entero al servicio de lo que trabaj&aacute;s con las manos para que se transforme en un bocado espl&eacute;ndido, en una experiencia placentera propia o ajena, es dif&iacute;cil de ense&ntilde;ar o de aprender. Hay distintos motores que pueden impulsar una dedicaci&oacute;n tan profunda: la competitividad, el perfeccionismo, la necesidad de autosuperaci&oacute;n, la religi&oacute;n. De entre todas esas drogas duras, el amor es la que m&aacute;s te coloca y menos costo tiene, creo yo. El amor no es una aptitud menor en un gran cocinero  y lo sumar&iacute;a a la lista, por m&aacute;s cursi que suene. No estoy hablando del amor rom&aacute;ntico, o no s&oacute;lo de &eacute;l. Tampoco del cuidado maternal de una ama de casa para con su familia, aunque puede ser. Es posible sentir un amor profundo por un oficio, por el arte de la hospitalidad, por un proyecto, una militancia, un pa&iacute;s. Los grandes cocineros suelen estar as&iacute;, enamorados. 
    </p><p class="article-text">
        La gran mayor&iacute;a de nosotros no somos prodigios, no somos especiales, a&uacute;n si cocinamos bastante bien. Tampoco somos homog&eacute;neos: un gran asador rara vez maneja la pasteler&iacute;a francesa con solvencia. Mi mam&aacute;, una cocinera maravillosa, no amasa. Punto. Nunca hace pastas, ni pizzas, ni panes. Prepara unos regios &ntilde;oquis, y en &eacute;pocas de hiperinflaci&oacute;n, con tres hijos, supo sacar de la galera unas medialunas memorables, as&iacute; que todos comprobamos de qu&eacute; es capaz. Aun as&iacute;, no es lo suyo, no quiere que lo sea. Esto es igual entre los cocineros profesionales; hayas estudiado o no, te especializ&aacute;s, poco a poco. Y si sos afortunado, te especializ&aacute;s en lo que te gusta.
    </p><p class="article-text">
        No necesariamente lo que te gusta comer es lo que va a gustar cocinar. A m&iacute;, por ejemplo, me gusta mucho jugar a la reposter&iacute;a. Es un mundo de desaf&iacute;os por el estilo de cocina que manejo &ndash;con diversos endulzantes, harinas integrales, ingredientes a veces fuera de la pasteler&iacute;a tradicional&ndash; lo que en s&iacute; mismo me estimula, es un desaf&iacute;o entretenido. Pero tambi&eacute;n tiene una belleza est&eacute;tica innegable. Los colores, las formas, la aptitud pl&aacute;stica de los dulces son &uacute;nicos. Durante el &uacute;ltimo verano mi hija, que no ten&iacute;a colonia ni permiso para usar pantallas durante el d&iacute;a, me invitaba a jugar con reposter&iacute;a cl&aacute;sica, francesa, en la cual yo incursiono poco. Mi verano no era tan calmo como el de ella, pero empezamos unas sesiones experimentales de manteca y az&uacute;car, merengues brillosos y frangipane dorado. Se arm&oacute; una serie hermosa, durante la cual fui feliz y aprend&iacute; t&eacute;cnicas, como pastelera amateur. &iquest;C&oacute;mo comensal? Me empalago de solo recordar cada uno de esos bocados perfectos, laqueados y perfumados. Paso, gracias.
