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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Biblioteca]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Biblioteca]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Un paseo por las bibliotecas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/paseo-bibliotecas_129_13449224.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c66fc848-95dc-4fbb-8e2d-c309720b3ef7_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149361.jpg" width="250" height="141" alt="Un paseo por las bibliotecas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dicen que indagar la biblioteca de una persona es recorrer su biografía. Pulcras, anárquicas, decorativas o desbordadas, acá va una excursión breve por el contenido y el continente de algunos libros preciados. </p></div><p class="article-text">
        &iquest;Le&iacute;ste todos estos libros?, me preguntan los reci&eacute;n llegados a mi casa, cuando ven los vol&uacute;menes que desbordan en las bibliotecas del living, la cocina, el comedor, el dormitorio e incluso el sector techado del patio. La verdad es que no, porque llegan nuevos t&iacute;tulos cada mes y no doy abasto.
    </p><p class="article-text">
        Sobre la relaci&oacute;n de algunos escritores actuales con sus libros, pero sobre todo con los estantes que los contienen, se ocup&oacute; de investigar <strong>Mario Bomheker</strong> para dar a luz el volumen <em>Historias de bibliotecas</em>. Ah&iacute;, nos cuenta a sus lectores que, para Spinoza, la suya, peque&ntilde;a y meticulosamente ordenada, era fuente de estudio y de gozo. <strong>Walter Benjamin</strong> dec&iacute;a que toda pasi&oacute;n limita con lo ca&oacute;tico, pero la del coleccionismo limita con el caos de los recuerdos.
    </p><p class="article-text">
        La palabra biblioteca (Biblos, el nombre que le daban los griegos a los rollos de papiro y Theke, que significa caja o armario) tiene otro sentido: adem&aacute;s de ser el mueble es el ambiente que lo aloja. Existen veh&iacute;culos que funcionan como bibliotecas m&oacute;viles, bibliotecas para llevar en las veredas y distintas formas de bibliotecas circulantes. En la novela de ciencia ficci&oacute;n <em>Fahrenheit 451</em>, de <strong>Ray Bradbury</strong>, las bibliotecas est&aacute;n prohibidas y los bomberos, en vez de sofocar incendios, persiguen a sus propietarios y queman los libros. &ldquo;Donde queman libros, terminan quemando personas&rdquo;, dijo <strong>Enrique Heine</strong>, citado por Bomheker. Y fue desaparecer personas lo que ocurri&oacute; en la &uacute;ltima dictadura en la Argentina, donde libros como <em>Un elefante ocupa mucho espacio</em>, de <strong>Elsa  Bornemann</strong>, fue rid&iacute;culamente censurado.  
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n <strong>Almudena Grandes</strong>, la biblioteca es &ldquo;la casa de la literatura&rdquo;. Y para <strong>Irene Vallejo</strong>, &ldquo;toda biblioteca es un viaje y los libros, un pasaporte sin caducidad&rdquo;. Dec&iacute;a <strong>Ricardo Piglia</strong> que se puede saber c&oacute;mo es uno a lo largo del tiempo solo recorriendo los estantes de su biblioteca. Grandes o peque&ntilde;as, ordenadas por tema, autor y hasta por el color del lomo, con o sin polvo, de hierro, madera o pl&aacute;stico, esa estanter&iacute;a est&aacute; ausente de muchos hogares (y as&iacute; nos va). En la misma l&iacute;nea que el autor de <em>Respiraci&oacute;n artificial</em>, se expresa <strong>Enrique Foffani</strong>, inclu&iacute;do en <em>Historias de bibliotecas</em>. &ldquo;A veces pienso que no s&eacute; verdaderamente qui&eacute;n soy y que, entonces, cuando me hago esa pregunta, la biblioteca puede decir algo muy valioso o al menos algo decisivo, no laudatorio ni ditir&aacute;mbicamente narcisista&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Ordenarla? &iquest;Limpiarla? Son acciones muchas veces postergadas. &ldquo;Llevo ya muchos d&iacute;as en la tarea, desde temprano en la ma&ntilde;ana&rdquo;, se&ntilde;ala la ganadora del premio Hans Cristian Andersen, <strong>Mar&iacute;a Teresa Andruetto</strong> y uno la imagina plumero en mano. Enumera algunos tesoros hallados: Un libro de cooperativismo -<em>Los ni&ntilde;os primero</em>-. Un <em>Herbarium</em>, de <strong>Rosa Luxemburgo</strong>. Adem&aacute;s, brillan una edici&oacute;n con tapa en cuero y papel biblia de <em>El Quijote</em>, donde deslumbran los dibujos de Dor&eacute;; una edici&oacute;n econ&oacute;mica del diccionario de <strong>Voltaire</strong> en la que encontr&oacute;, hace ya muchos a&ntilde;os, una carta de su madre, puntapi&eacute; para escribir su <em>Lengua Madre</em>.  
