<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Astrofísica]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/astrofisica/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Astrofísica]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1048311/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[No hace falta un asteroide: la NASA señala al Sol como el culpable que terminará con la Tierra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/no-falta-asteroide-nasa-senala-sol-culpable-terminara-tierra_1_13134673.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/559cf73f-0605-4ddf-835f-cc36e7637dfb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No hace falta un asteroide: la NASA señala al Sol como el culpable que terminará con la Tierra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una investigación basada en cientos de miles de pruebas numéricas señala que el aire respirable desaparecerá mucho antes de que desaparezcan los mares, dentro de un horizonte temporal muy lejano.</p></div><p class="article-text">
        Un impacto desde el espacio forma parte de esos riesgos que se conocen pero rara vez se sienten como amenaza real en el d&iacute;a a d&iacute;a. El temor a que un <strong>meteorito golpee la Tierra </strong>existe porque ocurri&oacute; en el pasado, aunque las probabilidades actuales de que suceda en cualquier a&ntilde;o son muy bajas, seg&uacute;n los sistemas de seguimiento que vigilan miles de objetos cercanos. 
    </p><p class="article-text">
        Ese miedo se alimenta de <strong>noticias puntuales sobre trayectorias posibles o c&aacute;lculos iniciales que luego se corrigen</strong>, lo que deja una sensaci&oacute;n ambigua entre peligro y tranquilidad. En la pr&aacute;ctica, los cuerpos grandes capaces de provocar da&ntilde;os globales aparecen con intervalos de cientos de miles de a&ntilde;os, mientras los de menor tama&ntilde;o son m&aacute;s frecuentes pero con efectos limitados a zonas concretas. Esa diferencia entre percepci&oacute;n y frecuencia real deja claro que el <strong>final del planeta no depende de un choque repentino</strong>, sino de procesos mucho m&aacute;s lentos.
    </p><h2 class="article-text">Un estudio sit&uacute;a el fin de la habitabilidad en 1.100 millones de a&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        Un estudio cient&iacute;fico publicado en<em> </em><em><strong>Nature Geoscience</strong></em><strong> </strong>en 2021, basado en casi 400.000 simulaciones y recogido por la NASA, indica que la <strong>Tierra dejar&aacute; de ser habitable para la vida compleja dentro de unos 1.100 millones de a&ntilde;os </strong>por la p&eacute;rdida progresiva de ox&iacute;geno atmosf&eacute;rico causada por el aumento de la temperatura solar. 
    </p><p class="article-text">
        Ese trabajo analiza c&oacute;mo evolucionan la atm&oacute;sfera, los oc&eacute;anos y la qu&iacute;mica del planeta a largo plazo y concluye que el <strong>aire respirable desaparecer&aacute; antes de que los oc&eacute;anos se evaporen por completo</strong>. El resultado no apunta a un final brusco, sino a un deterioro lento que transforma las condiciones necesarias para sostener organismos complejos. La clave del cambio no est&aacute; en un evento puntual, sino en la evoluci&oacute;n natural del sistema solar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a89f585-ae2d-4d3c-99c6-f04bdc32d162_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a89f585-ae2d-4d3c-99c6-f04bdc32d162_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a89f585-ae2d-4d3c-99c6-f04bdc32d162_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a89f585-ae2d-4d3c-99c6-f04bdc32d162_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a89f585-ae2d-4d3c-99c6-f04bdc32d162_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a89f585-ae2d-4d3c-99c6-f04bdc32d162_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8a89f585-ae2d-4d3c-99c6-f04bdc32d162_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La evolución del Sol marcará el futuro del planeta a muy largo plazo"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La evolución del Sol marcará el futuro del planeta a muy largo plazo                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El Sol se encuentra en una fase intermedia de su vida y continuar&aacute; emitiendo energ&iacute;a durante miles de millones de a&ntilde;os, aunque cada vez con mayor intensidad. Ese <strong>aumento progresivo de brillo y temperatura altera el equilibrio t&eacute;rmico de la Tierra </strong>mucho antes de que la estrella alcance su fase de gigante roja, prevista dentro de unos 5.000 millones de a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        La diferencia entre esos dos momentos resulta decisiva porque el planeta seguir&aacute; existiendo, pero<strong> sin condiciones adecuadas</strong> para mantener ning&uacute;n tipo de vida compleja. La <strong>radiaci&oacute;n</strong> adicional modificar&aacute; procesos qu&iacute;micos b&aacute;sicos en la atm&oacute;sfera y cambia el comportamiento del agua en la superficie.
    </p><h2 class="article-text">La p&eacute;rdida progresiva de ox&iacute;geno impedir&aacute; la supervivencia animal y vegetal</h2><p class="article-text">
        La consecuencia m&aacute;s directa de ese proceso es la<strong> desaparici&oacute;n gradual del ox&iacute;geno</strong> que permite respirar a animales y plantas. El planeta no se destruir&aacute; ni se fragmentar&aacute; en pedazos, pero perder&iacute;a de la capacidad de mantener los sistemas biol&oacute;gicos que dependen de ese gas. 
    </p><p class="article-text">
        A medida que la atm&oacute;sfera se empobrece, los organismos complejos <strong>dejan de poder sobrevivir</strong>, mientras otros m&aacute;s simples adaptados a condiciones extremas podr&iacute;an persistir. Esa transici&oacute;n convierte un mundo lleno de agua y vida en un entorno seco y limitado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e9627fe-adea-45a8-b29c-50bff0c2c536_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e9627fe-adea-45a8-b29c-50bff0c2c536_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e9627fe-adea-45a8-b29c-50bff0c2c536_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e9627fe-adea-45a8-b29c-50bff0c2c536_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e9627fe-adea-45a8-b29c-50bff0c2c536_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e9627fe-adea-45a8-b29c-50bff0c2c536_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2e9627fe-adea-45a8-b29c-50bff0c2c536_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La ciencia ajusta su mirada para entender la vida más allá de la Tierra"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La ciencia ajusta su mirada para entender la vida más allá de la Tierra                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Para llegar a estas conclusiones, <strong>Kazumi Ozaki</strong>, investigador de la Universidad de Toho, y <strong>Christopher Reinhard,</strong> del <em>Georgia Institute of Technology,</em> desarrollaron un modelo que integra clima, oc&eacute;anos y procesos qu&iacute;micos vinculados a la vida. Tras ejecutar cerca de 400.000 simulaciones, el sistema mostr&oacute; que la<strong> concentraci&oacute;n de ox&iacute;geno caer&aacute; hasta niveles m&iacute;nimos </strong>en torno a ese plazo de 1.100 millones de a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Un estudio posterior dirigido por <strong>Keming Zhang,</strong> de UC San Diego, respalda esa estimaci&oacute;n al situar el l&iacute;mite de habitabilidad en torno a 1.000 millones de a&ntilde;os. Ambos trabajos coinciden en que el cambio no depende de factores externos excepcionales, sino del <strong>comportamiento esperado del Sol</strong>.
    </p><h2 class="article-text">El aumento de temperatura provocar&aacute; un ciclo de evaporaci&oacute;n sin freno</h2><p class="article-text">
        El mecanismo que impulsa esta transformaci&oacute;n parte del aumento de temperatura, que incrementa la evaporaci&oacute;n del agua de los oc&eacute;anos. Ese vapor adicional retiene m&aacute;s calor en la atm&oacute;sfera y provoca una nueva subida t&eacute;rmica, lo que a su vez intensifica la evaporaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Este ciclo se repite durante millones de a&ntilde;os hasta generar un <strong>efecto invernadero descontrolado</strong> que altera la composici&oacute;n del aire. En ese proceso, la reducci&oacute;n del di&oacute;xido de carbono afecta a la fotos&iacute;ntesis y reduce la producci&oacute;n de ox&iacute;geno, acelerando su desaparici&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">La b&uacute;squeda de vida en otros planetas tendr&aacute; en cuenta estos cambios</h2><p class="article-text">
        Este escenario tambi&eacute;n cambia la forma en que se <strong>buscan se&ntilde;ales de vida </strong>en otros planetas. Si el ox&iacute;geno solo aparece durante una parte limitada de la historia de un mundo habitable, su ausencia no implica necesariamente que nunca haya existido vida compleja. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f36e195d-4602-4f4c-ad30-49ea46b615ec_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f36e195d-4602-4f4c-ad30-49ea46b615ec_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f36e195d-4602-4f4c-ad30-49ea46b615ec_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f36e195d-4602-4f4c-ad30-49ea46b615ec_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f36e195d-4602-4f4c-ad30-49ea46b615ec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f36e195d-4602-4f4c-ad30-49ea46b615ec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f36e195d-4602-4f4c-ad30-49ea46b615ec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los impactos espaciales aparecen como un riesgo muy poco probable hoy"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los impactos espaciales aparecen como un riesgo muy poco probable hoy                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Los investigadores ajustan sus instrumentos para detectar otros indicios, como variaciones en gases o en la qu&iacute;mica atmosf&eacute;rica, que indiquen actividad biol&oacute;gica en etapas distintas. El propio caso terrestre sirve como referencia para entender que un<strong> planeta puede haber sido habitable y ya no mostrar ese rastro</strong>.
    </p><h2 class="article-text">No tiene nada que ver con el cambio clim&aacute;tico</h2><p class="article-text">
        El estudio publicado en <em>Nature Geoscience</em> destaca adem&aacute;s que la atm&oacute;sfera rica en ox&iacute;geno representa solo entre el 20% y el 30% de la vida total del planeta como entorno habitado. Tras esa fase, la Tierra pasar&iacute;a a un <strong>estado similar al de su pasado remoto</strong>, con m&aacute;s metano, menos di&oacute;xido de carbono y sin una capa de ozono que proteja de la radiaci&oacute;n. Ese cambio redefine por completo el tipo de vida que podr&iacute;a persistir.
    </p><p class="article-text">
        Conviene separar este proceso del <strong>calentamiento actual </strong>provocado por la actividad humana. Los cambios que se observan hoy se desarrollan en d&eacute;cadas y est&aacute;n relacionados con emisiones de gases, mientras el escenario descrito por la NASA se <strong>extiende a lo largo de miles de millones de a&ntilde;os y responde a la evoluci&oacute;n del Sol</strong>. Ambos fen&oacute;menos existen al mismo tiempo, pero operan en escalas completamente distintas, lo que obliga a analizarlos sin confundir sus causas ni sus efectos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/no-falta-asteroide-nasa-senala-sol-culpable-terminara-tierra_1_13134673.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Apr 2026 03:02:19 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/559cf73f-0605-4ddf-835f-cc36e7637dfb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="233461" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/559cf73f-0605-4ddf-835f-cc36e7637dfb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="233461" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[No hace falta un asteroide: la NASA señala al Sol como el culpable que terminará con la Tierra]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/559cf73f-0605-4ddf-835f-cc36e7637dfb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Astrofísica,Sol,Tierra]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Científicos descubren que llevamos décadas haciendo mal la búsqueda de vida inteligente en el espacio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/cientificos-seti-descubren-llevamos-decadas-haciendo-mal-busqueda-vida-inteligente-espacio_1_13105493.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/577d8a45-646f-47e8-a9e9-4e843717fa20_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1387y2743.jpg" width="1200" height="675" alt="Científicos descubren que llevamos décadas haciendo mal la búsqueda de vida inteligente en el espacio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un nuevo trabajo revela que no tuvimos en cuenta la distorsión que las estrellas producirían en las posibles señales de radio enviadas desde los exoplanetas, un problema que afecta a más del 75% de los astros de la Vía Láctea.</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Cuerpos extraños en el Sistema Solar: lo que nos enseñan los objetos que nos visitan desde el espacio profundo
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Hay alguien ah&iacute;?&rdquo;. Si alguna civilizaci&oacute;n extraterrestre estuvo enviando esta pregunta en direcci&oacute;n a la Tierra en los &uacute;ltimos 70 a&ntilde;os es posible que se nos haya ido a la carpeta de <em>spam</em>. La raz&oacute;n, seg&uacute;n acaban de descubrir dos cient&iacute;ficos del <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Instituto_SETI" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Instituto SETI</a>, es que estamos buscando un tipo de se&ntilde;al de radio o &ldquo;tecnofirma&rdquo; de banda estrecha sin tener en cuenta la perturbaci&oacute;n electromagn&eacute;tica que producen las estrellas en estas se&ntilde;ales. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el art&iacute;culo, que se publica en el <a href="https://iopscience.iop.org/article/10.3847/1538-4357/ae3d33" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Astrophysical journal</em></a>, <a href="https://www.seti.org/people/vishal-gajjar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vishal Gajjar</a> y <a href="https://www.researchgate.net/scientific-contributions/Grayce-C-Brown-2298522822" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Grayce C. Brown</a> revelan c&oacute;mo el &ldquo;ensanchamiento espectral&rdquo; producido por muchas estrellas deforma las posibles se&ntilde;ales emitidas desde los planetas pr&oacute;ximos hasta hacerlas irreconocibles para nuestros sistemas de rastreo. &ldquo;Es muy posible que haya civilizaciones alien&iacute;genas ah&iacute; fuera transmitiendo se&ntilde;ales y simplemente no las captamos porque se ensancharon m&aacute;s all&aacute; del reconocimiento y no fuimos capaces de verlas&rdquo;, explica Brown. &ldquo;Y esa podr&iacute;a ser la repuesta a ese silencio c&oacute;smico, por el cual no detectamos nada en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Una &lsquo;niebla c&oacute;smica&rsquo;</h2><p class="article-text">
        Desde 1959, el escaneo del cosmos en busca de otras civilizaciones se centr&oacute; en la b&uacute;squeda de se&ntilde;ales de radio de banda estrecha (de menos de un hercio), que se diferencian del ruido de fondo y nos dar&iacute;an una pista sobre su posible origen artificial. &ldquo;El espacio no est&aacute; vac&iacute;o y el gas ionizado interfiere con la luz y pueden hacer que las se&ntilde;ales de banda estrecha se dispersen&rdquo;, explica Brown. &ldquo;As&iacute; que buscamos algo brillante y n&iacute;tido, como una l&iacute;nea &uacute;nica en nuestros gr&aacute;ficos, pero en realidad, probablemente se parecer&aacute; m&aacute;s a un pico d&eacute;bil, e incluso, si se dispersa demasiado, puede que no lo veamos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es muy posible que haya civilizaciones alienígenas ahí fuera transmitiendo señales y simplemente no las captamos porque se ensancharon más allá del reconocimiento y no fuimos capaces de verlas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Grayce C. Brown</span>
                                        <span>—</span> Coautora del estudio y asistente de investigación en el Instituto SETI
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para entenderlo gr&aacute;ficamente, nuestros radiotelescopios estuvieron buscando una se&ntilde;al extraterrestre n&iacute;tida, como si intentaran sintonizar un dial exacto en una emisora de radio o encontrar el haz de una linterna en la oscuridad, pero una espesa niebla c&oacute;smica <em>aplasta</em> y difumina cualquier posible se&ntilde;al, esparciendo su energ&iacute;a hacia los lados. En su trabajo, Gajjar y Brown calculan que si una civilizaci&oacute;n emitiera una se&ntilde;al de 1 hercio y el clima espacial la <em>ensanchara</em> hasta los 10 hercios, la fuerza m&aacute;xima de esa se&ntilde;al se degradar&iacute;a dr&aacute;sticamente, perdiendo hasta el 94% de su pico original. Esto significa que los filtros de detecci&oacute;n est&aacute;ndar simplemente pasar&iacute;an por alto la se&ntilde;al, confundi&eacute;ndola con el ruido de fondo.
    </p><p class="article-text">
        Este efecto de difuminado cobra especial importancia si tenemos en cuenta que las estrellas m&aacute;s afectadas son las <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Enana_roja" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">enanas rojas</a>, que representan cerca del 75% de la poblaci&oacute;n estelar en nuestra galaxia y son los grandes objetivos para buscar vida debido a su abundancia y extrema longevidad. Los cient&iacute;ficos simularon una b&uacute;squeda de radio a 1 GHz orientada hacia un mill&oacute;n de estas estrellas cercanas y descubrieron que, por sus condiciones de viento estelar, m&aacute;s del 30% de los sistemas deformar&iacute;an la se&ntilde;al m&aacute;s de 10 hercios, haci&eacute;ndolas virtualmente invisibles para nuestra tecnolog&iacute;a actual.
