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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Wade Davis]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/wade-davis/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Wade Davis]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Grafomanía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/grafomania_129_10064307.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/492499e8-9174-4c1e-b541-8d51b6a4ccd2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Grafomanía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sueños y memorias de la autora se entremezclan con la lectura deslumbrada de "El río", la monumental obral del antropólogo Wade Davis, siguiendo los pasos por el Amazonas de su maestro, el biólogo Richard Evans Schultes.</p></div><p class="article-text">
        Anoche so&ntilde;&eacute; con un caracol gigante. Estaba entre hojas, lo levantaba, reci&eacute;n ah&iacute; me daba cuenta de su tama&ntilde;o y de que en efecto era un caparaz&oacute;n habitado a&uacute;n por una criatura grande y muy babosa. Lo apoyaba en el piso y el bicho se desplegaba. Su cuerpo no paraba de emerger y era largo y muy viscoso. Luego se convert&iacute;a en una serpiente verde fluorescente que masticaba las plantas que cuido y me escup&iacute;a los trocitos a la cara, una serpiente atrevida. Intentaba capturarla pero, por supuesto, era muy huidiza. 
    </p><p class="article-text">
        Agust&iacute;n y yo el a&ntilde;o pasado est&aacute;bamos ambos escribiendo guiones situados en la selva amaz&oacute;nica. La suya m&aacute;s amaz&oacute;nica de verdad, la m&iacute;a m&aacute;s litorale&ntilde;a. Pero tupida lo mismo. Compartimos un poco nuestros procesos. &Eacute;l viaj&oacute; a Colombia y me trajo <em>El r&iacute;o</em>, un largo ensayo del antrop&oacute;logo canadiense <strong>Wade Davis</strong> que lleva como subt&iacute;tulo <em>&ldquo;Exploraciones y descubrimientos en la selva amaz&oacute;nica&rdquo;. </em>Es un libro largo para ser un ensayo, con tama&ntilde;o y peso de bestseller. Tard&eacute; en empezarlo por eso mismo, su peso y tama&ntilde;o, y algo de sospecha tambi&eacute;n. Pero, como buena -un poco- graf&oacute;mana los libros grandes me suelen entusiasmar m&aacute;s que los breves: si me va a gustar, que dure por lo menos. El libro es fascinante desde el principio. Tiene mucho de ficcionado, asumo, como deber&iacute;a ser, o de puesta en escena al menos, con di&aacute;logos por ejemplo, puestas en situaci&oacute;n. Y su modo de contar, como con las cosas que me gustan o que est&aacute;n bien, hace que me encuentre descubriendo que me interese el camino del peyote o c&oacute;mo luce el puerto de Santa Marta o si Adalberto los va a dejar o no entrar a la aldea. Davis es, evidentemente, un escritor adem&aacute;s de un explorador bot&aacute;nico. Y escribe cosas como estas, en una supuesta conversaci&oacute;n que tuvo con su antecesor <strong>Tim Plowman</strong>, en Santa Marta justamente, antes de emprender la Sierra Nevada:
    </p><p class="article-text">
        <em>&nbsp;A medida que pasaba la tarde, cambiamos de tema y hablamos de bot&aacute;nica, en particular de un libro nuevo muy comentado que afirmaba que las plantas reaccionan a la m&uacute;sica y la voz humana. A Tim la idea le parec&iacute;a rid&iacute;cula.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>-&iquest;Por qu&eacute; diablos le importar&iacute;a a una planta Mozart?- recuerdo que pregunt&oacute;-. Y a&uacute;n si fuera as&iacute;, &iquest;por qu&eacute; debe eso impactarnos? &iquest;Con que las plantas coman la luz no es suficiente?