    </p><p class="article-text">
        Bomheker trae a sus p&aacute;ginas el legado de la m&aacute;s c&eacute;lebre biblioteca, la que persigui&oacute; el prop&oacute;sito de reunir todo el conocimiento humano. La de Alejandr&iacute;a se fund&oacute; en el siglo III antes de Cristo, fue declinando paulatinamente, pero cuya destrucci&oacute;n definitiva ocurri&oacute; un siglo despu&eacute;s, como castigo divino porque encarnaba una ambici&oacute;n desmedida. Antes, lleg&oacute; a reunir casi un mill&oacute;n de libros y hubo una mujer, Hypatia, al frente de ella.
    </p><p class="article-text">
        Cuenta Andruetto que los japoneses le dicen Tsundoku al &ldquo;vicio&rdquo; de comprar libros que se acumulan en los anaqueles sin ser le&iacute;dos. <strong>Roberto Juarroz</strong> escribe en un poema: &ldquo;El aire es all&iacute; diferente/ est&aacute; erizado todo por una corriente/ que no viene desde este o aquel texto/ sino que los enlaza a todos/ como un c&iacute;rculo m&aacute;gico&rdquo;, lo menta <strong>Silvia Barei</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Para <strong>Luisa Valenzuela</strong>, su biblioteca es el reino de las historias. Impera en un galp&oacute;n anexado a una f&aacute;brica abandonada devenida en su vivienda. El mueble tiene estantes con puertas vidriadas y est&aacute;n las otras, las de pino, en donde destacan &ldquo;los siete muy amplios estantes de las escritoras latinoamericanas que, por supuesto, se han desbordado de lo lindo (el bordado pertenece a otro rubro)&rdquo;, aclara. Para alejar tentaciones, &ldquo;es que est&aacute;n a mis espaldas los de antropolog&iacute;a, esoterismo, brujer&iacute;a, magia, culturas originarias, religi&oacute;n&rdquo;. En ese &aacute;mbito, tambi&eacute;n llamado biblioteca, se cuelan m&aacute;scaras, mu&ntilde;ecos enmascarados y algunas marionetas y fetiches.  
    </p><p class="article-text">
        Hay bibliotecas populares y bibliotecas herm&eacute;ticas o elitistas, a las que pocos pueden ingresar. Algunas tienen historias fabulosas porque se han ensamblado con las p&aacute;ginas que las habitan; otras, sencillamente, decoran, porque pretenden generar la ilusi&oacute;n de que su poseedor es culto y refinado.
    </p><p class="article-text">
        Hay an&eacute;cdotas que rompen con la idea de que a la causa la sigue un efecto, como una f&oacute;rmula r&iacute;gida. Narradores, poetas y ensayistas, dramaturgos, lectores y cuenteros han nacido en hogares sin bibliotecas y, sin embargo&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Pero no s&oacute;lo son libros los que reposan en ellas. Estampillas, se&ntilde;aladores, antiguos boletos, cartas, ex libris, fotos insospechadas, flores secas y dinero se esconden en sus estantes.
    </p><p class="article-text">
        Es muy importante que las susodichas vivan en una geograf&iacute;a m&aacute;s bien seca. La humedad enferma a los vol&uacute;menes y las inundaciones y las lluvias pueden arruinarlas. 
