<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - neuronas]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/neuronas/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - neuronas]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1047972/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Las neuronas? No, estas son las células responsables de nuestra memoria emocional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/neuronas-no-son-celulas-responsables-memoria-emocional_1_12701986.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2aa80392-70a8-45d5-a2fd-98727cf71db3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Las neuronas? No, estas son las células responsables de nuestra memoria emocional"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una investigación publicada en la revista 'Nature' revela que los astrocitos son clave para consolidar nuestros recuerdos con carga emocional.</p></div><p class="article-text">
        Durante mucho tiempo, se pens&oacute; que las <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/neuronas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">neuronas</a> eran las &uacute;nicas responsables de <strong>almacenar y estabilizar los recuerdos</strong>, especialmente aquellos con una importante carga emocional. Por ejemplo, los que est&aacute;n relacionados con experiencias que nos dieron mucho miedo. Sin embargo, una nueva l&iacute;nea de investigaci&oacute;n est&aacute; cambiando por completo esta visi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Un estudio reciente del Centro RIKEN para la Ciencia del Cerebro (Jap&oacute;n), publicado en la revista <em>Nature</em>, revel&oacute; que otro tipo de c&eacute;lulas cerebrales, los <strong>astrocitos</strong>, desempe&ntilde;an un papel decisivo en la persistencia de los recuerdos emocionales en nuestra mente. Tradicionalmente, estas c&eacute;lulas que rodean a las neuronas se consideraban simples &ldquo;auxiliares&rdquo; que ayudaban al cebrero, pero el trabajo dirigido por el neurocient&iacute;fico Jun Nagai demuestra que su funci&oacute;n va mucho m&aacute;s all&aacute;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/1978503019407769809?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><h2 class="article-text"><strong>Metodolog&iacute;a: una investigaci&oacute;n con ratones</strong></h2><p class="article-text">
        Para llegar a esta conclusi&oacute;n, los investigadores analizaron la actividad de los astrocitos en ratones utilizando una t&eacute;cnica cl&aacute;sica de <strong>condicionamiento del miedo</strong>. Despu&eacute;s de recibir una descarga el&eacute;ctrica, los aniamles aprend&iacute;an a asociar una jaula con algo desagradable. M&aacute;s adelante, cuando volv&iacute;an a la misma jaula sin recibir la descarga, mostraban se&ntilde;ales de miedo, como quedarse inm&oacute;viles, lo que indicaba que recordaban la experiencia anterior.
    </p><p class="article-text">
        Las neuronas producen una prote&iacute;na llamada Fos al activarse, y las experiencias tambi&eacute;n pueden desencadenar la<strong> producci&oacute;n de Fos en algunos astrocitos</strong>. Sabiendo esto, los investigadores dise&ntilde;aron un sistema que les permit&iacute;a ver en qu&eacute; momento se activaba esta prote&iacute;na en los astrocitos, diferenci&aacute;ndolos de las neuronas.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados fueron sorprendentes. Durante el <strong>aprendizaje inicial</strong>, cuando los ratones experimentaban el choque, casi no se activaban astrocitos. Sin embargo, durante el <strong>recuerdo</strong>, cuando estos animales volv&iacute;an a la jaula, se observ&oacute; una fuerte activaci&oacute;n de los astrocitos marcados, especialmente en regiones asociadas con la emoci&oacute;n y la memoria, como la am&iacute;gdala. Esto sugiere que estas c&eacute;lulas son especialmente relevantes en la recuperaci&oacute;n de recuerdos ya consolidados.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Aplicaciones a futuro</strong></h2><p class="article-text">
        El equipo sostiene que este descubrimiento podr&iacute;a ser clave en la investigaci&oacute;n de trastornos relacionados con los recuerdos, como el <strong>estr&eacute;s postraum&aacute;tico</strong>. &ldquo;Estos hallazgos podr&iacute;an conducir a nuevos enfoques terap&eacute;uticos dirigidos al interruptor de memoria astroc&iacute;tico, dando lugar a terapias que amortig&uuml;en suavemente los recuerdos traum&aacute;ticos y preserven otros&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; Nagai.
