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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - José Ignacio Rucci]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/jose-ignacio-rucci/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - José Ignacio Rucci]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Murió Juan Manuel Abal Medina, figura clave en el regreso de Perón a la Argentina tras el exilio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/murio-juan-manuel-abal-medina-figura-clave-regreso-peron-argentina-exilio_1_12390184.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1004730a-cfb5-4e93-9703-1f6de1fe5d54_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Murió Juan Manuel Abal Medina, figura clave en el regreso de Perón a la Argentina tras el exilio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Abogado, periodista y político, como líder se destacó por su capacidad de diálogo entre los sectores ortodoxos y la juventud militante del peronismo. </p></div><p class="article-text">
        Juan Manuel Abal Medina, uno de los dirigentes hist&oacute;ricos del peronismo, estrecho colaborador de Juan Domingo Per&oacute;n durante su exilio en Espa&ntilde;a y el estratega de su posterior regreso en 1972, falleci&oacute; a los 80 a&ntilde;os a causa de una enfermedad pulmonar obstructiva cr&oacute;nica (EPOC).
    </p><p class="article-text">
        Abogado, periodista y pol&iacute;tico, Abal Medina fue designado por Per&oacute;n como su delegado personal en Argentina, con la tarea central de preparar su regreso al pa&iacute;s tras 17 a&ntilde;os de proscripci&oacute;n. Su rol como articulador entre distintas corrientes del movimiento justicialista lo convirti&oacute; en una figura clave de aquella etapa hist&oacute;rica.
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                </figure><p class="article-text">
        En su libro <strong>'Conocer a Per&oacute;n',</strong> relat&oacute; en primera persona los pormenores del retorno del l&iacute;der justicialista. La obra result&oacute; un &eacute;xito de ventas y fue declarada de inter&eacute;s p&uacute;blico por la Legislatura porte&ntilde;a. Y es considerada una contribuci&oacute;n esencial para la historia pol&iacute;tica argentina.
    </p><p class="article-text">
        En su juventud, Abal Medina se vincul&oacute; con el nacionalismo cat&oacute;lico, pero hacia finales de los a&ntilde;os 60 se volc&oacute; al peronismo. Fue secretario general del Movimiento Justicialista y se destac&oacute; por su capacidad de di&aacute;logo entre los sectores ortodoxos y la juventud militante.
    </p><p class="article-text">
        Al desembarcar en el peronismo, ya ten&iacute;a la virtud de cultivar relaciones pol&iacute;ticas tanto con quienes se encuadraban  en la tendencia peronista de izquierda, como con los militares nacionalistas y el movimiento sindical ortodoxo, liderado por Lorenzo Miguel y Jos&eacute; Rucci.
    </p><p class="article-text">
        Procurando hacer equilibrio, naveg&oacute; entre esos dos continentes del peronismo y busc&oacute; siempre los puntos de contacto, a&uacute;n en los momentos de mayor confrontaci&oacute;n, cuando ya quedaba cada vez m&aacute;s claro que eran mundos que chocar&iacute;an irremediablemente en un espiral de violencia.
    </p><p class="article-text">
        La masacre de Ezeiza ocurrida el 20 de junio de 1973 es el ejemplo m&aacute;s gr&aacute;fico de esta contradicci&oacute;n irresoluble entre las dos alas del movimiento justicialista.
    </p><p class="article-text">
        Como hombre de confianza de Per&oacute;n, Abal Medina le toc&oacute; la tarea de armar las listas del Frejuli, con la consigna &ldquo;C&aacute;mpora al Gobierno, Per&oacute;n al poder&rdquo;. Y tambi&eacute;n puso en las listas de diputados nacionales a varios dirigentes ligados a la JP revolucionaria. En ellas se encontraba Nilda Garr&eacute;, que d&eacute;cadas m&aacute;s tarde se desempe&ntilde;ar&iacute;a como ministra kirchernista, con quien form&oacute; pareja. 
    </p><p class="article-text">
        Su grupo se opuso a que <strong>Mar&iacute;a Estela Mart&iacute;nez de Per&oacute;n </strong>(&ldquo;Isabelita&rdquo;) integrara la f&oacute;rmula del Frejuli como candidata a vicepresidenta del General.
