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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Robert Walser]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/robert-walser/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Robert Walser]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La invención de la soledad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/invencion-soledad_129_10087395.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ff47e761-b42f-4ff6-9715-89cc5b6b34dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La invención de la soledad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Yo desconfío de cualquier idea que no se me haya ocurrido caminando", afirma el autor, siguiendo los pasos de Robert Walser.</p></div><p class="article-text">
        <strong>Susana Gim&eacute;nez </strong>est&aacute; entrevistando a <strong>Charly Garc&iacute;a</strong>. Le pregunta si &eacute;l es rom&aacute;ntico. Charly le dice que s&iacute;. Qu&eacute; divino, dice Susana, &iquest;te gusta cenar a la luz de las velas? Soy rom&aacute;ntico, no boludo, le responde Garc&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        El siglo XIX ten&iacute;a una nueva percepci&oacute;n de la soledad. Y&nbsp;los poetas rom&aacute;nticos ingleses, como <strong>William Wordsworth</strong>, <strong>Lord Byron</strong>, <strong>Samuel T. Coleridge</strong>, <strong>John</strong> <strong>Keats</strong> y <strong>Percy B. Shelley</strong>, escribieron bastante sobre una de las maneras de aceptar o combatir la soledad, la v&iacute;a peripat&eacute;tica: salir a caminar sin motivo por los bosques. En un libro magn&iacute;fico de David Vincent que se llama <em>Una historia de la soledad</em>, se cita a <strong>Thomas De Quincey</strong> y su famoso ensayo sobre los poetas lakistas, donde hace un c&aacute;lculo sobre Wordsworth que fue muy comentado en su &eacute;poca. Dice que, a pesar de sus endebles piernas, el poeta habr&iacute;a recorrido a lo largo de su vida una distancia entre 175.000 y 180.000 millas inglesas, un modo de esfuerzo excesivo que, para el poeta, suplantaba el alcohol y cualquier otros estimulante de los esp&iacute;ritus animales. 
    </p><p class="article-text">
        Ver cambiar una palabra a lo largo de los siglos es como ver mutar a un animal adecu&aacute;ndose a determinadas condiciones de h&aacute;bitat, incluso hasta su extinci&oacute;n. Pathos significaba la pasi&oacute;n, la emoci&oacute;n. Pat&eacute;tico era alguien apasionado, ahora se lo usa para marcar que ciertas situaciones o personas son desagradables. 
    </p><p class="article-text">
        La v&iacute;a peripat&eacute;tica, el arte de caminar y pensar, filosofar, algo que muchos solitarios han practicado, es algo que no sucede muy frecuentemente porque las personas tienen miedo de perderse. 
    </p><p class="article-text">
        En ingl&eacute;s, hay dos maneras de nombrar a la soledad, &ldquo;solitude&rdquo;, que es la soledad buscada, la que es necesaria para vivir bien. Y &ldquo;loneliness&rdquo;, la que aparta, a&iacute;sla, encierra. 
    </p><p class="article-text">
        En la casa grande donde viv&iacute; de ni&ntilde;o, todos compart&iacute;amos el cuarto con alguien: mi madre se hizo hermana de mi padre en su cuarto, yo me hice amigo de mis hermanos en&nbsp;nuestro cuarto, mi t&iacute;a dorm&iacute;a con su hijo -mi primo Carlos- en el cuarto de adelante y s&oacute;lo mi padrino Bruno ten&iacute;a una pieza para &eacute;l. Para m&iacute;, esa condici&oacute;n especial siempre fue su tesoro. Es decir que, en alg&uacute;n momento del d&iacute;a, &eacute;l pod&iacute;a ir y estar en soledad. Muchas de sus decisiones clave las debe haber tomado en la soledad de su pieza. Mi padrino almorzaba con nosotros durante los mediod&iacute;as, pero por las noches sal&iacute;a a caminar y cenar sin compa&ntilde;&iacute;a. Era algo que s&oacute;lo pod&iacute;a suspender por una ocasi&oacute;n especial. Yo creo que en esos paseos en soledad &eacute;l practicaba su veta rom&aacute;ntica -sin bosques, en la segunda naturaleza de la ciudad- y cargaba combustible para la vida en com&uacute;n. Era una