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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Léa Mysius]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Léa Mysius]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Mujeridad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mujeridad_129_10263981.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ff7c789c-7d67-47a2-ab1e-b9339097e57f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A partir de las reseñas de Los cinco diablos, la película de Léa Mysius, la autora se pregunta: "Alguien se vincula con esencias, animales, yuyos y espíritus ¿y es brujería lo que hace?"</p></div><p class="article-text">
        Hace un par de meses vi <em>Ava</em>, la primera pel&iacute;cula de la directora <strong>L&eacute;a Mysius</strong>. En ese momento la incept&eacute; s&oacute;lo entre amigas muy cercanas y el taller de los lunes. Estaba esperando atenta el estreno de su segundo largometraje que ven&iacute;a prometiendo Mubi, <em>Los cinco diablos</em>. Y si bien esta pel&iacute;cula es a&uacute;n un poco m&aacute;s ambiciosa que la anterior -no que tenga nada de malo la ambici&oacute;n- y quiz&aacute;s un poco m&aacute;s confusa, me produjo enseguida esa sensaci&oacute;n de experiencia, de comprensi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cuando una pel&iacute;cula me gusta mucho eso que me sucede pasa a ocupar el lugar del conocimiento: no es que haya visto algo lindo, sino que comprend&iacute; algo, algo m&aacute;s de ese orden de proceso mental, emocional, vivencial.
    </p><p class="article-text">
        En ambas pel&iacute;culas uno de los sentidos de las protagonistas va guiando el relato. En <em>Ava,</em> la preadolescente interpretada por <strong>No&eacute;e Abita</strong> est&aacute; irremediablemente perdiendo la visi&oacute;n al mismo tiempo que comenzando a explorar su sexualidad y ambos procesos parecen ligarse en un nuevo modo de estar en el mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En <em>Los cinco diablos</em>, la protagonista es una ni&ntilde;a de 10 a&ntilde;os, Vicky, que tiene un olfato super desarrollado. Puede oler a su madre a metros de distancia y tiene una colecci&oacute;n de olores en frascos. No puedo evitar identificarme inmediatamente, con mi hijo Ram&oacute;n nos vinculamos mucho a trav&eacute;s del olor. Ambos olemos mucho todo y definimos muchas cosas en t&eacute;rminos del olor. Lo he visto reconocer su prenda de entre muchas distinguiendo por el olor a qui&eacute;n pertenec&iacute;an las de los dem&aacute;s. Por mi parte yo misma le huelo el aliento cuando est&aacute; mal de la panza porque hay un olor met&aacute;lico inconfundible que proviene de su est&oacute;mago cuando algo anda mal/ se desequilibr&oacute;. La mam&aacute; de Vicky es <strong>Ad&egrave;le Exarchopoulos</strong>, la chica bomba de <em>La vida de Ad&egrave;le. </em>La pel&iacute;cula se construye de modo fragmentado, va y viene en el tiempo, la ni&ntilde;a es la que ve y rige todo. Dice L&eacute;a Mysius, autora y directora de la pel&iacute;cula, acerca de la infancia en sus pel&iacute;culas: <em>&ldquo;No creo en la mirada Disney de la infancia, sino que es una etapa de la vida mucho m&aacute;s compleja, llena de preguntas existenciales. La sexualidad y la sensualidad son otro aspecto relevante.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Por un recurso de la pel&iacute;cula, la ni&ntilde;a viaja en el tiempo y ve y sabe cosas del pasado de su mam&aacute;. A ra&iacute;z de eso, hay una escena en la que le pregunta, en un abrazo, si la madre la amaba antes de que existiera, pregunta a la que la madre no responde. Me sucede muchas veces que agrego a Ram&oacute;n a escenas previas a su presencia en el mundo, lo pego en escenas en las que es imposible que haya estado, como si de alg&uacute;n modo m&aacute;gico, siempre hubiese estado ah&iacute;. O como su ahora, retrospectivamente, hubiese desembarcado en todos esos pasados. Algo de esa sensaci&oacute;n reverbera en mi con la pregunta de la ni&ntilde;a a su mam&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Hay otra escena, quiz&aacute;s mi favorita de la pel&iacute;cula, que me hace pensar en mi escena favorita de <em>Drive my car</em>, de <strong>Ry&#363;suke Hamaguchi</strong>, la escena en la nieve en la que toda la pel&iacute;cula se abisma. En esta escena no est&aacute;n en la nieve sino junto a un lago en pleno invierno. El personaje de Ad&egrave;le acaba de rescatar del agua helada a la hermana de su marido, la mujer que siempre am&oacute;, que hab&iacute;a intentado suicidarse de ese modo. Pero consigue sacarla a tiempo, gracias a su hija cuyo olfato las conduce al lago. Entonces a toda velocidad, Ad&egrave;le se saca la ropa, cubre a la amada helada