    </p><p class="article-text">
        El investigador tambi&eacute;n sostuvo que estos resultados podr&iacute;an inspirar el <strong>desarrollo de nuevos modelos de inteligencia artificial </strong>m&aacute;s parecidos al funcionamiento de la memoria humana. &ldquo;Los sistemas de IA actuales consumen muchos datos y mucha energ&iacute;a. Al aprender de los astrocitos, que seleccionan recuerdos eficientemente en funci&oacute;n de la relevancia emocional y la recurrencia, podr&iacute;amos dise&ntilde;ar sistemas de IA m&aacute;s eficientes energ&eacute;ticamente y sensibles al contexto que recuerden lo justo&rdquo;, explic&oacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/neuronas-no-son-celulas-responsables-memoria-emocional_1_12701986.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Oct 2025 12:36:45 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2aa80392-70a8-45d5-a2fd-98727cf71db3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1667597" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2aa80392-70a8-45d5-a2fd-98727cf71db3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1667597" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Las neuronas? No, estas son las células responsables de nuestra memoria emocional]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2aa80392-70a8-45d5-a2fd-98727cf71db3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[neuronas,Cerebro,Memoria,recuerdos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un estudio revela los cambios que “esculpen” el cerebro de la madre durante el embarazo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/estudio-revela-cambios-esculpen-cerebro-madre-durante-embarazo_1_11658110.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3db0840f-32c4-4f37-975b-da04c65901d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un estudio revela los cambios que “esculpen” el cerebro de la madre durante el embarazo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los escáneres y análisis a una madre antes, durante y después de la gestación muestran por primera vez el “ajuste fino” que experimentan los circuitos neuronales durante el proceso, y ayudarán a conocer mejor un aspecto clave de la salud de las mujeres.</p></div><p class="article-text">
        <strong>El cerebro de la madre pierde una gran cantidad de </strong><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Sustancia_gris" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>materia gris</strong></a><strong> durante el embarazo, al tiempo que mejora su conectividad. </strong>Esta aparentemente contradicci&oacute;n forma parte de las conclusiones del estudio detallado del embarazo de una mujer primeriza de 38 a&ntilde;os desde antes de la concepci&oacute;n hasta dos a&ntilde;os despu&eacute;s el parto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los resultados se publican este lunes <a href="https://www.nature.com/articles/s41593-024-01741-0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la revista&nbsp;</a><a href="https://www.nature.com/articles/s41593-024-01741-0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nature Neurology</em></a> y el sujeto del seguimiento es una de las autoras del art&iacute;culo, la investigadora <a href="https://cnlm.uci.edu/chrastil/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Elizabeth Chrastil</a>, de la Universidad de California, Irvine, que se someti&oacute; a 26 esc&aacute;neres cerebrales, adem&aacute;s de an&aacute;lisis de sangre semanales, durante el proceso que llev&oacute; al nacimiento de su primer hijo en 2020.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El equipo liderado por <a href="https://jacobs.psych.ucsb.edu/people/laura-pritschet" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Laura Pritschet</a> observ&oacute; <strong>una disminuci&oacute;n &ldquo;pronunciada&rdquo; del volumen de materia gris y del grosor de la corteza cerebral, adem&aacute;s de un aumento del volumen ventricular y del l&iacute;quido cefalorraqu&iacute;deo.</strong> Los datos tambi&eacute;n mostraron que aument&oacute; la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Sustancia_blanca" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sustancia blanca</a>, que en algunas &aacute;reas mejor&oacute; la conectividad, y que solo unas pocas regiones &mdash;apenas un 20%&mdash; permanecieron intactas. Estos cambios se asociaron con el aumento de los niveles de las hormonas estradiol y progesterona y las exploraciones se compararon con los cambios cerebrales observados en ocho individuos de control. 
