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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Teatro Argentino]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/teatro-argentino/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Teatro Argentino]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Mi hermano y el puma explora el vínculo fraterno desde el lirismo y la tragedia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/hermano-puma-explora-vinculo-fraterno-lirismo-tragedia_1_12296797.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/af903240-3f8b-4cf1-a747-9c02f8ef11a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mi hermano y el puma explora el vínculo fraterno desde el lirismo y la tragedia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La obra dirigida por Lucía Deca y escrita por Santiago Nader transforma el diálogo entre hermanos en una experiencia sensorial, entre el despojo escénico y una poética del trauma familiar.</p></div><p class="article-text">
        Los s&aacute;bados de mayo, en la sala de la Fundaci&oacute;n Cazadores, sube a escena la obra teatral <em>Mi hermano y el puma</em>, dirigida por Luc&iacute;a Deca y escrita por Santiago Nader. Los espectadores se acomodan en las tribunas a medida que van llegando. Una m&uacute;sica suena a volumen estridente mientras dos chicos corren, danzan, se desplazan por el espacio desnudo de escenograf&iacute;a que har&aacute; de escenario. Entonces el espect&aacute;culo ha iniciado su transcurrir. Y entonces, r&aacute;pidamente, la situaci&oacute;n se resignifica. <em>Mi hermano y el puma</em> ya no es una obra de teatro. Es un momento visual sin recursos ni objetos. <strong>Un recital po&eacute;tico.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En un documental sobre c&oacute;mo fue el trabajo de producci&oacute;n del &aacute;lbum <em>Darkness on the edge of town</em>, uno de los ingenieros de sonido recuerda las indicaciones que los t&eacute;cnicos recib&iacute;an por parte de Bruce Springsteen para la grabaci&oacute;n de un corte en particular: Bruce quer&iacute;a que <em>Adam raised a Cain</em> sonara diferente al resto de las canciones del disco. &ldquo;Quiero que piensen en la escena de una pel&iacute;cula, dos amantes sentados en un pic-nic cuando, de pronto, aparece entre ellos un cad&aacute;ver: esta canci&oacute;n es ese cuerpo&rdquo;, les dijo Springsteen. <strong>No se me ocurre una mejor imagen para pensar a </strong><em><strong>Mi hermano y el puma</strong></em><strong>.</strong> Una obra que parece compuesta en esa clave. Entre la poes&iacute;a de los v&iacute;nculos humanos y la aparici&oacute;n de un cad&aacute;ver expuesto.
    </p><p class="article-text">
        <em>Mi hermano y el puma</em> es una larga conversaci&oacute;n entre dos hermanos. J&oacute;venes: muy j&oacute;venes. Axel y David. No hay ning&uacute;n crimen, tampoco un cuerpo. Pero algo tr&aacute;gico ha sucedido y entonces ellos, que no tienen una relaci&oacute;n cercana aunque hayan pasado la vida juntos, arman bolsos. Asaltan la heladera de sus padres en esa casa de country donde hasta entonces han vivido. Y escapan. De noche. A la intemperie. La obra comienza as&iacute; en el espacio que Esteban Bieda define como el inicio <em>in media res</em>: obras como el <em>Edipo</em> de S&oacute;focles, que arranca sobre una serie de situaciones previas que se dan por sentadas. Ese despertar del asunto a la luz de cuestiones anteriores, dice Bieda, imprime en la tragedia griega una caracter&iacute;stica. Los griegos no necesitan poner &eacute;nfasis en lo que ocurre, sino en c&oacute;mo ocurre. <em>Mi hermano y el puma</em> es una obra del c&oacute;mo. <strong>Despojada de vicisitudes y de la prisi&oacute;n del argumento</strong>, una vez situados all&iacute;, en la huida de ese mundo estable que los ha cobijado, Axel y David s&oacute;lo conversan. Lo importante es c&oacute;mo. Son hermanos, deber&iacute;an sentir amor mutuo. Pero el escape los arrastra hacia el pasado, donde se agazapa el n&uacute;cleo de sus propios demonios. Ese viaje a pie es una deriva cruda y po&eacute;tica porque hay un cad&aacute;ver que se ha interpuesto entre los hermanos. As&iacute;, Santiago Nader desde la dramaturgia, y Luc&iacute;a Deca a partir de la direcci&oacute;n, consiguen aquello que imaginaba Springsteen como sonido: <strong>un continuum de destellos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Resplandor ef&iacute;mero, la luz que se conoce como destello tiene la capacidad de encenderse y apagarse casi en un mismo tiempo. Los destellos de <em>Mi hermano y el puma</em> aparecen, en gran medida, a causa de la forma particular de su escritura y las decisiones de la direcci&oacute;n. Los hermanos &mdash;tucumanos&mdash; hablan como si estuvieran componiendo. M&uacute;sica o poes&iacute;a, no importa: es un decir no humano. <strong>De palabras preciosas, de ideas a las que llegamos s&oacute;lo cuando las hemos pensado al punto de que todo decanta en un trazo escrito.