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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Denis Johnson]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/denis-johnson/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Denis Johnson]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Alguien viaja furiosamente hacia vos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/alguien-viaja-furiosamente-vos_129_10538395.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eba7a1bf-c3c7-4b1a-bd1f-09d6c7bcce6a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alguien viaja furiosamente hacia vos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Son cinco cuentos, según dicen, extraordinarios y singulares", escribe el autor. La vida y la muerte de un escritor, Denis Johnson, a partir de la lectura -postergada- de su libro póstumo.</p></div><p class="article-text">
        Cuando termin&eacute; el magn&iacute;fico <em>Los Monstruos que r&iacute;en</em>, empec&eacute; a buscar otro libro de <strong>Denis Johnson</strong> para leer. As&iacute; como Johnson fue adicto a la hero&iacute;na y otras yerbas y termin&oacute; en un hospital psiqui&aacute;trico a los veinti&uacute;n a&ntilde;os, uno se puede volver adicto a su literatura si da con alguno de sus libros. &iquest;C&oacute;mo era Denis Johnson? No dio muchos reportajes y en la foto que ilustra a uno est&aacute; con las manos en los bolsillos de un impermeable ochentoso, lo tiene abierto y se ve una camisa blanca. Su cara est&aacute; lejos de la belleza hegem&oacute;nica: es como las caras de los actores de <em>The Wire</em>, a medida que los ves en acci&oacute;n empiezan a parecerte singulares y hermosos. 
    </p><p class="article-text">
        Johnson naci&oacute; en Munich, Alemania, en 1949. Su padre trabajaba para la USIA (agencia de propaganda americana) y cuando pudo zafar de la casa paterna se meti&oacute; a estudiar en la Universidad de Iowa literatura creativa con <strong>Raymond Carver</strong>. A los diecinueve a&ntilde;os public&oacute; un libro de poemas que caus&oacute; lo que los franceses denominan un suceso de estima (le gusto mucho a pocos, pero certeros cr&iacute;ticos), el libro se llama <em>The man among the seals</em> y no est&aacute; traducido al castellano. Yo lo le&iacute; cuando estuve en Iowa porque en la biblioteca de la universidad hab&iacute;a un ejemplar y es una rara mezcla -lo que recuerdo- de <strong>T.S. Eliot</strong> y el rock and roll. 
    </p><p class="article-text">
        Si bien a los diecinueve la estaba rompiendo y sac&oacute; r&aacute;pidamente otro libro de poemas, &eacute;l tambi&eacute;n podr&iacute;a escribir, como <strong>Paul Nizan</strong> en el comienzo de <em>Aden Arabia</em>: &ldquo;He tenido veinte a&ntilde;os, no permitir&eacute; que nadie diga que es la edad m&aacute;s hermosa de la vida&rdquo;. Johnson -que estaba casado y daba clases en la universidad- se engancha con el alcohol (Carver no era una buena influencia) y con drogas duras, como la hero&iacute;na. Se acaba su primer matrimonio, pierde el trabajo en la universidad y empieza a andar a los tumbos en trabajos peque&ntilde;os hasta que termina internado con brotes esquizofr&eacute;nicos. Se recupera. Se hace cristiano, encuentra cierta paz y tomando toda su experiencia en el corredor de la muerte escribe <em>Hijo de Jes&uacute;s</em>, una colecci&oacute;n de cuentos que se pueden leer como novela, un libro inquietante que parece estar desfasado, corrido en la percepci&oacute;n, por donde se pasean drogadictos, ladrones, m&eacute;dicos falsos y un banco de suplentes en peores condiciones. El libro llama la atenci&oacute;n de la cr&iacute;tica y Johnson se hace un nombre. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras publica varios libros est&aacute; escribiendo uno tremendo: <em>&Aacute;rbol de humo</em>, sobre la guerra de Vietnam. Este libro tiene m&aacute;s de seicientas p&aacute;ginas y una trama con varios personajes pero que a veces se hacen dif&iacute;cil de seguir. Pero no importa, no aspira al realismo de las novelas de Tolstoi; en realidad es un largo poema que trata de entender como pueden existir Dios y ese infierno que es la guerra a la vez. Los libros de Johnson contagian como las esporas de los hongos mientras las mueve el viento del esp&iacute;ritu. 
