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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Tidal]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Tidal]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Millones de canciones que nadie escucha ocupan cada año más espacio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/millones-canciones-nadie-escucha-ocupan-ano-espacio_1_10682697.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/954d4c0c-b7ea-4493-a35c-9bebee9bf1e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Millones de canciones que nadie escucha ocupan cada año más espacio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada uno de los 120.000 archivos sonoros que se incorporan diariamente al mercado puede multiplicarse cien y doscientas veces para estar disponibles en todos los rincones del planeta.</p><p class="subtitle">Un libro explica cómo la industria musical destroza la salud de los artistas </p></div><p class="article-text">
        Las reglas del juego est&aacute;n a punto de cambiar. Spotify confirm&oacute; que a partir de enero de 2024 las canciones que generen menos de 1.000 escuchas no cobrar&aacute;n nada. Miles de artistas dejar&aacute;n de recibir ingresos, por m&iacute;seros que fueran. Seg&uacute;n estimaciones de la propia plataforma, esta medida generar&aacute; unos 40 millones de d&oacute;lares que se distribuir&aacute;n entre las canciones que superen el millar de escuchas. <strong>La decisi&oacute;n no solo supone un golpe a las normas de distribuci&oacute;n de ingresos por escuchas, sino que lanza un mensaje a futuros artistas: si tu m&uacute;sica no es m&iacute;nimamente popular, no sacar&aacute;s nada de aqu&iacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Este bombazo legislativo llega cuando la cifra de canciones que cada d&iacute;a se incorporan a Spotify es de 120.000 (sin visos de decrecer), lo cual empieza a poner en jaque la capacidad de almacenamiento y procesamiento de datos de la plataforma. Por otro lado, en esta avalancha de pistas de audio hay un porcentaje significativo de grabaciones de sonidos relajantes (de lluvia, ballenas o lavarropas) y composiciones generadas mediante Inteligencia Artificial. Son millones de archivos sonoros que no solo distorsionan el reparto de ingresos sino que forzaron a las plataformas de <em>streaming </em>a plantearse hasta cu&aacute;ndo podr&aacute;n seguir engullendo archivos a su cat&aacute;logo sin poner filtros m&aacute;s estrictos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La capacidad de generaci&oacute;n de canciones parece infinita. Pero la capacidad de almacenamiento y procesamiento de toda esa informaci&oacute;n sonora no lo es tanto porque para que las canciones puedan ser escuchadas en todo el planeta son necesarias distribuidoras digitales y plataformas de </strong><em><strong>streaming </strong></em><strong>que deben multiplicar esa canci&oacute;n las veces que sea necesario</strong>. Cada a&ntilde;o hay m&aacute;s usuarios de plataformas, pero el ritmo de canciones que se incorporan a trav&eacute;s de las distribuidoras crece a un ritmo superior. Spotify tiene 574 millones de usuarios y supera los 100 millones de canciones. Seg&uacute;n un estudio de la consultora Luminate Data realizado en 2022, el 42% de las canciones contenidas en todas las plataformas de <em>streaming </em>del mundo no hab&iacute;an recibido m&aacute;s de 10 escuchas y el 24%, ni una sola. El problema ya no es almacenar y procesar tant&iacute;sima m&uacute;sica, sino constatar que mucha de esa m&uacute;sica nunca la escuchar&aacute; nadie. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una canción famosísima y una jamás escuchada pueden ocupar lo mismo en un centro de almacenamiento de datos. Ese es el destino de todas y cada una de las canciones compuestas y grabadas en el planeta</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Una canci&oacute;n famos&iacute;sima y una jam&aacute;s escuchada pueden ocupar lo mismo en un centro de almacenamiento de datos. Ese es el destino de todas y cada una de las canciones compuestas y grabadas en el planeta. De la inmensa mayor&iacute;a de ellas no se almacena una &uacute;nica copia, sino varias. Por lo tanto, termina ocupando bastante m&aacute;s de esos cinco megas en una sola computadora. Desde que se graba en el estudio hasta que la podemos escuchar en nuestro dispositivo, cada canci&oacute;n se multiplica cientos de veces y se almacena en docenas de <em>data centers</em>.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Antes de ser canci&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        El productor espa&ntilde;ol <strong>Guille Mostaza</strong> es un obseso de la calidad de audio. En su estudio <strong>Alamo Shock</strong> no solo graba a gran calidad (48000Hz/24Bit), sino que guarda tres copias de todo el material que se genera durante el proceso de grabaci&oacute;n. &ldquo;Del disco de Ni&ntilde;a Polaca grab&eacute; a todo el grupo a la vez, analizamos, comentamos y luego empezamos la grabaci&oacute;n desde cero. A la hora de mezclar el disco, rescat&eacute; algunas de esas tomas del ensayo&rdquo;, desvela para justificar que el archivo final del disco <em>Que adoren tus huesos</em> sume 114,83 gigabytes. &ldquo;Yo hago dos <em>backups</em>, uno en otro disco duro aparte y otro en Dropbox, con lo que lo utilizado en total es el triple de esta cifra&rdquo;. El disco ya suma 344,49 GB. Si lo dividimos por las 14 canciones que integran el disco, cada canci&oacute;n gener&oacute; 24,6 GB.
