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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Atención]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/atencion/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Atención]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Puede que tu concentración no esté tan rota como pensás: 10 mitos sobre la atención que lo demuestran]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/concentracion-no-rota-pensas-10-mitos-atencion-demuestran_1_13040234.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/36050ebb-c018-48d7-a486-5ac85ba60185_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Puede que tu concentración no esté tan rota como pensás: 10 mitos sobre la atención que lo demuestran"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada segundo, 11 millones de bits de información entran en nuestro cerebro, que luego los prioriza de manera eficiente. Debemos aprender a trabajar con el proceso, en lugar de contra él.</p></div><p class="article-text">
        Se cree que tenemos alrededor de 50.000 pensamientos al d&iacute;a: grandes, peque&ntilde;os, urgentes, banales... &ldquo;&iquest;Dej&eacute; el horno encendido?&rdquo;. Y esos son solo los que registramos. Inconscientemente, estamos constantemente filtrando un aluvi&oacute;n de est&iacute;mulos: ruido de fondo, desorden en nuestros escritorios, la mera presencia de nuestros tel&eacute;fonos.
    </p><p class="article-text">
        Cada segundo, 11 millones de bits de informaci&oacute;n entran en nuestro cerebro. Solo el 0,0004% es percibido por nuestra mente consciente, lo que demuestra lo mucho que trabaja nuestro cerebro para analizar lo que es lo suficientemente relevante como para llamar nuestra atenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No es de extra&ntilde;ar que te sientas distra&iacute;do. Por muy formidables que sean, las capacidades de procesamiento de nuestro cerebro no est&aacute;n a la altura del acelerado mundo moderno, con los constantes pitidos de nuestros dispositivos y las fuentes de distracci&oacute;n. Muchos de nosotros nos sentimos abrumados habitualmente y nos cuesta concentrarnos en lo que tenemos que hacer.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, un nuevo libro sugiere que hacerlo puede ser m&aacute;s f&aacute;cil de lo que pensamos. En <em>Focus On-Off </em>[sin publicar de momento en Espa&ntilde;a], los expertos holandeses Mark Tigchelaar y Oscar de Bos sostienen que podemos aprovechar mejor nuestra atenci&oacute;n si comprendemos mejor nuestro cerebro y aprendemos a gestionar las &ldquo;fugas&rdquo; habituales de nuestra concentraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos gusta culpar a otros por nuestra falta de concentraci&oacute;n&rdquo;, afirma De Bos, director de la empresa de formaci&oacute;n Focus Academy, a trav&eacute;s de Zoom desde &Aacute;msterdam. Pero muchas de las dificultades m&aacute;s comunes &ldquo;se pueden resolver por uno mismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, explicamos cu&aacute;les son los errores m&aacute;s comunes que cometemos en relaci&oacute;n a la concentraci&oacute;n y c&oacute;mo podemos gestionarla mejor.
    </p><h2 class="article-text">Concentrarse es dif&iacute;cil</h2><p class="article-text">
        A la mayor&iacute;a de nosotros no nos cuesta concentrarnos en algo que nos interesa, se&ntilde;ala De Bos. Lo que condenamos como &ldquo;distracciones&rdquo; no es m&aacute;s que el cerebro dando prioridad a lo que percibe como m&aacute;s importante en ese momento. S&iacute;, es posible que llegues a la conclusi&oacute;n de que consultar Instagram no es el mejor uso que le pod&eacute;s dar a tu tiempo, pero tu cerebro no tiene que esforzarse para actuar seg&uacute;n el impulso de abrir la aplicaci&oacute;n y disfrutar con las fotos de tus amigos o viendo los gatos de desconocidos.
    </p><p class="article-text">
        Esto demuestra que concentrarse no es dif&iacute;cil. Las dificultades aparecen cuando luchamos contra nuestro cerebro e incluso lo juzgamos por hacer lo que est&aacute; programado para hacer, se&ntilde;ala De Bos.