</strong> No importa tampoco que Axel y David est&eacute;n en Tucum&aacute;n y que la caminata que emprenden sea hacia los cerros. Incluso puede nadie en el p&uacute;blico llegue a saberlo, excepto que el espectador en suerte sea tucumano. La marca de su origen &mdash;Nader naci&oacute; en Tucum&aacute;n&mdash; tiene la forma del se&ntilde;uelo kafkiano: lo mismo que Kafka, el autor parece ubicarse en el centro para desaparecer en ese preciso gesto. Lo ha se&ntilde;alado Benjamin: Kafka arrojaba un pa&ntilde;uelo pero sin decir nunca qui&eacute;n era el due&ntilde;o. As&iacute;, esa identidad hundida de <em>Mi hermano y el puma</em> es tambi&eacute;n una piedra preciosa. Como las erres que intervienen cada tanto en boca de uno de los hermanos. O como la manera de contarse a s&iacute; mismos que tienen David y Axel, que es la misma que ha elegido para contarse la historia: los hermanos recitan sus parlamentos pero tambi&eacute;n las acotaciones. <strong>Sabemos qu&eacute; es lo que dijeron, el desenvolverse de los secretos que uno y otro han escondido.</strong> Y sabemos por Axel y David, tambi&eacute;n, en qu&eacute; lugar est&aacute;n a cada instante; qu&eacute; es lo que est&aacute;n viendo o aquello que pensaron. Sabemos qu&eacute; es lo que imaginaron. Las actuaciones de Tom&aacute;s de Jes&uacute;s y Santiago Garc&iacute;a Ib&aacute;&ntilde;ez tocan su punto m&aacute;s alto en esa misi&oacute;n que la obra les ha encomendado. Hay que estar en <em>Mi hermano y el puma</em> para entender hasta qu&eacute; punto esa forma que Santiago Nader y Luc&iacute;a Deca eligieron para contar la historia es un tesoro. <strong>Una forma de decir aquello que los v&iacute;nculos familiares han silenciado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        De ese decir narrado que exploran Axel y David emergen otros resplandores: im&aacute;genes. <em>Mi hermano y el puma</em> es un encadenado de cuadros pict&oacute;ricos. Los personajes se mueven por un espacio &iacute;nfimo y vaciado. Pero a partir de aquello que Axel y David dicen y de los extraordinarios movimientos de sus cuerpos &mdash;dise&ntilde;ados por Eloy Ant&uacute;nez Greminger&mdash; irrumpen apariciones n&iacute;tidas. La salida del country, el camino de Sirga, la trepada al cerro, las ruinas de la ciudad universitaria. Lo cierto es que no hay nada m&aacute;s que los cuerpos de los hermanos pero, de alg&uacute;n modo, los espectadores entramos a un templo que aparece al costado del camino. Y entonces: el puma. Acaso un personaje producto de la imaginaci&oacute;n, como los de Shepard. Pero ese puma habla. <strong>Se sube a la historia de Axel y David hasta que el pasado de los hermanos se precipita hacia su fondo.</strong> Ya no ser&aacute; sencillo volver atr&aacute;s: el puma est&aacute; entre nosotras y nosotros.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; como los del animal salvaje que se les aparece, los ojos de Axel y David son de un tono felino. Porque adem&aacute;s de ese montaje <em>in media res</em> caracter&iacute;stico de los griegos, <em>Mi hermano y el puma</em> tambi&eacute;n dialoga con <em>Edipo</em> en la concepci&oacute;n profunda de aquello que implican, para las personas, los propios ojos. <strong>Sabemos que Edipo se arranca los suyos. &ldquo;No veo&rdquo;, dice uno de los hermanos en el final del trayecto y, como en la pieza de S&oacute;focles, se descorre alg&uacute;n velo.</strong> Aparecen las preguntas. Las culpas, los distintos pecados. El interrogante sobre aquello que hemos visto y lo que se nos ha ocultado: <em>Edipo</em>. Pero tambi&eacute;n Springsteen y <em>Adam raised a Cain</em>, esa canci&oacute;n edipiana que deb&iacute;a sonar como un cuerpo muerto y que tiene en su centro la relaci&oacute;n de padres e hijos y nombres de hermanos:
    </p><p class="article-text">
        <em>En la Biblia Ca&iacute;n mat&oacute; a Abel</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> al este del Ed&eacute;n fue echado</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> naciste en esta vida</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> pagando por los pecados de otro</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Heredamos los pecados</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> Heredamos las llamas</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> Adam raised a Cain</em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>*La autora de esta rese&ntilde;a teatral es Mar&iacute;a Lobo, escritora tucumana.</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Lobo*]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/hermano-puma-explora-vinculo-fraterno-lirismo-tragedia_1_12296797.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 May 2025 18:11:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mi hermano y el puma explora el vínculo fraterno desde el lirismo y la tragedia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Teatro Argentino,Teatro independiente]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tamara Tenenbaum: “No pensé que mi novela terminaría siendo una reivindicación a la academia”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/tamara-tenenbaum-no-pense-novela-terminaria-reivindicacion-academia_128_11218475.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3713a80d-daf2-4f1c-8d91-9a995d1afd5e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tamara Tenenbaum: “No pensé que mi novela terminaría siendo una reivindicación a la academia”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En La última actriz, su flamante novela publicada este mes por Seix Barral, homenajea el mundo del teatro y lo conecta con sus otros mundos y obsesiones: el judaísmo, el atentado a la AMIA, la Facultad de Filosofía y Letras, los vínculos de amor y amistad. 
