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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - excrementos]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/excrementos/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - excrementos]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Un paseo por las cloacas: buscadores de tesoros, caños de la época de Roca y un artista que siguió su propio excremento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/paseo-cloacas-buscadores-tesoros-canos-epoca-roca-artista-siguio-propio-excremento_1_10407043.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7899d1f8-f876-4143-bbf0-e84255777d86_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un paseo por las cloacas: buscadores de tesoros, caños de la época de Roca y un artista que siguió su propio excremento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada día, en la Ciudad de Buenos Aires se eliminan 400 toneladas de excrementos. Equivalen al peso de 6 Obeliscos. "Tirar de la cadena", "apretar el botón", pareciera ser el fin del recorrido pero es solo el inicio del viaje </p></div><p class="article-text">
        <strong>Parece que tirar la cadena del ba&ntilde;o fuera el fin y es s&oacute;lo el comienzo</strong>: a partir del inodoro se abre todo un mundo del que poco sabemos y poco queremos saber. En la Ciudad Aut&oacute;noma de Buenos Aires los porte&ntilde;os eliminan unas <strong>400 toneladas de excremento por d&iacute;a</strong>, <strong>el equivalente al peso de 6 obeliscos</strong>. El transporte y tratamiento de estos desechos, junto con los del primer y segundo cord&oacute;n de la provincia de Buenos Aires, involucran unos 17 mil kil&oacute;metros de ca&ntilde;er&iacute;as. Puestos en l&iacute;nea recta se podr&iacute;a hacer en cloaca un viaje hasta China. Y un dato m&aacute;s: en barrios porte&ntilde;os como Retiro, Recoleta, San Telmo y el microcentro, los ca&ntilde;os datan de 1890. Es decir, <strong>los ba&ntilde;os conectan con el mismo ca&ntilde;o que llevaba los desechos de Julio Argentino Roca.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando a la gente le explico qu&eacute; pasa cuando tocan el bot&oacute;n, se quedan anonadados&rdquo;, dice &Aacute;ngela Cicero, gerenta de AySA, a cargo de la red cloacal. &ldquo;Cuando vienen chicos de las escuelas y les cuento que el pelo que tiran en la ba&ntilde;era puede romper las bombas cloacales por su fuerza de tracci&oacute;n, no lo pueden creer&rdquo;.
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                Las verdaderas autopistas por las que circula el líquido cloacal y que llegan a tener hasta 4 metros de diámetro: las cloacas máximas.                             </span>
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        Si uno se atreve a investigar lo que sucede, cloaca adentro, puede visitar en la planta baja del Palacio de las Aguas Corrientes, en Riobamba 750, la Meca de todo estudioso del tema: la biblioteca de AYSA. Javier Fern&aacute;ndez, a cargo del lugar, fan&aacute;tico de las historias secretas de las cloacas de la Ciudad, cuenta un fen&oacute;meno incre&iacute;ble: <strong>los buscadores de tesoro entre el excremento</strong>. &iquest;Buscadores de tesoros en las cloacas? S&iacute;, Fern&aacute;ndez, se entusiasma y trae un libro que lo ilustra. &ldquo;Mir&aacute;, este es uno de los tesoros de la biblioteca&rdquo;, a Fern&aacute;ndez se le iluminan los ojos. El volumen es de un tal Enrique Germ&aacute;n Herz, llamado &ldquo;Historia del agua en Buenos Aires&rdquo;. All&iacute; da cuenta de una <strong>cofrad&iacute;a