    </p><p class="article-text">
        Denis Johnson muri&oacute;&nbsp;en 2017 a los sesenta y siete a&ntilde;os. De c&aacute;ncer de h&iacute;gado, como <strong>Carlos Castaneda</strong>. En sus &uacute;ltimo d&iacute;as estuvo terminando un libro que se llama <em>El favor de la sirena</em>. Son cinco cuentos, seg&uacute;n dicen, extraordinarios y singulares. Y que reflexionan sobre la inminencia del fin de la vida. Se public&oacute; p&oacute;stumo. Lo empec&eacute; a buscar, pero no estaba en el pa&iacute;s. Random lo hab&iacute;a publicado en Espa&ntilde;a. Llam&eacute; a <strong>Alejandro Linshespir</strong>, un amigo que vive all&aacute; y le ped&iacute; que me lo comprara y que me lo mandara con alg&uacute;n amigo o amiga que viniera para ac&aacute;. Lo compr&oacute; enseguida. Pero cuando fue un amigo que me lo podr&iacute;a traer se le olvid&oacute; d&aacute;rselo. 
    </p><p class="article-text">
        Una noche me llam&oacute; por tel&eacute;fono y me dijo: Me olvid&eacute; de d&aacute;rselo a X. En cuanto venga alguien de nuevo te lo mando. Otra noche me llam&oacute; y me dijo: Lo estoy leyendo, es genial. Hay un relato sobre una mujer cuyo marido se va a la guerra y ella se queda cuidando al hijo. Todas las noches el hijo le dice que extra&ntilde;a al padre y ella, en la choza donde vive en una zona rural, prende la l&aacute;mpara y en la pared se refleja la sombra del ni&ntilde;o. Ella le dice: esa sombra es tu pap&aacute;. El ni&ntilde;o se duerme todas las noches saludando a la sombra: &ldquo;Buenas noches pap&aacute;&rdquo;. &iquest;Sigo?, me dijo Alejandro. S&iacute;, le dije. Al final el padre vuelve de la guerra, pero el hijo no lo reconoce. Le dice que su padre es la sombra. El padre enloquece y se va de la casa. La mujer se tira al r&iacute;o que corre por detr&aacute;s de donde viven y se ahoga. Cuando el padre se entera, le agarra un remordimiento terrible y vuelve a la casa para cuidar al hijo. Pero todo sale mal. &iquest;Sigo?, me dijo mi amigo. No, le dije. Quiero leerlo yo. Voy a hablar con un vendedor que conozco que me consigue libros. Ok, dice mi amigo y antes de cortar, me dice: Mejor si lo consegu&iacute;s all&aacute; porque me gustar&iacute;a qued&aacute;rmelo. 
    </p><p class="article-text">
        Llamo al vendedor de libros y le pregunto si me puede conseguir <em>El favor de la sirena</em>, de Denis Johnson. A los tres d&iacute;as me informa que tiene un ejemplar en ingl&eacute;s. Yo le digo que no hablo ning&uacute;n idioma, que a veces me cuesta el castellano. Que a veces puedo hablar un idioma que engloba a todos los dem&aacute;s, pero que se asustar&iacute;a si me escuchara. De todas maneras, le digo, ese lenguaje me visita cada vez menos. Entiendo, me dice y corta. Me acuerdo del vendedor de libros, de la vez que fui a buscar una novela a su domicilio y hac&iacute;a un calor demencial. Viv&iacute;a en el barrio de Belgrano y ten&iacute;a un monoambiente repleto de bibliotecas donde hab&iacute;an libros y cds y una mesa donde ten&iacute;a una computadora. Ten&iacute;a tambi&eacute;n un aire acondicionado poderoso y era como entrar a un igl&uacute; del &aacute;rtico entrar a esa habitaci&oacute;n. Hab&iacute;a en un carrito un bebe muy abrigado que estaba de espaldas a m&iacute;, mirando un amplio ventanal y al que el vendedor de libros le acomodaba, mientras buscaba mi encargo, la mamadera. 
    </p><p class="article-text">
        Me llama Andr&eacute;s, otro amigo que vive un tiempo en Espa&ntilde;a y otro en Buenos Aires. Me pregunta ciertas cosas y yo le pregunto, que ya que est&aacute; en Espa&ntilde;a, si me puede comprar <em>El fervor de la sirena</em>, de Denis Johnson. Me dice: Ya, de inmediato. No me sale el Fervor, me sale <em>El favor de la sirena</em>, me dice. S&iacute;, le digo, me equivoqu&eacute;, es el Favor de la sirena. Listo, dice, me compr&eacute; tambi&eacute;n uno para m&iacute;.&nbsp;Me dice que me lo va a mandar con Gabriel, un amigo en com&uacute;n que va a Espa&ntilde;a en unos d&iacute;as y vuelve. Genial, le digo. Pero Gaby vuelve con las manos vac&iacute;as. Andr&eacute;s se olvid&oacute; de d&aacute;rmelo, me dice. Andr&eacute;s al tel&eacute;fono: El &uacute;ltimo cuento del libro de Denis Jonhson es tremendo, me dice. Me imagino, le digo. 
