<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Live Aid]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/live-aid/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Live Aid]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1045993/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Live Aid, ni todos los conciertos fueron históricos ni acabó con el hambre en África]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/live-aid-conciertos-historicos-acabo-hambre-africa_1_10100855.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/28bd3dae-a87a-4fa5-a9b3-f9cca6758d41_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Live Aid, ni todos los conciertos fueron históricos ni acabó con el hambre en África"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las luces y las sombras de un doble festival celebrado simultáneamente a ambos lados del Atlántico en 1985 que se presentó como “el mayor evento musical de la historia”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Desde Norteam&eacute;rica y Europa hacia el planeta entero&rdquo;. Podr&iacute;a ser un buen lema para resumir el imperialismo, pero era una de las frases que se repet&iacute;an en las cu&ntilde;as publicitarias que anunciaban el Live Aid en la cadena MTV. El festival, celebrado en Filadelfia y Londres el 13 de julio de 1985, se present&oacute; como &ldquo;el mayor evento musical de la historia&rdquo; y ten&iacute;a un &uacute;nico objetivo: &ldquo;Acabar con el hambre&rdquo; en Etiop&iacute;a, Somalia y Eritrea. A pesar de su dimensi&oacute;n humanitaria, y al igual que las multinacionales que por aquel entonces aceleraban sus procesos de expansi&oacute;n por el globo, algunos artistas anglosajones aprovecharon el festival como plataforma para aumentar la visibilidad de sus marcas a nivel mundial. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/dia-industria-musical-tuvo-arrebato-solidario-simultaneo_1_10041165.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Ese fue el caso de Queen o U2</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Pero no todos los participantes del Live Aid salieron bien parados. Recordemos, por ejemplo, a <a href="https://www.eldiario.es/temas/madonna/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Madonna</a>. La cantante ven&iacute;a de un esc&aacute;ndalo por posar desnuda en Playboy y Penthouse y su actuaci&oacute;n de aquel d&iacute;a, en la que desafin&oacute; cosa mala y se le not&oacute; inc&oacute;moda tratando de seguir la coreograf&iacute;a, daba argumentos a quienes no se la tomaban muy en serio como artista. 
    </p><p class="article-text">
        Peor fue lo de Led Zeppelin, que llevaba a&ntilde;os retirado y sus miembros decidieron reunirse para tan noble ocasi&oacute;n. Sin haber hecho la prueba de sonido, la uni&oacute;n entre un Jimmy Page puest&iacute;simo de hero&iacute;na y un Robert Plant con la voz en muy baja forma dio el resultado esperado: un moj&oacute;n de concierto. Tampoco ayud&oacute; el intento de suplir al fallecido John Bonham mediante la incorporaci&oacute;n de dos bateristas, uno de los cuales, Phil Collins, ven&iacute;a de una larga gira y, en lugar de ensayar, prefiri&oacute; pasar el tiempo con sus hijos en la piscina de su mansi&oacute;n. El plan de Collins era prepararse las canciones de Led Zeppelin en el avi&oacute;n, simplemente escuch&aacute;ndolas en un <em>walkman</em>. El m&eacute;todo, vaya por Dios, no le funcion&oacute;. Durante el concierto iba tan perdido que, seg&uacute;n &eacute;l mismo confesar&iacute;a, a punto estuvo de bajarse del escenario en medio de <em>Stairway To Heaven</em>. Moraleja para m&uacute;sicos: hay que ensayar. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-eC0Fc4qe1_w-2780', 'youtube', 'eC0Fc4qe1_w', document.getElementById('yt-eC0Fc4qe1_w-2780'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-eC0Fc4qe1_w-2780 src="https://www.youtube.com/embed/eC0Fc4qe1_w?