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Prosigui&oacute; hablando de la fotos&iacute;ntesis en la forma en que un artista describir&iacute;a los colores. Dijo que al atardecer el proceso se invierte y que a esa hora las plantas emiten peque&ntilde;as cantidades de luz. Se refiri&oacute; a la savia como la sangre verde de las plantas, y explic&oacute; que la clorofila es estructuralmente casi igual a la sangre humana, s&oacute;lo que las plantas reemplazan el hierro en la hemoglobina por el magnesio. Habl&oacute; de la manera como crecen las plantas y de una semilla de hierba que produce noventa y seis kil&oacute;metros diarios de pelos radicales, o sea nueve mil seiscientos kil&oacute;metros en el curso de una estaci&oacute;n; de c&oacute;mo un campo de centeno exhala quinientas toneladas de agua diarias; de una flor que para alcanzar su plenitud penetra a trav&eacute;s de un cent&iacute;metro de pavimento; de c&oacute;mo el amento del abedul produce cinco millones de granos de polen; de &aacute;rboles que viven cuatro mil a&ntilde;os. Al contrario de todos los bot&aacute;nicos que hab&iacute;a conocido, no estaba obsesionado por la clasificaci&oacute;n. Para &eacute;l los nombres en lat&iacute;n eran como poemas japoneses o versos. Los recordaba sin hacer esfuerzo, encantado particularmente por su origen.</em>
    </p><p class="article-text">
        -<em>Cuando uno pronuncia los nombres de las plantas- dijo en cierto momento-, pronuncia los nombres de los dioses.</em>
    </p><p class="article-text">
        Hace poco un amigo se autodefini&oacute; como graf&oacute;mano. Dice que escribe porque no puede no hacerlo, no puede parar de escribir. A m&iacute; eso no me pasa para nada, no as&iacute;, pero mir&aacute;ndolo bien s&iacute; que es algo que siempre hice y con los usos m&aacute;s diversos, eso s&iacute;. Y uno de los m&uacute;ltiples usos de escribir porque s&iacute; ha sido el de copiar p&aacute;rrafos de libros que quer&iacute;a retener. Antes de la Internet, ten&iacute;a m&aacute;s sentido: copiar para tener. Pero creo que no se trata solo de eso. Creo que el p&aacute;rrafo fuera de contexto crea algo nuevo, empieza de cero, se libera de su contexto.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">No soy acad&eacute;mica: de lo que he le&iacute;do, visto o estudiado s&oacute;lo puedo ver o retener lo que en efecto puedo sentir, lo que de alg&uacute;n modo se materializa porque ya estaba previamente dentro m&iacute;o: alguien que nombra o pinta algo que yo ya sent&iacute; y que eso que veo, leo u oigo, activa. </span>
    </p><p class="article-text">
        A los nueve a&ntilde;os tuve un sue&ntilde;o que en ese momento cre&iacute; revelador o trascendental, del que despert&eacute; turbada. So&ntilde;&eacute; que estaba con mi familia en un museo de culturas originarias y que de repente una figura de un indio cobraba vida. Y me dec&iacute;a que ten&iacute;a que contar la historia de c&oacute;mo hab&iacute;an sido diezmados. En mi sue&ntilde;o hab&iacute;a un h&eacute;roe que era el manco P&aacute;chac, creo que lo llam&eacute;, y mezclaba las pir&aacute;mides con el imperio inca. En mi sue&ntilde;o hab&iacute;an sido arrasados y yo lo ten&iacute;a que contar. Existieron el inca Manco C&aacute;pac y otro inca, Pachac&uacute;tec. 
    </p><p class="article-text">
        No lo recuerdo pero es probable que hayamos le&iacute;do acerca de ellos en la escuela o fuera de ella y que yo pensara que me hab&iacute;a venido en sue&ntilde;os el nombre, y la denuncia. S&iacute; recuerdo estar en trance todo ese d&iacute;a siguiente, con la necesidad de escribir ese relato, que al final no tuvo m&aacute;s que una p&aacute;gina de largo y se llam&oacute; <em>La mano del valiente legendario. </em>Supongo que el relato no era bueno, y no creo que la historia que me pidi&oacute; que contara aquel hombre en sue&ntilde;os haya llegado muy lejos, no difundida por m&iacute; por lo menos, pero acaso s&iacute; fue un primer registro de que a lo mejor escribir s&iacute; sirviera para algo y s&iacute; fuera algo as&iacute; como un servicio, o una vocaci&oacute;n. Y no s&oacute;lo grafoman&iacute;a pura, m&aacute;s all&aacute; del placer del papel la tinta el sonido de la tecla y la secuencia de letrita y letrita tras letrita.
    </p><p class="article-text">
        <em>RP</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Romina Paula]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/grafomania_129_10064307.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Mar 2023 03:01:28 +0000]]></pubDate>
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