    </p><p class="article-text">
        Algunos de estos cambios persistieron hasta dos a&ntilde;os despu&eacute;s del parto, incluida la reducci&oacute;n del volumen y el grosor corticales, mientras que otros regresaron a niveles similares a los de antes de la concepci&oacute;n alrededor de dos meses despu&eacute;s del nacimiento.&nbsp;Una transformaci&oacute;n que los cient&iacute;ficos a&uacute;n no comprenden bien, pero con<strong> implicaciones para la salud mental femenina y la predicci&oacute;n de problemas como la </strong><a href="https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/postpartum-depression/symptoms-causes/syc-20376617" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>depresi&oacute;n posparto</strong></a><strong> o los efectos neurol&oacute;gicos vinculados a la preeclampsia.</strong>
    </p><h2 class="article-text">Una coreograf&iacute;a de cambios</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestro resultado ofrece el primer mapa detallado del cerebro humano durante la gestaci&oacute;n&rdquo;, explica <a href="https://psych.ucsb.edu/people/faculty/emily-jacobs" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Emily Jacobs</a>, investigadora de la Universidad de California, Santa Barbara. &ldquo;El cerebro de la madre experimenta toda esta coreograf&iacute;a de cambios durante el embarazo y por fin somos capaces de observar el proceso en tiempo real&rdquo;. Los estudios anteriores, como <a href="https://www.nature.com/articles/s41593-023-01513-2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el del equipo de la espa&ntilde;ola Susana Carmona</a> &mdash;explica&mdash;, capturaban momentos concretos, antes y despu&eacute;s del embarazo, pero las im&aacute;genes de alta precisi&oacute;n han permitido ver cambios de gran envergadura semana tras semana. &ldquo;Nunca hab&iacute;amos presenciado lo que hace el cerebro en la <em>niebla</em> de esa metamorfosis&rdquo;, sostiene Jacobs.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El cerebro de la madre experimenta toda esta coreografía de cambios durante el embarazo y por fin somos capaces de observar el proceso en tiempo real</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Emily Jacobs </span>
                                        <span>—</span> Investigadora de la Universidad de California, Santa Barbara
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para Chrastil, sujeto de las pruebas y coautora del trabajo, uno de los hechos m&aacute;s impactantes que han documentado es que la sustancia blanca, que son las conexiones entre los axones y tiene que ver con la calidad de las conexiones, tuvo un incremento durante el segundo y el tercer trimestre de embarazo y volvi&oacute; a la normalidad hacia el final. &ldquo;Eso es algo que no habr&iacute;as visto con un an&aacute;lisis de antes y despu&eacute;s&rdquo;, asegura. &ldquo;Ser capaces de capturar esos pasos intermedios puede permitirnos entender con precisi&oacute;n el despliegue que ocurre en el curso del embarazo&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-7GVg05SGxGE-6432', 'youtube', '7GVg05SGxGE', document.getElementById('yt-7GVg05SGxGE-6432'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-7GVg05SGxGE-6432 src="https://www.youtube.com/embed/7GVg05SGxGE?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de inspirarse en trabajos como el del equipo espa&ntilde;ol que ha <a href="https://www.agenciasinc.es/Reportajes/Matrescencia-un-nuevo-estudio-confirma-los-cambios-cerebrales-en-las-madres" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comparado el cerebro de 110 mujeres</a> en el tercer trimestre de gestaci&oacute;n con el de mujeres que nunca han estado encintas, la idea para realizar el seguimiento de una mujer embarazada surgi&oacute; de un trabajo anterior de Laura Pritschet, <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32621974/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado en 2020</a>. &ldquo;Ella fue el sujeto de estudio y escane&oacute; su cerebro cada 24 horas durante el ciclo menstrual completo de 30 d&iacute;as&rdquo;, explica Jacobs. &ldquo;Se ve&iacute;a el flujo de hormonas y los cambios en el cerebro y eso nos hizo pensar: tenemos que hacer esto durante el embarazo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El embarazo &ldquo;esculpe&rdquo; el cerebro</h2><p class="article-text">
