<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Sapo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/sapo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Sapo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1047918" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[El cuento del sapo que habita en rincones oscuros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cuento-sapo-habita-rincones-oscuros_129_10516018.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4d2ce563-c5c4-4acd-8f94-2eeb8e057007_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El cuento del sapo que habita en rincones oscuros"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El sapo de esta historia cada tanto "caza una lagartija confiada, una babosa nacida después de una lluvia intensa, una hormiga que lleva su pesada carga al hormiguero". Puede llegar a vivir hasta 100 años y, si supera los crecimiento, si supera los 50, su crecimiento es exponencial. Entonces, puede engullir piezas mucho más grandes. Final abierto.</p></div><p class="article-text">
        Hay un sapo que habita en rincones oscuros. No se mueve nunca; su sistema vascular hace que pueda pasar la vida quieto, en tanto tenga de qu&eacute; alimentarse. Su alimentaci&oacute;n, como la de todos los animales de su especie, se basa en insectos, moluscos, gusanos y ar&aacute;cnidos: hormigas, mosquitos, moscas, saltamontes, escarabajos, mariposas, polillas, lib&eacute;lulas, grillos, babosas, caracoles, ara&ntilde;as y lombrices son presas habituales. Pero, si llegan al alcance de su larga lengua pegajosa, prefieren peque&ntilde;as serpientes, roedores, alima&ntilde;as, peces y huevos de ranas, o incluso, si crecen lo suficiente, algunos mam&iacute;feros de tama&ntilde;o mediano.
    </p><p class="article-text">
        El sapo es un cazador est&aacute;tico y oportunista: no dotado de largas patas para correr en velocidad ni de una musculatura privilegiada ni habilidad para el salto que le permita recorrer largas distancias como el le&oacute;n, el tigre, el perro, o incluso el gato dom&eacute;stico, espera inm&oacute;vil y silencioso a que su presa est&eacute; a una distancia &oacute;ptima para estirar la lengua con un r&aacute;pido movimiento eficaz. Tampoco posee un canto de sirena o el de ave capaz de atraer v&iacute;ctimas lejanas. Su lengua es su arma. No tiene papilas gustativas, por lo tanto no degusta ni saborea, es decir, no disfruta de sus presas, sino que posee un &oacute;rgano de funcionalidad absoluta: la lengua le permite matar para sobrevivir. Su saliva se espesa en contacto con el animal cazado y de este modo, puede sujetarlo impidi&eacute;ndole la huida. Suele cazar de noche y dormir de d&iacute;a, como el b&uacute;ho o la lechuza.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No tiene apuro el sapo, puede llegar a vivir hasta 100 años si está bien alimentado. Su crecimiento, si supera los 50, es exponencial... Hay algo que se modifica y lo vuelve aún más peligroso: a esa altura también puede matar porque sí.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El sapo de mi historia cada tanto caza una lagartija confiada, una babosa nacida despu&eacute;s de una lluvia intensa, una hormiga que lleva su pesada carga al hormiguero, una abeja que vuela cargada de polen a alimentar a su abeja reina, un mosquito ruidoso hinchado de sangre, una ratita huidiza. Pero lo que m&aacute;s hace mi sapo es esperar que la ara&ntilde;a que teje su tela en el rinc&oacute;n opuesto haya coleccionado la suficiente cantidad de moscas para ir en su b&uacute;squeda y, tras desplegar su larga lengua finita rosada y pegajosa, se zampa las moscas, la ara&ntilde;a y la tela completas. Hasta que llega otra ara&ntilde;a desprevenida y teje su tela. Y vuelta a empezar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No tiene apuro el sapo, puede llegar a vivir hasta 100 a&ntilde;os si est&aacute; bien alimentado. Su crecimiento, si supera los 50, es exponencial. Y adem&aacute;s, me consta, hay algo que se modifica y lo vuelve a&uacute;n m&aacute;s peligroso: a esa altura tambi&eacute;n puede matar porque s&iacute;, no solo por una cuesti&oacute;n de supervivencia (decir por venganza o porque le da satisfacci&oacute;n ser&iacute;a poco cient&iacute;fico; la ciencia todav&iacute;a no conoce las razones, pero atestigua evidencias). Entonces, puede engullir piezas mucho m&aacute;s grandes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Ese domingo, el Pater Familiae decidi&oacute; volver a hacer un asado. Hace a&ntilde;os que no hac&iacute;a uno. Abre la bolsa de carb&oacute;n despu&eacute;s de ubicar en una pira prolija las maderas del caj&oacute;n de frutas debajo de la parrilla para hacer el fuego. Si mal no recuerda, el &uacute;ltimo fue para el cumple de la Patrona, antes de la pandemia. Putea un poco: los vagos de los adolescentes ni piensan levantarse para ayudarlo. As&iacute; estamos. La Patrona mejor que siga durmiendo para darle la sorpresa. Adem&aacute;s, se va a despertar y le va a pedir que sigan buscando el gato que hace un par de d&iacute;as no aparece, y no tiene ganas de ir a tocar timbres otra vez.
