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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Mastectomía]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/mastectomia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Mastectomía]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Mujeres "uniteta" tras el cáncer de mama: “Tengo cicatrices, pero lo que veo al mirarme en el espejo me gusta”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mujeres-uniteta-cancer-mama-cicatrices-veo-mirarme-espejo-gusta_1_10611505.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a9947421-28d1-46d9-8214-dbd4eee3c98b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1082976.jpg" width="5472" height="3078" alt="Mujeres &quot;uniteta&quot; tras el cáncer de mama: “Tengo cicatrices, pero lo que veo al mirarme en el espejo me gusta”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque suele darse por hecho que tras la mastectomía viene la reconstrucción, muchas mujeres deciden no pasar por ello y afrontar la vida con un solo pecho, rompiendo el férreo canon que pesa sobre los cuerpos femeninos. </p><p class="subtitle">Día Mundial de la lucha contra el Cáncer de mama: ¿por qué se conmemora cada 19 de octubre?</p><p class="subtitle">El lazo rosa contra el cáncer de mama era en realidad de color melocotón
</p></div><p class="article-text">
        En junio de 2018 Idoia Miranda Navarro le hizo una fiesta de despedida a su pecho izquierdo. La situaci&oacute;n y tama&ntilde;o del c&aacute;ncer de mama que acababan de diagnosticarle le obligaba a pasar por una mastectom&iacute;a radical y ella quiso decirle adi&oacute;s a la parte de su cuerpo que se ir&iacute;a para que ella pudiera seguir viva. Invit&oacute; a sus amigos m&aacute;s cercanos, le escribi&oacute; a su teta una carta de agradecimiento y les hizo a sus dos pechos un molde de escayola que tiene en casa siempre a la vista. Dos d&iacute;as despu&eacute;s del ritual entr&oacute; al quir&oacute;fano y sali&oacute; de all&iacute; con una cicatriz y una decisi&oacute;n tomada: la de no reconstruirse.
    </p><p class="article-text">
        No es algo poco frecuente. Aunque c&aacute;ncer de mama y reconstrucci&oacute;n parezcan dos realidades que van de la mano e incluso que vendr&iacute;an a ser el paso l&oacute;gico en el proceso, la inmensa mayor&iacute;a de las pacientes que atraviesan la enfermedad no lo hacen.&nbsp;Los &uacute;ltimos datos de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Cirug&iacute;a Pl&aacute;stica Reparadora y Est&eacute;tica (SECPRE) son de 2016 y est&aacute;n desactualizados pero dan una idea: solo entre 4.800 y 6.400 mujeres de 16.000 mastectom&iacute;as anuales fueron operadas para la reconstrucci&oacute;n mamaria. Eso para un c&aacute;lculo de unos 25.000 casos detectados entonces, una incidencia que ha escalado significativamente hasta los 35.000 <a href="https://seom.org/images/Las_cifras_del_Cancer_en_Espana_2023.pdf" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">diagn&oacute;sticos estimados en 2023</a>.