    </p><p class="article-text">
        La imagen del cocinero innato tiene su contracara: el mal cocinero incorregible. &ldquo;No sabe hacer ni un huevo frito&rdquo;, se dice, como si un huevo frito perfecto fuera tarea sencilla. No lo es. Demanda prueba y error, ensayos con yemas pasadas o claras desparejas. Un gran huevo frito se logra, no por f&aacute;cil, sino porque lo amamos y lo deseamos lo suficiente para insistir. Lo que llamamos &ldquo;buena mano&rdquo; casi nunca es puro talento sino esfuerzo, dedicaci&oacute;n, perseverancia; fen&oacute;menos que no est&aacute;n en la cresta de la ola, precisamente. Es comprensible: cuando matarse trabajando durante a&ntilde;os no le da ninguna recompensa a casi nadie, es dif&iacute;cil que rankee alto. Hoy tenemos dibujitos en el canal estatal dedicado a los chicos que dicen casi literalmente: &ldquo;&iquest;Ir a la universidad? &iexcl;Ya fue! Si pod&eacute;s ganar mucha m&aacute;s plata de otras formas&rdquo;. En la generaci&oacute;n de mi padre, el esfuerzo era un mandato tan incuestionable que pod&iacute;a aplastar cualquier entusiasmo atravesado en su camino. &iquest;Quer&iacute;as ser m&uacute;sico? Proced&iacute;as a reprimirte y estudiar abogac&iacute;a o dedicarte a la empresa familiar, a los bifes. Pero hay versiones de la perseverancia que no asesinan el deseo, todo lo contrario: son su tierra f&eacute;rtil. Trato de explic&aacute;rselo a mi hija cuando se frustra &ndash;porque la frustraci&oacute;n es la primera escala para bajarse del esfuerzo&ndash;, trato de recordarle cu&aacute;nto practic&oacute; hasta que logr&oacute; hacer una vertical perfecta, trenzarse el pelo o silbar. Le cuesta verlo. Son entrenamientos que atraves&oacute; ciega de ganas y casi no los recuerda. Ciega de ganas tambi&eacute;n prepara curd de lim&oacute;n ella sola o voltea panqueques en la sart&eacute;n, incluso cuando es a condici&oacute;n de lavar los platos despu&eacute;s. A&uacute;n cuando algo sale mal, cuando el curd se corta o la masa se quema, dedicarse &iacute;ntegra a hacer algo es una forma de entrega m&aacute;gica, casi sagrada. El tiempo pasa distinto mientras uno se encuentra en ese estado. Es puro presente. Cuando todo sale bien, el resultado es evanescente: se come, desaparece. No hay trofeos.
    </p><p class="article-text">
        Cocinar puede ser una obligaci&oacute;n, una necesidad. Puede ser un poder, tambi&eacute;n: el poder de materializar a la perfecci&oacute;n algo que se te antoja y sentirte tu propia impresora 3D humana. Puede ser un juego. Para jugar hay que saberse las reglas, en especial para jugarlo en modo libre, creativo. Un gran cocinero es un jugador avezado. Entiende algunas reglas con la cabeza y otras con el cuerpo, igual que un futbolista o un bailar&iacute;n: por repetici&oacute;n, por entrenamiento, adquiere esa &ldquo;mano&rdquo; que reconoce el punto justo del batido sin mediar pensamiento, el calor preciso en las brasas del asado. Parece magia, es verdad. Pero es otra cosa. Es esfuerzo y es amor. &iquest;Juntos? Son dinamita. 
    </p><p class="article-text">
        <em>DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Kiako]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/gran-cocinero_129_12407957.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Jun 2025 09:56:45 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e0aea0f5-7916-4dad-b523-03648f0c36b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1120407.jpg" length="78706" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e0aea0f5-7916-4dad-b523-03648f0c36b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1120407.jpg" type="image/jpeg" fileSize="78706" width="960" height="540"/>
      <media:title><![CDATA[Un gran cocinero]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e0aea0f5-7916-4dad-b523-03648f0c36b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1120407.jpg" width="960" height="540"/>
      <media:keywords><![CDATA[Alimentación,Cocinar,Cocina,Comida]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El chef José María Goñi: “Si enseñáramos los valores de la nutrición y la buena alimentación, comeríamos de otra forma”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/chef-jose-maria-goni-si-ensenaramos-valores-nutricion-buena-alimentacion-comeriamos-forma_128_11356867.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/acec5cc5-419b-49d9-9fd2-27be19585bb5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1845y2842.jpg" width="1200" height="675" alt="El chef José María Goñi: “Si enseñáramos los valores de la nutrición y la buena alimentación, comeríamos de otra forma”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El jefe de cocina de Martín Berasategui en Madrid asegura que estamos ya en "la época de la cocina procesada" y reivindica un consumo mejor y de mayor calidad para mejorar nuestra alimentación.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;En el colegio me hicieron creer que no me destacar&iacute;a en nada&rdquo;, dice <strong>Jos&eacute; Mar&iacute;a Go&ntilde;i</strong> (Vigo, 1990) sentado en un reservado del Club Allard de Madrid. Dice que fue &ldquo;muy mal estudiante&rdquo;, que trabaj&oacute; en un barco, fue mec&aacute;nico naval, y que intent&oacute; estudiar Ingenier&iacute;a Mec&aacute;nica pese a que se le daban &ldquo;supermal&rdquo; los n&uacute;meros. Siempre pas&oacute; mucho tiempo en la cocina, pegado a los fogones con su padre y con su cuadrilla de Donostia, y descubri&oacute; que ese era el &uacute;nico lugar en el que se sent&iacute;a c&oacute;modo siendo como es.