    </p><p class="article-text">
        Entre mis bibliotecas favoritas est&aacute;n la ficticia de <strong>Jorge Luis Borges</strong> (<em>La biblioteca de Babel</em>, con su n&uacute;mero infinito de galer&iacute;as hexagonales) y la que invent&oacute; <strong>Umberto Eco</strong> (le&iacute; <em>El nombre de la rosa</em> sin poder detenerme, desde un atardecer hasta el mediod&iacute;a siguiente. Es un gran policial con enigma). Mis hijos de ni&ntilde;os prefer&iacute;an la de la escuela de Hogwarts, con sus vol&uacute;menes de hechicer&iacute;a y magia y su secci&oacute;n de las artes oscuras, prohibida.
    </p><p class="article-text">
        Hace algunos a&ntilde;os, contrat&eacute; a una flamante licenciada en Artes de la Escritura para que me ayude a organizar la m&iacute;a. Le propuse que lo hiciera por pa&iacute;s y g&eacute;nero y ella cumpli&oacute; con el encargo. Claro, no conoc&iacute;a todos los t&iacute;tulos ni los autores (nadie podr&iacute;a) y hubo algunas confusiones, pero eso se los cuento otro d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Hered&eacute; la de mi abuelo materno, escritor, periodista y traductor, que se intern&oacute; en un prestigioso sanatorio psiqui&aacute;trico cordob&eacute;s, a los treinta y pico. Siendo una adolescente, cuando me acercaba a mirar sus t&iacute;tulos, comenzaba a sentir un sopor, me mareaba y llegu&eacute; a desmayarme varias veces. En el div&aacute;n de mi analista indagu&eacute; el tema y descubr&iacute; que el malestar proven&iacute;a del temor a contagiarme. Felizmente, aquel hombre que entonces no pod&iacute;a nombrar y se llamaba <strong>Aar&oacute;n Spivak</strong>, me leg&oacute; el amor por los libros. Creo que no hubo ninguna otra clase de contaminaci&oacute;n.    
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/paseo-bibliotecas_129_13449224.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Aug 2026 13:55:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un paseo por las bibliotecas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Jorge Luis Borges,Umberto Eco,Biblioteca]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Día de las Bibliotecas Populares: ¿por qué se celebra el 23 de septiembre?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-bibliotecas-populares-celebra-23-septiembre_1_12623451.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7e896e1d-5e14-4ca8-a73a-327f06687b5d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Día de las Bibliotecas Populares: ¿por qué se celebra el 23 de septiembre?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Su conmemoración se debe a la promulgación de la Ley Nº 419, que hizo posible la creación de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP), para fomentar la lectura. Su impulsor fue Domingo Faustino Sarmiento.</p></div><p class="article-text">
        Cada&nbsp;<strong>23 de septiembre</strong>&nbsp;en la&nbsp;Argentina&nbsp;se celebra el&nbsp;<strong>D&iacute;a Nacional de las Bibliotecas populares&nbsp;</strong>en homenaje a la creaci&oacute;n de la&nbsp;Comisi&oacute;n Nacional de Bibliotecas Populares&nbsp;(CONABIP), a la que dio vida el pr&oacute;cer argentino&nbsp;<strong>Domingo Faustino Sarmiento</strong>, con el objetivo de&nbsp;fomentar el desarrollo del libro y la cultura.
    </p><p class="article-text">
        Gracias a la promulgaci&oacute;n de la&nbsp;Ley N&ordm; 419,&nbsp;el 17 de junio de 1866 surgi&oacute; la primera&nbsp;Biblioteca Popular&nbsp;en&nbsp;San Juan, provincia en la que&nbsp;naci&oacute; Sarmiento, quien fue el&nbsp;impulsor de la iniciativa&nbsp;junto a la contribuci&oacute;n de un grupo de personas que colabor&oacute; en el prop&oacute;sito.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; surgi&oacute; la&nbsp;Biblioteca Frankl&iacute;n&nbsp;que desde ese entonces a la actualidad contin&uacute;a brind&aacute;ndose a la sociedad cumpliendo con los&nbsp;mismos fundamentos y objetivos&nbsp;que traz&oacute; Sarmiento:&nbsp;fomentar la cultura y el h&aacute;bito de la lectura, de forma tal que al d&iacute;a de hoy se constituye como la&nbsp;biblioteca popular m&aacute;s antigua de Sudam&eacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        Sarmiento, considerado el&nbsp;&ldquo;Padre de las aulas&rdquo;, se hab&iacute;a inspirada en los&nbsp;Clubes de Lectores,&nbsp;ideados por&nbsp;Benjamin Franklin&nbsp;en 1727 en Filadelfia, y en las experiencias estadounidenses ubicadas en&nbsp;aldeas y ciudades. Esos&nbsp;movimientos culturales, en 1870 dieron lugar a la&nbsp;construcci&oacute;n de las bibliotecas populares, que con el tiempo aumentaron&nbsp;dadas las necesidades de la comunidad.
