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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Vivir Mejor]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/vivir-mejor/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Vivir Mejor]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Existe la dieta de la eterna juventud?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/existe-dieta-eterna-juventud_129_13520964.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e959f1f-2b41-4068-8e47-180a48772ee5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Existe la dieta de la eterna juventud?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ni los suplementos, ni los superalimentos ni las dietas extremas. No hay fórmulas mágicas, pero sí la certeza científica de que ciertos patrones de alimentación se relacionan con una vida más larga y saludable.</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Dieta y sistema digestivo.                            </span>
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        A lo largo de la historia, la humanidad persigui&oacute; <strong>un sue&ntilde;o: vivir m&aacute;s</strong>. Desde los alquimistas medievales que buscaban la piedra filosofal hasta los fantoches modernos que prometen &ldquo;elixires de juventud&rdquo; en botellas brillantes, la idea de que la alimentaci&oacute;n pod&iacute;a ser la llave de la longevidad acompa&ntilde;&oacute; a la especie humana desde que vio que no comer mataba. En realidad, <strong>nuestros antepasados no ten&iacute;an ni idea de nutrici&oacute;n</strong>, y no les quedaba otra que buscar patrones: los pueblos que ten&iacute;an dietas m&aacute;s variadas, con consumo de frutas, verduras, yogur, pescado o cereales integrales, parec&iacute;an vivir un poco m&aacute;s y enfermar menos que quienes no segu&iacute;an esas dietas. 
    </p><p class="article-text">
        Con el paso del tiempo, los avances cient&iacute;ficos transformaron esas intuiciones en conocimiento consiguiendo, adem&aacute;s, aumentar nuestra esperanza de vida. Pero ojo: <strong>vivir m&aacute;s no significa vivir mejor</strong>, ese es el reto al que nos enfrentamos ahora. Ah&iacute; es donde la nutrici&oacute;n y los h&aacute;bitos de vida salen a jugar. <strong>Comer durante m&aacute;s a&ntilde;os no sirve si esos a&ntilde;os vienen acompa&ntilde;ados de diabetes, hipertensi&oacute;n o enfermedades cardiovasculares</strong>. Hemos pasado de morir por no comer a morir por comer (lo que no deber&iacute;amos). De aqu&iacute; sale la gran pregunta: <strong>&iquest;qu&eacute; debemos comer, qu&eacute; h&aacute;bitos adoptar y, sobre todo, qu&eacute; errores evitar?</strong>
    </p><h2 class="article-text">Lo que no tiene sentido </h2><p class="article-text">
        Antes de hablar de lo que funciona, hagamos <strong>un repaso a lo que no funciona o directamente es un error</strong>. La industria del bienestar (&ldquo;bien-est&aacute;&rdquo; quien gana dinero con ello, no t&uacute;) nos vendi&oacute; de todo: desde superalimentos m&aacute;gicos hasta dietas extremas que prometen d&eacute;tox y rejuvenecimiento. La ciencia, por su parte, fue clara: <strong>no existen alimentos que hagan milagros</strong>. Pero esto vende poco y deja de &ldquo;bien-estar&rdquo; quien quiere ganar m&aacute;s dinero mintiendo y lo consiguen con productos como estos. 
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Suplementos milagrosos</strong>. Met&eacute; en c&aacute;psulas lo que se te ocurra, pon&eacute; un buen nombre, &iquest;el precio? Al kg de tinta de impresora o sangre de unicornio, lo que tengas m&aacute;s a mano. Col&aacute;geno, antioxidantes o extractos de hierbas, vitaminas, minerales&hellip; promete antienvejecimiento, paga a un influencer y listo. Sin embargo, la evidencia cient&iacute;fica es d&eacute;bil. <strong>La nutrici&oacute;n no funciona en suplementos sino en alimentos</strong>. Los <strong>antioxidantes en pastilla no tienen el efecto de los presentes en frutas</strong>. Adem&aacute;s, muchos compuestos (como el betacaroteno, por ejemplo), no funcionan igual en alimentos que en suplementos. De hecho, como suplemento, en exceso puede ser t&oacute;xico. O el omega-3, que en alimentos es estupendo y en suplemento&hellip; nada de nada. </li>
                                    <li><strong>Dietas extremas y restrictivas</strong>. Dietas muy bajas en calor&iacute;as o carn&iacute;voras totales (aqu&iacute; ponle un &ldquo;paleo&rdquo; como si quisi&eacute;ramos disimular que en el paleol&iacute;tico se com&iacute;an insectos, ra&iacute;ces y alguna que otra carne podrida) pueden parecer atractivas, pero carecen de evidencia robusta a largo plazo. La restricci&oacute;n cal&oacute;rica ligera s&iacute; mostr&oacute; efectos positivos en longevidad en modelos animales y estudios epidemiol&oacute;gicos, pero <strong>eliminar grupos enteros de alimentos puede provocar deficiencias y enfermedades</strong>. No, la dieta del alcaucil nunca funcion&oacute;. </li>