    </p><p class="article-text">
        A menudo subestimamos lo duro que trabaja nuestro cerebro para asimilar todo lo que nos rodea y ponerlo en orden. De Bos pone como ejemplo el hecho de hablar con alguien en una fiesta. &ldquo;Si est&aacute;s escuchando una conversaci&oacute;n y alguien menciona tu nombre en ella, te distraer&aacute;s inconscientemente&rdquo;, dice. &ldquo;Todas las palabras a tu alrededor llegaron a tus o&iacute;dos, se procesaron en tu cerebro y entonces tu cerebro dijo: 'Un momento, esto es importante, vamos a cambiar nuestro foco de atenci&oacute;n&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En lugar de intentar luchar contra esta tendencia mental a saltar de un tema a otro, podemos aprender a gestionarla tomando conciencia de las &#039;fugas&#039; comunes de concentración</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En lugar de intentar luchar contra esta tendencia mental a saltar de un tema a otro, podemos aprender a gestionarla tomando conciencia de las &ldquo;fugas&rdquo; comunes de concentraci&oacute;n. Si una tarea te resulta aburrida, hazla m&aacute;s interesante. Si tu entorno de trabajo te distrae, mu&eacute;vete a un lugar m&aacute;s tranquilo. Si tu mente est&aacute; demasiado ocupada, despeja un poco de espacio escribiendo tus pensamientos. Si est&aacute;s agotado, dale un descanso a tu cerebro.
    </p><h2 class="article-text">Desactivar las notificaciones para concentrarse</h2><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a sabemos que debemos desactivar las notificaciones para limitar las interrupciones de nuestros tel&eacute;fonos, pero incluso tener nuestros dispositivos a la vista nos resta concentraci&oacute;n de forma sutil.
    </p><p class="article-text">
        Un <a href="https://www.journals.uchicago.edu/doi/10.1086/691462" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> realizado en 2017 por investigadores de la Universidad de Texas descubri&oacute; que los participantes rend&iacute;an mejor en tareas cognitivas complejas cuando sus tel&eacute;fonos se encontraban en otra habitaci&oacute;n, en comparaci&oacute;n con cuando los dispositivos estaban a la vista o incluso dentro de un bolsillo o bolso.
    </p><p class="article-text">
        Se descubri&oacute; que la mera presencia del tel&eacute;fono afectaba negativamente a la memoria de trabajo disponible y a la inteligencia funcional fluida (como la resoluci&oacute;n de problemas y el pensamiento cr&iacute;tico), incluso entre personas que normalmente no ten&iacute;an dificultades para concentrarse.
    </p><p class="article-text">
        Aunque tener el tel&eacute;fono a mano probablemente no interfiera en el env&iacute;o de correos electr&oacute;nicos o tareas similares que no requieren mucho esfuerzo, De Bos sugiere trasladarlo a otra habitaci&oacute;n y/o apagarlo cuando se quiera realizar un &ldquo;trabajo profundo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Incluso mantener el escritorio y el espacio de trabajo despejados y minimizar las pesta&ntilde;as abiertas del navegador puede ayudar a la capacidad cognitiva, afirma.
    </p><h2 class="article-text">Debemos esforzarnos por alcanzar el &ldquo;flujo&rdquo;</h2><p class="article-text">
        La ant&iacute;tesis de un estado mental agotado y nervioso, y que a menudo se considera &oacute;ptimo para la productividad, es el famoso &ldquo;estado de flujo&rdquo;, en el que estamos absortos en lo que hacemos.
