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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - En otro orden de cosas]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/en-otro-orden-de-cosas/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - En otro orden de cosas]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Adiós a Diva Reina: no nos acostumbramos a que nos maten]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/adios-diva-reina-no-acostumbramos-maten_129_10880888.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c11108ae-b9ba-4706-acf4-2f006490540f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Adiós a Diva Reina: no nos acostumbramos a que nos maten"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Diva Reina de los Santos, compañera travesti, migrante de República Dominicana y trabajadora sexual, fue asesinada en la puerta del hotel donde vivía. Hoy se registran los asesinatos que sufrimos, pero no dejan de suceder. </p><p class="subtitle">Política Economía Sociedad Opinión Deportes Mil Lianas Un trabajo extraordinario
Puta y sindicalizada: a 20 años del femicidio de la dirigente Sandra Cabrera</p></div><p class="article-text">
        El 27 de enero pasado se cumplieron 20 a&ntilde;os del tr&aacute;gico <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/puta-sindicalizada-20-anos-femicidio-dirigente-sandra-cabrera_1_10870126.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">asesinato de nuestra compa&ntilde;era trabajadora sexual Sandra Cabrera</a>. Sandra viv&iacute;a en Rosario, Santa Fe, y era secretaria de la delegaci&oacute;n local de AMMAR (Sindicato de Trabajadorxs Sexuales de Argentina). Se encontraba luchando activamente y denunciando la trata de personas y distintos actos de corrupci&oacute;n por parte de la polic&iacute;a. Fue v&iacute;ctima de hostigamientos durante un largo tiempo, hasta que recibi&oacute; un disparo una madrugada del a&ntilde;o 2004. Su muerte sigue representando un pedido de justicia por parte de su organizaci&oacute;n y de los diversos grupos de Derechos Humanos.
    </p><p class="article-text">
        Este 20 de enero, hace tan solo once d&iacute;as,<strong> asesinaron a Diva Reina de los Santos</strong>, una compa&ntilde;era travesti, migrante de Rep&uacute;blica Dominicana y trabajadora sexual que, gracias a la protecci&oacute;n de Casa Roja, se encontraba regularizando su situaci&oacute;n migratoria y de salud en Capital Federal. Casa Roja es un refugio de contenci&oacute;n y empoderamiento, una trinchera fundada por AMMAR el 2 de junio de 2019; una familia donde se encuentran las compa&ntilde;eras del barrio de Constituci&oacute;n para capacitarse y contenerse. Esta vez, se reunieron para despedir a Diva, tal como ella lo hab&iacute;a pedido.
    </p><p class="article-text">
        Si nos guiamos por los n&uacute;meros de las estad&iacute;sticas de Latinoam&eacute;rica, Brasil encabeza, como cada a&ntilde;o, la lista de asesinatos a personas trans. Por otro lado, en M&eacute;xico, en lo poco que va de este 2024, 5 mujeres trans ya fueron asesinadas, dos de las cuales eran activistas y aspirantes a cargos pol&iacute;ticos (Samantha G&oacute;mez Fonseca y Miriam R&iacute;os). <strong>No sorprende notar la influencia de los discursos de transodio de los distintos dirigentes latinoamericanos que, por m&aacute;s disculpas que luego ofrezcan, siguen calando hondo en la sociedad consumista de los medios masivos.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a pensarse, o esperarse, que la actualidad habr&iacute;a tra&iacute;do alg&uacute;n tipo de cambio con respecto a los a&ntilde;os pasados de nuestra historia, aquellos en los que las identidades trans no eran tan visibles como hoy. Siendo sincera, <strong>observo que la &uacute;nica diferencia es que hoy contamos con los registros de nuestras muertes, pero no con que hayan disminuido.</strong> El despertar de la derecha en las distintas regiones nos muestra c&oacute;mo recrudecen los cr&iacute;menes hacia nuestra poblaci&oacute;n. Parece que no importa en qu&eacute; d&eacute;cada estemos, no conozco otra forma: siempre alertas y despiertas, s&iacute;, pero nunca acostumbradas. Quisiera dar fin a mis palabras reflejada en las de mi amiga, compa&ntilde;era, colega, comadre, Georgina Orellano, secretaria general nacional de AMMAR y militante por los Derechos Humanos y Laborales de lxs Trabajadorxs Sexuales en la Argentina:&nbsp;
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/C2U9wWVu8dd/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        &ldquo;No nos acostumbramos a que maten a una de las nuestras,
    </p><p class="article-text">
        no nos acostumbramos a que este sea el destino de las compa&ntilde;eras,
    </p><p class="article-text">
