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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Mujeres presas]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/mujeres-presas/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Mujeres presas]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Un Día de la Madre sin permiso de visitas en la cárcel: “Estoy presa, pero no soy una mala mamá”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-madre-permiso-visitas-carcel-presa-no-mala-mama_1_10598510.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6071e662-721b-455f-a3a2-88d490f4b1c8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un Día de la Madre sin permiso de visitas en la cárcel: “Estoy presa, pero no soy una mala mamá”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este domingo muchas mujeres privadas de su libertad no podrán ver a sus hijos. Las complejidades del sistema judicial y penitenciario en el régimen de visitas alejan a familias enteras que, muchas veces, quedan a la deriva. Historias del “amor más grande” en contextos de encierro.
</p></div><p class="article-text">
        Cuando Virginia Quispe despierte hoy en el pabell&oacute;n de la Unidad 46 en San Mart&iacute;n, provincia de Buenos Aires, lo primero que har&aacute; ser&aacute; acordarse de cuando con Ian y Alexis, sus dos hijos, miraban dibujitos los tres tirados en la cama. O cuando les ense&ntilde;aba los n&uacute;meros. O a leer. Ninguno de los dos hoy, el D&iacute;a de la Madre, podr&aacute; visitarla. A<strong>l pabell&oacute;n suyo, seg&uacute;n el calendario de visitas del penal, no le toca recibir familiares.</strong> &ldquo;Son cuatro pabellones y no se pueden juntar. Cada uno tiene d&iacute;as diferentes para ver un rato a su familia&rdquo;, cuenta Virginia, de 33 a&ntilde;os, desde el penal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Virginia hace m&aacute;s de un a&ntilde;o que no ve a sus hijos.</strong> Durante todo ese tiempo rot&oacute; por diferentes centros de detenci&oacute;n de la provincia: pas&oacute; por un destacamento en Maip&uacute;, la Alcald&iacute;a n&uacute;mero 3 de La Plata y la Unidad 8 en Los Hornos. El permanente cambio, &ldquo;complicaba cualquier visita&rdquo;. Sin embargo, <strong>lo que m&aacute;s impide verlos es la voluntad de sus exparejas</strong>: &ldquo;Mis hijos son de padres diferentes, estoy separada de ambos y ninguno quiere traerlos&rdquo;, se&ntilde;ala Quispe.
    </p><p class="article-text">
        En 2020 fue detenida por tentativa de homicidio con un arma de fuego, tras defenderse de un permanente hostigamiento sexual por parte de un vecino de su barrio. &ldquo;Me encantar&iacute;a volver el tiempo atr&aacute;s para reaccionar diferente y hoy poder disfrutar de mis hijos en mi casa, pero ya no aguantaba m&aacute;s el acoso&rdquo;, explica. &ldquo;La Justicia deber&iacute;a exigirles a los padres que lleven a los hijos a ver a sus madres.<strong> Estoy presa, pero no soy una mala mam&aacute;. Ellos necesitan verme&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Eliana A. hace dos a&ntilde;os que tambi&eacute;n est&aacute; detenida en la Unidad 46. Tiene tres nenas menores y una &ldquo;hija del coraz&oacute;n&rdquo; de 23 a&ntilde;os. A la hija m&aacute;s peque&ntilde;a, cuenta, no la ve porque el padre no quiere: &ldquo;A mis otras dos hijas las veo cada tanto porque el juzgado pide la autorizaci&oacute;n del padre para que puedan entrar y &eacute;l no quiere firmar nada&rdquo;, detalla Eliana. Tiene la posibilidad de hacer videollamada a trav&eacute;s de un celular, un beneficio adquirido durante la pandemia en las c&aacute;rceles provinciales. Pero eso no la satisface: &ldquo;Sin el abrazo de nuestros hijos, hoy no hay nada que festejar&rdquo;, le dice al <strong>elDiarioAR</strong>, mientras cocina en su pabell&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la Comisi&oacute;n Provincial por la Memoria (CPM), la poblaci&oacute;n carcelaria del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) es de 51.506 detenidos. De ese n&uacute;mero,<strong> 2.881 son mujeres</strong>. De ese total, al d&iacute;a de hoy, hay 53 detenidas que se encuentran criando a sus hijos o cursando un embarazo dentro de una unidad penitenciaria. Asimismo, hay 38 menores que viven hoy en un penal bonaerense bajo el cuidado de sus madres.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, seg&uacute;n otro estudio de la Defensor&iacute;a del Pueblo de la Provincia, hay 318 mujeres con prisi&oacute;n domiciliaria, controladas mediante el sistema de monitoreo electr&oacute;nico a cargo del SPB.