        Un dato impactante es que m&aacute;s del 80% de las regiones cerebrales que estudiaron con el esc&aacute;ner semana a semana experimentaron reducciones en el volumen de materia gris, lo que equivale a una media del 4% de reducci&oacute;n total de volumen del cerebro. Sin embargo, <strong>esto no debe considerarse equivalente a p&eacute;rdida de funci&oacute;n cognitiva</strong>. &ldquo;A veces la gente se inquieta cuando escucha que el volumen de materia gris desciende durante el embarazo y piensan: uy, eso no puede ser bueno&rdquo;, explica Jacobs. &ldquo;Pero no tiene por qu&eacute; ser algo malo. De hecho, este cambio probablemente refleja el ajuste fino de los circuitos neuronales, un proceso adaptativo que permite al cerebro ser m&aacute;s especializado&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Este cambio probablemente refleja el ajuste fino de los circuitos neuronales, un proceso adaptativo que permite al cerebro ser más especializado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Emily Jacobs</span>
                                        <span>—</span>  Investigadora de la Universidad de California, Santa Barbara
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para explicarlo, Jacobs usa una analog&iacute;a con el <em>David</em> de Miguel &Aacute;ngel. &ldquo;El artista empez&oacute; con ese gran bloque de m&aacute;rmol y la belleza subyacente es revelada a trav&eacute;s del arte de retirar el material con delicadeza&rdquo;, asegura. &ldquo;Con el cerebro este proceso sucede en las primeras etapas del desarrollo, pasa de nuevo en la pubertad y lo que vemos en el embarazo probablemente sea un refinamiento cortical. Cuando miramos los datos por primera vez y vimos este declive en el tiempo nos quedamos asombradas, pod&iacute;as ver el esculpido del cerebro desarroll&aacute;ndose semana tras semana&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/60fa4471-5451-4f5b-9074-1eec4ac84b68_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/60fa4471-5451-4f5b-9074-1eec4ac84b68_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/60fa4471-5451-4f5b-9074-1eec4ac84b68_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/60fa4471-5451-4f5b-9074-1eec4ac84b68_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/60fa4471-5451-4f5b-9074-1eec4ac84b68_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/60fa4471-5451-4f5b-9074-1eec4ac84b68_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/60fa4471-5451-4f5b-9074-1eec4ac84b68_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Cambios la materia gris cortical durnate la gestación. Los colores más oscuros indican las regiones más afectadas."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Cambios la materia gris cortical durnate la gestación. Los colores más oscuros indican las regiones más afectadas.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Esto es parte de la vida humana, ajustado evolutivamente durante miles de a&ntilde;os, y no es necesariamente algo malo&rdquo;, a&ntilde;ade Chrastil. &ldquo;Probablemente hay alg&uacute;n beneficio funcional que a&uacute;n no sabemos cu&aacute;l es. Debe de haber algunas contrapartidas, pero tambi&eacute;n alg&uacute;n tipo de maximizaci&oacute;n de la capacidad de la persona&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Un jaque a todo el sistema</h2><p class="article-text">
        Para Susana Carmona, investigadora principal del Grupo&nbsp;<a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Neuromaternal</a>&nbsp;del Instituto de Investigaci&oacute;n Sanitaria Gregorio Mara&ntilde;&oacute;n, el trabajo es una aportaci&oacute;n muy valiosa que contin&uacute;a la l&iacute;nea de lo investigado anteriormente por ella y su equipo. &ldquo;En lugar de tener muchos sujetos, ellas tienen un solo sujeto, pero en muchos puntos temporales&rdquo;, explica a elDiario.es. &ldquo;Eso les ha permitido dibujar de una forma mucho m&aacute;s fina ese descenso de la materia gris, que cuadra con todo lo que hemos ido viendo nosotras estos siete a&ntilde;os&rdquo;. Aunque se ve una p&eacute;rdida de volumen, no significa que se produzca un problema. &ldquo;Evolutivamente no tiene ning&uacute;n sentido que haya da&ntilde;o y los estudios longitudinales a largo plazo demuestran lo contrario, el embarazo tiene un efecto protector&rdquo;, recalca.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Evolutivamente no tiene ningún sentido que haya daño y los estudios longitudinales a largo plazo demuestran lo contrario, el embarazo tiene un efecto protector</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Susana Carmona</span>
                                        <span>—</span> Investigadora principal del Grupo Neuromaternal del Instituto de Investigación Sanitaria Gregorio Marañón
