<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Carlos Defeo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/carlos-defeo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Carlos Defeo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1048329/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Mi amigo grande]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/amigo-grande_129_10617150.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/37596e3c-10c7-422c-9858-696d5b14e0b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mi amigo grande"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una amistad poco probable, un viaje aventurero que supera toda expectativa, desencuentros y reencuentros, una noticia que termina por herir.</p></div><p class="article-text">
        No puedo recordar cu&aacute;ndo conoc&iacute; a <strong>Carlos Defeo</strong>, Carli. Imagino que habr&aacute; sido en el Sportivo teatral, la sala de <strong>Ricardo Bart&iacute;s</strong>, pero no recuerdo exactamente el contexto. Como para que nos hici&eacute;ramos amigos. Con tanta diferencia de edad. Una amistad poco probable. &iquest;Pero, por qu&eacute;? Imagino que coincidimos en fiestas, obras de teatro, en el Sportivo mismo pero me cuesta reconstruir de qu&eacute; modo o en qu&eacute; momento pas&eacute; a ir a su casa seguido y a compartir cosas con &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute; s&eacute; que debido a esa amistad, o por lo menos en parte, Carli vino a actuar con nosotrxs en una obra que escribi&oacute; <strong>Santiago Gobernori</strong> que se llamaba <em>Dar&iacute;o tiene momentos de soledad</em> y que ensay&aacute;bamos en la habitaci&oacute;n de Santiago en el PH que compartimos en Caballito. Ah&iacute; Carli, que era jovenc&iacute;simo a sus 35 pero era <em>el grande </em>de entre nosotros, hac&iacute;a de un artista circense que junto a <strong>Ale Ber&oacute;n</strong> y a m&iacute; yiraba por la ruta despu&eacute;s de haber desertado de un circo. En un momento, &eacute;l ten&iacute;a un mon&oacute;logo en el que dec&iacute;a <em>yo estudi&eacute; con Fern&aacute;ndez, no s&eacute; qu&eacute; estoy haciendo ac&aacute;</em>, o algo por el estilo, y era un momento c&oacute;mico porque claramente era el m&aacute;s formado y formal de entre nosotros, pero eso no lo detuvo a la hora de sumarse e improvisar como un ni&ntilde;o puertas adentro de esa habitaci&oacute;n. Estrenamos la obra en un festival del CC Ricardo Rojas en el 2002 y antes de eso hicimos un ensayo general en el patio del mismo PH al que invitamos a <strong>Javier Drolas</strong>, otro actor que entrenaba en el Sportivo en ese momento y que viv&iacute;a pared mediante, en la misma propiedad horizontal. Esa clase de arrojo.
    </p><p class="article-text">
        Al final de ese a&ntilde;o Carlos y yo planeamos un viaje. Fuimos a Retiro a sacar los pasajes para el tren a Tucum&aacute;n. No s&eacute; de d&oacute;nde habr&iacute;amos sacado la idea para esa aventura extrema. O si no extrema, por lo menos intensa. Sacamos pasaje para el 18 o el 19 de diciembre, la idea era pasar la Navidad y el A&ntilde;o Nuevo en el norte del pa&iacute;s. As&iacute; que abordamos ese tren con nuestras mochilas y ansias de aventura a cuestas. 
