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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Irina Hauser]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Irina Hauser]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[“Muerta o presa”, el libro que cuenta “la trama violenta” detrás del atentado a CFK]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/presa-muerta-libro-cuenta-trama-violenta-detras-atentado-cfk_1_10482094.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8bdd4413-d8b1-45d0-a99e-cfd10ffaf6b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_1080173.jpg" width="2000" height="1125" alt="“Muerta o presa”, el libro que cuenta “la trama violenta” detrás del atentado a CFK"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La periodista Irina Hauser, en colaboración con su colega Ariel Zak, se adentra en la historia del intento de magnicidio contra la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. A un año del hecho, relatan los pormenores de la investigación judicial y la intimidad de la expresidenta y su entorno. Aquí, un adelante del libro editado por Planeta.</p></div><h3 class="article-text">Mal comienzo</h3><p class="article-text">
        Fernando Sabag Montiel permanec&iacute;a sentado en una camioneta policial, a una altura y en un lugar que permit&iacute;a que la gente pudiera verlo desde afuera. No ten&iacute;a los vidrios polarizados. Se sonre&iacute;a, lo que volv&iacute;a locos de furia y desconcierto a algunos manifestantes que permanec&iacute;an cerca. Hab&iacute;an pasado las diez de la noche, una hora desde que intent&oacute; cometer el magnicidio. Los militantes que lo hab&iacute;an atrapado lo dejaron en manos de un peque&ntilde;o grupo de polic&iacute;as. Uno de ellos era Augusto L&oacute;pez Rinaldi, el jefe del Cuerpo de Prevenci&oacute;n Barrial de la Polic&iacute;a Federal. Sabag Montiel le hab&iacute;a dicho: &ldquo;Me pegaron, no hice nada&rdquo;. Se se&ntilde;alaba el golpe en la cara para victimizarse. Todav&iacute;a reinaba cierta confusi&oacute;n y algunos efectivos no sab&iacute;an lo que hab&iacute;a pasado con CFK. Subieron a Sabag al veh&iacute;culo pensando que hab&iacute;a sido agredido en una trifulca. Lo trataban como un damnificado, una v&iacute;ctima.
    </p><p class="article-text">
        El jefe de la custodia de la vicepresidenta, Diego Carbone, se encontraba en Tigre, a punto de entrar al consultorio del kinesi&oacute;logo por una lesi&oacute;n en la rodilla, cuando un oficial le mand&oacute; a su celular el video del momento en que aparece el arma cerca de ella. Tuvo que mirarlo cinco veces porque no entend&iacute;a la escena.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Qu&eacute; me est&aacute;s mandando? &mdash;pregunt&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Miralo en c&aacute;mara lenta&mdash; le sugiri&oacute; el hombre de su equipo.
    </p><p class="article-text">
        Puso el video en pausa y avanz&oacute; manualmente, arrastrando el dedo por la parte inferior de la pantalla del celular. Cuando vio la escena con nitidez, subi&oacute; a su auto y en veinte minutos estuvo en Recoleta. Complet&oacute; el trayecto en tiempo r&eacute;cord. Lo primero que hizo fue ir a ver d&oacute;nde y c&oacute;mo estaba Sabag Montiel. Abri&oacute; la puerta de la camioneta y se agarr&oacute; la cabeza al advertir que no estaba esposado. Le corri&oacute; la capucha para ver si la cara coincid&iacute;a con la del documento que ya le hab&iacute;an enviado. L&oacute;pez Rinaldi acababa de recibir el mismo video en el que identific&oacute; las manos tatuadas. No hab&iacute;a dudas de que estaban frente al hombre que hab&iacute;a tratado de matar a Fern&aacute;ndez de Kirchner. Le pusieron las esposas y lo llevaron a un patrullero blindado, que fue trasladado a la calle Juncal y estacionado junto a una de las entradas al gazebo. A todos les llamaba la atenci&oacute;n su tranquilidad. Estuvo dentro del veh&iacute;culo m&aacute;s de tres horas, ya sin p&uacute;blico al acecho.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Los procesados como autores, Sabag Montiel y Uliarte, deben afrontar un juicio oral y público por intento de homicidio calificado."