de &ldquo;t&eacute;cnicos-cirujas&rdquo;</strong> de principios del siglo 20. Ellos se mov&iacute;an por los laberintos subterr&aacute;neos como por su casa, y chapoteaban entre los desperdicios hasta llegar a puntos clave, donde hac&iacute;an un pozo en el fondo de los ca&ntilde;os para que se atascaran objetos de valor que luego iban a buscar. Esta pesca furtiva era tan rentable que, seg&uacute;n Herz, muchos se construyeron su casa con el bot&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No eran los &uacute;nicos visitantes ex&oacute;ticos, adem&aacute;s las cloacas funcionaban como <strong>guarida de ladrones</strong> y hasta fueron escenario de persecuciones policiales: mucho m&aacute;s jugados que asaltantes del banco R&iacute;o que usaron desag&uuml;es pluviales para escapar. <strong>&nbsp;</strong>
    </p><h3 class="article-text"><strong>El artista que hizo de la cloaca un arte.</strong>&nbsp;</h3><p class="article-text">
        En el 2019, un artista obsesionado con conocer el recorrido de su excremento, se propuso instalarle un GPS para ver d&oacute;nde terminaba todo. &ldquo;Pero fracas&eacute; con el GPS porque se sal&iacute;a&rdquo;, dice Santiago Ort&iacute; al tel&eacute;fono. <strong>&ldquo;As&iacute; que decid&iacute; seguir el recorrido cloacal en bicicleta&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En la biblioteca de AYSA todav&iacute;a se acuerdan de Ort&iacute;. &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; quer&eacute;s los planos hist&oacute;ricos de las cloacas de la Ciudad?&rdquo;, le pregunt&oacute; el bibliotecario que casi se cae al piso de la risa cuando Santiago le explic&oacute; el proyecto. <strong>&ldquo;Voy a hacer un google map humano de caca:</strong> &iquest;Viste el pin rojo fuera de escala que marca lugares? Bueno eso mismo, pero en lugar de pin es una bicicleta con una carcasa marr&oacute;n que va indicando por d&oacute;nde va el excremento que sale de mi casa&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los que no se rieron fueron los del Fondo Nacional de las Artes que le dieron el subsidio para hacer la obra.</strong>
    </p><p class="article-text">
        A las 5 de la ma&ntilde;ana tir&oacute; la cadena de su departamento en Paraguay y Salguero, y corri&oacute; a la calle. Unas c&aacute;maras lo segu&iacute;an en auto mientras &eacute;l doblaba por Godoy Cruz. La bicicleta especialmente acondicionada para la obra llam&oacute; la atenci&oacute;n de los corredores y de los chicos que volv&iacute;an de los boliches: &ldquo;&iquest;Es un troncom&oacute;vil?&rdquo; preguntaban, &ldquo;No, es una piedra&rdquo; dec&iacute;an. Para despejar dudas, Santiago sacaba un desodorante de ambiente y tiraba al aire. La obra, que contiene desde un video del recorrido, pasando por planos de las primeras cloacas de la Ciudad intervenidos por &eacute;l, hasta un fanzine, se expuso en una muestra que qued&oacute; congelada por la pandemia. Para poder continuar con la exposici&oacute;n, Santiago arm&oacute; algo virtual y lo llam&oacute; &ldquo;El cadenazo&rdquo;: la idea era que toda la Ciudad tirara la cadena a la vez haciendo reventar las cloacas. Como no se conect&oacute; toda la Ciudad al evento, lo que antes hubiera colapsado el zoom, las calles siguieron vac&iacute;as por el encierro, pero intactas.
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                    alt="Los ventiletes son torres de 40 metros por donde se escapan los gases de azufre que las bacterias generan cuando degradan el excremento y que huelen a huevo podrido. Evitan que los gases hagan explotar las cloacas."
