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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Venus de Hohle Fels]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Venus de Hohle Fels]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Celebración del volumen]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/celebracion-volumen_129_10263776.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ea792599-d141-47ea-a6b6-97e79994b976_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Celebración del volumen"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los cuerpos grandes fueron protagonistas de lienzos y esculturas durante distintos períodos de la historia del arte. Desde la Venus de Hohle Fels, tallada en marfil hace unos 35 mil años, hasta las figuras actuales de las pinturas del colombiano Fernando Botero. Considerados una alabanza, sin balanza, a la belleza humana, las religiones se encargaron de disciplinar y reprimir su presunto exceso.
</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Se imaginan si el planeta fuera todo llanura o exclusivamente monta&ntilde;as? Si s&oacute;lo hubiera agua nos ahogar&iacute;amos. Y si encontr&aacute;ramos exclusivamente piedras a nuestro paso, vivir&iacute;amos tropez&aacute;ndonos, da&ntilde;&aacute;ndonos. &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si el clima fuera parejo, homog&eacute;neo, sin cambios entre las estaciones? No s&oacute;lo nos resultar&iacute;a aburrido y poco atractivo, sino peligroso, porque la Naturaleza requiere de la biodiversidad para perpetuarse. Ella nos ense&ntilde;a y en nuestra capacidad de descubrir lo diferente, en la experiencia de nombrar con el lenguaje lo que vamos distinguiendo, nos volvemos m&aacute;s humanos. Ocurre con las personas lo mismo que con los espacios. Si todos fu&eacute;ramos iguales o si nos gustara lo mismo, acabar&iacute;amos como especie.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Contra el modelo de belleza dominante, el pintor colombiano <strong>Fernando Botero</strong> ha ofrecido una galer&iacute;a de pinturas de figuras robustas y gruesas para transmitir su b&uacute;squeda de la sensualidad a trav&eacute;s del volumen. &ldquo;As&iacute; se crean campos de color&rdquo;, ha explicado el artista de mayor resonancia internacional de su pa&iacute;s. Lo mismo ha hecho en nuestro pa&iacute;s el artista entrerriano <strong>Julio Lavall&eacute;n</strong>, creando obras maravillosas con gordas, inspirado en su modelo <strong>Claudia Nebbia</strong>, a quien hoy recordamos desde esta columna.
    </p><p class="article-text">
        Lo delgado y lo voluptuoso son motivo de goce, junto con todas sus posibilidades intermedias. &iquest;Qu&eacute; ser&iacute;an del uno sin el otro? L&iacute;neas finas, medianas y gruesas aplicadas a la anatom&iacute;a, durante la historia del arte, dan cuenta del enorme abanico que ofrecen la vida y la creaci&oacute;n, a trav&eacute;s del tiempo y del espacio.
    </p><p class="article-text">
        Veamos c&oacute;mo ha variado, por ejemplo, la representaci&oacute;n del cuerpo femenino. Hace menos de dos d&eacute;cadas se encontr&oacute; en Alemania la escultura de la Venus de Hohle Fels, tallada en marfil. Se trata de la figura de mujer m&aacute;s antigua, de entre 35 mil y 40 mil a&ntilde;os de antig&uuml;edad. Su aspecto difiere de lo que en nuestros d&iacute;as se considera un cuerpo normal: es redondeada, con una gran panza, pechos de grandes dimensiones y unas piernas contundentes que surgen de anchas caderas. La vulva enorme se ve con sus labios abiertos. Todo es franco, nada se disimula. &iquest;Habr&iacute;a juicio entonces?
    </p><p class="article-text">
        Continuemos con el paseo diacr&oacute;nico por obras que produjeron artistas relevantes, en el amanecer de la modernidad. All&iacute; est&aacute;, del veneciano <strong>Tintoretto</strong>, <em>Susana y los viejos</em>&nbsp;(de alrededor de 1565), donde en &oacute;leo sobre tela se ve a una mujer con un cuerpo generoso, de abundantes pliegues y curvas, observ&aacute;ndose a s&iacute; misma con aprobaci&oacute;n en un espejo, mientras unos mirones la esp&iacute;an con lujuria. En las <em>Tres Gracias</em>, que el barroco <strong>Rubens</strong> pint&oacute; hacia 1639, aparecen con un velo transparente los cuerpos con celulitis de Aglaya (Belleza), Eufr&oacute;sine (J&uacute;bilo) y Talia (Abundancia). Son f&eacute;minas que habitan sus anatom&iacute;as con elegancia y aceptaci&oacute;n. De hecho, una figura rubenesca refiere a la gordura atractiva de las mujeres voluptuosas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La belleza es un sistema monetario semejante al patr&oacute;n oro&rdquo;, escribe a comienzos de los a&ntilde;os noventa la escritora y analista feminista estadounidense <strong>Naom&iacute; Wolf </strong>para desmontar el mito de la belleza. &ldquo;Como cualquier econom&iacute;a est&aacute; determinado por lo pol&iacute;tico y en la actualidad &ndash;en Occidente- es el &uacute;ltimo y m&aacute;s eficaz sistema para mantener intacta la dominaci&oacute;n