    </p><p class="article-text">
        Acu&ntilde;ado como t&eacute;rmino por el psic&oacute;logo Mih&aacute;ly Cs&iacute;kszentmih&aacute;ly en 1975, se caracteriza por una concentraci&oacute;n total y una atenci&oacute;n tan productiva y sin esfuerzo que ni siquiera somos conscientes del paso del tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Es agradable cuando se consigue, dice De Bos, pero no es realista aspirar a ello de forma habitual. Alcanzar el flujo depende de lograr un delicado equilibrio entre el desaf&iacute;o y la habilidad: una tarea debe ser lo suficientemente dif&iacute;cil como para absorbernos, pero tambi&eacute;n alcanzable. Adem&aacute;s, se necesita tiempo para entrar en &eacute;l, normalmente entre 10 y 15 minutos sin interrupciones.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Concentración total... en &quot;estado de flujo&quot;.                            </span>
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        Por lo tanto, es poco probable que llegues a entrar en &ldquo;flujo&rdquo; revisando tus correos electr&oacute;nicos. Tambi&eacute;n es posible que estemos perdiendo la habilidad, al habernos acostumbrado tanto a saltar de una tarea a otra, sugiere De Bos. &ldquo;Es casi imposible para la persona promedio hoy en d&iacute;a... No tenemos esos 10 o 15 minutos para hacer lo mismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dej&aacute; de esforzarte por alcanzar el flujo cuando es poco probable que lo consigas y f&iacute;jate un objetivo m&aacute;s modesto, dice De Bos. &ldquo;La concentraci&oacute;n es solo unos segundos haciendo lo mismo; el estado de flujo es m&aacute;s dif&iacute;cil&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Solo es un e-mail r&aacute;pido</h2><p class="article-text">
        Lo que m&aacute;s nos distrae es cambiar de tarea. A veces esto nos viene impuesto por interrupciones externas, como una pregunta de un compa&ntilde;ero o el zumbido de nuestro tel&eacute;fono, pero el desencadenante tambi&eacute;n puede ser interno: se nos ocurre una idea y actuamos en consecuencia, casi sin pensar.
    </p><p class="article-text">
        Puede que pienses &ldquo;solo ser&aacute; un segundo&rdquo;, pero cada vez que cambi&aacute;s a una nueva tarea, parte de tu cerebro se aferra a lo que estabas haciendo, dividiendo tu atenci&oacute;n, ralentiz&aacute;ndote y haci&eacute;ndote menos eficaz.
    </p><p class="article-text">
        El simple hecho de mirar el tel&eacute;fono o el buz&oacute;n del correo electr&oacute;nico provoca una ca&iacute;da temporal del coeficiente intelectual que dura al menos un minuto. Si la actividad original o la interrupci&oacute;n son un poco m&aacute;s complejas, la recuperaci&oacute;n lleva m&aacute;s tiempo.
    </p><p class="article-text">
        La mejor manera de mejorar tu concentraci&oacute;n es tomar todas las medidas posibles para minimizar este cambio de tareas. De Bos sugiere no revisar el e-mail antes (o durante) una reuni&oacute;n, cerrar la bandeja de entrada mientras se realiza un trabajo complejo y no empezar tareas que no se tiene tiempo de terminar.
    </p><p class="article-text">
        Si ten&eacute;s m&aacute;s control sobre tu tiempo, pod&eacute;s minimizar a&uacute;n m&aacute;s el cambio de tareas estructurando tus d&iacute;as (o semanas) por tareas, proyectos o temas. De Bos reserva las reuniones para los lunes y mi&eacute;rcoles por la ma&ntilde;ana, el trabajo profundo para los martes y jueves y el trabajo creativo para los viernes.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La mejor manera de mejorar tu concentración es tomar todas las medidas posibles para minimizar el cambio de tareas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esto no solo te da la oportunidad de &ldquo;entrar un poco en ritmo&rdquo;, sino que, con el tiempo, &ldquo;estas autopistas en tu cerebro se fortalecen, por lo que es m&aacute;s f&aacute;cil mantener la concentraci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo, si sientes una necesidad repentina de revisar tu tel&eacute;fono o tu e-mail, espera cinco minutos y entrena tu capacidad de atenci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Para trabajar se necesita paz y tranquilidad</h2><p class="article-text">
        Podr&iacute;amos pensar que necesitamos silencio total para concentrarnos, pero &ldquo;a veces no tenemos suficientes est&iacute;mulos&rdquo;, afirma De Bos. Por eso nuestra mente tiende a divagar cuando nos enfrentamos a una tarea que nos resulta aburrida, f&aacute;cil o lenta. &ldquo;Todo lo dem&aacute;s es m&aacute;s emocionante para tu cerebro, empezar&aacute; a pensar en otra cosa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una soluci&oacute;n es aumentar el nivel de desaf&iacute;o mental. Si te cuesta leer un documento denso mientras tus compa&ntilde;eros mantienen una ruidosa conversaci&oacute;n sobre The Traitors, intent&aacute; leer m&aacute;s r&aacute;pido, sugiere De Bos.