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                Los ventiletes son torres de 40 metros por donde se escapan los gases de azufre que las bacterias generan cuando degradan el excremento y que huelen a huevo podrido. Evitan que los gases hagan explotar las cloacas.                            </span>
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        Hablando de reventar cloacas, &iquest;qu&eacute; es lo que evita que todos los gases generados en la descomposici&oacute;n de la materia org&aacute;nica haga reventar los ca&ntilde;os?. Siguiendo el recorrido de&nbsp; las cloacas m&aacute;ximas hay unas torres que se elevan unos 40 metros y que son clave en el traslado de los desechos. Al lado del Movistar Arena hay una m&aacute;s alta que el techo del estadio. Algunos vecinos creen que es la chimenea remanente de alguna f&aacute;brica que ya no funciona, pero por esta torre jam&aacute;s sali&oacute; humo. Lo que s&iacute; sali&oacute; y sigue saliendo son los gases de azufre que las bacterias generan cuando degradan el excremento y que huelen a huevo podrido. Aunque est&aacute;n lo suficientemente altas, como para que no nos enloquezca ese olor a azufre.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El camino interior</strong></h3><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;En CABA no hay tratamiento de los excrementos&rdquo;</strong>, retoma la gerenta de AySA. &ldquo;S&oacute;lo hay ca&ntilde;er&iacute;as que la llevan a destino&rdquo;. Tal vez esta sea la &uacute;nica oportunidad que tenga usted, lector, para saber a ciencia cierta el camino que le depara a eso que usted hace en la intimidad. As&iacute; que vamos r&aacute;pido a conocerlo. Lo primero que hay que entender es que los ca&ntilde;os van de arriba hacia abajo y de menor a mayor di&aacute;metro. &iquest;Y qu&eacute; pasa cuando los ca&ntilde;os ya no pueden seguir bajando? Una bomba los empuja para que as&iacute;, recuperen altura, y&nbsp; vuelvan a bajar: eso es lo que pasa en la Estaci&oacute;n La Boca/Barracas y en la de Wilde, en provincia de Buenos Aires. Pero antes de seguir, nosotros tambi&eacute;n hagamos un parate. Entre tantos ca&ntilde;os subterr&aacute;neos hay unos que son especiales, las verdaderas autopistas por las que circula el l&iacute;quido cloacal y que llegan a tener hasta 4 metros de di&aacute;metro: las cloacas m&aacute;ximas. El nombre naci&oacute; en Roma en el a&ntilde;o 600 AC y significa &ldquo;La Alcantarilla Mayor&rdquo; y es por donde los italianos eliminaban los desperdicios hacia el r&iacute;o T&iacute;ber. En Buenos Aires tenemos 3 de esas cloacas m&aacute;ximas y se hicieron entre 1890 y 1940. La primera cloaca m&aacute;xima, la m&aacute;s antigua, atraviesa la Ciudad a la altura de las calles Paran&aacute; y S&aacute;enz Pe&ntilde;a (cerca del Congreso) y desde all&iacute; avanza y pasa por debajo del Riachuelo hasta llegar al Establecimiento Wilde donde se encuentra con las otras dos que vienen de la Estaci&oacute;n de bombeo de La Boca/Barracas. En estos establecimientos, se los hace pasar por una reja para sacarles bolsas, papeles, tapitas, maderas y todas las cosas que no deber&iacute;an estar en una cloaca.
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;ngela, la gerenta pone voz de docente enojada: &ldquo;&iquest;Viste cuando tiran el aceite de las papas fritas al inodoro? Bueno, ese aceite tambi&eacute;n se saca en la Estaci&oacute;n Wilde&rdquo;. Y agrega un dato: &ldquo;En total se retiran de las cloacas 400 toneladas de s&oacute;lidos de basura por mes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y ahora que estamos llegando al final del camino, porque s&oacute;lo resta enviar los l&iacute;quidos de Wilde a Berazategui y desde all&iacute; por el ca&ntilde;o emisario al R&iacute;o de la plata, &iquest;cu&aacute;l es el tratamiento que se le hace a nuestros excrementos antes de ir a parar a la madre naturaleza? El r&iacute;o. El tratamiento lo hace el r&iacute;o. Es decir, no hay intervenci&oacute;n humana en ese eslab&oacute;n final. Hasta ac&aacute; llega la intervenci&oacute;n de la t&eacute;cnica y s&oacute;lo queda que el gran volumen del R&iacute;o de la Plata diluya la materia org&aacute;nica y que sus bacterias la degraden. Hay otras plantas de tratamiento, en la provincia de Buenos Aires, donde s&iacute; se procesan las aguas cloacales y hasta donde se obtiene, a partir de los desperdicios, biog&aacute;s. Hablando de plantas de AySA, hay algo curioso en sus nombres: las que proveen agua potable se llaman San Mart&iacute;n, Rosas, Planta General Belgrano mientras que las de tratamiento se llaman como el lugar en el que est&aacute;n: Lan&uacute;s, Fiorito, Merlo, Gar&iacute;n. Nadie se ha animado, hasta hoy, a relacionar un lugar donde circulan los desperdicios con el nombre de un pr&oacute;cer, por m&aacute;s enemistado que est&eacute; con su trayectoria.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Las mangueras salvadoras</strong></h3><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;por qu&eacute; no nadamos entre excrementos? &iquest;Por qu&eacute; esos 6 obeliscos que circulan bajo nuestros pies diariamente no emergen a la superficie y nos complican la vida?
