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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Onlyfans]]></title>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La mirada homoerótica en el cine antes de los tiempos de Instagram y Onlyfans]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/mirada-homoerotica-cine-tiempos-instagram-onlyfans_1_10188537.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5669585a-2d83-4770-bd9b-81811d214e8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La mirada homoerótica en el cine antes de los tiempos de Instagram y Onlyfans"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Alberto Mira analiza en el ensayo 'Entre la cámara y la carne. El cine homoerótico en 25 películas' cómo los directores han mirado y creado erotismo a través del cuerpo masculino.</p></div><p class="article-text">
        Una de las cl&aacute;sicas preguntas del quesito rosa del Trivial es qu&eacute; pel&iacute;cula gan&oacute; el primer <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/coda-rompe-estadisticas-gana-oscar-mejor-pelicula_1_8867046.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Oscar de la historia</a>. Cualquier cin&eacute;filo responder&iacute;a r&aacute;pidamente que <em>Alas,</em> la pel&iacute;cula de William A. Wellman sobre dos j&oacute;venes que comparten inter&eacute;s rom&aacute;ntico por la misma chica y que acabar&aacute;n alistados juntos para convertirse en pilotos de combate. Lo que no suele preguntar el Trivial y muchos no saben es que <em>Alas</em>, estrenada en 1927, ya inclu&iacute;a el que se considera el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/beso-lesbico-lightyear-excepcion-cine-familiar-esconde-diversidad-sexual_1_9125096.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">primer beso gay de la historia del cine</a>. Esos dos hombres, rivales por el amor de una mujer, acababan compartiendo una amistad que con el paso de los a&ntilde;os ha sido estudiada como una de las primeras representaciones homosexuales en pantalla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al final del filme, con uno de los j&oacute;venes a punto de morir, el otro le besar&aacute; en la boca mientras le acaricia el pelo consol&aacute;ndole en sus &uacute;ltimos instantes. No es un beso pasional, y muchos consideran que ah&iacute; solo hay una amistad, pero en un momento en el que la representaci&oacute;n del amor y la pasi&oacute;n entre personas del mismo sexo estaba oculta o prohibida, aquella escena se convirti&oacute; en algo liberador y er&oacute;tico para muchos hombres que ve&iacute;an su propia fantas&iacute;a plasmada en una sala de cine. &iquest;<a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/fuego-fatuo-delicioso-cuento-queer-erotico-musical-heredero-real-bombero_1_10085078.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Hay algo homoer&oacute;tico</a> en aquella escena? &iquest;Puede alguien sentir deseo al ver aquel beso que hoy nos parece inocente?
    </p><p class="article-text">
        Hollywood siempre ha usado a la mujer como reclamo er&oacute;tico, como mercanc&iacute;a para vender fantas&iacute;as sexuales y fetichistas a los consumidores y fruto de la mente de los directores. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/primeros-planos-camaras-lentas-lenguaje-machista-cine-normaliza-depredador-sexual_1_10012732.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">El cine crea un lenguaje que est&aacute; basado en esas fantas&iacute;as</a>. La mirada de arriba a abajo, el plano corto de las piernas&hellip; Tambi&eacute;n narrativamente. Pero en alg&uacute;n momento, el deseo homoer&oacute;tico entra en juego. Ya no son solo ellas las que se convierten en objetos mirados, sino que son ellos los que lo son. Un deseo homoer&oacute;tico que tambi&eacute;n avanza con el paso del tiempo y que se va despojando de ataduras seg&uacute;n se consiguen derechos para la comunidad LGTBI. Aquel beso de 1927 hoy no se rodar&iacute;a as&iacute;. Hoy el deseo homoer&oacute;tico puede estallar en pantalla en obras como<em> El poder del perro </em>o incluso en una escena aparentemente nimia como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/top-gun-maverick-tom-cruise-pone-gafas-chupa-aviador-salvar-cine_129_9022388.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">el juego de v&oacute;ley playa en</a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/top-gun-maverick-tom-cruise-pone-gafas-chupa-aviador-salvar-cine_129_9022388.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em> Top Gun</em></a> y su secuela o en pel&iacute;culas que son cl&aacute;sicos entre el p&uacute;blico heterosexual como <em>Le llaman Bodhi.</em>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Visto ahora, aquella escena es timorata. En una &eacute;poca donde todo se mira y se vende es dif&iacute;cil construir un deseo basado en el misterio, en el suspense cinematogr&aacute;fico. &iquest;Qu&eacute; es deseable en tiempos de mostrar el culo en Instagram? &iquest;Qu&eacute; hay de misterioso cuando todos los cuerpos adolescentes salen sin camiseta en cualquier serie en <em>prime time? </em>&iquest;Qu&eacute; puede excitar las bajas pasiones cuando el cuerpo es algo que se observa en Onlyfans pagando un m&oacute;dico precio? Todas esas preguntas son las que se hace Alberto Mira en su ensayo <em>Entre la c&aacute;mara y la carne. El cine homoer&oacute;tico en 25 pel&iacute;culas </em>(Editorial Egales).
