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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Roxana Amed]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/roxana-amed/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Roxana Amed]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Tres mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tres-mujeres_129_11569425.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/775bf018-44b2-4963-8b35-722beceb9831_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tres mujeres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Exilios. O distancias. O, simplemente, miradas creativas sobre géneros cristalizados. Algo que une, finalmente, a tres voces caracterizadas por la diferencia: Lucy Patané, Mabe Fratti y Roxana Amed. Novedades y rescates en la red, entre las redes.</p></div><p class="article-text">
        La historia hab&iacute;a nacido en un sue&ntilde;o. Y terminaba en otro: una de las pel&iacute;culas m&aacute;s extraordinarias de <strong>Robert Altman</strong>, un director siempre notable. El film <em>Three Women</em>, de 1977, no ten&iacute;a gui&oacute;n. Y, adem&aacute;s de las tres mujeres del t&iacute;tulo hab&iacute;a all&iacute; dos hombres en las sombras. Uno era el artista casi secreto <strong>Bodhi Wind</strong> &ndash;su nombre real era <strong>Charles Kuklis</strong>&ndash; de cuyas extra&ntilde;as im&aacute;genes pintadas en el fondo de piletas quedan, entre los pocos testimonios, lo que qued&oacute; fijado por Altman en una pel&iacute;cula que, por otra parte, no fue editada en video dom&eacute;stico y estuvo ausente durante treinta a&ntilde;os de cualquier posible retrospectiva.
    </p><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n, alucinada y alucinatoria, entre las tres mujeres, entre ellas y esas pinturas y entre todos ellos y el desierto de la California profunda, aparece narrada dentro de otra alucinaci&oacute;n &ndash;que a su vez se enlaza con aquella &ldquo;noche boca arriba&rdquo; de <strong>Julio Cort&aacute;zar</strong>&ndash; en el magn&iacute;fico <em>Un pu&ntilde;ado de flechas</em>, el libro m&aacute;s reciente de <strong>Mar&iacute;a Gainza</strong> (<a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/cuerda-vida_129_11553959.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a> pueden leer la lectura de <strong>Tamara Tenembaum</strong>). Y el segundo hombre de la ecuaci&oacute;n es un compositor de m&uacute;sica, otro personaje maldito <em>&agrave; la</em> Bodhi Wind &ndash;y <em>&agrave; la</em> <em>Tres mujeres</em>, si se lo piensa&ndash; que nunca hab&iacute;a pensado en serlo hasta este film y hasta una posterior obra que creo junto a <strong>Rudolf Nureyev</strong>, y que vivi&oacute; toda su vida en una habitaci&oacute;n de hotel. Pero lo interesante de <strong>Gerald Busby</strong> es que su m&uacute;sica tiene el mismo nivel de riesgo &ndash;o de experimentaci&oacute;n, si se acepta la vigencia de una palabra tan (mal) transitada&ndash; que la dramaturgia y el tratamiento visual. Sea por cobard&iacute;a, por fidelidad a los c&oacute;digos culturales que rigen la m&uacute;sica de cine desde antes del cine &ndash;la &oacute;pera de Puccini y los poemas sinf&oacute;nicos de fines del siglo XIX, en particular&ndash; o por simple ignorancia &ndash;cineastas, escritores, dramaturgos y core&oacute;grafos cultos suelen serlo mucho menos en el campo de la m&uacute;sica&ndash; la mayor&iacute;a de las obras esc&eacute;nicas osadas del &uacute;ltimo siglo se ha manejado con sonidos sumamente convencionales. <em>Tres mujeres</em>, eventualmente, es uno de los escas&iacute;simos films en que la m&uacute;sica es tan desafiante como el resto.
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        Y todo esto para hablar de una pel&iacute;cula y un libro admirados y para referirme a tres mujeres y al arte desafiante. 
