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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - 20 años de kirchnerismo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/20-anos-de-kirchnerismo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - 20 años de kirchnerismo]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[20 años de kirchnerismo: origen, apogeo y largo declive de una ambición desmesurada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/20-anos-kirchnerismo-origen-apogeo-declive-ambicion-desmesurada_129_10228393.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/79705b8c-0a16-43bd-b463-aaa4bb0f0320_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="20 años de kirchnerismo: origen, apogeo y largo declive de una ambición desmesurada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El kirchnerismo apareció a la luz de las convulsiones de finales 2001, casi por azar, de la mano de Eduardo Duhalde. Durante su gobierno, Kirchner alternó la razón y la furia con una marcada vocación por la gestión. Con Cristina Fernández se acentuó su tendencia hegemónica y autoritaria. La experiencia actual y su lenta declinación en la política argentina.</p></div><p class="article-text">
        El 24 de marzo de 2004, avanzado ya el primer a&ntilde;o de su gesti&oacute;n, <strong>N&eacute;stor Kirchner </strong>consagr&oacute; <strong>el regreso de la pasi&oacute;n a la pol&iacute;tica argentina. </strong>Hab&iacute;a habido convulsiones y hab&iacute;a habido muertes, c&oacute;mo no, en el estallido de la crisis de 2001, pero puede decirse arbitrariamente que fue en aquel acto de la inauguraci&oacute;n del Museo de la Memoria en la Escuela de Mec&aacute;nica de la Armada cuando Kirchner fij&oacute; el rumbo, sell&oacute; el relato que a&uacute;n perdura.
    </p><p class="article-text">
        Aquel gesto de contrici&oacute;n de Kirchner en nombre del Estado nacional por los cr&iacute;menes cometidos d&eacute;cadas atr&aacute;s por la dictadura condujo parad&oacute;jicamente al presidente hacia<strong> un largo camino de omisiones y distorsiones, de enfrentamientos y conflictos que contribuyeron a la construcci&oacute;n de su poder, a su propia identidad y a la del kirchnerismo y a la perdurabilidad de su proyecto.</strong> A la distancia, se han revelado nocivos fuera de esos objetivos. Si como muchos hoy aceptan, la apuesta m&aacute;s condenable de Kirchner fue el haber agitado una tradicional vocaci&oacute;n fratricida de la sociedad argentina por medio de la confrontaci&oacute;n permanente, <strong>impresiona que el juego se hubiera cobrado en &eacute;l mismo a una de sus v&iacute;ctimas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El kirchnerismo apareci&oacute; a la luz de aquellas convulsiones de 2001, casi por azar. Aunque su genealog&iacute;a hay que rastrearla una d&eacute;cada atr&aacute;s. A finales de 1991, desde los confines del pa&iacute;s N&eacute;stor Kirchner<strong> hab&iacute;a abrazado el liderazgo transformador de Carlos Menem y la audacia reformista de Domingo Cavallo</strong> y ordenado una econom&iacute;a peque&ntilde;a y por entonces desquiciada como la de Santa Cruz. Detr&aacute;s de un duro programa en el que sobresalieron <strong>las reformas administrativas y el rigor fiscal</strong>, Kirchner debut&oacute; en la gobernaci&oacute;n con un decreto por el que dispuso el no pago del salario de diciembre y el medio aguinaldo de funcionarios y empleados p&uacute;blicos y un recorte de los salarios de enero, adem&aacute;s de la suspensi&oacute;n de las discusiones paritarias del sector. No fue sencillo imponer un ajuste de esa dimensi&oacute;n en una provincia a&uacute;n hoy ind&oacute;mita, pero Kirchner <strong>logr&oacute; empu&ntilde;ar todos los cabos del poder local en el m&aacute;s puro estilo caudillista,</strong> maniat&oacute; a la justicia, someti&oacute; a la prensa y, mediante sucesivas reformas