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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - nuevas masculinidades]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/nuevas-masculinidades/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - nuevas masculinidades]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Del sentimiento de agravio a la "manosfera": por qué hay tantos hombres (muchos jóvenes) enojados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/sentimiento-agravio-manosfera-hay-hombres-jovenes-enfadados_129_10844699.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/16fd1e33-7290-495b-b78a-7bc9071213fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del sentimiento de agravio a la &quot;manosfera&quot;: por qué hay tantos hombres (muchos jóvenes) enojados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No es ninguna novedad: el feminismo siempre fue interesadamente retratado como un movimiento que odia a los hombres. Ahora, extrema derecha y streamers explotan un relato en el que los hombres son las nuevas víctimas y que conecta con el malestar o el desconcierto de muchos, de acuerdo a los resultados de una encuesta hecha en España. </p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Los hombres blancos son los beneficiarios del m&aacute;s poderoso sistema de discriminaci&oacute;n positiva jam&aacute;s conocido: la 'historia mundial'. En ella, los hombres blancos jugaron con cartas tan marcadas, que al resto de personas casi les estaba vedado entrar en la pelea. Para cuando estas &uacute;ltimas empezaron a jugar, la competici&oacute;n estaba tan desnivelada que los hombres blancos les sacaban una enorme ventaja &ndash;y, por si fuera poco, se ve&iacute;an obligados a competir en desventaja&ndash;. Tal vez la mera idea de competir de vos a vos, en igualdad de condiciones, resulte demasiado aterradora para un g&eacute;nero que basa toda su identidad en asegurarse de ganar todas y cada una de las veces&rdquo;. No es un comentario a la encuesta sobre igualdad del <a href="https://www.cis.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">CIS (Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas de Espa&ntilde;a)</a>, sino un extracto de <em>Hombres (blancos) cabreados </em>(Barlin Libros)<em>,</em> el libro del soci&oacute;logo estadounidense Michel Kimmel que all&aacute; por 2015 traz&oacute; un panorama de la crisis contempor&aacute;nea de la masculinidad que en muchos aspectos result&oacute; premonitorio.
    </p><p class="article-text">
        Como toda encuesta, los resultados del CIS sobre la <strong>percepci&oacute;n social de la igualdad entre hombres y mujeres </strong>pueden leerse de distintas formas. Podemos decir que el 54,6% de los hombres no est&aacute; de acuerdo (o apenas lo est&aacute;) con la afirmaci&oacute;n &ldquo;se lleg&oacute; tan lejos en la promoci&oacute;n de la igualdad de las mujeres que ahora se est&aacute; discriminando a los hombres&rdquo;. Podemos decir que el 44% de los hombres s&iacute; se siente representado en esa frase. O podemos afirmar ambas cosas: ser conscientes de que ambas realidades existen y conviven, pensar qu&eacute; nos sugieren y qu&eacute; hace falta para seguir inclinando la balanza del lado de la igualdad.
    </p><p class="article-text">
        Hay dos datos a&ntilde;adidos que sirven como contexto en Espa&ntilde;a. Uno, que la identificaci&oacute;n partidista influye profundamente en estos resultados: son los votantes de Vox y PP quienes mayoritariamente est&aacute;n de acuerdo con esa afirmaci&oacute;n mientras que los que optaron por el PSOE lo hacen en bastante menos medida, y muy poco entre los de Sumar. Y otro, que son los hombres m&aacute;s j&oacute;venes, entre 16 y 24 a&ntilde;os, quienes m&aacute;s adhesi&oacute;n a esa idea muestran.