persona extremadamente dulce y atenta. Pero necesitaba estar solo una buena parte del d&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        A veces la soledad extrema lleva a cierta misantrop&iacute;a, pero deja grandes poemas, como el poema &ldquo;Deseos&rdquo;, de <strong>Philip Larkin</strong>: &ldquo;M&aacute;s all&aacute; de todo, el deseo de estar solo;/ por mucho que el cielo se oscurezca con invitaciones/ por mucho que sigamos las instrucciones impresas del sexo/ por mucho que la familia se fotograf&iacute;e bajo el m&aacute;stil de la bandera:/ m&aacute;s all&aacute; de todo, el deseo de estar solo./ Por debajo de todo un anhelo de olvido:/ a pesar de las astutas tensiones del calendario,/ el seguro de vida, los programados ritos de la fertilidad,/ la costosa aversi&oacute;n de los ojos a la muerte:/ debajo de todo: un anhelo de olvido&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Siempre me impact&oacute; la prosa vol&aacute;til de <strong>Robert Walser</strong>, uno de los escritores que m&aacute;s influy&oacute; en el joven Kafka. Walser ven&iacute;a de una familia numerosa &ndash;su novela <em>Los hermanos Tanner</em> habla un poco de esto- y no estaba bien de la cabeza. Sufr&iacute;a de cierta sensibilidad a flor de piel que lo llev&oacute; con el tiempo a vivir en un asilo del cual sal&iacute;a -con un traje gris- a dar largos paseos para controlar sus nervios. <strong>W. G. Sebald</strong> le dedic&oacute; un libro a Walser, <em>El paseante solitario</em>, y dice cosas hermosas de este hombre que dejaba huellas en la nieve que se disipaban de inmediato. &ldquo;Su prosa ten&iacute;a la cualidad de disolverse al ser le&iacute;da, de modo que s&oacute;lo unas horas despu&eacute;s de su lectura apenas se pod&iacute;an recordar los personajes, acontecimientos y cosas ef&iacute;meras de que se hab&iacute;a hablado. Todo lo que est&aacute; en sus libros incomparables, tiene tendencia a evaporarse&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En estos momentos, mientras escribo estas l&iacute;neas, miles de personas est&aacute;n caminando en la ciudad. Algunos van hacia el m&eacute;dico, otros hacia una epifan&iacute;a, algunas no saben a d&oacute;nde van, traccionan para que pase el tiempo, algunos se encaminan en l&iacute;nea recta, como el perro, hacia su plato de comida. Ya no hay <em>fl&acirc;neurs f</em> porque el mundo se volvi&oacute; un lugar menos interesante que la realidad virtual. Yo desconf&iacute;o de cualquier idea que no se me haya ocurrido caminando. Algunos pasos nos sirven para salir de nuestra pieza, otros pocos nos sirven para salir de nuestra vida. 
    </p><p class="article-text">
        En el cap&iacute;tulo s&eacute;ptimo de <em>Los hermanos Tanner</em>, Sim&oacute;n -uno de los protagonistas- sale a caminar en un d&iacute;a de fr&iacute;o y se encuentra en un costado del camino con un hombre tirado que tiene un sombrero en la cabeza que le tapa el rostro. Sim&oacute;n le saca el sombrero y se da cuenta que el que est&aacute; ah&iacute;, muerto, congelado, es Sebasti&aacute;n, su amigo poeta: &ldquo;Tus poemas, querido Sebasti&aacute;n, quiero llevarlos a una redacci&oacute;n, donde quiz&aacute;s los lean y les den imprenta, para que el mundo conserve de t&iacute; al menos tu pobre y fulgurante nombre. Yacer y congelarse bajo las ramas de un abeto bajo la nieve: qu&eacute; espl&eacute;ndido reposo! Es lo mejor que pudiste hacer. La gentes est&aacute; siempre dispuesta a hacerle da&ntilde;o a las aves raras como t&uacute;. Y a burlarse de tus sufrimientos. Saluda a los queridos y silenciosos muertos debajo de la tierra y no ardas demasiado en las eternas llamas del no ser&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El 25 de diciembre de 1956, Robert Walser sali&oacute; a hacer un paseo y fue encontrado muerto por unos ni&ntilde;os. El cuerpo estaba boca abajo, como un p&aacute;jaro oscuro sobre la nieve. Lo hab&iacute;a escrito todo antes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabián Casas]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Apr 2023 03:46:10 +0000]]></pubDate>
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