    </p><p class="article-text">
        La divisi&oacute;n del movimiento peronista estaba a flor de piel. El parteaguas fue el asesinato de Rucci a manos de Montoneros.
    </p><p class="article-text">
        Abal Medina fue testigo de la bronca incontenible que sinti&oacute; Per&oacute;n, por el asesinato de Rucci a manos de Montoneros. El distanciamiento de Per&oacute;n y la Juventud Peronista coincide con el ascenso de Jos&eacute; L&oacute;pez Rega en el entorno del general, a instancias de su esposa Isabelita.
    </p><p class="article-text">
        Abal Medina observ&oacute; con sus propios ojos c&oacute;mo a medida que la salud de Per&oacute;n iba deterior&aacute;ndose, L&oacute;pez Rega e Isabel iba ganando terreno en las decisiones del Gobierno. Ambos empezaron a controlar cada movimiento de un Per&oacute;n sumamente debilitado, y a tomar decisiones en su lugar.
    </p><p class="article-text">
        Con la muerte del general, Isabel asumi&oacute; la presidencia y L&oacute;pez Rega empez&oacute; a actuar campante, sin ataduras, en la persecuci&oacute;n y represi&oacute;n de las organizaciones guerrilleras peronistas y no peronistas, que pasaron a la clandestinidad.
    </p><p class="article-text">
        Abal Medina, que se hab&iacute;a destacado como un leal a Per&oacute;n y que incluso recibi&oacute; el destrato de Montoneros, qued&oacute; en una posici&oacute;n de peligro. Estaba marcado por L&oacute;pez Rega. Tras dos atentados fallidos en su contra, fue destituido como secretario general del Partido Justicialista.
    </p><p class="article-text">
        Se desempe&ntilde;&oacute; entonces como profesional independiente hasta el 24 de marzo de 1976, el d&iacute;a del golpe de Estado. Entonces debi&oacute; pedir asilo en la Embajada de M&eacute;xico, donde vivi&oacute; hasta 1982, cuando durante la guerra de Malvinas logr&oacute; un salvoconducto a tierras aztecas que lo puso a resguardo.
    </p><p class="article-text">
        Abal Medina vivi&oacute; en M&eacute;xico durante muchos a&ntilde;os y combin&oacute; funciones en el Estado con trabajos profesionales en su propio bufete de abogados.
    </p><p class="article-text">
        El apellido Abal Medina tiene un fuerte peso pol&iacute;tico: su hermano <strong>Fernando</strong> fue uno de los fundadores de la organizaci&oacute;n Montoneros y fue asesinado en los a&ntilde;os 70, mientras que su hijo,<strong> Juan Manuel,</strong> fue jefe de Gabinete de Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner entre 2011 y 2013 y su hija<strong> Paula Abal Medina</strong> (hija que tuvo con Nilda Garr&eacute;) acompa&ntilde;&oacute; a Juan Grabois en la f&oacute;rmula como precandidato a presidente en 2023.