en la Constituci&oacute;n provincial, se mantuvo ininterrumpidamente en la gobernaci&oacute;n durante los siguientes doce a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es igual de cierto que, en la segunda parte de los &acute;90, Kirchner empez&oacute; a advertir sobre el costo social de las transformaciones de Menem-Cavallo, un eje en torno al cual iba a reconstruir su narrativa pol&iacute;tica temprana y sobre el que se elev&oacute; por primera vez la figura de Cristina Fern&aacute;ndez en el Congreso de la Naci&oacute;n. <strong>Esas transformaciones encontraron sin embargo a Kirchner como uno de sus principales beneficiarios.</strong> Desde la perspectiva de la defensa de los intereses de Santa Cruz, el gobernador acompa&ntilde;&oacute; activamente el proceso de desregulaci&oacute;n y privatizaci&oacute;n de la empresa YPF. La provincia obtuvo por esos a&ntilde;os el reconocimiento por parte de la Naci&oacute;n de m&aacute;s de 600 millones de d&oacute;lares en concepto de deuda por regal&iacute;as petroleras. Las inversiones financieras a las que se destinaron esos fondos en el exterior fueron <strong>de la incumbencia de unas pocas personas en la provincia </strong>durante una larga d&eacute;cada<strong> .&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        No es posible entender apropiadamente al kirchnerismo si se ignora este largo per&iacute;odo, sobre el que menos se ha indagado. Incluso desde su temprana llegada a la intendencia de R&iacute;o Gallegos, en 1987, Kirchner hab&iacute;a puesto en marcha un proyecto que -as&iacute; lo dec&iacute;a- lo llevar&iacute;a en veinte a&ntilde;os a la presidencia de la Naci&oacute;n. <strong>El dinero fung&iacute;a ya como el principio organizador de ese proyecto, como se iba a revelar m&aacute;s tarde con mayor claridad.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        El colapso de 2001 adelant&oacute; cuatro a&ntilde;os aquel vaticinio. La llegada al poder de la mano de Eduardo Duhalde en 2003, con un peronismo ya fragmentado y tras el renunciamiento de Carlos Menem al balotaje, redise&ntilde;&oacute; el perfil de un kirchnerismo a escala nacional. El neoliberalismo se convirti&oacute; en anatema y el proyecto de Kirchner <strong>se aup&oacute; en las corrientes populares</strong> que encarnaban Ch&aacute;vez en Venezuela, Lula en Brasil y al poco tiempo, Evo Morales en Bolivia y el Frente Amplio en Uruguay. La econom&iacute;a de la regi&oacute;n y del mundo se reconfiguraba con el ascenso de las clases medias en China, dando inicio al ciclo del boom de las commodities.&nbsp;<strong>Aparec&iacute;an las primeras se&ntilde;ales de la emergencia de lo que hoy conocemos como Sur global.  </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Eduardo Duhalde</strong> a&uacute;n cree que habr&iacute;a ganado las elecciones de 2003 si hubiera vuelto a ser, como en 1999, el candidato del peronismo. Es dif&iacute;cil de asegurar, pero s&iacute; es verdad que la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica que marc&oacute; el gobierno de Kirchner hab&iacute;a dado las primeras claras y visibles manifestaciones con Duhalde a cargo del gobierno provisional, resultado de su acuerdo con el radicalismo de <strong>Ra&uacute;l Alfons&iacute;n </strong>para la salida de la convertibilidad. Como recuerda <strong>Jorge Remes Lenicov</strong> en su libro <em>115 d&iacute;as para desarmar la bomba</em>, una vez pasado el colapso, Kirchner recibi&oacute; una econom&iacute;a creciendo al 8%, con una inflaci&oacute;n de 3% anual, equilibrio fiscal y super&aacute;vit comercial y de cuenta corriente y un tipo de cambio competitivo. &ldquo;Kirchner recibi&oacute; la mejor herencia de toda la democracia&rdquo;, afirma Remes. M&aacute;s dif&iacute;cil habr&iacute;a sido sin embargo para Duhalde administrar el fuerte rechazo que despertaba todo el arco pol&iacute;tico, rechazo que desde luego lo inclu&iacute;a y que ven&iacute;a acompa&ntilde;ado de un monumental estrago social: la pobreza alcanzaba el 58,2% en el segundo semestre de 2002. <strong>Kirchner, un desconocido, supo descifrar esa clave.