    </p><p class="article-text">
        Roxana P&eacute;rez tiene 34 a&ntilde;os y desde el 2016 tiene arresto domiciliario con un brazalete electr&oacute;nico en su pierna. Es madre de cuatro hijos, pero cuando fue detenida por robo en 2014, y al no tener con quien dejar a sus hijos, la Justicia decidi&oacute; ponerlos en un hogar de menores. &ldquo;Nunca pudieron venir a visitarme mis hijos porque nadie de mi familia me pod&iacute;a ayudar&rdquo;, cuenta Roxana. <strong>&ldquo;Cuando no tenes a nadie afuera, la Justicia te castiga sac&aacute;ndote lo que m&aacute;s quer&eacute;s en el mundo. </strong>Me gustar&iacute;a que se tenga en cuenta cuando una madre cae presa, no tiene recursos y tampoco alguien que la ayuda&rdquo;, confiesa desde su casa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando logr&oacute; el beneficio del arresto domiciliario, un juez de menores decidi&oacute; dar en adopci&oacute;n a otra familia a dos de sus hijos, con una perimetral para que no pueda verlo. &ldquo;Hoy vivo con dos y luch&oacute; por recuperar a los otros&rdquo;, cuenta. Roxana, adem&aacute;s, tiene a cargo al hijo de su hermana, tambi&eacute;n presa. &ldquo;Me encantar&iacute;a llevar a mi sobrino a ver a su madre en su d&iacute;a, pero yo no puedo salir y soy la que estoy a cargo&rdquo;, detalla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy es el primer D&iacute;a de la Madre que va a poder estar, al menos, con dos de sus hijos desde que fue detenida. &ldquo;Si alguna de mis hijas se lastima, no puedo ni siquiera llevarla al hospital. Tampoco puedo salir para dejarla en la escuela. Es como seguir en el penal&rdquo;, dice. En un mes, cuenta, termina su condena y le quitaran el brazalete. &ldquo;El D&iacute;a de la Madre del a&ntilde;o que viene quisiera ir a festejarlo a la plaza con mis cuatro hijos. Voy a luchar por eso. El sistema de hoy no le permite a muchas madres ver a sus hijos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los hijos, como otros familiares de las detenidas, tambi&eacute;n son v&iacute;ctimas del sistema punitivista. Por eso, desde la Asociaci&oacute;n Civil de Familiares Detenidos (ACIFAD), se impulsa a la visibilizaci&oacute;n de casos como el de Roxana, donde los derechos b&aacute;sicos son vulnerados. &ldquo;Cuando una mujer cae detenida y sus hijos quedan en hogares, el Estado los da en adopci&oacute;n y, tras seis meses, pierden el derecho a seguir maternando. Nadie les da herramientas para saber c&oacute;mo recuperar a sus hijos&rdquo;, explica Patricia Tevez, vicepresidenta de la organizaci&oacute;n. &ldquo;Cuando las madres van a visitar a sus hijos detenidos ocurre algo similar. Deben someterse a viajes largu&iacute;simos y noches durmiendo en filas a la intemperie para entrar a un penal&rdquo;, detalla Tevez.
    </p><p class="article-text">
        Luana Buzio, tambi&eacute;n integrante de ACIFAD, sostiene que <strong>la maternidad en las c&aacute;rceles es compleja porque el sistema penal &ldquo;est&aacute; hecho para varones&rdquo;</strong>. &ldquo;En ning&uacute;n lado la ley dice que si est&aacute;s presa, tus hijos te dejan de pertenecer&rdquo;, precisa Buzio. &ldquo;La ley de ejecuci&oacute;n penal garantiza el derecho de la comunicaci&oacute;n entre una detenida y su hijo y es el Estado el que lo garantiza&rdquo;, se&ntilde;ala la integrante de ACIFAD. Y agrega: &ldquo;El derecho del ni&ntilde;o al no ver a su madre tambi&eacute;n es vulnerado. Una pena privativa de la libertad tiene una condena por un delito puntual cometido. Todo lo dem&aacute;s, no deber&iacute;a aplicar&rdquo;, finaliza Buzio.