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        A diferencia de las bibliotecas tradicionales, las populares son definidas como&nbsp;asociaciones civiles aut&oacute;nomas. Su distintivo es que son creadas por&nbsp;iniciativa comunitaria, es decir, por vecinos de una localidad o un barrio que son tambi&eacute;n quienes las sostienen. Se trata de&nbsp;organizaciones no gubernamentales que generan sus propios fondos&nbsp;&mdash;de acuerdo a una cuota m&iacute;nima que le cobran a sus socios.
    </p><p class="article-text">
        Mientras en 1990 en el pa&iacute;s hab&iacute;a&nbsp;971 bibliotecas populares, las cifras oficiales&nbsp;dicen que a fines de&nbsp;2000 el n&uacute;mero creci&oacute; a 1.921, de acuerdo a datos arrojados de un estudio publicado por el&nbsp;Primer Anuario de indicadores culturales, material editado por la&nbsp;Universidad Nacional de Tres de Febrero.&nbsp;Actualmente hay casi&nbsp;2.000 bibliotecas y 30.000 voluntarios y voluntarias&nbsp;a lo largo y a lo ancho del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <em>NB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-bibliotecas-populares-celebra-23-septiembre_1_12623451.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Sep 2025 03:01:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Efemérides,Libros,Biblioteca]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La biblioteca, los libros y las canciones que no queremos bailar más]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/biblioteca-libros-canciones-no-queremos-bailar_129_12365614.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3309cc28-ae08-40d9-9534-6fd6a97a3d36_16-9-discover-aspect-ratio_default_1119419.jpg" width="349" height="196" alt="La biblioteca, los libros y las canciones que no queremos bailar más"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De los clásicos de Borges y Shakespeare a los temas machistas y patriarcales que no merecen ser recopilados, aunque sí cuestionados por todas, todes y todos. 
</p></div><p class="article-text">
        El 6 de junio de 2017, ocho a&ntilde;os y un d&iacute;a atr&aacute;s, contrat&eacute; a una joven que reci&eacute;n hab&iacute;a egresado de la carrera de Artes de Escritura, en la UNA, para que me ayudara a ordenar la biblioteca de casa. 
    </p><p class="article-text">
        La biblioteca es negra y enorme, ocupa una de las paredes de un living de cinco metros por cuatro, en la que hay (grosso modo) unos 3 mil libros. Algunos son cl&aacute;sicos, como las obras completas de <strong>William Shakespeare</strong> y de <strong>Jorge Luis Borges</strong>. Otros los tradujo mi abuelo, quien comprend&iacute;a y hablaba idiomas como el alem&aacute;n, el italiano, el idish y el franc&eacute;s, entre otros. Novelas de aventuras y de amor, ensayos sobre el capitalismo neoliberal, biograf&iacute;as y autobiograf&iacute;as como las de <strong>Ingmar Bergman</strong>, <strong>Federico Fellini</strong>, <strong>Marcello Mastroianni</strong> y <strong>Liv Ullman</strong>. Libros sobre cine, claro, pol&iacute;tica, filosof&iacute;a y teatro. Dos vol&uacute;menes rojos del Centro Editor con cuentos europeos de diferentes &eacute;pocas que me regal&oacute; mi novio de los 17 a&ntilde;os y a&uacute;n conservo, otros de historia argentina contempor&aacute;nea y muchos etc&eacute;teras, etc&eacute;teras y etc&eacute;teras. 
