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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - María José Lubertino]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/maria-jose-lubertino/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - María José Lubertino]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Cuando lo personal no es político: sobre madres y padres que son funcionarios públicos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/personal-no-politico-madres-padres-son-funcionarios-publicos_132_10121848.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/70181477-481c-4ecb-b068-821e5d803514_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando lo personal no es político: sobre madres y padres que son funcionarios públicos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el año 1996, una desconocida María José Lubertino fue tapa de todos los diarios cuando en medio de una jura amamantó a su bebé. Desde entonces, cada vez más hombres y muejeres se animaron a mostrar que, a pesar de las dificultades, bebés y política pueden llevarse bien </p></div><p class="article-text">
        A&ntilde;o 1996. Centro Cultural San Mart&iacute;n. Sesenta representantes se reun&iacute;an para lo que se consideraba una jornada hist&oacute;rica: iban a asumir como estatuyeres para dise&ntilde;ar la futura Constituci&oacute;n de la Ciudad de Buenos Aires, dos a&ntilde;os despu&eacute;s que la reforma constitucional del '94 le otorgara autonom&iacute;a a la capital nacional. El vicepresidente <strong>Carlos Ruckauf</strong> era tambi&eacute;n estatuyente porte&ntilde;o y no pod&iacute;an arrancar la sesi&oacute;n sin &eacute;l pero, como suele pasar, ven&iacute;a retrasado. Los estatuyentes segu&iacute;an hablando efusivamente entre ellos y en el medio un beb&eacute; de menos de un mes que estaba en un mois&eacute;s, en un rinc&oacute;n, con su pap&aacute;, se puso a llorar ah&iacute; en el fondo, cada vez con m&aacute;s desesperaci&oacute;n. Su mam&aacute;, <strong>Mar&iacute;a Jos&eacute; Lubertino</strong>, lo escuch&oacute; a lo lejos. Lo hab&iacute;a amamantado con ganas antes de la hora en que empezaba la sesi&oacute;n pero Ruckauf llevaba dos horas de retraso y el reci&eacute;n nacido ten&iacute;a hambre. Los tiempos de los beb&eacute;s pueden ser todav&iacute;a m&aacute;s salvajes que los de la pol&iacute;tica. Lubertino, de 36 a&ntilde;os, empez&oacute; a ver un pasamanos inveros&iacute;mil con la criatura hasta que alguien se lo entreg&oacute; y ella se lo puso en la teta inmediatamente. Los fot&oacute;grafos no perdieron la ocasi&oacute;n de retratar semejante escena y la imagen fue una de las ilustraciones de la &eacute;poca. Lubertino, con una sonrisa, amamantando a su hijo Manuel, no solo recorri&oacute; todos los medios, sino que tambi&eacute;n decor&oacute; comercios del interior del pa&iacute;s para el d&iacute;a de la madre. A la entonces estatuyente &ndash;despu&eacute;s diputada, despu&eacute;s titular del INADI&ndash; la nombraron embajadora de una ONG pro lactancia, pero tambi&eacute;n fue etiquetada como pol&eacute;mica y controversial por haber ejecutado en un recinto p&uacute;blico &ndash;en todos los sentidos de la palabra&ndash; un acto considerado privado y hasta &iacute;ntimo:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Los constituyentes que ten&iacute;a al lado se dieron vuelta como para mirar para otro lado&ndash; recuerda Lubertino hoy, casi 30 a&ntilde;os despu&eacute;s&ndash;. Y me acuerdo que cuando fui a lo de Mirtha Legrand ella me dijo &lsquo;&iquest;No te pod&iacute;as haber levantado?