    </p><p class="article-text">
        Este &uacute;ltimo resultado no sorprendi&oacute; al psic&oacute;logo Daniel Leal, especializado en masculinidades igualitarias y que trabaja con frecuencia dando talleres a chicas y chicos en institutos. &ldquo;Me encuentro habitualmente con grupos de chicos rebotados con la igualdad por lo que escuchan, a veces en sus propias familias, otras en medios de comunicaci&oacute;n o en redes. Tambi&eacute;n veo un porcentaje peque&ntilde;o que se da cuenta de que la igualdad no va en contra de ellos y que les relaja saber que ser hombre no es ser machista, y luego me encuentro a un amplio sector de chicos que est&aacute;n esperando instrucciones sobre c&oacute;mo ser un hombre, c&oacute;mo vivir sus vidas, c&oacute;mo relacionarse con las chicas... No les podemos dejar a merced de los discursos machistas&rdquo;, describe. La victoria de la selecci&oacute;n femenina de f&uacute;tbol y el 'Se Acab&oacute;', dice, gener&oacute; otro rebote dentro de ese grupo 'rebelde'.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>

<iframe title="El 44% de los hombres cree que se ha llegado tan lejos que ahora se les está discriminando" aria-label="Barras divididas" id="datawrapper-chart-5N94Y" src="https://datawrapper.dwcdn.net/5N94Y/1/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="428" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">!function(){"use strict";window.addEventListener("message",(function(a){if(void 0!==a.data["datawrapper-height"]){var e=document.querySelectorAll("iframe");for(var t in a.data["datawrapper-height"])for(var r=0;r<e.length;r++)if(e[r].contentWindow===a.source){var i=a.data["datawrapper-height"][t]+"px";e[r].style.height=i}}}))}();
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<br>
    </figure><p class="article-text">
        Tampoco se sorprende el catedr&aacute;tico de Derecho Constitucional Octavio Salazar, acostumbrado a tratar con la juventud desde sus clases y desde las charlas y talleres que imparte en institutos. &ldquo;No necesit&aacute;bamos la encuesta para constatar lo que vemos desde hace no muchos a&ntilde;os, que nos encontramos con un clima reactivo con la igualdad, el feminismo y con cualquier discurso que trate de hacer pedagog&iacute;a. Yo ah&iacute; he notado un cambio, no s&eacute; si cuantitativo pero s&iacute; cualitativo&rdquo;, asegura Salazar. Si bien antes pod&iacute;an existir suspicacias y resistencias, ahora, dice, son m&aacute;s expl&iacute;citas y agresivas, coincidiendo con un periodo de impulso de las reivindicaciones feministas y de apuesta de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En algunos institutos ha habido chicos que se han salido del aula ante el debate que se generaba, no lo soportaban o se sent&iacute;an atacados, eso es algo nuevo&rdquo;, prosigue. El autor de libros como <em>El hombre que no deber&iacute;amos ser</em> o <em>We Too: Br&uacute;jula para j&oacute;venes feministas</em> se&ntilde;ala que suele toparse con los mismos discursos: &ldquo;Siempre sueltan los mismos titulares sobre denuncias falsas o sobre que las pol&iacute;ticas de igualdad perjudican a los hombres&rdquo;. Salazar menciona dos factores detr&aacute;s de este fen&oacute;meno. Uno, la exaltaci&oacute;n de este tipo de discursos en la pol&iacute;tica y en espacios medi&aacute;ticos. &ldquo;Tienes a representantes institucionales o diputados en parlamentos discutiendo el t&eacute;rmino violencia de g&eacute;nero o determinadas pol&iacute;ticas. Eso les da una legitimidad que hace tanto no exist&iacute;a a ese nivel, no tan amplificada, con tanto ruido y tanta confusi&oacute;n interesada de t&eacute;rminos&rdquo;, apunta Salazar. Ese es el caldo de cultivo para que, despu&eacute;s, los j&oacute;venes reproduzcan envalentonados los mismos discursos.