    </p><h3 class="article-text">Lo er&oacute;tico nos posiciona</h3><p class="article-text">
        No es solo un compendio de pel&iacute;culas con escenas homoer&oacute;ticas, sino un ensayo concienzudo y minucioso sobre la evoluci&oacute;n en la construcci&oacute;n del deseo homoer&oacute;tico a trav&eacute;s de la historia del cine y si ese concepto tiene alg&uacute;n sentido en el momento actual. Lo hace, primero, pregunt&aacute;ndose qu&eacute; es el erotismo y dejando claro que todo depende de la mirada y que toda mirada est&aacute; &ldquo;invadida de ideolog&iacute;a&rdquo;. &ldquo;Aunque el deseo es personal y fluido, la ideolog&iacute;a hace que se prefieran ciertas manifestaciones y actualmente la ideolog&iacute;a que determina las formas del deseo en el arte comercial occidental es capitalista. Otras tradiciones er&oacute;ticas en torno al hombre implican otras preferencias. Lo er&oacute;tico siempre nos posiciona. Est&aacute;n quienes contemplan y est&aacute; lo contemplado. El espectador es el v&eacute;rtice de un tri&aacute;ngulo; los otros dos son la c&aacute;mara y el cuerpo representado&rdquo;, dice el autor en su libro.
    </p><p class="article-text">
        La evoluci&oacute;n del cuerpo masculino deseado tambi&eacute;n es clara. Poco tienen que ver Paul Newman o Robert Redford con aquellos a&ntilde;os 80 donde el cuerpo culturista de Arnold Schwarzenegger o Sylvester Stallone era el que se pon&iacute;a como centro de la mirada homoer&oacute;tica. Y nada tienen que ver ellos con el gusto por la figura griega y cercana a los efebos que se ve en series como<em> &Eacute;lite</em> o en el &eacute;xito de actores como Timoth&eacute;e Chalamet, aunque la t&oacute;nica dominante siempre responde a la belleza grecolatina que hemos visto desde tiempos inmemoriales en cuadros y esculturas.
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                José Luis Manzano en &#039;Navajeros&#039;, una de las películas analizadas en el libro.                            </span>
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        25 pel&iacute;culas que van desde aquella<em> Alas </em>que dio comienzo a todo a<em> Beachrats</em>, la m&aacute;s reciente, pero pasando por ejemplos capitales como el cine de Almod&oacute;var, <em>The Rocky Horror Picture Show</em>, Pasolini o Eloy de la Iglesia. Un trabajo que es la condensaci&oacute;n de d&eacute;cadas de lectura sobre &ldquo;representaciones del cuerpo masculino como objeto er&oacute;tico&rdquo;. De esas lecturas sali&oacute; una idea que provoc&oacute; este libro. &ldquo;Todos estos libros sobre cine gay, incluyendo los m&iacute;os, muestran que el deseo, nuestras obsesiones er&oacute;ticas, muchas veces en lugar de liberarnos nos esclavizan&rdquo;, asegura el autor, que cree que hablar sobre &ldquo;la cuesti&oacute;n er&oacute;tica como fantas&iacute;a&rdquo; era algo que no hab&iacute;a sido tan transitado. Especialmente en el cine. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esto en parte es porque durante mucho tiempo no se pod&iacute;a representar el cuerpo masculino como objeto er&oacute;tico en el cine. T&uacute; pod&iacute;as ver objetos er&oacute;ticos, pod&iacute;as ir al cine y ver a William Holden, o quien fuera, como algo er&oacute;tico, pero la c&aacute;mara no hac&iacute;a nada al respecto. Me interesaba mucho ver c&oacute;mo, en realidad, aunque no se hac&iacute;a mucho, s&iacute; que hab&iacute;a un mont&oacute;n de directores que fueron buscando esto y a veces hay algunos casos muy sorprendentes. Por ejemplo, me di cuenta de que quien hace esto mucho es Andy Warhol, que ten&iacute;a una gran fama de ser alguien como muy distante, de ser alguien que no hablaba mucho de carne, y sin embargo realmente fue de los primeros que mir&oacute; el cuerpo masculino er&oacute;tico de una manera expl&iacute;cita, era el objeto de la mirada&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">La mirada del director</h3><p class="article-text">