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo, escuchar m&uacute;sica que conoc&eacute;s bien (y que probablemente no te distraiga) puede ayudarte a concentrarte en un trabajo que no te resulta estimulante. Ambas estrategias hacen que tu cerebro trabaje m&aacute;s, centr&aacute;ndose de forma m&aacute;s eficaz en la tarea que ten&eacute;s entre manos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Especialmente si es algo que hac&eacute;s todos los d&iacute;as, ponete a prueba: and&aacute; un poco m&aacute;s r&aacute;pido o hacelo m&aacute;s dif&iacute;cil, para enga&ntilde;arte a vos mismo y pensar que es m&aacute;s emocionante&rdquo;, dice De Bos.
    </p><h2 class="article-text">Prioriza las peque&ntilde;as victorias</h2><p class="article-text">
        Puede resultar tentador llenar tus listas de tareas pendientes con peque&ntilde;as victorias como forma de motivarte para abordar m&aacute;s cosas, pero De Bos advierte en contra.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para algunas personas funciona, porque se produce una especie de subid&oacute;n de dopamina&rdquo;, afirma. Las personas con TDAH en particular, que pueden tener dificultades para priorizar y ordenar las tareas, pueden beneficiarse de crear un impulso.
    </p><p class="article-text">
        Pero a menudo, dice De Bos, esas peque&ntilde;as victorias, f&aacute;ciles de alcanzar, juegan en nuestra contra al agotar nuestras reservas mentales finitas. El autor respalda el m&eacute;todo conocido como &ldquo;comerse la rana&rdquo;, que consiste en abordar primero la tarea m&aacute;s importante.
    </p><p class="article-text">
        El cerebro se cansa con el esfuerzo a lo largo del d&iacute;a, lo que nos hace menos eficaces y m&aacute;s impulsivos. Un estudio realizado en 2022 por investigadores del Instituto del Cerebro de Par&iacute;s descubri&oacute; que, cuando realizamos un trabajo que &ldquo;exige mucha atenci&oacute;n&rdquo;, el glutamato (un amino&aacute;cido y neurotransmisor) se acumula gradualmente en una zona de la corteza prefrontal, lo que perjudica su funcionamiento.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Una buena noche de sueño regula los niveles de glutamato.                            </span>
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        Esa acumulaci&oacute;n de glutamato &ldquo;no se elimina f&aacute;cilmente&rdquo; con descansos breves, afirma De Bos: realmente se necesita una buena noche de sue&ntilde;o para que el cerebro se sienta completamente renovado, lo que significa que hay que reservarse &ldquo;cierta cantidad de concentraci&oacute;n&rdquo; cada d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Sabiendo esto, tiene sentido emplearla con prudencia y hacer primero el trabajo m&aacute;s importante. &ldquo;Nunca se sabe cu&aacute;nto te quedar&aacute; en la segunda mitad del d&iacute;a&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Limitar el uso de las redes sociales a los descansos</h2><p class="article-text">
        Espaciar las actividades mentalmente agotadoras y tomar descansos del trabajo ayuda a regular los niveles de glutamato, pero lo que hacemos en esos descansos tambi&eacute;n es importante. Navegar por las redes sociales, leer y muchas otras actividades que nos parecen divertidas o refrescantes pueden ser menos exigentes que el trabajo, pero siguen implicando la asimilaci&oacute;n de nueva informaci&oacute;n. &ldquo;Tu cerebro no se est&aacute; recargando en ese momento&rdquo;, afirma De Bos.