    </p><p class="article-text">
        En Alamo Shock no se borra nada. Tambi&eacute;n se almacenan las pistas de cada instrumento por si el grupo las quiere para hacer remezclas o para lanzarlas en directo. &ldquo;Todo el proyecto del disco ocupa cerca de 250 gigabytes, sin contar los <em>backups</em>, que en mi caso triplicar&iacute;a la cifra por tener dos copias extra&rdquo;, calcula Mostaza. Esos 750 gigabytes son 53,6 gigabytes por canci&oacute;n. En el estudio de grabaci&oacute;n, el peso de la m&uacute;sica ya hay que calcularlo en gigabytes (miles de megabytes). Mostaza a&uacute;n doblar&aacute; la resoluci&oacute;n de los archivos para masterizarlo y entregar&aacute; un archivo final con el disco en tres resoluciones: MP3, CD y HD. &ldquo;La primera es para que lo puedan escuchar sin gastarse todos los datos del tel&eacute;fono. La segunda para tener una buena calidad reproducible en cualquier sistema y la tercera es exactamente la versi&oacute;n a alta definici&oacute;n tal y como sale del estudio&rdquo;.
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            <span class="title">
                &#039;Player&#039; de escucha en distintas plataformas del disco de Niña Polaca, mediante Altafonte                            </span>
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        La carpeta con el disco de Ni&ntilde;a Polaca pesa 5,21 GB. Y, por supuesto, en Alamo Shock crear&aacute;n otra copia de seguridad. Cada una de sus 14 canciones supera ya los 25 gigabytes, aunque nadie en la calle pudo escucharlas todav&iacute;a. El destinatario de ese archivo ser&aacute; cada uno de los integrantes de la banda, as&iacute; como la discogr&aacute;fica que lo edite, su agencia de <em>management,</em> la editorial que gestione sus derechos o la empresa de comunicaci&oacute;n que promocione la banda. Todos podr&aacute;n descargarse el archivo en las calidades de audio que estimen necesarias, guardar una copia en sus servidores de almacenamiento y generar nuevas copias para amigos y empleados. Pero el destinatario m&aacute;s relevante en el proceso que conducir&aacute; las canciones hasta el p&uacute;blico es la distribuidora digital.
    </p><h3 class="article-text"><strong>De decenas de copias a cientos</strong></h3><p class="article-text">
        <strong>Montse de las Heras</strong> es directora de An&aacute;lisis y Reportes en <strong>Altafonte</strong>, distribuidora digital que solo acepta archivos en formato wav o FLAC. (Una canci&oacute;n de cuatro minutos puede suponer 50 megabytes en FLAC y 70 en wav). En Altafonte se guardar&aacute;n ese archivo y har&aacute;n una copia de seguridad. Tambi&eacute;n lo comprimir&aacute;n en una versi&oacute;n mp3 de uso interno de unos 4 megabytes del que tambi&eacute;n har&aacute;n otra copia de seguridad. Aquel archivo de 50/70 megabytes ya ocupa 110/150 megabytes. Sin embargo, aclara De Las Heras, &ldquo;nuestro sistema no detecta si una misma canci&oacute;n est&aacute; en un single, en un ep&eacute; y en un &aacute;lbum. Ah&iacute; tenemos redundancia&rdquo;. Es decir, que esa misma canci&oacute;n incluida en un grandes &eacute;xitos del artista, un recopilatorio de verano o una banda sonora puede terminar almacen&aacute;ndose tres o seis veces. Y todas, con su respectiva copia de seguridad. Podemos hablar ya de 700 megabytes.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, la multiplicaci&oacute;n m&aacute;s importante se produce cuando ese archivo sonoro sale de la distribuidora digital para incorporarse al cat&aacute;logo de las plataformas de <em>streaming.</em> &ldquo;En Altafonte, entre agregadores y subagregadores, trabajamos con ciento y poco empresas&rdquo;, estima De Las Heras. Y, &iquest;qu&eacute; pasa entonces? <strong>Sergio L&oacute;pez Montolio</strong> es ingeniero inform&aacute;tico con un m&aacute;ster en Arquitectura de Computadoras, Redes y Sistemas y una d&eacute;cada de experiencia en almacenamiento y an&aacute;lisis de datos en el entorno de la industria musical. &ldquo;Cuando la canci&oacute;n llega a la plataforma de <em>streaming,</em> se duplica un m&iacute;nimo de tres veces, aunque a veces son m&aacute;s. Y luego el archivo a m&aacute;xima calidad se comprimir&aacute; en muchas resoluciones&rdquo;, explica. Plataformas como Spotify ofrecen hasta cinco calidades de audio, lo cual obliga a crear y almacenar versiones de la canci&oacute;n en todas esas modalidades. &ldquo;No es lo mismo el algoritmo de compresi&oacute;n est&aacute;ndar que deja los temas a tres megabytes que el de m&aacute;xima resoluci&oacute;n de Tidal que reproduce con calidad original y pesa m&aacute;s de 150 megabytes&rdquo;, matiza Guille Mostaza.
