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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Lautaro Barceló]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Lautaro Barceló]]></description>
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      <title><![CDATA[La obra humana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/obra-humana_129_10418406.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fc1f3df9-d1bb-4e17-b1bb-653f1667aea0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La obra humana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Apuntes sobre la Inteligencia Artificial, tras los pasos del físico Richard Feynman, el cosmólogo Max Tegmark, el pionero Norbert Wiener y el cineasta Eric Rohmer.</p></div><p class="article-text">
        <strong>EL RAYO VIOLETA </strong>Se cree que el f&iacute;sico Richard Feynman fue el &uacute;nico testigo ocular que no protegi&oacute; su vista durante el lanzamiento de la bomba Trinity, la primera prueba nuclear de Estados Unidos que fue retratada -sin CGI, como insiste en recordar la prensa- por Christopher Nolan en su film &ldquo;Oppenheimer&rdquo;. Situado tras el parabrisas de un cami&oacute;n, Feynman dedujo que la &uacute;nica luz da&ntilde;ina para la visi&oacute;n que pod&iacute;a provenir de la explosi&oacute;n era la luz ultravioleta.&ldquo;&iexcl;Gafas oscuras!&rdquo; refunfu&ntilde;aba Feynman, que se negaba a usarlas. &ldquo;A treinta kil&oacute;metros de distancia, y a trav&eacute;s de gafas oscuras... maldita la cosa que &iacute;bamos a poder ver&rdquo; evocar&iacute;a a&ntilde;os despu&eacute;s. El cristal del parabrisas ser&iacute;a suficiente.. o quiz&aacute;s no. El primer fogonazo fue tan intenso que Feynman se vio forzado a bajar la vista, refugi&aacute;ndose bajo el volante. Con los ojos a&uacute;n abiertos, entre el embriague y el freno de la camioneta, vio una figura de intensa luz violeta que no deb&iacute;a estar all&iacute;. &iquest;Una post-imagen? &iquest;Una alucinaci&oacute;n? El estruendo posterior trajo la confirmaci&oacute;n: aquello que hab&iacute;an visto era la concreci&oacute;n, era la bomba.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras finalizar el proyecto Manhattan, a Feynman le cost&oacute; much&iacute;simo su vuelta a la civilizaci&oacute;n. Sentado en un restaurante de Nueva York, elaboraba mapas mentales para medir el impacto que una bomba como la de Hiroshima pudiera causar sobre la calle 34. Contaba los edificios que caer&iacute;an, los muertos y las calamidades que sobrevendr&iacute;an. Cuando ve&iacute;a a los alba&ntilde;iles construyendo sin cesar nuevas edificaciones para la Gran Manzana, Feynman repet&iacute;a para sus adentros: &ldquo;Est&aacute;n locos, est&aacute;n locos, est&aacute;n locos&rdquo;. &iquest;Para qu&eacute; poner tanto esfuerzo en construir cosas nuevas si todo puede ser barrido en un m&iacute;sero instante?
    </p><p class="article-text">
        Algunas d&eacute;cadas m&aacute;s tarde, con las armas nucleares en el freezer, Feynman reflexionar&iacute;a: &ldquo;me equivoqu&eacute; sobre la inutilidad de construir puentes, y me alegro de que todas esas personas tuvieran el buen sentido de seguir adelante&rdquo;. Seguir adelante, a pesar de todo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>LA VIDA CORRE COMO UN PROGRAMA DE COMPUTADORA</strong> El cosm&oacute;logo Max Tegmark fue uno de los responsables de que las ecuaciones en el pizarr&oacute;n de Feynman fueran reeditadas como algoritmos para IA en un paper publicado en 2020. A&ntilde;os antes de orientar su carrera a la IA, Tegmark ide&oacute; la hip&oacute;tesis del universo matem&aacute;tico: una teor&iacute;a del todo que postula que la materia es reducible a la matem&aacute;tica. Sus elucubraciones sobre este tipo de universo computable hicieron inevitable su deriva al campo de la IA: si todo es computable, las ideas y los sentimientos tambi&eacute;n lo son. Tegmark es considerado por su trabajo cient&iacute;fico y libros de divulgaci&oacute;n como uno de los referentes en lo que &eacute;l decidi&oacute; llamar &ldquo;la conversaci&oacute;n m&aacute;s interesante de todos los tiempos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace pocos d&iacute;as, Tegmark estim&oacute; que las