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su objetivo en la cocina es<strong> &ldquo;llevar al l&iacute;mite&rdquo; las texturas y el sabor</strong>. Su empe&ntilde;o: <strong>que sepamos de qu&eacute; hablamos cuando hablamos de comer</strong>. Formado en el prestigioso <a href="https://www.bculinary.com/es/home" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Basque Culinary Center</a>, Go&ntilde;i defiende que si se ense&ntilde;aran &ldquo;<strong>los valores de la nutrici&oacute;n y de la buena alimentaci&oacute;n</strong>, comer&iacute;amos de otra forma&rdquo;. &ldquo;Para m&iacute; <strong>es m&aacute;s importante saber sobre prote&iacute;nas, hidratos de carbono, az&uacute;cares o vitaminas que sobre el pret&eacute;rito pluscuamperfecto de no s&eacute; qu&eacute; verbo</strong>&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ca&oacute;tico&rdquo; en el comer por un est&oacute;mago al que le mete &ldquo;unas buenas palizas&rdquo;, el jefe de cocina que recuper&oacute; la Estrella Michelin que el Club Allard perdi&oacute; en el a&ntilde;o 2022 dice que los reconocimientos no le cambiaron la vida. &ldquo;Me siento igual de cocinero&rdquo;, asegura. <strong>&ldquo;Si cocin&aacute;s para conseguir premios, te termin&aacute;s perdiendo a vos mismo&rdquo;</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Le pesa la Estrella Michelin?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No. La Estrella ha supuesto una satisfacci&oacute;n y una confirmaci&oacute;n de que est&aacute;bamos en lo correcto haciendo las cosas como las hac&iacute;amos en un restaurante que estaba, por decirlo bonito, patas arriba. Demuestra que las personas que hemos venido aqu&iacute; [al Club Allard], que estamos luchando por este proyecto, estamos en lo correcto. Supone una satisfacci&oacute;n, claro, pero a m&iacute; no me cambia la vida. Me siento igual de cocinero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ha sentido alguna vez la tentaci&oacute;n de cocinar con el ego, de dejarse llevar por la Estrella o por la ambici&oacute;n de futuros reconocimientos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Sinceramente?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Claro.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No. &iquest;Sabes por qu&eacute;? Porque perder&iacute;a el foco de lo que es importante: que somos cocineros, nada m&aacute;s. Tenemos conocimiento, t&eacute;cnico y cultural, un conocimiento cada vez m&aacute;s amplio sobre liderazgo de equipos y, precisamente, gesti&oacute;n de egos, pero si cocinas para conseguir premios, te terminas perdiendo a ti mismo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Me dec&iacute;a Paco Roncero que &ldquo;los cocineros j&oacute;venes ya no quieren hacer cocido, sino que prefieren hacer cocido deconstruido&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Puf&hellip; Habr&aacute; gente que s&iacute; y gente que no. Nosotros guisamos, lo hacemos durante horas y como se ha hecho siempre. Tambi&eacute;n aplicamos tendencias actuales, pero no necesariamente lo deconstruimos todo. Deconstruir es una t&eacute;cnica creativa que se utiliz&oacute; durante un momento concreto y no creo que sea una t&eacute;cnica que est&eacute; en auge ahora mismo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cree que hemos perdido el recetario tradicional espa&ntilde;ol?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En las casas, s&iacute;. En un mundo cada vez m&aacute;s globalizado y en el que cada vez hay m&aacute;s comida procesada &mdash;que esto es un punto superimportante&mdash;, la gente cada vez cocina menos. Hace 40 o 50 a&ntilde;os se cocinaba m&aacute;s que ahora y se cocinaba m&aacute;s en casa.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si enseñásemos los valores de la nutrición, de la buena alimentación, de la naturaleza, de las proteínas, los hidratos de carbono, los minerales, las verduras o las vitaminas... Y aplicásemos ese conocimiento a la salud, comeríamos de otra forma</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ha afectado la comida procesada a nuestra cultura gastron&oacute;mica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Indudablemente. S&iacute;, s&iacute; y s&iacute;. Creo que la &eacute;poca de mis padres, por ejemplo, era la de la cocina casera y ahora estamos en la &eacute;poca de la cocina procesada. No digo que est&eacute; mal o que sea necesariamente malo, pero hay much&iacute;sima mala calidad en la comida procesada. La industria alimentaria, la buena industria alimentaria, se est&aacute; preocupando ahora por hacer cocina procesada de calidad, lo que llamamos 3.0. El 1.0 ser&iacute;a la cocina casera; el 2.0, la cocina procesada; y el 3.0, el procesado de calidad. Ese es el futuro de la alimentaci&oacute;n, sobre todo porque todo es cada d&iacute;a m&aacute;s r&aacute;pido y tampoco podemos cocinar durante seis horas despu&eacute;s de estar todo el d&iacute;a trabajando, &iquest;no?