con su pull&oacute;ver y le indica a su hijita que se acueste encima, que van a darle calor, salvarla con sus propios cuerpos, con el peso de ese amor. Entonces se produce esa escena tan al borde, de Ad&egrave;le y la nena tiradas encima de la mujer helada, Ad&egrave;le llora y la nena, desde esa posici&oacute;n, arrojada sobre el cuerpo de la amante de su mam&aacute;, le pregunta si se imagina viviendo sin ella, la mujer a la que est&aacute;n protegiendo con su propio calor. Ad&egrave;le llora y dice que no sabe pero su respuesta suena m&aacute;s a un <em>no</em>. La ni&ntilde;a entonces entiende el peso y el significado de todas las cosas, o quiz&aacute;s m&aacute;s el peso que el significado o entiende sin entender y comprende nom&aacute;s y le susurra al o&iacute;do a la novia y amor de su mam&aacute;, a la que hasta hace poco detestaba, le susurra un <em>No te mueras</em>, y la pel&iacute;cula, para m&iacute;, alcanza su cl&iacute;max en t&eacute;rmino de pathos y todo lo dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Ram&oacute;n se agarra una gripe. La sucesi&oacute;n de d&iacute;as feriados resulta ser una sucesi&oacute;n de d&iacute;as de fiebre, cama y pel&iacute;culas. Por momentos, tuve reminiscencias del empleo del tiempo pand&eacute;mico, todo adentro, nada urgente, y como no lo era y est&aacute;bamos adentro por elecci&oacute;n, la sensaci&oacute;n de oto&ntilde;o fue feliz. Un poco amarga, por su fiebre, pero tambi&eacute;n feliz. Vemos pel&iacute;culas de un per&iacute;odo similar, pel&iacute;culas que ten&iacute;amos pendientes. Hace rato que quer&iacute;a que vi&eacute;ramos <em>Quisiera ser grande. </em>Hace a&ntilde;os que no la ve&iacute;a, algunas de las pel&iacute;culas de esa &eacute;poca envejecieron bien, y otras no. Esta s&iacute;, y de hecho puedo detenerme en detalles como el vestuario de <strong>Tom Hanks</strong> cuando hace de ni&ntilde;o de 13 a&ntilde;os, que siempre tiene algo l&uacute;dico y colorido hasta que empieza a comportarse como un verdadero adulto, lo que viene de la mano de su relaci&oacute;n rom&aacute;ntica. La premisa de la pel&iacute;cula es muy tonta, como la de casi todas las de esa &eacute;poca: una m&aacute;quina desenchufada que le concede un deseo, en <em>Mannequin</em> una &iquest;reina? egipcia es v&iacute;ctima de una maldici&oacute;n y reencarna en un maniqu&iacute; en Macy&acute;s, en los <em>Cazafantasmas</em> hay un portal al infierno dentro de la heladera de <strong>Geena Davis</strong> en un departamento en Manhattan. Pero a fuerza de entusiasmo y liviandad uno compra y la pel&iacute;cula va. Aunque esta vez vea de otro modo la escena en la que Tom Hanks le toca una teta a su novia, <strong>Elizabeth Perkins</strong>, que s&iacute; es un adulta de verdad y Ram&oacute;n me susurre un <em>&ldquo;qu&eacute; turbio&rdquo;</em> y tenga raz&oacute;n. Pero claro, como es un muchacho y ella una mujer, pasa de largo y aqu&iacute; no ha pasado nada y en su momento a nadie le llam&oacute; la atenci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido es como si <em>Quisiera ser grande</em> funcionara como el anverso de <em>Los cinco diablos: </em>un ni&ntilde;o en el cuerpo de un adulto, ambos tololos, porque, &iquest;de d&oacute;nde se extrae la conjetura de que el alma de ese ni&ntilde;o no envejeci&oacute; tambi&eacute;n, a ra&iacute;z de ese deseo otorgado? En ese caso s&oacute;lo se trataba de un adulto reci&eacute;n estrenado, alguien que no sabe de qu&eacute; se trata ejercer la adultez, nada que no le pase a varios de nosotrxs. En cambio la Vicky de la pel&iacute;cula de Mysius es todo lo contrario: una ni&ntilde;a que contiene en s&iacute; todas las edades, todas las &eacute;pocas, todos los dobleces temporales. Es como si la pel&iacute;cula fuera acerca de la <em>mujeridad</em>. En la mayor&iacute;a de las rese&ntilde;as aparece la palabra &ldquo;brujer&iacute;a&rdquo; y me pregunto, &iquest;a&uacute;n? Alguien se vincula con esencias, animales, yuyos y esp&iacute;ritus &iquest;y es brujer&iacute;a lo que hace?
    </p><p class="article-text">
        Me quedo m&aacute;s con la hip&oacute;tesis de la mujeridad arcaica y esencial, la de la madre mujer, y no por tener hijos, sino por poder tenerlos nom&aacute;s; la mujeridad encarnada en una ni&ntilde;a que todo lo ha olido, que todo lo puede ver y no es ya un ser en desarrollo sino un v&oacute;rtice, un portal, que ha comprendido lo doloroso que es amar.
    </p><p class="article-text">
        <em>RP</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Romina Paula]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mujeridad_129_10263981.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Jun 2023 03:02:40 +0000]]></pubDate>
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