    </p><p class="article-text">
        En <em>Hija de ruta</em>, el segundo disco de <strong>Lucy Patan&eacute;</strong> &ndash;cantante, compositora y guitarrista sobresaliente&ndash;, las psicodelias enniomorriconianas, las resoluciones arm&oacute;nicas y mel&oacute;dicas impensadas, un trasfondo con resonancias de rock pesado y coros fantasmales, algo que parece remitir a algunas de las m&uacute;ltiples caras de <strong>Los Redonditos de Ricota</strong>, una inteligente relectura de <strong>Charly Garc&iacute;a</strong> y algo de baladas argentinas a trav&eacute;s del espejo, junto con letras desenfadadas y directas, donde lo coloquial y lo cotidiano conviven con cierta magia impredecible, dan una (agradecible) vuelta de campana al pop y el rock, llev&aacute;ndolo a ese punto de rebeld&iacute;a est&eacute;tica que supo tener, m&aacute;s all&aacute; del mero gesto o la caricatura.
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        <strong>Mabe Fratti</strong>, integrante del d&uacute;o <strong>Titanic</strong>, <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/veces-son_129_10676120.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">del que ya se ha hablado en esta secci&oacute;n</a>, naci&oacute; en Guatemala, vive en M&eacute;xico, canta, toca el cello, transforma o no todo eso con la electr&oacute;nica, y, en el reciente <em>Sentir que no sabes</em>, no solo tensa las relaciones peligrosas entre pop&nbsp;y riesgo creativo &ndash;o entre arte y entretenimiento&ndash; sino que se deleita en ese peligro. En su m&uacute;sica hay un efecto caleidosc&oacute;pico, o de corrimiento de la imagen sonora en el &uacute;ltimo segundo. Nada est&aacute; exactamente en el lugar en que podr&iacute;a esperarse que estuviera. Todo se desacomoda apenas, pero todo el tiempo. Hay reverberaciones de jazz y de experimentalismo, de ruidismo y de revisitas tanto a las vanguardias hist&oacute;ricas como a Bach. Y en ese juego, tan inquietante como atractivo, aparece como part&iacute;cipe necesario su <em>doppelg&auml;nger </em>de Titanic, <strong>I. La Cat&oacute;lica</strong> (<strong>H&eacute;ctor Tosta</strong>) en guitarra, bajo y sintetizadores, adem&aacute;s de la producci&oacute;n y los arreglos. Lejos del &uacute;ltimo lugar en importancia aparecen all&iacute; <strong>Jacob Wick</strong> en trompeta, <strong>Gibr&aacute;n Andrade</strong> en bater&iacute;a y, en una ocasional intervenci&oacute;n en whistle (una flauta de pico de origen irland&eacute;s), <strong>Estrella Del Sol</strong>. &ldquo;Quiz&aacute;s haya o&iacute;dos en el techo, quiz&aacute;s alguien est&aacute; del otro lado de la pared&rdquo;, empieza cantando en &ldquo;Kravitz&rdquo;. La incertidumbre enunciada en el t&iacute;tulo del &aacute;lbum no se corresponde con el nombre de ninguna de las canciones, pero las atraviesa todas, hasta llegar a la neblinosa &ldquo;&Aacute;ngel nuevo&rdquo;, donde se impone el mantra &ldquo;no voy a regresar, a regresar a ti&rdquo;. 
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        En <em>Becoming Human</em>, la argentina <strong>Roxana Amed</strong>, radicada desde hace a&ntilde;os en los Estados Unidos, regresa de su viaje a los territorios de <strong>Alejandra Pizarnik </strong>con textos propios, en ingl&eacute;s y en castellano, y tambi&eacute;n en canciones sin palabra alguna, donde el tratamiento instrumental es protagonista. Producido gracias a la beca <em>New Jazz Works</em> de la Chamber Music America, el disco cuenta con arreglos del pianista <strong>Mart&iacute;n Bejerano</strong>, con quien actuar&aacute; este domingo 4 de agosto a las 19 en el Centro Cultural de la Letra Pr&oacute;fuga, cuya entrada est&aacute; en Sarmiento 15. Tambi&eacute;n colaboraron en los arreglos del &aacute;lbum, el saxofonista <strong>Mark Small</strong> y el trombonista <strong>Kendall Moore</strong>, a quienes se agregan el excelente contrabajista <strong>Edward Perez</strong> y el baterista <strong>Ludwig Alfonso</strong>. Si la categor&iacute;a &ldquo;cantante de jazz femenina&rdquo; suele recostarse en el parque tem&aacute;tico de los grandes nombres del pasado, de su repertorio y, tambi&eacute;n, de sus manierismos, Amed vuelve a demostrar una mirada &ndash;y un o&iacute;do&ndash; siempre cargada de inquietud y curiosidad en que su papel como compositora resulta esencial. 