    </p><p class="article-text">
        Igual le gusta todo ese ritual del fuego, es un d&iacute;a seminublado, el sol no lo va a matar; se trajo su vinito para ir calentando el garguero, la radio para escuchar las carreras, se compr&oacute; el diario de papel para darle una le&iacute;da por encima, qu&eacute; pa&iacute;s de mierda, se vuelven a afanar los picaportes de bronce, por eso &eacute;l puso de hierro negro en la puerta de entrada, cuando hace a&ntilde;os hab&iacute;a pasado tambi&eacute;n, el diario lo cuenta, y los chinos por qu&eacute; no se dejan de joder un poco, cosas as&iacute; piensa y decide que no va a hacerse m&aacute;s malasangre, si al final el diario sirve para envolver huevos y para prender el fuego. Hace un par de bollos con la tapa y contratapa, p&aacute;ginas 3, 4, 32,33 (cada vez m&aacute;s finito viene), las acomoda debajo de la pira de maderas tipo carpa india, y lo prende.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Está lindo el día. Mientras se van quemando las maderas, descorcha el vino y se sirve la primera copa. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Le gusta o&iacute;r el chisporroteo del fuego. Nunca usa alcohol de quemar para acelerar el encendido; le gusta as&iacute;, a pulm&oacute;n. Como en el metegol: molinete no vale. Se r&iacute;e de su propia ocurrencia. Est&aacute; lindo el d&iacute;a. Mientras se van quemando las maderas, descorcha el vino y se sirve la primera copa. Degusta: rico. Unos carboncitos encima y va queriendo. Baja la parrilla: hora de ubicar la tira, los chorizos, chinchulines. La molleja. La morcilla, para el final. Corta unas rodajas para ir picando con pancito, que compr&oacute; en la panader&iacute;a de la otra cuadra, junto al kiosco de diarios. Ya no es lo que era el pan. Claro, el costo de la harina. Cu&aacute;ndo se termina todo esto. Esto ya lo vivi&oacute;, es como los afanos del bronce. Hablando de bronce, va a necesitar el atizador y la pala para acomodar las brasas antes de tirar todo al asador. Las papas las va a poner sin aluminio, se olvid&oacute; de comprar, pero aparte le gustan as&iacute;, que se queme la c&aacute;scara, y como la Patrona no est&aacute;, tampoco van a discutir por eso. Hace tanto que no abre las puertas de metal que se hincharon bastante, est&aacute;n un poco torcidas y qued&oacute; un huequito abajo, as&iacute; que agarra una de las puertas, hace fuerza y se abren las dos. Se agacha, acerca la cabeza para buscar las herramientas en lo oscuro y lo &uacute;ltimo que ve es una larga lengua finita y rosada acercarse veloz.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Eso le pas&oacute; por no leer mi cuento del sapo que no se convierte en Pr&iacute;ncipe, que crece en los rincones oscuros y se alimenta de seres vivos. 
    </p><p class="article-text">
        <em>GS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Saidon]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cuento-sapo-habita-rincones-oscuros_129_10516018.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Sep 2023 09:18:20 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4d2ce563-c5c4-4acd-8f94-2eeb8e057007_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="134165" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4d2ce563-c5c4-4acd-8f94-2eeb8e057007_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="134165" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El cuento del sapo que habita en rincones oscuros]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4d2ce563-c5c4-4acd-8f94-2eeb8e057007_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cuentos,Sapo]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