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        La participaci&oacute;n de Phil Collins en el Live Aid ilustra el af&aacute;n de protagonismo y el delirio de omnipotencia que pueden aquejar a un artista en la cima de su popularidad. Permitidme que repase su jornada. En Wembley, Collins toc&oacute; el piano acompa&ntilde;ando a Sting; al acabar, le esperaba un helic&oacute;ptero que le traslad&oacute; al aeropuerto de Heathrow para coger el Concorde, el avi&oacute;n supers&oacute;nico que cruzaba el Atl&aacute;ntico en apenas tres horas; durante el vuelo, adem&aacute;s de prepararse el repertorio de Led Zeppelin escuch&aacute;ndolo con auriculares,<a href="https://www.youtube.com/watch?v=QWamK3JAXJY" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> grab&oacute; una entrevista para la BBC desde la cabina</a> y, casualidades de la vida, se encontr&oacute; a Cher entre los pasajeros y la convenci&oacute; para que participara en el cierre de la gala cantando <em>We Are The World. </em>Una vez aterrizado en Nueva York, un helic&oacute;ptero le llev&oacute; al estadio JFK de Filadelfia, donde actu&oacute; por partida triple: cantando &eacute;l solito al piano, tocando la bater&iacute;a para Eric Clapton y tambi&eacute;n, como hemos visto, para Led Zeppelin. Aunque se rumore&oacute; que su hiperactividad solo pod&iacute;a deberse a la coca&iacute;na, Collins declar&oacute; que, bien al contrario, tantas responsabilidades le exigieron mantenerse completamente sobrio. Se debiera o no a los estimulantes, el de Collins es un caso que ejemplifica a las mil maravillas la expresi&oacute;n castellana &ldquo;querer ser el ni&ntilde;o en el bautizo, la novia en la boda y el muerto en el entierro&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de Led Zeppelin, otro que sali&oacute; por la puerta de atr&aacute;s fue Bob Dylan, quien decidi&oacute; sumarse al sarao a pesar de que hac&iacute;a tiempo que hab&iacute;a renegado de su faceta como cantautor protesta y se manten&iacute;a alejado del activismo. Dylan era muy consciente de que el Live Aid no iba a arreglar la ra&iacute;z del problema: &ldquo;Hay alguien en la otra parte del mundo que se muere de hambre y t&uacute;, genial, pones diez d&oacute;lares y as&iacute; puedes limpiar tu sentimiento de culpa. Obviamente, ayuda en cierto modo, pero como sucede con todo gran movimiento para acabar con el hambre y la pobreza, eso no va a suceder&rdquo;. A pesar del escepticismo, reconoci&oacute; la responsabilidad que ten&iacute;a como m&uacute;sico y decidi&oacute; sumarse a la iniciativa: &ldquo;Cuando se organiza un evento ben&eacute;fico, no se invita a participar a bailarines ni arquitectos ni abogados, ni siquiera a pol&iacute;ticos; el poder de la m&uacute;sica consiste en que siempre ha conseguido unir a la gente&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-h_BW3T05CS4-2337', 'youtube', 'h_BW3T05CS4', document.getElementById('yt-h_BW3T05CS4-2337'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-h_BW3T05CS4-2337 src="https://www.youtube.com/embed/h_BW3T05CS4?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Sin tiempo para montar una banda, Dylan se acompa&ntilde;&oacute; en el Live Aid de Keith Richards y Ron Wood, los guitarristas de los Rolling Stones. El tr&iacute;o lleg&oacute; al recinto cada uno en una limusina y, en evidente estado de embriaguez, dio un concierto de lo m&aacute;s descuajeringado. El &uacute;nico momento interesante se produjo cuando, entre canci&oacute;n y canci&oacute;n, Dylan expres&oacute; su deseo de que parte del dinero recaudado (&ldquo;un poquito, uno o dos millones quiz&aacute;&rdquo;) se destinara a los granjeros estadounidenses que no pod&iacute;an pagar sus hipotecas y se hallaban en riesgo de desahucio. Sus declaraciones crearon una gran pol&eacute;mica e incluso Geldof las calific&oacute; de &ldquo;simplistas, est&uacute;pidas y nacionalistas&rdquo;. Seg&uacute;n argument&oacute; el creador del evento, &ldquo;existe una diferencia radical entre perder tus medios de vida&rdquo; (como le suced&iacute;a a los agricultores yanquis a los que se refer&iacute;a Dylan) y &ldquo;perder tu propia vida&rdquo; (como era el caso de los africanos a los que el Live Aid quer&iacute;a socorrer). 