    </p><p class="article-text">
        Sin oportunidades para que el cerebro descanse y &ldquo;no haga pr&aacute;cticamente nada&rdquo;, con el tiempo, el glutamato acumulado puede provocar estr&eacute;s, problemas de sue&ntilde;o y, potencialmente, agotamiento: &ldquo;Ah&iacute; es donde realmente surgen los problemas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las actividades m&aacute;s reparadoras son aquellas que requieren muy poco esfuerzo, como dar un paseo sin auriculares, limpiar e incluso mirar por la ventana. Estas activan la important&iacute;sima &ldquo;red por defecto&rdquo; del cerebro, afirma De Bos, lo que le permite recuperarse y evitar el agotamiento. &ldquo;Cuando no lo aliment&aacute;s con nueva informaci&oacute;n, por fin tiene tiempo para limpiar tus recuerdos del d&iacute;a... Cualquier cosa que permita que tu mente divague es un buen descanso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Incluso volver a ver un programa de televisi&oacute;n conocido es mejor opci&oacute;n que uno nuevo o desafiante, a&ntilde;ade De Bos, y sin duda menos absorbente que las redes sociales.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Las actividades más reparadoras son aquellas que requieren muy poco esfuerzo, como dar un paseo sin auriculares, limpiar e incluso mirar por la ventana</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Todos deber&iacute;amos practicar el &ldquo;bloqueo de tiempo&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Muchos expertos en productividad apuestan por el <em>&ldquo;time-blocking&rdquo;</em> (bloqueo de tiempo), que consiste en planificar el d&iacute;a hora por hora y asignar horas (o minutos) a una tarea o actividad concreta en un calendario.
    </p><p class="article-text">
        Si te funciona, estupendo, dice De Bos. Pero entonces no utilices tambi&eacute;n una lista de tareas pendientes, ya que corr&eacute;s el riesgo de crear inconsistencias entre esta y tu calendario, por no hablar de que podr&iacute;as dedicar m&aacute;s tiempo a gestionar la productividad que a ser productivo.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, para muchas personas, bloquear el tiempo es un dolor de cabeza y, a veces, contraproducente, ya que depende de nuestra defectuosa capacidad de predicci&oacute;n. &ldquo;Intentamos pensar: &rdquo;&iquest;Cu&aacute;nto tiempo me va a llevar esta tarea?&ldquo;, y la respuesta nunca es correcta&rdquo;, afirma De Bos.
    </p><p class="article-text">
        O bien la subestimamos y nos retrasamos, o bien una tarea sencilla se hincha hasta ajustarse al tiempo que le hemos asignado. &ldquo;Sobreestimamos lo que podemos hacer en un d&iacute;a y subestimamos lo que podemos hacer en una hora&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        La t&eacute;cnica Pomodoro, que consiste en trabajar en intervalos de 25 minutos, puede ser mejor para motivarte a cumplir un plazo o para ponerte en marcha con una tarea compleja (o aburrida). Pero a veces el secreto para hacer m&aacute;s cosas es intentar hacer menos, afirma De Bos. Nuestra capacidad de concentraci&oacute;n es limitada, lo que significa que hay un l&iacute;mite en cuanto al n&uacute;mero de proyectos o responsabilidades que podemos asumir.
    </p><h2 class="article-text">La mayor&iacute;a de las reuniones deber&iacute;an ser e-mails</h2><p class="article-text">
        Aunque a nadie le gustan las reuniones, la tendencia a acortarlas &mdash;o sustituirlas por correos electr&oacute;nicos&mdash; no nos ayuda a concentrarnos, afirma De Bos.