    </p><h2 class="article-text">Afecta a nuestros mensajes</h2><p class="article-text">
        Los autores tambi&eacute;n analizaron c&oacute;mo afecta este efecto a los mensajes de radio enviados por la humanidad al cosmos. Seg&uacute;n sus c&aacute;lculos, debido a que la Tierra orbita a una distancia considerable de nuestra estrella, las se&ntilde;ales que emitimos hacia el espacio exterior apenas sufren este &ldquo;ensanchamiento&rdquo; o difuminado, siempre y cuando no cometamos el error de transmitir apuntando directamente &ldquo;a trav&eacute;s&rdquo; o muy cerca de la corona del Sol. De hecho, admiten, este es un aspecto que hasta ahora no se hab&iacute;a tenido en cuenta.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b0b2c6f-24ad-4a01-9499-6729f402603b_16-9-aspect-ratio_50p_1139717.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b0b2c6f-24ad-4a01-9499-6729f402603b_16-9-aspect-ratio_50p_1139717.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b0b2c6f-24ad-4a01-9499-6729f402603b_16-9-aspect-ratio_75p_1139717.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b0b2c6f-24ad-4a01-9499-6729f402603b_16-9-aspect-ratio_75p_1139717.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b0b2c6f-24ad-4a01-9499-6729f402603b_16-9-aspect-ratio_default_1139717.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b0b2c6f-24ad-4a01-9499-6729f402603b_16-9-aspect-ratio_default_1139717.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1b0b2c6f-24ad-4a01-9499-6729f402603b_16-9-aspect-ratio_default_1139717.jpg"
                    alt="Grayce C. Brown, coautora del estudio e investigadora del Instituto SETI en la red de telescopios Allen."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Grayce C. Brown, coautora del estudio e investigadora del Instituto SETI en la red de telescopios Allen.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Nosotros, los humanos, creamos tecnofirmas, emitimos se&ntilde;ales de radio y tuvimos sondas que orbitan el Sol, y notamos el ensanchamiento espectral en sus se&ntilde;ales de comunicaci&oacute;n&rdquo;, explica Brown. &ldquo;Esto se not&oacute; desde que empezamos a enviar sondas al sistema solar, as&iacute; que sabemos que puede causar problemas&rdquo;. De hecho, las primeras pistas sobre la distorsi&oacute;n electromagn&eacute;tica que el viento solar puede ejercer sobre las se&ntilde;ales de radio se obtuvieron cuando nuestras sondas m&aacute;s lejanas, las Voyager y las Pioneer, enviadas a las profundidades del espacio en la d&eacute;cada de 1970, pasaron por detr&aacute;s del Sol desde nuestra perspectiva y rozaron la corona solar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La idea en s&iacute; no es del todo nueva, pero es la primera vez que se describe con detalle&rdquo;, explica Vishal Gajjar, autor principal del art&iacute;culo. &ldquo;En 2021, durante discusiones internas, consideramos realizar un estudio en frecuencias de radio bajas (por debajo de 100 MHz) y pens&aacute;bamos en la distancia a la que tendr&iacute;amos que observar el Sol para minimizar sus efectos. Esto me llev&oacute; a considerar que, si el Sol ya provoca un ensanchamiento espectral de las se&ntilde;ales, un efecto similar podr&iacute;a ocurrir tambi&eacute;n en planetas que orbitan otras estrellas, y necesitamos cuantificar este efecto&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">No es un muro insalvable</h2><p class="article-text">
        La buena noticia es que este hallazgo es reversible: se puede aplicar un filtro a partir de ahora para reconocer estas se&ntilde;ales e incluso revisar las se&ntilde;ales del archivo hist&oacute;rico y que pasaron como ruido de fondo. &ldquo;Si se dispone de los datos originales, deber&iacute;a ser posible recuperar parte de la sensibilidad perdida mediante el desarrollo de algoritmos de b&uacute;squeda de se&ntilde;ales mejor ajustados para detectar estas se&ntilde;ales ensanchadas&rdquo;, indica Gajjar. &ldquo;Tambi&eacute;n podr&iacute;amos revisarlos y buscar se&ntilde;ales que podr&iacute;an haber pasado desapercibidas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si se dispone de los datos originales, debería ser posible recuperar parte de la sensibilidad perdida mediante el desarrollo de algoritmos de búsqueda de señales mejor ajustados</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Vishal Gajjar</span>
                                        <span>—</span> Astrónomo del Instituto SETI y autor principal del artículo.
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para remediar esta especie de ceguera c&oacute;smica, los cient&iacute;ficos recomiendan actualizar las estrategias de rastreo del proyecto SETI. Piden que en las futuras instalaciones, como la red de telescopios de baja frecuencia <a href="https://www.skao.int/en/explore/telescopes/ska-low" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">SKA-Low</a>, se utilicen algoritmos y filtros &ldquo;conscientes del grosor&rdquo;. &ldquo;Siempre es posible que los alien&iacute;genas sean mucho m&aacute;s tecnol&oacute;gicamente conscientes que nosotros y sepan c&oacute;mo evitar el ensanchamiento espectral&rdquo;, admite Brown. &ldquo;Pero definitivamente tendremos que cambiar y saber que estas se&ntilde;ales que buscamos deber&iacute;an estar dispersas, y que si vemos una se&ntilde;al perfectamente estrecha y n&iacute;tida, es casi seguro que no proviene del espacio interestelar, sino que es interferencia terrestre (emitida desde la propia Tierra)&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Mensajes de &ldquo;alas ensanchadas&rdquo;</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.seti.org/people/michael-garrett/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mike Garrett</a>, presidente del Comit&eacute; Permanente SETI de la Academia Internacional de Astron&aacute;utica (IAA), considera que este es un art&iacute;culo interesante y valioso, y particularmente importante para los sistemas de enanas rojas, cuyo entorno es m&aacute;s denso y activo. &ldquo;Para estrellas m&aacute;s brillantes de la secuencia principal, como nuestro Sol, los planetas en la zona habitable tienen que estar mucho m&aacute;s lejos de la estrella, por lo que estos efectos suelen ser menos severos&rdquo;, asegura.&nbsp;A su juicio, el trabajo obliga a ir m&aacute;s all&aacute; de las se&ntilde;ales de banda extremadamente estrecha y prestar mayor atenci&oacute;n a se&ntilde;ales de banda m&aacute;s ancha o m&aacute;s complejas. &ldquo;Si los entornos estelares pueden difuminar las se&ntilde;ales intr&iacute;nsecamente estrechas, entonces las estrategias de b&uacute;squeda que dependen menos de suposiciones idealizadas de banda estrecha adquieren mucha m&aacute;s importancia&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        El astr&oacute;nomo <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Carlos_Guirado_Puerta" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jose Carlos Guirado</a> cree que este fen&oacute;meno a&ntilde;ade un escollo m&aacute;s a la b&uacute;squeda de vida alien&iacute;gena, pero no elimina la necesidad ni la eficacia del SETI. &ldquo;Busc&aacute;bamos se&ntilde;ales de banda estrecha y ahora habr&aacute; que buscar se&ntilde;ales con las alas ensanchadas&rdquo;, asegura. &ldquo;Cuando empiece a funcionar el&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Square_Kilometre_Array" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">radiotelescopio&nbsp;SKA</a> (<em>Square Kilometre Array</em>), tendr&aacute;n que estar atentos no solo a los picos de frecuencias significativas, sino a los picos con extensiones&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esta investigación nos ayuda a refinar nuestras expectativas, mejorar nuestras estrategias de búsqueda e interpretar mejor lo que vemos —o no vemos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Chenoa Tremblay</span>
                                        <span>—</span> Investigadora del Instituto SETI
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://www.uv.es/uvweb/universidad/es/ficha-persona-1285950309813.html?p2=fernando.ballesteros@uv.es&amp;idA=" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fernando Ballesteros</a>, astrof&iacute;sico de la Universidad de Valencia, admite que los esfuerzos SETI pueden haberse visto emborronados por la actividad estelar, pero destaca que es un efecto que depende de la configuraci&oacute;n geom&eacute;trica y no se va a dar en todos los casos. &ldquo;Cuando el exoplaneta est&eacute; m&aacute;s cerca de nosotros que de su estrella apenas se dar&aacute; ensanchamiento por la turbulencia de su viento estelar, con lo cual puede ser un factor limitante pero no puede ser la explicaci&oacute;n al gran silencio&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.seti.org/people/chenoa-tremblay/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Chenoa Tremblay</a>,&nbsp;del Instituto SETI, cree que este es un paso crucial para el campo, ya que nos permite pasar de una b&uacute;squeda indiscriminada a una b&uacute;squeda m&aacute;s inteligente y fundamentada en la f&iacute;sica. &ldquo;Esto me resulta especialmente emocionante porque nos est&aacute; ayudando a avanzar hacia una imagen m&aacute;s completa de c&oacute;mo podr&iacute;a ser una verdadera tecnofirma despu&eacute;s de viajar a trav&eacute;s del espacio interplanetario e interestelar&rdquo;, asegura. &ldquo;Esta investigaci&oacute;n nos ayuda a refinar nuestras expectativas, mejorar nuestras estrategias de b&uacute;squeda e interpretar mejor lo que vemos &mdash;o no vemos&mdash;. Comprender la propagaci&oacute;n de las se&ntilde;ales es tan importante como construir telescopios m&aacute;s sensibles, y juntos, estos esfuerzos est&aacute;n dando forma a la pr&oacute;xima generaci&oacute;n de experimentos SETI&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En opini&oacute;n de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Eva_Villaver_Sobrino" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eva Villaver</a>, astrof&iacute;sica y subdirectora del IAC, siempre se puede argumentar que esto afecta en mayor medida a las posibles se&ntilde;ales emitidas en planetas muy cercanos a estrellas peque&ntilde;as y que hay muchas dudas acerca de la posibilidad de vida en estos sistemas. &ldquo;Pero, sobre todo, y m&aacute;s all&aacute; de los detalles espec&iacute;ficos de los cambios que habr&aacute; que introducir en los rastreos&nbsp;de SETI, lo que este estudio viene a recordarnos es la dificultad de la aventura cient&iacute;fica en la que estamos embarcados y que, en lo que respecta a la b&uacute;squeda de vida inteligente, vamos literalmente a ciegas&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/cientificos-seti-descubren-llevamos-decadas-haciendo-mal-busqueda-vida-inteligente-espacio_1_13105493.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Mar 2026 03:02:41 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/577d8a45-646f-47e8-a9e9-4e843717fa20_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1387y2743.jpg" length="7836426" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/577d8a45-646f-47e8-a9e9-4e843717fa20_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1387y2743.jpg" type="image/jpeg" fileSize="7836426" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Científicos descubren que llevamos décadas haciendo mal la búsqueda de vida inteligente en el espacio]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/577d8a45-646f-47e8-a9e9-4e843717fa20_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1387y2743.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Astrofísica,Extraterrestres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El largo viaje del Sol: un estudio sugiere que se desplazó con otras estrellas ‘gemelas’ desde el centro de la galaxia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/viaje-sol-estudio-sugiere-desplazo-estrellas-gemelas-centro-galaxia_1_13064149.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7828c68c-a14c-45d0-8a0c-586205024d78_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El largo viaje del Sol: un estudio sugiere que se desplazó con otras estrellas ‘gemelas’ desde el centro de la galaxia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los autores hallaron un grupo de estrellas con el mismo 'ADN' que el Sol a la misma distancia del centro galáctico e interpretan que nuestra estrella se desplazó dentro de una gran migración estelar mientras se formaba la Tierra. "Somos todos migrantes", aseguran.</p></div><p class="article-text">
        Que nuestro Sol pudo formarse lejos del lugar que ocupa ahora es una vieja sospecha de los astrof&iacute;sicos. Dado que las estrellas que son m&aacute;s ricas en metales se encuentran preferentemente en las regiones m&aacute;s cercanas del centro de la V&iacute;a L&aacute;ctea, algunos modelos sugieren que pudo nacer m&aacute;s cerca del n&uacute;cleo gal&aacute;ctico y moverse despu&eacute;s hacia su posici&oacute;n actual. Ahora, un equipo liderado por investigadores japoneses obtuvo datos que no solo apuntan a que el Sol migr&oacute; desde regiones m&aacute;s centrales, sino que lo hizo acompa&ntilde;ado de un mont&oacute;n de estrellas que ahora est&aacute;n a una distancia similar.
    </p><p class="article-text">
        En dos trabajos publicados este jueves en la revista en&nbsp;<em>Astronomy &amp; Astrophysics</em>, el equipo de <a href="https://orcid.org/0000-0001-5057-8423" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Daisuke Taniguchi</a>, de la Universidad Metropolitana de Tokio, y <a href="https://guas-astronomy.jp/eng/Supervisors/t-tsujimoto.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Takuji Tsujimoto</a>, del Observatorio Astron&oacute;mico Nacional de Jap&oacute;n, utiliz&oacute; la inmensa cartograf&iacute;a estelar realizada por la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Gaia_(sonda_espacial)" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sonda espacial Gaia</a>, de la ESA (hasta 2.000 millones de estrellas) y localiz&oacute;<strong> </strong>6.594 estrellas gemelas del sol (con la misma composici&oacute;n), una colecci&oacute;n aproximadamente 30 veces mayor que la de estudios anteriores.
    </p><p class="article-text">
        Al observar la distribuci&oacute;n de edades, los cient&iacute;ficos identificaron un amplio grupo de estrellas con la misma composici&oacute;n y edad que el Sol, de entre 4.000 y 6.000 millones de a&ntilde;os, ubicadas aproximadamente a la misma distancia del centro de la galaxia. Esto significa -interpretan- que nuestro Sol no se encuentra en su posici&oacute;n actual por accidente, sino como parte de una migraci&oacute;n estelar mucho mayor, propulsada por alguna gran interferencia gravitatoria, como la formaci&oacute;n de la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Galaxia_espiral_barrada" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">barra en el centro gal&aacute;ctico</a>.
    </p><h2 class="article-text">Migrantes gal&aacute;cticos</h2><p class="article-text">
        &ldquo;La composici&oacute;n qu&iacute;mica de las estrellas de la galaxia depende de la nube de gas y de polvo donde han nacido, es como su ADN&rdquo;, explica <a href="https://www.oca.eu/en/alejandra-recio-blanco" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alejandra Recio-Blanco</a>, astrof&iacute;sica del Observatoire de la C&ocirc;te d&rsquo;Azur y coautora del estudio. &ldquo;Estamos haciendo esta cartograf&iacute;a nueva en la que vemos no solo la distribuci&oacute;n de las estrellas, sino tambi&eacute;n c&oacute;mo se mueven y cu&aacute;l es su composici&oacute;n qu&iacute;mica&rdquo;. Su trabajo para la misi&oacute;n Gaia es justamente hacer esa &ldquo;cartograf&iacute;a qu&iacute;mica&rdquo; que muestra al sol dentro de un grupo muy concreto y les permite reconstruir c&oacute;mo se pudo mover.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es como si hubiéramos identificado a otros migrantes galácticos como el Sol. La Tierra se formó al mismo tiempo que el Sol, así que todos somos migrantes</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alejandra Recio-Blanco</span>
                                        <span>—</span> Astrofísica del Observatoire de la Côte d’Azur y coautora del estudio
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Es como si hubi&eacute;ramos identificado a otros migrantes gal&aacute;cticos como el Sol&rdquo;, explica la investigadora. &ldquo;Hubo una &eacute;poca en la que la migraci&oacute;n de estrellas de las zonas internas hacia el exterior fue m&aacute;s favorable, quiz&aacute;s porque hab&iacute;a una barra en el centro gal&aacute;ctico que se estaba formando. La Tierra se form&oacute; al mismo tiempo que el Sol, as&iacute; que podemos decir que todos somos migrantes&rdquo;. Lo m&aacute;s interesante, apunta, es que en diciembre va a haber una publicaci&oacute;n de datos de Gaia con hasta diez veces m&aacute;s estrellas. &ldquo;Y entonces vamos a poder extender este estudio&rdquo;, adelanta.
    </p><h2 class="article-text">Escepticismo sobre la migraci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Los astrof&iacute;sicos consultados por este medio consideran valioso el primero de los dos trabajos presentados por este equipo, en el que catalogan la composici&oacute;n y distancia de las estrellas similares al Sol a partir de datos de Gaia, pero creen que la interpretaci&oacute;n sobre la migraci&oacute;n que hacen los autores en el segundo trabajo&nbsp;requerir&iacute;a de m&aacute;s an&aacute;lisis para ser completamente confirmada.&nbsp;<a href="https://www.csic.es/es/investigaci%C3%B3n/investigadoresandres-del-pino-molina" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Andr&eacute;s del Pino Molina</a>, del Instituto de Astrof&iacute;sica de Andaluc&iacute;a (IAA), valora que los autores hayan obtenido la muestra m&aacute;s grande hasta la fecha de estrellas que se parecen al Sol,&nbsp;que&nbsp;nacieron en distintos momentos de la historia de nuestra galaxia y cree que determinaron sus edades con una t&eacute;cnica razonable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En promedio,&nbsp;cuanto m&aacute;s viejos son esos gemelos solares, m&aacute;s cerca del centro de la V&iacute;a L&aacute;ctea se formaron&rdquo;, asegura el especialista. &ldquo;Como tienen una muestra muy grande,&nbsp;los autores pueden ver&nbsp;varias de estas estrellas habr&iacute;an migrado hacia afuera en un momento parecido&rdquo;.&nbsp;Esto&nbsp;no quiere decir&nbsp;necesariamente&nbsp;<em>a la vez</em>, insiste, ya que su precisi&oacute;n en la determinaci&oacute;n de edad es de unos 2 eones, una horquilla temporal bastante amplia. &ldquo;Los resultados aportados en el segundo art&iacute;culo son interesantes, aunque no deben interpretarse como una medida exacta del lugar ni el momento en el que nacieron estas estrellas,&nbsp;sino como la probable migraci&oacute;n de estas hacia zonas m&aacute;s externas de nuestra galaxia&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://ssg.iaa.csic.es/francisco-nogueras" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Francisco Nogueras</a>, del equipo de Radioastronom&iacute;a y Estructura Gal&aacute;ctica del IAA, tambi&eacute;n cree que el cat&aacute;logo de gemelos solares est&aacute; bien justificado y el primer art&iacute;culo es muy v&aacute;lido. Pero el segundo tiene una serie de problemas, sobre todo la suposici&oacute;n sobre la migraci&oacute;n y su origen, que no es realmente un resultado del art&iacute;culo. &ldquo;&rdquo;El art&iacute;culo se centra en las implicaciones que supondr&iacute;a esa migraci&oacute;n lejana del Sol (que se asume en el trabajo) y de sus gemelos, aunque se habr&iacute;a beneficiado de discutir tambi&eacute;n otras posibles alternativas&ldquo;, se&ntilde;ala.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/viaje-sol-estudio-sugiere-desplazo-estrellas-gemelas-centro-galaxia_1_13064149.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Mar 2026 18:34:07 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7828c68c-a14c-45d0-8a0c-586205024d78_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="586392" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7828c68c-a14c-45d0-8a0c-586205024d78_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="586392" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El largo viaje del Sol: un estudio sugiere que se desplazó con otras estrellas ‘gemelas’ desde el centro de la galaxia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7828c68c-a14c-45d0-8a0c-586205024d78_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Astrofísica,Sol,estrellas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ciencia en 2025: un año bajo la sombra del fraude, la inteligencia artificial y los asteroides alienígenas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/ciencia-2025-ano-sombra-fraude-inteligencia-artificial-asteroides-alienigenas_1_12878353.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fd0593aa-4dd9-40b1-a6b0-1cd777c2e152_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ciencia en 2025: un año bajo la sombra del fraude, la inteligencia artificial y los asteroides alienígenas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A pesar de las perturbaciones producidas por la política anticientífica de la administración Trump, hubo algunos hitos brillantes para la salud y nuestra mejor comprensión del universo. 