    </p><p class="article-text">
        <em>FLD/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Facundo Lo Duca]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-madre-permiso-visitas-carcel-presa-no-mala-mama_1_10598510.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Oct 2023 03:01:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Justicia,Derechos del niño,Mujeres presas,Madres,Maternidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Presas por vender drogas: es la principal causa para la detención de mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/presas-vender-drogas-principal-causa-detencion-mujeres_1_10161711.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f614d115-19d4-4a3b-8fae-c89f0703dfdf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Presas por vender drogas: es la principal causa para la detención de mujeres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay 1363 detenidas por transgresión a la ley de estupefacientes. Si bien en la población total de personas privadas de la libertad los delitos de drogas representan el 11% de los casos, ese porcentaje aumenta al 34% cuando se observa sólo a las mujeres. Especialistas piden que se tenga en cuenta la discriminación por género.</p></div><p class="article-text">
        En los papeles del Poder Judicial, el derrotero de E. se inaugura el 15 de julio de 2019, cerca de la Avenida General Paz, cuando fue encontrada con drogas para vender. Pero su ruta de vida empieza mucho antes. Posiblemente, uno de los hitos que permite reconstruir su historia sea cuando ten&iacute;a 11 a&ntilde;os y comenz&oacute; a drogarse. Antes, a sus 10, su mam&aacute; se hab&iacute;a ido de Argentina y ella qued&oacute; a cargo de su hermana. Retrocediendo a&uacute;n m&aacute;s en el tiempo, cuando ten&iacute;a 5, su padre la abandon&oacute; y, desde entonces, se vio inmersa en una situaci&oacute;n de pobreza estructural, violencias y exclusi&oacute;n social que no se modific&oacute; con el correr de los a&ntilde;os: a los 17 qued&oacute; embarazada de su primer hijo &mdash;hoy tiene siete&mdash;, dej&oacute; la escuela y empez&oacute; a buscar m&eacute;todos para subsistir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero lo que importa en los papeles del Poder Judicial es que una noche, cerca de la Avenida General Paz, cuando fue encontrada con &ldquo;estupefacientes con fines de comercializaci&oacute;n&rdquo;. E. cometi&oacute; un delito y eso la lleva a ser <strong>una de las 1363 mujeres detenidas por transgresi&oacute;n a la ley N&deg; 27.737 (o ley de estupefacientes), sobre un total de 3998</strong>, de acuerdo al informe de 2021 del Sistema Nacional de Estad&iacute;stica sobre Ejecuci&oacute;n de la Pena (SNEEP). Los datos son los &uacute;ltimos disponibles ya que reci&eacute;n entre agosto y septiembre de este a&ntilde;o se conocer&aacute;n los de 2022.<strong> La cifra muestra una realidad que se repite a&ntilde;o: la venta de drogas es la principal causa de detenci&oacute;n de las mujeres.</strong>
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            <span class="title">
                Hay 1363 detenidas por transgresión a la ley de estupefacientes. Representan el 34% del total.                            </span>
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        Si bien los problemas siempre son multicausales, es posible trazar varios puntos en com&uacute;n entre la gran mayor&iacute;a de ellas: <strong>suelen estar atravesadas por situaciones de vulnerabilidad econ&oacute;mica y social, son jefas de hogar y est&aacute;n al cuidado de hijos o de otras personas de su familia y, en algunos casos, sufren o sufrieron violencia por parte de un var&oacute;n.</strong> Esta fue la tendencia que observaron desde el Ministerio P&uacute;blico Fiscal de CABA a trav&eacute;s de informes realizados por &aacute;reas t&eacute;cnicas que incluyen a trabajadores sociales, psic&oacute;logos y psiquiatras, abogados y antrop&oacute;logos cuando empezaron a asistir y a defender a mujeres acusadas en delitos vinculados a drogas. El crecimiento del caudal de causas de este estilo que recib&iacute;an les llam&oacute; la atenci&oacute;n y <strong>comprendieron que hab&iacute;a cuestiones de g&eacute;nero que no pod&iacute;an omitirse en el proceso judicial.&nbsp;</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si yo dicto la misma medida o promuevo la misma defensa entre hombres y mujeres, en realidad no es una decisión justa porque no están en igualdad de condiciones. Lo que debería proporcionarnos la perspectiva de género es igualdad de condiciones</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Vanesa Ferrazzuolo</span>
