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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Baile]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/baile/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Baile]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Por qué bailamos? Neuroclaves de un impulso irresistible]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/por-que-bailamos-los-seres-humanos_1_10490914.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/64e8ed11-7d49-4806-bdc7-5883755eb057_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué bailamos? Neuroclaves de un impulso irresistible"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los humanos (salvo en ciertas condiciones clínicas) tenemos ese instinto que nos hace ponernos a bailar con determinada música, aunque sea luchando con el pudor que este mismo hecho nos genera. ¿Por qué? ¿Qué pasa en nuestro cerebro en esos momentos?</p><p class="subtitle">La ciencia del amor explica por qué muchas parejas rompen tras cuatro años de relación</p></div><p class="article-text">
        Cuatro de la tarde en un caf&eacute; cualquiera hace algunos d&iacute;as. Diversos perfiles de solitarios&nbsp;<span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>freelancers</em></span>&nbsp;y trabajadores en remoto intentan concentrarse en sus tareas frente a la pantalla de sus notebooks. Luchan contra su instinto de caer rendidos a esta hora de la siesta. 
    </p><p class="article-text">
        De pronto, los distintivos y galopantes acordes de&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=0CFuCYNx-1g" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Superstition</em></span></a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=0CFuCYNx-1g" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">, de Stevie Wonder</a>, comienzan a invadir la estancia. De manera totalmente involuntaria, todas y todos los presentes comienzan a marcar el ritmo con los pies o con la birome que sostienen en la mano. Sus cabezas marcan el comp&aacute;s y algunos &ndash;menos acomplejados&ndash; incluso se balancean r&iacute;tmicamente en sus sillas.
    </p><h2 class="article-text">Beb&eacute;s con mucho ritmo</h2><p class="article-text">
        No pueden controlarlo; <strong>hay canciones y ritmos que nos invitan irremediablemente a movernos</strong>. Los humanos (salvo en ciertas condiciones cl&iacute;nicas) tenemos ese instinto que nos hace ponernos a bailar con determinada m&uacute;sica, aunque sea luchando con el pudor que este mismo hecho nos genera.
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;por qu&eacute;? &iquest;Qu&eacute; pasa en nuestro cerebro en esos momentos?<strong> &ldquo;Instintivo&rdquo;</strong> es, probablemente, el mejor t&eacute;rmino que nos viene a la cabeza para definir la experiencia. Y es que parece que nuestro sistema est&eacute; perfectamente engranado para permitir y promover este movimiento irrefrenable. El hecho de que&nbsp;<a href="https://journals.plos.org/plosone/article/file?id=10.1371/journal.pone.0097680&amp;type=printable" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los beb&eacute;s ya sean capaces de sincronizar sus movimientos a un ritmo externo a los tres meses de vida</a>&nbsp;parece indicar c&oacute;mo de innata es esta capacidad.
    </p><h2 class="article-text">Arrastrados por el&nbsp;<span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>groove</em></span></h2><p class="article-text">
        Efectivamente, tanto cuando vemos a otras personas bailar como cuando nos exponemos a ciertos tipos de m&uacute;sica, se desencadena en nuestro cerebro una respuesta que nos incita a ponernos en movimiento. Investigadores del&nbsp;<a href="https://musicinthebrain.au.dk/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Center for Music in the Brain</em></span></a><a href="https://musicinthebrain.au.dk/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> (Universidad de Aarhus, Dinamarca)</a>&nbsp;han propuesto recientemente un interesante marco te&oacute;rico para ella. Concretamente, sugieren que procesamos primero la informaci&oacute;n sonora y ponemos atenci&oacute;n a sus diferentes caracter&iacute;sticas (activando, fundamentalmente, la corteza auditiva). Aqu&iacute;, el ritmo y la percepci&oacute;n del pulso son piezas clave en relaci&oacute;n con el baile.
