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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Sandrine Piau]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Sandrine Piau]]></description>
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      <title><![CDATA[Los premios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/premios_129_10597945.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e3f957aa-8aac-4d7d-8097-a1e42908ce52_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los premios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dos discos. En uno, las rivales cantan. En el otro, solo se oye la voz de quien oye. En ambos aparece una misma cantante, la extraordinaria soprano Véronique Gens, premiada como “Artista del año”. Ese y otros reconocimientos en el galardón más importante en el mundo del disco clásico, el que otorga anualmente la revista inglesa Gramophone. Novedades y rescates en la red, entre las redes.</p></div><p class="article-text">
        Una de las cantantes ten&iacute;a la voz m&aacute;s cristalina y brillante. La otra pose&iacute;a un timbre m&aacute;s oscuro. Aterciopelado, dir&iacute;an los amantes de las met&aacute;foras. Madame Dugazon y Madame Saint-Huberty fueron las estrellas de la Op&eacute;ra-Comique y de la Op&eacute;ra de Par&iacute;s a fines del siglo XVIII. No se sabe si se odiaban o no. S&iacute; que jam&aacute;s cantaron juntas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>V&eacute;ronique Gens</strong>, nacida en 1966, debut&oacute; a los 20 a&ntilde;os, cuando a&uacute;n estudiaba en el Conservatorio de Par&iacute;s, como cantante en el grupo <strong>Les Arts Florissants</strong>, uno de los m&aacute;s importantes en el estudio y la aplicaci&oacute;n de las pr&aacute;cticas interpretativas del barroco franc&eacute;s y en el auge de ese repertorio a partir de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo pasado. Y dos a&ntilde;os despu&eacute;s, en una grabaci&oacute;n de <em>The Fairy Queen</em>, de <strong>Henry Purcell</strong>, compart&iacute;a el elenco con otra de las grandes cantantes de su generaci&oacute;n, la soprano <strong>Sandrine Piau</strong>, nacida en 1965, que tambi&eacute;n hab&iacute;a conocido a <strong>William Christie</strong>, el director del grupo, en el Conservatorio &ndash;donde estudiaba arpa&ndash;. 
    </p><p class="article-text">
        Gens y Piau actuaron juntas infinidad de veces. Y grabaron, el a&ntilde;o pasado, el disco que acaba de ganar el premio <em>Gramophone</em>, el m&aacute;s prestigioso en el &aacute;mbito de la m&uacute;sica cl&aacute;sica, en el rubro &ldquo;voz con ensamble&rdquo;. El disco se titula, obviamente, Rivales, y recorre el repertorio de arias y d&uacute;os de &oacute;pera que la Dugazon y la Saint-Hubert cantaron (aunque nunca juntas). 
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    </figure><p class="article-text">
        Gens construye un cuadro de dramatismo supremo en una escena de <em>Ariadne dans la l&rsquo;isle de Naxos</em>, de <strong>Jean Fr&eacute;d&eacute;ric Edelmann</strong>; Piau corta el aliento &ndash;de quien escucha&ndash; en &ldquo;Se mai senti&rdquo;, de una &oacute;pera temprana de <strong>Christoph Willibald Gluck</strong>, <em>La clemenza de Tito</em>, que m&aacute;s adelante &eacute;l recicl&oacute; en <em>Iphig&eacute;nie en Tauride</em>. Y ambas deslumbran &ndash;y empastan/contrastan como los dioses (o las diosas)&ndash; en piezas de <strong>Johann Christian Bach</strong> y <strong>Nicolas Dalayrac</strong>. La notable orquesta barroca <strong>Le Concert de la Loge</strong> &ndash;con cuerdas de tripa, flautas de madera y ty cornos sin pistones&ndash; fundada y dirigida por <strong>Julien Chauvin</strong>, es, eventualmente, parte indisoluble de la fiesta, al igual que la exquisita grabaci&oacute;n del sello franc&eacute;s Alpha. Pero donde se encuentra la ra&iacute;z del premio (los otros candidatos en la categor&iacute;a eran <em>Contra tenor</em>, un recital del extraordinario tenor <strong>Michael Spyres</strong>, y una colecci&oacute;n de arias del bel canto franc&eacute;s por la soprano <strong>Lisette Oropesa</strong>) es en uno de los caballitos de batalla de la cr&iacute;tica especializada internacional: la imaginaci&oacute;n a la hora de elegir el repertorio. Las rivales de Gens y Piau traen a la vida una serie de obras y compositores &shy;&ndash;Monsigny, Loiseau, los mencionados Dalayrac y Edelmann&ndash; que, junto con los (apenas) m&aacute;s conocidos Gluck, Gr&eacute;try y Cherubini conforman un universo est&eacute;tico tan interesante como bello. 