        Ese deseo homoer&oacute;tico no tiene que ver con la trama, ni con la imagen positiva o negativa de la homosexualidad, sino que tiene que ver con c&oacute;mo el director rueda y transmite el cuerpo masculino al espectador y qu&eacute; provoca en ellos. &ldquo;El cine s&iacute; que establece miradas, y estas miradas pueden ser miradas de placer que no siempre son liberadoras y no siempre son pol&iacute;ticamente correctas&rdquo;, apunta Alberto Mira, que cuenta c&oacute;mo cuando inici&oacute; su investigaci&oacute;n y compart&iacute;a sus dudas en Facebook muchos acusaban al cine de erotizar &ldquo;siempre a los mismos cuerpos&rdquo;. Algo que &ldquo;es verdad&rdquo; y que une al cine con las esculturas griegas, donde tambi&eacute;n hay siempre &ldquo;el mismo tipo de cuerpo&rdquo;. &ldquo;El mismo que est&aacute; en las pinturas del Renacimiento, el mismo que hay en los anuncios de Calvin Klein, el mismo tipo de cuerpo en el cine. El cuerpo erotizado masculino tiene unas determinadas caracter&iacute;sticas. Entonces me interesaba mucho c&oacute;mo la c&aacute;mara lo captaba, qu&eacute; aporta el cine a esto&rdquo;.
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                &#039;Le llaman Bodhi&#039;, clásico heterosexual con mirada homoerótica.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Cuando se habla de la &lsquo;mirada&rsquo; en el cine <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/laura-mulvey-mujer-trozo-carne_1_3343497.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">siempre se menciona a Laura Mulvey</a>, la te&oacute;rica que mostr&oacute; c&oacute;mo siempre responde a una mirada masculina y machista. &iquest;Ocurre lo mismo cuando esa c&aacute;mara patriarcal trata a otro hombre como objeto de deseo? Para Alberto Mira, el simple hecho de que sea un hombre quien es mirado ya supone &ldquo;un cambio&rdquo; y &ldquo;un gesto radical&rdquo;. &ldquo;Esta ser&iacute;a mi respuesta personal. Que s&iacute;, que tiene algo radical, que va a contracorriente, que va un poco a contrapelo. Ahora bien, al dedicarnos a ensalzar la figura del hombre como como objeto de deseo, en realidad estamos dando m&aacute;s poder al hombre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En<em> Entre la c&aacute;mara y la carne</em>, el autor esboza en su introducci&oacute;n y conclusi&oacute;n los cambios en el homoerotismo en la actualidad, donde en las series &ldquo;los hombres son bellos y tienen m&aacute;s protagonismo en series como<em> &Eacute;lite</em>&rdquo; donde &ldquo;suelen ser hombres cis que, generalmente, tienen unos cuerpos privilegiados&rdquo;. Pide tiempo para valorar si lo que est&aacute; pasando es bueno o malo, y ser&aacute;n otros los que lo juzguen, pero para &eacute;l tiene una parte positiva que &ldquo;de repente haya cuerpos a los que se puede mirar sin tener que pedir permiso y sin tener que pagar consecuencias&rdquo;. Pero tambi&eacute;n piensa en la parte negativa. &ldquo;Tener ahora 20 a&ntilde;os tiene que ser muy, muy complicado, porque hay un &eacute;nfasis en el cuerpo que en mi &eacute;poca no estaba. En mi &eacute;poca se nos dec&iacute;a aquello de &lsquo;el hombre y el oso, cuanto m&aacute;s feo, m&aacute;s hermoso&rsquo;. No ten&iacute;amos ninguna obligaci&oacute;n de ser guapos y ahora para hacer cine y televisi&oacute;n hay que serlo, y eso tiene que generar una competitividad muy grande dentro de los chavales&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Casi todos los artistas homosexuales eran burgueses que utilizaban cuerpos proletarios para sus fantasías porque al proletario se le podía pagar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alberto Mira</span>
                                        <span>—</span> Escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esa liberalizaci&oacute;n del erotismo ha hecho que tambi&eacute;n pierda parte de su atractivo y su misterio el hecho de mirar desde la butaca del cine. Un momento en el que &ldquo;sin ning&uacute;n tipo de fantas&iacute;a, todo se exhibe y no tiene nada que ver con el lugar donde t&uacute; est&aacute;s&rdquo; como espectador. Antes era como &ldquo;mirar a trav&eacute;s del ojo de la cerradura&rdquo;. &ldquo;Esto ser&iacute;a una cuesti&oacute;n para soci&oacute;logos, pero es verdad que ha habido un cambio y que