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si su llegada a la presidencia fue un albur, su permanencia en la escena pol&iacute;tica argentina no pudo haber sido casual. <strong>Kirchner comprendi&oacute; el espanto con que la Argentina asisti&oacute; al vac&iacute;o de poder en 2001 </strong>y desde su d&eacute;bil legitimidad de origen -el 22% de los sufragios, detr&aacute;s de Menem- ofreci&oacute; <strong>un liderazgo caracterizado por la desmesura con el consentimiento impl&iacute;cito de casi todos los sectores,</strong> incluidos muchos que m&aacute;s tarde le dieron la espalda. En boca de un ministro de aquellos a&ntilde;os, <strong>&ldquo;Kirchner ejerci&oacute; un liderazgo a patadas en el culo&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En poco tiempo, Kirchner reconstruy&oacute; la figura presidencial, acab&oacute; con el reinado de Duhalde en el peronismo de la provincia de Buenos Aires, captur&oacute; el conurbano y se encaminaba a entronizar desde esa base de operaciones a su mujer como su sucesora. Sus ambiciones por entonces parec&iacute;an no encontrar l&iacute;mites. Barri&oacute; con todo vestigio de la &ldquo;mayor&iacute;a autom&aacute;tica&rdquo; menemista en la Corte Suprema de Justicia despu&eacute;s de que su presidente, <strong>Julio Nazareno</strong>, impulsara un fallo redolarizador que habr&iacute;a derribado el fr&aacute;gil andamiaje econ&oacute;mico surgido de la devaluaci&oacute;n y el fin de la convertibilidad. Y en una diferencia sustancial con sus pr&aacute;cticas en Santa Cruz,<strong> impuso limitaciones al Poder Ejecutivo para la renovaci&oacute;n de la integraci&oacute;n del m&aacute;ximo tribunal, </strong>una de las tareas por la que acaso sea mejor recordado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un escenario de recuperaci&oacute;n tras el colapso, <strong>Roberto Lavagna </strong>fue el art&iacute;fice de la renegociaci&oacute;n de la deuda en default desde finales de 2001. Con el desplazamiento del ministro de Econom&iacute;a, Kirchner reprodujo a finales de 2005 un formato de gobierno y una noci&oacute;n de ejercicio del poder de una fidelidad asombrosa a su historia en Santa Cruz. Cumpli&oacute; en un mismo movimiento con<strong> su deseo de manejar la pol&iacute;tica econ&oacute;mica sin intermediarios y lograr un mayor nivel de autonom&iacute;a en la materia</strong>: la cancelaci&oacute;n de la deuda con el Fondo Monetario Internacional. Para &eacute;l hab&iacute;a sido la decisi&oacute;n m&aacute;s trascendente de su gobierno. En t&eacute;rminos pr&aacute;cticos, el pago de unos 10.000 millones de d&oacute;lares al FMI con reservas del Banco Central ocupa para el kirchnerismo el lugar que, en Santa Cruz, una d&eacute;cada antes, tuvo el cobro a la Naci&oacute;n de las regal&iacute;as petroleras adeudadas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica para Kirchner se sustentaba en el sintagma <strong>&ldquo;cash y expectativas&rdquo;</strong>, como &eacute;l mismo lo hab&iacute;a definido en una ocasi&oacute;n. La econom&iacute;a crec&iacute;a al 7% anual y, presum&iacute;a, nada la detendr&iacute;a, mucho menos el despertar de la inflaci&oacute;n, que duplic&oacute; el &iacute;ndice de 2004 hasta alcanzar el 12,3% anual. El modelo se apoyaba en los super&aacute;vits gemelos, fiscal y comercial, que permit&iacute;an engrosar las reservas del BCRA y mantener autonom&iacute;a financiera. Un tipo de cambio alto y el aprovechamiento de la capacidad instalada permiti&oacute; a Kirchner ensanchar la base de la industria y hacer crecer el empleo. El atraso tarifario contribuy&oacute; a que se disparara el consumo. En 2006 hab&iacute;a conseguido reducir a 31,4% el &iacute;ndice de pobreza.
