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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - recuerdos]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/recuerdos/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - recuerdos]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[¿Las neuronas? No, estas son las células responsables de nuestra memoria emocional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/neuronas-no-son-celulas-responsables-memoria-emocional_1_12701986.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2aa80392-70a8-45d5-a2fd-98727cf71db3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Las neuronas? No, estas son las células responsables de nuestra memoria emocional"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una investigación publicada en la revista 'Nature' revela que los astrocitos son clave para consolidar nuestros recuerdos con carga emocional.</p></div><p class="article-text">
        Durante mucho tiempo, se pens&oacute; que las <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/neuronas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">neuronas</a> eran las &uacute;nicas responsables de <strong>almacenar y estabilizar los recuerdos</strong>, especialmente aquellos con una importante carga emocional. Por ejemplo, los que est&aacute;n relacionados con experiencias que nos dieron mucho miedo. Sin embargo, una nueva l&iacute;nea de investigaci&oacute;n est&aacute; cambiando por completo esta visi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Un estudio reciente del Centro RIKEN para la Ciencia del Cerebro (Jap&oacute;n), publicado en la revista <em>Nature</em>, revel&oacute; que otro tipo de c&eacute;lulas cerebrales, los <strong>astrocitos</strong>, desempe&ntilde;an un papel decisivo en la persistencia de los recuerdos emocionales en nuestra mente. Tradicionalmente, estas c&eacute;lulas que rodean a las neuronas se consideraban simples &ldquo;auxiliares&rdquo; que ayudaban al cebrero, pero el trabajo dirigido por el neurocient&iacute;fico Jun Nagai demuestra que su funci&oacute;n va mucho m&aacute;s all&aacute;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/1978503019407769809?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><h2 class="article-text"><strong>Metodolog&iacute;a: una investigaci&oacute;n con ratones</strong></h2><p class="article-text">
        Para llegar a esta conclusi&oacute;n, los investigadores analizaron la actividad de los astrocitos en ratones utilizando una t&eacute;cnica cl&aacute;sica de <strong>condicionamiento del miedo</strong>. Despu&eacute;s de recibir una descarga el&eacute;ctrica, los aniamles aprend&iacute;an a asociar una jaula con algo desagradable. M&aacute;s adelante, cuando volv&iacute;an a la misma jaula sin recibir la descarga, mostraban se&ntilde;ales de miedo, como quedarse inm&oacute;viles, lo que indicaba que recordaban la experiencia anterior.
    </p><p class="article-text">
        Las neuronas producen una prote&iacute;na llamada Fos al activarse, y las experiencias tambi&eacute;n pueden desencadenar la<strong> producci&oacute;n de Fos en algunos astrocitos</strong>. Sabiendo esto, los investigadores dise&ntilde;aron un sistema que les permit&iacute;a ver en qu&eacute; momento se activaba esta prote&iacute;na en los astrocitos, diferenci&aacute;ndolos de las neuronas.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados fueron sorprendentes. Durante el <strong>aprendizaje inicial</strong>, cuando los ratones experimentaban el choque, casi no se activaban astrocitos. Sin embargo, durante el <strong>recuerdo</strong>, cuando estos animales volv&iacute;an a la jaula, se observ&oacute; una fuerte activaci&oacute;n de los astrocitos marcados, especialmente en regiones asociadas con la emoci&oacute;n y la memoria, como la am&iacute;gdala. Esto sugiere que estas c&eacute;lulas son especialmente relevantes en la recuperaci&oacute;n de recuerdos ya consolidados.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Aplicaciones a futuro</strong></h2><p class="article-text">
        El equipo sostiene que este descubrimiento podr&iacute;a ser clave en la investigaci&oacute;n de trastornos relacionados con los recuerdos, como el <strong>estr&eacute;s postraum&aacute;tico</strong>. &ldquo;Estos hallazgos podr&iacute;an conducir a nuevos enfoques terap&eacute;uticos dirigidos al interruptor de memoria astroc&iacute;tico, dando lugar a terapias que amortig&uuml;en suavemente los recuerdos traum&aacute;ticos y preserven otros&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; Nagai.