masculina. El hecho de asignar valor a la mujer dentro de una jerarqu&iacute;a vertical y seg&uacute;n pautas f&iacute;sicas impuestas por la cultura es una expresi&oacute;n de las relaciones de poder, seg&uacute;n las cuales las mujeres deben competir de forma antinatural por los recursos que los hombres se han otorgado a s&iacute; mismos&hellip;no hay justificaci&oacute;n hist&oacute;rica ni biol&oacute;gica para el mito de la belleza, sus efectos sobre la mujer de hoy son consecuencia de algo tan poco elevado como lo es la necesidad que tiene la estructura del poder, de la econom&iacute;a y de la cultura de montar una contraofensiva frente a las mujeres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nancy Cel&aacute;yez</strong>, pintora mendocina y especialista en g&eacute;nero y diversidad con una diplomatura en la Universidad del Aconcagua, nos recuerda que para <strong>Pierre Bourdieu </strong>todos los cuerpos procuran seguir un canon, lo que implica &ldquo;una violencia amortiguada, insensible, e invisible para sus propias v&iacute;ctimas, que se ejerce esencialmente a trav&eacute;s de los caminos puramente simb&oacute;licos de la comunicaci&oacute;n y del conocimiento o, m&aacute;s exactamente, del desconocimiento&rdquo;. Para el soci&oacute;logo franc&eacute;s, la fuerza simb&oacute;lica es una forma de poder que se ejerce directamente sobre los cuerpos y como por arte de magia, por lo tanto no requiere coacci&oacute;n ni violencia f&iacute;sica sobre la v&iacute;ctima, la aludida magia va a operar apoyada en unas disposiciones registradas por el sujeto, a la manera de unos resortes, en lo m&aacute;s profundo de los cuerpos.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, el soci&oacute;logo chileno <strong>Basti&aacute;n Olea Herrera</strong> sostiene que se ha instalado una tendencia dram&aacute;tica y creciente a la disminuci&oacute;n en el tama&ntilde;o corporal de las representaciones medi&aacute;ticas de la figura femenina ideal, en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. En 1980, <strong>David Garner </strong>y <strong>Paul Garfinkel </strong>&ldquo;realizaron un estudio emp&iacute;rico sobre los cambios hist&oacute;ricos que ha visto la representaci&oacute;n del cuerpo femenino en Estados Unidos, usando las medidas corporales de las modelos de Playboy y de participantes del concurso Miss Am&eacute;rica, junto a la cuantificaci&oacute;n de art&iacute;culos referidos a dietas en seis revistas populares para mujeres. Su conclusi&oacute;n fue la existencia de una tendencia cultural definida hacia un ideal corporal ligado a la delgadez femenina&rdquo;. Mientras la representaci&oacute;n de mujeres normativamente bellas se dirige hacia la delgadez extrema, el resto se exponen a paradigmas inalcanzables, de una delgadez imposible: s&oacute;lo el 5% de las mujeres poseen el tipo de cuerpo requerido para ser una modelo. Las modelos de Playboy pesan consistentemente menos cada a&ntilde;o, mientras que el peso promedio de las mujeres del mismo pa&iacute;s va en alza.
    </p><p class="article-text">
        Fueron las religiones monote&iacute;stas las que direccionaron esta tendencia, bas&aacute;ndose en la gula como pecado, en el disciplinamiento y en la voluntad para mantenerlo a raya. Es inherente al catolicismo lastimar el propio cuerpo y sancionar a quienes no son capaces, seg&uacute;n su criterio, de atenerse a la fuerza de voluntad. La corpulencia es un indicador de la excesiva debilidad moral del sujeto, bajo este modelo, lo que implica un descenso en la carnalidad, que es la contraposici&oacute;n del ascetismo. Desde su perspectiva, los cuerpos gordos ser&iacute;an corruptos y merecer&iacute;an ser condenados. 
    </p><p class="article-text">
        El autocontrol y la castidad construir&iacute;an personas alejadas de los excesos de consumo y placer y m&aacute;s cercanas a lo divino, de mayor superioridad &eacute;tica. En la actualidad, la visita a los consultorios m&eacute;dicos para poder encajar en la norma imperante es una manera de expiar el pecado, intentando regular el consumo de alimentos que el mercado voraz oferta sin parar.
    </p><p class="article-text">
        La belleza hoy equivale a delgadez y requiere de distintos grados de represi&oacute;n, pero vemos que no siempre fue as&iacute;. Es dif&iacute;cil, aunque no imposible romper con esa norma. La historia ense&ntilde;a que el cambio, las fuerzas m&oacute;viles, gu&iacute;an el devenir del ser humano. No hay fijeza sino variaci&oacute;n. Las distintas representaciones simb&oacute;licas surgidas en el universo del arte dan cuenta de la pluralidad est&eacute;tica y de las fisionom&iacute;as en nuestra especie. Los paradigmas de belleza son socialmente construidos y se pueden cambiar en procura de alojar a todos los cuerpos.
    </p><p class="article-text">
        <em>LH</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/celebracion-volumen_129_10263776.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Jun 2023 03:02:40 +0000]]></pubDate>
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