    </p><h3 class="article-text">La &ldquo;manosfera&rdquo;</h3><p class="article-text">
        El otro factor es lo que se ha llamado 'manosfera', el conjunto de comunidades asociadas pol&iacute;ticamente a la extrema derecha de hombres en Internet que se basan en la propagaci&oacute;n de discursos mis&oacute;ginos y antifeministas. En <em>Los hombres que odian a las mujeres</em> (Capit&aacute;n Swing), la periodista inglesa Laura Bates alerta del impacto que estos espacios online est&aacute;n teniendo en la socializaci&oacute;n de muchos hombres j&oacute;venes. Bates explica c&oacute;mo la 'manosfera' utiliza el miedo para crear una oposici&oacute;n al progreso que, a su vez, equipara los logros en igualdad al sacrificio o al da&ntilde;o a los hombres. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que es preocupante y diferente de esta reacci&oacute;n es que est&aacute; facilitada por la tecnolog&iacute;a y los algoritmos de una manera que nunca hab&iacute;amos visto antes, con la capacidad de las redes sociales para funcionar como una especie de m&aacute;quina de radicalizaci&oacute;n de masas, bombeando teor&iacute;as conspirativas antifeministas y estad&iacute;sticas falsas a una audiencia impresionantemente amplia. Invierten la realidad y difunden hechos falsos para sugerir que los hombres son ahora la verdadera minor&iacute;a oprimida.&nbsp;La radicalizaci&oacute;n de tantos hombres j&oacute;venes es un problema invisible, una forma de radicalizaci&oacute;n que simplemente estamos ignorando, y que est&aacute; creando una bomba de relojer&iacute;a para el futuro&rdquo;, dec&iacute;a Bates <a href="https://www.eldiario.es/micromachismos/laura-bates-hombres-progresistas-apoyan-igualdad-genero-luego-no-ponen-practica-vida-privada_128_9995460.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">en una entrevista con elDiario.es</a>. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No sé si estamos haciendo una pedagogía correcta. Nos estamos equivocando poniendo énfasis excesivo en la sanción y en la  culpabilización, que genera de inmediato una respuesta del agravio</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Octavio Salazar</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tanto Daniel Leal como Octavio Salazar reflexionan sobre qu&eacute; hacer diferente, mejor, para llegar a esos hombres. Leal subraya que durante mucho tiempo la escasa coeducaci&oacute;n que hubo se centr&oacute; en lanzar mensajes empoderantes para las chicas pero no se dirigi&oacute; a los chicos &ldquo;para decirles que ser un hombre no es lo mismo que ser machista&rdquo;. &ldquo;El marco normativo nos obliga a hacer talleres de prevenci&oacute;n de la violencia sexual con ni&ntilde;os y adolescentes, obliga a hacer campa&ntilde;as con hombres j&oacute;venes, &iquest;se est&aacute;n haciendo?&rdquo;, se pregunta. 
    </p><p class="article-text">
        Salazar hace autocr&iacute;tica. &Eacute;l mismo revis&oacute; la manera en que se aproxima a ellos en sus talleres, antes con m&aacute;s vehemencia y exigencia, ahora m&aacute;s desde las preguntas y la escucha: &ldquo;No s&eacute; si estamos haciendo una pedagog&iacute;a correcta quienes estamos en el otro lado. Nos estamos equivocando poniendo &eacute;nfasis excesivo en la sanci&oacute;n y en la culpabilizaci&oacute;n. Ir con este discurso tan culpabilizador genera de inmediato una respuesta del agravio, sobre todo en los m&aacute;s j&oacute;venes. No se puede llegar a un grupo de adolescentes y empezar a hablar de sexualidad poniendo el &eacute;nfasis solo en la violencia sexual sin hacer un discurso mucho m&aacute;s amplio, emancipador, que les permita construir otra manera de relacionarse. Ah&iacute; estamos fallando&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">El malestar que s&iacute; existe</h3><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de los j&oacute;venes, que suelen soportar siempre la peor parte de las cr&iacute;ticas, la encuesta del CIS muestra tambi&eacute;n que el 46% de los hombres de 35 a 44 a&ntilde;os, y el 45% de entre 45 y 54, se sienten discriminados por unas pol&iacute;ticas de igualdad que, creen, llegaron demasiado lejos. 