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        D&iacute;as atr&aacute;s, Tidal comunicaba a las distribuidoras digitales que ya no quer&iacute;a recibir la versi&oacute;n MQA <em>(master quality audio)</em> de las canciones. Eso no significa que no ofrezcan versiones de alt&iacute;sima calidad para los suscriptores de Tidal Hi-Fi Plus, sino que esta versi&oacute;n MQA no ofrec&iacute;a un salto cualitativo en la escucha que justificase almacenar otra copia de cada canci&oacute;n. Tras esa decisi&oacute;n ya hay una preocupaci&oacute;n por el volumen de datos acumulados y un deseo de reducir costos de almacenamiento. Ni Spotify ni Tidal ni la inmensa mayor&iacute;a de plataformas de <em>streaming </em>tienen <em>data centers</em> en propiedad y deben alquilar servicios de almacenamiento en la nube a las grandes empresas del sector. Amazon, Azure (de Microsoft) y Google son las tres m&aacute;s importantes.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Terabytes, petabytes, exabytes</strong></h3><p class="article-text">
        Aunque cada plataforma de <em>streaming </em>tendr&aacute; su pol&iacute;tica, las m&aacute;s serias &ldquo;hacen tres o m&aacute;s copias de seguridad que se almacenan y distribuyen en lugares muy alejados entre s&iacute; para evitar desastres como que se incendie un <em>data center</em> y se pierda el material&rdquo;, explica L&oacute;pez Montolio. Pero luego hay que tener copias de distribuci&oacute;n ubicadas cerca de las regiones que m&aacute;s inter&eacute;s pueden tener por escuchar ciertas canciones. &ldquo;Las probabilidades de que una canci&oacute;n muy popular est&eacute; reproduci&eacute;ndose a la vez en distintas partes del mundo hacen que sea interesante tener copias cerca de los usuarios. Una canci&oacute;n muy popular solo en Espa&ntilde;a no necesita estar cerca de un usuario en Jap&oacute;n, pero hay canciones que s&iacute;&rdquo;, argumenta. El &uacute;ltimo single de Taylor Swift, por ejemplo, requerir&aacute; m&aacute;s copias de distribuci&oacute;n que la cara b de un single del grupo finland&eacute;s Nummisuutarit. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Que una canción muy popular esté reproduciéndose a la vez en distintas partes del mundo hace que sea interesante tener copias cerca de los usuarios. Una muy popular solo en España no necesita estar cerca de un usuario en Japón, pero hay canciones que sí</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sergio López Montolio</span>
                                        <span>—</span> Ingeniero informático
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esas copias de distribuci&oacute;n se generan de forma autom&aacute;tica mediante algoritmos y se destruyen cuando la canci&oacute;n pierde popularidad para dejar paso a otra canci&oacute;n que est&aacute; siendo demandada por m&aacute;s oyentes. &ldquo;La copia por distribuci&oacute;n es din&aacute;mica, no es una copia est&aacute;tica que una vez hecha se almacena, sino que aparece y desaparece en funci&oacute;n de los flujos de uso&rdquo;, aclara Montolio. Pero las canciones contienen y generan informaci&oacute;n que hay que procesar: saber a qu&eacute; estilo pertenece y si fue creada de forma <em>legal</em>, localizar al autor para pagarle su dinero, detectar las ciudades donde suena m&aacute;s la canci&oacute;n y conocer los h&aacute;bitos de escucha de los usuarios&hellip; La informaci&oacute;n que se deriva de la interacci&oacute;n de millones de usuarios con millones de canciones no supone tanto volumen de datos ni requiere tanta capacidad de almacenamiento, pero cuantos m&aacute;s usuarios y canciones haya m&aacute;s trabajo y datos habr&aacute; que procesar.