    </p><p class="article-text">
        El investigador tambi&eacute;n sostuvo que estos resultados podr&iacute;an inspirar el <strong>desarrollo de nuevos modelos de inteligencia artificial </strong>m&aacute;s parecidos al funcionamiento de la memoria humana. &ldquo;Los sistemas de IA actuales consumen muchos datos y mucha energ&iacute;a. Al aprender de los astrocitos, que seleccionan recuerdos eficientemente en funci&oacute;n de la relevancia emocional y la recurrencia, podr&iacute;amos dise&ntilde;ar sistemas de IA m&aacute;s eficientes energ&eacute;ticamente y sensibles al contexto que recuerden lo justo&rdquo;, explic&oacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/neuronas-no-son-celulas-responsables-memoria-emocional_1_12701986.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Oct 2025 12:36:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Las neuronas? No, estas son las células responsables de nuestra memoria emocional]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[neuronas,Cerebro,Memoria,recuerdos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Memoria: ¿por qué recordamos algunos momentos de nuestra vida y otros no?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/memoria-recordamos-momentos-vida-no_1_12670883.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4dba8945-d90e-45e0-a64a-c3cc844c2212_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Memoria: ¿por qué recordamos algunos momentos de nuestra vida y otros no?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Investigadores de la Universidad de Boston señalan que la respuesta está en el impacto emocional de cada acontecimiento.</p></div><p class="article-text">
        La ropa que llevabas, lo que comiste ese d&iacute;a, con qui&eacute;n hablaste antes de salir de casa&hellip; Hay momentos de nuestra vida que <strong>recordamos con mucho detalle</strong>. Sin embargo, hay muchos otros que parece que nuestro cerebro ha optado por desechar y dejar a un lado. Casi como si no los hubi&eacute;ramos vivido nunca. &iquest;Por qu&eacute; ocurre esto? Un reciente estudio publicado en la revista <em>Science Advances</em> podr&iacute;a tener la respuesta.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n, realizada por cient&iacute;ficos de la Universidad de Boston, sugiere que los recuerdos de momentos cotidianos adquieren mayor fuerza si est&aacute;n conectados con un evento significativo: <strong>algo sorprendente, gratificante o con un gran impacto emocional</strong>. El d&iacute;a que naci&oacute; un hijo, por ejemplo, puede grabarse en la memoria con una intensidad mucho mayor que un d&iacute;a cualquiera, porque se asocia con una emoci&oacute;n fuerte. Lo mismo con otros eventos extraordinarios, como ganar la loter&iacute;a, conocer a un &iacute;dolo o sufrir un accidente.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/1970941090023997844?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        &ldquo;La memoria no es solo un dispositivo de registro pasivo: <strong>nuestro cerebro decide qu&eacute; es importante</strong>, y los acontecimientos emotivos pueden remontarse en el tiempo para estabilizar los recuerdos m&aacute;s fr&aacute;giles&rdquo;, se&ntilde;ala Robert Reinhart, profesor asociado de Psicolog&iacute;a y Ciencias del cerebro de la Facultad de Artes y Ciencias de la Universidad de Boston.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Recuerdos fr&aacute;giles y eventos extraordinarios</strong></h2><p class="article-text">
        De esta manera, el estudio se&ntilde;ala que vivir un evento extraordinario no solo nos har&aacute; recordar ese acontecimiento, sino tambi&eacute;n los <strong>hechos m&aacute;s mundanos que ocurrieron anteriormente </strong>a &eacute;l. Si ganamos la loter&iacute;a es probable que no solo recordemos la victoria, sino tambi&eacute;n c&oacute;mo &iacute;bamos vestidos, d&oacute;nde nos pill&oacute; la noticia o con qui&eacute;n hablamos justo despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de la primera investigaci&oacute;n que demuestra de manera concluyente que <strong>los recuerdos m&aacute;s d&eacute;biles se consolidan al vincularse a otro m&aacute;s importante</strong>. &ldquo;La pregunta es: &iquest;cu&aacute;les son los mecanismos que lo permiten? Eso intentamos descubrir: c&oacute;mo el cerebro refuerza de forma selectiva esos recuerdos fr&aacute;giles&rdquo;, se&ntilde;ala Reinhart.