        no nos acostumbramos a escribir tu nombre como el de muchas otras en una larga lista de pedidos de justicia y de casos que resisten archivarse y ser olvidados&ldquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Diva Reina de los Santos&hellip; presente.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>MBC/SN/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Belén Correa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/adios-diva-reina-no-acostumbramos-maten_129_10880888.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 31 Jan 2024 09:28:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Adiós a Diva Reina: no nos acostumbramos a que nos maten]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[En otro orden de cosas,Transfobia,Transfemicidio,Violencia de género,Identidad de género]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Justicia: un péndulo servil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/justicia-pendulo-servil_129_10796207.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f3afd26f-4abd-4d12-ba38-db3522285d8e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Justicia: un péndulo servil"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cuál es el mensaje que quieren darnos al dejar ir a un asesino, encubierto como héroe de Malvinas, a tan pocos días de haber comenzado el nuevo mandato de la supuesta libertad? 
</p></div><p class="article-text">
        En un diciembre bastante ca&oacute;tico, como los que la Argentina acostumbra tener, me enter&eacute; de la liberaci&oacute;n de Horacio Losito: un exmilitar que hab&iacute;a sido encarcelado por diversos cr&iacute;menes de lesa humanidad, entre ellos, su participaci&oacute;n en la Masacre de Margarita Bel&eacute;n. Aquella ma&ntilde;ana del 13 de diciembre de 1976, en la provincia del Chaco, 15 presos pol&iacute;ticos fueron fusilados y el operativo, encubierto y comunicado como un enfrentamiento. Losito hab&iacute;a sido juzgado al menos tres veces, recibiendo cadena perpetua en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En mi experiencia personal, nunca tuve fe en la justicia argentina: tuve que exiliarme en el 2001, tengo asilo pol&iacute;tico otorgado por la Corte de los Estados Unidos en el 2004 y a&uacute;n sigo esperando una reparaci&oacute;n hist&oacute;rica. Mi pa&iacute;s, durante mucho tiempo, fue escenario de un mecanismo de rechazo y persecuci&oacute;n organizados y mi sentimiento es que la justicia siempre fue c&oacute;mplice. Por eso es que, si me preguntaran particularmente, no me sorprende que el Poder Judicial vuelva, una vez m&aacute;s, a ser un p&eacute;ndulo servil a la conveniencia del gobierno de turno. En este caso, lo sucedido es de una extrema peligrosidad. Me encuentro nuevamente reflexionando sobre lo fr&aacute;gil que se vuelve la memoria y reconfirmo lo importante que es el ejercicio de mantenerla viva.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;l es el mensaje que quieren darnos al dejar ir a un asesino, encubierto como h&eacute;roe de Malvinas, a tan pocos d&iacute;as de haber comenzado el nuevo mandato de la supuesta libertad? Este accionar resulta ser un di&aacute;logo entre el Poder Judicial y el nuevo Gobierno y, a su vez, una bajada de l&iacute;nea hacia nosotrxs. No tan alejado del encubrimiento al bombardeo a Plaza de Mayo en el 55 o al hundimiento del ARA San Juan (seguido tambi&eacute;n por su encubrimiento y sobreseimiento), esta jugada jur&iacute;dico-pol&iacute;tica es una demostraci&oacute;n de lo que podemos llegar a esperar durante los pr&oacute;ximos 4 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No permitamos que todo el desguace de nuestros derechos y nuestros intentos de festejos para este fin de a&ntilde;o nos distraigan de este tipo de resoluciones. Por nuestra parte, quienes seguimos adelante con la lucha por los Derechos Humanos, permaneceremos pendientes y alertas para la acci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Belén Correa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/justicia-pendulo-servil_129_10796207.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Dec 2023 09:22:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Justicia: un péndulo servil]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[En otro orden de cosas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todas las mayores de 40 estamos envenenadas con silicón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mayores-40-envenenadas-silicon_129_10509291.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5742befd-4166-49f0-9503-4395a63e7614_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Todas las mayores de 40 estamos envenenadas con silicón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A mediados de los 80 la técnica de inyección de aceite que importaron de Brasil chicas que se habían exiliado durante la dictadura, se convirtió en la llave para pertenecer y alcanzar el cuerpo soñado. Años después, se evidenciaron las consecuencias en la salud.