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    </figure><p class="article-text">
        <em>Diego Fischerman es autor del blog &ldquo;El sonido de los sue&ntilde;os&rdquo;: </em><a href="https://xn--sonidodesueos-skb.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>https://xn--sonidodesueos-skb.com/</em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tres-mujeres_129_11569425.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Aug 2024 16:07:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Lucy Patané,Mabe Fratti,Roxana Amed]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Roxana Amed y un jazz latinoamericano que incluye a Alejandra Pizarnik]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/roxana-amed-jazz-latinoamericano-incluye-alejandra-pizarnik_1_10278806.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fe6094ab-94ca-43c1-b8ef-8b84f841a907_16-9-discover-aspect-ratio_default_1074834.jpg" width="4459" height="2508" alt="Roxana Amed y un jazz latinoamericano que incluye a Alejandra Pizarnik"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La cantante argentina radicada en Miami lanzó un segundo disco sobre la obra de la poetisa argentina en colaboración con el finlandés Frank Carlberg. Sobre ese trabajo, su disco 'Unánime', el ritmo en la música, la docencia y ser mujer en el mundo del jazz charló con elDiarioAR.</p></div><p class="article-text">
        La cantante argentina de jazz <strong>Roxana Amed</strong> vive en Estados Unidos desde hace una d&eacute;cada. All&aacute; se empap&oacute; de m&uacute;sica, sigui&oacute; estudiando, creci&oacute; y se convirti&oacute; en figura. Pero siempre busc&oacute; conscientemente aportar su bagaje latinoamericano a lo que hace. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; fue con <a href="https://open.spotify.com/album/2Orbo9LLzUgeGYLv7Y13ZS?si=Vd1A-V4aR4Go7hhK0kKLxQ" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Ontology</em></a>, su primer disco grabado en ese pa&iacute;s, con el que pas&oacute; a la historia el a&ntilde;o pasado por ser la primera mujer en alzarse con el <strong>Premio Gardel al Mejor &Aacute;lbum de Jazz </strong>(tambi&eacute;n tuvo dos nominaciones a los Grammy latinos), con <em>Un&aacute;nime</em>, su segundo &aacute;lbum all&aacute;, con invitados de lujo, que tambi&eacute;n estuvo nominado a los Gardel, y ahora con <em>Los trabajos y las noches</em>, obra que grab&oacute; junto al finland&eacute;s <strong>Frank Carlberg</strong> sobre poemas de <strong>Alejandra Pizarnik</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Este &uacute;ltimo disco, disponible en todas las plataformas desde hoy, tiene una precuela del a&ntilde;o 2012, cuando public&oacute; un primer &aacute;lbum sobre la obra de la poetisa argentina llamado <a href="https://open.spotify.com/album/2aKWXJ1Q6jRX05GnGtaRgB?si=VFW1gFrCTz-GiUEzc0ay6g" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>La sombra de su sombra</em></a>. Entonces todav&iacute;a viv&iacute;a en Argentina. La mudanza a Miami en 2013 y todos el proceso de adaptaci&oacute;n que conlleva un cambio de pa&iacute;s demoraron hasta ahora la salida de la segunda parte.
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    </figure><p class="article-text">
        En una charla con <strong>elDiarioAR</strong> durante una breve visita a Buenos Aires, Amed cont&oacute; que conoci&oacute; a Carlberg en 2010 en el Festival de Jazz de Buenos Aires y le encant&oacute; su m&uacute;sica. El finland&eacute;s residente en Nueva York es compositor y docente del New England Conservatory de Boston. &ldquo;Maestro de casi todos los j&oacute;venes compositores que andan abriendo caminos por el mundo&rdquo;, explica la cantante, que al enterarse de que trabajaba con poes&iacute;a le acerc&oacute; la obra de Pizarnik. 
