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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Cormac McCarthy]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/cormac-mccarthy/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Cormac McCarthy]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Cormac McCarthy, el escritor que miró de frente a la muerte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/cormac-mccarthy_1_10297054.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/39238e0d-7cfb-4f7c-b4c1-fc946e05d255_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cormac McCarthy, el escritor que miró de frente a la muerte"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Donde otros vieron épica y heroísmo y enraizaron en la cultura popular la noción del western como la aventura esencialmente norteamericana, Cormac McCarthy ofreció una visión descarnada y tétrica donde la muerte siempre está presente</p></div><p class="article-text">
        Cormac McCarthy no era alguien muy optimista sobre el ser humano. Quiz&aacute; s&oacute;lo era fr&iacute;amente realista. Le parec&iacute;a irrelevante todo lo que no implicara la lucha entre la vida y la muerte, un dilema en que es propio de ilusos pensar que siempre triunfa el lado luminoso del hombre. No ten&iacute;a ning&uacute;n inter&eacute;s para &eacute;l como escritor. &ldquo;La vida no existe sin derramamiento de sangre. Creo que la noci&oacute;n de que puedes mejorar de alguna manera la especie (humana), de que todos podemos vivir en armon&iacute;a, es una idea realmente peligrosa&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Uno de los grandes escritores de Estados Unidos de su generaci&oacute;n <a href="https://www.eldiario.es/cultura/muere-89-anos-escritor-cormac-mccarthy-autor-obras-carretera-no-pais-viejos_1_10292066.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">falleci&oacute; el martes con 89 a&ntilde;os</a> en su casa de Santa Fe, en Nuevo M&eacute;xico, en el suroeste del pa&iacute;s que convirti&oacute; en el gran protagonista de sus mejores novelas. Era tambi&eacute;n uno de los autores m&aacute;s convencidos de la importancia de preservar su independencia y soledad, neg&aacute;ndose a hablar de su obra con periodistas o profesores incluso cuando eso le condenaba a pasar hambre al no contar con otras fuentes de ingresos.
    </p><p class="article-text">
        Donde otros vieron &eacute;pica y hero&iacute;smo y enraizaron en la cultura popular la noci&oacute;n del w&eacute;stern como la aventura esencialmente norteamericana de construcci&oacute;n del mito fundacional del pa&iacute;s, pongamos gente como John Ford y Howard Hawks, McCarthy ofreci&oacute; una visi&oacute;n descarnada y t&eacute;trica donde la muerte siempre est&aacute; presente. Los hombres eran tan &aacute;ridos como el desierto que ten&iacute;an ante ellos, y no menos peligrosos. La frontera era un lugar lleno de serpientes y la mayor&iacute;a de ellas eran seres humanos.
    </p><p class="article-text">
        En ninguna obra qued&oacute; tan de manifiesto esa idea como en <em>Meridiano de sangre</em> (1985), una novela que obliga al lector a encajar el golpe en forma de constantes actos sangrientos. &ldquo;Se presenta ante el lector como una bofetada en la cara, una afrenta que nos pide que soportemos una visi&oacute;n del Viejo Oeste llena de calaveras quemadas, cabelleras empapadas de sangre y un &aacute;rbol del que cuelgan los cuerpos de beb&eacute;s muertos&rdquo;, escribi&oacute; ese a&ntilde;o el cr&iacute;tico de The New York Times <a href="https://www.nytimes.com/1985/04/28/books/blood-meridian-by-cormac-mccarthy.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la primera frase de su rese&ntilde;a.</a> El lector estaba avisado.
    </p><p class="article-text">
        Nunca glorific&oacute; la violencia. Era descrita en t&eacute;rminos secos y fr&iacute;os. Como si fuera un hecho imposible de ocultar al formar parte de la realidad. De la misma forma que otros escritores creen necesario detallar c&oacute;mo alguien prepara una taza de caf&eacute;, &eacute;l describe c&oacute;mo alguien hunde un cuchillo en la garganta de otra persona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el estilo, McCarthy es igualmente implacable. La puntuaci&oacute;n es m&iacute;nima, sin comillas o guiones que marquen los di&aacute;logos. Nunca utiliza el punto y coma y las comas s&oacute;lo aparecen si es imprescindible. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Meridiano de sangre</em> no fue un &eacute;xito de ventas ni bien acogida por la mayor&iacute;a de los cr&iacute;ticos. Con el paso del tiempo, la novela fue revisada y valorada incluso con pasi&oacute;n. Harold Bloom dijo despu&eacute;s que era &ldquo;el mejor libro desde <em>Mientras agonizo</em> de William Faulkner&rdquo;, de 1930. Para el cr&iacute;tico brit&aacute;nico, autor del canon m&aacute;s citado de la literatura occidental, McCarthy era uno de los cuatro grandes escritores norteamericanos de su tiempo, junto a Philip Roth, Don DeLillo y Thomas Pynchon.