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de santificar a algunas <em>rock stars</em>, y tambi&eacute;n de desacreditar pasajeramente a ciertos artistas que no dieron la talla, el Live Aid sirvi&oacute; para fortalecer el propio sistema de estrellas de la industria musical. Los medios encontraron una enorme golosina informativa en el &ldquo;gesto de solidaridad sin precedentes&rdquo; (as&iacute; lo calific&oacute; El Pa&iacute;s) de las celebridades musicales, por lo general individualistas y poco dadas a meterse en fregados pol&iacute;ticos. De este modo, la atenci&oacute;n se centr&oacute; en la fraternidad de las estrellas norteamericanas y brit&aacute;nicas y fue desplazando el sufrimiento de los et&iacute;opes. La cobertura de la hambruna qued&oacute; convertida en poco m&aacute;s que el tel&oacute;n de fondo de la &ldquo;enorme org&iacute;a de autocomplacencia&rdquo; del <em>star system</em>, como la llam&oacute; el ensayista y cr&iacute;tico musical Greil Marcus. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f898e37f-43db-41e8-a67f-15f0d021e808_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f898e37f-43db-41e8-a67f-15f0d021e808_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f898e37f-43db-41e8-a67f-15f0d021e808_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f898e37f-43db-41e8-a67f-15f0d021e808_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f898e37f-43db-41e8-a67f-15f0d021e808_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f898e37f-43db-41e8-a67f-15f0d021e808_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f898e37f-43db-41e8-a67f-15f0d021e808_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El público del Live Aid de Wembley muestra una pancarta en apoyo a la causa benéfica que movió la realización de los conciertos, paliar el hambre en Etiopía"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El público del Live Aid de Wembley muestra una pancarta en apoyo a la causa benéfica que movió la realización de los conciertos, paliar el hambre en Etiopía                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Por debajo de los famosos, y espejados en ellos, los ciudadanos de los pa&iacute;ses m&aacute;s avanzados fueron llamados a sumarse activamente a la fiesta. Participar resultaba muy beneficioso en t&eacute;rminos psicol&oacute;gicos: desde una c&oacute;moda postura de espectadores-consumidores, la iniciativa les permit&iacute;a sentirse parte de un gran movimiento colectivo que, adem&aacute;s, pod&iacute;a intervenir en un problema que hasta entonces despertaba impotencia y resignaci&oacute;n. Antes de la ca&iacute;da del muro, el Live Aid proporcion&oacute; a la poblaci&oacute;n del primer mundo un sentido de ciudadan&iacute;a global. 
    </p><h3 class="article-text">Qu&eacute; pas&oacute; con el dinero</h3><p class="article-text">
        Dos d&iacute;as despu&eacute;s, la organizaci&oacute;n anunci&oacute; que hab&iacute;a recaudado <a href="https://www.theguardian.com/world/1985/jul/15/famine.garethparry" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">50 millones de libras por las 16 horas de m&uacute;sica</a>, lo cual representaba el 1,5% del PIB de Etiop&iacute;a en ese momento. Posteriormente, <a href="https://www.forbes.com/sites/oliverwilliams1/2020/04/19/the-story-behind-the-worlds-biggest-charity-concert-what-was-it-all-for/?sh=7d5831527e35" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se estableci&oacute; la cifra total de 127 millones de d&oacute;lares</a> -unos 350 de hoy- como la recaudaci&oacute;n total por las entradas de los conciertos, las donaciones, los patrocinios, los derechos de retransmisi&oacute;n, la venta de discos (incluyendo los singles <em>Do They Know It's Christmas </em>y <em>We are the world</em>), los v&iacute;deos y el <em>merchandising.</em> &iquest;Qu&eacute; pas&oacute; con todo ese dinero? Descontada la parte del pastel que se embolsaron las empresas que intervinieron en la realizaci&oacute;n del evento, puede afirmarse que el dinero permiti&oacute; reducir de forma significativa la mortalidad de la hambruna. <a href="https://www.theguardian.com/world/2005/jun/24/g8.debtrelief" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Seg&uacute;n las estimaciones del especialista en pol&iacute;tica africana Alex de Waal</a>, las iniciativas solidarias habr&iacute;an evitado entre un 25% y un 50% de las muertes en Etiop&iacute;a y alrededores.