</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Regreso a la oscuridad: el año en que Donald Trump puso a EEUU a la cabeza de la anticiencia mundial </p></div><p class="article-text">
        El a&ntilde;o 2025 no fue bueno para la ciencia ni para los cient&iacute;ficos, que vivieron los efectos de una guerra anticient&iacute;fica protagonizada por la administraci&oacute;n Trump. Sin embargo, y a pesar de que los efectos de este ataque tuvieron resonancia global, el sistema de investigaci&oacute;n demostr&oacute; su <a href="https://www.nature.com/articles/d41586-025-04049-6" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">capacidad de resiliencia</a> y nos ofreci&oacute; algunos avances espectaculares, salpicados con algunas exageraciones y alarmismos propios de la era del &lsquo;<em>hype</em>&rsquo; en la que vivimos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o comenz&oacute;, sin ir m&aacute;s lejos, con el anuncio de que el <strong>asteroide 2024 YR4</strong>, de unos 50 metros de di&aacute;metro, se dirig&iacute;a en rumbo de colisi&oacute;n contra la Tierra en el a&ntilde;o 2032, aunque la historia se desinfl&oacute; al cabo de unos d&iacute;as, cuando se pudieron hacer los c&aacute;lculos de la &oacute;rbita con mayor precisi&oacute;n. Como resumen del esp&iacute;ritu de la &eacute;poca, muchas personas lamentaron en redes sociales que el meteorito vaya a pasar de largo.
    </p><p class="article-text">
        Los cuerpos celestes siguieron siendo protagonistas cuando a principios de septiembre telescopios de todo el mundo detectaron la llegada de un nuevo visitante de fuera del sistema solar, el <strong>cometa interestelar 3i/ATLAS</strong>, que dio lugar a todo tipo de titulares fantasiosos e injustificados sobre la vida extraterrestre. La figura del f&iacute;sico de Harvard&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Abraham_Loeb" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Avi Loeb</a> fue de nuevo el foco de atenci&oacute;n, y <a href="https://www.eldiarioar.com/mundo/avi-loeb-cientificos-pasan-lado-oscuro-enemigo-razon-duerme-casa_1_12843810.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sus afirmaciones poco rigurosas</a> tuvieron que ser desmentidas por la propia NASA en una comparecencia p&uacute;blica.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La sombra del fraude</h2><p class="article-text">
        En el mes de abril tambi&eacute;n nos movimos bajo la sombra del fraude, cuando la empresa biotecnol&oacute;gica&nbsp;<a href="https://colossal.com/direwolf/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Colossal Biosciences</a> anunci&oacute; al mundo que hab&iacute;a &ldquo;desextinguido&rdquo; al lobo gigante&nbsp;(<em>Aenocyon dirus</em>) y nos present&oacute; a&nbsp;<em>R&oacute;mulo</em>,&nbsp;<em>Remo</em>&nbsp;y&nbsp;<em>Khaleesi</em>, tres<a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/son-lobos-gigantes-especie-desextinguida-anuncio-colossal-pura-propaganda_1_12203811.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> lobos creados mediante edici&oacute;n gen&eacute;tica a partir de ADN hallado en f&oacute;siles</a>. La propia compa&ntilde;&iacute;a tuvo que admitir m&aacute;s tarde que se trataba de un fiasco.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En inteligencia artificial, aunque los modelos extensos de lenguaje&nbsp;(LLM) est&aacute;n acelerando silenciosamente el descubrimiento cient&iacute;fico y ayudando a descubrir nuevas mol&eacute;culas candidatas a f&aacute;rmacos, varios estudios mostraron c&oacute;mo la IA est&aacute; contribuyendo a aumentar el problema del fraude cient&iacute;fico e inundando la literatura acad&eacute;mica con trabajos triviales, deficientes y carentes de sentido. &nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Ladrones de estrellas</h2><p class="article-text">
        En el &aacute;mbito de la exploraci&oacute;n del universo hubo algunos hitos memorables, como el descubrimiento del <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/telescopio-espacial-james-webb-localiza-primer-exoplaneta-disco-escombros-estrella_1_12415065.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">primer exoplaneta por el telescopio espacial James Webb (JWST) </a>o la obtenci&oacute;n por parte de la sonda Solar Orbiter de las primeras im&aacute;genes de los polos del Sol. Tambi&eacute;n fue el a&ntilde;o en que supimos que las muestras del asteroide Bennu tra&iacute;das a la Tierra contienen algunos de los ingredientes b&aacute;sicos de la vida, en que <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/saturno-suma-128-nuevas-lunas-corona-lider-absoluto-sistema-solar-numero-satelites_1_12127475.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Saturno sum&oacute; 128 nuevas lunas</a> o en que captamos por primera vez <em>in fraganti</em> los instantes iniciales del estallido de una supernova.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la parte m&aacute;s cr&iacute;tica, las grandes compa&ntilde;&iacute;as aeroespaciales siguieron fomentando los viajes de turismo espacial, con consecuencias negativas para la atm&oacute;sfera que tratan de camuflar, y continu&oacute; la invasi&oacute;n del cielo nocturno de constelaciones de sat&eacute;lites como Starlink, que <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/invasion-satelites-starlink-arruinara-imagenes-hubble-telescopios-espaciales_1_12819221.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tambi&eacute;n amenazan las observaciones de los telescopios espaciales</a>.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Un beb&eacute; <em>milagro</em></h2><p class="article-text">
        Las mejores noticias cient&iacute;ficas llegaron del mundo de la biotecnolog&iacute;a. La revista <em>Nature</em> elegi&oacute; entre <a href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Estas-son-las-diez-personas-mas-relevantes-para-la-ciencia-en-2025-segun-Nature" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los 10 personajes destacados en ciencia en 2025</a> a un beb&eacute;. Se trata de KJ Muldoon, un ni&ntilde;o nacido&nbsp;en 2024 con una&nbsp;enfermedad gen&eacute;tica&nbsp;ultra rara, que se convirti&oacute; en la primera persona en recibir un tratamiento de&nbsp;edici&oacute;n gen&eacute;tica CRISPR&nbsp;totalmente personalizado, dise&ntilde;ado para corregir un &uacute;nico error en su ADN.
    </p><p class="article-text">
        En 2025 se anunci&oacute; otro gran avance en la inmunoterapia contra el c&aacute;ncer, al conseguir generar <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/paso-gigante-inmunoterapia-logran-generar-celulas-car-t-in-vivo-entrenarlas-fuera-cuerpo_1_12400144.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">c&eacute;lulas CAR-T con una inyecci&oacute;n</a>, sin tener que entrenarlas fuera del cuerpo, lo que abre la puerta a un tratamiento m&aacute;s sencillo y universal contra algunos tipos de tumores. Y se aplic&oacute; por primera vez una terapia g&eacute;nica a pacientes con la devastadora enfermedad de Huntington: en&nbsp;un peque&ntilde;o ensayo cl&iacute;nico a 29 pacientes en el Reino Unido y Estados Unidos se comprob&oacute; que la progresi&oacute;n de la devastadora enfermedad se ralentiz&oacute; en un 75%.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n fue el a&ntilde;o de los primeros ensayos cl&iacute;nicos con xenotrasplantes en humanos con &oacute;rganos de cerdo, que incluy&oacute; por primera vez trasplantes de pulm&oacute;n y de h&iacute;gado, y hubo noticias de gran alcance en neurociencia, con el descubrimiento de la relaci&oacute;n cada vez m&aacute;s clara del herpes z&oacute;ster con algunas demencias como el alzh&eacute;imer. Asimismo, 2025 fue el a&ntilde;o en que se documentaron las <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/estudio-revela-adolescencia-cerebro-dura-32-anos-decadencia-inicia-66_1_12796331.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">edades del desarrollo del cerebro</a> y se desarrollaron tecnolog&iacute;as para leer el pensamiento, con implicaciones esperanzadoras para los pacientes paralizados, e inquietantes para la privacidad de nuestra actividad mental. &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/ciencia-2025-ano-sombra-fraude-inteligencia-artificial-asteroides-alienigenas_1_12878353.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Jan 2026 14:38:41 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fd0593aa-4dd9-40b1-a6b0-1cd777c2e152_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="435584" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fd0593aa-4dd9-40b1-a6b0-1cd777c2e152_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="435584" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La ciencia en 2025: un año bajo la sombra del fraude, la inteligencia artificial y los asteroides alienígenas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fd0593aa-4dd9-40b1-a6b0-1cd777c2e152_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Salud,Astrofísica,Neurociencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El cometa interestelar 3I/ATLAS alcanza su máximo acercamiento a la Tierra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/famoso-cometa-3i-atlas-alcanza-maximo-acercamiento-tierra_1_12857602.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/598234ae-292e-476b-8b3d-caae7299d1ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El cometa interestelar 3I/ATLAS alcanza su máximo acercamiento a la Tierra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Según los investigadores, este objeto podría ser “una especie de eslabón perdido, un objeto prístino que escapó de su sistema planetario hace miles de millones de años"</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Avi Loeb y los científicos que se pasan al ‘lado oscuro’: cuando el enemigo de la razón duerme en casa
</p></div><p class="article-text">
        El cometa interestelar 3I/ATLAS lleg&oacute; desde m&aacute;s all&aacute; del sistema solar y, antes de proseguir su viaje por el espacio, este 19 alcanzar&aacute; su punto m&aacute;s cercano a la Tierra, unos 270 millones de kil&oacute;metros, momento que los mayores telescopios aprovechar&aacute;n para estudiar esta especie de &ldquo;eslab&oacute;n perdido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este objeto no supone ning&uacute;n peligro, ya que pasar&aacute; al doble de la distancia que separa la Tierra del Sol, y para verlo har&aacute; falta un telescopio de mediano tama&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de algunas teor&iacute;as que circuron, sus caracter&iacute;sticas, color, velocidad y direcci&oacute;n &ldquo;coinciden con lo que esperamos de un cometa&rdquo;, indica la NASA estadounidense en su web.
    </p><p class="article-text">
        Este viajero interestelar podr&iacute;a ser &ldquo;una especie de eslab&oacute;n perdido, un objeto pr&iacute;stino que escap&oacute; de su sistema planetario hace miles de millones de a&ntilde;os&rdquo;, dice a EFE el investigador del Instituto de Ciencias del Espacio del Consejo Superior de Investigaciones Cient&iacute;ficas (CSIC) y del Instituto de Estudios Espaciales de Catalu&ntilde;a (IEEC) Josep Maria Trigo-Rodr&iacute;guez
    </p><p class="article-text">
        De hecho, podr&iacute;a ser el cometa m&aacute;s antiguo observado, incluso 3.000 millones de a&ntilde;os m&aacute;s antiguo que el sistema solar, que tiene 4.600 millones, seg&uacute;n consideran los astr&oacute;nomos bas&aacute;ndose en su trayectoria, se&ntilde;ala en su web la Agencia Espacial Europea.
    </p><p class="article-text">
        Descubierto el 1 de julio, cuando estaba ya en la &oacute;rbita de J&uacute;piter, 3I/ATLAS se form&oacute; en otro sistema solar y, de alguna manera, fue expulsado al espacio interesterlar. Tras un viaje de millones de a&ntilde;os ha llegado a nuestro vecindario, pero solo de paso y se ir&aacute; para no volver.
    </p><p class="article-text">
        Este es el tercer objeto interestelar conocido que se ha observado: el primero fue 'Oumuamua, descubierto en 2017 y despu&eacute;s 2I/Borisov, en 2019. Todos ellos contienen pistas sobre la formaci&oacute;n de otros mundos mucho m&aacute;s all&aacute; de nuestro sistema solar.
    </p><p class="article-text">
        Desde que fue avistado por primera vez, por el telescopio del Sistema de Alerta Temprana de Impactos Terrestres de Asteroides (ATLAS) en R&iacute;o Hurtado (Chile), el cometa ha sido estudiado por todos los medios al alcance.
    </p><p class="article-text">
        Los telescopios espaciales Hubble y James Webb, el sat&eacute;lite Tess, la misi&oacute;n Mars Express, el observatorio solar y heliosf&eacute;rico (SOHO) o la sonda europea Juice, en su camino hacia J&uacute;piter, han puesto sus ojos e instrumentos sobre &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        El objetivo es saber c&oacute;mo viaja a trav&eacute;s de nuestro vecindario y conocer su composici&oacute;n, lo que &ldquo;abre una ventana a c&oacute;mo se forman los planetas fuera del sistema solar&rdquo;, explica en un v&iacute;deo el cient&iacute;fico planetario del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA Ger&oacute;nimo Villanueva.
    </p><h2 class="article-text">Volcanes de hielo</h2><p class="article-text">
        Fruto de estas observaciones un grupo liderado por Trigo ya ha publicado un estudio en el repositorio arXiv, es decir, que a&uacute;n no ha sido revisado por otros cient&iacute;ficos independientes.
    </p><p class="article-text">
        La novedad m&aacute;s importante ser&iacute;a que el cometa podr&iacute;a tener volcanes de hielo en erupci&oacute;n, un fen&oacute;meno llamado criovulcanismo, que explicar&iacute;a su aumento de brillo a medida que se acercaba a la distancia m&aacute;s cercana al Sol, que se produjo en octubre.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que le hace diferente de otros cometas es que est&aacute; experimentando procesos de alteraci&oacute;n acuosa, lo que solemos llamar corrosi&oacute;n, al quedar empapado en agua y otros vol&aacute;tiles&rdquo;, indica el astrof&iacute;sico.
    </p><p class="article-text">
        Estudiando su luminosidad en funci&oacute;n de la distancia al Sol se pudo comprobar que el cometa &ldquo;despert&oacute; de su letargo pr&aacute;cticamente a la distancia en que esperar&iacute;amos que el hielo de agua comience a sublimarse de manera eficiente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Trigo se&ntilde;ala que siguen observando cada noche para aprender de su comportamiento y c&oacute;mo, tras su paso por el perihelio, decae su actividad de emisi&oacute;n de gas y polvo.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Ser&aacute; f&aacute;cil verlo?</h2><p class="article-text">
        270 millones de kil&oacute;metros son muchos para intentar ver el cometa a simple vista, aunque en los pr&oacute;ximos d&iacute;as s&iacute; podr&aacute; observarse con telescopios de tama&ntilde;o medio.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, Trigo advierte de que &ldquo;no es f&aacute;cil de ver, al no ser muy brillante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para intentarlo habr&aacute; que estar en un lugar oscuro, conocer previamente su posici&oacute;n entre las estrellas o usar un telescopio que lleve a sus coordenadas exactas.
    </p><p class="article-text">
        Durante su paso cercano a la Tierra y, posteriormente, podr&aacute; ser observado en el cielo antes del amanecer hasta la primavera boreal del a&ntilde;o que viene.
    </p><h2 class="article-text">Nada menos que un cometa</h2><p class="article-text">
        La aparici&oacute;n de este cometa visitante suscit&oacute; la idea de que podr&iacute;a tratarse de un objeto interestelar tecnol&oacute;gico, hip&oacute;tesis no descartada, entre otros, por el astrof&iacute;sico de la Universidad de Harvard Avi Loeb, al presentar algunas caracter&iacute;sticas inusuales.