</p><p class="subtitle">Lecturas. Adelanto de "La última actriz"</p></div><p class="article-text">
        No todos los escritores disfrutan de escribir textos destinados a ser dichos por otros, pero hace bastante tiempo que <strong>Tamara Tenenbaum </strong>descubri&oacute; que pod&iacute;a convertir ese oficio en uno que a ella le calzara como anillo al dedo. Como guionista y dramaturga, no solo aprendi&oacute; a escribir para que otros act&uacute;en: se meti&oacute; de lleno en sets, en camarines y en ensayos, y se enamor&oacute; del universo y la subjetividad de los actores, esa gente especial que goza de estar en carne viva, de llorar y re&iacute;r en escena para que el p&uacute;blico tambi&eacute;n llore y se r&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sucedi&oacute; durante la adaptaci&oacute;n de <em>El fin del amor, </em>el bestseller que termin&oacute; convertido en una serie de Amazon Prime y que por estos d&iacute;as puede verse o volver a verse en la pantalla de El Trece.<em> </em>Sigue pasando en cada funci&oacute;n de <em>Las Moiras </em>y de <em>Una casa llena de agua, </em>que siguen haciendo funciones en El Galp&oacute;n de Guevara y en la sala Caras y Caretas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En <em>La &uacute;ltima actriz</em>, su flamante novela publicada este mes por Seix Barral, homenajea el mundo del teatro y el de actores y actrices haciendo lo que mejor le sale, que es escuchar hablar a otros y apropiarse de sus lenguajes, para conectar despu&eacute;s esa novedad con sus otros mundos y obsesiones previas: el juda&iacute;smo, el atentado a la AMIA, la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras, los v&iacute;nculos de amor y amistad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como un patchwork de voces y elementos textuales, la novela est&aacute; contada a partir de mails, diarios y la voz de dos narradoras, Sabrina y Jana. Sabrina es una joven que alguna vez so&ntilde;&oacute; con ser actriz y finalmente se decidi&oacute; a estudiar Artes para entrarle al mundo que tanto la apasiona desde la teor&iacute;a. Impulsada por su director de tesis y amante, decide indagar en las huellas del teatro jud&iacute;o en la Argentina para escribir su tesis de doctorado. La investigaci&oacute;n se traba porque la mayor&iacute;a de los documentos desaparecieron en el atentado a la mutual jud&iacute;a de 1994. Hasta que un coleccionista le ofrece una caja y all&iacute; descubre el diario de Jana, una actriz del teatro idish en la Buenos Aires de los sesenta o setenta. Y entonces, un hilo m&aacute;gico comienza a conectarla con esa mujer del pasado y a sacudir, en ese mismo acto, su presente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Supongo que, como buena porte&ntilde;a de clase media intelectual, fuiste desde chica al teatro. Pero, &iquest;cu&aacute;ndo naci&oacute; en vos ese inter&eacute;s m&aacute;s profundo que te lleva a decir &ldquo;me voy a dedicar a hacer esto&rdquo;?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;</strong>Mi mam&aacute; siempre fue una de esas madres que te llevan al museo y al teatro. Y despu&eacute;s, por ser joven en determinada &eacute;poca, empec&eacute; a ir a ver las obras de Romina Paula, las de Spregelburd, todo eso que vas a ver porque &ldquo;hay que verlo&rdquo; si fuiste al ILSE o vas a Puan. Y unos a&ntilde;os m&aacute;s tarde pas&oacute; que me puse de novia con un actor y empec&eacute; a ir al teatro con much&iacute;sima m&aacute;s frecuencia. Y me empez&oacute; a gustar. Y despu&eacute;s empec&eacute; a pensar que era algo que yo eventualmente pod&iacute;a hacer, como cuando vas a un restaurant y te pregunt&aacute;s &ldquo;este plato c&oacute;mo se har&aacute;, quiz&aacute; lo podr&iacute;a copiar&rdquo;. A la par yo misma empec&eacute; a tomar clases de teatro en Bravard, la escuela de actuaci&oacute;n de Santiago Gobernori y Mat&iacute;as Feldman. Y a medida que empec&eacute; a ver m&aacute;s obras tambi&eacute;n empec&eacute; a conocer a m&aacute;s actores, y a charlar con ellos. Y a preguntarles cosas, porque los actores tienen la gracia de que les encanta hablar de s&iacute; mismos, contarte lo que hacen. Como a m&iacute; tambi&eacute;n me encanta hablar, pero no tengo ning&uacute;n tipo de goce en mostrarme o que me vea un mont&oacute;n de gente &ndash;nunca fui de esas nenas a las que les gustara hacer un show en su casa para que todos los adultos miraran&ndash; siempre me fascin&oacute;&nbsp; todo lo que ten&iacute;an para contarme.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Las dos narradoras de </strong><em><strong>La &uacute;ltima actriz</strong></em><strong> tienen un v&iacute;nculo complicado con la actuaci&oacute;n. Sabrina directamente abandon&oacute; el intento de dedicarse al teatro cuando se dio cuenta de que no iba a ser suficientemente buena; Jana vive envidiando a quienes consiguen los papeles principales que ella no. Me da la sensaci&oacute;n de que ese es un tema que te desvela: lo que nos toca en la repartici&oacute;n de talentos y qu&eacute; hacemos con eso.