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n ha utilizado cerca de 650 participantes, diez estudios individuales e inteligencia artificial para analizar grandes cantidades de datos. Los experimentos consistieron en mostrar a los participantes varias im&aacute;genes, asociadas a diferentes niveles de recompensa, y luego someterlos a una <strong>prueba de memoria sorpresa</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Reinhart afirma que los hallazgos de la investigaci&oacute;n podr&iacute;an servir de <strong>base para estudios cl&iacute;nicos y aplicaciones pr&aacute;cticas</strong>. &ldquo;En educaci&oacute;n, vincular material emocionalmente atractivo con conceptos fr&aacute;giles podr&iacute;a mejorar la retenci&oacute;n. En un entorno cl&iacute;nico, ser&iacute;a posible rescatar recuerdos debilitados por el envejecimiento normal. Tambi&eacute;n se puede aplicar lo contrario en personas con trastornos relacionados con el trauma: tal vez no convenga rescatar un recuerdo angustiante&rdquo;, comparte el investigador.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/memoria-recordamos-momentos-vida-no_1_12670883.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Oct 2025 13:14:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Memoria,Cerebro,recuerdos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dar una vuelta solar para llegar a la esquina: mi hermano, Saer y la bici]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/dar-vuelta-solar-llegar-esquina-hermano-saer-bici_129_10411096.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7236473d-68e1-45ba-8c84-9b2af18784e9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dar una vuelta solar para llegar a la esquina: mi hermano, Saer y la bici"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sobre los recuerdos, la imaginación y la niñez, entre el equilibrio perfecto y la ilusión de volar.</p></div><p class="article-text">
        Cuando &eacute;ramos chicos, con mi hermano d&aacute;bamos vueltas a la manzana en bicicleta; en cada vuelta lleg&aacute;bamos a un pa&iacute;s diferente y lo nombr&aacute;bamos a los gritos, para escucharnos. No s&eacute; si nos altern&aacute;bamos para elegir el pa&iacute;s, ni tampoco s&eacute; cu&aacute;ntos pa&iacute;ses conoc&iacute;amos ni cu&aacute;ntas vueltas d&aacute;bamos. Pero esos eran nuestros viajes imaginarios. No se trataba de llegar sino de seguir viajando. La manzana era el mundo y la esquina, una frontera. As&iacute;, cruz&aacute;bamos monta&ntilde;as y oc&eacute;anos, sin movernos del barrio, ni siquiera de esas cuatro cuadras porte&ntilde;as. Ni tampoco cruz&aacute;bamos la calle porque &iacute;bamos por la vereda.
    </p><p class="article-text">
        En <em>Elogio de la bicicleta</em> (Gedisa), <strong>Marc Aug&eacute;</strong>, el etn&oacute;logo franc&eacute;s que muri&oacute; el martes 25 de julio a los 87 a&ntilde;os, escribe: &ldquo;El primer pedaleo constituye la adquisici&oacute;n de una nueva autonom&iacute;a, es la escapada, la libertad palpable, el movimiento en la punta de los dedos del pie, cuando la m&aacute;quina responde al deseo del cuerpo e incluso casi se le adelantan. En unos pocos segundos el horizonte limitado se libera, el paisaje se mueve. Estoy en otra parte, soy otro y sin embargo soy m&aacute;s yo mismo que nunca; soy ese nuevo yo que descubro [...] Hay que dar a la bicicleta el cr&eacute;dito de la reinserci&oacute;n del ciclista en su individualidad propia, pero tambi&eacute;n la reinvenci&oacute;n de v&iacute;nculos sociales amables, livianos, eventualmente ef&iacute;meros, pero siempre portadores de cierta felicidad de vivir&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Y <strong>David Byrne</strong>, l&iacute;der de Talking Heads, se la pas&oacute; mirando ciudades desde su transporte de dos ruedas, incluso Buenos Aires, ciudad a la que vino a tocar (dato random: lo vi y bail&eacute; en el Luna Park) y tambi&eacute;n a presentar su libro <em>Diarios de bicicleta</em><strong> </strong>(Mondadori).
    </p><p class="article-text">
        Mi hermano viv&iacute;a pr&aacute;cticamente en la calle, son sus amigos. Yo no, era m&aacute;s de estar adentro (era la nena, ser&iacute;a por eso). Ellos jugaban a la pelota en la plaza de enfrente y con una amiga, participamos de una guerra de piedras que hubo una vez. Tal vez por eso me quedaba adentro. Quiz&aacute;s ten&iacute;a miedo. En carnaval pasaban chicos en camiones y nos tiraban baldes de agua; tambi&eacute;n &eacute;ramos im&aacute;n para las bombitas de agua. 