    </p><p class="article-text">
        Se necesitan al menos 10 minutos para involucrarse realmente en una actividad, lo que significa que muchas reuniones terminan justo cuando est&aacute;n empezando, lo que lleva a m&aacute;s reuniones. Pero gestionar, enviar y responder correos electr&oacute;nicos supone una p&eacute;rdida a&uacute;n mayor de concentraci&oacute;n. &ldquo;Si es importante, prefiero tener una buena reuni&oacute;n larga y acabar con ello&rdquo;, afirma De Bos. Pero a&ntilde;ade: &ldquo;Creo que nos comunicamos en exceso&rdquo;. La tecnolog&iacute;a nos ha permitido exteriorizar y externalizar todos nuestros pensamientos a costa no solo de nuestro tiempo, sino tambi&eacute;n del de otras personas. &ldquo;Nos descargamos el cerebro unos a otros... Ya no hay tiempo para trabajar, solo para enviar correos electr&oacute;nicos&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Se necesitan al menos 10 minutos para involucrarse realmente en una actividad, lo que significa que muchas reuniones terminan justo cuando están empezando.                            </span>
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        Por lo tanto, trata de ser intencional y considerado en tu comunicaci&oacute;n. &iquest;Necesitas enviar esta &ldquo;pregunta r&aacute;pida&rdquo; a tu colega, o podr&iacute;as esperar a ver si se resuelve, o responderla t&uacute; mismo?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay muchas cosas que podemos hacer de forma m&aacute;s inteligente&rdquo;, afirma De Bos. Si tienes demasiadas cosas en la cabeza, toma nota para volver a ellas m&aacute;s tarde. No utilices a tus compa&ntilde;eros &ldquo;como herramienta de almacenamiento&rdquo;. Si env&iacute;as muchos correos electr&oacute;nicos, eres parte del problema.
    </p><h2 class="article-text">No podemos vencer a las grandes tecnol&oacute;gicas</h2><p class="article-text">
        Entre el dominio de las grandes tecnol&oacute;gicas, los informes sobre la adicci&oacute;n a las pantallas y la reducci&oacute;n de la capacidad de atenci&oacute;n, es f&aacute;cil sentirse desesperanzado sobre nuestra capacidad para concentrarnos. Pero De Bos es refrescantemente optimista.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, el mundo moderno est&aacute; plagado de fuentes de distracci&oacute;n, pero tambi&eacute;n tenemos m&aacute;s poder para resistirlas de lo que podr&iacute;amos suponer. &ldquo;Es el momento de empezar a pensar en ello y tomar algunas decisiones: &iquest;c&oacute;mo es la vida laboral?&rdquo;. En lugar de guardar el tel&eacute;fono en un caj&oacute;n, preg&uacute;ntate: &iquest;c&oacute;mo vas a emplear el tiempo que habr&iacute;as perdido desplaz&aacute;ndote por la pantalla? &iquest;Qu&eacute; rutinas y normas pueden minimizar las interrupciones diarias y la toma de decisiones?
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s tus dificultades para concentrarte se deban a que te exiges demasiado. &ldquo;Nos ponemos muy nerviosos por no ser productivos&rdquo;, afirma De Bos.
    </p><p class="article-text">
        Pero nuestro cerebro necesita descansos y tiempo para recuperarse, al igual que nuestro cuerpo. A veces, lo mejor puede ser mirar fijamente a lo lejos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elle Hunt]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/concentracion-no-rota-pensas-10-mitos-atencion-demuestran_1_13040234.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Mar 2026 14:02:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Puede que tu concentración no esté tan rota como pensás: 10 mitos sobre la atención que lo demuestran]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Atención,Memoria,Concentración,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué le hace a nuestro cerebro consumir videos cortos todo el tiempo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/le-cerebro-consumir-videos-cortos-tiempo_129_11885191.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8eb14151-44e3-4038-93bc-4ce7cf87d5f9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué le hace a nuestro cerebro consumir videos cortos todo el tiempo?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El tipo de contenidos que consumimos, ya sea de entretenimiento o de información, afecta nuestra percepción del tiempo, especialmente cuando se trata de videos cortos que se suceden vertiginosamente.</p></div><p class="article-text">
        Si pas&aacute;s horas dedicadas a consumir contenidos en redes, pasando de uno a otro sin pensar mucho, algunos divertidos, otros medio asquerosos y as&iacute;, puede que est&eacute;s ante un caso de &ldquo;brain rot&rdquo;, algo as&iacute; como cerebro podrido, la <a href="https://corp.oup.com/word-of-the-year/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">palabra del a&ntilde;o</a> del diccionario de Oxford. La definici&oacute;n oficial es el supuesto deterioro del estado mental o intelectual de una persona, especialmente como resultado del consumo excesivo de material, en particular contenido en l&iacute;nea, considerado trivial o poco desafiante. En su justificaci&oacute;n para la elecci&oacute;n de la palabra, se&ntilde;alan que el uso del t&eacute;rmino aument&oacute; en un 230% desde el a&ntilde;o pasado. Pareciera que hay una sensaci&oacute;n generalizada de que se nos escapan las horas consumiendo contenidos simp&aacute;ticos pero poco relevantes. Y en ese mundo, un formato es rey: el video. 