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        &iquest;C&oacute;mo organizarlos?, pens&eacute; entonces. Lo hablamos con <strong>Agustina Espansand&iacute;n</strong>, mi colaboradora en la tarea, y decidimos categorizar el material de papel (amo el perfume de las hojas impresas, me duele la humedad) siguiendo una divisi&oacute;n antojadiza aunque alfab&eacute;tica, seg&uacute;n g&eacute;neros y pa&iacute;ses de origen.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, en Antropolog&iacute;a Argentina, aparecen los t&iacute;tulos de <strong>Eduardo Archetti</strong>. Por ejemplo: <span class="highlight" style="--color:white;"><em>Masculinidades F&uacute;tbol, Tango Y Polo En Argentina</em></span>; en Poes&iacute;a griega, <em>La Il&iacute;ada</em>, con ilustraciones de <strong>Jos&eacute; Maltz</strong>, en una versi&oacute;n compendiada por <strong>Lauro Palma</strong> (&iquest;ser&aacute; un tocayo?) y luego, claro, <em>La Odisea</em>, ambas de Editorial Atl&aacute;ntida. &ldquo;<em>La Il&iacute;ada</em> es una especie de coreograf&iacute;a b&eacute;lica maravillosa&rdquo;, me dijo entonces la poeta y docente <strong>Bea Lunazzi</strong>, quien recomendaba adem&aacute;s la magistral <em>La muerte de Virgilio</em>, de <strong>Hermann Broch</strong>. &ldquo;La Il&iacute;ada es una Odisea&rdquo;, brome&oacute; el pintor entrerriano <strong>Julio Lavall&eacute;n</strong> y pregunt&oacute;: &iquest;Es la de Homero... Simpson?
    </p><p class="article-text">
        Repasando los libros de la biblioteca recuerdo a mi colega <strong>Ernesto Horvath</strong>, quien en las horas muertas de la redacci&oacute;n de La Raz&oacute;n vespertina le&iacute;a <em>Ulises</em>, de <strong>James Joyce</strong>, junto con las andanzas de Odiseo por los mares poblados de sirenas. Entonces, le llev&eacute; los diccionarios de mitolog&iacute;a griega que compr&eacute; cuando estudiaba Historia, en la antigua facultad de Filo, de Marcelo T. De Alvear y Uriburu. Contienen las vidas y caracter&iacute;sticas de todos los integrantes del Olimpo, vali&oacute; la pena la inversi&oacute;n y la inmersi&oacute;n de Ernesto. 
    </p><p class="article-text">
        Es que una biblioteca es mucho m&aacute;s que un mueble, lleno o no, de libros. Es un recorrido por la propia biograf&iacute;a, cada t&iacute;tulo evoca el momento en que lo le&iacute;mos, en qu&eacute; and&aacute;bamos cuando abr&iacute;amos o cerr&aacute;bamos sus tapas, con quien viv&iacute;amos, en qu&eacute; casa est&aacute;bamos, si el colch&oacute;n de la cama era duro o blando, si est&aacute;bamos acompa&ntilde;ados por alguien que roncaba, o si descans&aacute;bamos en una reposera de un balneario de Santa Teresita o del Caribe.
    </p><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n con la biblio me retrotrae a la relaci&oacute;n problem&aacute;tica con mi abuelo materno, Aar&oacute;n, a quien no pude conocer porque muri&oacute; cuando yo era una nena, en una cl&iacute;nica psiqui&aacute;trica cordobesa, en el cerro Las Rosas. Sin embargo, siempre me sent&iacute; unida a &eacute;l, incluso en los tiempos de mudez porque no se pod&iacute;a hablar de &eacute;l, parec&iacute;a peligroso. Sus libros estaban en la casa de mi familia de origen. Traducciones que &eacute;l mismo hab&iacute;a realizado, sobre todo de <strong>Baruch Spinoza</strong> y de <strong>Martin Buber</strong>. Yo los alcanzaba subi&eacute;ndome a un banquito para pasarles el plumero, antes de caer desvanecida como si me contagiaran la enfermedad mental del padre de mi madre. Ese acto de limpieza era, durante mi adolescencia, la forma extra&ntilde;a de entrelazarme con &eacute;l, de quien hab&iacute;a heredado el oficio de periodista. 