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; sentido tienen todos estos cambios desde el punto de vista biol&oacute;gico y evolutivo? &ldquo;Lo que sabemos es que el embarazo pone en jaque a todo el sistema, modifica todo el cuerpo de la mujer a trav&eacute;s de la creaci&oacute;n de un nuevo &oacute;rgano, que es la placenta, que libera hormonas que son mensajeros que le dicen al cuerpo que tiene que funcionar de forma completamente diferente&rdquo;, relata Carmona. Aunque no hay pruebas sobre los efectos cognitivos de estos cambios, en algunos estudios se ha visto una relaci&oacute;n con c&oacute;mo punt&uacute;an las madres el v&iacute;nculo con sus hijos. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a037b9b-14ff-40e6-8142-3b2c5c5891d1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a037b9b-14ff-40e6-8142-3b2c5c5891d1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a037b9b-14ff-40e6-8142-3b2c5c5891d1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a037b9b-14ff-40e6-8142-3b2c5c5891d1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a037b9b-14ff-40e6-8142-3b2c5c5891d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a037b9b-14ff-40e6-8142-3b2c5c5891d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9a037b9b-14ff-40e6-8142-3b2c5c5891d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La investigadora Elizabeth Chrastiln, ante el escáner de resonancia magnética con el que estudiaron su cerebro."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La investigadora Elizabeth Chrastiln, ante el escáner de resonancia magnética con el que estudiaron su cerebro.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;En modelos animales s&iacute; vemos que las hormonas modifican el cerebro y hacen que la cr&iacute;a sea especialmente relevante para la madre&rdquo;, explica Carmona. &ldquo;Luego es la cr&iacute;a la que modula el circuito, es decir, los pap&aacute;s tambi&eacute;n pueden llegar por esta otra v&iacute;a y las madres adoptivas &mdash;matiza&mdash;, pero la gestaci&oacute;n te lo pone todo muy r&aacute;pido&rdquo;.&nbsp;En su opini&oacute;n, estos cambios generan una especie de &ldquo;efecto t&uacute;nel&rdquo;. &ldquo;Se podr&iacute;a decir que, de repente, la cr&iacute;a tiene la capacidad de secuestrar los recursos cognitivos de la madre, aunque con muchas precauciones&rdquo;, afirma.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los hallazgos se alinean con los revelados previamente en madres primerizas, lo que sugiere que los cambios cerebrales inducidos por el embarazo pueden ser un fenómeno ubicuo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Magdalena Martínez-García</span>
                                        <span>—</span> Investigadora de la Universidad de California
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Otros investigadores, como <a href="https://webs.uab.cat/vilarroya/es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Oacute;scar Vilarroya</a>, director de investigaci&oacute;n en la Universidad Aut&oacute;noma de Barcelona y el Hospital del Mar Research Institute, consideran que el nuevo estudio de Pritschet  y su equipo es relevante, pero tiene una debilidad principal. &ldquo;Hay que tener en cuenta que es solo un sujeto y eso hace muy dif&iacute;cil sacar conclusiones y generalizar los hallazgos a la poblaci&oacute;n, y mucho menos que se puedan sacar implicaciones pr&aacute;cticas&rdquo;, subraya. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/908260f6-c503-448b-a112-3519f6aaf1ee_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/908260f6-c503-448b-a112-3519f6aaf1ee_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/908260f6-c503-448b-a112-3519f6aaf1ee_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/908260f6-c503-448b-a112-3519f6aaf1ee_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/908260f6-c503-448b-a112-3519f6aaf1ee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/908260f6-c503-448b-a112-3519f6aaf1ee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/908260f6-c503-448b-a112-3519f6aaf1ee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La doctora Elizabeth Chrastiln con su hijo recién nacido en 2020."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La doctora Elizabeth Chrastiln con su hijo recién nacido en 2020.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Los hallazgos corticales cerebrales se alinean con los revelados previamente por estudios longitudinales de cohortes m&aacute;s amplios en madres primerizas, lo que sugiere que los cambios cerebrales inducidos por el embarazo pueden ser un fen&oacute;meno ubicuo&rdquo;, a&ntilde;ade <a href="https://psych.ucsb.edu/people/researchers/magdalena-martinez-garcia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Magdalena Mart&iacute;nez-Garc&iacute;a</a>, investigadora posdoctoral en el Departamento de Ciencias Psicol&oacute;gicas y del Cerebro de la Universidad de California, Santa Barbara en declaraciones al <a href="https://sciencemediacentre.