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es solo cuesti&oacute;n de tiempo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n tiene que ver con la educaci&oacute;n, claro. A m&iacute; la educaci&oacute;n espa&ntilde;ola... Fui muy mal estudiante y durante toda mi vida me han dicho que iba a ser un fracasado. Y, &iquest;sabes qu&eacute;? No siento que lo sea, pero me parec&iacute;a que lo que estudiaba en el colegio no me iba a servir para mi vida. Intent&eacute; varias cosas, como estudiar ingenier&iacute;a mec&aacute;nica, trabaj&eacute; en un barco y soy mec&aacute;nico naval, pero en el &uacute;nico sitio donde me sent&iacute;a c&oacute;modo siendo como soy ha sido en la cocina. Si ense&ntilde;&aacute;semos los valores de la nutrici&oacute;n, de la buena alimentaci&oacute;n, de la naturaleza, de las prote&iacute;nas, los hidratos de carbono, los minerales, las verduras o las vitaminas... Si ense&ntilde;&aacute;semos todo eso y aplic&aacute;semos todo ese conocimiento a la salud, comer&iacute;amos de otra forma. Para m&iacute; es m&aacute;s importante saber sobre prote&iacute;nas, hidratos de carbono, az&uacute;cares o vitaminas que sobre el pret&eacute;rito pluscuamperfecto de no s&eacute; qu&eacute; verbo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/17e0246d-9bd1-47fb-afe1-fbec577d0407_16-9-aspect-ratio_50p_1094608.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/17e0246d-9bd1-47fb-afe1-fbec577d0407_16-9-aspect-ratio_50p_1094608.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/17e0246d-9bd1-47fb-afe1-fbec577d0407_16-9-aspect-ratio_75p_1094608.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/17e0246d-9bd1-47fb-afe1-fbec577d0407_16-9-aspect-ratio_75p_1094608.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/17e0246d-9bd1-47fb-afe1-fbec577d0407_16-9-aspect-ratio_default_1094608.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/17e0246d-9bd1-47fb-afe1-fbec577d0407_16-9-aspect-ratio_default_1094608.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/17e0246d-9bd1-47fb-afe1-fbec577d0407_16-9-aspect-ratio_default_1094608.jpg"
                    alt="José María Goñi en una imagen de archivo."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                José María Goñi en una imagen de archivo.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Habría que regular más los restaurantes de ensamblaje, a los que vas comer pero en los que no se cocina, como cierta cadena de restaurantes italianos. Lo único que hacen allí es juntar elementos ya procesados y servirlos. Generalmente, siempre es malo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Nos falta cultura gastron&oacute;mica entonces?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, much&iacute;sima. Much&iacute;sima. Nos falta cultura en general, pero gastron&oacute;mica tambi&eacute;n. Con la quinta gama [alimentos cocinados previamente y envasados para un consumo posterior], por ejemplo. Yo no ir&iacute;a a un restaurante con productos de quinta gama a no ser que me est&eacute; muriendo de hambre. Tampoco ir&iacute;a a un sitio en el que sirvan cosas procesadas. De hecho, en Francia esto se ha limitado much&iacute;simo y ahora obligan a los establecimientos a poner en las cartas qu&eacute; alimentos son de quinta gama.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Deber&iacute;a aprobarse una pol&iacute;tica similar en Espa&ntilde;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto. Y tambi&eacute;n habr&iacute;a que regular m&aacute;s los restaurantes de ensamblaje, a los que vas comer pero en los que no se cocina, como cierta cadena de restaurantes italianos. Lo &uacute;nico que hacen all&iacute; es juntar elementos ya procesados en una cocina central y servirlos. No es necesariamente malo, pero, generalmente, siempre es malo. Eso es un tema.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y es posible en nuestro pa&iacute;s una legislaci&oacute;n as&iacute;? Porque </strong><a href="https://www.eldiario.es/viajes/vicky-sevilla-chef-crecemos-sin-saber-sabor-alimentos_128_10991683.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><strong>Vicky Sevilla tambi&eacute;n me habl&oacute; de ello</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        [Silencio] Bueno, si te dijera lo que pienso&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Diga, diga.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a es un pa&iacute;s que est&aacute; muy atrasado en t&eacute;rminos de pol&iacute;ticas que persigan la buena salud y el bienestar de los ciudadanos. Sinceramente, estoy muy descontento con la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola. De la pol&iacute;tica en general, en toda su amplitud. Y no, no creo que sea posible una legislaci&oacute;n como la francesa. No se va a regular porque no consideramos que la salud sea un tema prioritario.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; pol&iacute;tica propondr&iacute;a usted?