    </p><p class="article-text">
        Sus restos fueron despedidos este lunes en una ceremonia &iacute;ntima en el cementerio de la Recoleta, en Buenos Aires
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/murio-juan-manuel-abal-medina-figura-clave-regreso-peron-argentina-exilio_1_12390184.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Jun 2025 23:11:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Juan Manuel Abal Medina,Peronismo,Juan Domingo Perón,López Rega,José Ignacio Rucci]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El yo y la política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/politica_129_10104919.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/79f7ed16-17e5-4570-9171-d97fa149b989_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El yo y la política"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Que la política está despistada, está despistada", confirma el autor, y esboza un "pero": le están cambiando los papeles y tarda en reaccionar. Lo que va de Ernesto Laclau a Javier Milei, con escalas (y lecturas recomendadas) en Juan Carlos Torre, Pablo Gerchunoff y Juan Manuel Abal Medina.</p></div><p class="article-text">
        Se empez&oacute; a nombrar hace un tiempo:<em> pol&iacute;tica del yo</em>. No es un concepto te&oacute;rico m&aacute;s (marcos te&oacute;ricos respiren aliviados), pero se distingue f&aacute;cil en una serie de acciones: las del pol&iacute;tico tribunero. Define los &uacute;ltimos a&ntilde;os: es el show de la grieta y la autorreferencia. &ldquo;Ac&aacute; reunidos con el director de asuntos legendarios&rdquo;, y sonr&iacute;en, y se hacen la tarde. &ldquo;Tomame de este perfil cuando entro.&rdquo; <em>Selfie del Estado te salva</em>. Ya no es la vieja telepol&iacute;tica, es ser tu propio set. Sin distinci&oacute;n de signo. La pol&iacute;tica m&aacute;s engre&iacute;da de <em>la militancia</em> -e igual, del otro lado, el cuento sacrificial de los Ceos que pasaron de la actividad privada a la cosa p&uacute;blica- murmuran por lo bajo <em>d&iacute;ganme gracias</em>. Es lo que quisieran decir a su pueblo. Pero la crisis mata selfies: a la polarizaci&oacute;n con pol&iacute;ticos c&oacute;modos la polarizaron. Cuando les dicen <em>casta</em> a todos, casi sin distinci&oacute;n (dicen <strong>Pablo Sem&aacute;n</strong> y <strong>Nicol&aacute;s Welshinger</strong>: &ldquo;Laclau puso la teor&iacute;a, Milei la pr&aacute;ctica&rdquo;). Si la pregunta del mill&oacute;n en las filas del <em>Frente de Todos</em> ven&iacute;a siendo en torno al fen&oacute;meno de Milei (&ldquo;&iquest;qu&eacute; es esto?&rdquo;), a esa pregunta se la come una mayor: &ldquo;&iquest;podemos salir terceros?&rdquo;. <strong>Pablo Ib&aacute;&ntilde;ez</strong> advirti&oacute; esta semana que &ldquo;el dato que altera al FdT lo aport&oacute; la encuesta mensual de ARESCO que refleja que entre octubre 2022 y marzo 2023 el FdT perdi&oacute; 8 puntos. En los &uacute;ltimos dos meses, cay&oacute; 4 puntos. Hasta enero, el FdT se manten&iacute;a competitivo. Eso cambi&oacute;.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Sobre este cuadro donde, como repiten, crece la antipol&iacute;tica (y usemos esa palabra en ausencia a&uacute;n de otra que defina mejor la novedad y no s&oacute;lo el prejuicio politizado), y entonces a toda la &ldquo;clase pol&iacute;tica&rdquo; realmente existente le va a costar m&aacute;s aceptar el lugar que le empieza a dar la sociedad. La baja del pony. Y tambi&eacute;n es &ldquo;culpa de la grieta&rdquo; que tengamos pol&iacute;ticos con autoestima tan alta, menos entrenados para el sopapo de la antipol&iacute;tica. &iquest;C&oacute;mo me van a decir &ldquo;clase pol&iacute;tica&rdquo; si soy igual a vos?, le dir&iacute;an al ciudadano que entr&oacute; con un hacha a su jard&iacute;n. Pero son como el delegado gremial al que le comentan &ldquo;&iexcl;me descontaron!&rdquo; y responde &ldquo;&iexcl;a m&iacute; tambi&eacute;n!&rdquo;: de la ausencia de responsabilidades devino <em>esto</em> que los tiene tan preocupados a todos. <em>Soy igual a vos</em>. Ah&iacute; est&aacute; el problema.