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">SMC</a>.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Nuestra ignorancia tiene consecuencias&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Las autoras inciden en que estos cambios hormonales en el cerebro humano no son exclusivos de las mujeres. &ldquo;No puede estar m&aacute;s lejos de la realidad&rdquo;, explica Jacobs. &ldquo;Las hormonas son neurorreguladores clave para los dos sexos&rdquo;. Por otro lado, encuadran este trabajo en un contexto m&aacute;s amplio, en el que los estudios sobre la salud de las mujeres no han recibido ni atenci&oacute;n ni financiaci&oacute;n durante d&eacute;cadas. &ldquo;Sobre la neurobiolog&iacute;a del embarazo hay mucho que a&uacute;n no entendemos, pero no es porque las mujeres seamos demasiado complicadas, ni porque el embarazo sea un gran misterio, es el resultado del hecho de que las ciencias biom&eacute;dicas han ignorado hist&oacute;ricamente la salud de las mujeres&rdquo;, subraya.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos en 2024 y este es la primera vez que echamos un vistazo a esta fascinante transici&oacute;n neurobiol&oacute;gica&rdquo;, insiste la investigadora. &ldquo;Nuestra ignorancia tiene consecuencias, los cient&iacute;ficos no tienen los datos que necesitamos para predecir la depresi&oacute;n posparto antes de que se manifieste, no tenemos los datos que hacen falta para entender la preeclampsia y la salud mental femenina de los &uacute;ltimos a&ntilde;os de vida. Necesitamos mejores datos&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/estudio-revela-cambios-esculpen-cerebro-madre-durante-embarazo_1_11658110.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Sep 2024 09:53:20 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3db0840f-32c4-4f37-975b-da04c65901d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="384354" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3db0840f-32c4-4f37-975b-da04c65901d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="384354" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un estudio revela los cambios que “esculpen” el cerebro de la madre durante el embarazo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3db0840f-32c4-4f37-975b-da04c65901d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Embarazo,Cerebro,neuronas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Este pequeño organismo marino contiene la clave sobre el origen de las neuronas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/placozoos-origen-neuronas-evolucion_1_10528325.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ddd5b87d-2f4a-4efc-acc2-5f6cc8b5c3a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Este pequeño organismo marino contiene la clave sobre el origen de las neuronas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El estudio de los placozoos indica que los componentes básicos de la neurona se formaron hace 800 millones de años en animales ancestrales que vivían en mares poco profundos de la antigua Tierra
</p><p class="subtitle">La ciencia busca cómo detectar el párkinson y el cáncer por el olor</p></div><p class="article-text">
        Los <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Placozoa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">placozoos</a> son unas peque&ntilde;as criaturas marinas que se pegan a las superficies. Tan insignificantes, que fueron descubiertas por el zo&oacute;logo alem&aacute;n Franz Eilhard Schulze en 1883 en las paredes de un acuario marino. Durante d&eacute;cadas, su existencia pas&oacute; bastante desapercibida para los bi&oacute;logos, hasta que en la d&eacute;cada de 1970 se reconoci&oacute; que componen uno de los cinco linajes principales de animales &mdash;junto con <em>Ctenophora</em> (medusas), <em>Porifera</em> (esponjas), <em>Cnidaria</em> (corales, an&eacute;monas de mar y medusas) y <em>Bilateria</em> (todos los otros animales)&mdash; y se estim&oacute; que aparecieron por primera vez en la Tierra hace unos 800 millones de a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, un equipo de investigadores del Centro de Regulaci&oacute;n Gen&oacute;mica de Barcelona (<a href="https://www.crg.eu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">CRG</a>)  estudi&oacute; estos organismos con detalle