</p></div><p class="article-text">
        La sociedad argentina est&aacute; dolida y conmocionada por la <a href="https://www.eldiarioar.com/espectaculos/silvina-luna-gran-hermano-tragica-cirugia-estetica_1_10479263.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muerte de Silvina Luna</a> como consecuencia de una intervenci&oacute;n est&eacute;tica realizada por el doctor An&iacute;bal Lotocki. Incluso sorprendida. Muchas personas ignoran que casi una generaci&oacute;n entera de personas trans muri&oacute; prematuramente a los 35 o 40 a&ntilde;os por este motivo &ndash;sumado a los cr&iacute;menes de odio&ndash; y <strong>las que a&uacute;n quedamos vivas estamos envenenadas.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo mi primera aplicaci&oacute;n, en el a&ntilde;o 1991, y el mandato social que me obligaba a hacerlo: &ldquo;Si no ten&eacute;s silic&oacute;n, no sos travesti&rdquo;. <strong>Ten&iacute;a 17 a&ntilde;os. Fue en mi casa y me lo aplic&oacute; una compa&ntilde;era.</strong> Digo silic&oacute;n y no silicona (o aceite de avi&oacute;n, como invent&oacute; la prensa sensacionalista), porque as&iacute; lo ped&iacute;amos en la farmacia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El origen de esta intervenci&oacute;n hay que buscarlo en las chicas que se exiliaron a Brasil durante la dictadura militar. Cuando regresaron a la Argentina, en los 80, trajeron tanto palabras que se agregaron a nuestra lengua carrilche &ndash;a nuestro argot&ndash; como el silic&oacute;n bajo el brazo, junto a una de las t&eacute;cnicas de aplicaci&oacute;n (bombadeira).
    </p><p class="article-text">
        El silic&oacute;n industrial se compraba en la ferreter&iacute;a en bidones de 5 litros y el silic&oacute;n medicinal, en farmacias, en botellitas de vidrio de medio litro. Esa diferencia enga&ntilde;aba; pens&aacute;bamos que por comprarla en la farmacia era mejor. La diferencia era &uacute;nicamente que estaba m&aacute;s purificado, pero igual <strong>estaba creado para lubricar m&aacute;quinas quir&uacute;rgicas, no para inyectar en el cuerpo.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Como fuera, ese m&aacute;gico aceite se convirti&oacute; en el pase para pertenecer. En s&oacute;lo 15 d&iacute;as me pod&iacute;a tener un cuerpo so&ntilde;ado, algo que hasta ese momento s&oacute;lo se pod&iacute;a lograr en pocos casos y a muy largo plazo con las hormonas. <strong>Todas sab&iacute;amos que el silic&oacute;n nos pod&iacute;a matar en la aplicaci&oacute;n misma y, si sobreviv&iacute;amos a la aplicaci&oacute;n, tambi&eacute;n sab&iacute;amos que deb&iacute;an pasar 48 horas cr&iacute;ticas para asegurarnos que no nos hubiesen pinchado ni venas ni &oacute;rganos.</strong> A pesar de todo eso, lo hac&iacute;amos. Nadie nos advert&iacute;a sobre lo que supimos a&ntilde;os despu&eacute;s, cuando a mediados de los 90 empezamos a ver las lesiones y las muertes prematuras de las personas que se hab&iacute;an aplicado la sustancia tiempo atr&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ese momento comenz&oacute; mi recorrido, o m&aacute;s bien mi v&iacute;a crucis, por varios pa&iacute;ses y consultorios m&eacute;dicos para quitarme la mayor cantidad posible de este producto. Porque <strong>si las colocaciones fueron siempre en domicilios y a manos de una compa&ntilde;era travesti, las extracciones siempre fueron en quir&oacute;fano.