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;</strong>Las dos protagonistas de esta novela son h&iacute;per racionales, lo que justifica un poco que reflexionen sobre s&iacute; mismas todo el tiempo. Es muy dif&iacute;cil, de otra forma, armar el veros&iacute;mil de por qu&eacute; un personaje est&aacute; todo el tiempo hablando consigo mismo o por qu&eacute; piensa tanto sobre sus propios actos, por eso mi recurso es que siempre sean un poco curiosos, preguntones, inquietos. En el caso de Sabrina, es una investigadora en artes esc&eacute;nicas, no hay que ni explicar por qu&eacute; es como es. En el caso de Jana, la explicaci&oacute;n que encontr&eacute;&nbsp; es que es una neur&oacute;tica. Y es una persona a la que le cuesta ser actriz, en parte por eso. No te digo que los buenos actores no sean neur&oacute;ticos, muchas veces lo son, pero hay algo que pueden destrabar en escena, algo que les fluye. Y me di cuenta de que si Jana iba a ser as&iacute;, evidentemente ten&iacute;a que ser una actriz que actuara mal, ten&iacute;a que tener una traba ah&iacute;. Es terrible, pero hay algo que ella no puede hacer fluir. Ojo, de todas formas, yo creo que a veces la falta de <em>eso</em>, esa cosa que no se aprende, que fluye, se puede compensar con trabajo. En mi cabeza, de hecho, Jana se volvi&oacute; una gran actriz con los a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Y c&oacute;mo te imagin&aacute;s que hizo?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;</strong>Bueno, es algo que en teatro se ve mucho: no todos los actores tienen una facilidad natural, tambi&eacute;n hay laburantes. Hay gente que labura un mont&oacute;n y consigue unos resultados muy parecidos a los de quienes tienen un don natural. Y Jana es una laburante, por eso yo creo que debe haber llegado lejos. A diferencia de Sabrina, ella s&iacute; se anima a intentarlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Ten&iacute;as reflexiones de ese estilo cuando tomabas clases de actuaci&oacute;n? &iquest;Te ibas autoevaluando y evaluando al resto?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;</strong>Bueno, yo soy m&aacute;s como Sabrina: &ldquo;Si no voy a ser de las que fluyen me voy a dedicar a otra cosa&rdquo;. Me costaba y me cuesta mucho hacer algo que no s&eacute; hacer bien. Creo, en general, que es una experiencia a la que los adultos solemos esquivarle, porque hasta tus <em>hobbies</em> se te tienen que dar m&aacute;s o menos bien. Despu&eacute;s de las clases de matem&aacute;tica del colegio, &iquest;qui&eacute;n volvi&oacute; a hacer voluntariamente cosas que no le salieran f&aacute;cil? Obvio que nos estamos perdiendo de algo ah&iacute;, porque hacer cosas en las que no sos bueno te ayuda mucho a cultivar la paciencia y la virtud. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Imposible no linkear </strong><em><strong>La &uacute;ltima actriz</strong></em><strong> con </strong><em><strong>Julie &amp; Julia</strong></em><strong>, la pel&iacute;cula de Nora Ephron: en ambas historias, dos mujeres de distintas generaciones terminan unidas medio m&aacute;gicamente por una pasi&oacute;n com&uacute;n. &iquest;C&oacute;mo fue que llegaste a construir a esta narradora tan obsesionada con una actriz del pasado siendo una ac&eacute;rrima militante anti-nostalgia? Quiero decir, &iquest;es posible escarbar en el pasado sin una actitud nost&aacute;lgica?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;</strong>La novela tiene una apelaci&oacute;n medio innegable a la nostalgia: creo que a casi cualquier&nbsp; lector le van a dar m&aacute;s ganas de vivir en el mundo de Jana que en el de Sabrina. Y a m&iacute; me parec&iacute;a que el desaf&iacute;o era hacer que el universo de Sabrina fuese tan atractivo como el de Jana, esa telefonista de otra &eacute;poca, que asiste a unas clases de teatro que te imagin&aacute;s hermosas, estrenando unas obras a las que todos les ponen una ilusi&oacute;n que ya nadie le pone a nada. Por eso intent&eacute; sumarle mucho color al mundo de la becaria; intent&eacute; que generara risas, ternura, identificaci&oacute;n. Y me doy cuenta ahora de que tuve que hacer un esfuerzo consciente para que ese atractivo se generara, o que al menos eso intent&eacute;, ir contra ese prisma nost&aacute;lgico con el que siento que se lee casi todo hoy en d&iacute;a. Dicho esto, no creo que Sabrina sea una nost&aacute;lgica: est&aacute; demasiado conectada con sus obsesiones y su presente. Lo que s&iacute; tiene es una cosa medio cientificista, un poquito <em>old school</em> si quer&eacute;s, como si estuviera todo el tiempo pensando &ldquo;no entiendo esto de hacer una tesis sent&aacute;ndome a escribir lo que opino sobre el teatro, yo quiero <em>descubrir</em> cosas&rdquo;. Por eso se inventa una misi&oacute;n, que se va dibujando cada vez m&aacute;s fuerte en ella. Una misi&oacute;n que, si bien tiene que ver con ir siguiendo pistas del pasado, la conecta con su investigaci&oacute;n de una manera muy fuerte. Y eso es lo contrario de ser nost&aacute;lgica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Pero tiene un trabajo muy </strong><em><strong>sigloveintista</strong></em><strong>: investigar el teatro &iacute;dish, casi extinto, ir a reuniones en la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;</strong>Bueno, claro, dedicarse a la academia es muy siglo XX. Hay algo muy contracultural en destinar tantas horas de tu vida a cosas que parecer&iacute;an ya no importarle a nadie, y con ese nivel de detalle. Estamos en una &eacute;poca en la que la gente se concentra en las cosas quince minutos. Y sentarse a estudiar con ese nivel de obsesi&oacute;n parece muy contracultural, en un sentido. Es rar&iacute;simo, yo vengo escribiendo esta novela hace casi tres a&ntilde;os y jam&aacute;s pens&eacute; que ir&iacute;a a publicarse en un contexto en que se la pudiera leer en un tono reivindicativo. Y ac&aacute; estamos: hoy la leo y termina siendo una revindicaci&oacute;n a quienes todav&iacute;a piensan que construir conocimiento, aqu&iacute; y ahora, es valioso, y dedican su vida a eso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Ese conocimiento tambi&eacute;n es construido gracias a la cantidad de documentos, programas de mano y otros papeles que se hubieran perdido en el atentado a la AMIA de no ser porque muchos civiles se ocuparon de rescatarlos, ese mismo d&iacute;a. Es una historia que no suele contarse.