    </p><p class="article-text">
        Pas&oacute; dos veces por la universidad sin sacar ning&uacute;n t&iacute;tulo con cuatro a&ntilde;os entre medias en la Fuerza A&eacute;rea destinado en Alaska, donde se aburr&iacute;a tanto que empez&oacute; a leer de forma compulsiva. Qued&oacute; convencido de que s&oacute;lo quer&iacute;a dedicarse a la literatura. &ldquo;Sab&iacute;a que pod&iacute;a escribir. S&oacute;lo ten&iacute;a que pensar en c&oacute;mo conseguir comer mientras lo hac&iacute;a&rdquo;, dijo en 1992 <a href="https://www.nytimes.com/1992/04/19/magazine/cormac-mccarthy-s-venomous-fiction.html?pagewanted=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en su primera entrevista larga</a>, una de las pocas que dio.
    </p><p class="article-text">
        Le cost&oacute; d&eacute;cadas. Public&oacute; su primera novela en 1965 y ninguna de sus cinco primeras vendi&oacute; m&aacute;s de 5.000 ejemplares. Vivi&oacute; en moteles, tugurios y granjas. Se cas&oacute; y divorci&oacute; tres veces. Su segunda esposa record&oacute; a&ntilde;os despu&eacute;s que viv&iacute;an en la m&aacute;s completa pobreza. Aunque no vendiera mucho, le surg&iacute;an algunas oportunidades para ganar dinero que rechaz&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Alguien llamaba y le ofrec&iacute;a 2.000 d&oacute;lares por hablar de sus libros en la universidad. Y les respond&iacute;a que todo lo que ten&iacute;a que decir estaba en sus p&aacute;ginas. As&iacute; que volv&iacute;amos otra semana a comer alubias en lata&rdquo;, contaba su mujer. 
    </p><p class="article-text">
        'Todos los caballos bellos' (1992) fue la novela que le concedi&oacute; premios y dinero. Vendi&oacute; 200.000 ejemplares en seis meses. Es una obra m&aacute;s accesible para el lector sin carecer de violencia. Dos j&oacute;venes vaqueros del sur de EEUU pasan a M&eacute;xico para conseguir trabajo y escapar de un destino no muy alentador. Adem&aacute;s de una amistad sincera entre ambos, la novela incluye una historia de amor con una mujer, con lo que casi pod&iacute;a detectarse un ablandamiento del duro coraz&oacute;n de McCarthy. 
    </p><p class="article-text">
        Los di&aacute;logos entre los amigos, algunos absurdos o sencillamente propios de j&oacute;venes sin grandes pretensiones, predominan en un libro que espera al lector hasta su conclusi&oacute;n para ahuyentar la idea de un final feliz. 
    </p><p class="article-text">
        La obra fue adaptada al cine sin demasiado &eacute;xito con un reparto encabezado por Matt Damon y Pen&eacute;lope Cruz, &ldquo;tan enga&ntilde;osa y superficial <a href="https://www.nytimes.com/2000/12/25/movies/film-review-lost-souls-adrift-across-a-barren-mesa.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como un anuncio de Marlboro en una revista&rdquo;</a>, escribi&oacute; un cr&iacute;tico. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Matt Damon en una escena de la película &#039;Todos los caballos bellos&#039;.                            </span>
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        Los intentos frustrados de convertir <em>Meridiano de sangre</em> <a href="https://melmagazine.com/en-us/story/blood-meridian-movie" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en una pel&iacute;cula forman parte de la leyenda de Hollywood</a>. Su violencia brutal es lo que ha atra&iacute;do a varios cineastas y eso mismo es lo que ha asustado a productores desde hace veinticinco a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        La trama es muy simple y sin un arco argumental que la haga realmente atractiva en una pel&iacute;cula. Lo que en la novela puede parecer ambicioso hasta dejarte pensando en cuestiones filos&oacute;ficas no muy propias del w&eacute;stern, en una pel&iacute;cula podr&iacute;a resultar pretencioso. McCarthy no suele caracterizarse por ofrecer introspecciones psicol&oacute;gicas sobre la motivaci&oacute;n de los personajes, m&aacute;s all&aacute; de la necesidad de sobrevivir. 