    </p><p class="article-text">
        Dice Michel Kimmel que la ira del hombre blanco mana de la fusi&oacute;n de dos sentimientos: la superioridad y el victimismo. Ese victimismo, la indignaci&oacute;n, se nutre, prosigue, de un sentimiento de &ldquo;agravio comparativo&rdquo;: &ldquo;La sensaci&oacute;n de que aquellas ventajas a las que cre&iacute;as tener derecho te fueron arrebatadas por parte de fuerzas an&oacute;nimas m&aacute;s amplias y poderosas&rdquo;. Kimmel describe de qu&eacute; manera las pol&iacute;ticas neoliberales, las deslocalizaciones, la precariedad laboral o el recorte de los salarios han hecho mella, no solo en las condiciones materiales de los hombres, sino en sus posibilidades de cumplir y mantener el rol masculino y los mandatos que les fueron asignados como varones.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los sentimientos de la gente son reales, estos hombres blancos enfadados han sido jodidos por un sistema que no se preocupa por ellos. Pero aunque tienen razón en sentirse agraviados, están enviado sus quejas a la dirección equivocada</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Michael Kimmel</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En declaraciones a <a href="https://www.eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>, Michel Kimmel asegura que muchos hombres blancos est&aacute;n enojados porque &ldquo;se sienten enga&ntilde;ados&rdquo;. &ldquo;Sienten que son las v&iacute;ctimas, que las pol&iacute;ticas liberales les han arrebatado sus derechos&rdquo;. De ah&iacute; el cabreo. Solo que ese cabreo yerra el tiro: en lugar de dirigirse al origen de estos males se ha desviado hacia feministas, inmigrantes o minor&iacute;as. Tan grande es ese 'desv&iacute;o' que en muchas ocasiones estos hombres son quienes sostienen proyectos pol&iacute;ticos de extrema derecha que, parad&oacute;jicamente, proponen las mismas pol&iacute;ticas que originan sus problemas.
    </p><p class="article-text">
        Kimmel subraya que esos sentimientos existen y que negarlos puede tener consecuencias peores. &ldquo;Hay hombres que est&aacute;n sufriendo, eso es verdad. Los sentimientos de la gente son reales, estos hombres blancos enojados han sido jodidos por un sistema que no se preocupa por ellos. Pero aunque tienen raz&oacute;n en sentirse agraviados, est&aacute;n enviado sus quejas a la direcci&oacute;n equivocada. No son los transexuales los causantes del cambio clim&aacute;tico.&nbsp;No son las mujeres feministas las que redujeron el tama&ntilde;o de sus empresas y les despidieron.&nbsp;No son los jud&iacute;os ni los musulmanes ni los inmigrantes la fuente de su infelicidad&rdquo;, asegura. Las emociones de estos hombres son reales, su lectura de los hechos, no. Por eso, argumenta Kimmel, deber&iacute;amos ofrecerles una lectura alternativa de su situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las normas econ&oacute;micas han provocado grandes cambios en la poblaci&oacute;n, especialmente entre la clase media baja.&nbsp;Las filas de los blancos furiosos suelen estar compuestas por hijos de agricultores independientes, peque&ntilde;os comerciantes, contratistas independientes y artesanos.&nbsp;Estos grupos est&aacute;n siendo empujados hacia abajo, y creen que otros les quitan lo que es 'leg&iacute;timamente&rdquo; suyo&ldquo;, explica Kimmel. En el caso espa&ntilde;ol, son los hombres m&aacute;s situados a la derecha del espectro pol&iacute;tico los que m&aacute;s sostienen las posturas antifeministas y no parece que la extrema derecha <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/feminismo-campana-aliado-querian-ahora-incomoda_1_10313166.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">haya captado votos de hombres enojados de izquierdas</a>. 
    </p><p class="article-text">
        La soci&oacute;loga Beatriz Ranea cree que ese porcentaje de hombres tiene mucho que ver con una representaci&oacute;n t&iacute;pica del feminismo, la que lo dibuja como un movimiento que ataca y odia a los hombres. &ldquo;Es un imaginario que existe casi desde que existe el feminismo, pero ahora hay un discurso neomachista que convierte a los hombres en autenticas v&iacute;ctimas de los avances&rdquo;, asegura. Bajo esa l&oacute;gica, ning&uacute;n avance puede darse sin un retroceso de los hombres. 
    </p><p class="article-text">
        Ranea tambi&eacute;n opina que hay que trabajar en discursos no tan culpabilizadores y s&iacute; m&aacute;s &ldquo;movilizadores&rdquo; que puedan vencer tanto el sentimiento de agravio como el de par&aacute;lisis. &ldquo;Es importante trabajar las masculinidades con puntos de vista que movilicen a la acci&oacute;n, en t&eacute;rminos propositivos. Dar opciones para salir de esa masculinidades que tambi&eacute;n les afecta&rdquo;, apunta. Y no olvidar fijarnos en la foto completa, en la que una mayor&iacute;a de hombres ni creen que la igualdad ha llegado demasiado lejos ni se sienten agraviados. 