    </p><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute;, hay un universo de posibilidades. Como cualquier realidad personal, la del c&aacute;ncer de mama tambi&eacute;n es diversa. Hay quienes han decidido pasar por la reconstrucci&oacute;n y despu&eacute;s sienten que no volver&iacute;an a hacerlo; quienes est&aacute;n encantadas con su nuevo pecho; quienes optaron por no hacerlo y con el paso del tiempo pensaron que s&iacute;; quienes encajan en el sujetador una pr&oacute;tesis externa para cubrir el hueco del pecho al salir de casa; quienes las usan en la calle, pero no en la playa o quienes, orgullosas de su cuerpo asim&eacute;trico, se denominan a s&iacute; mismas mujeres <em>uniteta.</em>
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                Idoia Miranda Navarro, en su casa de Barcelona con el molde de sus pechos que se hizo antes de la cirugía.                            </span>
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        Como Idoia, que pronto empez&oacute; a visibilizarse como mujer con un pecho en Instagram y se convirti&oacute; en un faro para muchas otras que vinieron despu&eacute;s en medio del silencio que rodea a los cuerpos que la sociedad no se espera. &ldquo;El canon es claro y al final a nivel social lo tenemos muy inculcado. La gente no est&aacute; acostumbrada a ver a una mujer sin teta, yo no hab&iacute;a visto nunca por la calle a alguien as&iacute;. Es algo que no est&aacute; normalizado y por eso tambi&eacute;n me tom&eacute; tan en serio la idea de mostrar muchas fotos de mi cuerpo, porque a m&iacute; me cost&oacute; mucho en su momento encontrar a mujeres reales as&iacute;&rdquo;, explica a sus 41 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Han pasado cinco desde que Idoia, que vive en Barcelona, comenzara a ser otra. Mastectom&iacute;a, quimioterapia, radioterapia y una linfedenectom&iacute;a para extirpar la cadena de ganglios linf&aacute;ticos de la axila fueron los pasos del proceso para intentar parar al c&aacute;ncer. &ldquo;Yo me sent&iacute;a una persona que estaba enferma y me quer&iacute;a curar&rdquo;, explica. Por eso, lo dem&aacute;s fue para ella secundario. &ldquo;Incluso en estas situaciones a las mujeres se nos exigen unos est&aacute;ndares est&eacute;ticos muy concretos y entiendo que para muchas compa&ntilde;eras pesa mucho porque es algo traum&aacute;tico, pero a un t&iacute;o al que le detectan un c&aacute;ncer y se le cae el pelo nadie le propone un taller de pa&ntilde;uelos. El pecho lo relativic&eacute; mucho desde el principio. Tengo m&aacute;s complejo de barriga o arrugas que de falta de teta&rdquo;, exclama.
    </p><h3 class="article-text"><em>Reconstruir</em> la feminidad perdida</h3><p class="article-text">
        Por la mente de Luc&iacute;a Vioque pasaban muchas cosas antes de someterse a la cirug&iacute;a que extirp&oacute; su pecho izquierdo. Ten&iacute;a 28 a&ntilde;os y hac&iacute;a un a&ntilde;o que se hab&iacute;a descubierto un bulto en la ducha. Fue al ginec&oacute;logo, pero su juventud le hizo descartar que pudiera tratarse de un tumor maligno. Luc&iacute;a, que vive en C&oacute;rdoba, sigui&oacute; con su vida normal, pero el bulto empez&oacute; a crecer y a dolerle. El diagn&oacute;stico fue entonces el de un c&aacute;ncer de mama avanzado que hab&iacute;a infectado ya los ganglios de la axila. Un d&iacute;a como hoy, 19 de octubre, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/lazo-rosa-cancer-mama-realidad-color-melocoton_1_9632400.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">D&iacute;a contra el C&aacute;ncer de Mama</a>, de hace justo dos a&ntilde;os empez&oacute; la quimioterapia para intentar reducirlo al m&aacute;ximo y despu&eacute;s pasar por quir&oacute;fano.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me hac&iacute;an mucho m&aacute;s da&ntilde;o los pensamientos de c&oacute;mo iba a quedar mi cuerpo que lo que luego fue. Pensaba en qui&eacute;n me iba a aceptar sin un pecho y les preguntaba a mis padres si cre&iacute;an que le iba a gustar a alguien as&iacute;. Pero el d&iacute;a que me quitaron las vendas lo que sent&iacute; fue alivio. Me dije a m&iacute; misma 'guau, Luc&iacute;a, ya est&aacute;'. En ese momento empec&eacute; a amar mi cuerpo m&aacute;s que nunca. De hecho, lo respeto y lo adoro porque gracias a &eacute;l estoy aqu&iacute;. Consider&eacute; la reconstrucci&oacute;n, me inform&eacute; y habl&eacute; con otras chicas. Yo respeto much&iacute;simo a las que deciden reconstruirse porque todas las decisiones son v&aacute;lidas, pero teniendo en cuenta que normalmente se requieren varias cirug&iacute;as, es un proceso tedioso y con lo que ya hab&iacute;a pasado mi cuerpo le dije al cirujano que no&rdquo;, sostiene la joven.