                                        <span>—</span> Secretaria General de Asistencia a la Defensa de la Ciudad
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que tiene que permitir la perspectiva de g&eacute;nero es revisar un caso con una mirada particular. Esta mirada tiene que estar compuesta de qu&eacute; le pasa a determinado colectivo en determinadas circunstancias. Si yo dicto la misma medida o promuevo la misma defensa o hago las mismas tareas de investigaci&oacute;n entre hombres y mujeres, en realidad no es una decisi&oacute;n justa porque no est&aacute;n en igualdad de condiciones. Lo que deber&iacute;a proporcionarnos la perspectiva de g&eacute;nero es igualdad de condiciones para que la medida abocada a un caso concreto sea justa para ese individuo&rdquo;, explica <strong>Vanesa Ferrazzuolo</strong>, Secretaria General de Asistencia a la Defensa y quien particip&oacute; de la producci&oacute;n del informe &ldquo;Mujeres acusadas. Defensa penal p&uacute;blica con perspectiva de g&eacute;nero en la Ciudad Aut&oacute;noma de Buenos Aires&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En esa l&iacute;nea, agrega: &ldquo;Es decir, <strong>hay hechos que se imputan que son un delito, pero mirarlos con perspectiva de g&eacute;nero no implica despenalizar una conducta: implica que las variables de an&aacute;lisis sean m&aacute;s espec&iacute;ficas e intenten ser m&aacute;s justas&rdquo;.&nbsp;</strong>
    </p><h3 class="article-text"><strong>&iquest;Delito patriarcal?</strong></h3><p class="article-text">
        <strong>Si bien en la poblaci&oacute;n total de personas privadas de la libertad los delitos de drogas representan el 11% de los casos, ese porcentaje aumenta al 34% cuando se observa s&oacute;lo a las mujeres. </strong>A esto se suma que, mientras que es la primera causa de encarcelamiento para ellas; en los varones es la cuarta causa.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los delitos de drogas representan el 11% de la población carcelaria, ese porcentaje aumenta al 34% cuando se observa sólo a las mujeres. A esto se suma que, mientras que es la primera causa de encarcelamiento para ellas; en los varones es la cuarta</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Florencia Vissicchio</strong>, licenciada en Psicolog&iacute;a, mag&iacute;ster en Psicolog&iacute;a Social Comunitaria, diplomada en Pol&iacute;ticas de Drogas, Salud y Derechos Humanos y autora del libro &ldquo;Historias de vida de mujeres encarceladas. Delitos de drogas, criminalizaci&oacute;n y patriarcado&rdquo;, analiza: &ldquo;Las explicaciones del fen&oacute;meno son multicausales, y var&iacute;an seg&uacute;n las formas del involucramiento. Los contextos de vulnerabilidad y violencias por motivos de g&eacute;nero atraviesan casi todos los casos, pero tambi&eacute;n la feminizaci&oacute;n de la pobreza, los roles y tareas de cuidado socialmente asignados a las feminidades, la idealizaci&oacute;n de las maternidades en la sociedad occidental, las formas que adquieren los v&iacute;nculos amorosos y los mandatos del amor rom&aacute;ntico, son factores que tambi&eacute;n est&aacute;n presentes a la hora de explicar por qu&eacute; se involucran. <strong>Ser mujer, ser pobre y tener hijxs a cargo expone a las mujeres a situaciones de extrema vulnerabilidad, necesidad, y desesperaci&oacute;n. Ese es uno de los principales motivos por los que las mujeres acceden a esos trabajos, a&uacute;n cuando conocen los riesgos. </strong>Las organizaciones delictivas sacan provecho de eso, por lo que es un rasgo que podr&iacute;a pensarse que las hace &lsquo;elegibles&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>As&iacute;, asumen tareas dentro del narcotr&aacute;fico como el traslado o venta a microescala, actividades no violentas y redituables que les permiten sostener un hogar </strong>y sostener tambi&eacute;n las labores que tienen que hacer en &eacute;l; o terminan implicadas por coerci&oacute;n, en casos en donde se prueba que son v&iacute;ctimas de violencia de g&eacute;nero; o, incluso, se convierten en lo que se denomin&oacute; &ldquo;mujeres de las circunstancias&rdquo;. Es decir, mujeres que terminan imputadas por tenencia para comercializaci&oacute;n de estupefacientes por el solo hecho de estar en el contexto en el que se producen estos delitos.
