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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Humor político]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/humor-politico/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Humor político]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Polaroids de intimidad extraordinaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/polaroids-intimidad-extraordinaria_129_10443610.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/415e21ec-694c-4ca1-820a-fb4437e144a6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Polaroids de intimidad extraordinaria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La "Fábrica de jingles", creación de Pedro Rosemblat, Ivana Szerman y Marcos Aramburu en el canal de streaming Gelatina, vuelve a poner en agenda el humor político. Una reflexión sobre los componentes cognitivos y no cognitivos que los chistes ponen en circulación.</p></div><p class="article-text">
        De todos los textos relativos a la coyuntura electoral que circularon en el &uacute;ltimo mes (y, cr&eacute;anme, aunque no los produzca ni los rese&ntilde;e, yo consumo much&iacute;simos), el &uacute;nico que me cautiv&oacute; fue la <em>F&aacute;brica de jingles</em>. La <em>F&aacute;bricas de jingles</em> <a href="https://elpais.com/argentina/2023-08-12/la-fabrica-de-jingles-cuando-argentina-se-toma-con-humor-la-campana-presidencial.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lleg&oacute; a el diario El Pa&iacute;s de Espa&ntilde;a</a>, as&iacute; que no creo que haya muchos lectores de mi columna que no la hayan visto pasar en Internet, pero por si hiciera falta contar de qu&eacute; se trata lo cuento: en el canal de streaming <em>Gelatina</em>, los conductores <strong>Pedro Rosemblat</strong>, <strong>Ivana Szerman</strong> y <strong>Marcos Aramburu</strong> invitaron a la audiencia a mandar jingles de campa&ntilde;a para cualquier candidato, en una secci&oacute;n que por supuesto tiene algo profundamente contempor&aacute;neo pero que a m&iacute; me hizo acordar m&aacute;s&nbsp;a algunas secciones de programas de radio de otra &eacute;poca en las que se le ped&iacute;a a la audiencia que aportara an&eacute;cdotas o chistes, y en las que era entonces la gracia de los oyentes (y no la de los conductores, que dan un elegante paso al costado) la que sosten&iacute;a el valor del segmento. Se suele suponer que el mundo del streaming es mucho m&aacute;s <em>interactivo </em>que el de la vieja radio; sin embargo, en mi experiencia limitada como consumidora de esta &eacute;poca de influencers y nombres propios en la que la gente ni sabe c&oacute;mo se llaman los programas, no es del todo com&uacute;n ese protagonismo de los p&uacute;blicos. 
    </p><p class="article-text">
        Supongo que la cosa podr&iacute;a haber salido mal, caso en el cual hubiera durado una o dos emisiones hasta ser reemplazado por alguna otra clase de contenido; podr&iacute;a haber sucedido que nadie mandara nada, o que nadie mandara nada gracioso, que la gente no se tomara en serio el juego y solamente llegaran audios mal grabados de personas muri&eacute;ndose de risa de sus propios chistes; podr&iacute;a haber pasado, tambi&eacute;n, que los env&iacute;os fueran dominados por c&aacute;nticos militantes con m&aacute;s devoci&oacute;n que ingenio. Por lo que sea, nada de eso ocurri&oacute;: en todas las emisiones hay al menos uno o dos jingles aut&eacute;nticamente buenos. Hay jingles para los candidatos de todo el arco pol&iacute;tico desde <strong>Myriam Bregman</strong> hasta <strong>Javier Milei</strong>, y en muchos casos es casi imposible discernir en qu&eacute; medida se hicieron con iron&iacute;a y en qu&eacute; medida con convicci&oacute;n. El programa y sus conductores tienen un posicionamiento pol&iacute;tico claro y conocido (Rosemblat lleg&oacute; incluso a presentar una candidatura luego dada de baja en el peronismo). Pero aunque jam&aacute;s lo ocultan ni lo ponen entre par&eacute;ntesis (de hecho, es parte de lo divertido la ligera incomodidad que a veces generan las canciones contra los candidatos que los conductores prefieren, y que ellos toleran con iguales dosis de liviandad y estoicismo), ese compromiso no interfiri&oacute; ni en la diversidad ni en la frescura de la f&aacute;brica de jingles, que al menos a m&iacute; me lleg&oacute; recomendada por amigos de las preferencias pol&iacute;ticas m&aacute;s dispares.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de que me result&oacute; sencillamente divertida, la <em>F&aacute;brica de jingles</em> me interes&oacute; como regreso del humor pol&iacute;tico, un tipo de discurso que en los a&ntilde;os de mi vida adulta, siento, hab&iacute;a retrocedido bastante. Me intrigan las condiciones de esta reaparici&oacute;n; si para volver a re&iacute;rse de las propias convicciones hay que estar muy bien, o al contrario, si hay que estar muy mal, si la capacidad de re&iacute;rse de lo importante es un s&iacute;ntoma de descreimiento o de sabidur&iacute;a, de apertura o de repliegue, o ninguna de todas. Tiendo a creer que la gente subestima y sobreestima al humor por igual: hay algo as&iacute; como un malentendido fundamental en relaci&oacute;n con la posibilidad y la necesidad de re&iacute;rse de las cosas importantes. De un lado est&aacute;n quienes creen que el humor tiene que tener l&iacute;mites, que hay cosas o momentos en los que no se puede hacer chistes, como si &ldquo;importante&rdquo; fuera sin&oacute;nimo de sagrado y la solemnidad fuera una condici&oacute;n necesaria del respeto. Pero, muchas veces, la defensa del humor contra estos l&iacute;mites suele tomar una forma igualmente equivocada, cuando se dice que es importante no tomarse en serio a una misma, saber que el humor es &ldquo;solo&rdquo; eso, &ldquo;solo&rdquo; un chiste. El problema de esa l&iacute;nea argumental es que no entiende que efectivamente los chistes son important&iacute;simos, que los componentes cognitivos y no cognitivos que los chistes ponen en circulaci&oacute;n son densos, que los chistes no son importantes porque sean una forma de restarle importancia a las cosas sino porque son otra forma de intimidad con las cosas.