    </p><p class="article-text">
        Eso fue en noviembre de aquel 2010. En marzo, la argentina fue a visitar a Nueva York a Carlberg y a su mujer, la cantante Christine Correa. &ldquo;Y me sorprende con seis piezas de Alejandra Pizarnik que hab&iacute;a compuesto para m&iacute;. Sent&iacute; que esa era la m&uacute;sica para esas palabras, que me resultaba muy natural poder defenderlas desde la melod&iacute;a, no solamente desde la voz hablada&rdquo;. 
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                Amed y el finlandés Frank Carlberg, con el que musicalizó la obra de Pizarnik                            </span>
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        Amed estudi&oacute; Letras e hizo un postgrado en literatura contempor&aacute;nea en lengua espa&ntilde;ola. &ldquo;Por eso, mi relaci&oacute;n con la poes&iacute;a tambi&eacute;n es t&eacute;cnica, por decirlo de alg&uacute;n modo. No solamente de disfrute de la literatura. Entonces le prest&eacute; atenci&oacute;n t&eacute;cnicamente y me pareci&oacute; que combinar el jazz y eso era perfecto. Hicimos ese primer disco en d&uacute;o, con Christine de invitada. Pero &eacute;l sigui&oacute; componiendo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Compuso obras para quinteto, pero la mudanza de Amed dej&oacute; todo en stand by. No fue hasta el a&ntilde;o pasado que la cantante le escribi&oacute; a Carlberg y le propuso &ldquo;vamos a grabar&rdquo;, sin saber que se cumpl&iacute;an justo 50 a&ntilde;os del fallecimiento de Pizarnik. &ldquo;Es una forma de darle visibilidad a su trabajo, aunque la conoce y la quiere mucha gente en los lugares m&aacute;s raros del mundo&rdquo;. En dos d&iacute;as de estudio, estaba listo el disco, cuyas once canciones se pueden disfrutar desde hoy.
    </p><p class="article-text">
        Amed es una estudiosa y trabajadora incansable. Su traslado a Estados Unidos la confront&oacute; m&aacute;s con la importancia del ritmo en la m&uacute;sica. &ldquo;El ritmo en general se volvi&oacute; una de las cosas m&aacute;s, de alg&uacute;n modo, condicionantes para una buena performance. Para m&iacute;, digo. Para muchas personas en el mundo siempre lo fue. Pero los cantantes nunca conectamos tanto con el ritmo como con las melod&iacute;as. Siempre la palabra y la melod&iacute;a es lo primero a lo que le damos bolilla y el ritmo viene despu&eacute;s. Incluso en todo nuestro entrenamiento vocal hacemos ejercicios para afinar, para cambiar de registro, etc. Nunca para hacer r&iacute;tmicas. Eso es algo que empec&eacute; a incorporar con los a&ntilde;os en mis clases porque dije: la cosa est&aacute; ah&iacute;&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si vos cant&aacute;s jazz o una chacarera o tango o lo que fuere, el ritmo es algo que tiene como el ADN del g&eacute;nero mucho m&aacute;s dram&aacute;tica y profundamente que las melod&iacute;as, que tambi&eacute;n. Hay melod&iacute;as que son propias de la bossa nova, etc, pero es un poquito m&aacute;s flexible. El ritmo no. Entonces eso pone un poco en evidencia c&oacute;mo te llev&aacute;s no solamente con la parte musical r&iacute;tmica sino con la parte ling&uuml;&iacute;stica tambi&eacute;n. El ingl&eacute;s, y el ingl&eacute;s vinculado con el jazz, yo sent&iacute;, descubr&iacute; que necesitaba poder encontrar la forma de articularlo, de pronunciarlo, empezando por colocarlo y tener lugar en donde iluminar el ritmo&rdquo;, explic&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En el jazz este cometido es especialmente complicado. &ldquo;El jazz, por la improvisaci&oacute;n y por lo ambicioso de las melod&iacute;as, muchas de las cuales est&aacute;n inspiradas en melod&iacute;as de instrumentos, no siempre es vocal friendly ni algo que naturalmente se canta. Nosotros, sobre todos los cantantes de jazz, tenemos que ir habilitando el instrumento para siempre poder pegar el salto que queremos pegar. Yo no creo haber tenido problemas r&iacute;tmicos en mi vida, pero de pronto sent&iacute; que hab&iacute;a que prestarle atenci&oacute;n a eso y hab&iacute;a que ense&ntilde;arlo y estudiarlo m&aacute;s&rdquo;.