    </p><p class="article-text">
        Ninguna plataforma de <em>streaming </em>calcula el volumen de datos almacenados en gigabytes, sino en petabytes. Miles de ellos. Y si un terabyte son 1.024 gigabytes, un petabyte son 1.024 terabytes. Tanto las copias de seguridad, como las de distribuci&oacute;n, como los datos almacenados por Deezer, Spotify, Tidal y Pandora se suman a las copias de esas mismas canciones almacenadas por el resto plataformas de <em>streaming </em>del mercado mundial. Para calcular el volumen que ocupan todas las canciones almacenadas en todas las plataformas de <em>streaming </em>del planeta habr&iacute;a que echar mano de exabytes; o sea, miles de petabytes.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Horizontes de colapso</strong></h3><p class="article-text">
        Para L&oacute;pez Montolio &ldquo;no hay un horizonte de colapso porque los sistemas de almacenamiento son cada vez m&aacute;s eficientes y si eres capaz de combinar distintos sistemas de almacenaje, la capacidad de expansi&oacute;n es muy grande&rdquo;. No todos los <em>data centers</em> ofrecen las mismas prestaciones ni todas las canciones tienen la misma actividad. Por ello, &ldquo;canciones que solo se han escuchado una vez hace ocho a&ntilde;os no tiene sentido almacenarlas en almacenes extremadamente r&aacute;pidos. En una cuesti&oacute;n de optimizaci&oacute;n. Lo que m&aacute;s se usa se guarda en un almacenamiento r&aacute;pido y lo que menos, en uno m&aacute;s lento&rdquo;, explica. Los <em>data centers</em> m&aacute;s r&aacute;pidos son m&aacute;s caros. Las canciones menos populares se almacenan en <em>data centers</em> m&aacute;s lentos y baratos. &ldquo;Hay que ser capaz de optimizar esto para que el usuario tenga disponibles todas las canciones, pero que el coste sea manejable. Sobre todo, cuando se suben 120.000 canciones al d&iacute;a&rdquo;, resalta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los data centers más rápidos son más caros. Las canciones menos populares se almacenan en data centers más lentos y baratos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si en algo coinciden L&oacute;pez Montolio y De Las Heras es en que el volumen que ocupa la m&uacute;sica actualmente no es nada comparado con el que ocupa el video. &ldquo;YouTube supera esas cantidades de petabytes y crece a un ritmo incluso m&aacute;s r&aacute;pido que la m&uacute;sica&rdquo;, afirma el primero. En YouTube se suben cada minuto 500 horas de videos; el doble de la m&uacute;sica que se sube a la red. Adem&aacute;s, el volumen que ocupan los videos es mucho mayor y la capacidad de comprimirlo, m&aacute;s limitada. YouTube supera ya los 2.000 millones de usuarios pero, a diferencia del mundo de la m&uacute;sica, no hay decenas de plataformas de video con el cat&aacute;logo de YouTube. Su hegemon&iacute;a es casi absoluta. YouTube solo hay uno.
    </p><p class="article-text">
        Hay otra gran diferencia entre YouTube y las plataformas de <em>streaming </em>de audio. YouTube pertenece a Google y aunque tenga que pagar por almacenar sus datos precisamente a Google, Google no vive exclusivamente de YouTube ni de comerciar con videos. Spotify solo vive de comerciar con canciones y paga un dineral, tambi&eacute;n a Google, por almacenar su cat&aacute;logo. &ldquo;Dudo que cuando empezaron se dieran cuenta del monstruo en el que se iban a convertir. Por eso no tienen un <em>cloud </em>propio&rdquo;, intuye De Las Heras. &ldquo;En el mundo de la m&uacute;sica digitalizada hay dos modelos de negocio: el que hace dinero si el artista hace dinero y el que hace dinero independientemente de c&oacute;mo le vaya al artista. A estos &uacute;ltimos, lanzar contenido vac&iacute;o ah&iacute; fuera les da igual. Son las plataformas las que se dan cuenta ahora de que a lo mejor no pueden aguantar ese volumen. Llegar&aacute; un d&iacute;a en que los artistas que tienen m&uacute;sica en Spotify tendr&aacute;n que ser rentables&rdquo;, profetiza. Dejar de pagar por las canciones que no suman a mil reproducciones ya parece una medida para deshacerse de los que no lo son.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Spotify tendrá que soltar lastre en algún momento porque el problema ya no es solo el costo de almacenamiento. Es también el servicio que has de dar a tus clientes</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Montse de las Heras</span>
                                        <span>—</span> Directora de Análisis y Reportes en Altafonte
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Spotify tendr&aacute; que soltar lastre en alg&uacute;n momento&rdquo;, insiste De Las Heras, &ldquo;porque el problema ya no es solo el costo de almacenamiento. Es tambi&eacute;n el servicio que has de dar a tus clientes&rdquo;, a&ntilde;ade, refiri&eacute;ndose a artistas, distribuidoras y dem&aacute;s proveedores de contenido. &ldquo;Gestionar las incidencias que se pueden producir en la ubicaci&oacute;n de 120.000 canciones diarias implica cada vez m&aacute;s personal y los recursos humanos que hay que destinar es lo que acaba pesando&rdquo;, advierte. Y esto afecta a Spotify y a cualquier plataforma que reciba decenas de miles de canciones cada d&iacute;a. <strong>Solo hay dos v&iacute;as para que las plataformas sean rentables: que cada vez m&aacute;s usuarios paguen por ese servicio o que algunos artistas (los que menos dinero generan) empiecen a pagar por subir su m&uacute;sica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La tercera soluci&oacute;n ser&iacute;a que el p&uacute;blico escuche m&aacute;s m&uacute;sica para generar m&aacute;s ingresos. Sin embargo, los &uacute;ltimos estudios de Luminate Data detectan que, a pesar del aumento de oferta musical, el consumo de novedades se estanc&oacute;. Cada a&ntilde;o disponemos de m&aacute;s canciones nuevas, pero eso no significa escuchemos m&aacute;s canciones nuevas que el a&ntilde;o anterior. Solo acumulamos m&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nando Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/millones-canciones-nadie-escucha-ocupan-ano-espacio_1_10682697.