    </p><p class="article-text">
        <em>IG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Requena Aguilar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/sentimiento-agravio-manosfera-hay-hombres-jovenes-enfadados_129_10844699.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Jan 2024 13:44:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Masculinidades,nuevas masculinidades,Feminismos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Argentinos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/argentinos_129_10356593.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f9dedcff-df9a-45c6-b97e-f7fe1e42dc8b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1076832.jpg" width="967" height="544" alt="Argentinos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Reflexiones sobre las nuevas masculinidades, los hijos y el fútbol.</p></div><p class="article-text">
        Desde hace un tiempo se habla de &ldquo;nuevas masculinidades&rdquo;. En algunas ocasiones escrib&iacute; art&iacute;culos sobre el tema. A veces a favor de la expresi&oacute;n, otras no tanto, porque la idea de lo &ldquo;nuevo&rdquo; no me convence. Luego, porque me pareci&oacute; importante distinguir entre la deconstrucci&oacute;n (del machismo) y la destituci&oacute;n (de la masculinidad).
    </p><p class="article-text">
        Sobre estos temas convers&eacute; con diferentes interlocutores, no siempre de acuerdo y en este &uacute;ltimo tiempo creo que s&eacute; por qu&eacute;. Escribimos desde distintos puntos de vista. No es lo mismo escribir sobre masculinidades, en una cr&iacute;tica al modelo hetero-normado tradicional, como la v&iacute;a de restituci&oacute;n de la represi&oacute;n forzosa de la homosexualidad, que hacerlo como un cuestionamiento desde el interior de la experiencia heterosexual (por ejemplo, a la seducci&oacute;n compulsiva, etc.).
    </p><p class="article-text">
        No obstante, ninguno de estos puntos de vista es el m&iacute;o en sentido estricto. En el &uacute;ltimo tiempo, me di cuenta de que yo escribo sobre masculinidad como padre de hijos varones. Por supuesto que este punto de vista incluye algo de los otros que mencion&eacute;, pero no es lo prioritario. No escribo pensando en mis vivencias de ni&ntilde;o o adolescente (no directamente), sino que pienso en lo que siento cuando los veo crecer a ellos.
    </p><p class="article-text">
        Hace un tiempo que mi hijo Joaqu&iacute;n juega en Argentinos Juniors. De este club es que viene el t&iacute;tulo de la nota. Lamento si esperaban una reflexi&oacute;n general sobre la vida en tiempos de elecciones o la esencia patria. No. El t&iacute;tulo proviene de la camiseta que mi hijo usa los domingos por la ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        No es f&aacute;cil ir a ver un partido de Futsal. Para m&iacute; el f&uacute;tbol ya no es algo m&iacute;o. Dej&eacute; de ser fan&aacute;tico de este deporte cuando me interes&eacute; en otras cuestiones; pero si recobr&eacute; el entusiasmo, fue por mis hijos. Ahora les toca a ellos ser los fan&aacute;ticos, yo me las arreglo bien como espectador; pero como dije, no es f&aacute;cil ver un partido de esta categor&iacute;a. Las plateas se calientan. Muchos padres se olvidan de que son ni&ntilde;os los que juegan.
    </p><p class="article-text">
        Por suerte, el entrenador tiene buena memoria. En estos &uacute;ltimos meses disfruto de escuchar c&oacute;mo le habla a los chicos. Algunas de sus frases son graciosas. En un partido en que &iacute;bamos perdiendo, empez&oacute; a los gritos: &ldquo;Por favor, empecemos a jugar al f&uacute;tbol&rdquo; o bien cuando uno en la cancha se quejaba, le espet&oacute;: &ldquo;Dej&aacute; de quejarte, que al f&uacute;tbol se gana haciendo goles&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pongo esto dos ejemplos, pero solo para situar que muchas veces las frases de un entrenador son prescriptivas. Est&aacute; ah&iacute; para dirigir. Tambi&eacute;n para corregir. El v&iacute;nculo del jugador con el entrenador tiene que ser viril, necesita a veces del grito, de la insistencia, de la puesta a prueba. Y para un chico muchas veces no es f&aacute;cil, pero &iquest;se lo puede pedir menos sin dejarlo afuera?