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                Los procesados como autores, Sabag Montiel y Uliarte, deben afrontar un juicio oral y público por intento de homicidio calificado.                            </span>
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        Algunos funcionarios hab&iacute;an regresado del trabajo a sus casas y vieron todo por televisi&oacute;n. Juan Mart&iacute;n Mena, secretario de Justicia y hombre de extrema confianza de la vicepresidenta, interrumpi&oacute; su cena, estrell&oacute; su celular contra el piso y empez&oacute; a gritar con desesperaci&oacute;n ante las im&aacute;genes. Hab&iacute;a visto a CFK un rato antes en el Senado. Era inevitable imaginar que podr&iacute;an haberla matado. Y que no ocurri&oacute; por milagro. Lo que se ve&iacute;a por tev&eacute; era descontrol. Sinti&oacute; que iba a descomponerse. Fue hacia el ba&ntilde;o, se lav&oacute; la cara y se activ&oacute;. Dej&oacute; todo y manej&oacute; como un rayo hasta la esquina de Juncal y Uru-guay. En medio de la angustia, les comentaba a sus conocidos que no pod&iacute;a sacarse de la cabeza el canto de los tenores del Teatro Col&oacute;n que el d&iacute;a anterior hab&iacute;an entonado, en direcci&oacute;n a la ventana de la vicepresidenta, un famoso coro de la &oacute;pera <em>Nabucco</em>, &ldquo;Va pensiero&rdquo; (Vuela, pensamiento), de Giuseppe Verdi, y que justo esa noche estaban en el estudio de C5N en el momento en que se conoc&iacute;a la noticia del atentado. Se le mezclaba todo. La pieza oper&iacute;stica se convert&iacute;a en la cortina musical del instante del disparo que no fue.
    </p><p class="article-text">
        Lleg&oacute; agitado, forzando su cuerpo grandote, y se zambull&oacute; en el departamento de Cristina. Ella estaba serena, sentada en el living. La televisi&oacute;n permanec&iacute;a encendida. Los funcionarios que iban llegando e incluso sus secretarios Diego Berm&uacute;dez y Mariano Cabral estaban todos en estado de shock.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Bueno, &ldquo;presi&rdquo;, mi funci&oacute;n es abajo &mdash;le dijo Mena despu&eacute;s de un rato. Quer&iacute;a ir a controlar el procedimiento y ver a Sabag Montiel. Se despidi&oacute; y sali&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En el gazebo se amontonaron algunos funcionarios. Uno de los polic&iacute;as abri&oacute; la puerta del patrullero y levant&oacute; la campera de Sabag para mostrarle al secretario de Justicia que estaba esposado. En un bolsillo del abrigo, le se&ntilde;al&oacute;, ten&iacute;a guardado el tel&eacute;fono celular.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                A un año del intento de homicidio, el libro relata los pormenores de la investigación judicial y la intimidad de la expresidenta y su entorno. También de los acusados.                            </span>
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        &mdash;&iquest;C&oacute;mo estamos? &iquest;Est&aacute; todo bien? &mdash;pregunt&oacute; Wado de Pedro, el ministro del Interior, que tambi&eacute;n hab&iacute;a bajado.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;S&iacute;, quedate tranquilo &mdash;le dijo Mena.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Mir&aacute; el tel&eacute;fono, por favor, no lo pierdas de vista&mdash; le advirti&oacute; De Pedro mientras le apretaba el brazo a un funcionario del Ministerio de Seguridad, en se&ntilde;al de que estaba diciendo algo importante.
    </p><p class="article-text">
        El celular del detenido pod&iacute;a ser una prueba crucial para reconstruir c&oacute;mo hab&iacute;a llegado hasta ah&iacute; con el objetivo de matar a la vicepresidenta. Era imperioso saber con qui&eacute;n hab&iacute;a hablado o chateado en los &uacute;ltimos d&iacute;as. &iquest;Alguien lo mand&oacute;? &iquest;Alguien le hab&iacute;a llenado la cabeza? &iquest;Era un sicario? &iquest;Ten&iacute;a conexiones pol&iacute;ticas? &iquest;Le pagaron? &iquest;Le pagar&iacute;an? &iquest;Quiso ser el &ldquo;h&eacute;roe&rdquo; ejecutor de lo que pregonaban agrupaciones violentas y dirigentes pol&iacute;ticos? Ante semejante hecho de violencia pol&iacute;tica, lo que todo el mundo esperaba era encontrar respuestas a esos interrogantes. Que hubiera una investigaci&oacute;n judicial eficaz, que no dejara escapar ni un detalle ni desperdiciara un segundo.
    </p><p class="article-text">
        Ya era casi de madrugada cuando la polic&iacute;a hizo bajar a Sabag del veh&iacute;culo para completar el procedimiento de rigor dentro de la carpa. Llevaron testigos para presenciarlo. Hab&iacute;a uno que no pod&iacute;a disimular en su cara la furia que le despertaba ver al detenido. Mena tuvo que pedirle que se tranquilizara porque pod&iacute;a ser problem&aacute;tico. Los celulares de los funcionarios no paraban de sonar, entre llamados y mensajes. Esa misma noche, varios recibieron los videos de las notas que les hab&iacute;an hecho a &ldquo;Nando&rdquo; y a su novia Brenda en Cr&oacute;nica TV.