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Nov 2023 09:17:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Millones de canciones que nadie escucha ocupan cada año más espacio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Música,Spotify,Tidal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué es Tidal, la plataforma a la que se van los usuarios que no quieren pagar más en Spotify]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/tecnologia/tidal-plataforma-usuarios-no-quieren-pagar-spotify_1_10441966.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f093aa37-bfe1-4bba-bab6-651191aae03f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1079089.jpg" width="3873" height="2179" alt="Jay Z, Beyoncé y Win Butler de Arcade Fire brindan el día del lanzamiento de Tidal, el 30 de marzo de 2015, en Nueva York"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con un reparto de derechos más equitativo para los artistas y mayor calidad de sonido, Tidal (fundada por Jay Z, quien vendió un 80% de las acciones a Jack Dorsey, creador de Twitter) se posiciona como una alternativa seria y ética entre los usuarios.</p></div><p class="article-text">
        No falla. Cada vez que una de las plataformas l&iacute;deres en servicios de <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/streaming/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">streaming</a> altera sus condiciones contractuales, se desencadena un debate p&uacute;blico de imprevisibles consecuencias. Pas&oacute; hace un a&ntilde;o con <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/crisis-netflix-aboca-cuentas-compartidas-avisa-industria-streaming_1_8933360.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Netflix tras anunciar el fin de las cuentas compartidas </a>y est&aacute; pasando ahora con <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/spotify/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>. La l&iacute;der en transmisi&oacute;n de m&uacute;sica en l&iacute;nea informaba hace pocos d&iacute;as de una subida generalizada en sus cuotas de suscripci&oacute;n, la primera en su historia. El asunto no tard&oacute; en propagarse en las redes con especulaciones sobre los motivos detr&aacute;s de este incremento y posibles alternativas a la plataforma sueca, siendo Tidal la m&aacute;s recomendada de entre sus competidoras. Y no, no porque resulte m&aacute;s asequible. Su planes y precios son similares. Las razones apuntadas para dar ese salto son otras.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tidal es un servicio de </strong><em><strong>streaming </strong></em><strong>de m&uacute;sica y v&iacute;deos en alta calidad fundado en 2014</strong> por la compa&ntilde;&iacute;a escandinava Aspiro y adquirido un a&ntilde;o despu&eacute;s por el rapero <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Jay-Z" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jay-Z</a> para competir con Spotify que, por aquel entonces, ya estaba cambiando<span class="highlight" style="--color:transparent;"> las reglas del juego </span>en lo que afectaba al bolsillo de los creadores. &ldquo;<strong>La primera plataforma global de m&uacute;sica y entretenimiento propiedad de artistas</strong>&rdquo; rezaba la campa&ntilde;a de lanzamiento en la que participaron Madonna, Beyonc&eacute;, Nicki Minaj, Rihanna, Daft Punk, Coldplay o Kanye West entre otros de sus accionistas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una plataforma propiedad de artistas que tratar&aacute; a los creadores de m&uacute;sica con el mayor de los respetos&rdquo;, remataba el mismo Jay-Z <a href="https://www.nytimes.com/2015/03/31/business/media/jay-z-reveals-plans-for-tidal-a-streaming-music-service.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en una entrevista a The New York Times</a> ese mismo a&ntilde;o. Un bonito prop&oacute;sito que &eacute;l mismo volatilizar&iacute;a en 2021 al vender el 80% a la tecnol&oacute;gica Square por 300 millones de d&oacute;lares. Previsiblemente pactado en el acuerdo de compra, Tidal mantiene esa pretensi&oacute;n &eacute;tica de &ldquo;seguir siendo el mejor hogar para la m&uacute;sica, los m&uacute;sicos y la cultura&rdquo;, seg&uacute;n afirm&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/creador-twitter-trae-espana-pymes-criptomonedas_1_8686093.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Jack Dorsey</a>, CEO de Square y fundador de Twitter, tras su adquisici&oacute;n. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Retribuciones m&aacute;s justas</strong></h3><p class="article-text">
        Es esta filosof&iacute;a de negocio, a priori m&aacute;s respetuosa con los creadores que integran su cat&aacute;logo, uno de los puntos fuertes entre quienes la recomiendan. El encarecimiento de los planes de pago de Spotify, entre un 10% y un 20%, ha reavivado la pol&eacute;mica sobre el reparto de regal&iacute;as de las empresas de <em>streaming</em>, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/30-segundos-interior-cancion-pop_1_9624523.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">especialmente r&aacute;cano</a> para las propuestas con menor n&uacute;mero de oyentes. Mientras la sueca &ldquo;beneficia a las grandes y medianas discogr&aacute;ficas, Tidal paga cinco veces m&aacute;s a los artistas que suben sus canciones ah&iacute;&rdquo;, defiende Guille Mostaza, compositor, productor y gerente del estudio de grabaci&oacute;n &Aacute;lamo Shock donde emplea uno de los planes familiares de la plataforma.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tidal paga cinco veces más que Spotify a los artistas que suben sus canciones ahí</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Guille Mostaza</span>
                                        <span>—</span> Músico y productor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n el m&uacute;sico Javier Ojeda se&ntilde;ala esta diferencia para decantarse por su servicio. &ldquo;Es bastante m&aacute;s del triple&rdquo;, comenta. Pero acaba filtrando el descontento con el sistema de retribuci&oacute;n al puntualizar &ldquo;m&aacute;s del triple de casi nada, pero bueno, esto es lo que hay&rdquo;. Unas condiciones que generan disidencias. Son muchos los m&uacute;sicos que no dudan en exhibir p&uacute;blicamente su rechazo al <em>streaming,</em> especialmente entre quienes conocieron el auge del formato f&iacute;sico con el que se embolsaban al menos un 10% en derechos por cada disco vendido.