    </p><p class="article-text">
        Kirchner ya hab&iacute;a enamorado a las organizaciones de derechos humanos hasta convertirlas en un ap&eacute;ndice de su proyecto pol&iacute;tico. Intent&oacute; reescribir la historia de los derechos humanos en la Argentina desde la recuperaci&oacute;n de la democracia. Es literal: propici&oacute; en 2006 una reedici&oacute;n del Nunca M&aacute;s, el informe de la CONADEP creada por Ra&uacute;l Alfons&iacute;n en 1983 con el agregado de un nuevo pr&oacute;logo, que <strong>redefine seg&uacute;n su mirada los or&iacute;genes de la violencia pol&iacute;tica en la Argentina.</strong> 
    </p><p class="article-text">
        Conviene volver aqu&iacute; por &uacute;ltima vez a Duhalde: en un di&aacute;logo con este cronista, el expresidente revel&oacute; a&ntilde;os atr&aacute;s que a poco de haber asumido en 2002, el periodista y entonces presidente del CELS, <strong>Horacio Verbitsky</strong>, le propuso avanzar sobre las leyes de impunidad como una se&ntilde;al de empat&iacute;a&nbsp;con sectores progresistas de la sociedad divorciados de la clase pol&iacute;tica. Una manera de reconstruir un v&iacute;nculo da&ntilde;ado por la crisis&nbsp;recuperando la bandera de los derechos humanos con la que Alfons&iacute;n hab&iacute;a dado un fundamento &eacute;tico crucial a la recuperaci&oacute;n democr&aacute;tica. Duhalde, que hab&iacute;a desechado la propuesta, cont&oacute; que tambi&eacute;n su antecesor, el fugaz presidente Adolfo Rodr&iacute;guez Sa&aacute;, le confi&oacute; que hab&iacute;a recibido en su momento con sorpresa la misma idea del periodista. Aunque no pudo afirmar que Verbitsky hubiera llevado esa misma iniciativa a Kirchner, <strong>Duhalde asumi&oacute; que as&iacute; fue.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La incondicionalidad demostrada hacia Kirchner desde muy temprano por los organismos habla de la consolidaci&oacute;n de una alianza que <strong>iba a terminar por redefinir el lugar del expresidente en la historia.</strong> Kirchner pasa a ser en ese sentido para los derechos humanos <strong>la idea que los organismos de derechos humanos defienden de Kirchner. </strong>Por encima de la reapertura de los juicios y de la indagaci&oacute;n de las complicidades de la sociedad civil con los cr&iacute;menes de la dictadura, &iquest;contribuy&oacute; en algo la pol&iacute;tica de Kirchner a la construcci&oacute;n de una etapa superadora de las divisiones que llevaron a la tragedia argentina? &iquest;O ahond&oacute; en esas mismas divisiones en busca de r&eacute;dito pol&iacute;tico?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La pregunta ampliada deber&iacute;a ser: <strong>&iquest;cre&iacute;a Kirchner en su propio catecismo?</strong> Son innumerables las oportunidades en las que intent&oacute; persuadir a su interlocutor de que no, de que en realidad era un pol&iacute;tico en extremo pragm&aacute;tico e incluso componedor; de que si fuera necesario abrazar&iacute;a el dogmatismo como una forma de pragmatismo, como en los a&ntilde;os finales. Ninguna otra describe ese juego como la frase de su propio cu&ntilde;o: <strong>&ldquo;No escuchen lo que digo, miren lo que hago&rdquo;.</strong>
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                El 10 de diciembre de 2007 Cristina Fernández de Kirchner asume su primer mandato como presidenta.                            </span>
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        En Kirchner y su gobierno conviv&iacute;an muestras de profunda racionalidad pol&iacute;tica y administrativa con demostraciones de irracionalidad extrema, inspiradas casi en una tradici&oacute;n rom&aacute;ntica. Cada d&iacute;a supon&iacute;a una nueva toma de la Bastillla. Este costado tal vez explique el surgimiento en los &uacute;ltimos a&ntilde;os de la vida de Kirchner de una corriente de fanatismo kirchnerista que a&uacute;n pervive. La irracionalidad sin embargo ten&iacute;a otras manifestaciones m&aacute;s pedestres, como por ejemplo la intervenci&oacute;n de Indec y la manipulaci&oacute;n de los datos estad&iacute;sticos de crecimiento, pobreza e inflaci&oacute;n ya presentes en el tramo final de su gesti&oacute;n.         