    </p><p class="article-text">
        A Sabag Montiel le tomaron las huellas dactilares, le realizaron la prueba &ldquo;dermotest&rdquo;, le quitaron las esposas solo para que se sacara la ropa &mdash;menos los calzoncillos&mdash; y entregase lo que ten&iacute;a encima. Qued&oacute; todo expuesto en el suelo: dos comprobantes de pago de infracciones a su nombre, una tarjeta &ldquo;SUBE&rdquo; de las que se usan para abonar el transporte p&uacute;blico, un certificado de discapacidad a su nombre, una tarjeta del local de tatuajes &ldquo;Yeyo Tattoos&rdquo; que queda en Quilmes, un par de auriculares inal&aacute;mbricos de color negro con su estuche, un cargador blanco para el celular, cinco anillos, dos llaves doradas, tres pulseras y dos cadenitas plateadas, un barbijo celeste. Ten&iacute;a, adem&aacute;s, 28 pesos en monedas, que deposit&oacute; dentro de sus zapatillas.
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                Cristina Fernández de Kirchner junto a Diego Carbone, jefe de la custodia, al salir de su casa al día siguiente del atentado.                            </span>
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        Carbone tiene 53 a&ntilde;os, un f&iacute;sico trabajado para practicar artes marciales y corte de pelo entrecano rapado en la nuca con jopo adelante. Trabaja con CFK desde 2004, aunque hab&iacute;a comenzado al lado de N&eacute;stor Kirchner dos a&ntilde;os antes. Subi&oacute; al departamento con preocupaci&oacute;n despu&eacute;s de ver a Sabag. Ella lo recibi&oacute; sin estridencias y le se&ntilde;al&oacute; la pantalla:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Viste? &mdash;le dijo. Luego le explic&oacute; que pens&oacute; que solo se hab&iacute;a tratado de una escaramuza. Acto seguido, le pidi&oacute; que verificara si el arma ten&iacute;a balas en la rec&aacute;mara.
    </p><p class="article-text">
        La pistola secuestrada estaba preservada debajo de otra carpa m&aacute;s peque&ntilde;a sobre la calle Juncal, entre un pilar de electricidad y un &aacute;rbol. Ten&iacute;a parte de la numeraci&oacute;n gastada, aunque asomaba el n&uacute;mero 250 en la base de la empu&ntilde;adura. Sabag Montiel no ten&iacute;a credencial de leg&iacute;timo usuario y el arma hab&iacute;a pertenecido a un vecino suyo, C&eacute;sar Bruno Herrera. No est&aacute; claro c&oacute;mo lleg&oacute; a sus manos. Cuando finalmente se presentaron los peritos, movieron la corredera y notaron que no hab&iacute;a cartuchos en la rec&aacute;mara. Tampoco ten&iacute;a el seguro colocado y hab&iacute;a cinco balas calibre .32 en el estuche cargador que ten&iacute;a colocado. Los expertos notaron que el resorte que da impulso a la munici&oacute;n estaba gastado. Es una pieza muy barata, de unos 15 pesos al momento de los sucesos. Un peritaje posterior dar&iacute;a cuenta de que, aun as&iacute; y pese a que era vieja, la Bersa estaba apta para disparar. &ldquo;Dicha falencia no afecta el ciclo de disparo del arma (alimentaci&oacute;n de munici&oacute;n en rec&aacute;mara, disparo, extracci&oacute;n y eyecci&oacute;n de la vaina ser- vida resultante)&rdquo;, confirm&oacute; el informe pericial final. La pistola semiautom&aacute;tica que empu&ntilde;&oacute; Sabag Montiel, incluso, hab&iacute;a sido disparada con anterioridad y tambi&eacute;n funcion&oacute; &mdash;con los mismos componentes que ten&iacute;a el d&iacute;a del hecho&mdash; cuando la probaron durante la investigaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>Nota: el t&iacute;tulo de esta nota se corrigi&oacute; el 2 de septiembre a las 20:40. La frase original de Fern&aacute;ndez de Kirchner es &ldquo;presa o muerta&rdquo;. El libro se llama &ldquo;Muerta o presa&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>ED/MG</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/presa-muerta-libro-cuenta-trama-violenta-detras-atentado-cfk_1_10482094.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Sep 2023 03:05:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Muerta o presa”, el libro que cuenta “la trama violenta” detrás del atentado a CFK]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Atentado a CFK,libro,Editorial Planeta,Irina Hauser]]></media:keywords>
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