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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Priscilla Presley]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/priscilla-presley/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Priscilla Presley]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El año de la muñeca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ano-muneca_129_10854110.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/16d45a62-6cd5-45d1-a0ad-5096ddcddb18_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El año de la muñeca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Qué es una vida con sentido? En tiempos complicados, en los que la satisfacción está codificada casi únicamente en relación con el consumo, el regreso de esa pregunta se vuelve inevitable. </p></div><p class="article-text">
        Tuve muchos a&ntilde;os una fascinaci&oacute;n con las novelas de iniciaci&oacute;n, las pel&iacute;culas de <em>coming of age</em>, el <em>bildungsroman</em>, todos nombres para lo mismo, historias sobre hacerse adulto, descubrir el mundo, descubrir el sexo, hacer amigos de verdad, conocer el dolor y la injusticia, convertirse a trav&eacute;s de todos esos hallazgos en la persona que una va a terminar siendo, poco m&aacute;s poco menos. Mi fascinaci&oacute;n coincidi&oacute;, ninguna sorpresa, con la edad en que yo tambi&eacute;n estaba, supongo, haciendo mi propia iniciaci&oacute;n a este planeta. Tuve tambi&eacute;n la suerte o la desgracia de tener una vida que se presta mucho a ser contada como un relato de esa clase. Nac&iacute; en una comunidad religiosa, empec&eacute; a abandonarla a comienzos de la adolescencia y todos los ritos inici&aacute;ticos de la juventud occidental (el primer beso, la primera escapada de tu casa, la primera borrachera, la primera rotura de coraz&oacute;n, el primer peligro concreto) estuvieron para m&iacute; un poco subrayados por ser la primera persona de mi familia que los viv&iacute;a de esa manera. Pero siento que, adem&aacute;s de todo eso, mi fascinaci&oacute;n por esta suerte de g&eacute;nero coincidi&oacute; con un entusiasmo cultural en torno de &eacute;l que lleva ya varias d&eacute;cadas: es la parte m&aacute;s snob de nuestro entusiasmo colectivo con la juventud.
    </p><p class="article-text">
        Un grupos de cr&iacute;ticos de la revista <em>The New Yorker</em> discuti&oacute; en <a href="https://www.newyorker.com/podcast/critics-at-large/the-year-of-the-doll" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un podcast reciente</a> la idea de que 2023 fue &ldquo;el a&ntilde;o de la mu&ntilde;eca&rdquo;: varias de las pel&iacute;culas m&aacute;s comentadas del a&ntilde;o (<em>Barbie</em>, por supuesto; <em>Priscilla</em>, de <strong>Sofia Coppola</strong>, y <em>Poor Things</em>, de <strong>Yorgos Lanthimos</strong>, estrenada en nuestro pa&iacute;s esta semana). Lo escuch&eacute;, dice un par de cosas interesantes, pero me sorprendi&oacute; que no aparecieran dos de los t&oacute;picos que para m&iacute; son las claves de este furor del leitmotiv de la mu&ntilde;eca. El primero, por supuesto: el de la juventud. En las tres pel&iacute;culas, hay alg&uacute;n dispositivo relacionado con este status literal o metaf&oacute;rico de mu&ntilde;eca (Barbie es, en efecto, una mu&ntilde;eca que vive en un mundo de juguete; Priscilla se convierte en la mu&ntilde;eca de Elvis, que la tiene guardada en su casa, la viste y la peina como quiere; Bella Baxter, la protagonista de <em>Poor Things</em>, vive encerrada en el castillo de su creador y tiene el cerebro de un beb&eacute;) que hace que sean, en alg&uacute;n sentido, a&uacute;n m&aacute;s j&oacute;venes incluso que los a&ntilde;os que tienen: saben a&uacute;n menos del mundo de lo que deber&iacute;a saber una chica de su edad, las podemos ver m&aacute;s sorprendidas, m&aacute;s inocentes; en <em>Priscilla</em> y en <em>Poor Things</em>, sobre todo, queda claro que estas figuras de ojos bien abiertos son un elemento clave de la fantas&iacute;a masculina sobre la femineidad, mucho m&aacute;s que un elemento clave de la identidad femenina. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si todavía no nos cansamos de las muñecas, supongo, quizás habrá alguna película que se anime a jugársela por la fantasía, en contra del mundo real</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Qu&eacute; es una chica: una chica es algo que se guarda con cuidado hasta que se te escapa. Por supuesto, esas no son todas las chicas. Siempre tuve conciencia de eso: cuando yo viv&iacute;a encerrada, ve&iacute;a perfectamente que las chicas con uniforme de colegio privado que me cruzaba por la calle, aunque no fueran jud&iacute;as ortodoxas, tambi&eacute;n viv&iacute;an bastante encerradas. Las &uacute;nicas chicas que no andaban encerradas eran las chicas humildes, que trabajaban vendiendo cosas en la calle o en casas ajenas, con una autonom&iacute;a forzada por circunstancias que yo sab&iacute;a que eran mucho menos favorables que las m&iacute;a, y as&iacute; todo las envidiaba igual. Las pel&iacute;culas sobre mu&ntilde;ecas son sobre chicas, pero son sobre una clase de chicas; son sobre princesas, palabra que cuando somos nenas usamos en el mismo sentido metaf&oacute;rico que mu&ntilde;ecas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Supongo que en alg&uacute;n momento me cans&eacute; de las novelas de iniciaci&oacute;n, y cada vez estoy m&aacute;s cansada: la idea de que el amor, el sexo, la vida en general, se disfruta m&aacute;s o incluso solamente cuando todo es nuevo me parece cada vez m&aacute;s haragana (y m&aacute;s masculina, tal vez: la mayor&iacute;a de las mujeres que conozco disfrutan de sus cuerpos cada vez m&aacute;s, con los a&ntilde;os, y no menos, aunque a los hombres les guste menos mirar esos cuerpos). Pero hay otro t&oacute;pico que el podcast de <em>The New Yorker</em> no tocaba sobre las mu&ntilde;ecas, que para m&iacute; es de lo m&aacute;s central que ese motivo trae, de lo m&aacute;s actual y de lo m&aacute;s <em>perenne</em> tambi&eacute;n: la pregunta por la realidad y la fantas&iacute;a, por el significado de vivir una vida verdadera o aut&eacute;ntica, una vida con sentido. 
    </p><p class="article-text">
        Siento que, en parte, las mu&ntilde;ecas vuelven porque esta pregunta ha vuelto con todo: las vidas en las que la satisfacci&oacute;n est&aacute; codificada casi &uacute;nicamente en relaci&oacute;n con el consumo empiezan a sentirse tan vac&iacute;as que el regreso de la pregunta del sentido es inevitable. Y no es solo eso: mi sensaci&oacute;n es que a la vez que la vida puede sentirse vac&iacute;a cuando solo se trata de cosas reales, tambi&eacute;n vivimos tiempos de realidad sobrecargada, una &eacute;poca sin espacio para la fantas&iacute;a. Me hubiera gustado que alguna de estas tres pel&iacute;culas tuviera una idea m&aacute;s l&uacute;cida sobre eso: una vez que sus hero&iacute;nas abandonan los mundos de fantas&iacute;a en los que nacieron (un universo de juguete, la casa de un millonario o el castillo casi encantado de un cient&iacute;fico loco) la sensaci&oacute;n es que dejan tambi&eacute;n atr&aacute;s las fantas&iacute;as y los juegos que les hab&iacute;an permitido sobrevivir sus encierros, en lugar de llevarlos consigo. 