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para empezar, una que forme a los ni&ntilde;os, desde muy peque&ntilde;os, en temas de salud, nutrici&oacute;n y alimentaci&oacute;n. Tambi&eacute;n consumimos demasiado: demasiada carne, pero de mala calidad; demasiado pescado, pero de mala calidad. Consumimos demasiado de mala calidad cuando deber&iacute;amos centrarnos en un consumo menor y mejor. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>La cocina de los restaurantes gastron&oacute;micos depende mucho del producto de temporada, pero en los supermercados se respeta cada vez menos la estacionalidad alimentaria. &iquest;Por qu&eacute; hemos normalizado, por ejemplo, comer palta de enero a diciembre?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que ya hemos perdido las estaciones. No creo que la tendencia de la gastronom&iacute;a actual sea ir de la mano de la estacionalidad. Obviamente, es algo que se respeta, pero, en mi caso, no es mi prioridad en el sentido creativo. Cuando pienso en crear un plato, y justo ahora estamos trabajando en uno superestacional que durar&aacute; poco m&aacute;s de un mes, la estacionalidad no es necesariamente un factor que vaya a intervenir creativamente hablando. En el men&uacute; que estamos sirviendo en este momento hay platos en los que no pens&eacute; en t&eacute;rminos de estacionalidad, aunque los productos que utilizo s&iacute; que son de estaci&oacute;n. Por ejemplo, cuando cre&eacute; el Txangurro a la donostiarra [uno de sus platos emblem&aacute;ticos], la estacionalidad no estaba en mi <em>focus</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Influyen otros factores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro. Obviamente, al final a un horticultor como Iban [Sabalza] de Blasenea, que es uno de los mejores de Europa, no le vas a pedir productos fuera de estaci&oacute;n. Te va a mandar a&hellip; ya sabes. Al final utilizas productos de temporada, pero no piensas en hacer un plato con pepino porque haya pepino. La gastronom&iacute;a actual no tiende tanto a la estacionalidad en su sentido creativo, eso es algo m&aacute;s del pasado. Al cocinar, s&iacute; se tiene en cuenta, claro.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Somos cocineros, nada más. Tenemos conocimiento, técnico y cultural, un conocimiento cada vez más amplio sobre liderazgo de equipos y, precisamente, gestión de egos, pero si cocinas para conseguir premios, te terminas perdiendo a ti mismo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo se crea un plato desde cero?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No lo s&eacute;&hellip; Surge de una conversaci&oacute;n, de un viaje que est&aacute;s haciendo o de una idea que te llega y apuntas en el m&oacute;vil. Utilizo mucho el bloc de notas para ir apuntando cosas que luego se ir&aacute;n desarrollando o pueden acabar convertidas en otra cosa. Para crear un plato tienes que tener una motivaci&oacute;n; si no est&aacute;s motivado, es imposible. La motivaci&oacute;n a veces puede ser aprender algo, hacer algo que no sabes hacer, lo que conlleva muchas horas de investigaci&oacute;n; otras, que te apetezca desarrollar una idea puntual o la necesidad de cambiar un plato porque est&aacute;s aburrido de &eacute;l. Siempre partes de una estructura, el men&uacute;, de la que si quitas una pieza que cumple unas determinadas caracter&iacute;sticas organol&eacute;pticas [que puedan ser percibidas con los sentidos], necesitas una algo que cumpla esas mismas caracter&iacute;sticas o que sea completamente diferente de lo que tienes. A la hora de crear un plato influye much&iacute;simo el sitio al que quieres llegar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cree que hemos perdido la cultura del aprovechamiento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es un tema complicado porque si no cocinas en casa, &iquest;c&oacute;mo vas a aprovechar? &iquest;C&oacute;mo vas a aplicar t&eacute;cnicas de aprovechamiento? En un restaurante es mucho m&aacute;s f&aacute;cil porque, adem&aacute;s del conocimiento, tenemos la infraestructura y el equipo necesario. Adem&aacute;s, no creo que debamos vincular siempre el aprovechamiento al comer. Si vives en un caser&iacute;o o en el monte, haciendo compost ya est&aacute;s haci&eacute;ndolo. &iquest;En un piso en el centro de una gran ciudad? Recicla y punto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;les deber&iacute;an ser los indispensables de nuestra despensa? Y se lo voy a limitar un poco porque ya tenemos cebolla, ajo, aceite y huevo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Iba a decir el ajo&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Se le adelant&oacute; Vicky Sevilla.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Venga&hellip; Grasa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; har&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Much&iacute;simas cosas! Unas tostadas con palta y grasa animal, que est&aacute;n de buen&iacute;simas. O, ahora que estamos de temporada, un revuelto de ajos tiernos con grasa&hellip; &iquest;Qu&eacute; eligi&oacute; Paco Roncero?