    </p><p class="article-text">
        La sucesi&oacute;n por la v&iacute;a de <strong>Cristina Fern&aacute;ndez</strong> se tom&oacute; con naturalidad en el contexto de su iniciativa de &ldquo;concertaci&oacute;n&rdquo; con sectores de la oposici&oacute;n radical. El entonces jefe de Gabinete <strong>Alberto Fern&aacute;ndez</strong> consideraba que la candidatura de Cristina <strong>supon&iacute;a un rasgo de nepotismo. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Cristina Kirchner casi dobl&oacute; en votos a la candidata de la Coalici&oacute;n C&iacute;vica <strong>Elisa Carri&oacute; </strong>en las elecciones de 2007. La pretendida etapa &ldquo;institucional&rdquo; que deb&iacute;a abrirse a partir de 2008 deriv&oacute; en <strong>el primer gran rev&eacute;s del kirchnerismo: </strong>la derrota en el debate parlamentario por la aplicaci&oacute;n de retenciones m&oacute;viles a los productores de soja, la hist&oacute;rica &ldquo;resoluci&oacute;n 125&rdquo;.&nbsp; &ldquo;La pelea con el campo&rdquo;, como se la caracteriz&oacute; popularmente, conmovi&oacute; al pa&iacute;s y su resoluci&oacute;n represent&oacute; un mazazo para el kirchnerismo, que hab&iacute;a apostado a un juego de suma cero. Las cr&oacute;nicas de entonces coinciden en que la presidenta fantase&oacute; al final de esa larga noche de desconcierto con presentar la renuncia. Aquel episodio <strong>result&oacute; sin embargo clave en la construcci&oacute;n de identidad del kirchnerismo.</strong> Era, en los c&aacute;lculos de N&eacute;stor Kirchner, preferible una derrota a una rectificaci&oacute;n. Un razonamiento que reverbera en estos d&iacute;as en algunos sectores del kirchnerismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese per&iacute;odo muestra c&oacute;mo mientras Kirchner renunciaba deliberadamente al uso leg&iacute;timo de la fuerza por parte del Estado en la v&iacute;a p&uacute;blica<strong>&nbsp;pareci&oacute; sublimar esa violencia en un discurso rabioso y furibundo.</strong> Hay aqu&iacute; un rasgo que emparienta a Kirchner con la &uacute;ltima etapa del primer Per&oacute;n, quien en su contexto hist&oacute;rico y aun en un ambiente opresivo, apelaba a una ret&oacute;rica incendiaria que no era correspondida en los hechos. Kirchner no incitaba a la violencia, pero su discurso de aquellos d&iacute;as conten&iacute;a indiscutiblemente una carga violenta.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde el kirchnerismo se avanz&oacute; en una multiplicidad de objetivos con la intenci&oacute;n de recuperar la iniciativa. El intercambio incluso constructivo que hab&iacute;a mantenido con los medios en los primeros a&ntilde;os deriv&oacute; en <strong>una guerra abierta contra el Grupo Clar&iacute;n, </strong>que proporcion&oacute; a Kirchner un enemigo necesario tras el rev&eacute;s con el campo y que al mismo tiempo pod&iacute;a explicar esa derrota. Clar&iacute;n &yacute; su significante se ajustaron como pocos al modelo de construcci&oacute;n pol&iacute;tica basado en <strong>la incentivaci&oacute;n del conflicto y la confrontaci&oacute;n </strong>que ejerci&oacute; Kirchner a lo largo de su carrera pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        La estatizaci&oacute;n de los fondos de pensi&oacute;n de finales de 2008, una medida celebrada pero que acentu&oacute; la discrecionalidad en el manejo de los fondos p&uacute;blicos, <strong>consolid&oacute; la tesis sobre la relaci&oacute;n entre el dinero y la construcci&oacute;n pol&iacute;tica advertida en la temprana gesti&oacute;n en Santa Cruz. </strong>El mismo Kirchner ampli&oacute; ese concepto alguna vez en la vor&aacute;gine de la guerra con Clar&iacute;n y la iniciativa de reforma de la ley de medios audiovisuales que la acompa&ntilde;&oacute;: un ministro de su gobierno afirm&oacute; a&ntilde;os m&aacute;s tarde haberle escuchado decir que, en una perspectiva estrat&eacute;gica, su proyecto demandaba, adem&aacute;s de votos, <strong>el desarrollo de un poder econ&oacute;mico propio </strong>y, ante la imposibilidad de compatibilizar intereses, <strong>la construcci&oacute;n de sus propios medios de comunicaci&oacute;n.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><h3 class="article-text"><strong>Muerte, resurrecci&oacute;n y derrota.</strong></h3><p class="article-text">
        Los reveses de la gesti&oacute;n de Cristina Kirchner tuvieron su correlato en la sonora derrota bonaerense de 2009, a&ntilde;o en que pareci&oacute; despertar la oposici&oacute;n. La econom&iacute;a argentina hab&iacute;a recibido el impacto de la crisis financiera de las subprime y del a&ntilde;o anterior, pero consigui&oacute; recuperarse en 2010 y volver a crecer. <strong>La muerte alter&oacute; los planes de Kirchner de una alternancia en la presidencia con su mujer.</strong> 
    </p><p class="article-text">
        El kirchnerismo <strong>perdi&oacute; desde la muerte de Kirchner la plasticidad </strong>para encerrarse en la intransigencia.&nbsp;Mantuvo la &eacute;pica, pero resign&oacute; aquello que acaso mejor caracterizaba al expresidente: su extraordinaria pasi&oacute;n por la gesti&oacute;n.