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                Lucía Vioque, imagen de la campaña que Mango ha lanzado este año por el Día contra el Cáncer de Mama.                            </span>
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        Habitualmente escondidas y apenas representadas, las mujeres <em>uniteta </em>reivindican cada vez mayor visibilidad y con sus propios cuerpos est&aacute;n ampliando los m&aacute;rgenes de lo posible en una sociedad que sigue sometiendo el f&iacute;sico femenino a un constante escrutinio. Tal ha sido la invisibilidad que solo hace tres a&ntilde;os que pueden encontrar sujetadores de una sola copa en el mercado, aunque sigue siendo algo muy poco generalizado. Fue gracias a un mensaje de Idoia a <a href="https://sujetadorlola.es/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">la asociaci&oacute;n Teta&amp;Teta</a>, tras la que est&aacute; Mar&iacute;a Rufilanchas, que puso en marcha una campa&ntilde;a para retar a las grandes marcas a que produjeran sus propias versiones.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestros cuerpos son sometidos constantemente a la mirada ajena y son problematizados: por viejas, por tener canas, arrugas, estar demasiado gordas o demasiado delgadas... Los estereotipos son potent&iacute;simos y cuando est&aacute;s enferma tambi&eacute;n, parece que tienes que <em>reconstruir</em> la feminidad normativa que vas perdiendo por el camino. Ya sea con los pechos, las cejas, las pelucas... Respeto much&iacute;simo estas opciones de otras mujeres, pero es importante insistir en que lo que tiene que cambiar es la mirada social&rdquo;, narra Olatz Mercader Etxabe, que fue diagnosticada de c&aacute;ncer de mama hace tres a&ntilde;os, en plena pandemia.
    </p><h3 class="article-text">Un proceso que no es lineal</h3><p class="article-text">
        Hoy Olatz, que tiene 47<strong> </strong>a&ntilde;os y vive en Zarautz (Gipuzkoa),<strong> </strong>es una mujer en paz con su &ldquo;cuerpo <em>uniteto</em>&rdquo;, pero es consciente del camino que ha transitado para llegar hasta aqu&iacute;: &ldquo;Conlleva un proceso, porque al principio t&uacute; misma te ves rara, tienes asimetr&iacute;a y la ropa queda distinta. La primera vez que te ves con una cicatriz en el espejo tragas saliva. Es complicado porque s&eacute; lo duras que son las miradas o la extra&ntilde;eza de los dem&aacute;s, pero la aceptaci&oacute;n va llegando y vas conquistando ese territorio mil&iacute;metro a mil&iacute;metro... hasta ahora, que me pongo lo que quiero sin pensar que tengo solo una teta. Se puede vivir tranquila, feliz y c&oacute;moda con una sola teta&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        De an&eacute;cdotas Olatz sabe un rato. Muchas llegan a sus o&iacute;dos a trav&eacute;s de la asociaci&oacute;n vasca I&ntilde;urri, que busca ofrecer un espacio en el que acompa&ntilde;ar y hablar del c&aacute;ncer a las pacientes y sus entornos sin tab&uacute;es y de la que ella es parte del grupo motor. Le viene a la mente una que vivi&oacute; en el vestuario de la piscina, donde hab&iacute;a una mujer y su hija peque&ntilde;a que se le qued&oacute; mirando fijamente al verle la cicatriz. Olatz escuch&oacute; c&oacute;mo la madre le pidi&oacute; a la ni&ntilde;a que no mirara &ldquo;hasta que afront&eacute; la situaci&oacute;n&rdquo;. &ldquo;S&eacute; que los ni&ntilde;os hablan desde la pura curiosidad as&iacute; que me abr&iacute; a que me preguntara y se dio una conversaci&oacute;n. Despu&eacute;s la madre me pidi&oacute; perd&oacute;n porque se dio cuenta de que al decirle que no mirara y no querer explicarle nada estaba construyendo una imagen de m&iacute; de monstruito&rdquo;. 
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                    alt="Olatz Mercader Etxabe con su hija Martina en una de las imágenes para el calendario que ha puesto en marcha la asociación Iñurri."