    </p><p class="article-text">
        La colecta tambi&eacute;n se invirti&oacute; en programas de desarrollo a largo plazo que <a href="https://digitalcommons.calpoly.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1050&amp;context=histsp" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tuvieron un impacto positivo</a>, en especial los llevados a cabo en colaboraci&oacute;n con las comunidades locales. No obstante, <a href="https://www.spin.com/2015/07/live-aid-the-terrible-truth-ethiopia-bob-geldof-feature/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un art&iacute;culo de la revista SPIN</a> en 1986 y una investigaci&oacute;n de la BBC en 2010, <a href="https://www.bbc.com/news/entertainment-arts-11688535" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de la que posteriormente la cadena p&uacute;blica se retract&oacute;</a>, pusieron en cuesti&oacute;n c&oacute;mo se hab&iacute;a utilizado el dinero. SPIN, bas&aacute;ndose en las opiniones de la antrop&oacute;loga Bonnie Holcomb y del entonces presidente de M&eacute;dicos Sin Fronteras Rony Brauman, afirm&oacute; que parte del dinero recaudado se gast&oacute; en camiones que se utilizaron para reasentar de manera forzosa a la poblaci&oacute;n. &ldquo;La comida se pudr&iacute;a en los muelles&rdquo;, dijo Holcomb, coautora de <em>Invention of Ethiopia: The Making of Dependent Colonial State in Northeast Africa. </em>Por su parte, Rony Brauman, en un primer momento aliado de Geldof, se mostr&oacute; cr&iacute;tico <a href="https://msf-crash.org/fr/publications/acteurs-et-pratiques-humanitaires/lautre-visage-de-bob-geldof" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en una carta escrita 20 a&ntilde;os despu&eacute;s</a>, al afirmar que &ldquo;Bob Geldof y sus amigos de Band Aid transmitieron activamente la propaganda del r&eacute;gimen de Ad&iacute;s Abeba, descalificando cualquier cuestionamiento en nombre de la necesidad imperiosa de rescate de emergencia&rdquo;. <a href="https://www.theguardian.com/world/2005/jun/24/g8.debtrelief" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los reasentamientos masivos causaron la muerte a decenas de miles de personas,</a> seg&uacute;n David Rieff, autor de <em>Una cama por una noche: El humanitarismo en crisis</em> (Debate). Tras todas estas acusaciones, Bob Geldof argument&oacute; que, ante una emergencia de tal calibre, no hay que tener reparos en <a href="https://www.spin.com/2015/07/live-aid-bob-geldof-response-spin-1986-feature/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;darle la mano al diablo&rdquo; si con ello puede llegarse a los m&aacute;s necesitados</a>. 
    </p><p class="article-text">
        La relevancia medi&aacute;tica del Live Aid logr&oacute;, en cualquier caso, que el debate acerca de los dilemas propios de la cooperaci&oacute;n internacional saltara a la opini&oacute;n p&uacute;blica. Tambi&eacute;n logr&oacute; que las administraciones de Reagan y Thatcher, cuyos intereses en el Cuerno de &Aacute;frica segu&iacute;an enmarcados en la Guerra Fr&iacute;a (Etiop&iacute;a formaba parte del eje comunista), aumentaran considerablemente sus exiguas ayudas humanitarias a la zona. Es innegable que la campa&ntilde;a del Live Aid contribuy&oacute; de forma directa a que la lucha contra la extrema pobreza ganara presencia en el debate pol&iacute;tico. El Live 8, la secuela del festival que liderar&iacute;an Geldof y Bono 20 a&ntilde;os despu&eacute;s, se plante&oacute; directamente como una forma de influencia pol&iacute;tica y no como un evento caritativo. Su objetivo era ejercer presi&oacute;n para que los mandatarios de la cumbre del G8 en Escocia aprobasen una serie de medidas que contribuyesen al desarrollo de los pa&iacute;ses m&aacute;s pobres. El eslogan del evento fue: &ldquo;No queremos tu dinero, queremos tu voz&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e3aacde8-98b4-4a20-96f1-450d2352eff4_16-9-aspect-ratio_50p_1070357.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e3aacde8-98b4-4a20-96f1-450d2352eff4_16-9-aspect-ratio_50p_1070357.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e3aacde8-98b4-4a20-96f1-450d2352eff4_16-9-aspect-ratio_75p_1070357.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e3aacde8-98b4-4a20-96f1-450d2352eff4_16-9-aspect-ratio_75p_1070357.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e3aacde8-98b4-4a20-96f1-450d2352eff4_16-9-aspect-ratio_default_1070357.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e3aacde8-98b4-4a20-96f1-450d2352eff4_16-9-aspect-ratio_default_1070357.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e3aacde8-98b4-4a20-96f1-450d2352eff4_16-9-aspect-ratio_default_1070357.jpg"