    </p><p class="article-text">
        Pienso en obras que tienen casi cien a&ntilde;os o incluso m&aacute;s, <em>Un tranv&iacute;a llamado deseo</em> de <strong>Tennessee Williams</strong> o <em>Casa de mu&ntilde;ecas</em> de <strong>Henrik Ibsen</strong>, que ten&iacute;an mucho m&aacute;s para decir sobre esto: ambas se tomaban m&aacute;s en serio que estas tres pel&iacute;culas la pregunta de qu&eacute; es vivir una vida real, de cu&aacute;les son sus costos, de si de verdad la pena, de si siempre tiene final feliz. Entiendo que vivimos tiempos complicados, y que con el regreso de las derechas nadie quiere decir ni media mala palabra sobre la autonom&iacute;a: si todav&iacute;a no nos cansamos de las mu&ntilde;ecas, supongo, quiz&aacute;s habr&aacute; alguna pel&iacute;cula que se anime a jug&aacute;rsela por la fantas&iacute;a, en contra del mundo real. Aunque sea para probar; no tiene por qu&eacute; ser una tesis seria. Es como cuando les quem&aacute;s el pelo a las Barbies solo para ver qu&eacute; pasa. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ano-muneca_129_10854110.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Jan 2024 03:01:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El año de la muñeca]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Barbie,Priscilla Presley,Bella Baxter]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Amores de fantasmas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/amores-fantasmas_129_10835442.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f86c80c1-e011-4e27-827e-171f3b0a3f0d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Amores de fantasmas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En "Priscilla", su último trabajo, Sofia Coppola perfecciona con la inteligencia de siempre y una madurez nueva su forma sutil de hacer un cine sobre mujeres con preguntas y contradicciones antes que tesis. </p></div><p class="article-text">
        Si algo me sedujo siempre de <strong>Sofia Coppola</strong> es que casi todas sus pel&iacute;culas son sobre un tema del que nos hemos cansado de opinar (qu&eacute; se siente ser una chica en este mundo) y, as&iacute; y todo, ella hace un cine que opina poqu&iacute;simo. En algunas pel&iacute;culas (<em>Las v&iacute;rgenes suicidas</em>, su &oacute;pera prima, me parece el caso m&aacute;s claro) esa abstinencia f&eacute;rrea del comentario se ha le&iacute;do mucho como una suerte de vindicaci&oacute;n velada: es l&oacute;gico, tal vez, ver un engolosinamiento en los bell&iacute;simos planos detalle de jovencitas h&iacute;perfemeninas, cierto regodeo en la sensualidad de la inocencia y la poes&iacute;a de la languidez. Quiz&aacute;s lo m&aacute;s interesante de <em>Priscilla</em>, su &uacute;ltimo trabajo, no es solo que perfecciona (con la inteligencia de siempre y una madurez nueva) esta forma sutil de hacer un cine sobre mujeres con preguntas y contradicciones antes que tesis, sino que la precisi&oacute;n que alcanza su tono aqu&iacute; echa luz tambi&eacute;n sobre sus pel&iacute;culas anteriores y nos invita a verlas de vuelta con los ojos m&aacute;s abiertos, o menos encandilados por el rosa Tumblr. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<em>Priscilla</em>, que sigue el trayecto de la vida de <strong>Priscilla Presley </strong>desde que conoce al &iacute;dolo hasta que lo abandona, empieza con esas im&aacute;genes caracter&iacute;sticas de la obra de Coppola: planos cortos de un par de piecitos diminutos caminando una alfombra de peluche con las u&ntilde;as pintadas de rojo, otro par, esta vez de ojos azul oce&aacute;nico, abri&eacute;ndose casi con esfuerzo por el peso de unas pesta&ntilde;as tupidas como pastizales, los piecitos otra vez desliz&aacute;ndose sobre unos tacos blancos y puntiagudos que quedan un poco demasiado grandes, se caminan con un mil&iacute;metro m&aacute;s de esfuerzo del que determinar&iacute;a la elegancia absoluta. 