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 1996 me extraje por primera vez silic&oacute;n, de las caderas, con un doctor en La Plata. En el a&ntilde;o 98, con el mismo doctor, en los gl&uacute;teos. Posteriormente, me retir&eacute; del busto para aplicarme pr&oacute;tesis, aunque teniendo parte del silic&oacute;n debajo de las pr&oacute;tesis y corrido a la zona de las axilas. En 2008, de regreso temporal en Argentina desde mi exilio, volv&iacute; a extraerme con un m&eacute;dico de Santa Fe una gran cantidad en caderas y nalgas. En 2009 tuve una intervenci&oacute;n en Madrid que no fue muy exitosa. Ya que siempre hay restos para sacar, en 2011 en M&eacute;xico tuve el recambio de pr&oacute;tesis y se quit&oacute; a&uacute;n m&aacute;s producto; lo mismo en 2012 en Colombia. Mi &uacute;ltima intervenci&oacute;n fue en Grecia, en 2018. Fue un intento de quitar lo m&aacute;s posible debajo de las axilas y hacer una reconstrucci&oacute;n del busto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a de hoy sigo haciendo consultas con distintos m&eacute;dicos, explorando nuevas t&eacute;cnicas, siempre en el &aacute;rea privada. <strong>De parte del Estado no hay ning&uacute;n tipo de asistencia, ni inter&eacute;s por estar al tanto de nuestra problem&aacute;tica. </strong>Despu&eacute;s de todo, somos s&oacute;lo travestis.
    </p><p class="article-text">
        Hace algunas semanas regres&eacute; a la Argentina para participar de la presentaci&oacute;n del libro del Archivo de la memoria trans, &ldquo;Nuestros C&oacute;digos&rdquo;, editado junto a Liliana Viola. Fue en el Congreso de la Naci&oacute;n, invitada por la diputada Mara Brauer. En el evento estuvieron presentes muchas mujeres trans mayores de 50 a&ntilde;os, de varias regiones del pa&iacute;s, gracias a que muchas viajaron a Buenos Aires durante los mismos d&iacute;as por el foro de VIH en la Fundaci&oacute;n Hu&eacute;sped. Cuando fue mi turno de tomar la palabra, viendo a mis compa&ntilde;eras de frente, no pude evitar apartarme brevemente de mi discurso programado para hablar de la realidad que nos persigue en relaci&oacute;n al envenenamiento con el silic&oacute;n. De la <strong>bomba de tiempo que todas las mujeres trans de nuestra generaci&oacute;n cargamos en nuestros cuerpos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Espero del Estado argentino y del sistema de salud p&uacute;blico un reconocimiento de la enfermedad, tanto en poblaciones trans como cis, y la capacitaci&oacute;n de los profesionales de la salud p&uacute;blica en el tema. Queremos poder acceder a tratamientos y consultas con profesionales dentro del circuito de hospitales p&uacute;blicos a nivel nacional, ya que en el &aacute;rea de la salud privada los profesionales est&aacute;n capacitados hace tiempo. En Estados Unidos, por ejemplo, existe un programa llamado &ldquo;<em>clean your body</em>&rdquo; (&ldquo;limpia tu cuerpo&rdquo;) que facilita la remoci&oacute;n del silic&oacute;n de la poblaci&oacute;n trans y operan un promedio de 10 personas por d&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Yo no juzgo a la compa&ntilde;era que me coloc&oacute; silic&oacute;n en todo el cuerpo porque en ese momento, dentro de la marginalidad compartida, que nos imped&iacute;a incluso acceder a cualquier consulta m&eacute;dica, <strong>esa compa&ntilde;era me ayud&oacute; a construir mi identidad con las herramientas que ten&iacute;amos disponibles</strong>. Hoy, quienes nos hemos inyectado silic&oacute;n, le decimos a las personas trans m&aacute;s j&oacute;venes que no lo hagan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>MBC/&nbsp;L. Goldin/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Belén Correa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mayores-40-envenenadas-silicon_129_10509291.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Sep 2023 09:15:39 +0000]]></pubDate>
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