    </p><p class="article-text">
        Pero Gens, la &ldquo;artista del a&ntilde;o&rdquo;, edit&oacute; un disco m&aacute;s en 2023, su versi&oacute;n (ahora de referencia para el futuro) de <em>La voz humana</em>, una de las obras m&aacute;s geniales y at&iacute;picas del siglo XX. Una &oacute;pera situada por afuera de todos los &ldquo;ismos&rdquo; de su &eacute;poca, tan alejada del pasado como de su presente, donde uno de los personajes est&aacute; del otro lado del tel&eacute;fono y su voz solo puede ser adivinada en las r&eacute;plicas de esa mujer que esper&oacute; el llamado cinco a&ntilde;os y que escucha a quien la ha abandonado. <strong>Francis Poulenc</strong>, brazo musical del surrealismo en los a&ntilde;os 20, art&iacute;fice mayor de la canci&oacute;n menor y autor, en 1943, de una cantata llamada <em>Figure humaine</em> &ndash;ocho poemas de <strong>Paul &Eacute;luard</strong> que conclu&iacute;an con el famoso &ldquo;Libert&eacute;&rdquo; y con la nota m&aacute;s aguda escita jam&aacute;s para una soprano de coro&ndash;, prohibida por el gobierno colaboracionista. Con un miedo indecible a la muerte y atormentado por la culpa que le produc&iacute;a su homosexualidad, Poulenc se convirti&oacute; en lo m&aacute;s parecido a un militante musical del catolicismo despu&eacute;s de la crisis m&iacute;stica que sigui&oacute; a la depresi&oacute;n causada por la muerte de su pareja, <strong>Lucien Roubert</strong>, en 1955. 
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    </figure><p class="article-text">
        Los a&ntilde;os de la enfermedad de Lucien fueron los mismos en que compuso <em>Di&aacute;logo de carmelitas</em>, una &oacute;pera en que un grupo de monjas rebeldes a la Revoluci&oacute;n de 1789, discuten sobre problemas existenciales y sobre la naturaleza de la fe y acaban decapitadas en uno de los finales m&aacute;s estremecedores de la historia del teatro musical: el coro va perdiendo una voz en cada estrofa y el sonido de la guillotina punt&uacute;a el relato musical.
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    </figure><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la depresi&oacute;n, de un colapso nervioso y de una internaci&oacute;n en una cl&iacute;nica en las afueras de Par&iacute;s, Poulenc asisti&oacute; al &eacute;xito de su &oacute;pera y comenz&oacute; una nueva relaci&oacute;n sentimental con un exsoldado, <strong>Louis Gaultier</strong>. Y, en 1958, compuso, junto con su amigo <strong>Jean Cocteau</strong>, <em>La voix humaine</em>. En muchos momentos la voz, sola &ndash;y llena de soledad&ndash; alterna con la orquesta. Se contestan mutuamente. La comunicaci&oacute;n se interrumpe. Al comienzo hay una llamada equivocada. La interpretaci&oacute;n de Gens &ndash;que va mucho m&aacute;s all&aacute; del canto&ndash; junto con la <strong>Orquesta de Lille</strong>, con direcci&oacute;n de <strong>Alexandre Bloch</strong>, es ejemplar. Y el disco se completa con la <em>Sinfonietta</em>, un divertimento escrito en 1947 remedando la liviandad de su estilo de los a&ntilde;os locos.&nbsp;
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    </figure><p class="article-text">
        Otros discos premiados que merecen especial atenci&oacute;n son los <em>Quintetos para cuerdas</em> de Mozart por el violista <strong>Antoine Tamestit</strong> junto con el <strong>Cuarteto &Eacute;b&egrave;ne</strong>, la obra coral de <strong>John Cage</strong> por el <strong>Coro de la Radio Letona </strong>con direcci&oacute;n de <strong>Sigvards Klava</strong>, la genial<strong> Nurit Stark </strong>en viol&iacute;n y viola haciendo obras para instrumento solo de autores h&uacute;ngaros &ndash;Bart&oacute;k, Lijgeti, Veress y E&ouml;tv&ouml;s&ndash;, el pianista <strong>Krystian Zimerman</strong> interpretando a Szymanowski y las <em>Sinfon&iacute;as 4</em> y <em>5</em> de Nielsen por la <strong>Orquesta Sinf&oacute;nica Nacional de Dinamarca</strong> dirigida por <strong>Fabio Luisi</strong>.
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    </figure><p class="article-text">
        <em>DF</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Diego Fischerman</strong> es autor del blog <em>El sonido de los sue&ntilde;os</em>: <a href="https://xn--sonidodesueos-skb.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://xn--sonidodesueos-skb.com/</a>&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/premios_129_10597945.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Oct 2023 15:18:13 +0000]]></pubDate>
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