    </p><p class="article-text">
        Ciertos estilos musicales y determinadas canciones poseen unas caracter&iacute;sticas sonoras que desencadenan una respuesta agradable (a trav&eacute;s de la activaci&oacute;n del sistema de recompensa, como las cortezas orbitofrontal y cingulada) que nos empuja a bailar. En concreto, nos hace activar regiones de preparaci&oacute;n de movimientos, como la corteza premotora y el &aacute;rea suplementaria motora.<strong> Esta sensaci&oacute;n es lo que se conoce como&nbsp;</strong><a href="https://www.birmingham.ac.uk/research/lcahm/projects/psychology-cognitive-philosophy-groove.aspx" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em><strong>groove</strong></em></span></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si al sentir este&nbsp;<span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>groove</em></span>&nbsp;decidimos dejarnos llevar, pondremos en marcha todo el sistema de control motor, incluyendo aquellas regiones que han automatizado o aprendido movimientos o coreograf&iacute;as en el pasado, como el cerebelo o los ganglios basales, un conjunto de n&uacute;cleos en la base interna del cerebro con multitud de funciones cruciales para el aprendizaje o el procesamiento emocional.&nbsp;<a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0149763423001665" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los cient&iacute;ficos concluyen tambi&eacute;n</a>&nbsp;que<strong> todo este sistema en cadena se ve retroalimentado por el propio baile</strong>, lo cual propicia que sigamos sintiendo placer por el hecho de bailar y queramos continuar haci&eacute;ndolo.
    </p><h2 class="article-text">Y&hellip; &iquest;sirve para algo?</h2><p class="article-text">
        Pero, como pasa con la m&uacute;sica, hay una segunda pregunta que los investigadores de campos como la neurociencia, la psicolog&iacute;a o la antropolog&iacute;a se plantean. &iquest;Por qu&eacute; hemos mantenido un comportamiento que, a primera vista, no parece suponer ninguna ventaja evolutiva? &iquest;C&oacute;mo es que hemos refinado este sistema cerebral para una actividad que podr&iacute;a parecer simplemente recreativa?
    </p><p class="article-text">
        Se ha dicho que el arte, en sus diferentes formas de expresi&oacute;n &ndash;incluyendo el baile&ndash;,&nbsp;<a href="https://nyaspubs.onlinelibrary.wiley.com/doi/epdf/10.1111/nyas.13420" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">provee a los individuos con herramientas</a>&nbsp;para mejorar su &eacute;xito, encontrar una pareja sexual, incrementar su experiencia afectiva o incrementar la cohesi&oacute;n y la comunicaci&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, algunos autores apoyaban la teor&iacute;a de que la danza habr&iacute;a evolucionado conjuntamente con la m&uacute;sica como una forma de&nbsp;<a href="https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fnhum.2016.00064/full" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">protolenguaje</a>, y que su sentido evolutivo radicaba en sus&nbsp;<a href="https://www.nyu.edu/about/news-publications/news/2021/october/why-do-humans-dance--new-research-fellowship-explores-the-evolut.html#:%7E:text=And%20what%20can%20dance%20teach,also%20learn%20to%20move%20rhythmically." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">funciones comunicativas</a>.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, estudios y revisiones recientes van m&aacute;s all&aacute; y han llegado a la conclusi&oacute;n de que puede que&nbsp;<a href="https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fnhum.2016.00485/full" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el baile y la percepci&oacute;n r&iacute;tmica evolucionaran por separado a la m&uacute;sica y el lenguaje</a>. Esta teor&iacute;a se basa, entre otras nociones, en las&nbsp;<a href="https://nyaspubs.onlinelibrary.wiley.com/doi/epdf/10.1111/nyas.13420" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&uacute;ltiples funciones biol&oacute;gicas, sociales y psicol&oacute;gicas</a>&nbsp;sobre las que la danza reporta importantes beneficios para los humanos.
