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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - madre e hija]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/madre-e-hija/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - madre e hija]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La reparación materna]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/reparacion-materna_129_10079733.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d191d639-3da6-4ed6-a2ba-02b51b651c0a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La reparación materna"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En tiempos en los que la maternidad está bajo la lupa, "nunca voy a entender por qué les pedimos tanto amor a las madres", el autor indaga sobre la relación entre madre e hija y se pregunta cómo una mujer resuelve el conflicto con el egoísmo de su madre. </p></div><p class="article-text">
        Hace un tiempo una mujer me cont&oacute; que, en su adolescencia, se sinti&oacute; abandonada por su madre.&nbsp;Con el tiempo, ese relato de abandono revel&oacute; ser encubridor de su propio rechazo por la madre, de una incomprensi&oacute;n atribuida y proporcional a lo que descubri&oacute; como decepci&oacute;n en su rol de hija al convertirse en mujer.
    </p><p class="article-text">
        Fue un tiempo prolongado, hasta que ese relato defensivo se conmovi&oacute; como efecto de an&aacute;lisis. A m&iacute; este movimiento me permiti&oacute; pensar qu&eacute; enga&ntilde;oso es el &ldquo;Yo siento&rdquo;; qu&eacute; riesgoso es validar el sentimiento como una instancia de certeza &ndash;al menos en an&aacute;lisis.
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; importante es ese comp&aacute;s de espera y la distancia entre que alguien pueda darse cuenta de que relataba como hechos objetivos algo que sinti&oacute; y, luego, diga: &ldquo;No fue tan as&iacute;&rdquo;. Parad&oacute;jicamente, en el caso de esta mujer la conmoci&oacute;n del refuerzo defensivo de la narraci&oacute;n del abandono materno le permiti&oacute; acercarse a su madre desde un lugar m&aacute;s real.
    </p><p class="article-text">
        Hoy no es tan sencillo este trabajo, porque la moral de la &eacute;poca es: &ldquo;Las cosas son como las sentiste&rdquo;.&nbsp; Ning&uacute;n criterio de realidad se puede desprender de esta actitud, por eso los v&iacute;nculos se volvieron cada vez m&aacute;s dif&iacute;ciles y cada quien se justifica en su propia locura en lugar de pensarse en un lazo con otro.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, tengo varias amigas para las cuales la relaci&oacute;n con su madre es muy importante. Por lo general, se trata de mujeres de mi edad, un poco m&aacute;s o menos, que relatan conflictos con esas otras mujeres que les dieron la vida. A veces hablan desde un punto de vista casi paranoico, con reproches que no ceden a pesar de los a&ntilde;os; otras veces la compasi&oacute;n fingida encubre la m&aacute;s resignada frustraci&oacute;n y un dejo de iron&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El com&uacute;n denominador no tarda en llegar: en cierto momento, la madre no estuvo. Y un sentimiento de traici&oacute;n se volvi&oacute; inevitable. Algunas de mis amigas dicen que esto se revirti&oacute; en estos a&ntilde;os, porque la maternidad &ndash;tal como la conoc&iacute;amos&ndash; fue &ldquo;revisada&rdquo; y ahora la vida es un poco menos opresiva, con roles menos obligados y estereotipos cr&iacute;ticos. Habr&aacute; que ver qu&eacute; dicen sus hijas de aqu&iacute; a un tiempo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Algunas de mis amigas dicen que esto se revirtió en estos años, porque la maternidad –tal como la conocíamos– fue “revisada” y ahora la vida es un poco menos opresiva, con roles menos obligados y estereotipos críticos.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En todo caso, esta voluntad de cambio hist&oacute;rico s&iacute; me permite pensar que estas mujeres piensan en t&eacute;rminos de reparaci&oacute;n. Dicho de otra manera, ellas quieren reparar con sus hijas la relaci&oacute;n que tuvieron con sus madres. Por un lado, no quieren ser como sus madres y, por otro lado, esperan que sus hijas no las odien &ndash;porque detr&aacute;s de esos reproches, resignaci&oacute;n e iron&iacute;a, lo que hay es odio no asumido.
    </p><p class="article-text">
        Lo que pens&eacute; en estos d&iacute;as es desde cu&aacute;ndo surgi&oacute; el proyecto de la maternidad como reparaci&oacute;n. Esta noci&oacute;n parece ser relativamente reciente. Estoy seguro de que las mujeres de las que hablo tienen raz&oacute;n cuando dicen que se sintieron desconsideradas por sus madres. Sin duda hoy dir&iacute;amos que fueron &ldquo;malas madres&rdquo;, pero &iquest;qu&eacute; horizonte supone esta cr&iacute;tica que tal vez sea un poco anacr&oacute;nica?
