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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - aviadora]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - aviadora]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La "Garbo de los cielos": el misterio de la pionera del aire enterrada en una fosa común]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/garbo-cielos-misterio-pionera-aire-enterrada-fosa-comun_1_10466703.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/16c0cb59-e348-4b5e-ac28-a5e05073057b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La &quot;Garbo de los cielos&quot;: el misterio de la pionera del aire enterrada en una fosa común"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Surcó las alturas en busca de nuevas metas y se convirtió en los años treinta del pasado siglo en la primera persona en volar entre Inglaterra y Nueva Zelanda; la historia de Jean Batten es la de una mujer que se enfrentó a innumerables escollos para hacerse un hueco en la aviación y pulverizar récords.</p></div><p class="article-text">
        Surc&oacute; los cielos en busca de nuevas metas, se convirti&oacute; en los a&ntilde;os treinta del pasado siglo en la primera persona en volar entre Inglaterra y Nueva Zelanda y acabar&iacute;a enterrada, junto a sus proezas en el aire, en una <strong>fosa com&uacute;n del cementerio de Palma</strong>. La historia de <strong>Jean Batten</strong> es la de una mujer que se enfrent&oacute; innumerables escollos -entre ellos, la negativa de su padre a que se dedicara a la aviaci&oacute;n- para hacerse un hueco en la aeron&aacute;utica y pulverizar un r&eacute;cord tras otro. <strong>Era la 'Greta Garbo de los cielos',</strong> como se la lleg&oacute; a conocer. Sin embargo, la Segunda Guerra Mundial fren&oacute; en seco su carrera y, tras viajar por el mundo, se aisl&oacute; en Mallorca y fue injustamente olvidada por la historia.
    </p><p class="article-text">
        La visi&oacute;n de un hidroavi&oacute;n cuando apenas era una ni&ntilde;a la marc&oacute; para siempre. &ldquo;El peque&ntilde;o hidroavi&oacute;n surcar&iacute;a el agua arrojando una cortina de espuma y se elevar&iacute;a como un ave marina hacia el cielo azul. En los momentos en que miraba embelesada, el avi&oacute;n gir&oacute; para volar de regreso y rode&oacute; la bah&iacute;a con la luz del sol brillando en sus alas plateadas. Experiment&eacute; tal oleada de j&uacute;bilo que sent&iacute; un fuerte anhelo de estar ah&iacute; arriba&rdquo;, contar&iacute;a mucho despu&eacute;s en sus memorias. 
    </p><p class="article-text">
        Su madre, Ellen, era una actriz con profundas convicciones feministas. Con su firme apoyo, y tras trasladarse junto a su familia a Auckland (Nueva Zelanda), Batten comenz&oacute; a asistir a numerosas exhibiciones a&eacute;reas e incluso participar&iacute;a en un vuelo junto al pionero australiano Charles Kingsford Smith, una experiencia que, definitivamente, la conducir&iacute;a a querer convertirse en aviadora, inspirada adem&aacute;s por la traves&iacute;a en solitario y sin escalas que hab&iacute;a protagonizado Charles Lindbergh a trav&eacute;s del Oc&eacute;ano Atl&aacute;ntico. 
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                Jean Batten                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        A pesar de la oposici&oacute;n paterna, Batten se marchar&iacute;a finalmente con su madre a&nbsp;Inglaterra para unirse al Club de Aviaci&oacute;n de Londres. All&iacute; llev&oacute; a cabo en 1930 su primer vuelo en solitario y, tras completar las cien horas de vuelo necesarias con el apoyo de otro piloto neozeland&eacute;s, Fred Truman, obtuvo la licencia para pilotar vuelos privados y comerciales. Su primera avioneta fue un biplaza&nbsp;Havilland DH.60&nbsp;Moth.