    </p><p class="article-text">
        Que la pol&iacute;tica est&aacute; despistada, est&aacute; despistada, pero le est&aacute;n cambiando los papeles y tarda en reaccionar. Veamos que en el crimen del colectivero se puede leer el s&iacute;ntoma. &iquest;D&oacute;nde? En la vocaci&oacute;n desesperada de encontrarle un cauce conspirativo. &iquest;Por qu&eacute;? Quiz&aacute;s porque, as&iacute; razonan, &ldquo;no sea cosa que nos toque un muerto del que hacernos cargo y nos corra del lugar de v&iacute;ctima de los poderes superiores&rdquo;. As&iacute; fueron los reflejos del gobierno bonaerense para sostener la versi&oacute;n de una conspiraci&oacute;n que omite, por empezar, algo que a&uacute;n de confirmar cualquier sospecha no podr&iacute;a ser omitido: sensibilizarse con la v&iacute;ctima, con la &uacute;nica v&iacute;ctima, el colectivero, <strong>Daniel Barrientos</strong>, &uacute;nica sangre derramada, sin peros y sin el &ldquo;yo&rdquo; en el medio. <strong>Luciana V&aacute;zquez</strong> tambi&eacute;n ac&aacute; habl&oacute; <a href="https://www.lanacion.com.ar/politica/kicillof-la-politica-del-yo-y-la-argentina-futura-nid08062021/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">del yo en pol&iacute;tica</a>. Nadie m&aacute;s v&iacute;ctima que quien perdi&oacute; su vida. Pero parece compulsivo: <strong>si la v&iacute;ctima no soy yo, no s&eacute; qu&eacute; hacer con la v&iacute;ctima.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y ah&iacute; el matete. Las pi&ntilde;as a <strong>Sergio Berni</strong>. Fue a un lugar donde no lo esperaban &ndash;m&aacute;s all&aacute; de lo que se pod&iacute;a haber cantado&ndash; porque ya no se espera a nadie en ning&uacute;n lugar salvo para llevar una soluci&oacute;n. Y porque la soluci&oacute;n <em>no sos vos</em>: es la soluci&oacute;n y punto. La presencia del pol&iacute;tico no <em>garantiza</em> nada. Berni construy&oacute; su carrera pol&iacute;tica con el valor de poner la cara y con palabras -incluso por debajo de su personaje- muchas veces m&aacute;s sensatas y crudas que los argumentos llenos de multicausalidad. Pero eso ya est&aacute; desgastado. De gestos no vive nadie. Y las crisis se comen las muecas. Los trabajadores ten&iacute;an furia y raz&oacute;n para tenerla. Un pol&iacute;tico lee la temperatura y luego existe. 
    </p><p class="article-text">
        En 2001 los pol&iacute;ticos estaban en capilla. Ya no era la lucha perif&eacute;rica del corte en ruta 11. En diciembre ya no cenaban ni en el restaurante Oviedo, y hasta una vereda del caf&eacute; Tabac pod&iacute;a ser un Vietnam del ahorrista. A la convertibilidad la rompieron a martillazos desde adentro (del templo, de los bancos) los que creyeron en ella. Los pol&iacute;ticos le pon&iacute;an vidrios polarizados hasta al espejo del ba&ntilde;o para no reconocerse ni a s&iacute; mismos. Se ven&iacute;a de una larga d&eacute;cada, el dulce del 1 a 1 hab&iacute;a quedado lejos, y &ldquo;resistir&rdquo; era librar la cuarta guerra mundial seg&uacute;n Einstein: con piedras y palos. El mantenimiento de la convertibilidad era otro cap&iacute;tulo de la saga argentina de enamorarnos del instrumento, y produjo una crisis no por falta de representaci&oacute;n sino por su exceso: por representar demasiado. El que deposit&oacute; d&oacute;lares tendr&aacute; d&oacute;lares. El consenso del 1 a 1 tras el efecto de la h&iacute;per achic&oacute; el margen de un planteo razonable: eso no pod&iacute;a durar demasiado. 