&rsquo;. Era la primera vez que ten&iacute;a un cargo de representaci&oacute;n. Despu&eacute;s de 13 a&ntilde;os de militancia asum&iacute;a &iexcl;ad honorem! un cargo as&iacute;. No me iba a levantar de mi momento pol&iacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No era esa la primera vez que aparec&iacute;an hijos e hijas en la pol&iacute;tica: son habituales adornando campa&ntilde;as de manera m&aacute;s y menos directa; de m&aacute;s grandes, adem&aacute;s, pueden aparecer como asesores de lujo, con o sin cargos oficiales. <strong>Pero en este caso, aparec&iacute;a algo as&iacute; como el trabajo de los hijos &ndash;y en una mujer, y en una mujer que daba la teta&ndash; y la necesidad de que a veces, como pasa en todas las carreras, tenga que superponerse con el trabajo oficial.</strong> Casi toda su carrera pol&iacute;tica, m&aacute;s all&aacute; de la foto emblem&aacute;tica, estuvo atravesada por la crianza de sus dos hijos &ndash;uno nacido en 1996 y el otro en 2001&ndash; y la necesidad de hacer convivir esas facetas:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Lo viv&iacute; con mucha naturalidad. Cont&eacute; con los dos muy buenos padres de mis hijos. Todos los temas que tienen que ver con la salud, vacunaci&oacute;n, m&eacute;dico, fueron los pap&aacute;s de cada uno quienes tuvieron un rol m&aacute;s protag&oacute;nico y tambi&eacute;n contamos con la invaluable ayuda de una empleada que ten&iacute;amos en casa, que en ese momento dorm&iacute;a en casa, que era Roxana, que para los chicos fue hist&oacute;rica, fue mi sost&eacute;n, mi soporte. Mi mam&aacute; tambi&eacute;n estuvo muy presente en la crianza de Manuel, que es el m&aacute;s grande, y Lili, que es la abuela paterna de Ernesto, estuvo muy presente en la crianza de Ernesto y tambi&eacute;n de Manuel. Pero en la pol&iacute;tica era todo un desastre. La gente fumaba adentro de los edificios. Yo llevaba a mi beb&eacute; a la constituyente que se hac&iacute;a en la Biblioteca Nacional y hab&iacute;a que pedir que dejaran de fumar cuando el pap&aacute; me lo tra&iacute;a para poder amamantarlo. Hab&iacute;a una compa&ntilde;era embarazada y cero registro, ni institucional ni de los otros varones. Horrible ver la poca empat&iacute;a de parte de los varones &ndash;que eran la mayor&iacute;a&ndash; que fumaban.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tal era el poco registro y la poca conciencia en los a&ntilde;os 90 de que muchas personas adultas tenemos responsabilidades de cuidado y la asunci&oacute;n de que esas tareas deb&iacute;an ser enteramente tercerizadas en mujeres mediando o no dinero&ndash; que cerca del 2000 escuch&eacute;, con tono de burla, un comentario sobre un dirigente del FREPASO que, dec&iacute;an, era capaz de interrumpir o cambiar una reuni&oacute;n para ir a buscar a sus hijos a la escuela. La burla de sus compa&ntilde;eros de partido (progresista), pero sobre todo, la mofa que todav&iacute;a le imprim&iacute;a al chisme la persona que me lo cont&oacute; entrados los 2000, hablaban de una &eacute;poca muy distinta a la nuestra. <strong>En esta, la intromisi&oacute;n de las tareas de cuidado aparece m&aacute;s naturalizada, probablemente por el discurso feminista que visibiliz&oacute; el cuidado como un trabajo, por el lento aumento de la participaci&oacute;n de las mujeres en cargos jer&aacute;rquicos de la pol&iacute;tica, por la pandemia que hizo ver a mujeres y varones de distintos sectores sociales &ndash;incluso de las elites&ndash; el volumen de tiempo que necesitan los ni&ntilde;os y tambi&eacute;n, por qu&eacute; no, por Instagram, </strong>que en su necesidad voraz de contenido hace que las personas compartan p&uacute;blicamente mucho m&aacute;s de sus vidas cotidianas, como parte de la imagen que buscan transmitir pero tambi&eacute;n como un genuino retrato de lo que pasa cuando no est&aacute;n en sus trabajos. O para ser m&aacute;s precisos: en esta &eacute;poca, al menos, queda mal burlarse de eso. Para la pol&iacute;tica las cosas tambi&eacute;n cambiaron. Un poco.