    </p><p class="article-text">
        Sobre esas teor&iacute;as, Trigo manifiesta: &ldquo;la comunidad de estudio de los cuerpos menores est&aacute; enfadada y preocupada. Lo que hemos vivido es una desgracia para la ciencia y para los que nos dedicamos a divulgarla, porque se nos pone en duda y acusa de 'ocultar' cosas&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Para el astr&oacute;f&iacute;sico, es &ldquo;una pena que ciertos colegas hayan promovido tales hip&oacute;tesis sobre la naturaleza artificial del 3I/ATLAS sin ninguna raz&oacute;n, con toda la evidencia obtenida con grandes telescopios sobre la naturaleza cometaria del objeto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde la NASA, su administrador asociado, Amit Kshatriya, se&ntilde;al&oacute; hace unas semanas, cuando se hicieron p&uacute;blicas varias im&aacute;genes y datos, que &ldquo;el objeto es un cometa. Parece y se comporta como un cometa y todas las evidencias apuntan a que es un cometa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Con informaci&oacute;n de la agencia EFE</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/famoso-cometa-3i-atlas-alcanza-maximo-acercamiento-tierra_1_12857602.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Dec 2025 19:23:57 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/598234ae-292e-476b-8b3d-caae7299d1ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1067694" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/598234ae-292e-476b-8b3d-caae7299d1ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1067694" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El cometa interestelar 3I/ATLAS alcanza su máximo acercamiento a la Tierra]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/598234ae-292e-476b-8b3d-caae7299d1ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cometa,Astrofísica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nuevos datos revelan que la actividad solar no deja de aumentar y los científicos no saben por qué]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/nuevos-datos-revelan-actividad-solar-no-deja-aumentar-cientificos-no_1_12615032.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/27af80b5-f15e-47b4-8cb6-cae6b8407d52_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nuevos datos revelan que la actividad solar no deja de aumentar y los científicos no saben por qué"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un estudio de la NASA confirma una tendencia al alza desde 2008, que contradice las predicciones de que el Sol iba a entrar en un periodo de baja actividad </p></div><p class="article-text">
        En las dos d&eacute;cadas previas a 2008, las manchas y el viento solar disminuyeron tanto que los investigadores predijeron un nuevo per&iacute;odo hist&oacute;rico de baja actividad del Sol. Sin embargo, nuevos datos obtenidos por la NASA indican que no fue as&iacute;: muy al contrario, la actividad solar no dej&oacute; de aumentar desde entonces, sin que los astrof&iacute;sicos sepan muy bien por qu&eacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todo apuntaba a que el Sol entrar&iacute;a en una fase prolongada de baja actividad&rdquo;, asegura <a href="https://science.jpl.nasa.gov/people/jasinski/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jamie Jasinski</a>, del Laboratorio de Propulsi&oacute;n a Chorro de la NASA (JPL), autor principal del nuevo estudio publicado en la revista <a href="https://iopscience.iop.org/article/10.3847/2041-8213/adf3a6" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Astrophysical Journal Letters</em></a>. &ldquo;Por eso fue una sorpresa ver que esa tendencia se revert&iacute;a. El Sol est&aacute; despertando lentamente&rdquo;. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde el siglo XVII, la forma de conocer la actividad del Sol es contar el n&uacute;mero de manchas solares, regiones m&aacute;s fr&iacute;as y oscuras de la superficie, producidas por la concentraci&oacute;n de l&iacute;neas de campo magn&eacute;tico que desencadenan las erupciones y eyecciones de masa coronal. En este momento estamos en el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ciclo_solar_25" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ciclo solar 25</a>, que empez&oacute; en 2019 y est&aacute; siendo mucho m&aacute;s intenso de lo que se esperaba.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/67c0b02f-3bfa-4f74-b367-03c2215b6d3a_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/67c0b02f-3bfa-4f74-b367-03c2215b6d3a_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/67c0b02f-3bfa-4f74-b367-03c2215b6d3a_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/67c0b02f-3bfa-4f74-b367-03c2215b6d3a_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/67c0b02f-3bfa-4f74-b367-03c2215b6d3a_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/67c0b02f-3bfa-4f74-b367-03c2215b6d3a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/67c0b02f-3bfa-4f74-b367-03c2215b6d3a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Situación de la progresión anual del número de manchas solares desde el año 2020."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Situación de la progresión anual del número de manchas solares desde el año 2020.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La novedad de este trabajo es que los autores analizaron&nbsp;<a href="https://omniweb.gsfc.nasa.gov/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos solares a largo plazo</a> y midieron con precisi&oacute;n la intensidad del viento solar, gracias a una serie de sondas de la NASA como las misiones&nbsp;<a href="https://science.nasa.gov/mission/ace/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ACE</a>&nbsp;y <a href="https://science.nasa.gov/mission/wind/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Wind</a>, que miden el plasma y las part&iacute;culas energ&eacute;ticas que fluyen del Sol hacia la Tierra. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todo apuntaba a que el Sol entraría en una fase prolongada de baja actividad. Por eso fue una sorpresa ver que esa tendencia se revertía. El Sol está despertando lentamente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jamie Jasinski</span>
                                        <span>—</span> Investigador de JPL (NASA) y autor principal del nuevo estudio
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y lo que ven es que en 2008, al inicio del ciclo 24, el viento solar comenz&oacute; a intensificarse y desde entonces sigu&oacute; aumentando de forma constante. &ldquo;La tendencia decreciente del viento solar termin&oacute;, y desde entonces los par&aacute;metros del plasma y del campo magn&eacute;tico fueron aumentando de manera constante&rdquo;, asegura Jasinski.
    </p><h2 class="article-text">Que no cunda el p&aacute;nico</h2><p class="article-text">
        Aunque sabemos que el Sol se <em>carga </em>y <em>descarga</em> magn&eacute;ticamente en ciclos que duran unos 11 a&ntilde;os (el tiempo que tarda en alcanzar&nbsp;el m&aacute;ximo solar&nbsp;antes de descender de nuevo hasta el m&iacute;nimo), las tendencias temporales m&aacute;s amplias a la baja y al alza siguen siendo un misterio. De 1645 a 1715, durante&nbsp;un per&iacute;odo de 70 a&ntilde;os,&nbsp;las manchas solares pr&aacute;cticamente desaparecieron y se produjo el conocido como el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%ADnimo_de_Maunder" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">M&iacute;nimo de Maunder</a>. D&eacute;cadas m&aacute;s tarde, entre 1790 y 1830, se produjo una pausa similar conocida como el&nbsp;<a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Dalton_Minimum" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">M&iacute;nimo de Dalton</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No sabemos realmente por qu&eacute; el Sol experiment&oacute; un m&iacute;nimo de 40 a&ntilde;os a partir de 1790&rdquo;,&nbsp;<a href="https://www.nasa.gov/science-research/heliophysics/nasa-analysis-shows-suns-activity-ramping-up/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">afirma Jasinski</a>&nbsp;. &ldquo;Las tendencias a largo plazo son mucho menos predecibles y a&uacute;n no las comprendemos del todo&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-SungFXUsoqw-5960', 'youtube', 'SungFXUsoqw', document.getElementById('yt-SungFXUsoqw-5960'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-SungFXUsoqw-5960 src="https://www.youtube.com/embed/SungFXUsoqw?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <a href="https://home.iaa.csic.es/~jti/Personal_data.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jos&eacute; Carlos del Toro</a>, investigador del Instituto de Astrof&iacute;sica de Andaluc&iacute;a (IAA-CSIC) y del S3PC (<em>Spanish Space Solar Physics Consortium</em>), cree que el estudio es relevante, pero recalca que nos queda mucho por saber. &ldquo;Confirma que la actividad solar est&aacute; aumentando y que lo que se esperaba hasta 2008, que pod&iacute;amos encaminarnos a un m&iacute;nimo de actividad, no parece que vaya a ocurrir&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/33759f38-3416-435a-add3-73426d25c21e_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/33759f38-3416-435a-add3-73426d25c21e_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/33759f38-3416-435a-add3-73426d25c21e_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/33759f38-3416-435a-add3-73426d25c21e_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/33759f38-3416-435a-add3-73426d25c21e_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/33759f38-3416-435a-add3-73426d25c21e_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/33759f38-3416-435a-add3-73426d25c21e_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Evolución de las manchas solares en el tiempo."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Evolución de las manchas solares en el tiempo.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Para <a href="https://research.iac.es/severoochoa/severoochoa2011-2015/index.php/es/relacion-de-visitas-so-del-personal-iac/205-hector-socas-navarro" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">H&eacute;ctor Socas</a>, experto en f&iacute;sica solar y director de la&nbsp;<em>European Solar Telescope Foundation</em>, que no se cumpla la predicci&oacute;n de que vamos a un m&iacute;nimo solar son buenas noticias, porque -a pesar de que una mayor actividad podr&iacute;a provocar un aumento de tormentas solares- las consecuencias ser&iacute;an m&aacute;s negativas si se repitieran circunstancias como el M&iacute;nimo de Maunder, al que se asocia la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Peque%C3%B1a_Edad_de_Hielo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Peque&ntilde;a Edad de Hielo</a> en Europa. Adem&aacute;s, advierte, lo que tenemos ahora son solo los datos de otro ciclo. &ldquo;No sabemos si es una tendencia o solo una fluctuaci&oacute;n, como muchas que hemos visto antes&rdquo;, asegura.
    </p><h2 class="article-text">Un golpe al negacionismo</h2><p class="article-text">
        En opini&oacute;n de Socas, el resultado es valioso porque usa datos del viento solar y ser&aacute; un mazazo para quienes utilizaban este argumento, de que se aproximaba un m&iacute;nimo solar, para decir que compensar&iacute;a el calentamiento global. &ldquo;Me refiero a gente como Valentina Zharkova, una investigadora que siempre  borde&oacute; la pseudociencia y a la que se <a href="https://francis.naukas.com/2020/03/06/se-retira-el-polemico-articulo-sobre-el-sol-como-causa-del-calentamiento-global/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">le retractaron trabajos</a>, quien se tiraba a la piscina anunciando la <a href="https://solargsm.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">llegada de una glaciaci&oacute;n</a>&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El valor de este trabajo, para el experto, es que confirma con datos del viento solar lo que vimos en las manchas. &ldquo;Hasta ahora ven&iacute;amos viendo una tendencia a la baja y ahora de repente este ciclo sube&rdquo;, resume Socas. &ldquo;&iquest;Significa esto que ahora va a empezar a subir? No lo sabemos. Lo mismo es solo una fluctuaci&oacute;n y sigue bajando despu&eacute;s. O lo mismo se mantiene m&aacute;s o menos en este nivel y luego empieza a subir&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos muy lejos de predecir lo que pasar&aacute;, porque no tenemos un modelo robusto de la evoluci&oacute;n de la actividad solar con el tiempo&rdquo;, concluye Del Toro. &ldquo;Tenemos indicios y modelos que explican m&aacute;s o menos un gran n&uacute;mero de los aspectos del ciclo de 11 a&ntilde;os, pero hay otros ciclos que seguimos sin entender muy bien&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/nuevos-datos-revelan-actividad-solar-no-deja-aumentar-cientificos-no_1_12615032.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Sep 2025 09:19:23 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/27af80b5-f15e-47b4-8cb6-cae6b8407d52_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="367171" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/27af80b5-f15e-47b4-8cb6-cae6b8407d52_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="367171" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Nuevos datos revelan que la actividad solar no deja de aumentar y los científicos no saben por qué]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/27af80b5-f15e-47b4-8cb6-cae6b8407d52_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Astrofísica,Sol]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El misterio del cometa “viejoven”: por qué el objeto interestelar 3I/Atlas es a la vez un anciano y un bebé]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/misterio-cometa-viejoven-objeto-interestelar-3i-atlas-bebe-anciano-vez_1_12582468.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3feecbef-4282-4717-b7f8-133da41c3380_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El misterio del cometa “viejoven”: por qué el objeto interestelar 3I/Atlas es a la vez un anciano y un bebé"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La proporción inusualmente alta de CO2 frente al agua apunta a que este misterioso objeto nunca se había acercado tanto a una estrella como hasta ahora: viene de muy lejos y quizá protegido por una ‘coraza’.
</p></div><p class="article-text">
        El objeto interestelar 3I/Atlas, el <em>mensajero</em> del espacio profundo que irrumpi&oacute; en nuestro Sistema Solar a principios de julio, est&aacute; en estos momentos tan cerca del Sol que no podremos volver a observarlo hasta diciembre. Pero, antes de despedirse temporalmente, dej&oacute; algunos datos muy valiosos para los astrof&iacute;sicos y un hecho desconcertante: en t&eacute;rminos astron&oacute;micos, se trata de un cometa viejo y joven a la vez.
    </p><p class="article-text">
        Los datos obtenidos a finales de agosto por el espectr&oacute;grafo de infrarrojo cercano del telescopio espacial James Webb&nbsp;(JWST) revelan la inusual composici&oacute;n de su coma. El objeto tiene muy poca agua y mucho CO2. En palabras t&eacute;cnicas, &ldquo;contiene una coma de gas inusualmente rica en CO2 en relaci&oacute;n con el H2O&rdquo;. Esta proporci&oacute;n&nbsp;&mdash;16 veces superior a la que se esperar&iacute;a&mdash; est&aacute; &ldquo;entre las m&aacute;s altas jam&aacute;s observadas en un cometa&rdquo;, <a href="https://science.nasa.gov/blogs/3iatlas/2025/08/25/nasas-webb-space-telescope-observes-interstellar-comet/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n los cient&iacute;ficos</a> .&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para el equipo de investigadores de la&nbsp;NASA que public&oacute; estos <a href="https://zenodo.org/records/16941949?token=eyJhbGciOiJIUzUxMiJ9.eyJpZCI6IjJlMzIzZWNlLTE2NmMtNDVlYi1hNjQ1LWY0NWYzNjNkOTQwNyIsImRhdGEiOnt9LCJyYW5kb20iOiJkOGEyYjcxNmQ0NjFhZmM5MGRlMWM3NjU2NTY4Nzg3MiJ9.ydkIUd_88sI0zsbhRzfUBANVpxZt1dRH7alRn-bhh4EAd8R07WGFzTW6yGkQgdOyKr_1vz1dzOe8zNsr4bK04A" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">resultados preliminares</a>, esta circunstancia podr&iacute;a deberse a que 3I/Atlas &ldquo;se form&oacute; cerca de la l&iacute;nea de hielo de CO2 en su disco protoplanetario principal&rdquo; o a que algo &ldquo;inhibe la penetraci&oacute;n del calor en su n&uacute;cleo&rdquo; y evita que el agua se sublime. Dicho de manera m&aacute;s simple: puede que tenga mucho CO2 porque se <em>gast&oacute;</em> poco en su largo viaje y tiene poca agua porque dispone de una especie de <em>coraza</em> que protege su n&uacute;cleo del calor externo. &nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Un cometa &ldquo;viejoven&rdquo;</h2><p class="article-text">
        A <a href="https://home.iaa.csic.es/cienciasplanetarias/iac_ssolar.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Javier Licandro</a>, investigador del Instituto Astrof&iacute;sico de Canarias (IAC),&nbsp;le recuerda al comportamiento de los objetos transneptunianos de nuestro sistema llamados <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Centauro_(astronom%C3%ADa)" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">centauros</a>. Por los nuevos datos, este cometa parece haberse formado m&aacute;s all&aacute; de la regi&oacute;n en la cual el di&oacute;xido de carbono se congela y debe haber interactuado muy poco con su estrella.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tiene características de ser un cometa muy antiguo y que ha viajado muchísimo, pero en parte tiene la pinta de los cometas &#039;nuevos&#039;, esos que se acercan al Sol por primera vez</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Javier Armentia</span>
                                        <span>—</span> Astrónomo y divulgador 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Desde el punto de vista del origen es antiguo, pero din&aacute;micamente no, en el sentido en que nosotros entendemos la edad de los cometas, pues consideramos que van <em>envejeciendo</em> a medida que se acercan mucho al Sol&rdquo;, explica Licandro. &ldquo;A los cometas que tienen &oacute;rbitas de corto periodo y tienen varios pasajes cerca del Sol, los llamamos cometas <em>viejos</em>, aunque no es por la edad de origen, sino porque han envejecido f&iacute;sicamente&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si tenemos en cuenta que la velocidad de 3I/Atlas nos muestra que puede tener entre 3.000 y 11.000 millones de a&ntilde;os (frente a los 4.500 millones de a&ntilde;os de nuestro Sistema Solar), podemos decir que es un comenta joven y viejo a la vez: lo que se conoce humor&iacute;sticamente como un &ldquo;<a href="https://www.fbbva.es/diccionario/viejoven/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">viejoven</a>&rdquo;. &ldquo;Tiene caracter&iacute;sticas de ser un cometa muy antiguo y que ha viajado much&iacute;simo, pero en parte tiene la pinta de los cometas <em>nuevos</em>, esos que se acercan al Sol por primera vez&rdquo;, asegura el astr&oacute;nomo y divulgador&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Javier_Armentia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Javier Armentia</a>, que&nbsp;encuentra la denominaci&oacute;n divertida y acertada.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es como un Ford T que tiene ahora su primera carrera de Indianápolis</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">René Duffard</span>
                                        <span>—</span> Experto en asteroides del IAA-CSIC
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Su velocidad, junto con su trayectoria, implica que 3I/Atlas podr&iacute;a tener su origen en un sistema estelar relativamente antiguo, posiblemente de la poblaci&oacute;n del <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Disco_grueso" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">disco grueso </a>de la V&iacute;a L&aacute;ctea&rdquo;, apunta <a href="https://todoastronomia.net/2025/01/20/biografia-de-rene/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ren&eacute; Duffard</a>, experto en asteroides del IAA-CSIC. En ese sentido, reconoce, es viejo por su edad din&aacute;mica orbital, pero joven en cuanto a sublimaci&oacute;n, porque es su primer paso cerca de una estrella que hace sublimar sus vol&aacute;tiles. &ldquo;Es como un Ford T que tiene ahora su primera carrera de Indian&aacute;polis&rdquo;, bromea.