    </p><p class="article-text">
        McCarthy coment&oacute; una vez los requisitos b&aacute;sicos para llevarla a la pantalla: &ldquo;El tema es que ser&iacute;a muy dif&iacute;cil de hacer y necesitar&iacute;a a alguien con una gran imaginaci&oacute;n y muchas pelotas&rdquo;. En especial, lo segundo. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un delaware pasó con una colección de cabezas cual insólito vendedor camino de algún mercado, enroscados los cabellos a la muñeca y las cabezas colgando y chocando entre sí.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">&#039;Meridiano de sangre&#039;</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En <em>Meridiano de sangre,</em> un chico muy joven que aparece identificado s&oacute;lo as&iacute; &ndash;&ldquo;un chico&rdquo;, el autor no se molesta en ponerle un nombre&ndash; se une a una banda de forajidos embarcados en una espiral de violencia a cambio de dinero. La &uacute;nica motivaci&oacute;n es cobrar dinero por eliminar a algunos hombres perseguidos o escapar de los que intentan vengarse de sus cr&iacute;menes. El gobernador del Estado mexicano de Sonora les contrata para que maten a nativos americanos que atacan su territorio. Para cobrar la recompensa, necesitan entregar las cabelleras de sus v&iacute;ctimas.
    </p><p class="article-text">
        Sobre ellos domina un hombre, el juez Holden, un gigante de m&aacute;s de dos metros y sin pelo en el cuerpo que tiene poco de juez y que combina una ferocidad implacable con opiniones existenciales que el chico no comprende del todo.
    </p><p class="article-text">
        Holden es una encarnaci&oacute;n de la peor violencia, la que no necesita una raz&oacute;n para manifestarse. Se le ha comparado con el Kurtz de <em>El coraz&oacute;n de las tinieblas </em>o el capit&aacute;n Ahab de <em>Moby Dick,</em> pero incluso estos dos personajes tienen al menos una motivaci&oacute;n por mucho que al final les lleve a perder la raz&oacute;n. El juez es una presencia maligna constante y a&uacute;n m&aacute;s peligrosa cuando sonr&iacute;e, lo que hace con frecuencia.
    </p><p class="article-text">
        La violencia es dif&iacute;cil de aislar en la novela, y de ah&iacute; las dificultades para adaptarla al cine, porque la violencia es la novela. La naturaleza simple y di&aacute;fana del mal en el ser humano cuando no hay una autoridad que la contenga, m&aacute;s la atracci&oacute;n que supone esa violencia en ese escenario, es lo que da forma al libro. No hay h&eacute;roes que la hagan m&aacute;s digerible ni piedad con el lector que espera algo de humanidad. En esa zona de frontera del Oeste norteamericano en el siglo XIX, lo peor del ser humano es lo que puedes esperar antes de recibir una bala. 
    </p><p class="article-text">
        EEUU, una naci&oacute;n en construcci&oacute;n, era entonces un pa&iacute;s muy violento y cruel en amplias zonas de su territorio, como lo es ahora.
    </p><p class="article-text">
        Ya con un numeroso grupo de lectores, McCarthy ofreci&oacute; una trama m&aacute;s reconocible y personajes que el lector pod&iacute;a aceptar con m&aacute;s agrado en <em>No es pa&iacute;s para viejos</em> (2005), que tuvo tambi&eacute;n la mejor traducci&oacute;n cinematogr&aacute;fica gracias a Joel y Ethan Coen. La novela presenta a un sicario, Anton Chigurh, que es otro personaje tan enigm&aacute;tico y salvaje como el juez Holden. 
    </p><p class="article-text">
        En<em> La carretera</em> (2006), los sentimientos m&aacute;s humanos entran en escena, pero tambi&eacute;n en un paraje desolador, un futuro posapocal&iacute;ptico condicionado por un fr&iacute;o mortal y la amenaza de otros seres humanos, que solucionan la falta de alimentos con el canibalismo. El sufrimiento indecible de un padre por proteger la vida de su hijo nos conmueve y en las p&aacute;ginas finales nos rompe el coraz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hay que aceptarlo como es. McCarthy no es alguien para recomendar a las personas que creen que los sentimientos humanos siempre vencen. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iñigo Sáenz de Ugarte]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/cormac-mccarthy_1_10297054.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Jun 2023 11:18:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cormac McCarthy, el escritor que miró de frente a la muerte]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cormac McCarthy,Literatura]]></media:keywords>
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