    </p><p class="article-text">
        Ese fue el caso de dos mujeres detenidas en el barrio 21-24, luego de un allanamiento en su domicilio en el que encontraron estupefacientes. Desde el primer d&iacute;a negaron dedicarse a la venta. Sin embargo, por haber estado en ese lugar, en el juicio se determin&oacute; que deb&iacute;an saber que hab&iacute;a droga en su casa y, por lo tanto, que estaban involucradas en el delito. Solo con el correr del tiempo, y tras estar encerrada, la due&ntilde;a de casa empez&oacute; a pensar que quiz&aacute;s esa droga, cuya existencia ella desconoc&iacute;a, pod&iacute;a haber pertenecido a un hombre con quien convivi&oacute;, aunque sin desearlo: a pesar de que le ped&iacute;a que se fuera, &eacute;l no lo hac&iacute;a. Tal como ellas afirmaban, en el debate qued&oacute; demostrado que las mujeres que estaban en la vivienda al momento del allanamiento no sab&iacute;an de la existencia de los estupefacientes.
    </p><p class="article-text">
        Pero el aumento sostenido de las tasas de encarcelamiento de mujeres por motivos vinculados a la aplicaci&oacute;n a la venta de drogas no s&oacute;lo indica que ellas participan m&aacute;s en actividades vinculadas al narcotr&aacute;fico, sino que tambi&eacute;n son m&aacute;s perseguidas, dado que ocupan los eslabones m&aacute;s bajos de la cadena delictiva y realizan tareas de mayor riesgo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Victoria Darraidou</strong>, Coordinadora del equipo Seguridad democr&aacute;tica y violencia institucional del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) explica: &ldquo;La pol&iacute;tica criminal de la persecuci&oacute;n a lo que llaman el narcotr&aacute;fico en la infracci&oacute;n a la Ley de Drogas recae sobre personas en situaci&oacute;n de consumo, personas microtraficantes y vendedores a baja escala que venden en barrios populares. No vendedores a micro escala que venden en fiestas privadas, sino vendedoras de microescala que ocurren en los barrios populares.<strong> La pol&iacute;tica criminal est&aacute; destinada a detener a esas personas y entre esas personas aparecen con mayor repetici&oacute;n en los &uacute;ltimos a&ntilde;os las mujeres&rdquo;. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando K.C.A qued&oacute; condenada a cuatro a&ntilde;os y seis meses de prisi&oacute;n por comercio de estupefacientes, sus tres hijos menores de edad (de 14, 10 y 8 a&ntilde;os) y su hija, quien tiene un retraso madurativo y epilepsia, quedaron a cargo de otras mujeres de la familia. Frente a esta situaci&oacute;n, su defensa, oficiada por el Ministerio P&uacute;blico de la Defensa de CABA, pidi&oacute; en dos ocasiones que le brindaran el arresto domiciliario, pero las solicitudes fueron rechazadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su caso es un ejemplo de como es cruce de variables pusieron a K.C.A en una situaci&oacute;n de especial vulnerabilidad: era una mujer migrante, jefa de una familia monomarental, compuesta por tres ni&ntilde;os y una joven con discapacidad, v&iacute;ctima de violencia econ&oacute;mica (ya que no recib&iacute;a dinero de los progenitores) y, por lo tanto, inmersa en una situaci&oacute;n socioecon&oacute;mica muy precaria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de casos, que obligan a pensar la teor&iacute;a del derecho en contexto, son los que, para <strong>Luc&iacute;a Montenegro</strong>, abogada penalista, demuestran que existe todo un c&iacute;rculo de carencias que no est&aacute;n contemplados ni analizados judicialmente. &ldquo;Es evidente que hay un componente fuerte de g&eacute;nero en los delitos de drogas que no hay en otros delitos, y hay un doble elitismo. Por un lado el elitismo patriarcal, pero tambi&eacute;n el elitismo de un poder judicial que no ve las vulnerabilidades y no ve las vulnerabilidades interseccionales&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tuvo que ocurrir una tragedia para que los jueces que llevaban el caso de K.C.A aceptaran darle la prisi&oacute;n domiciliaria: una p&eacute;rdida de mon&oacute;xido de carbono hizo que uno de sus hijos, dos sobrinos y una sobrina nieta murieran. En esas condiciones, volvi&oacute; a su hogar para cumplir la pena.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Macarena Fern&aacute;ndez Hofmann</strong> es Coordinadora del equipo Pol&iacute;tica criminal y violencia en el encierro en el CELS y realiz&oacute; la investigaci&oacute;n &ldquo;Castigo a domicilio. La vida de las mujeres presas en sus casas&rdquo;, en la que justamente da cuenta de la afectaci&oacute;n diferencial que implica para las mujeres caer presas, en tanto y en cuanto es tambi&eacute;n una afectaci&oacute;n para su n&uacute;cleo familiar. Y aunque la c&aacute;rcel parece ser la peor opci&oacute;n, dado que son separadas de sus hijos e hijas, muchas veces las condiciones en las que se da la prisi&oacute;n domiciliaria termina siendo tambi&eacute;n un agravamiento al castigo.