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;</strong>S&iacute;, a m&iacute; me sorprendi&oacute; mucho eso, me sorprendi&oacute; que nadie nunca me hubiera hablado nunca de ese archivo, no haberme enterado antes de su existencia. Y a la vez tambi&eacute;n me emocion&oacute; saber que gran parte de ese acervo est&aacute; disponible porque se ha reconstruido (eso mucho no lo cuento en la novela porque a la ficci&oacute;n le sirve otra cosa, que haya poco reconstruido, para que sea Sabrina quien tenga que ir tras esos papeles, pero la realidad es que hay muchas piezas del rompecabezas que se volvieron a armar). Y, efectivamente, hay mucha gente que fue a buscar papeles a los escombros, el mismo d&iacute;a del atentado. Eso sucedi&oacute;: gente que fue a rescatar libros, papeles, carpetas. Hay algo muy jud&iacute;o ah&iacute;, que me interesaba que estuviera, y que tiene que ver con los dos personajes: la obsesi&oacute;n por los libros, y con la reconstrucci&oacute;n de la memoria. Pero no sola la Memoria en may&uacute;sculas, la del &ldquo;recordar para que esto no vuelva a pasar&rdquo;, tambi&eacute;n la memoria m&aacute;s vinculada a las peque&ntilde;as cosas valiosas que hicimos y cuyos rastros vale la pena atesorar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En los &uacute;ltimos a&ntilde;os publicaste un bestseller ensay&iacute;stico, escribiste novelas, series para plataformas, obras de teatro, tradujiste libros de filosof&iacute;a, public&aacute;s tu columna semanal en este diario. &iquest;Qu&eacute; modelo de escritora o intelectual, si es que hay una, ten&eacute;s como referencia a la hora de ir armando tu carrera?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;</strong>No s&eacute; si tengo &ldquo;un modelo&rdquo;, pero s&iacute; mucha gente que hizo cosas que admiro. Sin dudas pienso en Joan Didion, pienso en Nora Ephron: gente que trabaj&oacute; en televisi&oacute;n y tambi&eacute;n escribi&oacute; novelones. Gente que hac&iacute;a de todo y lo hac&iacute;a con cierta irreverencia. Que no le ten&iacute;a miedo ni a los temas banales ni a los medios masivos. Y tampoco le ten&iacute;an miedo, por haberse probado en esos medios, a asumir una funci&oacute;n de intelectual comprometida. Antes pensaba que era un lugar muy dif&iacute;cil de construir, pero con los a&ntilde;os me di cuenta de que no tanto, de que la gente prejuzga menos de lo que una cree, y que las trabas a veces son m&aacute;s propias, m&aacute;s narcisistas. Hay gente que lee todo lo que hago, hay gente que conoce una sola cosa. En tu cabeza se te arma algo del orden de &ldquo;Ay, si hice esto no da que haga aquello&rdquo; y la verdad es que la &uacute;nica persona que lleva la cuenta de todo lo que est&aacute;s haciendo sos vos misma.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La portada de su nueva novela, La última actriz.                             </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Natalia Laube]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/tamara-tenenbaum-no-pense-novela-terminaria-reivindicacion-academia_128_11218475.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Mar 2024 03:06:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tamara Tenenbaum: “No pensé que mi novela terminaría siendo una reivindicación a la academia”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Teatro Argentino,Libros,Editoriales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una clase magistral ganada por el tedio hasta el hallazgo de un tono para enfrentar al dueño del circo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/clase-magistral-ganada-tedio-hallazgo-tono-enfrentar-dueno-circo_129_10163683.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9360cf09-9000-4f66-96ff-4485f513f9a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una clase magistral ganada por el tedio hasta el hallazgo de un tono para enfrentar al dueño del circo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El sistema político espera de Cristina un paso estratégico que cambie el escenario ¿Y si no hay nada más allá de sus gráficos repetidos en Resistencia o La Plata? </p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/cristina-fernandez-de-kirchner/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner</strong></a> es descripta como una interlocutora que desaf&iacute;a razonamientos y verdades establecidas en instancias privadas de discusi&oacute;n. La versi&oacute;n proviene de quienes han compartido di&aacute;logos con alguna frecuencia, incluidas personas que, con el tiempo, pasaron a ocupar veredas opuestas. La narrativa que pone el acento en modos altaneros y cierres tajantes para sellar distancias no deja de reconocer su capacidad de desacomodar piezas y agudizar la reflexi&oacute;n. El terreno en el que la vicepresidenta acepta jugar son los datos y el razonamiento, hasta que dice basta. 