    </p><p class="article-text">
        A medida que avanza la pel&iacute;cula, esas im&aacute;genes que ya ven&iacute;an con cierto humor en su est&eacute;tica exagerada de algod&oacute;n de az&uacute;car se van revelando siniestras sin m&aacute;s ayuda que la de la trama y la caracterizaci&oacute;n: alcanza con mostrar a Priscilla como lo que era, una nena de quince a&ntilde;os disfrazada de mujer (a diferencia de lo que nos acostumbramos tanto a ver en Hollywood, con mujeres de veinticinco haciendo de tener quince para instalar la idea de que una chica de secundario se ve como un sex symbol y no como una p&uacute;ber de carita redonda), llevada y tra&iacute;da por distintos tipos seg&uacute;n el caso, para que todo ese bling bling que rodea a la hero&iacute;na se sienta tan glamoroso como el maquillaje de un cad&aacute;ver. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sofía Coppola escribió &quot;Perdidos en Tokio&quot;: es perfectamente capaz de escribir conversaciones inolvidables, de esas que dejan el amor sin lugar a dudas, esas que muestran por qué dos personas tenían que encontrarse</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Otra cosa que pens&eacute;, que le da a la pel&iacute;cula una actualidad muy espec&iacute;fica, es el modo en que Coppola muestra toda esa parafernalia (la m&iacute;stica de la femineidad) a lo largo de la pel&iacute;cula, vinculada tanto al juego de una ni&ntilde;a que disfruta de maquillarse como lo disfrutan muchas nenas como a la dominaci&oacute;n que ejerce Elvis sobre ella eligi&eacute;ndole la ropa y el peinado, convirti&eacute;ndola en su mu&ntilde;equita perfecta: en una &eacute;poca en que parece que las dos posiciones disponibles sobre la industria de la moda y la belleza son a favor o en contra y son mutuamente excluyentes (o bien es divertida, y no me hace ni menos feminista ni menos independiente; o bien es nociva, hace da&ntilde;o y deber&iacute;amos combatirla), la intervenci&oacute;n sottovoce de Sof&iacute;a Coppola es mostrar que es las dos cosas, y que una cara no existe sin la otra: ponerte linda es divertido no porque sea una manualidad cualquiera, sino en parte tambi&eacute;n por lo que produce en la mirada masculina y el placer que nos produce ser objetos de deseo; como casi todo en esta vida, es divertido porque te hace mal, y no tendr&iacute;a tanto potencial de hacerte mal si no fuera tan divertido. Es una cr&iacute;tica mucho m&aacute;s l&uacute;cida al feminismo liberal de &ldquo;yo me hago lo que quiero y eso no tiene ninguna importancia&rdquo; que muchas otras m&aacute;s expl&iacute;citas que circulan hoy en diversos textos y obras feministas
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Pero m&aacute;s all&aacute; de lo que logra mostrar la pel&iacute;cula sobre la belleza y sobre las relaciones de poder, creo que lo que m&aacute;s me impact&oacute; es lo inteligente que es sobre el amor. Sof&iacute;a Coppola escribi&oacute; <em>Perdidos en Tokio</em>: es perfectamente capaz de escribir conversaciones inolvidables, de esas que dejan al amor sin lugar a dudas, esas que muestran por qu&eacute; dos personas ten&iacute;an que encontrarse, por qu&eacute; son especiales y &uacute;nicas la una para la otra m&aacute;s all&aacute; de lo sexual, m&aacute;s all&aacute; de las parejas y sus circunstancias, m&aacute;s all&aacute; de todo lo que no sea eso que pasa entre dos personas cuando simplemente se entienden.
    </p><p class="article-text">
        Pero en <em>Priscilla </em>no hay ninguna conversaci&oacute;n as&iacute;: no hay nada que nos haga pensar que Elvis y Priscilla son el uno para el otro, nada que ponga en evidencia que hablamos de una historia de amor culturalmente ic&oacute;nica, salvo el hecho de que ellos lo creen con fervor. &Eacute;l le dice que ella lo entiende como nadie, pero nunca queda claro qu&eacute; entiende ella m&aacute;s all&aacute; de que &eacute;l se siente solo (cosa que le dice expl&iacute;citamente); ella no parece entender demasiado sobre su m&uacute;sica o el cine que hace o quiere hacer, nunca le dice nada particularmente ingenioso; nunca los vemos compartir un gusto o una idea, no los vemos encontrarse en nada m&aacute;s que en las ganas desesperadas de encontrarse. 