                                    <li><strong>D&eacute;tox y jugos milagrosos</strong>. H&iacute;gado, pulmones y ri&ntilde;ones ya hacen su trabajo limpiando nuestro cuerpo. Tomar batiditos verdes con promesas de &ldquo;limpieza&rdquo; es, en el mejor de los casos, un placebo caro, una tortura innecesaria y un efecto rebote indeseado. El h&iacute;gado no es un filtro que haya que cambiar. <strong>La nutrici&oacute;n es qu&iacute;mica</strong>. S&iacute;, qu&iacute;mica. </li>
                                    <li><strong>El mito del &ldquo;superalimento &uacute;nico&rdquo;</strong>. No hay una fruta, semilla o alga que por s&iacute; sola nos haga m&aacute;s longevos. <strong>La longevidad viene de la constancia y del h&aacute;bito de alimentaci&oacute;n, no de un ingrediente estrella</strong>. Y si hubiera uno, ser&iacute;an las legumbres. Pero claro, las &ldquo;bayas de nos&eacute;qui&eacute;n&rdquo; tienen m&aacute;s marketing que unas lentejas. Vaya usted a saber por qu&eacute;. &ldquo;El secreto de la longevidad en su tarro de alubias&rdquo;, qui&eacute;n lo dir&iacute;a. </li>
                            </ul>
            </div><h2 class="article-text">Lo que s&iacute; favorece la longevidad: ciencia y sentido com&uacute;n<strong> </strong></h2><p class="article-text">
        La buena noticia es que <strong>la ciencia identific&oacute; patrones de alimentaci&oacute;n y h&aacute;bitos de vida que s&iacute; se relacionan con una vida m&aacute;s larga y saludable</strong>. Ya los griegos nos daban una pista (con lo que nos gustan las cosas milenarias y de esto ni caso). <strong>Dieta</strong>, viene de &ldquo;d&iacute;aita&rdquo;, que no significaba solo centrarse en los alimentos, sino en <strong>una forma integral de vivir</strong>. El t&eacute;rmino <strong>engloba la alimentaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n el ejercicio f&iacute;sico, el descanso, la higiene y los h&aacute;bitos cotidianos</strong>. Hip&oacute;crates y otros m&eacute;dicos entend&iacute;an <strong>la dieta como una herramienta para mantener el equilibrio del cuerpo y prevenir la enfermedad</strong>. Y desde ah&iacute;, la evidencia posterior estuvo siempre de su lado. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dietas basadas en plantas, pero sin extremismos.</strong> Los estudios de poblaciones longevas, como los habitantes de Okinawa en Jap&oacute;n o los de Cerde&ntilde;a en Italia, muestran que <strong>las personas que viven m&aacute;s y disfrutan de mejor salud consumen predominantemente alimentos vegetales: frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos</strong>. <strong>No se trata de ser vegano ni mucho menos</strong> (eso es una elecci&oacute;n que va m&aacute;s all&aacute;), sino de <strong>priorizar los alimentos frescos y m&iacute;nimamente procesados</strong>. 
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Legumbres</strong>: ricas en prote&iacute;nas de calidad, fibra y micronutrientes. Todo lo bueno, lo tienen. </li>
                                    <li><strong>Frutas y verduras</strong>: aportan antioxidantes y compuestos bioactivos que ayudan a la reparaci&oacute;n celular y regulaci&oacute;n metab&oacute;lica. </li>
                                    <li><strong>Frutos secos</strong>: aportan grasas saludables (omega-3 y omega-6), vitaminas y minerales, con evidencia de reducci&oacute;n de mortalidad por enfermedad cardiovascular. </li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Grasas y az&uacute;car, la confusi&oacute;n que llev&oacute; a la obesidad</strong>. Olvid&aacute; la idea de que todas las grasas son malas. Prest&aacute; atenci&oacute;n al tipo de grasa que est&aacute;s tomando y a la combinaci&oacute;n con otros malos h&aacute;bitos. <strong>El patr&oacute;n de alimentaci&oacute;n mediterr&aacute;neo, rico en aceite de oliva, pescado, frutos secos y limitado en carne roja, se asocia con menor mortalidad y a una mejor salud cardiovascular</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        El <strong>az&uacute;car agregado</strong> (se llame como se llame: panela, agave, miel) es uno de los peores enemigos de la longevidad: <strong>contribuye a la obesidad, resistencia a la insulina, inflamaci&oacute;n cr&oacute;nica y enfermedades metab&oacute;licas</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        La evidencia cient&iacute;fica hace tiempo que nos demostr&oacute; que <strong>eliminar az&uacute;cares a&ntilde;adidos es un paso firme hacia la longevidad</strong>. Hace unos a&ntilde;os, las Autoridades Europeas de Seguridad Alimentaria dejaron claro que no hay cantidad de az&uacute;car por debajo de la cual no haya ning&uacute;n efecto nocivo, desde la caries a la diabetes seg&uacute;n sea la dosis y el tiempo de exposici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Comer en plato peque&ntilde;o</strong>. Comer en exceso es un error cl&aacute;sico. <strong>La restricci&oacute;n cal&oacute;rica ligera, sin locuras, demostr&oacute; en modelos animales y algunos estudios humanos efectos positivos en longevidad y en la prevenci&oacute;n de enfermedades cr&oacute;nicas</strong>. Esto <strong>no significa pasar hambre</strong>, sino <strong>ajustar la ingesta a las necesidades reales y evitar esos picoteos constantes</strong> que casi siempre son de alimentos ultraprocesados. Qu&eacute; casualidad, ya ves. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Agua, l&iacute;quido de la (larga) vida</strong>. Aunque el agua no es m&aacute;gica, <strong>la deshidrataci&oacute;n cr&oacute;nica aumenta el riesgo de problemas renales y cardiovasculares</strong>. Beber agua frecuentemente y mantener una correcta hidrataci&oacute;n con frutas, caldos, etc., ayuda a poder mantener los &oacute;rganos funcionando de manera &oacute;ptima durante m&aacute;s a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Movimiento constante y ejercicio regular.</strong> No es estrictamente &ldquo;alimentaci&oacute;n&rdquo;, pero si lo dice Hip&oacute;crates y lo ratifica la ciencia, hay que contarlo porque es importante: <strong>el ejercicio modera la inflamaci&oacute;n, mejora la sensibilidad a la insulina, fortalece huesos y m&uacute;sculos y ayuda a mantener un peso saludable</strong>. Caminar 30 minutos al d&iacute;a, hacer fuerza dos-tres veces por semana y mantener actividad f&iacute;sica regular <strong>es m&aacute;s efectivo</strong> que cualquier suplemento antiedad, m&aacute;s barato y adem&aacute;s mejora la salud mental. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Microbiota, la longevidad empieza con las bacterias</strong>. Si dedic&aacute;ramos un siglo a cada descubrimiento de salud, el XXI ser&iacute;a para la microbiota. Ahora sabemos que <strong>la salud intestinal est&aacute; directamente relacionada con la longevidad</strong>. Los <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/probioticos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">probi&oacute;ticos</a> son microorganismos vivos que ayudan a reforzar y equilibrar la microbiota intestinal (como los que encontramos en el yogur o los fermentados), mientras que los <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/prebioticos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">prebi&oacute;ticos</a> act&uacute;an como alimento para esas bacterias beneficiosas (como cuando consumimos fibra y legumbres). <strong>Su consumo conjunto favorece una mayor diversidad y estabilidad microbiana que se relaciona con un envejecimiento m&aacute;s saludable y una mayor longevidad</strong>. Cuanto m&aacute;s sabemos, m&aacute;s comprendemos lo importante que es. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>H&aacute;bitos sociales</strong>. Si algo tenemos claro, es que en la ciencia sobre longevidad la alimentaci&oacute;n es s&oacute;lo una pieza del puzzle. El <strong>apoyo social</strong>, la <strong>gesti&oacute;n del estr&eacute;s</strong>, la <strong>actividad cognitiva</strong> y la <strong>satisfacci&oacute;n personal</strong> impactan directamente en nuestra esperanza de vida. <strong>Comer solo frente a la televisi&oacute;n, aunque la comida sea saludable, no tiene el mismo efecto que compartir la comida con amigos o familia</strong>. 
    </p><h2 class="article-text">H&aacute;bitos que&hellip; acortan la vida </h2><p class="article-text">
        Ahora que sabemos qu&eacute; es lo que funciona, es necesario <strong>hablar de los errores que solemos cometer y que pueden empeorar nuestro envejecimiento</strong> (en el mejor de los casos): 
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Ultraprocesados</strong>. Alto contenido en grasas insanas, az&uacute;car y sal, baja calidad nutricional. El consumo frecuente est&aacute; asociado a las enfermedades cardiovasculares, la diabetes tipo 2 y la obesidad. </li>
                                    <li><strong>Alcohol.</strong> Incluso en cantidades moderadas mostr&oacute; efectos negativos sobre ciertos marcadores de salud a largo plazo, especialmente en el h&iacute;gado y en el riesgo de c&aacute;ncer. De nuevo: no hay dosis segura de alcohol. Ocurre lo mismo con otras drogas como el tabaco, pero al menos con ellas no hay dudas de que no son un alimento. </li>
                                    <li><strong>No dormir lo suficiente</strong>. La alimentaci&oacute;n y el descanso siempre van de la mano. Comer mal y dormir poco es una combinaci&oacute;n explosiva que acelera el envejecimiento, la inflamaci&oacute;n y el riesgo cardiovascular. </li>
                            </ul>
            </div><h2 class="article-text">La importancia de la seguridad alimentaria en la longevidad </h2><p class="article-text">
        La seguridad alimentaria fue un pilar fundamental para la mejora de la esperanza de vida. Gracias a la <strong>pasteurizaci&oacute;n</strong>, la <strong>refrigeraci&oacute;n</strong>, el <strong>control de contaminantes</strong> y la normativa sobre <strong>higiene</strong>, hemos reducido enfermedades infecciosas que en siglos pasados acortaban la vida de manera dram&aacute;tica. <strong>Comer bien no sirve de nada si el alimento est&aacute; contaminado</strong>. Ejemplo son la salmonelosis o la listeriosis: aunque tu dieta est&eacute; siendo impecable, una infecci&oacute;n alimentaria grave puede impactar en la mortalidad y calidad de vida. La nutrici&oacute;n y la seguridad alimentaria son dos caras de la misma moneda: sin higiene y control de contaminantes, la longevidad se reduce, aunque la dieta sea perfecta. 