    </p><p class="article-text">
        A la luz de su pr&eacute;dica reciente, que qued&oacute; plasmada una vez m&aacute;s en la clase magistral del jueves en el Teatro Argentino de La Plata, cabe preguntarse cu&aacute;nto hace que Cristina no se desaf&iacute;a a ella misma. 
    </p><p class="article-text">
        El Frente de Todos (FdT) &mdash;su creaci&oacute;n&mdash; transita un &uacute;ltimo a&ntilde;o de mandato con las banderas bajas y sin &aacute;nimo de reivindicar o, al menos, explicar lo actuado. Podr&iacute;a dar pelea, le toc&oacute; un tiempo singularmente dif&iacute;cil, tuvo logros, pero sus principales cabezas est&aacute;n en otra. Cristina se autopercibe opositora, <strong>Sergio Massa</strong> atiende su propio partido y<strong> Alberto Fern&aacute;ndez</strong> no alcanza a darse cuenta siquiera de que no debe acudir a matear a la casa de <strong>Mex Urtizberea</strong> en Caballito un lunes por la ma&ntilde;ana de corrida bancaria. <strong>Restan cuatro meses para las primarias y el peronismo no alumbra una estrategia electoral seria, mientras la econom&iacute;a transita por una cornisa. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Una derecha, la cl&aacute;sica, trata de aprovechar como puede &mdash;con indulgencia de su sistema de poder y cuentas internas sin saldar&mdash; la inmerecida oportunidad que se le brinda tras la fallida experiencia de Cambiemos entre 2015 y 2019. Otra derecha, la electrificada, hace flamear a sus fantasmas por todo lo alto. Algunos ser&aacute;n <em>ninots</em> de las fallas valencianas y marplatenses; otros son peligrosos en serio. 
    </p><h3 class="article-text">Postal congelada</h3><p class="article-text">
        Cristina tiene m&iacute;stica. La comuni&oacute;n con su gente es &uacute;nica e incomparable con la relaci&oacute;n entre cualquier otro pol&iacute;tico argentino y una fracci&oacute;n del electorado. No es s&oacute;lo encandilamiento emocional, que suele ser tratado con desprecio por personeros de la prensa dominante encandilados por otras luces. Se sustenta tambi&eacute;n en experiencias vividas durante sus Gobiernos por millones de familias y en que una parte de la poblaci&oacute;n concibe a Cristina como un dique de contenci&oacute;n ante nuevos experimentos de probada capacidad de da&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        La clase inaugural de la Escuela Justicialista N&eacute;stor Kirchner mostr&oacute; una postal congelada. Adem&aacute;s del fervor juvenil, se repitieron aplaudidores de primera fila carentes de capital pol&iacute;tico propio, primer plano en una sonrisa infantiloide, el rostro entre adusto y emocionado de <strong>M&aacute;ximo Kirchner</strong> y una sucesi&oacute;n de gr&aacute;ficos mal explicados por la vicepresidenta. 
    </p><p class="article-text">
        No s&oacute;lo hay una cristalizaci&oacute;n del razonamiento a la hora de abordar la &ldquo;econom&iacute;a bimonetaria&rdquo;, que la vicepresidenta comenta hace un tiempo como si no hubiera tenido responsabilidades en las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas de la pol&iacute;tica argentina. Hay, de hecho, una involuci&oacute;n en su pensamiento. 
    </p><p class="article-text">
        Cristina volvi&oacute; a exhibir el jueves cuadros que se&ntilde;alan que la gran mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses tienen d&eacute;ficit fiscal y, sin embargo, mantienen la inflaci&oacute;n en n&uacute;meros normales. Por lo tanto, deduce, el d&eacute;ficit no dispara el alza de precios. &ldquo;El d&eacute;ficit fiscal est&aacute; claro que no es la causa&rdquo;, dijo (<a href="https://www.youtube.com/watch?v=bWR22r3_KJQ" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">41&rsquo;30&rsquo;&rsquo;</a>). 
    </p><p class="article-text">
        Semejante conclusi&oacute;n deber&iacute;a ser el paso previo a aumentar el d&eacute;ficit todo lo necesario hasta terminar con la pobreza y financiar la gesta con emisi&oacute;n monetaria, porque Argentina, a diferencia de muchos pa&iacute;ses que aparecen en los cuadros, tiene el acceso al cr&eacute;dito bloqueado desde 2018, cuando colaps&oacute; el plan econ&oacute;mico de<strong> Mauricio Macri</strong> y el FMI acudi&oacute; al rescate de su deseo de reelecci&oacute;n y de los inversores internacionales que se hab&iacute;an tentado con las exorbitantes ganancias en d&oacute;lares v&iacute;a <em>carry trade</em>.