    </p><p class="article-text">
        Mart&iacute;n Yeza es intendente de Pinamar. Tiene 37 a&ntilde;os, un hijo de 3, al que despierta todos los d&iacute;as a las 6.45 para darle el desayuno y llevar al jard&iacute;n y una beb&eacute; de 10 meses. Cuando lo llamo para hablar de este tema tienen una an&eacute;cdota tan reciente que casi que estaba esperando este llamado. En una semana particularmente movida para el PRO, tuvo un zoom con Mar&iacute;a Eugenia Vidal y otros referentes del partido. Su esposa estaba en ingl&eacute;s y la beba cursaba un virus gastrointestinal; &eacute;l hab&iacute;a quedado a cargo. La postal de su cuadradito en el zoom con su beb&eacute; a upa podr&iacute;a haber resultado tierna y vendedora, de no ser porque la beba vomit&oacute; tres veces a lo largo de la reuni&oacute;n, acompa&ntilde;ado de llanto, oblig&aacute;ndolo a &eacute;l a levantarse, ir, venir, interrumpir su participaci&oacute;n:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;En el momento te genera sentimientos encontrados porque, por un lado, tengo este tema que es re importante, mi pa&iacute;s y mi responsabilidad pol&iacute;tica, y a la vez est&aacute;n tus beb&eacute;s. Uno trata de encontrar estos equilibrios, pero suenan mejor cuando los pens&aacute;s que cuando se ejecutan. Y en el momento, los que te miran &ndash;especialmente los varones&ndash; tienen tambi&eacute;n dos sentimientos a la vez como ok s&iacute;, est&aacute; bien que te ocupes, pero igual lo ten&eacute;s que resolver por otro lado. Son dos sentimientos totalmente contradictorios pero est&aacute;n ah&iacute;: s&eacute; que est&aacute; bien pero no est&aacute; bien. En general hay una mirada m&aacute;s comprensiva de la mujer que del hombre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su caso, no tienen ni&ntilde;era, pero s&iacute; una mujer que trabaja en la limpieza tres veces por semana. &ldquo;Por el momento no queremos ceder la crianza de nuestros hijos y optamos por esto, que de alguna manera tensa los tiempos para uno mismo. A nosotros nos resulta parte de la vida permitirnos disfrutar de las cosas hermosas de criar a nuestros propios hijos. Tu vida se resignifica&rdquo;. El nene m&aacute;s grande va al jard&iacute;n y la beb&eacute; no todav&iacute;a. Para &eacute;l, los dirigentes pol&iacute;ticos de su edad tienden a coincidir sobre la naturalidad que le dan al cuidado igualitario de los hijos, pero con dirigentes de otras generaciones puede haber m&aacute;s prejuicios: &ldquo;Varones que son apenas 5 a&ntilde;os m&aacute;s grandes que yo ya no entienden por qu&eacute; uno hace lo que hace, y ah&iacute; entra el mote de 'pollerudo'. Para m&iacute; es una obviedad que tiene que ser as&iacute;, que tenemos que tratar de entender es una tarea de los dos&rdquo;. El impacto de tener hijos, sobre todo peque&ntilde;os, influye tambi&eacute;n en otras decisiones de la vida pol&iacute;tica, dice Yeza:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Nosotros con mi pareja hablamos mucho de eso. De repente te pueden hacer una muy buena propuesta laboral en el gobierno provincial, &iquest;Nos ir&iacute;amos de Pinamar a vivir a La Plata? Ac&aacute; nuestros hijos tienen a sus abuelos, primos, amigos. La actividad pol&iacute;tica tiene mucha incertidumbre y eso influye en la familia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los horarios de la pol&iacute;tica</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Yeza, su esposa se dedica al &aacute;mbito de la educaci&oacute;n, pero hay veces que puede pasar que ambos en la pareja compartan la actividad pol&iacute;tica, con sus no-horarios, sus urgencias, su demanda. As&iacute; sucede en la familia de <strong>Diego Kravetz</strong>, jefe de gabinete y responsable de Seguridad de Lan&uacute;s&ndash;y ahora de manera interina intendente&ndash;, y marido de Soledad Acu&ntilde;a, ministra de Educaci&oacute;n de la Ciudad de Buenos Aires. La pareja tiene tres hijos, uno de 14, uno de 3 y una beb&eacute; de 3 meses, nacida en plena campa&ntilde;a de su mam&aacute; como pre-candidata a Jefa de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. En su casa trabaja haciendo tareas de limpieza y cuidado una mujer que no se queda a dormir y la hermana de Acu&ntilde;a tambi&eacute;n ayuda bastante con los hijos de la pareja. &ldquo;Tratamos de ir complement&aacute;ndonos&ndash;, dice Kravetz&ndash;. Yo en general ba&ntilde;o a los dos chiquitos a la noche y ella algunas veces tiene que ir a la tele. Soledad