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                Roxana Amed                            </span>
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        Cuando se fue a Estados Unidos por una propuesta laboral a su marido, Amed tuvo que empezar pr&aacute;cticamente de cero. Contact&oacute; a los m&uacute;sicos que le interesaban y arm&oacute; una banda, que es la misma con la que sigue tocando hoy. &ldquo;Todos se coparon con la idea y empezamos a trabajar juntos en una m&uacute;sica que ten&iacute;a mucho de argentino, como sigue teniendo y como no va a dejar de tener nunca, y que era nueva para ellos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El toque argentino, de hecho, est&aacute; en todo lo que hace. &ldquo;Hoy en d&iacute;a todos han adquirido un mont&oacute;n de cosas del ritmo argentino, de los estilos argentinos, del castellano tambi&eacute;n. Es lindo eso porque me llevo un poco de la Argentina para otros lados. Siento que a veces est&aacute; tan contaminado el circuito latino, de m&uacute;sica pobre, de algo con un contenido verbal sin demasiada sofisticaci&oacute;n, que pareciera que lo latino es lo m&aacute;s berreta que hay en el mundo. Sobre todo en Estados Unidos. Entonces me lo tom&eacute; como una empresa personal la de decir no, no, no, no. Nosotros tenemos ling&uuml;&iacute;sticamente un capital maravilloso para compartir que no es el lenguaje funcional que usan muchos de los hispanoparlantes que viven en Estados Unidos para pedir algo, para comunicarse con su familia&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Sobre <em>Un&aacute;nime</em>, su aclamado segundo disco grabado en Estados Unidos (<a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/julian-lennon-fantasmas-mejores-solos-jazz-pop-roxana-amed-invitados_129_9391222.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ac&aacute; lo coment&oacute; en este diario el cr&iacute;tico Diego Fischerman</a>), relat&oacute; que busc&oacute; a los invitados con intenciones muy precisas. El disco, publicado en 2022, cuenta con la participaci&oacute;n de artistas de Am&eacute;rica Latina y Espa&ntilde;a como <strong>Chucho Vald&eacute;s</strong> (Cuba), <strong>Pedro Aznar</strong> (Argentina), <strong>Ni&ntilde;o Josele</strong> (Espa&ntilde;a), <strong>Chico Pinheiro</strong> (Brasil), <strong>Julio Reyes Copello</strong> (Colombia), <strong>Tony Succar</strong> (Per&uacute;) y <strong>Linda Brice&ntilde;o</strong> (Venezuela). El repertorio recorre obras de autores diversos, desde Miles Davis hasta Luis Alberto Spinetta, pasando por Egberto Gismonti y la propia&nbsp;Amed, que tambi&eacute;n es compositora (y productora y docente).