    </p><p class="article-text">
        Llevar la discusi&oacute;n sobre el d&eacute;ficit &mdash;que adem&aacute;s La C&aacute;mpora defiende hasta para regalar tarifas de servicios p&uacute;blicos a los ricos&mdash; a un nivel tan primitivo traza un puente con aquellos meses singulares del segundo mandato de Cristina en el que la responsabilidad del &aacute;rea econ&oacute;mica estaba dividida entre cuatro, con la actuaci&oacute;n estelar de <strong>Guillermo Moreno</strong>. As&iacute; termin&oacute; ese per&iacute;odo, en diciembre 2015, con inflaci&oacute;n de 25% anual y el balance de reservas de libre disponibilidad del Banco Central en cero, pese a que, <strong>en otra grosera tergiversaci&oacute;n, la vicepresidenta viene sosteniendo que hab&iacute;a fondos suficientes para levantar el cepo cambiario</strong>. No los hab&iacute;a, son n&uacute;meros p&uacute;blicos. Por ello, el macrismo financi&oacute; su aventura dando lugar a uno de los procesos de endeudamiento m&aacute;s da&ntilde;inos y acelerados de la historia argentina.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cristina incurre en errores de lectura demasiado burdos para una gobernante con su capacidad y experiencia, así como para su fuente cotidiana de consulta en la materia, Axel Kicillof. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ocurre que entre los d&iacute;as de Moreno en despachos oficiales y la zozobra actual hubo un candidato, Alberto Fern&aacute;ndez, nominado por Cristina, que hizo campa&ntilde;a en 2019 con la promesa de que habr&iacute;a que volver al equilibrio fiscal de los a&ntilde;os de <strong>N&eacute;stor Kirchner </strong>para evitar nuevos abismos. Y ahora, cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, la abogada de La Plata pretende reinventarse y decir que hay que discutir un programa para abordar la econom&iacute;a bimonetaria. 
    </p><p class="article-text">
        La vicepresidenta se vale de otro gr&aacute;fico para arribar a un nuevo equ&iacute;voco. Lee que la inflaci&oacute;n escal&oacute; a partir de marzo de 2022, en coincidencia con la aprobaci&oacute;n en el Congreso del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional negociado por<strong> Mart&iacute;n Guzm&aacute;n</strong>, lo que la lleva a celebrar que ella y su hijo acertaron con el pron&oacute;stico de que el programa ser&iacute;a inflacionario. 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s sea un acuerdo incumplible, pero la causa real de la estampida inflacionaria fue otra y es evidente. La invasi&oacute;n de Rusia a Ucrania el 24 de febrero de 2022 hizo que los &iacute;ndices inflacionarios se multiplicaran por al menos cinco en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses y por dos en la Argentina, que ya part&iacute;a de un piso alt&iacute;simo.
    </p><p class="article-text">
        Son errores de lectura demasiado burdos para una gobernante con su capacidad y experiencia, as&iacute; como para su fuente cotidiana de consulta en la materia,<strong> Axel Kicillof</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que las causas de la inflaci&oacute;n sean variadas (emisi&oacute;n, puja distributiva, inercia, amenaza devaluatoria, shock externo, concentraci&oacute;n) es utilizado por el cristinismo como un artilugio para empantanar el debate y discutir en <em>loop</em> si el d&eacute;ficit fiscal sin financiamiento es sustentable, como si la ausencia de progresos socioecon&oacute;micos en el segundo mandato de Cristina no proveyera la respuesta. Podr&iacute;a ser solamente tedioso, pero adem&aacute;s es dram&aacute;tico. 