    </p><p class="article-text">
        La forma en que consumimos contenidos, ya sea entretenimiento o informaci&oacute;n, tiene efectos sobre la manera en que percibimos las cosas y pensamos al mundo. Un libro no genera el mismo efecto que una pel&iacute;cula y ver im&aacute;genes de un crimen en la televisi&oacute;n no tiene el mismo impacto que leer la noticia, eso es clar&iacute;simo. Y en la vida cotidiana, el tipo de formato puede tener muchos efectos. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Una <a href="https://www.nature.com/articles/s41586-024-07068-x" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a>, por ejemplo, quiso ver c&oacute;mo afectaba a nuestros sesgos la diferencia entre ver im&aacute;genes o leer textos. Lo que hicieron fue enfocarse en un aspecto en particular: el sesgo de g&eacute;nero que existe en las profesiones, como la tendencia a representar a un m&eacute;dico como hombre y a una enfermera como mujer. Para investigarlo, tomaron a un grupo de participantes y le pidieron a la mitad que buscar&aacute;n informaci&oacute;n <em>online</em> sobre las profesiones en forma de texto y a la otra mitad con im&aacute;genes. Luego les pidieron que contesten una serie de preguntas sobre con qu&eacute; g&eacute;nero asociaban una ocupaci&oacute;n. Ese sesgo, que todos solemos tener, se volv&iacute;a m&aacute;s fuerte entre quienes hab&iacute;an trabajado con im&aacute;genes. Ver las cosas tiene un efecto. 
    </p><p class="article-text">
        El tipo de contenidos que consumimos tambi&eacute;n puede afectar nuestra percepci&oacute;n del tiempo, especialmente cuando se trata de videos cortos que se suceden muy r&aacute;pidamente. Un <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0747563223003606" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> que se hizo sobre esto tom&oacute; a dos grupos de j&oacute;venes, al primero, le pidieron que vean videos cortos y al segundo que leyeran, durante 15 minutos. Cuando despu&eacute;s les ped&iacute;an que estimaran cu&aacute;nto tiempo cre&iacute;an que hab&iacute;a pasado, los que consumieron videos sent&iacute;an que hab&iacute;a sido mucho m&aacute;s. Aunque dec&iacute;an que el tiempo &ldquo;se les hab&iacute;a pasado volando&rdquo;, pensaban que hab&iacute;a pasado m&aacute;s tiempo, quiz&aacute;s porque la cantidad de est&iacute;mulos acumulados los hac&iacute;a sentir que ten&iacute;an que ser m&aacute;s de 15 minutos. Los que hab&iacute;an estado leyendo estimaron mejor. Cuando luego les pidieron que hicieran otra tarea, no relacionada con lo que hab&iacute;an hecho, los que hab&iacute;an pasado tiempo con videos segu&iacute;an percibiendo que el tiempo pasaba m&aacute;s r&aacute;pido. Es posible que la rapidez del consumo de videos cortos <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/vivimos-acelerados_129_11414885.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acelere</a> nuestra percepci&oacute;n del tiempo en general. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es fácil mirar las nuevas formas de consumo cultural y asustarse, creer que van a pudrir el cerebro de las personas y empeorar las capacidades intelectuales. Hasta ahora ninguna de las profecías apocalípticas se cumplió realmente</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La sensaci&oacute;n vertiginosa de estar saltando de un video a otro, tambi&eacute;n pareciera afectar nuestra capacidad de entretenernos. Y no como uno lo imaginaria. Lo l&oacute;gico ser&iacute;a pensar que poder cambiar de un contenido a otro apenas te