    </p><p class="article-text">
        Tardamos 30 horas en llegar a Tucum&aacute;n. Nada de ese trayecto fue como fantaseamos. Yo me hab&iacute;a visualizado absorta en el paisaje, expectante de poder ver media Argentina por tierra, no imagin&eacute; que la mayor parte del trayecto el tren se desplazar&iacute;a entre unos arbustos que no permit&iacute;an ver m&aacute;s all&aacute;. Y a la altura de San Nicol&aacute;s, justo antes de entrar a Rosario, es decir a un par de horas de Buenos Aires nom&aacute;s, el tren arroll&oacute; a alguien en una moto y estuvimos horas detenidos sobre las v&iacute;as, <em>hasta que terminen de sacar todo lo que qued&oacute; debajo</em>, seg&uacute;n el guarda que fue vag&oacute;n por vag&oacute;n a explicar la situaci&oacute;n. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Carli era bastante cabrón por momentos, se enojaba, o al menos conmigo, yo lo hacía enojar, no sé, no es fácil convivir, compartimos cuarto, compartimos todo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En Tucum&aacute;n en diciembre hace un calor infernal. Nos alojamos en una mini habitaci&oacute;n en una pensi&oacute;n con Carli, no recuerdo mucho de la ciudad, m&aacute;s all&aacute; de la casita tucumana, la humedad y el sopor. Y a los d&iacute;as ya nos fuimos para Taf&iacute; del Valle. S&iacute; recuerdo ese ascenso por la monta&ntilde;a en el que el paisaje se modificaba tanto kil&oacute;metro a kil&oacute;metro, sobre todo la vegetaci&oacute;n, aparec&iacute;a esa selva de altura, h&uacute;meda y frondosa. Y ya en Taf&iacute; nos hicimos amigos de un grupo de franceses que estaban de intercambio en la Universidad Cat&oacute;lica de C&oacute;rdoba y plegamos el resto de nuestro viaje a ellos, primero sin quererlo y despu&eacute;s ya como decisi&oacute;n. En Taf&iacute;, se alojaron en el mismo hospedaje que nosotros y cuando nos conocimos nos confesaron que cuando vieron nuestra puerta abierta y las dos camas individuales no hab&iacute;an podido conjeturar de qu&eacute; se trataba nuestro v&iacute;nculo, hab&iacute;an dado por sentado que &eacute;ramos una pareja. Por el contrario a m&iacute; nuestro v&iacute;nculo, esa amistad, me hac&iacute;a sentir absolutamente aut&oacute;noma y poderosa: viajo con mi amigo hombre 13 a&ntilde;os mayor, &iquest;y qu&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        Carli era bastante cabr&oacute;n por momentos, se enojaba, o al menos conmigo, yo lo hac&iacute;a enojar, no s&eacute;, no es f&aacute;cil convivir, compartimos cuarto, compartimos todo. Una noche se hab&iacute;a enojado mucho conmigo porque me hab&iacute;a visto muy pendiente de los franceses, de qu&eacute; hac&iacute;an o dejaban de hacer, hab&iacute;a estado ansiosa y a la noche, mientras cen&aacute;bamos en un restaurante, me cag&oacute; a pedos, me cant&oacute; las cuarenta y me recuerdo dici&eacute;ndole <em>no sos mi pap&aacute; para hablarme as&iacute; </em>y en ese momento su cara cambia por completo y yo no entiendo la raz&oacute;n de la transformaci&oacute;n y me hace notar que me est&aacute; sangrando la nariz, <em>te est&aacute; sangrando la nariz</em>. La pelea me hab&iacute;a hecho sangrar la nariz. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de esa noche nos acomodamos y plegar nuestro viaje al de los franceses fue una buena forma de descomprimir la convivencia entre nosotros, en varias ocasiones llegamos a compartir habitaci&oacute;n: los tres franceses, el alem&aacute;n que viajaba con ellos, Carli y yo. Una aut&eacute;ntica familia disfuncional. El viaje finalmente result&oacute; de lo m&aacute;s aventurero y superador de cualquier expectativa porque realmente era de mochila y hacer dedo y recorrer la vieja Ruta 40 de ripio a bordo de la caja de una camioneta de lugare&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Pasamos la Navidad en Cachi, en una misa en la capilla recubierta de tronco de cactus y con regalos de amigo invisible entre nuestra familia de ocasi&oacute;n; pasamos A&ntilde;o Nuevo en Iruya, una de las cosas m&aacute;s extremas que viv&iacute;, nuestra extra&ntilde;a comitiva fue invitada a la casa de una se&ntilde;ora lugare&ntilde;a, nos invitaba la comida, nosotros s&oacute;lo ten&iacute;amos que aportar la bebida, eso hicimos, compramos varias botellas de vino, llegamos a la hora citada, la se&ntilde;ora nos abre, son un grupo de evangelistas abstemios que toman jugo en vasitos descartables, nos hacen lugar en una mesa en la terraza, nos sentimos rid&iacute;culos con nuestras botellas en esa casa del se&ntilde;or.