    </p><h3 class="article-text">La jugada maestra que se demora</h3><p class="article-text">
        El sistema pol&iacute;tico espera una novedad: un plan, una jugada maestra, una candidatura. Sus partidarios siembran expectativas sobre la reversi&oacute;n de la decisi&oacute;n de bajarse por &ldquo;proscripci&oacute;n&rdquo;, algunos por convicci&oacute;n y otros por instinto de supervivencia. Si hay una invariante en la Cristina reciente es su poca vocaci&oacute;n por un tercer mandato. &ldquo;Ya viv&iacute;, ya di todo&rdquo; ha estado presente en muchos de sus discursos del &uacute;ltimo lustro. El tiempo dir&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Dada la probada capacidad de la vicepresidenta para reconfigurar el tablero pol&iacute;tico, muchos est&aacute;n a la expectativa de un paso creativo que reordene el cuarto oscuro y baje la espuma de candidaturas virtuales. O podr&iacute;a tener lugar un hito fundacional que cambie una din&aacute;mica pol&iacute;tica intoxicada. <strong>&iquest;Y si no hay nada que esperar?</strong> &iquest;Si las ideas que Cristina expone en sus clases magistrales en Resistencia, Viedma o La Plata, repitiendo hasta los <em>power points</em>, son todo lo que tiene para decir en este momento? &iquest;Si su meta no va m&aacute;s all&aacute; de negociar fuerte la constituci&oacute;n de listas para asegurar sillas a quienes ella considera leales para soportar la tormenta? 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Si las ideas que Cristina expone en sus clases magistrales en Resistencia, Viedma o La Plata, repitiendo hasta los power points, son todo lo que tiene para decir en este momento? </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A falta de definiciones sobre su propio campo, la conclusi&oacute;n m&aacute;s obvia de su discurso platense de Cristina es que eligi&oacute; confrontar con <strong>Javier Milei</strong> antes que con los jefes de Juntos por el Cambio (JxC). Tiene l&oacute;gica, dado el consenso de que el economista libertario est&aacute; creciendo en las encuestas a costa de la coalici&oacute;n conservadora, pero tambi&eacute;n del peronismo. <strong>Ante la rendici&oacute;n intelectual de la alianza de derecha que decidi&oacute; bailar al ritmo de las proclamas temerarias de su rival ultra, qu&eacute; sentido tendr&iacute;a para Cristina confrontar con alguien que no sea el due&ntilde;o del circo</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        En un &uacute;ltimo episodio del desvar&iacute;o que los <em>realpolitikers </em>explican con desparpajo, los autodefinidos &ldquo;moderados&rdquo; de JxC <strong>Horacio Rodr&iacute;guez Larreta</strong>,<strong> Gerardo Morales</strong> y <strong>Elisa Carri&oacute;</strong> dieron una c&aacute;lida bienvenida a <strong>Jos&eacute; Luis Espert</strong>. Los halcones desconf&iacute;an que es otra jugada de Larreta para seccionarles el mercado duro. Un hombre de Carri&oacute; lleg&oacute; a reconocerle a Espert su <a href="https://twitter.com/Maxiferraro/status/1651254492875173896" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">&ldquo;humanismo y valores republicanos&rdquo;</a>. Habr&aacute; que creer, y si no, &ldquo;c&aacute;rcel o bala&rdquo;, dilema hamletiano del economista menospreciado por Milei. 
    </p><p class="article-text">
        No hay receta probadamente exitosa ante el desaf&iacute;o que supone la derecha posfascista en el mundo. Algunos sugieren no subirse a sus debates en sus territorios, vaciarles el escenario. Cuando el extremismo cobra vuelo, una respuesta frecuente es la replicaci&oacute;n de su agenda, aunque sea en parte, para contener la fuga. Otros extienden el l&iacute;mite hasta establecer alianzas pragm&aacute;ticas en gobiernos locales, no nacionales, pero eso se va corriendo cada vez m&aacute;s, como en la ejemplar Finlandia. Hay fen&oacute;menos como <strong>Donald Trump</strong> o <strong>Jair Bolsonaro</strong> que encolumnan a todo el espectro del centroderecha a la derecha a fuerza de votos, aunque sea por un rato. En Francia, ante el Frente Nacional, rige hace dos d&eacute;cadas el cord&oacute;n sanitario, mancha venenosa para el que pacte. Como advierte la polit&oacute;loga<strong> Yanina Welp</strong>, el aislamiento puede servir para &ldquo;bloquear a la extrema derecha, pero no reduce la insatisfacci&oacute;n, sino que acrecienta la presunci&oacute;n de que las instituciones son manejadas por &eacute;lites alejadas de las necesidades del pueblo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Cristina le dio estatus de rival a Milei como nunca antes. Esta semana le funcion&oacute;. Probablemente el escenario sea otro en pocos meses y tenga que volver a lidiar con Macri, Rodr&iacute;guez Larreta o Clar&iacute;n. La mayor novedad estuvo dada por el c&oacute;mo.<strong> La l&iacute;der con cinco d&eacute;cadas de militancia pol&iacute;tica encontr&oacute; el registro</strong>. No inhibido, ni con sorna, ni comprensivo para no irritar a sus partidarios, ni con sociologismos exasperantes. Mostrando el verdadero rostro privilegiado de esa falsa rebeld&iacute;a del consultor de los <em>calls </em>caros con inversores. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; me ven&iacute;s a joder con que te tenemos miedo, mamarracho?&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Fuerte y claro. No cualquiera puede. Cristina, s&iacute;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Cristina Fernández de Kirchner, durante el acto en el Teatro Argentino de La Plata, el 29 de abril de 2023                            </span>
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        <em>SL</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>En una primera versi&oacute;n, la nota informaba que Alberto Fern&aacute;ndez acudi&oacute; en helic&oacute;ptero a la casa de Mex Urtizberea el lunes por la ma&ntilde;ana. El dato era incorrecto, porque el helic&oacute;ptero aterriz&oacute; en la cancha de Ferro por protocolo de seguridad y salud, aclararon fuentes oficiales.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastián Lacunza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/clase-magistral-ganada-tedio-hallazgo-tono-enfrentar-dueno-circo_129_10163683.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Apr 2023 03:03:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una clase magistral ganada por el tedio hasta el hallazgo de un tono para enfrentar al dueño del circo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cristina Fernández de Kirchner,Teatro Argentino,Elecciones 2023,Javier Milei,Economía bimonetaria,Alberto Fernández,La Cámpora]]></media:keywords>
    </item>
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