    </p><p class="article-text">
        Atendiendo a los n&uacute;meros, Spotify paga entre 0,002 c&eacute;ntimos y 0,004 c&eacute;ntimos por cada reproducci&oacute;n seg&uacute;n el emplazamiento del oyente, la popularidad de la canci&oacute;n o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/30-segundos-interior-cancion-pop_1_9624523.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">incluso su duraci&oacute;n</a>. Tidal, en cambio, otorga 0,01 c&eacute;ntimos, una diferencia que puede quintuplicar a la de la compa&ntilde;&iacute;a sueca. 
    </p><p class="article-text">
        A esto hay que a&ntilde;adir el sistema de pago. El de Spotify, como el de Apple Music, se basa en el prorrateo, es decir, calcula la proporci&oacute;n que debe recibir cada artista poniendo su n&uacute;mero de reproducciones en relaci&oacute;n con el global de la plataforma. Este modelo favorece a los artistas m&aacute;s escuchados quienes tambi&eacute;n salen beneficiados por el complemento de ingresos por publicidad. De esta manera, la cuota del usuario podr&iacute;a financiar proyectos musicales que jam&aacute;s apoyar&iacute;a voluntariamente.
    </p><p class="article-text">
        Tidal, como Deezer, s&iacute; se centra en las preferencias del usuario. Su sistema UCPS (User Centric Payment System) reparte una parte importante de la suscripci&oacute;n mensual del oyente entre sus artistas m&aacute;s reproducidos, yendo un 10% &iacute;ntegro al m&aacute;s escuchado de todos ellos. &iquest;M&aacute;s justo? Probablemente. Guarda, cuando menos, alguna similitud con el sistema tradicional, en el que el seguidor retribuye de forma directa al artista a trav&eacute;s de la compra f&iacute;sica del disco.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Usher, Rihanna, Nicki Minaj, Madonna, Dead Mouse, Kanye West, Jay Z, Jason Aldean, Jack White, Daft Punk, Beyonce y Win Butler en el lanzamiento de Tidal en 2015, en Nueva York"
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            <span class="title">
                Usher, Rihanna, Nicki Minaj, Madonna, Dead Mouse, Kanye West, Jay Z, Jason Aldean, Jack White, Daft Punk, Beyonce y Win Butler en el lanzamiento de Tidal en 2015, en Nueva York                            </span>
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        Por otra parte, ese conteo de reproducciones totales que aparece junto a cada canci&oacute;n en la interfaz de Spotify desaparece en Tidal, detalle que valora Javier Ojeda para &ldquo;acabar con esa ansiedad que producen estos n&uacute;meros en los artistas y ayudar a que el oyente decida libremente lo que escuchar sin estar condicionado por cuestiones mercantilistas&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Calidad de sonido</strong></h3><p class="article-text">
        Otra de las razones esgrimidas por los usuarios para optar por Tidal es su mayor calidad de sonido. &ldquo;Tengo la sensaci&oacute;n de que cuida m&aacute;s la m&uacute;sica, de entrada hace <em>streaming</em> de audio a m&aacute;xima resoluci&oacute;n, lo que supone bastante m&aacute;s calidad que la de Spotify&rdquo;, dice Guille Mostaza en referencia a esos 1.411 Kbps en formato FLAC del plan b&aacute;sico de Tidal (9.216 en el superior) frente a los 320 kbps en formato OGG del plan Premium de Spotify. Una caracter&iacute;stica determinante para un profesional del sonido que prefiere &ldquo;escuchar la m&uacute;sica tal y como sali&oacute; del estudio, no filtrando frecuencias e informaci&oacute;n din&aacute;mica. Esto, junto a su amplia secci&oacute;n de cr&eacute;ditos, hizo que me decidiese por esta plataforma&rdquo;, comenta.
    </p><p class="article-text">
        En el mismo sentido se pronuncia Javier Ojeda que, tras confirmar esa superioridad de Tidal en cuanto a sonido, tambi&eacute;n subraya &ldquo;la posibilidad de contar con mayor informaci&oacute;n sobre lo que se est&aacute; reproduciendo&rdquo;, en alusi&oacute;n a su sistema de acreditaci&oacute;n, &ldquo;mucho m&aacute;s completo que en Spotify&rdquo;. Una informaci&oacute;n con la que &ldquo;se aprenden muchas cosas valiosas, como que en la m&uacute;sica hay muchos puestos de trabajo diferentes, algo que en el cine tienen muy bien aprendido&rdquo;, se&ntilde;ala Guille Mostaza y corrobora Ojeda cuando recuerda a quienes &ldquo;hemos hecho nuestra culturilla musical a base de leer la informaci&oacute;n sobre m&uacute;sicos, compositores y productores de aquella o esta canci&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, Javier Ojeda advierte sobre otro aspecto t&eacute;cnico a tener en cuenta, el de la limitaci&oacute;n en el volumen de reproducci&oacute;n de Spotify, inexistente en Tidal, que hace que &ldquo;todas las canciones suenen al mismo volumen&rdquo; e impide escuchar el disco &ldquo;como ha considerado el productor, el artista o quien sea&rdquo;, recalca.