    </p><h2 class="article-text">Una &lsquo;coraza&rsquo; para un viaje incre&iacute;ble</h2><p class="article-text">
        En opini&oacute;n de Javier Licandro, cuyo equipo desde el Instituto Astrof&iacute;sico de Canarias (IAC) fue de los primeros en obtener datos de este objeto interestelar, el cometa seguramente escap&oacute; del&nbsp;cintur&oacute;n transneptuniano de su estrella y pas&oacute; casualmente cerca de la nuestra. &ldquo;Por eso est&aacute; sublimando el di&oacute;xido de carbono que tiene en la superficie&rdquo;, se&ntilde;ala. A toda esta circunstancia, hay que a&ntilde;adirle la posibilidad de que el cometa se formara de una manera diferente o que haya desarrollado una cubierta que haya protegido su n&uacute;cleo del exterior.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se especula que este cometa tiene una capa externa que aísla la entrada del calor del Sol y eso impide que salga mucha agua del núcleo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">René Duffard</span>
                                        <span>—</span> Experto en asteroides del IAA-CSIC
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Se especula que este cometa tiene una capa externa que a&iacute;sla la entrada del calor del Sol y eso impide que salga mucha agua del n&uacute;cleo. Esa capa se suele crear en los objetos que est&aacute;n expuestos a la radiaci&oacute;n por mucho tiempo, algo que es esperable en 3I/Atlas&rdquo;, resume Duffard. Esto nos dejar&iacute;a, en su opini&oacute;n, con el siguiente escenario: el cometa fue expulsado de su estrella y estuvo millones de a&ntilde;os transitando hasta llegar a nosotros y en ese tiempo desarroll&oacute; una <em>coraza</em> que lo a&iacute;sla del calor de nuestro sol.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al acercarse, se subliman los vol&aacute;tiles, agua, di&oacute;xido de carbono, mon&oacute;xido de carbono, y crea una coma que es observada por el telescopio James Webb&rdquo;, indica Duffard. &ldquo;Por eso el agua que vemos es poca, porque no puede salir por la coraza creada a lo largo de tantos millones de a&ntilde;os&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Un fragmento &ldquo;pr&iacute;stino&rdquo; del universo</h2><p class="article-text">
        &ldquo;No sabemos si se ha formado como los cometas de nuestros sistema que tienen periodos orbitales de m&aacute;s de 10.000 a&ntilde;os y vienen casi directamente de la nube de Oort&rdquo;, asegura Armentia. &ldquo;O quiz&aacute; en ese viaje tan incre&iacute;ble de tantos millones de a&ntilde;os, la forma en la que algunos elementos se subliman es diferente y el agua ha desaparecido a lo largo de esas peripecias del viaje, o tal vez se form&oacute; en un entorno en el que el agua estaba menos disponible para formar el cometa&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Podría ser un cometa formado hace más de 10.000 millones de años, como el doble de edad del Sol, de cuando el universo era bastante diferente y mucho más joven</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Javier Armentia</span>
                                        <span>—</span> Astrónomo y divulgador
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los hallazgos sobre este tercer objeto interestelar conocido, se&ntilde;ala Armentia, resultan fascinantes para los cient&iacute;ficos porque nos traen un fragmento &ldquo;pr&iacute;stino&rdquo; de las profundidades del universo y de un periodo anterior a la formaci&oacute;n de nuestro Sol. &ldquo;Podr&iacute;a ser un cometa de un sistema estelar formado hace m&aacute;s de 10.000 millones de a&ntilde;os, es decir, como el doble de edad del Sol&rdquo;, concluye. &ldquo;Lo apasionante es pensar que est&aacute;s viendo un material que estaba en esa nube de Oort equivalente a la formaci&oacute;n de una estrella de cuando el universo era bastante diferente y mucho m&aacute;s joven&rdquo;. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para los astrof&iacute;sicos, este tipo de hallazgos equivalen a los que hacen los paleoantrop&oacute;logos cuando encuentran los f&oacute;siles de una nueva especie humana, en un periodo del que apenas se sabe nada. Quiz&aacute; no es casual que entre la larga <a href="https://arxiv.org/html/2508.15768v1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lista de naves y sondas que se unir&aacute;n a las observaciones</a> de 3I/Atlas en los pr&oacute;ximos meses (entre las que est&aacute; especialmente situada la misi&oacute;n <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Psyche_(nave_espacial)" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Psyche</a>), se encuentre la distante <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Lucy_(sonda_espacial)" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lucy</a>, una nave con el nombre de nuestro antepasado m&aacute;s c&eacute;lebre que podr&iacute;a atravesar la cola del cometa interestelar y medir su composici&oacute;n. Si finalmente ofrece alguna clave, el estudio del pasado de la humanidad y del universo estar&aacute;n simb&oacute;licamente unidos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/misterio-cometa-viejoven-objeto-interestelar-3i-atlas-bebe-anciano-vez_1_12582468.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Sep 2025 03:01:39 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3feecbef-4282-4717-b7f8-133da41c3380_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="291450" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3feecbef-4282-4717-b7f8-133da41c3380_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="291450" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El misterio del cometa “viejoven”: por qué el objeto interestelar 3I/Atlas es a la vez un anciano y un bebé]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3feecbef-4282-4717-b7f8-133da41c3380_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Astrofísica,Cometa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una anomalía interna explica la misteriosa diferencia entre las dos caras de la Luna]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/anomalia-interna-explica-misteriosa-diferencia-caras-luna_1_12300093.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8b061f61-7de3-4ad9-a4f5-70e644dbdf53_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una anomalía interna explica la misteriosa diferencia entre las dos caras de la Luna"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los datos de gravedad recolectados por las sondas GRAIL revelan nueva información sobre el interior lunar que ayuda a explicar la asimetría de nuestro satélite</p></div><p class="article-text">
        La Luna est&aacute; acoplada a la Tierra de tal modo que una de sus caras mira siempre hacia nosotros y la otra <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Cara_oculta_de_la_Luna" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">permanece oculta</a>. Esta misteriosa regi&oacute;n lunar estuvo fuera de nuestro alcance hasta que la sonda sovi&eacute;tica&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Luna_3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luna 3</a>&nbsp;la fotografi&oacute; por primera vez en octubre de 1959. Y, a medida que se fueron examinando los detalles, salt&oacute; la sorpresa.
    </p><p class="article-text">
        La cara oculta de la Luna (que no <em>oscura</em>, como se dice a veces por error) no solo tiene un aspecto mucho m&aacute;s accidentado, sino que presenta diferencias notables en el vulcanismo y el espesor de la corteza. La cara m&aacute;s lejana de nuestro sat&eacute;lite carece de grandes planicies bas&aacute;lticas como los famosos &lsquo;mares&rsquo; que vemos en el lado visible, que es oscuro y est&aacute; dominado por lava. La actividad volc&aacute;nica en este lugar es visiblemente menor.
    </p><p class="article-text">
        Un equipo de investigadores de la NASA, encabezado por <a href="https://science.nasa.gov/people/ryan-park/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ryan Park</a>, analiz&oacute; los datos obtenidos por la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/GRAIL" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">misi&oacute;n GRAIL</a> para cartografiar la respuesta gravitacional de la Luna a su &oacute;rbita alrededor de la Tierra, y revela informaci&oacute;n sobre su estructura interna que ayuda a explicar este misterio. Los resultados, publicados este mi&eacute;rcoles <a href="https://www.nature.com/articles/s41586-025-08949-5" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la revista&nbsp;</a><a href="https://www.nature.com/articles/s41586-025-08949-5" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nature</em></a>, indican que la clave podr&iacute;a estar en la composici&oacute;n del manto
    </p><h2 class="article-text">Diferencias en el manto</h2><p class="article-text">
        Los autores del estudio hallaron una diferencia del 2 al 3 % en la capacidad de deformaci&oacute;n del manto lunar entre la cara visible y la cara oculta. Park y sus colegas modelaron posteriormente la estructura lunar y determinaron que estas cifras se pueden explicar por una diferencia de temperatura del manto de 100 a 200 kelvin entre ambos hemisferios, donde el manto de la cara visible es m&aacute;s c&aacute;lido que el de la cara oculta.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ca694098-b1c7-4760-9bda-ab441a5d2276_16-9-aspect-ratio_50p_1117723.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ca694098-b1c7-4760-9bda-ab441a5d2276_16-9-aspect-ratio_50p_1117723.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ca694098-b1c7-4760-9bda-ab441a5d2276_16-9-aspect-ratio_75p_1117723.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ca694098-b1c7-4760-9bda-ab441a5d2276_16-9-aspect-ratio_75p_1117723.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ca694098-b1c7-4760-9bda-ab441a5d2276_16-9-aspect-ratio_default_1117723.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ca694098-b1c7-4760-9bda-ab441a5d2276_16-9-aspect-ratio_default_1117723.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ca694098-b1c7-4760-9bda-ab441a5d2276_16-9-aspect-ratio_default_1117723.jpg"
                    alt="Detalle de los cráteres en la cara oculta de la Luna."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Detalle de los cráteres en la cara oculta de la Luna.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestro estudio muestra que el interior de la Luna no es uniforme: la cara que mira hacia la Tierra es m&aacute;s c&aacute;lida y geol&oacute;gicamente m&aacute;s activa en profundidad que la cara oculta&rdquo;, explica Park. &ldquo;Esta diferencia est&aacute; relacionada con la historia volc&aacute;nica de la Luna y explica por qu&eacute; ambas caras se ven tan diferentes&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/62385bfe-d148-4d3b-8c74-ffd560c8703f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/62385bfe-d148-4d3b-8c74-ffd560c8703f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/62385bfe-d148-4d3b-8c74-ffd560c8703f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/62385bfe-d148-4d3b-8c74-ffd560c8703f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/62385bfe-d148-4d3b-8c74-ffd560c8703f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/62385bfe-d148-4d3b-8c74-ffd560c8703f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/62385bfe-d148-4d3b-8c74-ffd560c8703f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Imagen artística del tándem de naves GRAIL sobre la superficie lunar."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imagen artística del tándem de naves GRAIL sobre la superficie lunar.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Park y su equipo plantean la hip&oacute;tesis de que esta diferencia t&eacute;rmica podr&iacute;a deberse a la desintegraci&oacute;n radiactiva del torio y el titanio en la cara visible de la Luna, que podr&iacute;a ser un remanente de la actividad volc&aacute;nica que form&oacute; la superficie hace entre 3.000 a 4.000 millones de a&ntilde;os.&nbsp;&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esta vasta fuente de magma podría haber contribuido a las grandes diferencias hemisféricas en la distribución de las regiones basálticas que observamos actualmente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ryan Park</span>
                                        <span>—</span> Investigador de la NASA y autor principal del artículo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Centr&aacute;ndose en el torio, Lunar Prospector descubri&oacute; que la superficie de la cara visible presenta una abundancia de este elemento hasta diez veces mayor que la de la cara oculta&rdquo;, explica el autor principal del estudio. Estas diferencias de abundancia pueden f&aacute;cilmente generar diferencias de temperatura de hasta varios cientos de grados Celsius en todo el manto de la cara visible durante la historia temprana de la Luna. &ldquo;Esta vasta fuente de magma podr&iacute;a haber contribuido a las grandes diferencias hemisf&eacute;ricas en la distribuci&oacute;n de las regiones bas&aacute;lticas que observamos actualmente&rdquo;, sentencia.
    </p><h2 class="article-text">Las causas de la disonancia</h2><p class="article-text">
        &ldquo;La pregunta de por qu&eacute; la Luna tiene dos caras tan diferentes intrig&oacute; a los cient&iacute;ficos desde los albores de la exploraci&oacute;n espacial&rdquo;, asegura <a href="https://nahumchazarra.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nah&uacute;m M&eacute;ndez Chazarra</a>, ge&oacute;logo y divulgador que no particip&oacute; en el estudio. &ldquo;Por primera vez tenemos una prueba s&oacute;lida que apunta al mecanismo fundamental causante de esta disonancia&rdquo;. En su opini&oacute;n, el resultado es muy relevante, ya que nos permite enlazar esta asimetr&iacute;a que se observa en el manto con la historia de la Luna y la formaci&oacute;n en su juventud de los &ldquo;mares&rdquo;, pero tambi&eacute;n con la actualidad. &ldquo;Esta anomal&iacute;a podr&iacute;a explicar el por qu&eacute; ocurren terremotos a gran profundidad en la Luna, una cuesti&oacute;n que todav&iacute;a no est&aacute; resuelta&rdquo;, apunta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esta anomalía podría explicar el por qué ocurren terremotos a gran profundidad en la Luna, una cuestión que todavía no está resuelta</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nahúm Méndez Chazarra</span>
                                        <span>—</span> Geólogo y divulgador
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://igeo.ucm-csic.es/investigador/jesus-martinez-frias/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">Jes&uacute;s Mart&iacute;nez Fr&iacute;as</span></a>, experto del Instituto de Geociencias del CSIC y presidente de la Comisi&oacute;n de Geolog&iacute;a Planetaria de la Sociedad Geol&oacute;gica de Espa&ntilde;a, tambi&eacute;n considera que se trata de un estudio muy interesante y novedoso. &ldquo;Los autores llevan a cabo una modelizaci&oacute;n matem&aacute;tico-conceptual, analizando la respuesta gravitacional de las interacciones mareales de la Luna con la Tierra y estableciendo un modelo de la estructura interna de nuestro sat&eacute;lite&rdquo;, subraya.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de estudios previos ya se conoc&iacute;an las asimetr&iacute;as de las dos caras de la luna, comenta Mart&iacute;nez Fr&iacute;as, pero este art&iacute;culo aporta novedades significativas, no solo en cuanto a la metodolog&iacute;a utilizada, muy precisa y rigurosa, sino en relaci&oacute;n con el novedoso modelo conceptual obtenido, que seguramente marcar&aacute; las l&iacute;neas de futuros estudios. &ldquo;Eso s&iacute;, han aportado una pieza m&aacute;s del puzzle, pero se necesitan muchos m&aacute;s datos experimentales&rdquo;, advierte. &ldquo;Como explicar apropiadamente el gigantesco impacto de la cuenca del polo sur de Aitken y las <a href="https://agupubs.onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1029/2019GL082252" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">heterogeneidades internas y la gigantesca masa met&aacute;lica</a> que las propias GRAIL ya identificaron&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/anomalia-interna-explica-misteriosa-diferencia-caras-luna_1_12300093.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 May 2025 17:16:46 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8b061f61-7de3-4ad9-a4f5-70e644dbdf53_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="663910" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8b061f61-7de3-4ad9-a4f5-70e644dbdf53_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="663910" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Una anomalía interna explica la misteriosa diferencia entre las dos caras de la Luna]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8b061f61-7de3-4ad9-a4f5-70e644dbdf53_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Astrofísica,Luna,NASA]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los astrofísicos piden calma sobre el asteroide 2024 YR24: “Esto no es Armageddon, no seamos alarmistas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/astrofisicos-piden-calma-asteroide-2024-yr24-no-armageddon-no-seamos-alarmistas_1_12036990.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f6a83d9b-5524-4864-8ebd-d9936f6428d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los astrofísicos piden calma sobre el asteroide 2024 YR24: “Esto no es Armageddon, no seamos alarmistas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque la probabilidad de impacto contra la Tierra en 2032 aumentó de un 1,2 a un 2,3%, se trata de una fluctuación esperable con un altísimo grado de incertidumbre; lo normal es que pronto se descarte el peligro
</p><p class="subtitle">Lo que sabemos sobre 2024 YR4, el asteroide que podría impactar contra la Tierra en 2032
</p></div><p class="article-text">
        En la pel&iacute;cula <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Don't_Look_Up" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>No miren arriba</em></a> (2021), un grupo de astrof&iacute;sicos detecta un asteroide en rumbo de colisi&oacute;n a la Tierra y la sociedad los ignora ampliamente. En las &uacute;ltimas semanas, la activaci&oacute;n del protocolo de defensa planetaria ante la detecci&oacute;n de un objeto bautizado como <a href="https://newton.spacedys.com/neodys/index.php?n=2024+YR4&amp;pc=1.1.0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">2024 YR4</a> tuvo el efecto contrario: casi todo el mundo sobrerreaccion&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esto no es <em>Don&rsquo;t look up</em> ni <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Armageddon_(pel%C3%ADcula)" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Armageddon</em></a>&rdquo;, asegura <a href="https://scholar.google.es/citations?user=jGVFW5QAAAAJ&amp;hl=en" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jos&eacute; Mar&iacute;a Madiedo</a>,&nbsp;investigador del Instituto de Astrof&iacute;sica de Andaluc&iacute;a (IAA-CSIC). &ldquo;El hecho de que la probabilidad de impacto haya subido <a href="https://cneos.jpl.nasa.gov/sentry/details.html#?des=2024%20YR4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">del 1,2 a 2,3 %</a> no cambia nada: lo que ocurri&oacute; es que hubo nuevas observaciones que permitieron refinar un poco su &oacute;rbita, pero todav&iacute;a hay much&iacute;sima incertidumbre&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec9b6bfd-f576-46be-b12d-9055d199a654_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec9b6bfd-f576-46be-b12d-9055d199a654_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec9b6bfd-f576-46be-b12d-9055d199a654_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec9b6bfd-f576-46be-b12d-9055d199a654_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec9b6bfd-f576-46be-b12d-9055d199a654_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec9b6bfd-f576-46be-b12d-9055d199a654_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ec9b6bfd-f576-46be-b12d-9055d199a654_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Hemos observado poco m&aacute;s de un mes de un periodo orbital de cuatro a&ntilde;os&rdquo;, a&ntilde;ade <a href="https://home.iaa.es/~duffard/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ren&eacute; Duffard</a>, experto en asteroides del IAA. &ldquo;Es como intentar determinar una vuelta a una pista de atletismo tras haber recorrido tres pasos, hay que esperar a tener m&aacute;s datos&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hasta que no llegue a una probabilidad del 10% no empezaría a ser preocupante, pero sería extrañísimo que pasase</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">José María Madiedo</span>