    </p><p class="article-text">
        Pero Batten quiso ir m&aacute;s all&aacute;. Era la &eacute;poca de las grandes gestas y los primeros vuelos de larga distancia en solitario y la joven no lo dud&oacute; cuando en 1932 la tambi&eacute;n australiana Amy Johnson recorri&oacute; 17.600 kil&oacute;metros desde Inglaterra hasta Australia a bordo de un De Havilland. Jean, introvertida pero decidida, quiso superar la proeza y se lanz&oacute; a los cielos. Los contratiempos que sufri&oacute; en sus primeros intentos -en abril de 1933 una tormenta de arena la oblig&oacute; a aterrizar de emergencia en&nbsp;Karachi (Pakist&aacute;n) y, al a&ntilde;o siguiente, se qued&oacute; sin combustible en las proximidades de Roma- no la amedrentaron y en mayo de 1934 cumpl&iacute;a su objetivo: con una traves&iacute;a de 14 d&iacute;as y 22 horas, logr&oacute; batir la plusmarca de Johnson con cuatro d&iacute;as de diferencia. En septiembre regresar&iacute;a a Inglaterra en la misma avioneta, alz&aacute;ndose as&iacute; en la primera mujer que realiz&oacute; ida y vuelta en semejantes condiciones.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A pesar de la oposición paterna, Batten se marcharía con su madre a Inglaterra para unirse al Club de Aviación de Londres. Allí voló por primera vez en solitario y obtuvo la licencia para pilotar vuelos privados y comerciales</p>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text">Acompa&ntilde;ada de su gato, Buddy</h3><p class="article-text">
        Jean se embarc&oacute; a partir de entonces en extensas giras por Australia y Nueva Zelanda en las que siempre viaj&oacute; acompa&ntilde;ada por su gato, Buddy, que le hab&iacute;an regalado para que le diera suerte. 
    </p><p class="article-text">
        Tal como relata en su autobiograf&iacute;a, con el dinero obtenido adquiri&oacute; en 1935 un monoplaza Percival Gull Six y, de nuevo, se lanz&oacute; a conquistar nuevos objetivos. Con la nueva aeronave, protagoniz&oacute; el primer viaje de Inglaterra a Brasil a trav&eacute;s del Atl&aacute;ntico Sur. Tal fue el recibimiento en el pa&iacute;s sudamericano que, a su llegada, Jean obtuvo la Orden de la Cruz del Sur y se convert&iacute;a, tambi&eacute;n, en la primera persona que recib&iacute;a tal distinci&oacute;n sin pertenecer a una Casa Real. Una nueva gesta a la que, sin embargo, continuar&iacute;a una m&aacute;s, la que la catapultar&iacute;a a la cima de la aviaci&oacute;n.
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                    alt="Jean Batten, junto a la plaza de Neptuno, durante una visita que realizó a Madrid en mayo de 1936"
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                Jean Batten, junto a la plaza de Neptuno, durante una visita que realizó a Madrid en mayo de 1936                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">La gran gesta</h3><p class="article-text">
        En octubre de 1936, provista tan s&oacute;lo de una br&uacute;jula, unos arrugados mapas y un reloj, con las inclemencias del tiempo en contra y sin apenas haber dormido durante la traves&iacute;a, <strong>Batten completar&iacute;a su primer viaje en solitario desde Inglaterra hasta Nueva Zelanda en once d&iacute;as y 44 minutos</strong>. Una multitud de 6.000 personas aguardaban su llegada. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todo estaba lleno de gente y cientos de coches se encontraban estacionados en largas filas. Afloj&eacute; el acelerador y me deslic&eacute; hasta un rellano y las ruedas del Gull se posaron sobre la superficie. Sent&iacute; un gran resplandor de placer y orgullo&rdquo;, cont&oacute; la propia Jean en sus memorias. En ellas recuerda c&oacute;mo en &ldquo;el tiempo m&aacute;s r&aacute;pido de la historia&rdquo; pudo recorrer las 14.000 millas que la separaban de Inglaterra, &ldquo;el coraz&oacute;n del Imperio&rdquo;, con la ciudad de Auckland. &ldquo;Con este vuelo cumpl&iacute; mi &uacute;ltima ambici&oacute;n&rdquo;, declaraba. Los habitantes maor&iacute;es de Rotorua le otorgaron el t&iacute;tulo de&nbsp;<em>Hine-o-te-Rangi</em>&nbsp;('Hija de los cielos').