y descubri&oacute; que <strong>contienen algunos de los componentes b&aacute;sicos de la neurona</strong>, pero mucho antes de que estas unidades b&aacute;sicas del sistema nervioso aparecieran en la evoluci&oacute;n. El resultado, que se publica este martes <a href="http://dx.doi.org/10.1016/j.cell.2023.08.027" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la revista </a><a href="http://dx.doi.org/10.1016/j.cell.2023.08.027" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Cell</em></a>, les lleva a interpretar que algunos de estos componentes b&aacute;sicos del sistema nervioso se formaron en los primeros animales ancestrales, aportando nuevas pistas de c&oacute;mo aparecieron.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Un &ldquo;trampol&iacute;n evolutivo&rdquo;</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Hace tiempo que sabemos que estos organismos tienen una posici&oacute;n filogen&eacute;tica clave en la historia de los animales y es por eso que empezamos a estudiarlos&rdquo;, explica el coautor del estudio,<a href="https://xgrau.github.io/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Xavier Grau-Bov&eacute;</a>, a <a href="http://elDiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>.&nbsp;&ldquo;Lo que vemos es que, aunque no tienen neuronas, a nivel molecular presentan similitudes a las neuronas de otros animales. Es decir, al menos la mitad de los elementos necesarios para una sinapsis ya est&aacute;n regulados en el ancestro, y la otra mitad aparecieron m&aacute;s tarde&rdquo;.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=x8o6cjm" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        Lo que observaron los investigadores es que, aunque no tienen tienen sistema nervioso, los placozoos coordinan su comportamiento gracias a c&eacute;lulas llamadas &ldquo;peptid&eacute;rgicas&rdquo; porque liberan peque&ntilde;os p&eacute;ptidos y pueden dirigir el movimiento o la alimentaci&oacute;n del animal. Para estudiar el origen de estas c&eacute;lulas emplearon una serie de t&eacute;cnicas moleculares y modelos computacionales para comprender c&oacute;mo evolucionaron los tipos de c&eacute;lulas placozoarias y reconstruir c&oacute;mo podr&iacute;an haber sido y funcionado nuestros ancestros antiguos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para su sorpresa, las c&eacute;lulas que liberan p&eacute;ptidos compart&iacute;an muchas similitudes con las neuronas, un tipo de c&eacute;lula que no apareci&oacute; hasta muchos millones de a&ntilde;os despu&eacute;s en animales m&aacute;s avanzados como la <em>bilateria</em>.&nbsp;Los an&aacute;lisis entre especies revelaron que estas similitudes son exclusivas de los placozoos y no aparecen en otros animales de ramificaci&oacute;n temprana, como las esponjas o las medusas peine (cten&oacute;foros).&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esto nos permite responder cuestiones tan interesantes como si se ha inventado el sistema nervioso más de una vez o se ha inventado por partes 
</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Xavier Grau </span>
                                        <span>—</span> Investigador del Centro de Regulación Genómica de Barcelona (CRG)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Nos sorprendieron los paralelismos&rdquo;, a&ntilde;ade el primer coautor del art&iacute;culo, <a href="https://scholar.google.com/citations?user=fxYIWLgAAAAJ&amp;hl=en" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">Sebasti&aacute;n R. Najle</span></a>. &ldquo;Las c&eacute;lulas peptid&eacute;rgicas placozoarias tienen muchas similitudes con las c&eacute;lulas neuronales primitivas, incluso si a&uacute;n no hemos llegado a ese punto.&nbsp;<strong>Es como mirar un trampol&iacute;n evolutivo&rdquo;.&nbsp;</strong>&ldquo;Estamos observando una parte esencial de lo que constituye una neurona en los organismos modernos y esto nos permite ver en qu&eacute; punto de la evoluci&oacute;n apareci&oacute;&rdquo;, asegura Grau. &ldquo;Esto nos permite responder cuestiones tan interesantes como si se ha inventado el sistema nervioso m&aacute;s de una vez o se ha inventado por partes&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Completando el puzzle</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Que se encuentren genes ancestrales de c&eacute;lulas actuales (neuronas o cualquier otra) no es ninguna sorpresa&rdquo;, asegura el neurocient&iacute;fico y divulgador Xurxo Mari&ntilde;o. &ldquo;A mi entender lo interesante es, adem&aacute;s de poner una fecha para esos genes ancentrales, que la bater&iacute;a de genes