    </p><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy, comemos m&aacute;s seguro que en toda la historia de la humanidad (ahora el reto es elegir lo sano). 
    </p><h2 class="article-text">Alimentaci&oacute;n al servicio de la longevidad </h2><p class="article-text">
        En realidad, la longevidad es un mosaico donde cada pieza del dibujo importa: <strong>nutrici&oacute;n, actividad f&iacute;sica, relaciones sociales, sue&ntilde;o, manejo del estr&eacute;s y seguridad alimentaria</strong>. Los &ldquo;secretos&rdquo; que realmente s&iacute; funcionan no son m&aacute;gicos, se conocen desde hace d&eacute;cadas y est&aacute;n respaldados por evidencia cient&iacute;fica robusta. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Evitar los malos h&aacute;bitos es tan importante como elegir bien lo que comemos</strong>. La ciencia nos dice que &ldquo;solo&rdquo; necesitamos coherencia y sentido com&uacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Alimentarse bien no es ni deber&iacute;a ser cuesti&oacute;n de modas. En realidad, <strong>comer es como el propio acto de vivir</strong>: paso a paso, constante y seguro para llegar lejos y mientras, disfrutar del camino todo lo que se pueda. 
    </p><h2 class="article-text">Libros que te pueden ayudar</h2><p class="article-text">
        <strong>&lsquo;Rejuvenece comiendo&rsquo;</strong>. Mar&iacute;a Jos&eacute; Cachafeiroz. La nutrici&oacute;n influye en el envejecimiento, no solo est&eacute;tico sino fisiol&oacute;gico. Cachafeiro analiza procesos biol&oacute;gicos como inflamaci&oacute;n, glicaci&oacute;n, microbiota intestinal y restricci&oacute;n cal&oacute;rica/ayuno intermitente. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&lsquo;La ciencia de la longevidad&rsquo;</strong>. Dr. Jos&eacute; Vi&ntilde;a. Explica, bas&aacute;ndose en estudios cient&iacute;ficos, c&oacute;mo adoptar h&aacute;bitos saludables (incluida la nutrici&oacute;n) para ayudar a contrarrestar el envejecimiento y vivir m&aacute;s a&ntilde;os con salud.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&lsquo;Microbiota. Los microbios de tu organismo&rsquo;</strong>. Ignacio L&oacute;pez-Go&ntilde;i. Divulgaci&oacute;n cient&iacute;fica accesible y rigurosa sobre la microbiota, es decir, el conjunto de microorganismos que viven en y sobre nuestro cuerpo, especialmente en el intestino. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&lsquo;Crecer sin envejecer (o casi)&rsquo;</strong>. Tamara Pazos. Aborda c&oacute;mo influyen los factores ambientales, sociales, h&aacute;bitos y estilo de vida en el envejecimiento (alimentaci&oacute;n, ejercicio, descanso, relaciones sociales y entorno urbano). Explica por qu&eacute; envejecemos y c&oacute;mo podemos influir positivamente en nuestra salud. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&lsquo;M&aacute;s vegetales, menos animales&rsquo;</strong>. Julio Basulto y Juanjo C&aacute;ceres. Se apoya en estudios cient&iacute;ficos que muestran c&oacute;mo un mayor consumo de alimentos vegetales y menor de ultraprocesados y productos animales poco saludables se correlaciona con mejor salud y menor mortalidad por enfermedades cr&oacute;nicas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gemma del Caño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/existe-dieta-eterna-juventud_129_13520964.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Sep 2026 12:39:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Existe la dieta de la eterna juventud?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud,Nutrición,Alimentos,Alimentación,Longevidad,Vivir Mejor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cinco hábitos para sentirnos mejor y estar menos cansados durante todo el año]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/cinco-habitos-sentirnos-mejor-cansados-durante-ano_1_12608581.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4390f590-91de-45e2-baa4-549eacd08ca5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cinco hábitos para sentirnos mejor y estar menos cansados durante todo el año"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Todos deseamos mejorar nuestra sensación de bienestar, de la mano de pequeños pero eficaces hábitos podemos acercarnos</p></div><p class="article-text">
        El concepto de felicidad es ambiguo y subjetivo, cada uno de nosotros puede tener su propia definici&oacute;n. Pero hay ciertos elementos que coinciden en el imaginario colectivo y, por tanto, podr&iacute;amos hacer una aproximaci&oacute;n bastante fiel si dij&eacute;ramos que se trata de una combinaci&oacute;n de factores como cierta sensaci&oacute;n de control sobre nuestra vida y de conexi&oacute;n con los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Pero antes tenemos que ser conscientes de que nuestro estado de &aacute;nimo puede verse afectado por todo lo que nos rodea: la situaci&oacute;n socioecon&oacute;mica, el clima, la luz, la alimentaci&oacute;n e incluso las actividades que realizamos. Aun as&iacute;, hay peque&ntilde;os gestos que nos pueden acercar a esa sensaci&oacute;n de bienestar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una de las claves estar&iacute;a en adoptar una serie de microh&aacute;bitos, comportamientos y actividades cotidianas y pr&aacute;cticas, al menos es lo que dice la <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4566873/#cit0071" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> en este campo, que sugiere que son los peque&ntilde;os cambios positivos en nuestra vida diaria los que nos ayudan a sentirnos bien y a mantenernos en forma con el tiempo. Y casi nunca las personas que dicen ser m&aacute;s felices son las m&aacute;s ricas o laboralmente exitosas, sino las que cuidan sus relaciones y su bienestar.