chances de que una s&uacute;perinteligencia o IAG (Inteligencia Artificial General) nos lleve a la extinci&oacute;n como especie son de aproximadamente un 50%. No solamente podemos ser v&iacute;ctimas de una s&uacute;perinteligencia: tambi&eacute;n puede ser que, como en una pel&iacute;cula de los hermanos Coen, una sucesi&oacute;n de eventos improbables lleven a una IA muy est&uacute;pida a cometer la m&aacute;s grande de todas las estupideces posibles. Desde su instituto Future Of Life, convoca a la comunidad cient&iacute;fica con el solo prop&oacute;sito de bajar ese porcentaje que depende fundamentalmente de una cosa si es que queremos seguir adelante con la IA: <em>el problema de alineaci&oacute;n</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>EL G&Oacute;LEM Y EL PROBLEMA DE ALINEACI&Oacute;N</strong> En 1960, Norbert Wiener, uno de los pioneros de la IA, ya se hab&iacute;a referido a los problemas de alineaci&oacute;n: &ldquo;Si ya no podemos interferir en los procesos de la m&aacute;quina una vez que esta est&aacute; funcionando, m&aacute;s vale estar bastante seguros de que el prop&oacute;sito puesto en la m&aacute;quina sea el prop&oacute;sito que realmente deseamos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La historia del G&oacute;lem, una criatura de barro que cobra vida por la magia del rabino Loew en el antiguo gueto de Praga, funciona como una analog&iacute;a apropiada a esta reflexi&oacute;n de Wiener. El G&oacute;lem fue creado con un prop&oacute;sito espec&iacute;fico: proteger a la comunidad jud&iacute;a de los ataques antisemitas. El rabino lo model&oacute;, pronunci&oacute; los encantamientos respectivos, y el objeto inanimado de barro cobr&oacute; vida. As&iacute; lo contaba Borges en su poema titulado como la criatura:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>El rab&iacute; le explicaba el universo</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;esto es mi pie; esto el tuyo; esto la soga.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>y logr&oacute;, al cabo de a&ntilde;os, que el perverso</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>barriera bien o mal la sinagoga.</em>
    </p><p class="article-text">
        Se dice que la esposa del rabino lo mand&oacute; a sacar agua del r&iacute;o y que el G&oacute;lem, ejecutando al pie de la letra las &oacute;rdenes de la mujer, termin&oacute; vaciando por vaciar el r&iacute;o e inundando la ciudad. Si bien el ejemplo es simple y hasta el m&aacute;s novel programador sabr&iacute;a arreglar el algoritmo que conduce al G&oacute;lem con una condici&oacute;n de corte &iquest;qu&eacute; podemos hacer si el problema de alineaci&oacute;n se vuelve tan complejo como complejas se vuelvan las mentes artificiales? &iquest;y si las m&aacute;quinas se desarrollan hasta el punto de tener objetivos mucho m&aacute;s trascendentes que nuestra peque&ntilde;&iacute;sima existencia? &iquest;O acaso nuestra existencia no es tan peque&ntilde;a?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>LOS M&Aacute;XIMOS REPRESENTANTES DEL COSMOS</strong> Elon Musk propuso una hipot&eacute;tica -y claro que pol&eacute;mica- soluci&oacute;n para el problema de alineaci&oacute;n. Al menos, para evitarnos el disgusto de crear a HAL 9000. Musk dice que si la IA es capaz de entender las grandes verdades del universo, entonces tambi&eacute;n entender&aacute; que nosotros somos una parte muy importante del mismo tal como nosotros reconocemos que los chimpanc&eacute;s lo son. Probablemente, Carl Sagan le dar&iacute;a la raz&oacute;n en ese punto. Seg&uacute;n &eacute;l, somos los m&aacute;ximos representantes del cosmos y de catorce mil millones de a&ntilde;os de evoluci&oacute;n
    </p><p class="article-text">