    </p><p class="article-text">
        Luis Moner, de la discogr&aacute;fica independiente Discos Belamarh, se desmarca de la cuesti&oacute;n de la calidad sonora y asegura que usa Tidal porque se lo recomendaron en ese sentido pero &ldquo;como no soy audi&oacute;filo no noto la diferencia&rdquo;, una experiencia que evidencia que la tan cacareada superioridad de sonido de la plataforma podr&iacute;a no resultar apreciable para todos los o&iacute;dos.
    </p><h3 class="article-text"><strong>&iquest;Iguales en cat&aacute;logo?</strong></h3><p class="article-text">
        Respecto a la envergadura de sus cat&aacute;logos, la diferencia entre ambas plataformas no parece significativa. O no, al menos, para quienes han hecho las transici&oacute;n de una a otra. Beatriz Efe, una de sus usuarias, utiliz&oacute; <a href="https://www.tunemymusic.com/es/transfer/spotify-to-tidal" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una aplicaci&oacute;n que permite el trasvase de listas desde Spotify a Tidal</a> y explica que &ldquo;de una lista de 23 horas de m&uacute;sica muy muy muy variada, perd&iacute; menos de 25 minutos de canciones&rdquo;. Experiencia que coincide con la de Guille Mostaza, a quien le parece desde&ntilde;able &ldquo;el no encontrar alguna canci&oacute;n en ninguna de las dos, o que a veces est&eacute; en una y en otra no&rdquo; y recuerda que &ldquo;hay artistas que se han retirado de Spotify bien por temas &eacute;ticos o bien porque no est&aacute;n de acuerdo con su reparto de beneficios&rdquo; por lo que a efectos de cat&aacute;logo el resultado &ldquo;es de empate con Tidal&rdquo;. Ojeda, en cambio, discrepa al considerar que esta &ldquo;tiene un cat&aacute;logo un poco inferior en volumen con respecto a Spotify, Deezer y otras&rdquo;, aunque puntualiza que &ldquo;est&aacute; casi todo&rdquo;.
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                Cómo se ve una playlist de David Bowie en Tidal                            </span>
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        Es la cuesti&oacute;n referente a los contenidos albergados por la compa&ntilde;&iacute;a sueca otro de los condicionantes que podr&iacute;an impulsar al cambio de plataforma. Lo mismo que pas&oacute; con Joni Mitchell o Neil Young, que <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/equidistancia-negacionistas-le-sale-barata-spotify_1_8703245.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">retiraron sus canciones de Spotify por la difusi&oacute;n de </a><a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/equidistancia-negacionistas-le-sale-barata-spotify_1_8703245.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>fake news</em></a>, est&aacute; sucediendo con usuarios preocupados por distintas cuestiones &eacute;ticas. Una de ellas es Beatriz Efe que, adem&aacute;s de apuntar su mejor sonido y un reparto m&aacute;s justo para los artistas, tiene entre sus razones para elegir Tidal que &ldquo;no financia y publicita podcasts con contenido fascista&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Las armas de Spotify</strong></h3><p class="article-text">
        Pero que Spotify sea la compa&ntilde;&iacute;a de <em>streaming</em> que <a href="https://www.statista.com/statistics/653926/music-streaming-service-subscriber-share/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">representa al 32% de los usuarios</a> del servicio, con m&aacute;s de 200 millones de suscriptores y presencia en m&aacute;s de 200 pa&iacute;ses (este a&ntilde;o <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/spotify-despide-600-empleados-6-plantilla_1_9888531.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">ha despedido al 6% de su plantilla</a>) no puede ser casualidad. Tras el despligue de motivos expuestos para sustituirla, &iquest;hay razones que expliquen por qu&eacute; tantas personas siguen confiando en la plataforma? Las hay, m&aacute;s all&aacute; de la inercia social del &ldquo;m&aacute;s vale malo conocido&hellip;&rdquo; o de su alt&iacute;sima inversi&oacute;n en <em>marketing</em>. 
    </p><p class="article-text">
        A la cabeza de ellas su plan gratuito, <a href="https://thesocialshepherd.com/blog/spotify-statistics" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por el que apuesta m&aacute;s de 300 millones de usuarios</a> y que se financia a trav&eacute;s de la publicidad emitida en un modelo pr&oacute;ximo a la tradicional radiof&oacute;rmula. Una prestaci&oacute;n que, por otra parte, no es exclusiva de Spotify. Adem&aacute;s de Deezer o Soundcloud, tambi&eacute;n se puede escuchar m&uacute;sica gratis en plataformas que no requieren de suscripci&oacute;n ni de registro, como YouTube o Bandcamp, esta &uacute;ltima <span class="highlight" style="--color:transparent;">erigida en </span>escaparate para las bandas noveles.