    </p><h2 class="article-text">Peque&ntilde;os pero valiosos h&aacute;bitos para sentirnos mejor</h2><p class="article-text">
        Las <a href="https://www.worldhappiness.report/news/world-happiness-report-2025-people-are-much-kinder-than-we-expect-research-shows/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conclusiones</a> del <em>Informe Mundial de la Felicidad 2025</em>, publicado por el Centro de Investigaci&oacute;n sobre el Bienestar de la Universidad de Oxford, reafirman y constatan un hecho: la sensaci&oacute;n de felicidad se basa en las peque&ntilde;as cosas, como la confianza, la amabilidad y la conexi&oacute;n social. Unas conclusiones a las que llega tambi&eacute;n este exhaustivo <a href="https://news.harvard.edu/gazette/story/2017/04/over-nearly-80-years-harvard-study-has-been-showing-how-to-live-a-healthy-and-happy-life/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> desarrollado por la Universidad de Harvard sobre el desarrollo de adultos, que dur&oacute; d&eacute;cadas. En &eacute;l se citan algunos h&aacute;bitos que nos pueden ayudar:
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mimar las amistades</strong>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S2352250X21001123?via%3Dihub" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Compartir nuestro tiempo</a> con los dem&aacute;s y valorar la interacci&oacute;n social puede mejorar nuestro estado de &aacute;nimo o cambiar nuestra perspectiva, a la vez que puede reducir la sensaci&oacute;n de soledad y fomentar el apoyo emocional. El <a href="https://www.worldhappiness.report/ed/2024/happiness-and-age-summary/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Informe Mundial de la Felicidad 2024</a> define este factor, el de tener amigos, familia y otras relaciones sociales, como la posibilidad de tener a alguien en quien confiar o a quien recurrir en caso de necesidad.
    </p><p class="article-text">
        Los estudios demuestran que pasar m&aacute;s tiempo con amigos y familiares o, simplemente, pasar m&aacute;s tiempo con otras personas, crea una conexi&oacute;n para tener una mayor sensaci&oacute;n de felicidad. Y esto no se trata solo de recibir, sino tambi&eacute;n de c&oacute;mo tratamos a los dem&aacute;s y qu&eacute; ofrecemos. Cada vez hay m&aacute;s evidencia que demuestra el <a href="https://journals.plos.org/plosmedicine/article?id=10.1371/journal.pmed.1000316" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">poder transformador de las conexiones sociales</a> y de c&oacute;mo la calidad de nuestras amistades es tambi&eacute;n una se&ntilde;al de nuestro bienestar.
    </p><p class="article-text">
        Pero esto no debe ser un impedimento para aprender tambi&eacute;n a estar solos: saber disfrutar de nuestra compa&ntilde;&iacute;a puede ser tambi&eacute;n una poderosa herramienta para sentirnos mejor. Quienes comprenden el valor de la soledad se sienten c&oacute;modos y saben aprovechar este tiempo para dedicarlo a sus intereses personales. Es una buena manera de recargar energ&iacute;as y reflexionar. Debemos tener en cuenta, sin embargo, que estar c&oacute;modos con la soledad no significa evitar las interacciones sociales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Realizar actividades que nos gusten</strong>
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el estudio de la universidad estadounidense, es clave llevar a cabo actividades que nos gusten porque conectan nuestras neuronas. Nuestro cerebro secreta dopamina y serotonina, hormonas que pueden aumentar la motivaci&oacute;n y mejorar nuestro bienestar general. Por tanto, dedicar tiempo a una actividad que nos proporcione placer es beneficioso para el cuerpo y la mente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuidar de la salud f&iacute;sica</strong>
    </p><p class="article-text">
        La salud f&iacute;sica y mental est&aacute;n estrechamente relacionadas. Si prestamos atenci&oacute;n al sue&ntilde;o, la alimentaci&oacute;n y el ejercicio<strong> </strong>es m&aacute;s f&aacute;cil sentirnos bien. Las personas con mayor sensaci&oacute;n de felicidad comprenden este v&iacute;nculo y, por tanto, priorizan su salud f&iacute;sica e integran el ejercicio regular, una alimentaci&oacute;n equilibrada y un sue&ntilde;o adecuado en sus rutinas diarias. M&aacute;s que tareas rutinarias, las considera componentes esenciales de su bienestar general.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Basta con incorporar peque&ntilde;os cambios, como dar un paseo cada d&iacute;a o sustituir esa bebida azucarada por una pieza de fruta, as&iacute; como dormir lo suficiente. Parecen consejos sencillos, pero muchas veces se pasan por alto. Un sue&ntilde;o reparador, por ejemplo, nos ayuda a regular el sistema nervioso y el estado de &aacute;nimo y es fundamental para encontrar el equilibrio. Practicar ejercicio, por ejemplo, nos podr&iacute;a llegar a aportar m&aacute;s sensaci&oacute;n de felicidad que la riqueza, seg&uacute;n un estudio publicado en <a href="https://www.thelancet.com/journals/lanpsy/article/PIIS2215-0366(18)30227-X/abstract#seccestitle10" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Lancet</em></a>, lo que nos llevar&iacute;a a pensar que la creencia de que el &ldquo;el dinero no da la felicidad&rdquo; tiene cierto sentido.