es una persona muy organizada y eso ayuda mucho; yo no soy tan organizado. El grande de 14 se autogestiona mucho m&aacute;s, pero tambi&eacute;n nos dividimos para ayudarlo con el estudio. Yo no tengo cenas de amigos, no hago cenas de la pol&iacute;tica, salvo algo excepcional, trato de no ir a programas de tele a la noche. Con el &aacute;rea de Seguridad a veces ten&iacute;a actividades por la noche y en esos casos cortaba, volv&iacute;a a mi casa, y volv&iacute;a a irme. Nosotros tratamos de darle un lugar a la familia, el otro d&iacute;a ten&iacute;amos la vigilia de Malvinas y me llev&eacute; al chiquito conmigo&rdquo;. En el Instagram de Acu&ntilde;a, muestra c&oacute;mo a veces ella tambi&eacute;n lleva a su beb&eacute; de tres meses a la oficina. Sin embargo, Kravetz, que tiene 51 a&ntilde;os, cuenta que con su hijo mayor, nacido cuando &eacute;l era legislador de CABA, no pudo tener la misma experiencia que con sus hijos m&aacute;s chicos: <strong>&ldquo;Yo estaba mucho en la rosca, y en eso hab&iacute;a mucha nocturnidad. La noche tiene adem&aacute;s una serie de atractivos que tambi&eacute;n est&aacute;n vinculados a la pol&iacute;tica y a la rosca. Y terminan siendo todos espacios solo para hombres.</strong> En esa &eacute;poca ten&iacute;a muchas reuniones a la noche y me perd&iacute; mucho tiempo de estar con mi hijo y lo tomo como algo disvalioso de mi experiencia como padre. No hay nada que pase a la noche que no pueda hacerse en el d&iacute;a. Es una costumbre que tiene la pol&iacute;tica, que es una costumbre solo para hombres. Yo me reconozco mucho m&aacute;s feliz y mucho m&aacute;s conectado con mi familia ahora desde este lugar&rdquo;, dice, mientras reconoce que ha bajado &uacute;ltimamente la actividad m&aacute;s territorial de Seguridad como los allanamientos a la madrugada.
    </p><p class="article-text">
        El legislador porte&ntilde;o <strong>Juan Vald&eacute;s</strong>, padre primerizo de una beb&eacute; de tres meses, tambi&eacute;n hace hincapi&eacute; en los horarios y las costumbres de la pol&iacute;tica. Por el momento, su pareja est&aacute; de licencia y se ocupa del d&iacute;a a d&iacute;a de su hija, que es amamantada por leche materna exclusiva. &ldquo;Nos organizamos semana a semana. Mi mam&aacute; y mi suegra nos ayudan algunos d&iacute;as pero el resto del tiempo nos repartimos, y yo estoy tratando de alternarnos ma&ntilde;ana y tardes para estar con mi hija. Y los fines de semana estoy mucho m&aacute;s presente que lo que estar&iacute;a en un a&ntilde;o normal de campa&ntilde;a habitual y de mi trabajo como legislador&rdquo;. En su caso, como hijo de <strong>Eduardo Vald&eacute;s</strong>, militante pol&iacute;tico que ocup&oacute; distintos, reconoce que sus padres estuvieron muy presentes en la crianza y que le ense&ntilde;aron que hay que exigirse mucho para poder trabajar y ocuparse de la familia a la vez. Tambi&eacute;n, observa algunas diferencias: 
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Mi generaci&oacute;n ha desnaturalizado que el rol de la mujer sea el del cuidado y que los varones no debemos cuidar a nuestros hijos. <strong>Por supuesto en t&eacute;rminos ideales ser&iacute;a 50 y 50. En mi caso no es as&iacute; por ahora no s&oacute;lo porque no tengo licencia por paternidad, sino tambi&eacute;n porque decidimos la lactancia materna exclusiva y eso hace que la madre tenga mucha m&aacute;s tarea que yo, al menos en esta etapa</strong>. Tengo conciencia de los privilegios que hemos tenido hist&oacute;ricamente los varones y estoy dispuesto a transformarlos y a compartir crianza y no creer que estoy &ldquo;ayudando&rdquo; sino que estamos criando en conjunto y eso algo que creo que mi generaci&oacute;n est&aacute; aprendiendo. <strong>Es un aprendizaje diario. No es f&aacute;cil. A veces cuesta, a veces duele sentir que te qued&aacute;s afuera o te sent&iacute;s relegado de algunos espacios de discusi&oacute;n porque ten&eacute;s tareas que hacer en tu casa. Pero el &uacute;nico lugar en el que sos imprescindible es ah&iacute;</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Valdes, con 35 a&ntilde;os, tambi&eacute;n menciona los horarios de la pol&iacute;tica como complejos de combinar con la crianza: &ldquo;La pol&iacute;tica tiene una cantidad de folklore, de actividades, que implica mucho asado hasta tarde, una agenda en la que no ten&eacute;s horarios fijos, entonces es dif&iacute;cil comprometerte a seguir una rutina que es justamente algo que los chicos