                                        <span>—</span> Investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El asteroide&nbsp;2024 YR4&nbsp;fue descubierto por el programa de vigilancia&nbsp;<a href="https://atlas.fallingstar.com/home.php" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">ATLAS</span></a>&nbsp;desde Chile el pasado 27 de diciembre, dos d&iacute;as despu&eacute;s de que pasase a 828.800 km de nuestro planeta, la m&iacute;nima distancia en esta aproximaci&oacute;n. La noticia salt&oacute; a los medios a finales de enero tras conocerse que los dos grupos de respuesta global a asteroides de la ONU, la <a href="https://iawn.net/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">Red Internacional de Alerta de Asteroides</span></a> (IAWN) y el <a href="https://www.cosmos.esa.int/web/smpag" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">Grupo Asesor de Planificaci&oacute;n de Misiones Espaciales</span></a> (SMPAG), activaron por primera vez sus protocolos de seguimiento.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9bf3d7d2-1c7f-4f6f-a22a-fc6dddee4ae3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9bf3d7d2-1c7f-4f6f-a22a-fc6dddee4ae3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9bf3d7d2-1c7f-4f6f-a22a-fc6dddee4ae3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9bf3d7d2-1c7f-4f6f-a22a-fc6dddee4ae3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9bf3d7d2-1c7f-4f6f-a22a-fc6dddee4ae3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9bf3d7d2-1c7f-4f6f-a22a-fc6dddee4ae3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9bf3d7d2-1c7f-4f6f-a22a-fc6dddee4ae3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El débil asteroide próximo a la Tierra 2024 YR4 en enero de 2025."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El débil asteroide próximo a la Tierra 2024 YR4 en enero de 2025.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Estos protocolos est&aacute;n dise&ntilde;ados para activarse si existe una probabilidad de impacto mayor que 1% con un cuerpo de m&aacute;s de 50 metros.&nbsp;Seg&uacute;n las primeras estimaciones, este objeto tiene entre 40 y 90 metros y la probabilidad de que el 22 de diciembre de 2032 impacte contra la Tierra es del 2,3 %.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es pronto para plantearse un m&eacute;todo paliativo como probamos con la misi&oacute;n DART&rdquo;, asegura <a href="https://ca.wikipedia.org/wiki/Josep_Maria_Trigo_Rodr%C3%ADguez" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Josep Mar&iacute;a Trigo</a>, especialista en asteroides del Instituto de Ciencias del Espacio (CSIC/IEEC). &ldquo;Puede que la probabilidad suba dentro de unos d&iacute;as, incluso que llegue al 5%, pero eso no significa nada&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Ganas de crear alarma</h2><p class="article-text">
        Los astrof&iacute;sicos est&aacute;n tranquilos porque conocen los altos niveles de incertidumbre: un objeto de unos 50 metros que tiene una horquilla de impacto para 2032 de 320.000 kil&oacute;metros no es suficiente para meterles el susto en el cuerpo, solo para estar vigilantes. E incluso en el caso de que colisionara contra la Tierra, no se tratar&iacute;a de un evento de destrucci&oacute;n como el que termin&oacute; con los dinosaurios, sino algo parecido a <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/B%C3%B3lido_de_Tunguska" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lo que pas&oacute; en Tunguska</a> en 1908, con altas probabilidades de que caiga en el oc&eacute;ano o alg&uacute;n desierto, porque el planeta est&aacute; en su mayor parte deshabitado.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hablar de dónde va a caer, con los datos que tenemos, es ciencia ficción y ganas de crear alarmismo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Josep Maria Trigo</span>
                                        <span>—</span> Especialista en asteroides del Instituto de Ciencias del Espacio (CSIC/IEEC)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero lo que les inspira m&aacute;s confianza es la experiencia que ya tuvimos en 2004 con <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/(99942)_Apofis" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">Apofis</span></a>, un asteroide de 400 metros de di&aacute;metro cuyas probabilidades de colisi&oacute;n con la Tierra en el a&ntilde;o 2029 se estimaron en el 2,7% y despu&eacute;s quedaron en nada.&nbsp;&ldquo;En este caso, hasta que no llegase a un nivel del 10% no empezar&iacute;a a ser preocupante, pero ser&iacute;a extra&ntilde;&iacute;simo que pasase&rdquo;, asegura Madiedo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e520f568-6c80-4010-97e6-b4e30258dfa1_16-9-aspect-ratio_50p_1111152.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e520f568-6c80-4010-97e6-b4e30258dfa1_16-9-aspect-ratio_50p_1111152.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e520f568-6c80-4010-97e6-b4e30258dfa1_16-9-aspect-ratio_75p_1111152.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e520f568-6c80-4010-97e6-b4e30258dfa1_16-9-aspect-ratio_75p_1111152.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e520f568-6c80-4010-97e6-b4e30258dfa1_16-9-aspect-ratio_default_1111152.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e520f568-6c80-4010-97e6-b4e30258dfa1_16-9-aspect-ratio_default_1111152.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e520f568-6c80-4010-97e6-b4e30258dfa1_16-9-aspect-ratio_default_1111152.jpg"
                    alt="Proyección de la órbita del asteroide 2024 YR24."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Proyección de la órbita del asteroide 2024 YR24.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Como entonces, cuando tengamos m&aacute;s observaciones y observemos un nuevo arco de la &oacute;rbita &mdash;ya sea en los pr&oacute;ximos meses o en su primer retorno en 2028&mdash;, esta probabilidad va a disminuir&rdquo;, asegura Trigo. &ldquo;Seamos serios. Propagar una &oacute;rbita que se acaba de descubrir a siete a&ntilde;os en el tiempo es mucho decir, y hablar de d&oacute;nde va a caer, con los datos que tenemos, es ciencia ficci&oacute;n y ganas de crear alarmismo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La ma&ntilde;ana del 22 de diciembre</h2><p class="article-text">
        Las herramientas de simulaci&oacute;n permiten conocer algunos detalles de lo que har&aacute; el asteroide 2024 YR4 en su siguiente vuelta. Cuando regrese a las cercan&iacute;as de la Tierra, en diciembre de 2028, pasar&aacute; bastante m&aacute;s lejos de lo que pas&oacute; hace un mes. En la Navidad de 2032 la estimaci&oacute;n en este momento es que pase en un arco con una horquilla de incertidumbre entre 0 y 330.000 km, un poco menos de la distancia que nos separa de la Luna.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/65fd3617-4144-45f8-910b-a0f1b80646f4_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/65fd3617-4144-45f8-910b-a0f1b80646f4_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/65fd3617-4144-45f8-910b-a0f1b80646f4_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/65fd3617-4144-45f8-910b-a0f1b80646f4_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/65fd3617-4144-45f8-910b-a0f1b80646f4_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/65fd3617-4144-45f8-910b-a0f1b80646f4_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/65fd3617-4144-45f8-910b-a0f1b80646f4_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Trayectoria prevista para 2024 YR4 en diciembre de 2032."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Trayectoria prevista para 2024 YR4 en diciembre de 2032.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Ser&aacute; el 22 de diciembre&rdquo;, explica Trigo mientras maneja uno de estos simuladores. &ldquo;Se ver&aacute; en el cielo de la ma&ntilde;ana, con telescopios grandes, porque es un objeto muy d&eacute;bil, aunque en su m&aacute;xima proximidad a la Tierra estar&aacute; por unas horas al alcance de telescopios de aficionado, con una magnitud similar a la del planeta Plut&oacute;n. Subir&aacute; del hemisferio sur al hemisferio norte y seguir&aacute; una trayectoria bastante parecida a la de 2028&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto, sin tener en cuenta todas las cosas que pueden sucederle al asteroide por el camino y que ahora mismo no podemos conocer: desde las interacciones gravitatorias con grandes planetas, como J&uacute;piter o la propia Tierra, a los efectos no gravitatorios, como el empuje radiativo de la luz solar sobre una de sus caras. Una peque&ntilde;a desviaci&oacute;n, en una &oacute;rbita tan amplia, puede marcar una gran diferencia.
    </p><h2 class="article-text">Un &ldquo;alarmismo terrible&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;cu&aacute;ndo podremos respirar tranquilos y dejar de <em>mirar arriba</em>? &ldquo;Ahora mismo el objeto se est&aacute; alejando y cada vez se hace menos brillante, por lo que las determinaciones de la posici&oacute;n tienen cada vez m&aacute;s error&rdquo;, explica Duffard. &ldquo;Por la experiencia con otros ejemplos, uno tiene que tener un trozo de &oacute;rbita bastante amplio, de al menos un cuarto de &oacute;rbita&rdquo;. Seg&uacute;n el experto, los grandes telescopios lo podr&aacute;n seguir hasta abril y quiz&aacute; para entonces ya podamos descartar el peligro, pero quiz&aacute; tengamos que esperar a 2028.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde el Gran Telescopio de Canarias (GTC), por ejemplo, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Julia_de_Le%C3%B3n" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Julia de Le&oacute;n</a> pudo determinar que el objeto es una roca formada por silicatos y algo de metal. &ldquo;Sabiendo la composici&oacute;n, podemos inferir el albedo (la cantidad de luz que refleja su superficie), y con la medida de albedo estimamos su tama&ntilde;o&rdquo;, explica en una nota del <a href="https://www.iac.es/es/divulgacion/noticias/el-iac-hace-seguimiento-activo-del-asteroide-que-la-onu-ha-calificado-como-potencialmente-peligroso" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Instituto Astrof&iacute;sico de Canarias</a> (IAC), que sigue haciendo seguimiento de este objeto.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se está generando un alarmismo terrible, pero estoy seguro de que la semana que viene la noticia desaparece</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">René Duffard</span>
                                        <span>—</span> Experto en asteroides del IAA
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Se est&aacute; siguiendo el protocolo a rajatabla, y la comunidad cient&iacute;fica en la mayor parte somos de la opini&oacute;n de que esa probabilidad va a bajar como en casos anteriores y al final todo va a quedar en nada&rdquo;, indica Madiedo. &ldquo;En general deber&iacute;amos intentar bajar las revoluciones, transmitir que es demasiado pronto como para alarmarse y que est&aacute; bien que se activen los protocolos de defensa planetaria, que se han creado precisamente&nbsp;para estos casos&rdquo;, se&ntilde;ala Duffard.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se est&aacute; generando un alarmismo terrible, pero estoy seguro de que la semana que viene la noticia desaparece&rdquo;, concluye el experto. &ldquo;Y quiz&aacute; lo estamos planteando mal y deber&iacute;amos transmitir que hay un 98% de probabilidades de que el objeto no choque contra la Tierra, que pronto podr&iacute;an ser de un 100%&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/astrofisicos-piden-calma-asteroide-2024-yr24-no-armageddon-no-seamos-alarmistas_1_12036990.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Feb 2025 03:09:23 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f6a83d9b-5524-4864-8ebd-d9936f6428d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="589629" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f6a83d9b-5524-4864-8ebd-d9936f6428d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="589629" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los astrofísicos piden calma sobre el asteroide 2024 YR24: “Esto no es Armageddon, no seamos alarmistas”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f6a83d9b-5524-4864-8ebd-d9936f6428d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Asteroide,Astrofísica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En Marte nieva más de lo esperado, hasta 1,6 metros a finales del invierno, “suficiente para cubrir un automóvil”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/marte-nieva-esperado-1-6-metros-finales-invierno-suficiente-cubrir-automovil_1_11403727.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6ed01228-a73e-407a-a30f-1650d8d7b48f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En Marte nieva más de lo esperado, hasta 1,6 metros a finales del invierno, “suficiente para cubrir un automóvil”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Investigadores diseñaron un nuevo método para medir las variaciones de nieve y escarcha de dióxido de carbono en la superficie marciana y calculan que es hasta dos órdenes de magnitud mayor de que se creía </p><p class="subtitle">Hemeroteca - Detectan la primera gloria en un exoplaneta, un anillo de colores en una atmósfera muy lejana
</p></div><p class="article-text">
        Si un d&iacute;a llegara a existir algo parecido a un inspecci&oacute;n de transporte marciana, sus responsables recomendar&iacute;an llevar cadenas en los veh&iacute;culos que se movieran por los polos en determinadas &eacute;pocas del a&ntilde;o. Sobre todo si atienden a los resultados de un nuevo trabajo que concluye que el espesor de la nieve y la escarcha de di&oacute;xido de carbono que se depositan en la superficie de Marte es hasta dos &oacute;rdenes de magnitud mayor de lo estimado hasta ahora.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados muestran que el aumento en el grosor debido a la acumulaci&oacute;n estacional de nieve y escarcha podr&iacute;a alcanzar hasta 1,6 metros hacia finales del invierno. &ldquo;Suficiente para cubrir un autom&oacute;vil, para luego disminuir gradualmente a medida que el planeta rojo avanza hacia su solsticio de verano&rdquo;, asegura <a href="https://www.iaa.csic.es/personal/18" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Haifeng Xiao</a>, investigador del del Instituto Astrof&iacute;sico de Andaluc&iacute;a (IAA-CSIC ), que  lider&oacute; el estudio, publicado en<a href="https://agupubs.onlinelibrary.wiley.com/journal/21699100" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://agupubs.onlinelibrary.wiley.com/journal/21699100" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Journal of Geophysical Research: Planets</em></a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El trabajo parte de un enfoque innovador para estimar el grosor de estos dep&oacute;sitos estacionales mediante la observaci&oacute;n de las variaciones en la sombra de grandes bloques de hielo. La conclusi&oacute;n es que la contribuci&oacute;n de la nieve por s&iacute; sola es de aproximadamente un metro, muy por encima del espesor promedio predicho por modelos recientes de nevadas en Marte, lo que indica que las tormentas locales asociadas con grandes acumulaciones de di&oacute;xido de carbono pueden ser m&aacute;s frecuentes y violentas de lo estimado hasta ahora.
    </p><h3 class="article-text">Variaciones estacionales</h3><p class="article-text">
        Este nuevo enfoque permiti&oacute; a los autores discernir que la contribuci&oacute;n de las nevadas al grosor y volumen de la capa de nieve estacional durante el invierno es mayor en comparaci&oacute;n con la condensaci&oacute;n superficial directa en forma de escarcha. &ldquo;La aplicaci&oacute;n de nuestro m&eacute;todo a un conjunto de im&aacute;genes de HIRISE desde 2008 hasta 2021 permiti&oacute; detectar variaciones interanuales en el espesor de las nevadas&rdquo;, a&ntilde;ade Xiaio. &ldquo;De hecho, demostramos que la nieve en 2021 alcanz&oacute; una profundidad aproximadamente 0,36 metros mayor que la medida una d&eacute;cada antes, en 2011&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al igual que la Tierra, Marte experimenta cuatro estaciones a lo largo del a&ntilde;o debido a la inclinaci&oacute;n de su eje de rotaci&oacute;n. Durante el oto&ntilde;o e invierno marcianos, las temperaturas en sus regiones polares pueden descender por debajo del punto de congelaci&oacute;n del di&oacute;xido de carbono (-125&deg;C, aproximadamente), el cual constituye el 95% de la atm&oacute;sfera marciana en volumen. Este di&oacute;xido de carbono puede depositarse en la superficie del planeta rojo ya sea precipitando en forma de nieve o condensando directamente en forma de escarcha.
    </p><p class="article-text">
        Anualmente, hasta un tercio del di&oacute;xido de carbono atmosf&eacute;rico se intercambia entre la atm&oacute;sfera y la superficie marciana mediante un ciclo estacional de deposici&oacute;n y sublimaci&oacute;n. Estos dep&oacute;sitos estacionales pueden extenderse desde los polos hasta aproximadamente los 50&deg; de latitud.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si París estuviera situado en Marte, estaría cubierto por una fina capa de nieve y escarcha de dióxido de carbono durante parte del invierno</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Haifeng Xiao</span>
                                        <span>—</span> Investigador de lAA-CSIC y autor principal del estudio 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Si Par&iacute;s estuviera situado en Marte, estar&iacute;a cubierto por una fina capa de nieve y escarcha de di&oacute;xido de carbono durante parte del invierno&rdquo;, explica Xiao, investigador de lAA-CSIC. &ldquo;Este proceso estacional representa un ciclo vol&aacute;til crucial en Marte, y su estudio detallado con una alta resoluci&oacute;n temporal y espacial contribuir&iacute;a significativamente a comprender la din&aacute;mica global del clima marciano&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Leyendo las sombras</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Proponemos utilizar las variaciones en las sombras de estos bloques de hielo, detectadas en las im&aacute;genes de alta resoluci&oacute;n del HiRISE, un instrumento a bordo del Orbitador de Reconocimiento de Marte (MRO) de la NASA, lanzado en 2005&rdquo;, explica&nbsp;Luisa Lara, investigadora del IAA-CSIC y una de los coautoras del trabajo.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/16996a4a-6089-4fda-95e6-8d7e12a1f759_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/16996a4a-6089-4fda-95e6-8d7e12a1f759_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/16996a4a-6089-4fda-95e6-8d7e12a1f759_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/16996a4a-6089-4fda-95e6-8d7e12a1f759_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/16996a4a-6089-4fda-95e6-8d7e12a1f759_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/16996a4a-6089-4fda-95e6-8d7e12a1f759_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/16996a4a-6089-4fda-95e6-8d7e12a1f759_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="lustración del NPLD y bloques de hielo al pie de un escarpe empinado en una vista 3D con una imagen HiRISE adquirida durante el verano."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                lustración del NPLD y bloques de hielo al pie de un escarpe empinado en una vista 3D con una imagen HiRISE adquirida durante el verano.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Gracias a su impresionante resoluci&oacute;n espacial de hasta 25 cm y a una serie de hip&oacute;tesis razonables sobre la distribuci&oacute;n de la nieve y la escarcha alrededor de estos bloques, hemos logrado relacionar inequ&iacute;vocamente la longitud de la sombra del bloque de hielo con su altura&rdquo;, a&ntilde;ade Pedro Gutierrez, otro de los autores del trabajo e investigador del IAA-CSIC. &ldquo;Esto nos ha permitido estimar con gran precisi&oacute;n el espesor tanto de la nieve como de la escarcha depositadas, incluso a finales del invierno y comienzos de la primavera marciana, cuando la calidad de las im&aacute;genes de HIRISE no es tan buena&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estimar el grosor de esta nieve y escarcha estacional puede ser clave en el dise&ntilde;o de futuras misiones a la superficie marciana cuyo objetivo sea descifrar el paleoclima del planeta rojo perforando los llamados<strong> </strong>Dep&oacute;sitos Estratificados Polares del Norte (NPLD). Estos dep&oacute;sitos son un conjunto de capas de hielo de agua y polvo apiladas sobre el polo norte marciano a lo largo de millones de a&ntilde;os. Su registro puede proporcionar informaci&oacute;n valiosa sobre la evoluci&oacute;n clim&aacute;tica de nuestro planeta vecino desde el pasado hasta la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        Las mediciones del espesor de nieve y escarcha de di&oacute;xido de carbono obtenidas gracias a este nuevo m&eacute;todo, basado en la variabilidad de la sombra de los grandes bloques de hielo en la superficie marciana, revelan la din&aacute;mica del ciclo vol&aacute;til marciano y pueden ser utilizadas para refinar los modelos clim&aacute;ticos de Marte, resumen los autores. &ldquo;Esperamos que en el futuro, al aplicar este m&eacute;todo a otras ubicaciones marcianas, podamos obtener una imagen completa de la evoluci&oacute;n de la nieve y la escarcha en la superficie del planeta a lo largo de los a&ntilde;os, as&iacute; como su relaci&oacute;n con las tormentas de polvo y el transporte de hielo de agua.&rdquo;, concluye Xiao.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/marte-nieva-esperado-1-6-metros-finales-invierno-suficiente-cubrir-automovil_1_11403727.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 May 2024 16:53:42 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6ed01228-a73e-407a-a30f-1650d8d7b48f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="44319" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6ed01228-a73e-407a-a30f-1650d8d7b48f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="44319" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[En Marte nieva más de lo esperado, hasta 1,6 metros a finales del invierno, “suficiente para cubrir un automóvil”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6ed01228-a73e-407a-a30f-1650d8d7b48f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Astrofísica,Marte]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Descubierto uno de los exoplanetas potencialmente habitables más cercanos a la Tierra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/descubierto-exoplanetas-potencialmente-habitables-cercanos-tierra_1_11391696.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1ace95e4-9f3a-43a0-8464-030cbbc1c583_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Descubierto uno de los exoplanetas potencialmente habitables más cercanos a la Tierra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El nuevo mundo, llamado Gliese 12 b, tiene un diámetro comparable al de Venus, es decir, ligeramente inferior a nuestro planeta, y la temperatura de su superficie se estima en unos 42°C</p></div><p class="article-text">
        Una investigaci&oacute;n internacional, en la que se combinaron datos obtenidos desde telescopios espaciales y terrestres, hall&oacute; el exoplaneta templado de tama&ntilde;o similar a la Tierra m&aacute;s cercano&nbsp;hasta la fecha detectado a trav&eacute;s del m&eacute;todo de tr&aacute;nsito, es decir, observando los oscurecimientos peri&oacute;dicos de su estrella causados por el paso del planeta. 