    </p><p class="article-text">
        Pienso que va a empezar a cont&aacute;rmelo, pero me dice: Te lo estoy mandando para all&aacute; con una amiga. Gracias, le digo. &iquest;Cu&aacute;ndo viene? Sale est&aacute; tarde. Calculo en cu&aacute;nto tiempo lo podr&eacute; tener para leer. Pienso en los versos de <strong>John Ashbery</strong> que tanto me gustan: &ldquo;Desde alguna parte alguien viaja furiosamente hacia vos/ a una velocidad incre&iacute;ble/ viaja d&iacute;a y noche/ a trav&eacute;s de la nieve y el calor del desierto, a trav&eacute;s de torrentes/ a trav&eacute;s de gargantas/ aunque &iquest;podr&aacute; encontrarte/ reconocerte cuando te vea?/ &iquest;darte lo que tiene para vos?&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabián Casas]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Sep 2023 03:37:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alguien viaja furiosamente hacia vos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Denis Johnson,Raymond Carver,John Ashbery]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Denis Johnson, en el corazón de las tinieblas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/denis-johnson-corazon-tinieblas_129_10180553.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/553aba13-0746-41ad-9cb5-163f5617c1d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Denis Johnson, en el corazón de las tinieblas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"¿Por qué cuándo soñamos somos geniales y construimos personajes y situaciones potentes, y cuando nos despertamos somos tan previsibles?", se pregunta el autor, al recuperar lecciones de escritura de Johnson y, también, de César Aira, Rodrigo Fresán, V.S. Naipaul y Joseph Conrad.</p></div><p class="article-text">
        Se trata del veros&iacute;mil, no del saber. Lo que sepas a veces no sirve para nada. Estoy en un auto hablando con un amigo y le digo, de golpe, sin que nada me haya hecho suponer que iba a decir esto: lo que nos cuesta en la vida es crear un veros&iacute;mil. No para los dem&aacute;s, sino para nuestro mundo interior. Lo que piensan los dem&aacute;s, la lluvia &aacute;cida de las opiniones, las bendiciones, el humor, todo se convierte en un &aacute;rbol de humo. Pero crear un veros&iacute;mil para tu mundo interior, para que te puedas parar en medio las m&aacute;s furiosas tormentas, eso es necesario y precioso. 
    </p><p class="article-text">
        Los escritores que hacen funcionar la realidad a su favor no se traban pensando en &ldquo;&iquest;C&oacute;mo se tendr&iacute;a que narrar esto?, &iquest;Si desarrollo la novela en la guerra del catorce voy a buscar material que me informe exactamente que pas&oacute;?, &iquest;Y si tengo que hacer hablar a un chino?, &iquest;C&oacute;mo hago si yo no s&eacute; mandar&iacute;n?&rdquo; Bien, <strong>C&eacute;sar Aira </strong>los har&iacute;a hablar como los doblaban en las pel&iacute;culas de <em>S&aacute;bados de super acci&oacute;n</em>, cuando, por ejemplo, un japon&eacute;s trataba de sacarle algo a un prisionero: &ldquo;Ahola velas maldito amelicano, conocel&aacute;s los placeres de la toltula japonesa&rdquo;. Y uno le cree porque Aira crea constantemente veros&iacute;mil. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Los monstruos que r&iacute;en</em> es una novela de <strong>Denis Johnson</strong>. Y eso es decir mucho, ya que Johnson -escritor de novelas, obras de teatro, cuentos, poes&iacute;as y cr&oacute;nicas- nunca deja que el g&eacute;nero se tranquilice. Tengo muchos libros de Johnson desde que qued&eacute; atrapado con un librito corto de cuentos titulado <em>Hijo de Jes&uacute;s</em>. En espa&ntilde;ol existe una extraordinaria traducci&oacute;n de <strong>Rodrigo Fres&aacute;n</strong>. Recuerdo que una vez hablando con &eacute;l o a trav&eacute;s de un correo electr&oacute;nico, &eacute;l me ponderaba los poemas de Johnson -antes de publicar narrativa empez&oacute; con libros de poemas- y yo le ped&iacute;a que los tradujera.