        <strong>DEMASIADO PRONTO PARA EL FUTURO</strong> La compa&ntilde;&iacute;a OpenAI, responsable de ChatGPT, ofrece nuevas posiciones a investigadores que puedan trabajar en lo que ellos llaman &ldquo;S&uacute;per-alineamiento&rdquo;, es decir, alineaci&oacute;n pensando en s&uacute;perinteligencias que nos superen ampliamente y para las que nuestras razones sean insuficientes. Algunos investigadores como Gary Marcus, especializado en ciencias cognitivas, se toma estas cosas no tan en serio. Para &eacute;l, ChatGPT y sus sucesores son como castillos de naipes sensibles al m&aacute;s diminuto soplido, es decir, no tienen lo suficiente para sentar las bases de aquella supuesta s&uacute;perinteligencia que desde OpenAI nos quieren vender. Sin embargo, Marcus tampoco se anima a descartarlo; a veces es mejor no cerrar del todo la puerta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>EL SUE&Ntilde;O DEL CREADOR</strong> Volviendo a Carl Sagan, &eacute;l cre&iacute;a que vivimos en un mundo que depende mucho de la ciencia y de la tecnolog&iacute;a pero en el que casi nadie sabe de ciencia y tecnolog&iacute;a. No ser&iacute;a raro que la cadena de mando falle y las IAs se parezcan m&aacute;s a sus ingenieros que a los directivos de Silicon Valley o a los funcionarios del partido comunista chino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; para&iacute;so imaginan los creadores de aquellos que sue&ntilde;an con ovejas el&eacute;ctricas? &iquest;So&ntilde;ar&aacute;n algo parecido a lo que so&ntilde;amos nosotros?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>EL PARAISO, UN LINDO LUGAR PARA VISITAR </strong>&ldquo;Debo estar en el Cielo. S&iacute;, es eso... &iquest;verdad?&rdquo; se pregunta el vil ladr&oacute;n de guante blanco, Rocky Valentine tras morir y despertar en otro mundo. En esta nueva realidad, un hombre de barba canosa y traje blanco se encarga de guiarlo y proveerlo de un acceso irrestricto a lujos, manjares y mujeres que prometen amarlo; en el casino, no pierde ni una sola mano de blackjack y las m&aacute;quinas tragamonedas siempre le dan el premio gordo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este episodio de la Dimensi&oacute;n Desconocida, el personaje de Valentine satisface todos sus deseos de forma instant&aacute;nea. Sin esfuerzo, sin trayectoria, sin condiciones. Luego, llega el hast&iacute;o. El mundo r&aacute;pidamente se torna predecible y aburrido para Valentine. Cuando empieza a perder la cordura, se le anuncia que su existencia ser&aacute; as&iacute; siempre, para toda la eternidad. Valentine ahora lo entiende. Ese lugar no es el para&iacute;so.
    </p><p class="article-text">
        <strong>LA INUTILIDAD DE CONSTRUIR PUENTES </strong>En &ldquo;El rayo verde&rdquo; de Eric Rohmer, Delphine es una secretaria parisina que se acaba de separar y no tiene planes para el verano. Ya no se f&iacute;a de los hombres, los rechaza a todos antes del primer intercambio &iquest;Para qu&eacute; intentar si ya conocemos c&oacute;mo va a terminar?. Mientras recorre ociosa una playa a la que decide viajar en soledad, escucha a unas se&ntilde;oras conversando acerca del fen&oacute;meno &oacute;ptico conocido como rayo verde: durante apenas un instante, la puesta del Sol por el horizonte nos regala un c&oacute;smico fulgor verde, usualmente imperceptible. Seg&uacute;n cuentan las se&ntilde;oras, para aquellos que logran verlo, el rayo verde tiene el divino poder de revelar nuestros pensamientos, a&uacute;n los m&aacute;s rec&oacute;nditos. Y si lo ve con otro, juntos se enamorar&aacute;n para siempre. La eventualidad de una epifan&iacute;a exalta a Delphine. Ahora tiene un motivo para volver creer en la posibilidad del amor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>EL RAYO VERDE </strong>Dicen que durante la filmaci&oacute;n, el rayo verde fue el Moby Dick de Rohmer. Obsesionado, intent&oacute; por todos los medios filmarlo, tarde tras tarde en las paradis&iacute;acas playas de Biarritz y Saint-Jean-de-Luz. El rodaje se alargaba y alargaba para que Rohmer cumpliera su objetivo. Un plano so&ntilde;ado, un plano para que Delphine se enamorase. Pero el rodaje no pod&iacute;a durar para siempre y Rohmer tuvo que desistir. Con un artilugio t&eacute;cnico pudo generar sin apoyo de la naturaleza un instante de m&aacute;gica belleza. Un artificial instante de m&aacute;gica belleza en que el amor emerge perfecto, idealista, como una constante matem&aacute;tica. Una posible idea del para&iacute;so, desplegada por la obra humana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>LB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lautaro Barceló]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Jul 2023 03:02:30 +0000]]></pubDate>
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