    </p><p class="article-text">
        La clave est&aacute;, m&aacute;s que en adoptar cambios dr&aacute;sticos, en incorporar h&aacute;bitos que se prolonguen en el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tratar de reducir el estr&eacute;s</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mantener el estr&eacute;s alejado tambi&eacute;n puede ser un factor determinante en nuestro nivel de bienestar. Y disponer de tiempo libre es una de las maneras de conseguirlo. Al menos es lo que dice una <a href="https://www.apa.org/pubs/journals/releases/psp-pspp0000391.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> de la Asociaci&oacute;n Americana de Psicolog&iacute;a, seg&uacute;n la cual disponer de menos de dos horas diarias de tiempo libre se traduce en unos niveles m&aacute;s bajos de bienestar y concluye que lo ideal son de dos a cinco horas diarias.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ser amables</strong>
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://www.worldhappiness.report/news/world-happiness-report-2025-people-are-much-kinder-than-we-expect-research-shows/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bondad est&aacute; estrechamente relacionada con la sensaci&oacute;n de felicidad</a>, m&aacute;s de lo que cabr&iacute;a esperar. Practicar la <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8867461/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gratitud y la amabilidad</a> se relacion&oacute; con mayores niveles de bienestar y menores de depresi&oacute;n y estr&eacute;s porque este h&aacute;bito nos permite concentrarnos en lo que va bien en nuestra vida, en lugar de hacerlo en lo negativo, y este enfoque puede marcar una gran diferencia en nuestra sensaci&oacute;n de felicidad.
    </p><p class="article-text">
        Puede ser algo tan simple como valorar una taza de caf&eacute; caliente o tan profundo como el amor de la familia. Las personas que manifiestan un mayor bienestar suelen tener un don para reconocer y apreciar lo bueno de su vida, no dan nada por sentado, demuestran gratitud y este acto de agradecimiento les aporta satisfacci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/cinco-habitos-sentirnos-mejor-cansados-durante-ano_1_12608581.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Sep 2025 09:50:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cinco hábitos para sentirnos mejor y estar menos cansados durante todo el año]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud,Felicidad,Vivir Mejor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mal olor corporal: nueve consejos para evitarlo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/mal-olor-corporal-causas-evitarlo_1_10484626.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/04911102-67b9-40dc-a67a-abe31ef265fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mal olor corporal: nueve consejos para evitarlo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El olor corporal es un trastorno con un cierto componente genético que responde al nombre de Bromhidrosis y requiere de especiales precauciones
</p><p class="subtitle">Diez alimentos que contribuyen al mal olor corporal</p></div><p class="article-text">
        No son pocas las personas cuya transpiraci&oacute;n constituye un problema, tanto para ellas como para su convivencia con otros. El motivo es que dicho sudor no es neutro olfativamente sino que tiene un olor caracter&iacute;stico y desagradable, similar a los productos fermentados como el queso, debido a las sustancias vol&aacute;tiles que se desprenden del mismo. 
    </p><p class="article-text">
        Estas personas, generalmente, sufren un estigma social que afecta a sus relaciones tanto como a su salud psicol&oacute;gica y su autoestima, por lo que buscan muchas veces ayuda m&eacute;dica a un problema que puede tener m&uacute;ltiples causas. Pero existen una serie de medidas que, aunque no solucionen el problema de ra&iacute;z, pueden prevenirlo y aminorarlo, especialmente en &eacute;pocas de calor, cuando la transpiraci&oacute;n es m&aacute;s abundante y por tanto nos expone m&aacute;s. 
    </p><h2 class="article-text">Las causas del mal olor corporal</h2><p class="article-text">
        Realmente el atributo &ldquo;mal&rdquo; a&ntilde;adido a &ldquo;olor corporal&rdquo; es un concepto subjetivo, ya que deber&iacute;amos referirnos estrictamente a que lo normal es que el sudor no presente olores especiales debido a su composici&oacute;n, y que cuando los presente estos suelan molestar a nuestro sistema olfativo, aunque no necesariamente por ellos mismos sean malos. 