    </p><p class="article-text">
        Ayer, en la biblioteca de casa, encontr&eacute; una revista entre tantas, que llam&oacute; mi atenci&oacute;n: es el n&uacute;mero 5 de  Mutantia, zona de lucidez implacable, dirigida por <strong>Miguel Grinberg</strong>, con una contratapa ilustrada que cita a <strong>Marcel Proust</strong> (1871-1922):  &ldquo;La traves&iacute;a real del descubrimiento no consiste en buscar paisajes nuevos sino en poseer nuevos ojos...&rdquo; Mutantia, escribe Grinberg en su publicaci&oacute;n bimestral, &ldquo;ha elegido ser parte del oficio de crear, no obstante el aluvi&oacute;n de las noticias multipropaladas por los mercaderes del odio&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El poeta y periodista, pionero de la ecolog&iacute;a local e introductor de la Beat Generation en nuestro pa&iacute;s advierte que, si los programas de reeducaci&oacute;n y educaci&oacute;n para la plenitud se pusieran en pr&aacute;ctica de modo masivo &ldquo;cada pa&iacute;s embarcado en tal labor acabar&iacute;a en menos de una d&eacute;cada con todas sus lacras y contribuir&iacute;a valiosamente a una transformaci&oacute;n crucial de la vida humana en este planeta.&rdquo; 
    </p><p class="article-text">
        Parece una utop&iacute;a, no ha habido lugar a&uacute;n para esas formas de existencia in&eacute;ditas, aunque si somos capaces de imaginarlas... podemos ser capaces de crearlas. &ldquo;Hay personas dispersas, de n&oacute;dulos crecientes, de redes invisibles, con un poder que encuentra su genuina y paciente vibraci&oacute;n en j&oacute;venes no aptos para el fracaso y en otros maduros, pero imbuidos de la misma simiente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No hablamos del fracaso como contraparte del &eacute;xito econ&oacute;mico al que el orden actual nos empuja mentirosamente. No de esa libertad para que nos vaya mal, carajo. Hablamos de la unidad de la comunidad, desde la m&aacute;s peque&ntilde;a -la familia elegida- hasta la de la patria entera. Una patria y un mundo donde no haya nadie menos.
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a no est&aacute; en mi biblioteca el libro que recopile las frases que se estamparon en algunos de los carteles de la &uacute;ltima marcha de <em>Ni una menos</em>, frases que reproducen triste e indignadamente canciones populares en el idioma de Latinoam&eacute;rica:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Dejate de joder y no te hagas la loca, andate a enjuagar la boca&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ven&iacute; Raquel, ven&iacute; con los muchachos, ven&iacute; Raquel, ven&iacute; no tengas miedo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Y nuevamente te hago m&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Llevarte a la cama era m&aacute;s f&aacute;cil que respirar&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo quiero una mujer como la tele, que hable solo cuando uno quiere&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Te vas porque yo quiero que te vayas, a la hora que yo quiera te detengo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Porque quieras o no yo soy tu due&ntilde;o&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No te asombres si una noche entro a tu cuarto y nuevamente te hago mia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si levanto tu falda me dar&iacute;as el derecho&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Quiero una mujer bonita, callada, que no me diga nada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tu reputaci&oacute;n son las primeras seis letras de esa...&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me enter&eacute; lo puta que sos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No queremos bailar con esas canciones, ni libros ni discos ni radios que las reproduzcan.