    </p><p class="article-text">
        Unos meses despu&eacute;s tuvimos otra pelea con Carli, se enoj&oacute; porque no estuve a la altura de algo o de varias cosas, me grit&oacute; por tel&eacute;fono, yo tambi&eacute;n me enoj&eacute;, o me ofend&iacute;, no hablamos por un tiempo, despu&eacute;s nos arreglamos pero la amistad se diluy&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Fui a verlo actuar algunas veces en estos a&ntilde;os, recuerdo particularmente su trabajo en <em>Estado de ira</em>, de <strong>Ciro Zorzoli</strong>. No llegu&eacute; a verlo en la que estaba haciendo ahora, la nueva de Bart&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Carli muri&oacute; el s&aacute;bado pasado, a los 57, durmiendo en su cama.
    </p><p class="article-text">
        En la &eacute;poca en la que nos ve&iacute;amos Carli siempre andaba atemorizado por la muerte temprana y s&uacute;bita de su padre, que muri&oacute; de un paro a los 36, si no me equivoco. Porque en la &eacute;poca en la que nos ve&iacute;amos Carli estaba cerca de cumplir esa edad y siempre estaba atemorizado por ese legado.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un duelo nuevo reactiva todos, siento, esos otros duelos con los que se aprende a convivir, pero que ni se apagan ni desaparecen</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tuvimos un &uacute;ltimo reencuentro en Ca&eacute;n, una ciudad a dos horas de Par&iacute;s. Carli estaba ah&iacute; haciendo funciones de una obra de <strong>Copi </strong>dirigida por <strong>Marcilla Di Fonzo Bo</strong> y de casualidad yo estaba en la misma ciudad dirigiendo un semimontado de una obra de <strong>Santiago Loza</strong>. Me acompa&ntilde;aba mi mam&aacute; que me ayudaba con mi hijo Ram&oacute;n que ten&iacute;a dos a&ntilde;os entonces, los del teatro nos hab&iacute;an prestado una casa para lxs tres. Una tarde salimos a pasear con Carlitos, Ram&oacute;n, mi mam&aacute;, Carli empujaba ese carro con el ni&ntilde;o y una vez m&aacute;s y en otro lugar, fuimos una familia, esta parec&iacute;a una tipo si se la ve&iacute;a de afuera pero claro, no. Esta fue siempre nuestra familia teatral, una distinta y rara y an&aacute;rquica.
    </p><p class="article-text">
        El domingo me enter&eacute; de la muerte de Carli por Santi Gobernori que me escribi&oacute; desde Madrid. Me dijo que se enter&oacute; de lo de Carli y pens&oacute; en m&iacute;. Qu&eacute; de Carli, le pregunt&eacute; yo, ya temiendo lo peor. Santi lament&oacute; haberme dado la noticia, a m&iacute; me pareci&oacute; apropiad&iacute;simo en nuestra narrativa personal. Y ah&iacute; como que algo se me bloque&oacute;. Y descubr&iacute; una especie de mecanismo de bloqueo interno que es el de asimilar la noticia como si fuera una noticia y no tuviera que ver conmigo y no me pudiera herir. Carli, hace mucho que no lo ve&iacute;a, mir&aacute; vos. Pero esta vez ya no pude hacer ese bloqueo del todo, la muerte de Carli se instal&oacute; con fuerza y reclama estoica su cuota de dolor. Veo las fotos y comentarios de sus amigos en FB. Me siento cerca de cada uno de ellos. Un duelo nuevo reactiva todos, siento, esos otros duelos con los que se aprende a convivir, pero que ni se apagan ni desaparecen.
    </p><p class="article-text">
        Porque, como dice la poeta <strong>Clara Muschietti</strong> en <em>Podr&iacute;a llevar cierto tiempo:</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Cuando algo importante se cae, se vuelve a caer todo lo&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>importante que se cay&oacute; en el pasado.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>RP</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Romina Paula]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/amigo-grande_129_10617150.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Oct 2023 03:01:16 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/37596e3c-10c7-422c-9858-696d5b14e0b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3565241" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/37596e3c-10c7-422c-9858-696d5b14e0b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3565241" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Mi amigo grande]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/37596e3c-10c7-422c-9858-696d5b14e0b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Romina Paula,Ricardo Bartís,Carlos Defeo]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