                    alt="Bob Geldof durante la conferencia de prensa del Intellectual Live 8 For Africa, en 2007"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Bob Geldof durante la conferencia de prensa del Intellectual Live 8 For Africa, en 2007                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Si bien es cierto que el Live Aid puso encima de la mesa un tema que no estaba en la agenda pol&iacute;tica, puede discutirse acerca de su aut&eacute;ntica capacidad de concienciaci&oacute;n. De entrada, la campa&ntilde;a iniciada por Geldof alimentaba una serie de estereotipos sobre los africanos en tanto que seres desvalidos y dependientes. Vale la pena recordar que eso que tan c&oacute;modamente llamamos &ldquo;&Aacute;frica&rdquo; es una realidad muy compleja y diversa compdesauesta por 54 pa&iacute;ses (en los que se hablan m&aacute;s de un millar de lenguas). Sin embargo, desde la era colonial &Aacute;frica ha funcionado para los occidentales como un &ldquo;espacio vac&iacute;o sobre el que proyectar fantas&iacute;as empresariales y/o filantr&oacute;picas&rdquo;, tal y como se&ntilde;ala la investigadora H. Louise David. Y estas fantas&iacute;as, en las que el bueno de Geldof segu&iacute;a instalado, son las que durante siglos han favorecido las m&uacute;ltiples formas de explotaci&oacute;n del continente africano. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, el consenso masivo que logr&oacute; la campa&ntilde;a se bas&oacute; en un rechazo elemental que cualquier persona debe sentir ante &ldquo;la absurdidad intelectual y la perversidad moral&rdquo; que entra&ntilde;a, como dijo Geldof, el hecho de que haya gente que se muere de hambre en un mundo de abundancia. La transversalidad de este rechazo, sin embargo, pudo darse gracias a que pas&oacute; por alto las estructuras econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas que subyacen a la injusticia en cuesti&oacute;n. Por ello, la denuncia realizada por el Live Aid propici&oacute; una descarga emocional colectiva, pero no llev&oacute; a que la ciudadan&iacute;a tomara verdadera conciencia del problema. &iquest;C&oacute;mo pretender &ldquo;acabar con el hambre&rdquo; sin considerar, por ejemplo, las reglas de comercio injustas o la debilidad institucional que sufren los pa&iacute;ses afectados? Por su parte, los medios de comunicaci&oacute;n, al comparar la hambruna et&iacute;ope con una &ldquo;plaga b&iacute;blica&rdquo; provocada por un fen&oacute;meno natural como la sequ&iacute;a, amplificaron el menosprecio general por la dimensi&oacute;n social e hist&oacute;rica del asunto. 
    </p><p class="article-text">
        Para ahondar en este punto, vale la pena recordar que en 2010 un terremoto en Hait&iacute; motiv&oacute; la creaci&oacute;n de Artists for Haiti, un <em>remake</em> de USA for Africa, el colectivo que hab&iacute;a dado a luz <em>We Are The World</em> y prepar&oacute; el terreno para el Live Aid.<em> </em>La cat&aacute;strofe en Hait&iacute; brind&oacute; una nueva oportunidad para activar el tipo de narrativa sensacionalista que oper&oacute; en <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/dia-industria-musical-tuvo-arrebato-solidario-simultaneo_1_10041165.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">la moda solidaria de 1985</a>, m&aacute;s dirigida a las consecuencias de los conflictos que a sus causas. Hay que recordar que, antes del terremoto, Hait&iacute; era ya la zona m&aacute;s pobre de todo el continente americano y uno de los casos m&aacute;s sangrantes del saqueo colonial. A pesar de haber sido el mayor productor mundial de az&uacute;car, tras siglos de sometimiento a los intereses franceses y luego estadounidenses, el pa&iacute;s se ha visto abocado a un subdesarrollo cr&oacute;nico que multiplic&oacute; tr&aacute;gicamente los efectos del se&iacute;smo de 2010. 