estos nuevos fen&oacute;menos, como Onlyfans, son una cosa muy distinta a la elaboraci&oacute;n de la fantas&iacute;a por parte del espectador. Antes hab&iacute;a una mirada de la c&aacute;mara sobre el cuerpo de los actores. Ahora, de repente, lo que tienes es que los propios chavales se miran al espejo y hacen sus propios v&iacute;deos sobre su propio cuerpo. Esto es una din&aacute;mica totalmente nueva y totalmente distinta a la del libro&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En el libro hablamos de pel&iacute;culas donde alguien mira un cuerpo y lo introduce en una narrativa. Ahora es alguien que exhibe un cuerpo y lo emite por todas partes. Estamos en un nuevo periodo, pero yo creo que esto s&iacute; que ser&iacute;a otro libro, porque este nuevo periodo no tiene narrativas. Para m&iacute; es muy importante que la mirada conduzca hacia una narrativa. Ahora no hay ning&uacute;n obst&aacute;culo, y por lo tanto toda la teor&iacute;a que yo tengo de que hab&iacute;a que vencer ciertos obst&aacute;culos para ejercer una mirada democr&aacute;tica, toda esa teor&iacute;a se va a pique con el momento actual&rdquo;, subraya.
    </p><h3 class="article-text">Cuerpos fascistas y proletarios</h3><p class="article-text">
        Entre los 25 ejemplos, algunos rompen con lo establecido. Alberto Mira cuestiona tambi&eacute;n esa fascinaci&oacute;n por el cuerpo obrero que muchos artistas burgueses han tenido a lo largo de la historia. La que ten&iacute;a Gil de Biedma y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/romance-abertzale-guardia-civil-eloy-iglesia-rodo_1_8914165.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">la que ten&iacute;a Eloy de la Iglesia</a> cuando captaba con su c&aacute;mara el erotismo del cuerpo de Jos&eacute; Luis Manzano en pel&iacute;culas como <em>Navajeros</em> o <em>Colegas</em>. Un cap&iacute;tulo donde el autor muestra &ldquo;que el deseo a veces no tiene correcci&oacute;n pol&iacute;tica en absoluto&rdquo;. &ldquo;Casi todos los artistas homosexuales eran burgueses que utilizaban cuerpos proletarios para sus fantas&iacute;as porque al proletario se le pod&iacute;a pagar. Y entonces hab&iacute;a un tema que era y es inc&oacute;modo, pero me gusta entrar en terrenos inc&oacute;modos y Eloy de la Iglesia lo es. Me parece que es un gran cineasta y me parece que no es incompatible el hecho de que sea alguien radical, el hecho de que sea alguien claramente de izquierdas en sus pel&iacute;culas, y que al mismo tiempo estuviera ejerciendo un tipo de mirada que el activismo contempor&aacute;neo lo ve problem&aacute;tico, porque es problem&aacute;tico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n dedica un art&iacute;culo a <em>300</em>, donde califica lo que hace Zack Snyder como &ldquo;fascismo corporal&rdquo;. Aqu&iacute; se demuestra que &ldquo;cierto tipo de pel&iacute;culas, a pesar de nuestra fascinaci&oacute;n, est&aacute;n hechas desde una ideolog&iacute;a que es muy reaccionaria y muy conservadora&rdquo;. &ldquo;En esta pel&iacute;cula, la frase clave que creo que est&aacute; citada en el art&iacute;culo es cuando el director dijo que puso este tipo de cuerpos porque esta pel&iacute;cula era para adolescentes y a un adolescente nada le da m&aacute;s p&aacute;nico que que alguien le penetre. Quer&iacute;a que estuviera toda la fantas&iacute;a de la penetraci&oacute;n para un adolescente y que esto le diera terror o que se tratase de imponer a esto. Entonces s&iacute; que es verdad que esa pel&iacute;cula para m&iacute; ideol&oacute;gicamente es muy problem&aacute;tica. Otra cosa es que cuando la veo est&eacute;ticamente me parece muy interesante&rdquo;, zanja. 25 formas de mirar el cuerpo masculino que sirven para entender c&oacute;mo una c&aacute;mara puede provocar los deseos m&aacute;s salvajes en el espectador.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Zurro]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 May 2023 13:26:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La mirada homoerótica en el cine antes de los tiempos de Instagram y Onlyfans]]></media:title>
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