    </p><p class="article-text">
        El sudor es una sustancia importante en la regulaci&oacute;n de nuestra temperatura corporal, ya que se emite a trav&eacute;s de unas determinadas gl&aacute;ndulas con la intenci&oacute;n de que se evapore y, con ello, podamos enfriar nuestro cuerpo en momentos de calor. 
    </p><p class="article-text">
        Las gl&aacute;ndulas encargadas de la emisi&oacute;n de sudor son de dos tipos. Por un lado, est&aacute;n las gl&aacute;ndulas ecrinas, distribuidas por toda la superficie de nuestro cuerpo y encargadas de la sudoraci&oacute;n masiva con fines de regulaci&oacute;n t&eacute;rmica. Por otro lado est&aacute;n las gl&aacute;ndulas apocrinas, m&aacute;s centradas en la zona donde tenemos vello, especialmente en axilas, cejas y genitales, pero tambi&eacute;n presentes en los pies, y que est&aacute;n ocupando funciones m&aacute;s concretas, como la secreci&oacute;n hormonal, por lo que emiten un sudor m&aacute;s concentrado.
    </p><p class="article-text">
        El sudor se compone principalmente de agua, pero tambi&eacute;n de cloruro s&oacute;dico, de az&uacute;cares libres, de &aacute;cido l&aacute;ctico, un subproducto fermentativo de los az&uacute;cares, de urea y de residuos proteicos; adem&aacute;s de otras sales. En este sentido se parece a la composici&oacute;n qu&iacute;mica de la orina. En principio no debe tener olor, pero <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28130590/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">se atribuye a la flora bacteriana sapr&oacute;fita que tenemos en nuestra piel</a>, y que se encarga de descomponerlo, el que en algunas ocasiones pueda generar subproductos con olor desagradable, similares a &aacute;cidos grasos enranciados. 
    </p><p class="article-text">
        Se cree que la presencia de determinadas especies bacterianas en la flora de la piel, as&iacute; como un equilibrio poblacional descompensado en dichas bacterias, podr&iacute;a favorecer a las que degradan los componentes del sudor dando lugar a compuestos con olor desagradable. Por descontado, en las zonas donde el sudor aparece m&aacute;s concentrado en sus compuestos, y con menos proporci&oacute;n de agua, es donde mayores emisiones de compuestos vol&aacute;tiles se producir&aacute;n y, por lo tanto, encontraremos un foco de mal olor. Por eso hablamos de olores m&aacute;s fuertes en las axilas, en las plantas de los pies o en la zona de los genitales. No obstante, en realidad las bacterias descomponen en el sudor en cualquier parte del cuerpo. 
    </p><p class="article-text">
        Varias son las causas que favorecen el mal olor corporal y que pueden controlarse. Y otras, sobre las que, aunque no se puede ejercer control, s&iacute; se puede prevenir su intensidad y, por lo tanto, aminorar los efectos. Entre las m&aacute;s destacables, la <a href="https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/sweating-and-body-odor/diagnosis-treatment/drc-20353898" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Cl&iacute;nica Mayo</a> cita las siguientes:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>La gen&eacute;tica</strong>: los genes no inciden sobre el olor del sudor, pero s&iacute; sobre la cantidad de sudor que emitimos. As&iacute;, una persona que transpira m&aacute;s de la cuenta, lo que conocemos como hiperhidrosis, tendr&aacute; unos padres que padecen el mismo trastorno. Evidentemente, quien m&aacute;s suda tiene m&aacute;s probabilidad de emitir malos olores si sus bacterias descomponen de manera incorrecta los componentes del sudor.</li>
                                    <li><strong>La postmenopausia</strong>: la fase posterior a la menopausia tiene una afectaci&oacute;n en numerosas mujeres que se expresa en una alteraci&oacute;n de la regulaci&oacute;n t&eacute;rmica y que da lugar a episodios continuos de fr&iacute;o y calor y tambi&eacute;n de abundante sudor.</li>
                                    <li><strong>La alimentaci&oacute;n</strong>: en muchos alimentos existen compuestos especialmente vol&aacute;tiles que no se metabolizan en el intestino, sino que pasan a la sangre y de ah&iacute; pueden ser expulsados por las gl&aacute;ndulas sudor&iacute;paras, por lo que si estos compuestos tienen un olor caracter&iacute;stico, el mismo ser&aacute; emitido por nuestra piel a trav&eacute;s del sudor. Por otro lado, como se explica en<a href="https://researchers.mq.edu.au/en/publications/diet-quality-and-the-attractiveness-of-male-body-odor" data-mrf-recirculation="links-noticia" target="_blank"> este art&iacute;culo cient&iacute;fico de la Universidad de Melbourne</a>, determinados alimentos de alto contenido cal&oacute;rico pueden generar metabolitos vol&aacute;tiles en el sudor de olor desagradable. </li>
                                    <li><strong>Falta de higiene</strong>: l&oacute;gicamente, si transpiramos mucho y no eliminamos dicha transpiraci&oacute;n con agua, sobre nuestra piel se ir&aacute;n concentrando los componentes del sudor que crear&aacute;n un caldo alimenticio ideal para las bacterias, que a su vez, al fermentarlo, emitir&aacute;n una mayor cantidad de compuestos vol&aacute;tiles de olor desagradable.</li>
                            </ul>