    </p><p class="article-text">
        Johnson es muchos escritores en un mismo escritor. Tenemos los relatos de <em>Hijo de Jes&uacute;s</em>, una visi&oacute;n de un mundo de adictos, con personajes violentos y oscuros, pero tambi&eacute;n comunes y nada sofisticados. Los cuentos que forman este libro magistral paracen un sue&ntilde;o inducido por alg&uacute;n somn&iacute;fero, con la diferencia de que no pod&eacute;s despertarte. En realidad, ya est&aacute;s despierto. &iquest;Por qu&eacute; cu&aacute;ndo so&ntilde;amos somos geniales y construimos personajes y situaciones potentes, y cuando nos despertamos somos tan previsibles? 
    </p><p class="article-text">
        En un sue&ntilde;o tu mujer est&aacute; construida con la cara de tu hermana y tiene el car&aacute;cter de una amiga que conociste en el secundario. Vos camin&aacute;s descalzo, porque en los sue&ntilde;os nadie te ordena &ldquo;Zapatero a tus zapatos&rdquo;, en realidad te pod&eacute;s poner tacos o zapatillas o caminar por la ruta en malla, mientras los autos&nbsp;pasan por tu costado , a toda velocidad. Y con los restos diurnos, con lo que nuestro consciente no precis&oacute;, elaboramos la decoraci&oacute;n del sue&ntilde;o. Pero cuando nos despertamos nos ponemos en escritores y con un l&aacute;piz de escritor en un escritorio de escritor s&oacute;lo se puede hacer literatura. Ya no hay personajes inestables y m&uacute;ltiples. 
    </p><p class="article-text">
        Los libros de Denis Johnson parecen salir de los sue&ntilde;os. Y tienen una presi&oacute;n estil&iacute;stica, un fraseo, casi m&aacute;gico. &iquest;C&oacute;mo se puede escribir as&iacute;? Pensamos mientras los leemos. En Los monstruos que rien, lo que se narra es la historia de una amistad. Pero los amigos son dos esp&iacute;as -para decirlo de alguna manera- uno se llama Roland Nair y es dan&eacute;s &ndash;pero no sabe hablar bien dan&eacute;s- y trabaja para los servicios secretos de Estados Unidos, el otro se llama Michael Adriko, y es un buscavidas, un mercenario. Los dos personajes se conocieron en &Aacute;frica haciendo contrainteligencia o lo que eso signifique y ahora se rencuentran porque Adriko invita a Nair a Freetown, Sierra Leona, para que presencie su boda con Dadivia, una chica de la que Nair se va a terminar enamorando. En el medio de todo, Johnson describe sistemas de correos secretos, formas de enlace de los agentes de la CIA o de la OTAN, situaciones que parecen tener en el escritor un supuesto saber pero que, uno sabe, no importa para nada porque est&aacute; construyendo veros&iacute;mil con la basura industrial que dejan las guerras y las noticias falsas y todo el imaginario que nos ronda a trav&eacute;s del material que nos vemos obligados a leer para estar informados. Johnson tiene la precisi&oacute;n de las pesadillas para narrar. Uno puede oler las habitaciones de los hoteles africanos, con la luz cortada y el agua goteando en los ba&ntilde;os. Uno pisa las carreteras enlodadas junto con los personajes: sus relatos se huelen, se tocan, no transmiten una experiencia, son tu experiencia. 
    </p><p class="article-text">
        Una cosa m&aacute;s: este libro me recuerda a <em>Un recodo del r&iacute;o</em>, la novela incre&iacute;ble de <strong>V.S. Naipaul</strong> que sucede en Africa, tambi&eacute;n a <em>El coraz&oacute;n de las tinieblas</em>, de <strong>Joseph Conrad</strong>. Lo &uacute;nico, que no se sabe qui&eacute;n es realmente Kurtz. Sobre el final, un personaje dice: (iba a escribir qui&eacute;n era el personaje, pero como la novela tiene la estructura de un sue&ntilde;o,ya no importa qui&eacute;n habla) &ldquo;Una vez dijiste&nbsp;que la frialdad de mi coraz&oacute;n te convertir&iacute;a en una mujer amargada. Creo que me elegiste justamente por esa raz&oacute;n. Debiste de quererlo as&iacute;. Si est&aacute;s amargada es por decisi&oacute;n tuya, y creo que me elegiste a m&iacute;, simplemente como instrumento . As&iacute; que d&eacute;jalo ya. Dej&aacute; de quejarte todo el tiempo en mi mente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>FC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabián Casas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/denis-johnson-corazon-tinieblas_129_10180553.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 May 2023 03:01:33 +0000]]></pubDate>
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