    </p><p class="article-text">
        Queremos, adem&aacute;s, un pa&iacute;s con Garrahan y m&eacute;dicos bien pagos, con todos los hospitales necesarios, con docentes para fortalecer el sistema p&uacute;blico de educaci&oacute;n, con jubilados respetados y con comunicadores que trabajen con libertad, sin amenazas ni chicanas, que puedan disponer de todas las herramientas para acceder a la informaci&oacute;n. Trabajo digno para todos los periodistas, &iexcl;salud!  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/biblioteca-libros-canciones-no-queremos-bailar_129_12365614.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Jun 2025 12:54:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La biblioteca, los libros y las canciones que no queremos bailar más]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Jorge Luis Borges,Biblioteca,Hospital Garrahan]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Gabriel García Márquez de Barcelona se corona como la mejor biblioteca pública del mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/gabriel-garcia-marquez-barcelona-corona-mejor-biblioteca-publica-mundo_1_10456989.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2e25e382-4564-4a3e-84ea-d6500d344977_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Gabriel García Márquez de Barcelona se corona como la mejor biblioteca pública del mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Abierta hace poco más de un año, es un edificio de seis plantas, más de 4.000 metros cuadrados, estructura de vidrio y madera, y especializada en literatura latinoamericana.</p></div><p class="article-text">
        La Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez de Barcelona se coron&oacute; este lunes como la <strong>mejor biblioteca p&uacute;blica del mundo </strong>de 2023. As&iacute; lo decidi&oacute; este lunes el Congreso Mundial de Bibliotecas e Informaci&oacute;n, organizado por la Federaci&oacute;n Internacional de Asociaciones e Instituciones Bibliotecarias (IFLA), celebrado en Rotterdam. 
    </p><p class="article-text">
        La biblioteca barcelonesa se disputaba el t&iacute;tulo con la Public Library Janez Vajkard Valvasor Kr&scaron;kov&nbsp;de Eslovenia, la City of Parramatta Library de Australia y la Shanga Library East de China. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>La Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez, abierta hace poco m&aacute;s de un a&ntilde;o, es un edificio de seis plantas, m&aacute;s de 4.000 metros cuadrados,  estructura de vidrio y madera, y especializada en literatura latinoamericana.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La nueva biblioteca sustituye la que hab&iacute;a antes en el barrio de La Verneda, multiplicando por diez su tama&ntilde;o. <strong>El interior est&aacute; presidido por un busto del escritor colombiano que le da nombre y que vivi&oacute; en Barcelona entre 1967 y 1975</strong>. As&iacute;, su obra tambi&eacute;n tiene un gran protagonismo en el espacio, donde se pueden encontrar todos sus t&iacute;tulos en diferentes idiomas y ediciones. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n tiene un rinc&oacute;n propio Francisco Ib&aacute;&ntilde;ez, vecino de la zona y quien muri&oacute; recientemente. El fondo que tiene su nombre, est&aacute; dotado con m&aacute;s de 500 t&iacute;tulos de sus c&oacute;mics. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><h3 class="article-text"><strong>Un espacio para el barrio</strong></h3><p class="article-text">
        La biblioteca Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez fue galardonada como la mejor biblioteca p&uacute;blica construida en 2022 gracias a la buena valoraci&oacute;n que ha hizo el jurado de su interacci&oacute;n con el entorno y la cultura local y la flexibilidad de los espacios. Tambi&eacute;n valor&oacute; la calidad de su arquitectura y el compromiso con la sostenibilidad. 
    </p><p class="article-text">
        Con la ambici&oacute;n de que la biblioteca sea centro neur&aacute;lgico de la vida c&iacute;vica y cultural del barrio, el espacio est&aacute; equipado con un estudio de radio que servir&aacute; de estaci&oacute;n comunitaria y que se llamar&aacute; Radio Macondo, en honor al pueblo ficticio en el que se desarrollan algunas novelas de Garc&iacute;a M&aacute;rquez. 
    </p><p class="article-text">
        El espacio para infantes tambi&eacute;n es algo destacado de esta biblioteca: est&aacute; dotada de elementos sensoriales para poder establecer diferentes ambientes, adecuados a las diversas actvidades que se realizan. 
    </p><p class="article-text">
        Con este premio, la biblioteca barcelonesa recoge el testigo de la Missoula Public Libraruy (EEUU), la Deichman Bj&oslash;rvika&nbsp;(Noruega) y la Oodi Helsinki Central Library (Finlandia), que fueron las &uacute;ltimas bibliotecas en recoger este galard&oacute;n. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/gabriel-garcia-marquez-barcelona-corona-mejor-biblioteca-publica-mundo_1_10456989.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Aug 2023 17:32:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Biblioteca,Barcelona]]></media:keywords>
    </item>
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