    </p><p class="article-text">
        Pienso en un partido que fue especialmente dif&iacute;cil. Por un arbitraje problem&aacute;tico, en las tribunas est&aacute;bamos enardecidos. El entrenador le grit&oacute; a los padres: &ldquo;Ac&aacute; vienen a alentar, no a pasar factura&rdquo;, frase breve y certera; pero el partido estaba en llamas, los chicos se estaban pegando adentro de la cancha y el &aacute;rbitro estaba perdido. Ninguno de los dos equipos quer&iacute;a perder, ambos quer&iacute;an hacer ese gol que salva el d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente ganamos. Cuando fui para el ba&ntilde;o, me encontr&eacute; con un compa&ntilde;ero del equipo de mi hijo que se secaba unas l&aacute;grimas. Me parti&oacute; el alma. Quer&iacute;a decirle algo, pero no me sali&oacute; m&aacute;s que felicitarlo. &iquest;Le servir&iacute;a? Lo dudo, pero me qued&eacute; pensando en la especial presi&oacute;n que sintieron ese d&iacute;a en la cancha.
    </p><p class="article-text">
        En la semana pens&eacute; que el f&uacute;tbol es cruel. Pens&eacute; en las carreras de caballos y en el modo en que estos son un poco v&iacute;ctimas sacrificiales. Tambi&eacute;n pens&eacute; en que no ocurre lo mismo cuando el chico que est&aacute; en la cancha tiene a su pap&aacute; en la tribuna cuando est&aacute; solo. S&eacute; que de alguna manera, uno cumple una funci&oacute;n protectora.
    </p><p class="article-text">
        Luego pasaron los d&iacute;as y reflexion&eacute; sobre c&oacute;mo ese v&iacute;nculo de exigencia tambi&eacute;n puede ser una referencia, algo en lo que apoyarse, la &uacute;nica vez en la que algunos chicos se encontraron con alguien que esper&oacute; algo de ellos. En el f&uacute;tbol vos pod&eacute;s hacer todo mal adentro de la cancha, tener un d&iacute;a horrible, que te insulten desde todas las tribunas, pero tu entrenador no te va a soltar la mano.
    </p><p class="article-text">
        Me preguntaba este tiempo si la revisi&oacute;n cr&iacute;tica de las instituciones masculinas, las especialmente viriles &ndash;es decir, aquellas que funcionan con verticalidad y requieren de la demostraci&oacute;n de fuerza como v&iacute;a de validaci&oacute;n&ndash;, al punto de llegar a su progresiva destituci&oacute;n, no priva a los chicos de tener que atravesar una experiencia en la que, a trav&eacute;s de fallar, puedan adquirir una potencia.
    </p><p class="article-text">
        Si sos var&oacute;n, alguna vez, todos te van a insultar. Si sos var&oacute;n, alguna vez, te vas a caer y te van a gritar para que te levantes r&aacute;pido y sigas. Si sos var&oacute;n, vas a querer llorar y si bien hoy sabemos que llorar no te hace menos var&oacute;n, vas a dejar de hacerlo y vas a salir de nuevo a la cancha, en la que no est&aacute;n pap&aacute; ni mam&aacute; para cuidarte.
    </p><p class="article-text">
        Desde hace alg&uacute;n tiempo, cuando estoy triste a la hora de irme a dormir, cierro los ojos y lo veo a mi hijo Joaqu&iacute;n parado en la cancha, con esa forma particular que tiene de pararse, con el brazo en jarra y la palma invertida sobre la cintura. Y cuando hace un gol y vuelve al trote hacia el c&iacute;rculo del medio, yo siento que Dios se acord&oacute; de m&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <em>LL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/argentinos_129_10356593.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Jul 2023 11:21:11 +0000]]></pubDate>
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