    </p><p class="article-text">
        No queda claro (otra vez: Sofia Coppola no opina) si la pel&iacute;cula piensa que estas dos personas sencillamente no estaban enamoradas, que estaban enamoradas de espejismos, ella del &iacute;dolo, &eacute;l de la ni&ntilde;a eterna, o si todos los amores son exactamente eso, amores de fantasmas; yo creo que hay mucho de lo primero en la pel&iacute;cula, pero tambi&eacute;n una inquietud sobre lo segundo, y as&iacute;, en otro rasgo rabiosamente actual y pertinente de<em> Priscilla</em>, una pregunta por la posibilidad del amor en un mundo que quiere que todo sea siempre de verdad, un mundo que le tiene tolerancia cero a la fantas&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>TT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/amores-fantasmas_129_10835442.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Jan 2024 03:07:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Amores de fantasmas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sofia Coppola,Elvis Presley,Priscilla Presley]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sofia Coppola muestra el lado oscuro de Elvis en una película que enfadará a sus fans y sus herederos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/sofia-coppola-muestra-lado-oscuro-elvis-pelicula-enfadara-fans-herederos_129_10492895.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3f4245a9-8f9a-42b8-b0d5-edcc48e2db27_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sofia Coppola muestra el lado oscuro de Elvis en una película que enfadará a sus fans y sus herederos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La directora, que ya ganó el León de Oro con 'Somewhere', sorprende con su mirada al abuso de poder del cantante hacia su pareja en 'Priscilla'</p><p class="subtitle">Todo sobre Venecia - De la mano de “El rapto”, el cine argentino llegó a Venecia con el “lado oscuro” de la democracia</p></div><p class="article-text">
        Hay mitos que parecen inquebrantables. Son leyendas construidas durante a&ntilde;os en las que no cabe ni una sombra, ni una grieta. El de Elvis es uno de ellos. Es una figura que rara vez se pone en duda. <strong>Es m&aacute;s que un m&uacute;sico, es un s&iacute;mbolo de un pa&iacute;s, y los s&iacute;mbolos no se revisan.</strong> Si se hace hay que ofrecer una excusa, una coartada moral. Eso es lo que hac&iacute;a, por ejemplo,<a href="https://www.eldiarioar.com/espectaculos/elvis-resucita-biopic-excesivo-personal-divertido-posible_129_9030163.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> el biopic de Baz Luhrmann, una versi&oacute;n excesiva</a> &#8213;como todo el cine de su realizador&#8213; que ofrec&iacute;a pocos dobleces en el personaje. Las drogas aparec&iacute;an de refil&oacute;n, y s&iacute; que se contaban las conocidas infidelidades a su esposa, Priscilla, que aparec&iacute;a en la pel&iacute;cula como una mera comparsa.