    </p><p class="article-text">
        Siendo de una clase media aspiracional y en ascenso, sin embargo mis abuelos manten&iacute;an un rancho bastante precario en Punta Lara y a veces, vacacion&aacute;bamos con ellos. Mi hermano, que era m&aacute;s chico que yo, iba a los bailes de carnaval. En cambio yo, la nena, no. &Eacute;l ten&iacute;a un amigo, iban al r&iacute;o, y un d&iacute;a volvi&oacute; cuando estaba anocheciendo. Mi abuela levant&oacute; la mano y mi abuelo la fren&oacute; para que no le pegara. Yo presenci&eacute; la escena. Estaba tan alterada mi abuela. Pero me pregunto: &iquest;por qu&eacute; mi hermano andaba tan suelto? &iquest;C&oacute;mo era el asunto de los cuidados en nuestra infancia? &iquest;Hab&iacute;a diferencias por cuestiones de g&eacute;nero? 
    </p><p class="article-text">
        No lo s&eacute;. S&iacute; s&eacute; que volar con la imaginaci&oacute;n era un lugar donde pod&iacute;amos encontrarnos y ser libres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dej&eacute; de andar en bici por algunos a&ntilde;os. es cierto eso que dicen: nunca te olvid&aacute;s. Lo que no pude recuperar es algo que hab&iacute;a aprendido de chica: a andar sin tocar el manubrio. El equilibrio perfecto. Pero cuando retom&eacute; (en pandemia, donde la bici se volvi&oacute; en el mejor medio de transporte posible), volv&iacute; a sentir esa sensaci&oacute;n del viento en la cara, esa ilusi&oacute;n de volar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Envidio a la gente que no tiene imaginaci&oacute;n: no necesita dar un paseo por el sistema solar para llegar a la esquina de su casa. Salen a la puerta de la calle y ah&iacute; est&aacute;n: el buz&oacute;n, el almac&eacute;n con olor a yerba y a queso fuerte, el para&iacute;so o el algarrobo agonizando en junio. Nosotros tenemos que confrontarlo con nuestro propio mundo espiritual antes de admitirlos. Reconozco que esa simpleza es algo que no puede elegirse, pero la a&ntilde;oro: es que, dando una vuelta tan larga, antes de aprender a tocar las cosas, uno est&aacute; donde se lo ha buscado: en el aire&rdquo;, dice el personaje de Barco en el cuento &ldquo;Algo se aproxima&rdquo;, del libro <em>En la zona</em>, de <strong>Juan Jos&eacute; Saer</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Siempre me sent&iacute; identificada con esa idea, la de dar una vuelta solar para llegar a la esquina. Soy de esa quinta. Tambi&eacute;n, de esas personas con una memoria caprichosa y exceso de imaginaci&oacute;n. Algo muy bueno para la escritura (si lo sabr&iacute;a Saer) pero no tan bueno para la vida. Al fin y al cabo, el fragmento citado habla del ser escritor.
    </p><p class="article-text">
        La vida es eso que nos interrumpe cuando estamos escribiendo. Lo siento muchas veces as&iacute;, lo lamento por quienes me rodean. Me consuela pensar que algo de ese adn escritural les transmit&iacute; a mis dos hijos, y cada uno eligi&oacute; su camino. El mayor, que es diputado, acaba de publicar <a href="https://elpiqueteroorg.wordpress.com/2023/07/20/la-militancia-aca-y-ahora-entre-el-jujenazo-la-abstencion-y-massa/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un libro</a>. El menor publica reflexiones sobre la Historia en sus <a href="https://www.instagram.com/stories/highlights/17975806583484261/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">historias de Instagram</a>. Yo, madre orgullosa por ese legado en vida. 
    </p><p class="article-text">
        Mi hermano, en cambio, eligi&oacute; la m&uacute;sica y la pelota ovalada. Estuvimos muchos a&ntilde;os distanciados (no por eso, la m&uacute;sica tambi&eacute;n est&aacute; en nuestro adn familiar v&iacute;a paterna). Y hace no tanto tiempo nos reencontramos en esa esquina imaginaria, la del vuelo a otros pa&iacute;ses, despu&eacute;s de haber dado una vuelta al sistema solar.
    </p><p class="article-text">
        <em>GS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Saidon]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/dar-vuelta-solar-llegar-esquina-hermano-saer-bici_129_10411096.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Jul 2023 08:05:00 +0000]]></pubDate>
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