que encuentran sirve para definir un poco mejor el puzzle evolutivo de relaciones entre cten&oacute;foros, cnidarios, placozoos y bilaterales (nosotros y muchos m&aacute;s)&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A falta de estudiar los detalles, el catedr&aacute;tico de Medicina <a href="https://www.um.es/acc/academico/271/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luis Puelles</a> considera que la conclusi&oacute;n de este nuevo estudio es interesante y da &ldquo;importantes precisiones evolutivas dentro de lo que en el campo se supon&iacute;a previamente, acerca de que las neuronas individuales son de origen muy antiguo en invertebrados&rdquo;. En cualquier caso, recuerda, &ldquo;aunque la familia de las neuronas peptid&eacute;rgicas es importante, hay otros tipos de neuronas supuestamente no peptid&eacute;rgicas (aunque nunca se sabe si cualquier neurona puede secretar p&eacute;ptidos a&uacute;n no descubiertos)&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.umh.es/contenido/Estudios/:persona_36984/datos_es.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Salvador Mart&iacute;nez</a>, catedr&aacute;tico e investigador del Instituto de Neurociencias UMH-CSIC, tambi&eacute;n cree que es un art&iacute;culo muy bien argumentado metodol&oacute;gica y conceptualmente. &ldquo;Puede ayudar a entender&nbsp;el proceso por el cual un grupo de c&eacute;lulas&nbsp;de organismos multicelulares, que se regula con fen&oacute;menos&nbsp;paracrinos es predecesor de un sistema de c&eacute;lulas&nbsp;conectadas neurales con propiedades selectivas de conectividad selectiva&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;Un aspecto relevante para entender c&oacute;mo surgieron en las c&eacute;lulas de un organismo simple&nbsp;las propiedades funcionales&nbsp;de neuronas&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">El &ldquo;amanecer&rdquo; de la neurona</h3><p class="article-text">
        Los autores recalcan que las c&eacute;lulas peptid&eacute;rgicas est&aacute;n lejos de ser una verdadera neurona, ya que carecen de los componentes para el extremo receptor de un mensaje neuronal (postsin&aacute;ptico) o de los componentes necesarios para conducir se&ntilde;ales el&eacute;ctricas.&nbsp;El resultado indica que estas c&eacute;lulas se comunicaban mediante neurop&eacute;ptidos, pero con el tiempo obtuvieron nuevos m&oacute;dulos gen&eacute;ticos que les permitieron crear estructuras postsin&aacute;pticas, formar axones y dendritas y crear canales i&oacute;nicos que generan se&ntilde;ales el&eacute;ctricas r&aacute;pidas: innovaciones que fueron fundamentales para el surgimiento de las neuronas hace alrededor de cien millones de a&ntilde;os a&ntilde;os despu&eacute;s de que los antepasados de los placozoos aparecieran por primera vez en la Tierra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En sentido metaf&oacute;rico, de confirmarse estos resultados, podr&iacute;amos estar asistiendo a un amanecer los componentes de la neurona en los mares poco profundos de la antigua Tierra, y de manera muy remota e indirecta, a los pasos que condujeron a la aparici&oacute;n de nuestro cerebro (se cree que la primera neurona moderna se origin&oacute; en el ancestro com&uacute;n de los cnidarios y bilaterales hace unos 650 millones de a&ntilde;os).&nbsp;Eso s&iacute;, a&uacute;n falta por conocer con detalle la historia evolutiva de los sistemas nerviosos y estudiar a fondo otros grupos animales para comparar la expresi&oacute;n de sus genes.&nbsp;&ldquo;No es como si hubi&eacute;ramos encontrado al tatarabuelo de las neuronas, sino m&aacute;s bien como haber hallado una pieza clave y suelta en estas criaturas&rdquo;, precisa Grau. &ldquo;La primera pieza b&aacute;sica del sistema nervioso y un primer paso en su evoluci&oacute;n&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/placozoos-origen-neuronas-evolucion_1_10528325.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Sep 2023 09:18:52 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ddd5b87d-2f4a-4efc-acc2-5f6cc8b5c3a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3666697" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ddd5b87d-2f4a-4efc-acc2-5f6cc8b5c3a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3666697" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Este pequeño organismo marino contiene la clave sobre el origen de las neuronas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ddd5b87d-2f4a-4efc-acc2-5f6cc8b5c3a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[neuronas,Ciencia]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