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                Cristina Fernández de Kirchner, tras asumir por segunda vez la presidencia de la Nación, en diciembre de 2011.                            </span>
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        La etapa &ldquo;cristinista&rdquo;, hasta finales de 2015, mostr&oacute; una inclinaci&oacute;n m&aacute;s marcada por el reformismo &ndash;aunque el ex presidente recelaba de la tibieza del t&eacute;rmino&ndash; e incluso<strong> una mayor tendencia hegem&oacute;nica y autoritaria </strong>tras la consigna <strong>&ldquo;vamos por todo&rdquo; </strong>con la que la entonces presidenta inaugur&oacute; su mandato de 54% de aprobaci&oacute;n, ya viuda, desconcertada, en soledad.
    </p><p class="article-text">
        La oposici&oacute;n fue a las urnas fragmentada y potenci&oacute; el triunfo de Cristina Kirchner, por entonces y por un largo per&iacute;odo, envuelta en luto. <strong>Mauricio Macri,</strong> <strong>convertido ya en el antagonista natural por el propio Kirchner, </strong>renunci&oacute; a competir por la presidencia y fue por un nuevo turno en la Ciudad de Buenos Aires. Macri siempre defendi&oacute; esa decisi&oacute;n, que<strong> priv&oacute; a la oposici&oacute;n de una expectativa electoral competitiva.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La etapa comienza con la elevaci&oacute;n y pronta ca&iacute;da del vicepresidente <strong>Amado Boudou</strong>, condenado a&ntilde;os m&aacute;s tarde a prisi&oacute;n por el intento de apropiaci&oacute;n de la imprenta Ciccone, que produc&iacute;a billetes, y la expropiaci&oacute;n de YPF a Repsol, una decisi&oacute;n estrat&eacute;gica que sigui&oacute; al descubrimiento de la formaci&oacute;n de hidrocarburos no convencionales de Vaca Muerta. El precio a pagarle a la petrolera espa&ntilde;ola super&oacute; todas las expectativas y la Argentina<strong> a&uacute;n enfrenta un juicio en los tribunales de Nueva York por un reclamo residual </strong>de varios miles de millones de d&oacute;lares, originado en el desconocimiento de uno de los acreedores local: la familia Eskenazi, viejos conocidos de los Kirchner desde la &eacute;poca de Santa Cruz.
    </p><p class="article-text">
        Al episodio que involucr&oacute; a Boudou siguieron las revelaciones de <strong>una trama de corrupci&oacute;n de escala desconocida incluso en un pa&iacute;s como la Argentina,</strong> un sistema&nbsp; que involucraba a la familia Kirchner y a sus principales colaboradores y cuya verdadera dimensi&oacute;n se precisar&iacute;a no mucho m&aacute;s tarde. 