    </p><p class="article-text">
        El nuevo mundo, llamado Gliese 12 b, tiene un di&aacute;metro comparable al de Venus, es decir, ligeramente inferior a nuestro planeta, y la temperatura de su superficie se estima en unos 42&deg;C (107 F). La temperatura final, sin embargo, depender&aacute; de si este planeta fue capaz de retener una atm&oacute;sfera (y de su composici&oacute;n) desde el momento en que se form&oacute; hasta el momento presente.
    </p><p class="article-text">
        El exoplaneta orbita cada 12,8 d&iacute;as su estrella anfitriona, Gliese 12, una enana roja fr&iacute;a situada a casi 40 a&ntilde;os luz de distancia en la constelaci&oacute;n de Piscis. Esta estrella tiene s&oacute;lo un 27 % del tama&ntilde;o del Sol y un 60 % de su temperatura superficial. La distancia que separa Gliese 12 del exoplaneta es s&oacute;lo el 7 % de la distancia entre la Tierra y el Sol, por lo que recibe de su estrella 1,6 veces m&aacute;s energ&iacute;a que nuestro planeta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aunque a&uacute;n no sabemos si Gliese 12 b posee atm&oacute;sfera, estuvimos pensando en &eacute;l como un exo-Venus, con un tama&ntilde;o y una energ&iacute;a recibida de su estrella similares a los de nuestro vecino planetario del Sistema Solar&rdquo;, afirma&nbsp;<strong>Masayuki Kuzuhara</strong>, profesor adjunto del proyecto en el&nbsp;<a href="https://www.nibb.ac.jp/en/sections/concurrent/abc1/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro de Astrobiolog&iacute;a</a>&nbsp;de Tokio que codirige el equipo de investigaci&oacute;n que acaba de publicar sus resultados en la revista&nbsp;<em>The Astrophysical Journal Letters</em>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Gliese 12 b representa uno de los mejores objetivos para estudiar si los planetas del tama&ntilde;o de la Tierra que orbitan estrellas fr&iacute;as pueden conservar sus atm&oacute;sferas, un paso crucial para avanzar en nuestra comprensi&oacute;n de la habitabilidad en planetas de toda nuestra galaxia&rdquo;, se&ntilde;ala&nbsp;<strong>Shishir Dholakia</strong>, astrof&iacute;sico de la&nbsp;<a href="https://www.unisq.edu.au/research/institutes-centres/iaess/centre-for-astrophysics" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Universidad de Southern Queensland</a>&nbsp;(Australia) e investigador principal de otro equipo que ha publicado sus resultados en paralelo y de manera independiente en la revista&nbsp;<em>Monthly Notices of the Royal Astronomical Society</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cd24cb71-d06a-49ca-9982-62069e03ae74_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cd24cb71-d06a-49ca-9982-62069e03ae74_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cd24cb71-d06a-49ca-9982-62069e03ae74_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cd24cb71-d06a-49ca-9982-62069e03ae74_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cd24cb71-d06a-49ca-9982-62069e03ae74_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cd24cb71-d06a-49ca-9982-62069e03ae74_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/cd24cb71-d06a-49ca-9982-62069e03ae74_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El tamaño estimado de Gliese 12 b puede ser tan grande como la Tierra o ligeramente menor, comparable al de Venus en nuestro sistema solar. Este representación artística compara la Tierra con diferentes interpretaciones posibles de Gliese 12 b, desde la ausencia de atmósfera hasta a existencia de una tan gruesa como la de Venus."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El tamaño estimado de Gliese 12 b puede ser tan grande como la Tierra o ligeramente menor, comparable al de Venus en nuestro sistema solar. Este representación artística compara la Tierra con diferentes interpretaciones posibles de Gliese 12 b, desde la ausencia de atmósfera hasta a existencia de una tan gruesa como la de Venus.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Se trata de un candidato &uacute;nico para nuevos estudios atmosf&eacute;ricos que podr&iacute;an ayudar a desentra&ntilde;ar algunos aspectos de la evoluci&oacute;n de nuestro propio sistema solar&rdquo;, explica&nbsp;<strong>Enric Pall&eacute;</strong>, investigador del Instituto de Astrof&iacute;sica de Canarias (IAC) que tambi&eacute;n  particip&oacute; en el hallazgo. &ldquo;Aunque la Tierra y Venus son planetas muy similares en tama&ntilde;o y masa, sus historias han sido muy diferentes. La Tierra sigue siendo habitable, pero Venus no lo es debido a su p&eacute;rdida total de agua; la atm&oacute;sfera de Gliese 12 b podr&iacute;a ense&ntilde;arnos mucho sobre c&oacute;mo cambia la&nbsp;evoluci&oacute;n atmosf&eacute;rica y las condiciones&nbsp;de habitabilidad de los planetas terrestres a medida que evolucionan &rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Un factor importante para retener una atm&oacute;sfera es el car&aacute;cter tormentoso de su estrella. Las enanas rojas tienden a ser magn&eacute;ticamente activas, lo que da lugar a frecuentes y potentes erupciones de rayos X y radiaci&oacute;n ultravioleta. Sin embargo, los an&aacute;lisis de ambos equipos concluyen que Gliese 12 no muestra signos de un comportamiento extremo, lo que convierte a este sistema en un candidato ideal para estudiar su atm&oacute;sfera con el&nbsp;<a href="https://www.esa.int/Space_in_Member_States/Spain/El_telescopio_espacial_James_Webb" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">telescopio espacial James Webb</a>.
    </p><p class="article-text">
        Gracias a la tecnolog&iacute;a actual, se puede utilizar el m&eacute;todo de tr&aacute;nsito para analizar la composici&oacute;n qu&iacute;mica de las atm&oacute;sferas exoplanetarias. Al estudiar el patr&oacute;n &uacute;nico de huellas qu&iacute;micas que se genera cuando la luz estelar atraviesa la capa gaseosa del planeta, se pueden identificar las mol&eacute;culas presentes y comprender mejor su composici&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hasta la fecha s&oacute;lo conocemos un pu&ntilde;ado de planetas transitantes que est&eacute;n lo suficientemente cerca de nosotros y que cumplan los criterios necesarios para este tipo de estudios; Gliese 12 b, es un candidato excepcional que nos ayudar&aacute; a comprender mejor la diversidad de atm&oacute;sferas alrededor de planetas templados similares a la Tierra&rdquo;, concluye Pall&eacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/descubierto-exoplanetas-potencialmente-habitables-cercanos-tierra_1_11391696.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 May 2024 16:25:12 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1ace95e4-9f3a-43a0-8464-030cbbc1c583_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="83583" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1ace95e4-9f3a-43a0-8464-030cbbc1c583_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="83583" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Descubierto uno de los exoplanetas potencialmente habitables más cercanos a la Tierra]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1ace95e4-9f3a-43a0-8464-030cbbc1c583_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Exoplanetas,Astrofísica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Crean el mapa en 3D más grande del universo para entender la materia oscura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/crean-mapa-3d-grande-universo-entender-materia-oscura_1_11264784.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9b8341f6-540f-4ec0-9951-d8c7916a0e9a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Crean el mapa en 3D más grande del universo para entender la materia oscura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los datos obtenidos en el primer año de observaciones del instrumento DESI, el espectroscopio que cartografía el universo para entender la materia oscura, ofrece la medida más precisa de su expansión obtenida hasta la fecha
</p></div><p class="article-text">
        De todos los misterios que ofrece el universo, el de la velocidad con la que se acelera su expansi&oacute;n es el m&aacute;s intrigante para los astrof&iacute;sicos, porque no hay suficiente materia para explicarlo. Con el objetivo de afrontar este intrigante asunto, que llev&oacute; a postular la existencia de la materia y la energ&iacute;a oscuras, el Lawrence Berkeley National Laboratory (LBL) puso en marcha hace un a&ntilde;o el <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Dark_Energy_Spectroscopic_Instrument" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Instrumento Espectrosc&oacute;pico de la Energ&iacute;a Oscura</a> (DESI, por sus siglas en ingl&eacute;s), con el que pretenden estudiar los efectos de la energ&iacute;a oscura sobre las galaxias y otros cuerpos celestes en los &uacute;ltimos 11.000 millones de a&ntilde;os. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con los datos obtenidos el primer a&ntilde;o por una colaboraci&oacute;n internacional de m&aacute;s de 900 cient&iacute;ficos de 70 instituciones de todo el mundo, DESI cre&oacute; ya el mapa en 3D del cosmos m&aacute;s grande jam&aacute;s construido hasta ahora, con las medidas m&aacute;s precisas obtenidas nunca. Los datos se hicieron p&uacute;blicos este jueves en un grupo de art&iacute;culos cient&iacute;ficos disponibles en el repositorio arXiv y en diferentes congresos. Y es la primera vez, recalcan los investigadores, que los cient&iacute;ficos miden la historia de la expansi&oacute;n del universo joven con una precisi&oacute;n mejor que el 1%, lo que proporciona la mejor descripci&oacute;n existente de su evoluci&oacute;n.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k7arjsJqODtP3dApjc2" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        El instrumento consiste en una c&uacute;mulo de 5.000 peque&ntilde;os robots instalados en un telescopio desde la cima de una monta&ntilde;a en Arizona (EE.UU.) que escanearon el cosmos con una precisi&oacute;n asombrosa. Al capturar la luz de objetos extremadamente lejanos , el instrumento est&aacute; cartografiando el universo cuando estaba en su juventud y caracterizando su crecimiento hasta lo que observamos hoy en d&iacute;a. Entender c&oacute;mo &eacute;ste evolucion&oacute; est&aacute; directamente relacionado con c&oacute;mo terminar&aacute;, y con uno de los mayores misterios de la f&iacute;sica: la energ&iacute;a oscura, el misterioso componente que causa que el universo se expanda cada vez m&aacute;s r&aacute;pido.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Sutiles diferencias</h3><p class="article-text">
        &ldquo;De momento parece que los primeros resultados de DESI est&aacute;n de acuerdo con las predicciones del modelo actual&rdquo;, dice <a href="https://www.ifae.es/news/2022/11/02/new-member-in-the-cosmology-group/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hui Kong</a>, investigadora postdoctoral en el Institut de F&iacute;sica d&rsquo;Altes Energies (IFAE) y autora principal de uno de los art&iacute;culos presentados hoy, en una nota del CSIC. &ldquo;Hay algunos indicios que apuntan a peque&ntilde;as variaciones temporales en la densidad de energ&iacute;a oscura, pero necesitaremos m&aacute;s datos para confirmarlo&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/da996104-2fea-4e22-b192-4129f7f332c1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/da996104-2fea-4e22-b192-4129f7f332c1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/da996104-2fea-4e22-b192-4129f7f332c1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/da996104-2fea-4e22-b192-4129f7f332c1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/da996104-2fea-4e22-b192-4129f7f332c1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/da996104-2fea-4e22-b192-4129f7f332c1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/da996104-2fea-4e22-b192-4129f7f332c1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="ESI ha creado el mapa tridimensional más grande de nuestro universo hasta la fecha."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                ESI ha creado el mapa tridimensional más grande de nuestro universo hasta la fecha.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El modelo te&oacute;rico de referencia para el universo se conoce como Lambda CDM. Incluye tanto un tipo de materia que interacciona muy poco (la materia oscura fr&iacute;a o CDM por sus siglas en ingl&eacute;s, Cold Dark Matter) como energ&iacute;a oscura (Lambda). La materia y la energ&iacute;a oscura condicionan la expansi&oacute;n del universo, pero de maneras opuestas. Tanto la materia normal como la oscura ralentizan la expansi&oacute;n mientras que la energ&iacute;a oscura la acelera. Por tanto, la cantidad que haya de cada una de ellas determina la evoluci&oacute;n del universo. Este modelo te&oacute;rico es una buena explicaci&oacute;n de los resultados obtenidos por experimentos anteriores y de la evoluci&oacute;n temporal del universo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, cuando los datos del primer a&ntilde;o de DESI se combinan con otros estudios, hay algunas sutiles diferencias con respecto a las predicciones de Lambda CDM. Conforme DESI vaya acumulando m&aacute;s informaci&oacute;n durante los pr&oacute;ximos a&ntilde;os, estos primeros resultados se har&aacute;n m&aacute;s precisos, aclarando si los datos apuntan a que es necesario cambiar el modelo te&oacute;rico o hay otras explicaciones para las mediciones obtenidas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con los datos de su primer año de funcionamiento, ya es el cartografiado espectroscópico que ha tomado más datos de la historia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eusebio Sánchez</span>
                                        <span>—</span> Investigador del CIEMAT
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        M&aacute;s datos implican tambi&eacute;n una mejora de otros resultados iniciales de DESI, que se refieren a la constante de Hubble (una medida de la velocidad a la que se expande el universo hoy en d&iacute;a) y a la masa de las part&iacute;culas elementales llamadas neutrinos. La precisi&oacute;n general de DESI en la medida de la velocidad de expansi&oacute;n a lo largo de 11.000 millones de a&ntilde;os es de un 0,5% y en la &eacute;poca m&aacute;s distante, que cubre entre 8.000 y 11.000 millones de a&ntilde;os, es de un 0,82%. Esta medida del universo joven es muy dif&iacute;cil de llevar a cabo. Y tan solo en un a&ntilde;o, DESI se mostr&oacute; dos veces m&aacute;s poderoso en la medida de la velocidad de expansi&oacute;n que su predecesor (BOSS/eBOSS del Sloan Digital Sky Survey), que tom&oacute; datos durante m&aacute;s de una d&eacute;cada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;DESI, incluso con los datos de su primer a&ntilde;o de funcionamiento, ya es el cartografiado espectrosc&oacute;pico que ha tomado m&aacute;s datos de la historia y contin&uacute;a aumentando esta cantidad a raz&oacute;n de un mill&oacute;n de galaxias cada mes&rdquo;, dice <a href="http://wwwae.ciemat.es/~eusebio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eusebio S&aacute;nchez</a>, investigador del CIEMAT. &ldquo;Este extraordinario conjunto de datos hace que podamos medir la historia de la expansi&oacute;n del universo con una precisi&oacute;n sin precedentes. Estamos seguros de que DESI aumentar&aacute; nuestro conocimiento del universo y quiz&aacute; nos permita hacer descubrimientos revolucionarios&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Cu&aacute;sares en la oscuridad</h3><p class="article-text">
        Utilizar las galaxias para medir la velocidad de expansi&oacute;n es una de las t&eacute;cnicas para entender mejor la energ&iacute;a oscura, pero tiene un alcance limitado. A partir de cierta distancia, la luz de las galaxias habituales se hace demasiado d&eacute;bil, y los cient&iacute;ficos empiezan a estudiar <em>cu&aacute;sares</em>, n&uacute;cleos gal&aacute;cticos extremadamente brillantes que albergan agujeros negros en sus centros. La luz de los <em>cu&aacute;sares </em>se absorbe cuando pasa a trav&eacute;s de las nubes de gas intergal&aacute;cticas, permitiendo a los cient&iacute;ficos cartografiar las acumulaciones densas de materia y utilizarlas de la misma manera que se utilizan las galaxias, una t&eacute;cnica conocida como &ldquo;el bosque Lyman-alfa&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ba7e8bb2-5518-44e1-b9ec-588ddb4582eb_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ba7e8bb2-5518-44e1-b9ec-588ddb4582eb_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ba7e8bb2-5518-44e1-b9ec-588ddb4582eb_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ba7e8bb2-5518-44e1-b9ec-588ddb4582eb_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ba7e8bb2-5518-44e1-b9ec-588ddb4582eb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ba7e8bb2-5518-44e1-b9ec-588ddb4582eb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ba7e8bb2-5518-44e1-b9ec-588ddb4582eb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Esta representación artística muestra la luz de los cuásares pasando a través de nubes intergalácticas de gas de hidrógeno"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Esta representación artística muestra la luz de los cuásares pasando a través de nubes intergalácticas de gas de hidrógeno                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;B&aacute;sicamente, utilizamos los <em>cu&aacute;sares </em>como fuentes de luz lejanas para ver la sombra de la materia que hay entre ellos y nosotros&rdquo;, dice <a href="https://www.ifae.es/people/font-ribera-andreu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Andreu Font-Ribera</a>, investigador en el IFAE en Barcelona, que colidera el an&aacute;lisis del bosque Lyman-alfa. &ldquo;Esto nos permite observar a distancias inalcanzables con otros m&eacute;todos, cuando el universo era muy joven. Es una medida extremadamente dif&iacute;cil, y es muy reconfortante ver que ha tenido &eacute;xito&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los cient&iacute;ficos utilizaron 450.000 cu&aacute;sares, el conjunto m&aacute;s grande jam&aacute;s recopilado para medir el bosque Lyman-alfa, extendiendo las medidas de la escala BAO hasta los 11.000 millones de a&ntilde;os en el pasado. El objetivo de DESI es haber cartografiado 3 millones de <em>cu&aacute;sares </em>y 37 millones de galaxias cuando el proyecto finalice.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Ciencia de vanguardia&nbsp;</h3><p class="article-text">
        DESI es el primer experimento espectrosc&oacute;pico que realiz&oacute; un &ldquo;an&aacute;lisis ciego&rdquo; completo, que oculta el resultado verdadero a los cient&iacute;ficos para evitar cualquier sesgo de confirmaci&oacute;n subjetivo. El personal investigador trabaja con datos enmascarados, y desarrollan todo el proceso de an&aacute;lisis sin conocer la informaci&oacute;n verdadera. Una vez todo est&aacute; finalizado, se aplica el an&aacute;lisis a los datos originales para obtener la respuesta final.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El hecho de que el an&aacute;lisis se haya desarrollado con la t&eacute;cnica de enmascarar los datos nos aporta un grado extra de confianza en los resultados obtenidos&rdquo;, comenta <a href="https://icc.ub.edu/people/268" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">H&eacute;ctor Gil Mar&iacute;n</a>, investigador del Instituto de Ciencias del Cosmos de la Universidad de Barcelona (ICCUB). Los an&aacute;lisis ciegos ya son una pr&aacute;ctica est&aacute;ndar en campos como la f&iacute;sica experimental de part&iacute;culas o los estudios cl&iacute;nicos. Gil Mar&iacute;n y otros investigadores del ICCUB han desarrollado e implementado lo que result&oacute; ser una forma muy robusta y dif&iacute;cil de descifrar, para ocultar los resultados de la agrupaci&oacute;n de galaxias en DESI hasta que se complete el an&aacute;lisis.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/crean-mapa-3d-grande-universo-entender-materia-oscura_1_11264784.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Apr 2024 18:37:23 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9b8341f6-540f-4ec0-9951-d8c7916a0e9a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="427247" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9b8341f6-540f-4ec0-9951-d8c7916a0e9a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="427247" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Crean el mapa en 3D más grande del universo para entender la materia oscura]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9b8341f6-540f-4ec0-9951-d8c7916a0e9a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Astrofísica,Universo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un estallido de ondas de radio a 8.000 millones de años luz ayudará a buscar la “materia perdida” del universo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/estallido-ondas-radio-materia-perdida-universo_1_10613681.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0d9e32e3-4788-4c8b-9270-acd8992deced_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un estallido de ondas de radio a 8.000 millones de años luz ayudará a buscar la “materia perdida” del universo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un equipo de investigadores ha detectado la explosión de ondas de radio más antigua y distante localizada hasta la fecha, un fenómeno que puede ayudar a 'escanear' el espacio entre galaxias para resolver uno de los grandes enigmas cosmológicos</p><p class="subtitle">Hemeroteca - El nuevo interés de la NASA por los OVNIS, ¿jugada maestra o error garrafal?