aburr&iacute;s har&iacute;a que no te aburras nunca. Pero es lo contrario, hay m&aacute;s posibilidades de aburrirse. As&iacute; lo mostr&oacute; <a href="https://psycnet.apa.org/record/2025-11974-001?doi=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio</a> en el que le pidieron a un grupo de personas que vean videos completos, sin pasar a otro. Algunos interesantes, otros m&aacute;s bien aburridos, pero que los vean enteros. A otro grupo, en cambio, les permit&iacute;an cambiar de video si se aburr&iacute;an. Lo que encontraron fue que quienes cambiaban todo el tiempo dec&iacute;an aburrirse m&aacute;s que quienes estaban obligados a ver el video entero. Hay algo en no alcanzar a darle tiempo a las cosas que hace m&aacute;s dif&iacute;cil que nos enganchemos y nos entretenga realmente. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No es s&oacute;lo el est&iacute;mulo externo lo que afecta, sino que no hay tiempo para que ese est&iacute;mulo genere un proceso interno&rdquo;, explica <strong>Rodrigo Quian Quiroga</strong>, neurocient&iacute;fico argentino, profesor ICREA en el Instituto de Investigaci&oacute;n del Hospital del Mar en Barcelona. Y agrega: &ldquo;Con diferentes videos que cambian cada minuto, es dif&iacute;cil que puedas pensar algo, no hay tiempo. En el caso de un texto, por ejemplo, vos te pod&eacute;s demorar el tiempo que quieras en leerlo, en cambio eso es m&aacute;s dif&iacute;cil con un video, sobre todo si es uno detr&aacute;s del otro&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil saber cu&aacute;n profundos son los cambios que estamos viviendo. El miedo a que una nueva tecnolog&iacute;a o forma de consumo de contenidos afecte el cerebro de las personas, sobre todo de los m&aacute;s j&oacute;venes, es un cl&aacute;sico que ocurri&oacute; con cada innovaci&oacute;n: la radio, la tele, los videojuegos y hasta la escritura. Pero eso no quiere decir que no pueda tener efectos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No sabemos si los cambios que vemos son permanentes, porque todo esto es muy nuevo&rdquo;, se&ntilde;ala Quiroga, &ldquo;quiz&aacute;s puede generar una adicci&oacute;n al cambio permanente que ofrecen estas plataformas y luego necesit&eacute;s un tiempo para reeducar. Qu&eacute; tan f&aacute;cil o dif&iacute;cil ser&aacute;, no sabemos todav&iacute;a&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Es f&aacute;cil mirar las nuevas formas de consumo cultural y asustarse, creer que van a pudrir el cerebro de las personas y empeorar las capacidades intelectuales. Hasta ahora ninguna de las profec&iacute;as apocal&iacute;pticas se cumpli&oacute; realmente. Eso no quiere decir que consumir contenidos en videos, y sobre todo en videos cortos, no nos cambie. Puede ser que no nos vuelva m&aacute;s tontos, pero posiblemente s&iacute; m&aacute;s impacientes porque nos acelera, quiz&aacute;s refuerce algunos sesgos si no somos cuidadosos y hasta nos termine generando m&aacute;s aburrimiento. Los formatos en los que vemos al mundo tienen un efecto sobre c&oacute;mo lo pensamos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>OS/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olivia Sohr]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/le-cerebro-consumir-videos-cortos-tiempo_129_11885191.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Dec 2024 09:38:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué le hace a nuestro cerebro consumir videos cortos todo el tiempo?]]></media:title>
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