    </p><p class="article-text">
        Las causas judiciales que se originan en la gesti&oacute;n de N&eacute;stor Kirchner han investigado negocios inmobiliarios y hoteleros enlazados a la adjudicaci&oacute;n irregular de la obra p&uacute;blica en Santa Cruz y hasta una operatoria de recaudaci&oacute;n de sobornos por m&aacute;s de una d&eacute;cada con destino final en la misma provincia.<strong> Las historias sobre el trasiego de dinero sucio en los a&ntilde;os del kirchnerismo alcanzaron una versi&oacute;n industrial en las cr&oacute;nicas de Angel Centeno, </strong>inesperado testigo de la corrupci&oacute;n de esos a&ntilde;os desde su punto de observaci&oacute;n estrat&eacute;gico como chofer del Ministerio de Planificaci&oacute;n. La aparici&oacute;n furtiva del secretario de Obras P&uacute;blicas de los gobiernos kirchneristas <strong>Julio L&oacute;pez</strong> con 9 millones de d&oacute;lares y un fusil de asalto en un convento bonaerense en 2016<strong> llev&oacute; todos estos episodios a niveles grotescos. </strong>La vicepresidenta ha sido condenada en diciembre pasado a seis a&ntilde;os de prisi&oacute;n por malversaci&oacute;n de fondos p&uacute;blicos en el juicio oral por la obra p&uacute;blica en Santa Cruz. Su condena a&uacute;n no est&aacute; firme.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pronto <strong>el modelo empez&oacute; adem&aacute;s a mostrar sus grietas.</strong> Los super&aacute;vits se transformaron en d&eacute;ficits gemelos. La pol&iacute;tica de subsidios a las tarifas energ&eacute;ticas impact&oacute; tanto en las cuentas p&uacute;blicas como en los niveles de inversi&oacute;n de las empresas. El gobierno de Cristina Kirchner perdi&oacute; las elecciones en la provincia de Buenos Aires frente a <strong>Sergio Massa</strong>, quien hab&iacute;a tenido un fugaz paso por la jefatura de Gabinete del primer gobierno de CFK. Lo que sigui&oacute; fue una loca carrera del kirchnerismo por alcanzar las elecciones evitando un colapso econ&oacute;mico. El ministro de Econom&iacute;a Axel Kicillof devalu&oacute; la moneda a finales de 2014, busc&oacute; un fallido acuerdo con los tenedores de deuda en default y renegoci&oacute; los compromisos de la Argentina con el Club de Par&iacute;s en condiciones reconocidamente desventajosas para la Naci&oacute;n. Al terminar el segundo mandato de Cristina Kirchner, <strong>las reservas del Banco Central estaban en rojo.&nbsp;</strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Repliegue </strong></h3><p class="article-text">
        El actual repliegue de Cristina Kirchner sobre s&iacute; misma, sobre su &ldquo;tercio&rdquo;, como acaba de decir en una entrevista reciente, sucede en los estertores del experimento por la unidad del peronismo que llev&oacute; a la delegaci&oacute;n de la presidencia de la Naci&oacute;n en Alberto Fern&aacute;ndez en 2019. <strong>Tambi&eacute;n coincide con la suave declinaci&oacute;n de su liderazgo y del m&aacute;s acelerado declive de un constructo ideol&oacute;gico acuciado por las urgencias econ&oacute;micas nunca resueltas y su consecuencia de descreimiento y rechazo hacia la pol&iacute;tica.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los periodistas nos hemos pasado los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os prediciendo el final del ciclo kirchnerista. Nunca parece haber estado tan pr&oacute;ximo como ahora, como ha vislumbrado incluso el presidente Fern&aacute;ndez, &eacute;l mismo uno de sus fundadores. Lo que en realidad aparece amenazada sin embargo es<strong> la arquitectura que proyect&oacute; e impuls&oacute; N&eacute;stor Kirchner, </strong>basada en la construcci&oacute;n de<strong> dos fuerzas antag&oacute;nicas, de centroizquierda-populista una, y centroderecha la otra, que ha dado fundamento y estabilidad al sistema pol&iacute;tico y lo ha preservado de los desvar&iacute;os econ&oacute;micos e institucionales de la Argentina</strong>. Acaso lo que est&eacute; en riesgo no sea la continuidad del kirchnerismo,<strong> sino ese legado impensado que ha dejado Kirchner.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>CC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Walter Curia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/20-anos-kirchnerismo-origen-apogeo-declive-ambicion-desmesurada_129_10228393.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 May 2023 02:50:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[20 años de kirchnerismo: origen, apogeo y largo declive de una ambición desmesurada]]></media:title>
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