    </p><p class="article-text">
        <strong>El aceite.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;S&iacute;? [Risas] Pues hacemos un bocadillo de jam&oacute;n con aceite y grasa, que va a ser la gloria.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d1dbc22f-a25a-4319-9d6b-4353be97f504_source-aspect-ratio_50p_1094607.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d1dbc22f-a25a-4319-9d6b-4353be97f504_source-aspect-ratio_50p_1094607.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d1dbc22f-a25a-4319-9d6b-4353be97f504_source-aspect-ratio_75p_1094607.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d1dbc22f-a25a-4319-9d6b-4353be97f504_source-aspect-ratio_75p_1094607.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d1dbc22f-a25a-4319-9d6b-4353be97f504_source-aspect-ratio_default_1094607.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d1dbc22f-a25a-4319-9d6b-4353be97f504_source-aspect-ratio_default_1094607.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d1dbc22f-a25a-4319-9d6b-4353be97f504_source-aspect-ratio_default_1094607.jpg"
                    alt="El chef José María Goñi junto a uno de sus platos."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El chef José María Goñi junto a uno de sus platos.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Usted c&oacute;mo suele comer? &iquest;Se organiza las comidas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Soy s&uacute;per ca&oacute;tico&hellip; Depende del tiempo, del momento. No tengo un orden. No creo que te pueda decir mucho.
    </p><p class="article-text">
        <strong>No tener orden tambi&eacute;n es una forma de organizaci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mira, para que te hagas una idea, hay d&iacute;as que no como o que solo como una vez&hellip; Cuando lo hago por sobrevivir, porque es muy diferente el comer para sobrevivir que hacerlo para disfrutar, intento evitar todo lo que se me viene a la cabeza. Trato de comer cosas que me gustan, s&iacute;, pero que sean sanas, as&iacute; que nada de productos procesados. Me suelo hacer muy a menudo solomillo con una ensalada de lechuga, cebolla y ma&iacute;z. En cambio, cuando como para disfrutar no hay barreras&hellip; Tambi&eacute;n suelo hacer 'limpiezas', me paso horas sin comer porque, al final, en este mundo en el que est&aacute;s todo el rato probando cosas, en el que comes todo el rato, al est&oacute;mago le metes unas palizas que flipas. Tienes que dejar que descanse, &iquest;sabes?
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El procesado de calidad es el futuro de la alimentación porque todo es cada día más rápido y tampoco podemos cocinar durante seis horas después de estar todo el día trabajando, ¿no?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Le pasa tambi&eacute;n con los sabores?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        No lo necesito tanto, pero s&iacute; que pasa que cuando descansas los identificas de una forma mucho m&aacute;s clara. Creo que no lo necesito&hellip; No lo hab&iacute;a pensado nunca, sinceramente [silencio]. Creo que s&iacute;, que cuando descanso los identifico mejor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se idealiza el mundo de la cocina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, creo que s&iacute;. A ver... Es que la pregunta es un poco trampa. [Silencio] Creo que hay mucha gente que piensa que la cocina y la gastronom&iacute;a son diferentes a lo que realmente son. La gente no se imagina c&oacute;mo es la vida de una persona como yo o la de cualquiera de los cocineros a los que has entrevistado. Tendemos a imaginar la vida del chef como una vida de glamur y de estrellato, pero el trabajo y los sacrificios que hay detr&aacute;s son brutales. La vida de muchos de nosotros, en ciertos momentos, se puede llegar a parecer a la de un deportista de &eacute;lite: dedicaci&oacute;n, esfuerzo y sacrificio. Cada vez que pruebas algo, por ejemplo, est&aacute;s entrenando, est&aacute;s creando una biblioteca sensorial, est&aacute;s analizando. Y te pasas 24/7 haciendo lo que haces y pensando en lo que haces.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y eso le afecta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;A m&iacute;? A m&iacute; no me afecta&hellip; [Silencio]. No, no me afecta. A m&iacute; no me afecta. [Silencio]. Me afecta el tener una vida dedicada a la gastronom&iacute;a. Afecta a mi vida, nada m&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías de Diego]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/chef-jose-maria-goni-si-ensenaramos-valores-nutricion-buena-alimentacion-comeriamos-forma_128_11356867.