    </p><p class="article-text">
        Si uno piensa ahora en la pel&iacute;cula de Luhrmann y en el personaje de Priscilla, interpretado por <strong>Olivia DeJonge,</strong> nadie se atrever&iacute;a a decir que cuando ambos inician su relaci&oacute;n, ella ten&iacute;a 14 a&ntilde;os y &eacute;l, 25. Ella era apenas una adolescente fascinada por la leyenda de la m&uacute;sica que, sin haber siquiera acabado el instituto, se mud&oacute; a Graceland para vivir con &eacute;l. Se casaron ocho a&ntilde;os despu&eacute;s. <strong>&iquest;C&oacute;mo es posible que cuando se cuenta la historia de Elvis, cuando se piensa en el m&uacute;sico, no se haga hincapi&eacute; en que se encaprich&oacute; con una ni&ntilde;a de 14 a&ntilde;os y la sac&oacute; de su casa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La historia no es desconocida, de hecho la propia <strong>Priscilla Presley </strong>la cont&oacute; en unas memorias tituladas<em> Elvis y yo.</em> Las mismas que ley&oacute; <strong>Sofia Coppola, </strong>que descubri&oacute; en sus p&aacute;ginas la que ser&iacute;a su nueva pel&iacute;cula a la que da el nombre de ella, la mujer en la sombra, Priscilla, y que se ha presentado en el Festival de Cine de Venecia.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        <strong>La pel&iacute;cula ha llegado precedida de pol&eacute;mica antes de su visionado</strong>. En una entrevista previa al certamen, Coppola contaba que el representante de Priscilla Presley, que figura como productora ejecutiva del filme, le dijo cuando vio la pel&iacute;cula que no iba a gustar a los fans de Elvis. &ldquo;No la he hecho por ellos&rdquo;, contest&oacute;. Tampoco para los herederos, las personas que custodian (y explotan) el legado del m&uacute;sico. Seg&uacute;n la web TMZ cuando vieron el filme &ldquo;m&uacute;ltiples funcionarios&rdquo; relacionados con su patrimonio la calificaron como &ldquo;horrible&rdquo;. No ha habido declaraci&oacute;n oficial por parte de ellos, pero algo de verdad habr&aacute; cuando no han permitido a la pel&iacute;cula usar la m&uacute;sica de Elvis.
    </p><p class="article-text">
        Tras ver<em> Priscilla</em> uno puede entender que sus herederos no apoyen la pel&iacute;cula, al contrario que hicieron con la versi&oacute;n de Baz Luhrmann; si aquella romantizaba la historia de ambos, <strong>Coppola realiza una mirada a lo enfermizo de aquel cuento de princesas</strong>. Hay tonos pastel y mucho lujo, pero Graceland es una jaula de oro de tonos desaturados donde Priscilla es una mujer presa y encerrada, v&iacute;ctima de un hombre infiel y del que sufre abusos verbales y ataques de ira. No subraya, no hace sangre de Elvis, pero muestra con inteligencia la soledad y el maltrato que sufri&oacute; una ni&ntilde;a que fue arrancada de su familia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Priscilla apenas sale de Graceland, y el espectador comparte su encierro. Ella se entera de las infidelidades de Elvis por los peri&oacute;dicos. Todo est&aacute; en fuera de campo y nunca abandonamos &#8213;gracias al compromiso de Coppola con ese punto de vista&#8213; a esta adolescente perdida, enamorada de un s&iacute;mbolo, no de un hombre que ni siquiera la deseaba (la ausencia de sexo y la falta de deseo es uno de los temas que pone sobre la mesa). Una pel&iacute;cula que deconstruye el mito, al que arranca de su imaginario. Elvis es una comparsa que entra y sale, pero que no tiene el foco. La historia es la de ella, la de esa joven que perdi&oacute; su adolescencia y que tom&oacute; conciencia de su situaci&oacute;n hasta que dijo basta y huy&oacute;, como muestra un final poderoso y empoderante donde suena la versi&oacute;n de Dolly Parton de <em>I Will Always Love You </em>que Elvis nunca pudo cantar.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La directora de cine estadounidense Sofia Coppola (d) posa junto a la actriz también estadounidense Cailee Spaeny, con motivo de la presentación de la película &quot;Priscilla&quot; en la 80 edición del Festival de Venecia.EFE/EPA/Claudio Onorati"
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                La directora de cine estadounidense Sofia Coppola (d) posa junto a la actriz también estadounidense Cailee Spaeny, con motivo de la presentación de la película &quot;Priscilla&quot; en la 80 edición del Festival de Venecia.EFE/EPA/Claudio Onorati                            </span>
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        Son el rostro y el cuerpo menudo de<strong> Cailee Spaeny</strong> los que aguantan todo el metraje del filme. La actriz convence y est&aacute; muy por encima de su compa&ntilde;ero <strong>Jacob Elord</strong> &#8213;estrella de<em> Euphoria</em>&#8213;, que tiene la casi imposible misi&oacute;n de dar vida a un Elvis diferente al que tenemos en la mente y al que encarn&oacute; Austin Butler en el filme de Baz Luhrmann.