    </p><p class="article-text">
        Toda crisis iguala para abajo: en un grupo de guasap un militante rompe el tab&uacute; de los altruistas y habla de plata. Se queja del <em>no va m&aacute;s</em> de los aumentos de su prepaga. Ocurre algo l&oacute;gico: cuando hablamos desde el bolsillo estamos todos vestidos de civil. En tiempos libres donde <em>soy lo que me autopercibo</em>, no queda mayor closet que el home banking, &uacute;ltimo conf&iacute;n del viejo pudor del siglo veinte. La guita tambi&eacute;n es nuestra lengua madre. Entramos a este siglo rompiendo bancos. Responder con la billetera cuando nos hablan con el coraz&oacute;n: la &uacute;ltima frontera de la ciudadan&iacute;a en un pa&iacute;s sin moneda, sin ese pacto social. Cuando Cristina quiso pesificar los ahorros en d&oacute;lares &ndash;porque en 2012 se cre&iacute;a que el problema de la restricci&oacute;n externa era &ldquo;cultural&rdquo; y hab&iacute;a que predicar con el ejemplo&ndash;, &ldquo;ni en pedo&rdquo; dijo <strong>An&iacute;bal Fern&aacute;ndez</strong> a pesificar sus d&oacute;lares. No hubo repentismo en el gran repentista. Fue el acto reflejo que tenemos todos: si me toc&aacute;s los d&oacute;lares, me toc&aacute;s el culo. Hasta los militantes sue&ntilde;an en d&oacute;lares. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Libros de la buena memoria</strong></h3><p class="article-text">
        Nene agarr&aacute; los libros. 2022: el a&ntilde;o que estuvimos discutiendo los libros de Alfons&iacute;n. Sobre todo, las memorias del sexto piso de <strong>Juan Carlos Torre</strong> (<em>Diario de una temporada en el quinto piso</em>); que luego <strong>Pablo Gerchunoff</strong> (<em>El planisferio invertido</em>) complet&oacute; con un ensayo biogr&aacute;fico sobre el l&iacute;der de Chascom&uacute;s. Los libros siempre son muchas cosas, aunque en un recorte brusco de oferta y demanda, podemos decir que est&aacute;bamos discutiendo en el sexto piso, de fondo y no tan fondo, el fracaso econ&oacute;mico de la democracia mientras ocurre el nuevo fracaso que vivimos. Y en la madre de todas las efem&eacute;rides: a cuarenta a&ntilde;os de consagrar el derecho al voto y de perder tanto en el camino. 
    </p><p class="article-text">
        Lleg&oacute; la hora del libro de Per&oacute;n. Es el 2023. Justo cuando algunos vaticinios electorales le auguran una temporada en el infierno al peronismo. Y en el eco de otra efem&eacute;ride redonda: a cincuenta a&ntilde;os de 1973. <em>Conocer a Per&oacute;n</em>, la memoria de <strong>Juan Manuel Abal Medina</strong> que ocupa el lugar m&aacute;s destacado: el de los libros que faltaban. Casi todos hab&iacute;an escrito su libro menos &eacute;l. Y va por la tercera edici&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s nos permita hilar que pasamos de discutir el fracaso econ&oacute;mico de la democracia a discutir la ausencia de liderazgo pol&iacute;tico en la figura del legendario <em>tercer Per&oacute;n</em>. B&aacute;sicamente, el que quiso <em>contener todo</em>. El le&oacute;n herb&iacute;voro que hizo tronar alg&uacute;n escarmiento pero que se propon&iacute;a pacificar, reconstruir y poner freno de mano al horror que se avecinaba. Contra el &ldquo;hombre nuevo&rdquo; Per&oacute;n habl&oacute; del &ldquo;hombre bueno&rdquo;. Nadie profetizaba el horror, pero a la velocidad que iban las cosas esto pod&iacute;a terminar muy mal. Llegaron las memorias de Abal Medina y casi que organizan su karma sobre una frase (&ldquo;Yo era una persona como de dos mundos&rdquo;), lo dice recordando el ingreso a la CGT a despedir a su amigo, el &ldquo;Petiso Rucci&rdquo;, asesinado en ese crimen montonero tan canalla. Pero la frase revela un misterio: &iquest;por qu&eacute; estaba tan serio Juan Manuel el d&iacute;a feliz que lleg&oacute; Per&oacute;n? La foto no nos deja mentir.