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 May 2024 12:05:05 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/acec5cc5-419b-49d9-9fd2-27be19585bb5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1845y2842.jpg" length="7144569" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/acec5cc5-419b-49d9-9fd2-27be19585bb5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1845y2842.jpg" type="image/jpeg" fileSize="7144569" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El chef José María Goñi: “Si enseñáramos los valores de la nutrición y la buena alimentación, comeríamos de otra forma”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/acec5cc5-419b-49d9-9fd2-27be19585bb5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1845y2842.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cocinar,Cocina,José María Goñi,Chef]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aprender a repetirse]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/aprender-repetirse_129_10025786.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/08b51d1d-3314-450d-94c0-c32e52842f29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tamara"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al reflexionar sobre los modos de cocinar y de amar, la autora reivindica la satisfacción que dan los rituales y las tradiciones, que "viene de la libertad que da liberarse de la obligación de ser novedad en un mundo donde lo nuevo parece ser lo único que importa". </p></div><p class="article-text">
        Recordaba que la pel&iacute;cula <em>Julie and Julia</em> (<strong>Nora Ephron</strong>, 2009) me hab&iacute;a gustado mucho, pero no recordaba tanto por qu&eacute;, o quiz&aacute;s cuando la vi por primera vez me entusiasm&oacute; por razones distintas que las que se me ocurrieron la semana pasada cuando volv&iacute; a verla en un avi&oacute;n. Lo que m&aacute;s presente ten&iacute;a en la memoria era el modo en que est&aacute; filmada la comida, contada por una persona que la disfruta, que la retrata como solo se puede retratar lo que se ama. Pero quiz&aacute;s porque cuando la vi en el cine ten&iacute;a otra edad es que no registr&eacute; algunas de las cuestiones que esta vez me llamaron m&aacute;s la atenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>Julie and Julia </em>cuenta dos historias en un montaje paralelo: la de <strong>Julia Child</strong> (<strong>Meryl Streep</strong>), una suerte de Do&ntilde;a Petrona gringa que llev&oacute; la gastronom&iacute;a francesa a las cocinas de las amas de casa &ldquo;sin tiempo y sin sirvientes&rdquo;, y la de <strong>Julie Powell</strong> (<strong>Amy Adams</strong>), una chica que pas&oacute; de promesa literaria de su universidad a treinta&ntilde;era frustrada en un trabajo burocr&aacute;tico. En un intento por salir de la meseta emocional, Julie decide empezar un blog con una premisa muy concreta: cocinar todas las recetas del libro m&aacute;s famoso de Julia Child en el lapso de un a&ntilde;o y no morir en el intento. Mientras la pel&iacute;cula nos muestra c&oacute;mo fue que Julia Child se meti&oacute; en los hogares de los estadounidenses, vemos a Julie entrar en una especie de obsesi&oacute;n. Tiene que hacer todas las recetas, incluyendo las langostas que van vivas a la olla, el pato que se compra entero y se corta en casa y una secci&oacute;n de &aacute;spics que ninguna persona deber&iacute;a haber vuelto a tocar despu&eacute;s de 1970. Tiene que hacerlas, adem&aacute;s, tal cual como Julia las hac&iacute;a: los mismos caldos, las mismas salsas untuosas, las mismas cantidades de manteca. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora que soy grande y que yo tambi&eacute;n quiero dedicarme a escribir (me dedico, te&oacute;ricamente, pero es una de esas profesiones en las que no se abandona nunca la sensaci&oacute;n de ser aspirante, o a m&iacute; no me ha tocado todav&iacute;a) vi en la pel&iacute;cula un tema que antes no hab&iacute;a le&iacute;do. Julie insiste en la disciplina, insiste en la copia exacta: insiste, textualmente, en que lo m&aacute;s importante que Julia le ense&ntilde;&oacute; fue a cocinar. No a inventar recetas: a cocinar, a hacer lo que otro ya prob&oacute; y sabe que funciona. A diferencia de lo que se supone que es el punto de escribir, cocinar no se trata de hacer cosas nuevas todas las veces: muchas veces se trata de hacer exactamente lo mismo. Que la receta salga igual a como le sali&oacute; a su autor, que salga igual a la foto del libro, que salga igual todas las veces que el restaurante la sirve; llegar todas las veces al cierre, me dice una amiga cocinera, a la misma hora y con las mismas tareas terminadas. Julie estaba en un momento en el que no pod&iacute;a escribir nada: no hab&iacute;a nada que ella pudiera crear, ninguna cosa a la que pudiera dar nacimiento desde cero. Lo que la sac&oacute; de ese estado en un sentido fue probar con algo distinto: seguir reglas, una rutina, una inmersi&oacute;n en la mismidad y en el abandono total y absoluto de la pretensi&oacute;n de originalidad. Pienso que la satisfacci&oacute;n que dan los rituales y las tradiciones viene de la libertad que da liberarse de la obligaci&oacute;n de ser novedad en un mundo donde lo nuevo parece ser lo &uacute;nico que importa, borrar la propia subjetividad en una &eacute;poca en la que lo &uacute;nico valioso es lo que se puede firmar. 