    </p><p class="article-text">
        En di&aacute;logo con <strong>elDiarioAR</strong>, se&ntilde;ala: <strong>&ldquo;Por supuesto que si alguien comete un delito tiene que recibir un castigo, el tema es la proporci&oacute;n de ese castigo en ciertas situaciones. </strong>Hay que racionalizar el sistema, en el sentido de la proporcionalidad del castigo. Hay que romper la inercia punitivista que lleva a tener esto como l&oacute;gica de funcionamiento y de persecuci&oacute;n a ciertos delitos que son leves, que no implican violencia, que muchas veces son de subsistencia y que son respuestas a esa vulnerabilidad; darle otras respuestas que no sean la c&aacute;rcel, que solo empeora esa situaci&oacute;n. Lo que tienen que cambiar es lo que se est&aacute; penando y c&oacute;mo se est&aacute; penando&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &#8203;Si las condenas empeoran la situaci&oacute;n de vulnerabilidad que llev&oacute; a estas mujeres a cometer estas pr&aacute;cticas, pero a la vez no dejan de ser delitos; &iquest;qu&eacute; alternativas se pueden pensar para abordar estos casos? Tanto para Montenegro como para Fern&aacute;ndez Hoffman, reducir los plazos de las penas ser&iacute;a un buen punto de partida, adem&aacute;s de aplicar pol&iacute;ticas p&uacute;blicas preventivas y de reinserci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, <strong>Genoveva Cardinali</strong>, fiscal en lo Penal y Contravencional de la Ciudad Aut&oacute;noma de Buenos Aires y quien est&aacute; a cargo de la Fiscal&iacute;a Especializada en Violencia de G&eacute;nero de la Unidad Fiscal Este, afirma: &ldquo;Creo que la pena en determinados casos perjudica a las mujeres m&aacute;s que a los varones, y por eso deben ser castigadas con menos intensidad. Tambi&eacute;n debe tenerse en cuenta el inter&eacute;s superior de los hijos y las hijas que se ven afectados cuando esta mam&aacute; o esta mujer va presa. En esa l&iacute;nea, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos consider&oacute; razonable que una ley prevea sanciones m&aacute;s leves para las mujeres en tanto la posibilidad de reincidencia es menor y, a su vez, sostuvo que en una sociedad en la que las mujeres son educadas en la creencia de que la felicidad se alcanza con la maternidad, el encarcelamiento para ellas resulta m&aacute;s severo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Eso fue lo que demostr&oacute; la defensora oficial de E.P.C: que ella necesitaba ocuparse de sus hijos &mdash;motivo por el cual en un primer momento le concedieron el arresto domiciliario con salidas transitorias para llevarlos al colegio&mdash; y que su situaci&oacute;n de extrema vulnerabilidad no pod&iacute;a pasar desapercibida a la hora de tomar una decisi&oacute;n judicial. As&iacute;, se logr&oacute; que obtuviera la libertad condicional. Y hoy, E.P.C tiene al menos algunas herramientas para reinsertarse en la sociedad: puede hacer actividades que le permiten participar activamente en la educaci&oacute;n de sus hijos y vende alimentos desde su casa para subsistir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Delfina Tremouilleres]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Apr 2023 03:01:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Presas por vender drogas: es la principal causa para la detención de mujeres]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Narcotráfico,Narcomenudeo,Violencia de género,Mujeres presas]]></media:keywords>
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