    </p><p class="article-text">
        Es curioso c&oacute;mo una pel&iacute;cula sobre Priscilla Presley termina siendo tambi&eacute;n un compendio de todo el cine de su directora. <strong>Es una obra que respira las constantes de su filmograf&iacute;a por todos sus poros.</strong> Muchos han definido esta<em> Priscilla </em>como una <em>Maria Antonieta</em> en Graceland, pero ah&iacute; est&aacute;n tambi&eacute;n las j&oacute;venes de <em>Las v&iacute;rgenes suicidas</em> o la adolescente solitaria de<em> Somewhere</em>, con la que, precisamente, gan&oacute; el Le&oacute;n de Oro en este festival.
    </p><h3 class="article-text">Priscilla se come a Sofia</h3><p class="article-text">
        En la rueda de prensa de la pel&iacute;cula, Sofia Coppola ofreci&oacute; la cara opuesta a su pel&iacute;cula. No se atrevi&oacute; a mencionar ni la palabra feminismo cuando fue preguntado por si su historia lo era. &ldquo;Es una historia humana&rdquo;, dijo ella que intent&oacute; evitar todas las balas cuando llegaron las preguntas sobre si esta era la cara oculta de Elvis. Menos mal que lleg&oacute; la aut&eacute;ntica protagonista, Priscilla Presley, para levantar el acto. La mujer en la que se basa la pel&iacute;cula, que cuenta con su bendici&oacute;n, no estaba en la mesa del filme, sino sentada entre el p&uacute;blico. Su intervenci&oacute;n no estaba prevista, pero ante las constantes referencias y una pregunta hacia ella agarr&oacute; el micr&oacute;fono y entreg&oacute; el momento del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Dijo cu&aacute;l era su escena preferida del filme, y ah&iacute; no dej&oacute; dudas. &ldquo;La &uacute;ltima&rdquo;, y tuvo que tomar aire para continuar mientras se escuchaban los cuchicheos de la prensa. Esa escena, y esto no es<em> spoiler</em>, es su huida de Graceland. El momento en el que aquella ni&ntilde;a re&uacute;ne el valor para dejar al &iacute;dolo en aquella jaula. Solo. Confes&oacute; que le era dif&iacute;cil ver su propia vida en im&aacute;genes, y quiso tambi&eacute;n aclarar &#8213;por otra pregunta anterior a Sofia Coppola&#8213; que ella era mucho m&aacute;s madura de lo que podr&iacute;a ser una ni&ntilde;a de su edad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Fue dif&iacute;cil para mis padres entender el porqu&eacute; de su inter&eacute;s, creo que era porque yo escuchaba muy bien. Abri&oacute; su coraz&oacute;n, me cont&oacute; sus sue&ntilde;os, me habl&oacute; de la p&eacute;rdida de su madre de la que nunca se recuper&oacute;&hellip; fui la persona que le escuch&oacute; y le reconfort&oacute;. No tuve sexo con &eacute;l, fue siempre muy cari&ntilde;oso y respet&oacute; que tuviera 14 a&ntilde;os&rdquo;, dijo Presley que le sigue considerando el amor de su vida y remarc&oacute; que su historia la entender&aacute; &ldquo;cualquier mujer&rdquo; que vea la pel&iacute;cula. De momento, el p&uacute;blico de Venecia s&iacute; que ha ca&iacute;do rendido a ella y a la mirada de una directora que ha dado una sorpresa a la Secci&oacute;n Oficial y que podr&iacute;a estar en el palmar&eacute;s del pr&oacute;ximo s&aacute;bado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Zurro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/sofia-coppola-muestra-lado-oscuro-elvis-pelicula-enfadara-fans-herederos_129_10492895.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Sep 2023 14:21:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sofia Coppola muestra el lado oscuro de Elvis en una película que enfadará a sus fans y sus herederos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sofia Coppola,Priscilla Presley,Elvis Presley,Festival de Venecia]]></media:keywords>
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