    </p><p class="article-text">
        La foto: Per&oacute;n saluda, Rucci sostiene feliz el paraguas y Abal Medina mira con gesto de velorio. La cara &ldquo;adusta&rdquo; es motivo de reflexiones. Citamos: &ldquo;Yo no pod&iacute;a festejar realmente, porque no lograba sacarme de la cabeza la certeza de que se estaba avanzando sin resolver una cuesti&oacute;n de fondo, que quedaba enterrada, como un foco de infecci&oacute;n&rdquo;. Juan Manuel llevaba encima un confesionario: todos depositaron en &eacute;l su confianza, el susurro de una &eacute;poca. Incluso su hermano, Fernando, en un Dodge ya clandestino, aquella tarde &uacute;ltima en verse, en el asiento de atr&aacute;s le dijo que &ldquo;matar es tremendo&rdquo;. Ten&iacute;a el esp&iacute;ritu de Aramburu encima. Juan Manuel lo traduce as&iacute;: &ldquo;Estaba claro que el haber matado no le hab&iacute;a hecho bien&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Lo dicho: si Torre tra&iacute;a el lado B de la primavera radical, Abal Medina cuenta el oto&ntilde;o del patriarca en la primavera camporista. El parte de guerra es desolador: est&aacute; delicad&iacute;sima la salud de Per&oacute;n, es ins&oacute;lita la influencia de <strong>Jos&eacute; L&oacute;pez Rega </strong>(porque L&oacute;pez Rega es ins&oacute;lito), es un misterio perenne <em>esa otra mujer</em>, Isabel, fr&aacute;gil y oscura, y el tel&oacute;n de fondo son las mareas de radicalidad juvenil que se apoderaban del proceso y hac&iacute;a bailar a un personaje que este libro no mitifica &ndash;el &ldquo;T&iacute;o&rdquo; C&aacute;mpora&ndash;. &iquest;Pero qu&eacute; era todo para la sensibilidad de aquel Per&oacute;n? Un sacrificio. Algunas curiosidades del libro se comen como frutos: las relaciones y debilidades de Per&oacute;n hacia Rucci y Galimberti. Galimberti lo puede al General, lo hace cagar de risa, &ldquo;no es marxista&rdquo;, como <strong>Mario Firmenich</strong>, ese jodido marca ca&ntilde;&oacute;n. Y Rucci es como su hijo. Sin m&aacute;s. Un petiso valiente. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el tinglado precario de ese General, como dec&iacute;a Isabel, &ldquo;ap&oacute;stol de la paz&rdquo;, quiso contener a todos. Eso parec&iacute;a tener en su cabeza&hellip; los a&ntilde;os setenta de la gente com&uacute;n. El pacto social para la parte de la sociedad que no fue a Ezeiza y que tambi&eacute;n lo vot&oacute; (Per&oacute;n arras&oacute; en las urnas como nadie antes ni despu&eacute;s). Y ese ideal de contenci&oacute;n, a&uacute;n en su fracaso, hoy resulta como mirar el br&iacute;o de una especie en extinci&oacute;n. Per&oacute;n se meti&oacute; en el bolsillo hasta a Balb&iacute;n, al l&iacute;der con el que tuvo cuitas serias. El libro, cap&iacute;tulo a cap&iacute;tulo, propone abordar capa sobre capa ese misterio. El ajedrez, la intimidad, la frustraci&oacute;n, la muerte (&ldquo;me voy de esta vida&rdquo;). &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Fernando Rosso</strong>, lector desde la izquierda, repara en un pasaje sobre Per&oacute;n escrito por <strong>Horacio Gonz&aacute;lez</strong> que se encuentra en una definici&oacute;n de Juan Manuel: el General funcionaba sobre la paradoja de que el mando &ldquo;no deb&iacute;a manifestarse en la orden&rdquo;. La conducci&oacute;n consagrada como un arte, un estilo cult&iacute;simo, Per&oacute;n (que sufri&oacute; de verdad proscripciones, persecuciones sangrientas, destierro de dos d&eacute;cadas con sus bases encarceladas, fusiladas), quiz&aacute;s de ese dolor verti&oacute; su aplomo y elabor&oacute; la tercera versi&oacute;n de s&iacute; mismo, la s&iacute;ntesis (a pesar del clich&eacute; que se hizo de ese tercer Per&oacute;n pacificador). &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; proyecta aquel Per&oacute;n sobre este presente en que