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    </figure><p class="article-text">
        Busc&oacute;, en principio, mostrar lo latino, pero no desde lo caribe&ntilde;o, que es lo m&aacute;s habitual en el jazz. &ldquo;Y lo que hay de caribe&ntilde;o quise que fuera con el n&uacute;mero uno, <strong>Chucho Vald&eacute;s</strong>, y pedirle que en lugar de hacer m&uacute;sica de &eacute;l, o sea, contempor&aacute;nea cubana o latin jazz, buscara composiciones cl&aacute;sicas cubanas para piano, que es lo que hicimos: dos piezas de Ignacio Cervantes&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Con &ldquo;igual criterio de rareza&rdquo; eligi&oacute; a los otros invitados. Por ejemplo, al colombiano para Colombia, yo no lo conoc&iacute;a pero ten&iacute;a acceso al vivir en la misma ciudad, a <strong>Julio Reyes Copello</strong>, un productor de pop de primer nivel, que ella sab&iacute;a que ten&iacute;a obras contempor&aacute;neas interesantes. Grabaron una suite para flauta, piano y voz. &ldquo;Fue dificil&iacute;simo, en todo sentido, mel&oacute;dicamente, el registro, todo un desaf&iacute;o. Pero siento que tiene estructuras r&iacute;tmicas de Colombia y que adem&aacute;s es la voz de una persona que a lo mejor no es conocida por eso. Es conocida por otras cosas. Es una persona muy importante en el mundo latino. Y dije: estar&iacute;a bueno que la gente sepa m&aacute;s de lo que toca en el piano cl&aacute;sico y de lo que compone&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A la trompetista venezolana <strong>Linda Brice&ntilde;o</strong> tambi&eacute;n busc&oacute; mostrarla desde una perspectiva menos conocida. &ldquo;Un d&iacute;a vi que adem&aacute;s cantaba. Una voz divina. Entonces le dije: che, &iquest;te anim&aacute;s? Quiero que toques la trompeta y que cantes. Y elijamos una canci&oacute;n que sea de tu historia folkl&oacute;rica o tradicional venezolana&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con su segunda nominaci&oacute;n al Gardel, puede decirse que Amed s&iacute; es profeta en su tierra. &ldquo;Siempre me sent&iacute; bien tratada. No hago una m&uacute;sica para todos. Ese es otro tema largo de conversaci&oacute;n: si el artista tiene la responsabilidad de ser universal o no. Yo creo que uno hace lo que puede y a veces no es para todos. Y as&iacute; fue un poco hasta que me fui. Y despu&eacute;s, siempre, cada vez que volv&iacute;, fue hermoso. Conciertos lindos y llenos. Me queda pendiente poder traer a los m&uacute;sicos con los que toco all&aacute; ac&aacute; para unir los dos mundos. Y que ellos tambi&eacute;n conozcan de d&oacute;nde vengo y de d&oacute;nde viene toda esta locura que tiene el argentino en el momento de producir o de combinar m&uacute;sicas o de componer&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de cantar, su pasi&oacute;n es la docencia. &ldquo;Siempre digo: la mejor forma de aprender es ense&ntilde;ar. A m&iacute; me gusta estudiar, me gusta aprender, me gusta adem&aacute;s compartir y ver c&oacute;mo la gente descubre cosas. Eso es un privilegio del docente. Es vida nueva todo el tiempo. Todos pueden encontrar algo para florecer. No todo el mundo tiene que ser el n&uacute;mero uno. Los maestros tenemos que saber que no todos tienen que encontrar la m&uacute;sica del mismo modo que uno, pero que si vos decid&iacute;s compartir la m&uacute;sica con alguien, ten&eacute;s la obligaci&oacute;n de que esa persona de alg&uacute;n modo descubra su voz como m&uacute;sico. Es un trabajo exigente. Lo vengo haciendo muy apasionadamente hace muchos a&ntilde;os. Y me hace bien. Me conecta con algo bueno m&iacute;o&rdquo;.