necesitan mucho y tambi&eacute;n en la organizaci&oacute;n con la pareja. Eso implica hacer algunos sacrificios. No es que otros te relegan porque vos sos padre, sino que simplemente vos tienes que dejar de lado y priorizar otra cosa y cuando uno hace esta elecci&oacute;n lo sabe y trata uno de generar un equilibrio, no perderse el trabajo pero tampoco relegar a la familia. Uno pierde posiciones por estar menos en los lugares, cuando est&aacute;s menos te convocan menos. En la pol&iacute;tica y en todo, en los &aacute;mbitos laborales. Y la pol&iacute;tica es muy din&aacute;mica en el sentido de que todo el tiempo creemos que est&aacute; el mundo por cambiarse si no estamos en determinada reuni&oacute;n o actividad y la verdad que no es as&iacute;, lo &uacute;nico que realmente depende de nosotros, y en donde tenemos que estar es el cuidado de nuestros hijos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Justamente a eso apunta <strong>Micaela Gentile</strong>, Directora Nacional de Justicia y G&eacute;nero del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Naci&oacute;n y mam&aacute; de una nena de 5 a&ntilde;os. Est&aacute; separada del pap&aacute; de su hija, con quien pasa la mitad de los d&iacute;as y fines de semana por medio. Su hija va al jard&iacute;n y tambi&eacute;n pasa tiempo con una ni&ntilde;era. El pap&aacute; de su hija, en tanto, le cubre varios baches cuando surgen imprevistos producto de la demanda de su funci&oacute;n: &ldquo;La pol&iacute;tica no es esencialmente incompatible con las responsabilidades de cuidado. Creo que como cualquier actividad que demanda mucho cuerpo, tiempo y cabeza tiene m&aacute;s dificultades que otras actividades a la hora de las responsabilidades de cuidado pero tambi&eacute;n me parece que los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha puesto m&aacute;s en cuesti&oacute;n esta imposibilidad de cubrir todo al mismo tiempo que muchas veces tenemos como mandato cultural las mujeres. Cuando la vida pol&iacute;tica se vuelve incompatible con las responsabilidades de cuidado hay un mont&oacute;n de otras fallas que est&aacute;n sucediendo antes, durante y despu&eacute;s como para que esto sea as&iacute;. No creo que sea propio de la vida pol&iacute;tica sino de una injusta distribuci&oacute;n del cuidado en todas las esferas. <strong>Lo que s&iacute; tiene la pol&iacute;tica y es la lucha que venimos dando las mujeres que nos consideramos feministas es amoldar pr&aacute;cticas y horarios para que se pueda empezar a haber una conciliaci&oacute;n vida laboral-vida familiar. Que la pol&iacute;tica se desarrolle en horarios m&aacute;s amigables para las personas que tienen responsabilidades de cuidado, que tenga formas que lo contemplen, que la militancia y las organizaciones pol&iacute;ticas contemplen que las actividades, los plenarios, etc&eacute;tera, puedan ser desarrollados con ni&ntilde;es o que puedan tener en cuenta lo que acarreamos a veces como responsabilidad &uacute;nica las mujeres</strong>&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Como declara Gentile, y coinciden todos los consultados, las cuestiones con las que lidian ellos y ellas como trabajadores y trabajadoras no difieren demasiado de mucho de lo que le pasa a cualquier trabajador. Aunque ella enfatiza en c&oacute;mo trabajar estas cuestiones desde la pol&iacute;tica puede impactar en otros &aacute;mbitos: &ldquo;Cuando estas cuestiones no se contemplen impactan en una menor participaci&oacute;n de mujeres en niveles jer&aacute;rquicos, por eso me parece clave problematizarlo desde la pol&iacute;tica, justamente, entendiendo que la pol&iacute;tica es aquella arma de transformaci&oacute;n de la sociedad en un estado democr&aacute;tico y es la que tiene que dar una respuesta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica como actividad que deber&iacute;a marcar algunos ejemplos, pero tambi&eacute;n la pol&iacute;tica como responsable de legislar sobre la vida cotidiana de las personas que est&aacute;n a cargo de otras personas, un tema en el que confluyen la vida p&uacute;blica y la vida privada de los funcionarios p&uacute;blicos. 
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, en este caso, no siempre lo personal es pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<em>NS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalí Schejtman]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Apr 2023 09:14:40 +0000]]></pubDate>
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