pr&aacute;cticamente nadie siquiera ensaya un liderazgo por encima de las contradicciones? <strong>Juan Kryskowski</strong>, colaborador e investigador del libro, tal como lo presenta Abal Medina, asume justamente que &ldquo;el libro trata en buena medida de c&oacute;mo no s&oacute;lo se construye sino principalmente se sostiene un liderazgo de esas caracter&iacute;sticas a distancia y con la complejidad interna y externa&rdquo;. Dice Kryskowski: &ldquo;Per&oacute;n no es un instrumentador de personas y de organizaciones, sino el perseguidor de un objetivo que sab&iacute;a que en el regreso lo llevaba a ser presidente y, en esa tarea, a acortar su vida. Es el desprendimiento final de alguien que decide, aun sabi&eacute;ndolo, dar lo &uacute;ltimo que tiene para un intento de unidad nacional&hellip;&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Sobre el tema de c&oacute;mo deb&iacute;a manifestarse la orden, para Kryskowski, &ldquo;lo que est&aacute; dicho es que no estaba en el estilo de Per&oacute;n decirle a C&aacute;mpora &lsquo;usted tiene que decir que usted va a estar en una transici&oacute;n y despu&eacute;s va a haber elecciones y el presidente voy a ser yo&rsquo;, no era la forma de conducir de Per&oacute;n. Los dirigentes ten&iacute;an que interpretar cuestiones y adem&aacute;s en este caso era una cuesti&oacute;n de claridad: estando Per&oacute;n en el pa&iacute;s era imposible que fuera otro&rdquo;. C&aacute;mpora no es presentado como un desleal al mandato no escrito, pero no alimenta el mito. &ldquo;No hab&iacute;a una orden pero estaba claro lo que quer&iacute;a el pueblo peronista&rdquo;. Lo que traduce el libro es que hay algo en la cadena de mando entre Per&oacute;n y C&aacute;mpora que, finalmente, de m&iacute;nima, no se &ldquo;entendi&oacute;&rdquo;, pero al costo de una &eacute;poca urgente que necesitaba se&ntilde;ales claras. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tercer Per&oacute;n fue <em>el Viejo</em>. El l&iacute;der cascarrabias, con man&iacute;as. El &ldquo;influenciado&rdquo;, dec&iacute;an, el <em>cerco</em>. El &ldquo;pragm&aacute;tico&rdquo;, pero el l&iacute;der m&aacute;s importante de la modernidad argentina, porque puso la dignidad humana en el centro del problema para siempre. Per&oacute;n naci&oacute; l&iacute;der y muri&oacute; l&iacute;der. Muri&oacute; en el poder. Tama&ntilde;a imagen. Ya ni el &uacute;ltimo Papa muri&oacute; en el poder: al poder en este siglo XXI se lo tiene cinco minutos. Quema en las manos. &ldquo;Conocer a Per&oacute;n&rdquo; transporta la pregunta por la conducci&oacute;n en tiempos de <em>pol&iacute;tica del yo</em>. Quiz&aacute; nunca se pueda &ldquo;contener a todos&rdquo;, y un l&iacute;der es quien tambi&eacute;n sabe eso. El Tercer Per&oacute;n volvi&oacute; para intentar algo m&aacute;s definitivo que un puro juego pendular: consagrar un peronismo para la Argentina y no una Argentina para el peronismo. Ese era el sacrificio final de s&iacute; mismo. Eso podr&iacute;a sonar como si se repitiera la f&oacute;rmula en las palabras de Jes&uacute;s en el debate con los fariseos sobre el s&aacute;bado (&iquest;el hombre para el s&aacute;bado o el s&aacute;bado para el hombre?). Jes&uacute;s, que camin&oacute; al lado del paral&iacute;tico, de la ad&uacute;ltera, de pescadores y pecadores, que fue &eacute;l mismo un pescador de hombres y mujeres, &iquest;qu&eacute; hizo con el <em>yo</em>? Nada. No se salv&oacute; a s&iacute; mismo para salvar a su pueblo. Feliz Domingo de Pascuas de Resurrecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>MR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Rodríguez]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Apr 2023 03:01:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El yo y la política]]></media:title>
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