    </p><p class="article-text">
        Como era de esperar, ni Kanye West ni Miley Cirus ni ninguno de los Artists for Haiti se refirieron en absoluto a la responsabilidad de las potencias occidentales, en especial los EEUU, en la situaci&oacute;n calamitosa de la excolonia. Aunque el sencillo <em>We Are The World</em> <em>25 For Haiti </em>s&iacute; prest&oacute; m&aacute;s atenci&oacute;n a la diversidad que la canci&oacute;n original (incluy&oacute; una estrofa adicional con estrellas de hip hop, una peque&ntilde;a comitiva de m&uacute;sicos haitianos y hasta un representante del bum latino, Enrique Iglesias), la ret&oacute;rica asistencialista de la iniciativa continuaba siendo pueril en t&eacute;rminos pol&iacute;ticos. 
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de proyectos no solo son insuficientes a la hora de afrontar los problemas de base, sino que en ocasiones act&uacute;an a modo de cortina de humo que favorece su perpetuaci&oacute;n. El terremoto de Hait&iacute; nos ense&ntilde;&oacute;, como anteriormente el tsunami del &Iacute;ndico o el hurac&aacute;n Katrina, que la ayuda humanitaria puede servir de pretexto para ejercer un control militar sobre lugares devastados y allanar el terreno a lo que Naomi Klein llama el &ldquo;capitalismo del desastre&rdquo;. En el Foro de Davos, Clinton destac&oacute; las excelentes oportunidades de negocio que el ruinoso Hait&iacute; brindaba a los inversores extranjeros, que aprovecharon las reformas y privatizaciones que se sucedieron tras el se&iacute;smo para enriquecerse con la promoci&oacute;n inmobiliaria o el turismo de cruceros.
    </p><p class="article-text">
        De todo lo anterior, &iquest;se deduce que los macroeventos caritativos son necesariamente una farsa y acaban resultando c&oacute;mplices con el <em>statu quo</em>? Por supuesto que no. Y pondr&eacute; un ejemplo muy cercano al Live Aid. Como coment&eacute; m&aacute;s arriba, durante su concierto en este festival, Bob Dylan manifest&oacute; su deseo de que una parte del dinero recaudado sirviera para ayudar a los granjeros estadounidenses amenazados por las deudas hipotecarias. A pesar del esc&aacute;ndalo que levantaron sus palabras, lo cierto es que los agricultores de Estados Unidos son un colectivo que padece graves problemas econ&oacute;micos y presenta una de las tasas de suicidios m&aacute;s altas del mundo.<sup> </sup>El cantante de country Willie Nelson era consciente de esta situaci&oacute;n y encontr&oacute; en las palabras de Dylan el impulso que necesitaba: dos meses despu&eacute;s del Live Aid, en septiembre de 1985, se inaugur&oacute; el Farm Aid, un festival de m&uacute;sica destinado a brindar apoyo material, legal y psicol&oacute;gico a las peque&ntilde;as explotaciones agr&iacute;colas del pa&iacute;s. Alejado de la caridad puntual, desde entonces se ha celebrado anualmente y ha ido creciendo hasta convertirse en una gran red para la defensa de los sistemas de alimentaci&oacute;n locales y ecol&oacute;gicos. En palabras de Nelson, el Farm Aid se plantea como un contrapoder civil &ldquo;en este mundo posmoderno de avaricia de las corporaciones e indiferencia de los gobiernos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        DA
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Hans Laguna]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/live-aid-conciertos-historicos-acabo-hambre-africa_1_10100855.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Apr 2023 05:59:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/28bd3dae-a87a-4fa5-a9b3-f9cca6758d41_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="85698" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/28bd3dae-a87a-4fa5-a9b3-f9cca6758d41_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="85698" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Live Aid, ni todos los conciertos fueron históricos ni acabó con el hambre en África]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/28bd3dae-a87a-4fa5-a9b3-f9cca6758d41_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Live Aid]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