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                Santiago Orti en su bicicleta disfrazada de excremento. Antes de diseñarla había intentando poner un GPS a sus desechos para seguir el recorrido por las cloacas pero el experimento falló.                            </span>
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        Nunca tuvieron, a causa de las bombas, un problema de desborde. Los cortes de luz, los solucionan con grupos electr&oacute;genos y los desperfectos, con bombas de reserva. Pero hay algo m&aacute;s peligroso que el buen funcionamiento de las bombas y as&iacute; como hay bomberos que apagan incendios, hay operarios que lidian con otra clase de cat&aacute;strofes naturales, algunas que se cocinan bajo el asfalto.
    </p><p class="article-text">
        En los tramos donde las ca&ntilde;er&iacute;as tienen menor pendiente, la velocidad del l&iacute;quido disminuye y los s&oacute;lidos que arrastra (papel, pl&aacute;sticos, bolsas, arenas) empiezan a sedimentar. Con el tiempo, se forma una obstrucci&oacute;n. &ldquo;Mir&aacute;, te lo explico clarito&rdquo; dice &Aacute;ngela: &ldquo;Tenemos dos alertas: la amarilla indica taponamiento y tambi&eacute;n est&aacute; la roja&rdquo; la voz de la gerenta se hace l&uacute;gubre, <strong>&ldquo;esto es peligro de desborde&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Gracias a Dios, los derrames se resuelven antes. Este cronista fue testigo de una alerta roja en Avenida de los Incas y &Aacute;valos. &ldquo;Esto es un desastre, flaco, si no resolvemos la obstrucci&oacute;n la calle se va a llenar de caca&rdquo;, dijo uno de los operarios mientras cargaba apurado la manguera del cami&oacute;n cisterna. La situaci&oacute;n fue cr&iacute;tica: en la calle, ya emerg&iacute;a&nbsp; un l&iacute;quido turbio y mucho olor. El trabajador levant&oacute; la tapa de la cloaca y con ayuda de su compa&ntilde;ero, abri&oacute; una v&aacute;lvula. Y con una manguera, como bazuca de balas de agua, perfor&oacute; la obstrucci&oacute;n. Final feliz: el tap&oacute;n se desintegr&oacute; en pedazos, arrastrado agua abajo. Situaci&oacute;n controlada. &ldquo;Ahora lo recargamos con agua potable y seguimos viaje hasta el pr&oacute;ximo aviso&rdquo;, anunci&oacute;, victorioso, el operario mientras enrollaba la manguera. Luego, con su compa&ntilde;ero trep&oacute; al cami&oacute;n y parti&oacute; a una nueva misi&oacute;n. Nadie, por supuesto, se enter&oacute; del peligro. Pero ellos en pocos minutos lograron que el excremento que viaja en el mismo ca&ntilde;o desde la &eacute;poca de Roca, no flotara por las calles de la Ciudad. Tal vez Marvel alg&uacute;n d&iacute;a les d&eacute; un lugar en una historieta a estos operarios cloacales como los h&eacute;roes que son. Se lo merecen.
    </p><p class="article-text">
        <em>NG/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nicolás González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/paseo-cloacas-buscadores-tesoros-canos-epoca-roca-artista-siguio-propio-excremento_1_10407043.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Jul 2023 03:21:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un paseo por las cloacas: buscadores de tesoros, caños de la época de Roca y un artista que siguió su propio excremento]]></media:title>
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