    </p><p class="article-text">
        En concreto, <strong>hay evidencias de que bailar cumple importantes funciones cognitivas y comportamentales</strong> y que nos ayudar&iacute;a de las siguientes maneras:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>A nivel atencional,&nbsp;permiti&eacute;ndonos entrar en un estado de atenci&oacute;n focalizada denominado <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>flow</em></span>, ya sea durante el baile o durante la observaci&oacute;n de otros individuos bailando.</li>
                                    <li>Mejorando el procesamiento de experiencias emocionales b&aacute;sicas y&nbsp;ayudando en la regulaci&oacute;n de nuestro estado de &aacute;nimo, como ha sido&nbsp;descrito para la m&uacute;sica.</li>
                                    <li>Promoviendo&nbsp;procesos imaginativos, tanto en los bailarines como en la audiencia.</li>
                                    <li>Mejorando la comunicaci&oacute;n interpersonal, ya que puede&nbsp;a&ntilde;adir contenido y ayudar en la comunicaci&oacute;n no verbal.</li>
                                    <li>Ayudando en procesos de&nbsp;selecci&oacute;n sexual, expresi&oacute;n de sexualidad y construcci&oacute;n de intimidad&nbsp;entre los individuos.</li>
                                    <li>Mejorando la&nbsp;cohesi&oacute;n social&nbsp;y la confianza, lo que podr&iacute;a haber ayudado a formar los primeros grandes grupos sociales.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Es importante destacar, en cualquier caso, que &eacute;ste es un campo a&uacute;n poco explorado desde un punto de vista cient&iacute;fico y sistem&aacute;tico. Futuros estudios nos ayudar&aacute;n a seguir entendiendo las funciones y efectos del baile en nuestro cerebro y su sentido evolutivo.
    </p><h2 class="article-text">Una conducta ancestral</h2><p class="article-text">
        Para concluir, el baile ha acompa&ntilde;ado a las sociedades humanas al menos&nbsp;<a href="https://www.researchgate.net/publication/273474028_Dance_and_the_brain_A_review" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desde hace 1,8 millones de a&ntilde;os</a>&nbsp;, aunque es dif&iacute;cil datar su origen de manera exacta debido a su naturaleza inmaterial.
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, las convenciones sociales nos hacen ser un poco pudorosos o pensar que es un arte limitado a los profesionales o una herramienta de cortejo moderno. Sin embargo, las evidencias cient&iacute;ficas apuntan a que es una conducta&nbsp;<span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>innata</em></span>&nbsp;o natural que puede ayudarnos a comunicarnos con nuestros semejantes, a regular nuestro estado de &aacute;nimo, a mejorar nuestra condici&oacute;n f&iacute;sica o a expresar nuestra sexualidad.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que ahora podemos sentirnos acompa&ntilde;adas y acompa&ntilde;ados por todas estas reflexiones y conocimientos la siguiente vez que suene&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=n3qQtSRmHxo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Don&rsquo;t stop &lsquo;til you get enough</em></span></a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=n3qQtSRmHxo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> de Michael Jackson</a>&nbsp;y se nos vayan los pies solos hacia la pista de baile.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <img src="https://counter.theconversation.com/content/204386/count.gif?distributor=republish-lightbox-advanced" alt="The Conversation" width="1" height="1" style="border: none !important; box-shadow: none !important; margin: 0 !important; max-height: 1px !important; max-width: 1px !important; min-height: 1px !important; min-width: 1px !important; opacity: 0 !important; outline: none !important; padding: 0 !important" referrerpolicy="no-referrer-when-downgrade" />

    </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Este art&iacute;culo fue publicado originalmente en&nbsp;</strong></em><a href="https://theconversation.com/es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Conversation</em></a><em><strong>. Puedes leerlo&nbsp;</strong></em><a href="https://theconversation.com/por-que-bailamos-neuroclaves-de-un-impulso-irresistible-204386" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>aqu&iacute;</em></a><em><strong>.</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía Vaquero Zamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/por-que-bailamos-los-seres-humanos_1_10490914.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Sep 2023 09:07:26 +0000]]></pubDate>
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