    </p><p class="article-text">
        Tras el trayecto, Jean pas&oacute; gran parte de noviembre descansando en el glaciar Franz Josef. En 1937 complet&oacute; su &uacute;ltimo vuelo de larga distancia, de Australia a Inglaterra, y, poco despu&eacute;s, el estallido de la Segunda Guerra Mundial trunc&oacute; sus deseos de seguir volando. A partir de ese momento, Batten se dedic&oacute; a viajar por el mundo junto a su madre hasta la muerte de esta &uacute;ltima en Tenerife en 1966, y ya nunca regresar&iacute;a a la aviaci&oacute;n. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Provista tan sólo de una brújula, unos arrugados mapas y un reloj, y sin apenas haber dormido durante la travesía, Batten completaría su primer viaje en solitario desde Inglaterra hasta Nueva Zelanda en once días y 44 minutos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cada vez m&aacute;s celosa de su vida privada, la aviadora desapareci&oacute; del &aacute;mbito p&uacute;blico y en 1982 se estableci&oacute; en Mallorca, donde quer&iacute;a vivir el resto de su vida. En una carta fechada el 8 de noviembre de ese a&ntilde;o, Jean inform&oacute; a su editor de su nueva direcci&oacute;n y esa fue la &uacute;ltima vez que se supo de ella m&aacute;s all&aacute; de las pocas personas que en la isla ten&iacute;an contacto con ella. La siguiente ocasi&oacute;n en que trascendi&oacute; su nombre fue en septiembre de 1987, cuando se supo que hab&iacute;a fallecido el 22 de noviembre de 1982: hab&iacute;a sido mordida por un perro y, tras negarse a recibir tratamiento, muri&oacute; como consecuencia de un absceso pulmonar.&nbsp;Debido a que nadie la reclam&oacute;, el 22 de enero de 1983 fue enterrada en la fosa com&uacute;n&nbsp;del cementerio de Palma, donde una placa recuerda su nombre.
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                Ramo de flores sobre la fosa común del cementerio de Palma donde yacen los restos de Jean Batten                            </span>
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        A diferencia de la aviadora estadounidense Amelia Earhart, cuya desaparici&oacute;n a varias millas de la isla Howland, en el Pac&iacute;fico Sur, dio pie a innumerables rastreos e investigaciones, la ausencia de Jean Batten de las p&aacute;ginas de la aviaci&oacute;n no gener&oacute; el inter&eacute;s suficiente hasta finales de los a&ntilde;os ochenta, cuando se rod&oacute; una pel&iacute;cula documental sobre su vida y el documentalista Ian Mackersey public&oacute; la primera biograf&iacute;a de la aviadora.
    </p><p class="article-text">
        El pasado 22 de noviembre el <span class="highlight" style="--color:transparent;">Sindicato Espa&ntilde;ol de Pilotos de L&iacute;neas A&eacute;reas (</span>Sepla) rindi&oacute; homenaje a Batten por el 40 aniversario de su muerte. Sobre su l&aacute;pida conmemorativa depositaron 40 rosas. Y tambi&eacute;n hubo palabras de recuerdo, como las que pronunci&oacute; el escritor y administrador gerente de la Fundaci&oacute;n Infante de Orleans, Dar&iacute;o Pozo: &ldquo;Jean Batten fue una de las aviadoras m&aacute;s importantes de su generaci&oacute;n. Un pu&ntilde;ado de mujeres que, en los a&ntilde;os 20 y 30 del siglo XX, se lanzaron a la aventura, compitiendo entre ellas y con sus compa&ntilde;eros varones para demostrar lo que los aviones pod&iacute;an conseguir y alcanzar tanto fama como riqueza por el camino. De todas ellas, Jean fue probablemente la mejor&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esther Ballesteros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/garbo-cielos-misterio-pionera-aire-enterrada-fosa-comun_1_10466703.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Aug 2023 09:12:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La "Garbo de los cielos": el misterio de la pionera del aire enterrada en una fosa común]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismos,aviadora]]></media:keywords>
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