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            </figure><p class="article-text">
        A lo largo de su carrera, Amed vivi&oacute; en carne propia la transformaci&oacute;n del papel de la mujer en el mundo del jazz. &ldquo;Hace muchos a&ntilde;os cuando yo era jovencita y empec&eacute;, por la m&uacute;sica que hac&iacute;a en general tocaba con hombres m&aacute;s grandes. Y ninguno sab&iacute;a muy bien c&oacute;mo relacionarse. O te quer&iacute;an proteger o algo m&aacute;s... Pero tratarte como igual, no. Cuando demostrabas que eras m&uacute;sica, que eras formada, que sab&iacute;as, les resultaba un poco m&aacute;s f&aacute;cil&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que esa figura masculina -estoy hablando de hombres que entonces ten&iacute;an entre 30 y 60- tuvo que cambiar mucho y creo que muchos no sobrevivieron al intento (<em>risas</em>) y muchos siguen muy preocupados por c&oacute;mo tienen que tratar a una mujer. Est&aacute;n muy confundidos. Y eso creo que tenemos que trabajarlo ambas partes, al margen del desempe&ntilde;o de g&eacute;nero que vos hagas. Esto le pasa a una mujer h&eacute;tero y a una mujer gay. No tiene que ver con que haya una relaci&oacute;n de atracci&oacute;n de g&eacute;neros opuestos&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En el jazz empez&oacute; a haber mujeres m&aacute;s j&oacute;venes abordando instrumentos, no solamente cantantes, no hace mucho. Te dir&iacute;a que en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os empez&oacute; a cambiar. Y ahora empezaron a ser figuras a la par. Tambi&eacute;n nosotras enfrentamos este desaf&iacute;o de que por ser mujer no quiere decir que ya te merezcas el aplauso. A lo mejor algunas se pueden haber sentido c&oacute;modas en ese rol de 'ya est&aacute;, como soy mujer me van a bancar un poco m&aacute;s solo por el esfuerzo que hice para llegar hasta ac&aacute;'. Pero la mayor&iacute;a estamos tratando de decir: 'quiero llegar al m&aacute;ximo de lo que tenga para dar'&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Ser mujer implica tambi&eacute;n todav&iacute;a ocuparse m&aacute;s del aspecto f&iacute;sico que los hombres. &ldquo;Yo hago una m&uacute;sica compleja en el escenario. Mi cabeza est&aacute; puesta en eso, pero le tengo que dedicar un tiempo a qu&eacute; vestido me voy a poner, porque no quiero olvidarme completamente de esa parte. Me quiero divertir con eso. Pero en general no llego. Y despu&eacute;s lo lamento. Los hombres van, se cambian el pantal&oacute;n y la camisa y ya est&aacute;. Y nosotras estamos que el taco, que el maquillaje, que el pelo. Y no es una frivolidad, es parte de la elegancia y de la belleza de nuestro g&eacute;nero. Pero a m&iacute; en general no me alcanza la cabeza para explotarlo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por suerte, la situaci&oacute;n fue mejorando. &ldquo;Los hombres contempor&aacute;neos, de 40 para abajo, definitivamente est&aacute;n mucho m&aacute;s c&oacute;modos con las mujeres, les gusta tocar con mujeres, no eval&uacute;an a las mujeres, no especulan con obtener alg&uacute;n beneficio por tener a una mujer en su banda ni necesitan halagarla de m&aacute;s para compensar que es una mujer. Todo ese l&iacute;o se est&aacute; yendo. Pero no es f&aacute;cil. Fijate que en 19 a&ntilde;os de categor&iacute;a de jazz en los premios Gardel hubo solo algunas nominaciones a mujeres. Algo no est&aacute; todav&iacute;a del todo cocinado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una vez publicado <em>Los trabajos y las noches</em>, Amed se abocar&aacute; ahora de pleno a un nuevo proyecto: componer m&uacute;sica para una beca que gan&oacute; de la fundaci&oacute;n Chamber Music America. &ldquo;Es una beca que han obtenido grandes m&uacute;sicos y pocas cantantes. Y es un desaf&iacute;o para nosotros. Tengo que sacar un disco que tendr&iacute;a que haber salido el a&ntilde;o pasado. Son casi todas composiciones m&iacute;as y que vamos a terminar de armar entre dos o tres de los miembros de la banda. Tengo pocos meses para terminar. Eso me tiene un poquito estresada, pero dicen que para los proyectos hay que tener inspiraci&oacute;n y poco tiempo. As&iacute; que si es por eso deber&iacute;a salir bien&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Claudia Regina Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/roxana-amed-jazz-latinoamericano-incluye-alejandra-pizarnik_1_10278806.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Jun 2023 09:22:16 +0000]]></pubDate>
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