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                Olatz Mercader Etxabe con su hija Martina en una de las imágenes para el calendario que ha puesto en marcha la asociación Iñurri.                            </span>
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        Olatz decidi&oacute; no reconstruirse a pesar de que sinti&oacute; que la ginec&oacute;loga &ldquo;me vend&iacute;a como si fuera un chollo&rdquo; el poder hacerlo en la misma operaci&oacute;n que la extirpaci&oacute;n del pecho. Eso tras un diagn&oacute;stico que en principio era un c&aacute;ncer en estadio inicial y pas&oacute; despu&eacute;s a uno m&aacute;s avanzado que requer&iacute;a mastectom&iacute;a. Tras la operaci&oacute;n, Olatz sinti&oacute; que su cuerpo &ldquo;necesitaba respirar y requer&iacute;a facilidades para vivir&rdquo;, as&iacute; que decidi&oacute; no reconstruirse. La pr&oacute;tesis que ten&iacute;a en casa tampoco le convenci&oacute;: &ldquo;Cada paso que daba me parec&iacute;a algo ajeno a m&iacute; golpe&aacute;ndome la cicatriz&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        El trayecto vital, sin embargo, no es igual para todas. Luc&iacute;a, de hecho, ya no es una mujer <em>uniteta </em>porque acaban de hacerle una mastectom&iacute;a en el otro pecho como recomendaci&oacute;n m&eacute;dica para prevenir una reca&iacute;da. Cinco d&iacute;as antes de entrar en quir&oacute;fano estaba posando para una campa&ntilde;a de Mango sobre sujetadores postmastectom&iacute;a. Desprenderse de su otra teta en esta ocasi&oacute;n, dice, fue m&aacute;s duro que la primera vez. &ldquo;Me daba mucha rabia tener que volver a vivir todo el proceso, me enfad&eacute; un poco con el mundo y me preguntaba '&iquest;Por qu&eacute; no puedo tener una vida de chica de 30 a&ntilde;os normal? He tenido que hacer un duelo para despedirme de mis pechos y evidentemente no es lineal, hay d&iacute;as que los echo de menos'&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La joven tiene claro que para aceptar su nueva imagen han sido claves la terapia psicol&oacute;gica y su entorno m&aacute;s cercano, familia y amigas. Es algo en lo que coinciden todas. Olatz tiene grabada la conversaci&oacute;n que tuvo con sus dos hijas, que entonces ten&iacute;an once y ocho a&ntilde;os, al volver a casa tras la cirug&iacute;a: &ldquo;Nada m&aacute;s llegar quer&iacute;an ver la cicatriz. La mayor, que es muy fil&oacute;sofa, me dijo 'ama, con una teta, dos tetas o cero tetas, t&uacute; eres t&uacute;, eso que no se te olvide'; la peque&ntilde;a me dijo que ten&iacute;a una cicatriz muy salada, que parec&iacute;a como si la teta estuviera gui&ntilde;ando un ojo y exclam&oacute; 'eres un teticornio'&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Darlo por hecho en consulta</strong></h3><p class="article-text">
        En el entorno m&eacute;dico las experiencias son diversas, pero no es poco frecuente el relato de quienes han sentido c&oacute;mo la reconstrucci&oacute;n se daba pr&aacute;cticamente por hecha en consulta. El &ldquo;pero no te preocupes porque la Seguridad Social cubre la reconstrucci&oacute;n&rdquo; es una coletilla m&eacute;dica habitual tras el diagn&oacute;stico que suelen relatar las pacientes, pero en ocasiones es m&aacute;s expl&iacute;cito. Le ocurri&oacute; a Idoia: &ldquo;A m&iacute; el cirujano me dej&oacute; piel extra en la cicatriz para la reconstrucci&oacute;n porque le parec&iacute;a que me iba a arrepentir. 'Ya me lo dir&aacute;s dentro de tres a&ntilde;os', me lleg&oacute; a decir. Despu&eacute;s en consulta era frecuente que me dijeran 'Bueno &iquest;y aqu&iacute; no vamos a hacer nada?'&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mar Vernet, presidenta de la Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola y Portuguesa de Cirujanos de la Mama (AEPCIMA), asiente cuando se le pregunta por la presi&oacute;n que narran algunas mujeres. Piensa que proviene de una visi&oacute;n &ldquo;bienintencionada&rdquo; por parte de cirujanos o ginec&oacute;logos, pero &ldquo;err&oacute;nea&rdquo;, matiza: &ldquo;Probablemente corresponde a la mentalidad paternalista del m&eacute;dico, convencido de que &eacute;l sabe mejor que la paciente lo que le conviene&rdquo;, explica la tambi&eacute;n coordinadora de la Unidad de Patolog&iacute;a Mamaria del Hospital del Mar (Barcelona), que llama a &ldquo;promover otro tipo de medicina&rdquo; personalizada y basada &ldquo;en lo que de verdad le importa a cada paciente&rdquo;.