    </p><p class="article-text">
        Y los usuarios de Tidal, &iquest;echan de menos algo de Spotify? Ojeda menciona su motor de b&uacute;squeda que considera &ldquo;muy superior&rdquo; al de Tidal, lo que explicar&iacute;a que &ldquo;pueda tardar m&aacute;s en encontrar una determinada canci&oacute;n&rdquo;. Guille Mostaza destaca su navegador y elogia la aplicaci&oacute;n misma: &ldquo;Es magn&iacute;fica: la rapidez, la sencillez de su manejo y el buscador son lo mejor&rdquo;. Y Beatriz Efe se&ntilde;ala la presencia de contenido exclusivo, algo que la ha condicionado para mantener Spotify en sus dispositivos: &ldquo;Es la &uacute;nica forma de escuchar <a href="https://www.primaverasound.com/es/radio/shows/deforme-semanal-ideal-total" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Deforme Semanal</em></a>&rdquo;, se lamenta, aunque s&iacute; se ha dado de baja del plan Premium porque, insiste, se niega a que su dinero &ldquo;se reinvierta en propaganda fascista&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Imagen promocional de Tidal en diferentes dispositivos                            </span>
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        Otras cuestiones t&eacute;cnicas afloran entre los usuarios de Tidal en la confrontaci&oacute;n de ambas plataformas. Entre ellas, el irregular funcionamiento de las aplicaciones para el m&oacute;vil, su mejorable conectividad con otros dispositivos o los defectos en su modo sin conexi&oacute;n que &ldquo;aunque es bastante m&aacute;s fiable ahora que hace un a&ntilde;o, a&uacute;n as&iacute; falla m&aacute;s de la cuenta&rdquo; afirma Beatriz Efe, quien tambi&eacute;n se queja de lo dif&iacute;cil que es compartir m&uacute;sica con gente que no usa la aplicaci&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La pol&eacute;mica que no cesa</strong></h3><p class="article-text">
        En cualquier caso, ni la subida de cuotas ni un cambio masivo de proveedor revertir&aacute;n en mejorar las condiciones a los artistas, demanda clave en la pol&eacute;mica sobre este modelo de negocio digital. Y que, si bien la irrupci&oacute;n de Spotify supuso el fin del pirateo que hab&iacute;a tra&iacute;do de cabeza a los agentes de la industria durante a&ntilde;os, es la actual expansi&oacute;n del <em>streaming</em> la que est&aacute; revelando sus toxicidades. No solo se trata de un <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/spotify-despide-600-empleados-6-plantilla_1_9888531.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">negocio deficitario</a>: tambi&eacute;n deviene en otras problem&aacute;ticas de alcance, desde implicaciones en la sostenibilidad de peque&ntilde;os proyectos culturales a la homogeneizaci&oacute;n de oferta y demanda, el impacto sobre la morfolog&iacute;a de las canciones o la incorporaci&oacute;n sin filtro de m&uacute;sica generada por IA en sus cat&aacute;logos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El <em>streaming </em>se nos vendi&oacute; como una forma de democratizar el acceso a la m&uacute;sica&rdquo;, opina Luis Moner, &ldquo;pero al final, como cualquier otro eslab&oacute;n del capitalismo, es una forma de control de la atenci&oacute;n que permite a grandes emporios del entretenimiento poder gestionar y monitorizar tus gustos mediante listas de canciones&rdquo;, quien pone el foco en la escucha aleatoria porque &ldquo;no faculta al oyente a tener una capacidad cr&iacute;tica de lo que quiere o no escuchar&rdquo;. Mostaza, por su parte, tambi&eacute;n apela a la responsabilidad del usuario en este proceso, pues &ldquo;si se acude a estas plataformas para ver lo que sugieren est&aacute; claro que las tendencias de mercado tienen su manera de venderte lo que quieran&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n no tiene visos de mejora a corto plazo. Ojeda la define como &ldquo;un escal&oacute;n m&aacute;s en el continuo desmoronamiento de la situaci&oacute;n de int&eacute;rpretes y creadores en la industria musical&rdquo; y, aunque asume que es una batalla perdida, intenta no quejarse, &ldquo;las cosas son as&iacute; y si no te adaptas, mueres&rdquo;. El mismo sentir se refleja en Luis Moner. Aunque su discogr&aacute;fica debate con los artistas el acceso al <em>streaming</em>, lo hace sin convencimiento ni afecci&oacute;n alguna: &ldquo;Soy consciente de que no nos va a aportar un extra de ventas y tan solo el &lsquo;tener que estar&rsquo; ya me produce un fastidio tremendo&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Susana Monteagudo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/tecnologia/tidal-plataforma-usuarios-no-quieren-pagar-spotify_1_10441966.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Aug 2023 14:26:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué es Tidal, la plataforma a la que se van los usuarios que no quieren pagar más en Spotify]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Spotify,Tidal,Plataformas de streaming,Música]]></media:keywords>
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