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de leer varias novelas y conversar con mujeres mayores, tengo la impresi&oacute;n de que para ellas la maternidad era un proyecto muy distinto. &ldquo;Lo di todo por ustedes&rdquo; es un tipo de axioma recurrente que esconde algo diferente al altruismo que muestra. Su reverso es m&aacute;s bien ego&iacute;sta: &ldquo;Vos ten&eacute;s conmigo una deuda impagable&rdquo;. Porque la vida no se puede pagar y, despu&eacute;s de todo, enojarse con la madre es una forma de objeci&oacute;n sacrificial.
    </p><p class="article-text">
        Que los varones lidien mejor con esa condici&oacute;n ego&iacute;sta de la madre, porque la reprimen y, eventualmente, el narcisismo de la madre se realiza mejor con un sustituto f&aacute;lico, es algo sobre lo que ya escrib&iacute; en otras ocasiones. La cuesti&oacute;n en este art&iacute;culo es otra, est&aacute; en plantear la pregunta de c&oacute;mo una mujer resuelve el conflicto con el ego&iacute;smo de la madre.
    </p><p class="article-text">
        Entiendo que nuestro modelo actual de parentalidad es un poco m&aacute;s altruista; no porque seamos buenos, sino porque nunca nos terminamos de separar de los hijos, entonces vivimos proyectados en sus realizaciones incluso cuando ya son grandes, lo que les trae un mont&oacute;n de problemas para adoptar una actitud madura ante la vida. No somos bondadosos, les hacemos da&ntilde;o por otros medios.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Entiendo que nuestro modelo actual de parentalidad es un poco más altruista; no porque seamos buenos, sino porque nunca nos terminamos de separar de los hijos, entonces vivimos proyectados en sus realizaciones incluso cuando ya son grandes</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sin embargo, como dije antes, mi pregunta es c&oacute;mo situar mejor lo irrenunciable en el ego&iacute;smo de la madre. Para una generaci&oacute;n anterior, el &ldquo;soy tu madre&rdquo; era un postulado que no se pod&iacute;a conmover, cuyo anexo era &ldquo;Sos mi hija&rdquo;, sin prop&oacute;sito necesario de filiaci&oacute;n, s&iacute; m&aacute;s de posesi&oacute;n. &ldquo;Har&aacute;s lo que yo te digo o ser&aacute;s dejada de lado&rdquo;, aqu&iacute; est&aacute; el desglose del lema ego&iacute;sta que, por supuesto, no tiene por qu&eacute; haber sido dicho expresamente para ser eficaz.
    </p><p class="article-text">
        La parentalidad hoy es diferente. Los padres no dejamos de responder al llamado de un hijo jam&aacute;s, ni siquiera cuando nos interrumpen la siesta; es muy de otra &eacute;poca que en una casa no se pudiera hacer ruido mientras los padres descansaban. O que a una madre no se la pudiese interrumpir cuando hablaba con su amiga. Hoy estas estructuras ya no son vigentes; como dije, no porque hayamos mejorado, sino porque nuestra identificaci&oacute;n con el lugar del hijo es tan masiva que tememos decirles que no y confundimos el rechazo con la expulsi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Creo que la generaci&oacute;n anterior de madres no ten&iacute;a demasiado problema en rechazar. A veces tampoco en expulsar, si un acto filial pon&iacute;a en cuesti&oacute;n su ego&iacute;smo. Es cierto que para la hija ese rechazo era vivido como una ca&iacute;da en un abismo; el punto es no olvidar que toda ca&iacute;da es una figura ret&oacute;rica, un modo de narrarse, que se vuelve peligroso &ndash;para uno mismo&ndash; si se confunde con la realidad.
    </p><p class="article-text">
        Mi madre es una mujer ego&iacute;sta, s&iacute;. &iquest;Le puedo reprochar eso? &iquest;Puedo vivir a la espera de que haga lo que yo har&iacute;a? &iquest;Esa expectativa me desprende de mi lugar de hija? Hoy incluso hay un relato victimizado de la madre como producto de una &eacute;poca y un tipo de sociedad, que no es m&aacute;s que otro modo de velar su ego&iacute;smo sustancial. &ldquo;No es que me dijo que no porque no (me) quer&iacute;a (tanto), sino por la sociedad&rdquo;, se parafrasea esta nueva idealizaci&oacute;n infantil. Sin duda es muy dif&iacute;cil dejar de ser hija.
    </p><p class="article-text">
        Nunca voy a entender por qu&eacute; les pedimos tanto amor a las madres. Tambi&eacute;n creo que el deseo de hijo fue cambiando con las generaciones. Y que deseo de hijo y maternidad son dos caminos no necesariamente compatibles. En fin, de lo que s&iacute; estoy seguro es de que el modo en que una persona se relaciona con la demanda amorosa a lo largo de su vida depende de ese v&iacute;nculo primario y de que cuando haya podido dejar de reclamar amor, le ir&aacute; mejor.
    </p><p class="article-text">
        <em>LL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Mar 2023 09:10:38 +0000]]></pubDate>
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