            </div><h2 class="article-text">C&oacute;mo evitar o aminorar el mal olor corporal</h2><p class="article-text">
        Como no podemos impedir transpirar, procuraremos, al menos, incidir en aquellos aspectos que eviten que nuestro sudor pueda generar malos olores corporales. La <a href="https://www.globenewswire.com/news-release/2020/08/20/2081249/0/en/5-Surpising-Ways-to-Stop-Sweating.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Sociedad Internacional contra la Hiperhidrosis</a> recomienda las siguientes:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Ducharnos con mayor regularidad</strong>: en verano, cuando hace m&aacute;s calor y por tanto m&aacute;s sudamos, procuraremos ducharnos a diario e incluso varias veces al d&iacute;a, evitando utilizar jabones, pero s&iacute; dejando que el agua arrastre todo el sudor emitido que queda depositado en la piel en forma de los componentes arriba citados. De este modo, daremos menos oportunidad a las bacterias saprofitas de fermentarlos. Por descontado, tras hacer ejercicio f&iacute;sico dejaremos pasar poco tiempo antes de darnos una ducha.</li>
                                    <li><strong>Vestir ropas ligeras y que permitan la transpiraci&oacute;n</strong>: el objetivo es, si bien no evitar la sudoraci&oacute;n, que como ya hemos comentado es positiva para nuestra termorregulaci&oacute;n, s&iacute; favorecer la transpiraci&oacute;n y evaporaci&oacute;n del agua, de modo que no aumentemos el calor corporal por culpa de los tejidos, y con ello no provoquemos una mayor sudoraci&oacute;n.</li>
                                    <li><strong>Beber agua y mantenernos bien hidratados</strong>: al contrario de lo que muchas personas piensan, beber agua no nos hace sudar m&aacute;s sino todo lo contrario, ya que al disponer de una mayor hidrataci&oacute;n corporal, la termorregulaci&oacute;n funcionar&aacute; con mayor eficacia y no necesitaremos sudar tanto para regular la temperatura. Por otro lado, nuestro sudor tendr&aacute; la composici&oacute;n de agua necesaria y, por lo tanto, los otros componentes susceptibles de ser fermentados no estar&aacute;n tan concentrados.</li>
                                    <li><strong>No aplicarnos un antitranspirante por la ma&ntilde;ana, sino por la noche</strong>: el motivo es que es m&aacute;s eficaz, ya que por la noche sudamos menos y por lo tanto damos tiempo al antitranspirante a que forme los tapones adecuados en los poros para evitar la sudoraci&oacute;n. En cambio, si lo hacemos de ma&ntilde;ana, cuando seguramente transpiramos con mayor flujo, el propio sudor ir&aacute; lavando el antitranspirante y no dejar&aacute; obturar los poros.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Por su parte, <a href="https://newsnetwork.mayoclinic.org/discussion/home-remedies-sweating-and-body-odor/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">la Cl&iacute;nica Mayo</a> hace especial referencia a <strong>la dieta como fuente de posibles malos olores corporales</strong>. Por un lado, est&aacute;n los productos que pueden contener por s&iacute; mismos sustancias vol&aacute;tiles, como por ejemplo el ajo o la cebolla, que aportan &oacute;xidos de azufre o sulf&oacute;xidos, especialmente fuertes en su olor. Los sulf&oacute;xidos, si bien no son t&oacute;xicos, pueden pasar f&aacute;cilmente al torrente sangu&iacute;neo y de ah&iacute; a los tejidos para ser&nbsp;expulsados.
    </p><p class="article-text">
        En el caso del ajo destaca la alo&iacute;na y en la cebolla el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Sulf%C3%B3xido_de_tiopropanal" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">sulf&oacute;xido de triopropanal</a>, muy similar en olor al gas propano. Por otro lado, tambi&eacute;n el picante provoca una mayor sudoraci&oacute;n y por tanto favorece los olores corporales fuertes. Y como ya se ha comentado, los az&uacute;cares tambi&eacute;n pueden terminar incidiendo en la composici&oacute;n del sudor. Del mismo modo, el exceso de alcohol genera productos metab&oacute;licos que pueden dar lugar a olores desagradables y, en general, todos <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/comer-ultraprocesados-ansiedad-depresion_1_10439409.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">los productos ultraprocesados</a>. Y lo mismo sucede con el caf&eacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, si vemos que el problema es muy acentuado o persiste tras las pr&aacute;cticas recomendadas, conviene no descartar la visita a un dermat&oacute;logo que nos pueda orientar sobre alg&uacute;n tipo de jab&oacute;n germicida o cremas antibacterianas que aplicarnos. Opcionalmente existen las <a href="https://www.eldiario.es/era/botox-adolescentes-tendencia-no-deja-aumentar_1_10051034.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">inyecciones de b&oacute;tox</a>, pero siempre deben de estar coordinadas y aplicadas por un especialista.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eric Santaona]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Sep 2023 09:09:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mal olor corporal: nueve consejos para evitarlo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud,olor,Vivir Mejor]]></media:keywords>
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