    </p><p class="article-text">
        Esto &uacute;ltimo lo pens&eacute; porque estoy traduciendo <em>On the Inconvenience of Other People</em> (&ldquo;sobre la inconveniencia de otras personas&rdquo;, o &ldquo;sobre la inconveniencia de las dem&aacute;s personas&rdquo;, o &ldquo;sobre la inconveniencia del resto de la gente&rdquo;: todav&iacute;a no me decido), el &uacute;ltimo libro que lleg&oacute; a escribir la fil&oacute;sofa <strong>Lauren Berlant</strong>, publicado poco m&aacute;s de un a&ntilde;o despu&eacute;s de su fallecimiento, y justo en las &uacute;ltimas semanas llegu&eacute; a la parte en la que se dedica expl&iacute;citamente a esto, a la pol&iacute;tica emotiva de los chistes. Berlant se monta en el c&eacute;lebre an&aacute;lisis freudiano del mecanismo del chiste y la tradici&oacute;n que dicho an&aacute;lisis inaugura, pero a Berlant le interesa mucho m&aacute;s la dimensi&oacute;n vincular del chiste que la relaci&oacute;n del humor con la conciencia y el inconsciente. M&aacute;s que pensar en lo que el humor revela o des-reprime, entonces, Berlant subraya esa intimidad transitoria que los chistes (en sentido amplio: chistes, iron&iacute;as, cualquier par&eacute;ntesis ingenioso que se introduce en la conversaci&oacute;n, sea la cotidiana o la que se da entre un profesional y una audiencia) producen entre quienes lo hacen y quienes los entienden. 
    </p><p class="article-text">
        En espa&ntilde;ol tenemos la diferencia entre re&iacute;rse-de y re&iacute;rse-con; en ingl&eacute;s tambi&eacute;n existe esa diferencia, en la contraposici&oacute;n entre <em>laughing-at</em> y<em> laughing-with</em>, pero hay una frase m&aacute;s adecuada para el an&aacute;lisis de Berlant, a la que ella efectivamente le saca el jugo, que es la de <em>to be in on the joke</em>, algo as&iacute; como &ldquo;estar adentro del chiste&rdquo;. No todos los chistes se r&iacute;en expl&iacute;citamente de alguien, pero todos los chistes, piensa Berlant, crean un adentro y un afuera, y no solamente por qui&eacute;n sea el tema del chiste: muchas nos molestan chistes que no hablan de nosotros, pero de hecho crean un adentro en el que no nos reconocemos. Me parece un buen lenguaje para entender por qu&eacute; a veces un chiste &ldquo;pol&iacute;ticamente incorrecto&rdquo; s&iacute; funciona, aunque nos incomode (porque apela a un adentro en que nos reconocemos a nuestro pesar) y porque otras veces, tal vez la mayor&iacute;a, no funciona, porque en realidad es solamente un discurso de odio disfrazado&nbsp;de chiste que no logra organizar un mundo, ni siquiera un mundo horrible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero quiz&aacute;s estoy hablando demasiado del afuera, y justamente, en realidad, lo que m&aacute;s le importa a Lauren Berlant, lo m&aacute;s atractivo de su an&aacute;lisis, es lo que sucede cuando s&iacute; estamos adentro del chiste, cuando el chiste s&iacute; logra funcionar y produce entonces una intimidad vol&aacute;til que no podr&iacute;amos ni querr&iacute;amos habitar para siempre, pero que nos cobija por un rato; igual, explica Lauren Berlant, que el buen sexo con alguien, una especie de burburja poderos&iacute;sima para habitar durante un instante m&aacute;s all&aacute; de lo que suceda <em>despu&eacute;s</em>. La dificultad fundamental del humor pol&iacute;tico, supongo, es que trabaja con un lenguaje que ya es el mismo constructor y destructor de mundos, un material que expl&iacute;citamente organiza inclusiones y exclusiones que se sostienen en el tiempo, m&aacute;s all&aacute; de la intimidad instant&aacute;nea del chiste. Para funcionar, el humor pol&iacute;tico necesita trabajar a la vez con lo blando y con lo s&oacute;lido, ser juguet&oacute;n sin escaparse de lo importante. Igual que el buen sexo: m&aacute;s que sorprendernos de que no pase m&aacute;s seguido deber&iacute;amos disfrutar lo excepcional y milagroso del encuentro.
    </p><p class="article-text">
        <em>TT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/polaroids-intimidad-extraordinaria_129_10443610.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Aug 2023 03:01:48 +0000]]></pubDate>
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