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                Lucía Vioque fue &#039;uniteta&#039; durante un año, pero acaba de someterse a una mastectomía de su otro pecho por prevención.                            </span>
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        A la importancia de generar las mejores condiciones para la decisi&oacute;n apuntan Mar&iacute;a Ruesga y Ana Monroy, psic&oacute;logas de la Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola contra el C&aacute;ncer (AECC): &ldquo;Es innegable que estas decisiones tienen un impacto en la autopercepci&oacute;n y en la imagen y es posible que est&eacute;n influidas por ello, pero por eso es necesario que se tengan en consideraci&oacute;n todas las opciones como v&aacute;lidas y posibles y que las mujeres tengan conciencia de que pueden escoger. No situando unas decisiones por encima de otras, sino validando la que elija cada una&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Cada vez m&aacute;s visibles</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Al a&ntilde;o hay miles de mujeres que dejan de tener una teta, pero &iquest;d&oacute;nde est&aacute;n? Yo no las hab&iacute;a visto&rdquo;, sostiene Olatz. Y es que, como con casi todo, el camino es m&aacute;s liviano con visibilidad y referentes, que son cada vez m&aacute;s: en las &uacute;ltimas Fallas, una de las figuras expuestas era la de una mujer con la cicatriz visible, una idea de Cristina G&oacute;mez, que fue sometida a una mastectom&iacute;a; mientras que <a href="https://www.cnio.es/noticias/noticias-cnio/el-cnio-acoge-la-presentacion-de-intra-venus-de-la-artista-marina-vargas-asi-como-la-presentacion-de-la-asociacion-para-la-visibilidad-y-el-apoyo-a-las-creadoras-con-cancer/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">el a&ntilde;o pasado</a> a las puertas del Centro Nacional de Investigaciones Oncol&oacute;gicas (CNIO) de Madrid se inaugur&oacute; la escultura de m&aacute;rmol Intra-Venus, de la artista Marina Vargas, paciente de c&aacute;ncer de mama.
    </p><p class="article-text">
        La obra representa a una mujer desnuda en tama&ntilde;o real, calva y a la que se le ha practicado una mastectom&iacute;a. &ldquo;Viv&iacute; el diagn&oacute;stico y los tratamientos en el confinamiento y sin ning&uacute;n tipo de referencia. Nunca hab&iacute;a visto lo que era quitarse un pecho. Me di cuenta de que esta vez la que hab&iacute;a roto el canon patriarcal de c&oacute;mo debe ser una mujer era yo misma y me pareci&oacute; importante visibilizarlo y, con ello, cuestionarnos qu&eacute; consideramos femenino, la construcci&oacute;n social que hay detr&aacute;s y por qu&eacute; incluso en una situaci&oacute;n as&iacute; estas cargas se multiplican y todo est&aacute; pensado para que no se note el cambio&rdquo;, explica la artista.
    </p><p class="article-text">
        Cuando durante el proceso oncol&oacute;gico Luc&iacute;a pensaba en si reconstruirse o no, busc&oacute; y busc&oacute;, pero encontr&oacute; a muy pocas mujeres que no lo hubieran hecho. Hoy, ella y el resto de <em>unitetas </em>visibles intentan contribuir a que las vidas del resto, de las que vendr&aacute;n, puedan ser tambi&eacute;n posibles: &ldquo;Parece como si una mujer que no tiene dos pechos no est&aacute; terminada del todo, pero eso no es verdad. Tener solo un pecho, ninguno o dos no nos hace ni m&aacute;s ni menos v&aacute;lidas. Yo cuando me miro al espejo, el reflejo que veo de m&iacute; me gusta aunque tengo cicatrices y un cuerpo at&iacute;pico. Me veo y me digo 'ole t&uacute;, aqu&iacute; est&aacute;s'&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La estatua Intra-Venus, de la artista Marina Vargas, a las puertas del CNIO (Madrid).                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Marta Borraz]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Oct 2023 11:27:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Cáncer de mama,Mastectomía]]></media:keywords>
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