    </p><p class="article-text">
        Es gracioso: para <strong>Simone de Beauvoir</strong>, parte de lo opresivo de las tareas del hogar &mdash;aunque rescata que la cocina puede tener un componente creativo&mdash; es el hecho de que no dejan una obra permanente, que todos los d&iacute;as hay que hacerlas todas de vuelta. Entiendo a lo que va y tiene toda la raz&oacute;n, pero lo que a m&iacute; &mdash;y supongo que a Nora Ephron tambi&eacute;n&mdash; me resulta liberador de cocinar no es la parte creativa: es juntamente que se trata de otra cosa, de hacerse parte de una tradici&oacute;n y de algo que se ha hecho pero que tiene valor igual, que no deriva su importancia &uacute;nicamente de su inexistencia previa. Por supuesto que los grandes cocineros pueden crear recetas emblem&aacute;ticas, pero ni cocinar en casa ni cocinar profesionalmente consiste s&oacute;lo en la invenci&oacute;n: la manteca no necesita ser algo distinto de lo que es, es absolutamente perfecta como es. La cebolla hay que aprender a picarla de la manera que ya tenemos, la manera que te ense&ntilde;an en las escuelas de cocina: la humanidad ya lleg&oacute; a la c&uacute;spide en lo que respecta a picar cebolla, no hay nada que inventar y cualquier cosa que se te ocurra seguramente ser&aacute; peor, as&iacute; que lo mejor que se puede hacer es dejar de intentar distinguirse, aprender, sumarse a una cadena an&oacute;nima e infinita de personas que hacen lo mismo, de la misma forma, una y otra vez. Eso que para Simone de Beauvoir era la condena de S&iacute;sifo en el siglo XXI puede ser el nirvana, e incluso la subversi&oacute;n, la forma de salirse del imperativo individualista y abrirse a lo colectivo, a aquello de lo que no puedo vanagloriarme yo sola.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;No hab&iacute;a prestado atenci&oacute;n, la primera vez que vi la pel&iacute;cula, al hecho de que tanto Julie como Julia tienen unos maridos espectaculares: tipos amorosos, dulces y divertidos que las apoyan en todo. Pienso que aprender a cocinar y aprender a vivir con alguien se parecen en esto: pasados los enamoramientos no se trata, yo creo, como dicen algunos gur&uacute;s del amor, de &ldquo;mantener la llama&rdquo; a trav&eacute;s de falsas novedades, disfraces de conejita y escapadas a la playa. Lo que hay que aprender a valorar, lo dif&iacute;cil, lo contracultural, es la repetici&oacute;n, como un actor de teatro que goza de decir el mismo texto todas las semanas con las mismas inflexiones, parando en las mismas marcas, llegando a los mismos lugares. A m&iacute;, personalmente, siempre me cost&oacute; todo esto: seguir recetas al pie de la letra, hacer los ejercicios de guitarra, sostener una pareja. Pero por eso mismo los intentos de hacerlo, los m&iacute;os y los de otras personas, me resultan tan conmovedores: la voluntad genuina de hacer las cosas bien sin inventar nada, tener que hacerlas una y otra vez porque no se acumulan, sino que se comen, se acaban. Es por eso que me repugna y me deserotiza el lenguaje de los proyectos para hablar de los amores. Lo interesante de la experiencia de querer a alguien, pienso yo, es que no es un proyecto, que no va a convertirse en algo distinto de lo que es, que hay que hacerlo de nuevo, igual, todos los d&iacute;as.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>TT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/aprender-repetirse_129_10025786.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Mar 2023 03:07:54 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/08b51d1d-3314-450d-94c0-c32e52842f29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="123632" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/08b51d1d-3314-450d-94c0-c32e52842f29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="123632" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Aprender a repetirse]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/08b51d1d-3314-450d-94c0-c32e52842f29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cocinar,escribir,Simone de Beauvoir,Nora Ephron]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