</p></div><p class="article-text">
        El 10 de junio de 2022, un peque&ntilde;o pico en las gr&aacute;ficas del radiotelescopio australiano ASKAP llam&oacute; la atenci&oacute;n de los investigadores. Aquel pulso de radio, de una duraci&oacute;n de 0,2 milisegundos, conten&iacute;a la energ&iacute;a equivalente a la emitida por el sol durante 30 a&ntilde;os.&nbsp;Y no solo eso, ahora sabemos que sali&oacute; de una galaxia situada a 8.000 millones de a&ntilde;os luz y es la r&aacute;faga de&nbsp;radio&nbsp;r&aacute;pida (FRB,&nbsp;por sus siglas en ingl&eacute;s) m&aacute;s antigua y distante localizada hasta la fecha.
    </p><p class="article-text">
        El hallazgo de la r&aacute;faga FRB 20220610A, como la bautizaron, se public&oacute; este jueves <a href="http://www.science.org/doi/10.1126/science.adf2678" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la revista </a><a href="http://www.science.org/doi/10.1126/science.adf2678" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Science</em></a><em> </em>por el equipo liderado por <a href="https://researchers.mq.edu.au/en/persons/stuart-ryder" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Stuart Ryder</a>, de la Universidad Macquarie, y <a href="https://www.swinburne.edu.au/research/our-research/access-our-research/find-a-researcher-or-supervisor/researcher-profile/?id=rshannon" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ryan Shannon</a>, de la Universidad de Swinburne. El hecho de haber podido localizar su origen en un grupo de galaxias, y la distancia a la que est&aacute;, ha servido a los cient&iacute;ficos para estimar la cantidad de materia que atraves&oacute; en su camino, lo que contribuye a resolver una de las grandes inc&oacute;gnitas de la cosmolog&iacute;a moderna: <strong>d&oacute;nde est&aacute; la materia que falta en el universo para explicar su expansi&oacute;n acelerada.</strong>
    </p><h3 class="article-text">Un 'suspiro' de 200 microsegundos</h3><p class="article-text">
        &ldquo;El estallido fue incre&iacute;blemente corto&rdquo;, explica Shannon a elDiario.es. <strong>&ldquo;Tiene s&oacute;lo 200 microsegundos de ancho, lo cual es bastante sorprendente considerando que la se&ntilde;al viaj&oacute; durante 8.000 millones de a&ntilde;os para llegar a la Tierra&rdquo;.</strong> Los estallidos r&aacute;pidos de radio, explica, son destellos cortos y muy puntuales de radiaci&oacute;n que viajan a trav&eacute;s del universo, la mayor&iacute;a desde otras galaxias, antes de llegar a nuestros radiotelescopios. &ldquo;Muchos colegas apuestan a que provienen de estrellas de neutrones altamente magnetizadas, cad&aacute;veres estelares con campos magn&eacute;ticos mil millones de veces m&aacute;s fuertes que las m&aacute;quinas de resonancia magn&eacute;tica&rdquo;, indica el experto. Es lo que se conoce como un magn&eacute;tar.
    </p><p class="article-text">
        Estas explosiones de radio fueron descubiertas en una fecha tan reciente como 2007, cuando se buscaba otro tipo de se&ntilde;al, los haces de radiaci&oacute;n que proyectan algunas estrellas de neutrones que giran sobre s&iacute; mismas como si fueran faros c&oacute;smicos, conocidos como <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/P%C3%BAlsar" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">p&uacute;lsares</a>. Pero los estallidos de radio son r&aacute;fagas cortas incluso m&aacute;s energ&eacute;ticas y que no siempre se repiten, una se&ntilde;al tan potente y breve que durante un tiempo se crey&oacute; que se trataba de un error de lectura. Incluso se lleg&oacute; a pensar que era una se&ntilde;al de origen terrestre que interfer&iacute;a con el radiotelescopio, como sucedi&oacute; en algunos observatorios con los hornos microondas que <a href="https://www.popsci.com/science/peryton-astronomy-fast-radio-burst/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se abr&iacute;an a la hora de la comida</a>.
    </p><p class="article-text">
        Una d&eacute;cada y media despu&eacute;s, tras el hallazgo de casi un millar de r&aacute;fagas de este tipo dentro y fuera de nuestra galaxia, se han convertido en uno de los principales asuntos de inter&eacute;s en astrof&iacute;sica, puesto que pueden servir para &ldquo;escanear&rdquo; el universo en busca de la &ldquo;materia perdida&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Un esc&aacute;ner c&oacute;smico</h3><p class="article-text">
        &ldquo;La materia que falta es materia <em>normal</em>, la materia de la que est&aacute;n formadas las personas, las estrellas y las galaxias&rdquo;, explica Shannon. &ldquo;Sabemos por el <em>Big Bang</em> qu&eacute; cantidad de este material est&aacute; presente en el universo, pero cuando miramos al cielo, incluso con los mejores telescopios, vemos que al menos la mitad es invisible&rdquo;. Al material que forma el universo visible se lo conoce como <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Materia_bari%C3%B3nica" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">materia bari&oacute;nica</a> y no es suficiente para explicar la velocidad a la que rotan y se separan las galaxias, por lo que se habla desde entonces de conceptos como la energ&iacute;a y la materia oscura. Y por eso es importante medir cuanta materia bari&oacute;nica hay entre galaxias, para ver si las cuentas cuadran o no cuando tengamos todos los datos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a64dea25-8cfd-4148-85df-1907a9a64254_16-9-aspect-ratio_50p_1082946.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a64dea25-8cfd-4148-85df-1907a9a64254_16-9-aspect-ratio_50p_1082946.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a64dea25-8cfd-4148-85df-1907a9a64254_16-9-aspect-ratio_75p_1082946.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a64dea25-8cfd-4148-85df-1907a9a64254_16-9-aspect-ratio_75p_1082946.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a64dea25-8cfd-4148-85df-1907a9a64254_16-9-aspect-ratio_default_1082946.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a64dea25-8cfd-4148-85df-1907a9a64254_16-9-aspect-ratio_default_1082946.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a64dea25-8cfd-4148-85df-1907a9a64254_16-9-aspect-ratio_default_1082946.jpg"
                    alt="Radiotelescopio australiano ASKAP"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Radiotelescopio australiano ASKAP                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo pueden los FRB contribuir a resolver este misterio? &ldquo;Cuando medimos estas r&aacute;fagas, sabemos que las ondas de radio interact&uacute;an con la materia y dependiendo de cu&aacute;nta hay, estas ondas tienen un retraso gradual&rdquo;, explica <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Nanda_Rea" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nanda Rea</a>, astrof&iacute;sica del CSIC que no ha participado en este estudio. &ldquo;Este retraso de la se&ntilde;al de radio te dice la densidad de electrones entre t&uacute; y la fuente que lo est&aacute; emitiendo, de modo que puedes saber cu&aacute;ntas part&iacute;culas hay entre medias&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto significa que si tienes suficientes haces de radio apuntando desde distintas ubicaciones del universo, con su fuente de emisi&oacute;n bien identificada, puedes calcular la cantidad de materia que hay entre galaxias y contribuir paulatinamente a resolver el misterio sobre la materia que falta. &ldquo;La se&ntilde;al FRB contiene la huella de cada electr&oacute;n libre que pasa en su camino hacia nosotros, y al comparar eso con la distancia de la galaxia anfitriona desde su corrimiento al rojo &oacute;ptico terminamos con una densidad para este material caliente&rdquo;, explica Stuart Ryder. &ldquo;Estamos comenzando a usar FRB para construir un mapa 3D de esta red, de manera muy similar a como se usan los esc&aacute;neres m&eacute;dicos para hacer un mapa 3D de lo que hay dentro del cuerpo humano&rdquo;. Con una particularidad: como estas fuentes de radio de los magn&eacute;tares proceden del estallido de supernovas, estar&iacute;amos escudri&ntilde;ando el universo a partir del halo que dejan las estrellas muertas.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Como estas fuentes de radio proceden del estallido de supernovas, estaríamos escudriñando el universo a partir del halo que dejan las estrellas muertas

</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Aunque todav&iacute;a no sabemos qu&eacute; causa estas explosiones masivas de energ&iacute;a, el art&iacute;culo confirma que las explosiones de radio r&aacute;pidas son eventos comunes en el cosmos y que podremos utilizarlas para detectar materia entre galaxias y comprender mejor la estructura del universo&rdquo;, asegura Shannon.&nbsp;&ldquo;Es como si los FRB pudieran sentirlo todo y pudi&eacute;ramos utilizarlos para mapear esta materia faltante y comprender su importante papel en la configuraci&oacute;n de las galaxias&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Materia interpuesta</h3><p class="article-text">
        Para hacer estos c&aacute;lculos, debes conocer la distancia que ha recorrido el haz de luz, algo que solo se puede conseguir cuando se corrobora la observaci&oacute;n en las gr&aacute;ficas apuntando otros telescopios a la zona de la que procede la se&ntilde;al. Es lo que se hizo en el caso de la nueva r&aacute;faga publicada en <em>Science</em>. &ldquo;Solo gracias a tener algunas de las instalaciones inform&aacute;ticas m&aacute;s poderosas del mundo en la ubicaci&oacute;n remota de ASKAP pudimos distinguir la d&eacute;bil se&ntilde;al contra el ruido de fondo&rdquo;, dice Ryder.&nbsp;&ldquo;Luego utilizamos el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral (ESO) en Chile para buscar la galaxia fuente y descubrimos un peque&ntilde;o grupo de galaxias que se est&aacute;n fusionando&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e0974d4-f328-4c0d-b5f8-ab140ddf8a05_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e0974d4-f328-4c0d-b5f8-ab140ddf8a05_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e0974d4-f328-4c0d-b5f8-ab140ddf8a05_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e0974d4-f328-4c0d-b5f8-ab140ddf8a05_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e0974d4-f328-4c0d-b5f8-ab140ddf8a05_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e0974d4-f328-4c0d-b5f8-ab140ddf8a05_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2e0974d4-f328-4c0d-b5f8-ab140ddf8a05_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La señal detectada en el radiotelescopio ASKAP el pasado 10 de junio de 2022"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La señal detectada en el radiotelescopio ASKAP el pasado 10 de junio de 2022                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Desde que se descubrieron las primeras fuentes de radio, se han identificado m&aacute;s de 800 de estas r&aacute;fagas, pero en la mayor&iacute;a de los casos no hay tanta suerte y no se conoce el origen ni la distancia que han recorrido, un dato determinante para calcular la cantidad de materia con la que se han cruzado en su camino. De momento, solo se tienen datos tan precisos de alrededor de una veintena, confirma Nanda Rea, pero &ldquo;lo que se espera es que cuando se tengan muchas m&aacute;s de estas r&aacute;fagas asociadas con sus galaxias, desde los m&aacute;s cercanos a los m&aacute;s lejanos, podremos tener una medida exacta de la materia que hay a nuestro alrededor y ver si eso es compatible o no, con la expansi&oacute;n del universo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando se tengan muchas más de estas ráfagas asociadas con sus galaxias, podremos tener una medida exacta de la materia que hay a nuestro alrededor 

</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nanda Rea </span>
                                        <span>—</span> Astrofísica del CSIC
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por este motivo, el trabajo de Nanda Rea, que estudia los pocos magn&eacute;tares que se producen dentro de nuestra galaxia (de momento, solo dos) resulta especialmente interesante para resolver la cuesti&oacute;n de fondo. &ldquo;Yo estudio fuentes que podr&iacute;an ser las que producen este tipo de emisiones &mdash;asegura&mdash; para comprender por qu&eacute; emiten as&iacute; y qu&eacute; est&aacute;n haciendo, porque si est&aacute;n en nuestra galaxia est&aacute;n m&aacute;s cerca y las vemos mejor&rdquo;. A su juicio, el trabajo publicado ahora por el equipo de Shannon contribuye de manera notable a avanzar en la resoluci&oacute;n de este problema, aunque a&uacute;n quedan pendientes de resolver algunas posibles fuentes de confusi&oacute;n, como cuanta cantidad de materia que detectamos con los haces de radio procede de la propia galaxia de origen. &ldquo;Esta es la raz&oacute;n por la que, con esta sola medida, no se puede cerrar el problema, pero sin duda abre un camino prometedor&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">C&oacute;mo pesar el universo</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando nos llega una se&ntilde;al como la de este FRB, podemos estudiar todos estos componentes y estimar por d&oacute;nde ha viajado, y qu&eacute; caracter&iacute;sticas se ha encontrado por el camino&rdquo;, indica <a href="https://bmarcote.github.io/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Benito Marcote</a>, investigador  del consorcio JIVE, que coordina la red europea de radiotelescopios VLBI. Cuando la luz recorre tanta distancia, va acumulando la impronta de todo el material a trav&eacute;s del que viaja, recuerda. &ldquo;Gracias a ello, los autores han podido establecer que en alg&uacute;n momento del camino, la luz de este FRB ha atravesado un lugar muy turbulento, con mayor densidad de gas de lo que cabr&iacute;a esperar&rdquo;, apunta el investigador. A su juicio, dado que se emiti&oacute; desde una distancia tan lejana, la luz de este FRB ha podido ir atravesando los halos alrededor de varias galaxias como nuestra V&iacute;a L&aacute;ctea, a&ntilde;adiendo en cada paso una marca en la luz que finalmente nos lleg&oacute; a la Tierra.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con la información acumulada con muchos de estos eventos, seremos capaces de trazar, con un detalle hasta hace poco inimaginable, la estructura a gran escala del universo 

</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Benito Marcote</span>
                                        <span>—</span> Astrofísico del JIVE y la red europea de radiotelescopios VLBI
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;La importancia de este descubrimiento no es en s&iacute; este FRB particular, sino que con la informaci&oacute;n acumulada con muchos de estos eventos, seremos capaces de trazar, con un detalle hasta hace poco inimaginable, la estructura a gran escala del universo, c&oacute;mo la materia se mueve entre galaxia y galaxia y ha ido cambiando a lo largo de toda la historia&rdquo;, concluye Marcote. &ldquo;Pero tambi&eacute;n responder preguntas fundamentales de f&iacute;sica como si los fotones (las part&iacute;culas de luz) tienen masa, si viajan realmente a la velocidad de la luz exactamente, o pesar la materia que hay en el universo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/estallido-ondas-radio-materia-perdida-universo_1_10613681.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Oct 2023 09:18:16 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0d9e32e3-4788-4c8b-9270-acd8992deced_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="625016" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0d9e32e3-4788-4c8b-9270-acd8992deced_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="625016" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un estallido de ondas de radio a 8.000 millones de años luz ayudará a buscar la “materia perdida” del universo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0d9e32e3-4788-4c8b-9270-acd8992deced_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Cosmos,Astrofísica,Galaxia]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
